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31/1/2012

Hechos 18:5-6



Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó exclusivamente a la predicación, testificándoles a los judíos que Jesús era el Mesías.  Pero cuando los judíos se opusieron a Pablo y lo insultaron, éste se sacudió la ropa en señal de protesta y les dijo: ¡Caiga la sangre de ustedes sobre su propia cabeza!  Estoy libre de responsabilidad.  De ahora en adelante me dirigiré a los gentiles.


En otra traducción dice: de ustedes será la culpa de su propia perdición; yo no me hago responsable.  ¿Cómo saber hasta dónde debemos llegar al compartir la palabra?    ¿A la primera ofensa o insulto?  ¿Hasta setenta veces siete?  Haciendo memoria, en el pasaje de Mateo 8:28-24, vemos que Jesús se encuentra con los gadarenos y dos demonios le rogaron a Jesús que los dejara ir a un hato de cerdos.  Jesús les concede esto y el pueblo sale a su encuentro pidiendo que se vaya.  Él decide irse.  Es difícil  encontrar una repuesta que satisfaga todas las posibilidades pero podemos establecer ciertos principios.  Dios nos llamó a estar en paz los unos con los otros.  Si nos piden que nos vayamos y dejemos de hablar del Señor: hagamos lo que nos piden.  Por el contrario, no dejes de orar por esas personas.  Nuestro deber es compartir el evangelio y ese objetivo se ha cumplido.  Dios se encargará de tocar esos corazones y transformarlos de piedra a uno de carne.  Ahora, no debemos utilizar esto como pretexto para ni siquiera comenzar a predicar.  No excluyas personas por pensar que te dirán que no.  Tu deber es ir y hacerlo.  Si dicen que no, entonces solo queda orar por ellos.  Por otro lado, nos dice la biblia que Pablo recibió oposición e insultos.  No es lo mismo recibir críticas, señalamientos o juicios que ser insultados.  Al momento que recibe los insultos decide aclarar públicamente: de ustedes será la culpa sobre su propia perdición.  No los insulta de vuelta.  No se mete en discusiones sin sentido.  Entiende que el evangelio ha sido anunciado y que su auditorio no quiere sino discutir e insultar.  ¿Recuerdas que en sus predicaciones previas, siempre había recibido personas que alborotaban al pueblo en su contra?  Nunca dejó de predicar por esta oposición sino hasta que lo comenzaron a lastimar con piedras.
Los gadarenos habían visto un milagro.  Presenciaron cómo los demonios salían de las personas y se iban a los cerdos.  Aún así, prefirieron que Jesús se fuera y los dejara continuar con su vida.  De la misma forma, rechazaron el evangelio que anunciaba Pablo.  No te desanimes si la gente rechaza a Cristo.  No te sorprendas si después de experimentar un milagro, deciden darle la espalda al Señor y pedirle que los deje seguir su camino.  Por el contrario, examina tu vida para que no caigas en estos errores.
Por último, quiero hacer énfasis en el apoyo que recibe Pablo de Silas y Timoteo.  Gracias a que ellos llegan, ahora puede dedicarse por completo a predicar.  Debes entender lo importante que son tu diezmo y ofrendas a la iglesia para sustentar a los predicadores y tenerlos de tiempo completo.
Oración
Señor: hoy quiero pedirte por aquellos que han rechazado tu palabra para que doblen su orgullo y puedan reconocerte.  Te pido que me des sabiduría para no entrar en contiendas y reconocer el momento de parar e irme.  Te pido que no haga excepción de personas por pensar que dirán que no a tu palabra.  En Cristo Jesús.  Amén

30/1/2012

Hechos 18:1-4


Después de esto, Pablo se marchó de Atenas y se fue a Corinto.  Allí se encontró con un judío llamado Aquila, natural del Ponto, y con su esposa Priscila.  Hacía poco habían  llegado de Italia, porque Claudio había mandado que todos los judíos fueran expulsados de Roma.  Pablo fue a verlos y, como hacía tiendas de campaña al igual que ellos, se quedó para que trabajaran juntos.  Todos los sábados discutía en la sinagoga, tratando de persuadir a los judíos y a griegos.


Algunos comentarios sugieren que el oficio de Pablo era trabajar la piel y por ello pudo trabajar haciendo tiendas.  De hecho, Pablo trató siempre de no ser una carga para aquellos que recibían el evangelio y por esta razón, se mantuvo trabajando.  En la carta a los Tesalonicenses, vemos que incluso trabajó día y noche para poder quedarse en con ellos y seguir predicando.  Siempre he pensado e incluso en repetidas ocasiones he escrito sobre lo únicos que somos y cómo el Señor quiere utilizar esos dones exclusivos.  Tal vez has atravesado experiencias difíciles en tu vida y no les encontrabas sentido.  Te puedo decir que he visto cómo personas que sufrieron de una familia disfuncional ahora utilizan esa experiencia y sirven de consuelo y ayuda para aquellos que se encuentran en una situación similar.  Nos dice la Biblia que Pablo sabía trabajar la piel y que al viajar a Corinto, se encontró con Aquila quien podía utilizar su conocimiento para crear tiendas.  ¿Crees que Pablo pensó que algún día tendría que viajar a Corinto solo y que el haber aprendido a trabajar la piel lo ayudaría en ese momento?  ¡Por supuesto que no!  Pero ahí estaba él.  Deseando que Silas y Timoteo llegaran a acompañarlo cuando se encuentra con Aquila y su esposa.  Por otro lado, Dios se encargó de juntarlos.  Un edicto de Claudio hizo que los judíos tuvieran que salir de Roma por lo que Aquila y Priscila deciden irse a Corinto.  El personaje más poderoso de Roma había tomado una decisión que estaba bajo el control de Dios para que Sus planes se llevaran a cabo.  Mientras tanto, nosotros nos preocupamos por lo que sucede a nuestro alrededor.  Perdemos la visión.  Perdemos la dirección y finalmente perdemos la paz.  Pensamos que hay personas que no cambiarán de parecer.  Pensamos que hay “intocables” para Dios.  Limitamos lo que el Señor puede hacer y nos quedamos sin saber qué rumbo tomar.  Hoy te digo que la biblia nos llena de ejemplos en los que el Señor no se limitó por un rey testarudo ni prepotente.  Siempre fue y será la autoridad máxima sobre la tierra y todo el universo.  ¿Lo entiendes?  
Tal vez eres muy bueno en la oración, o en estudiar la biblia o en predicar.  También puedes ser bueno en planear y establecer objetivos.  ¿Eres una persona con mucho empuje y ánimo?  ¿Qué características te dio el Señor?  ¿Qué has vivido que puedas poner hoy al servicio de Cristo?  Nuestra prioridad es buscar Su reino y no el nuestro.  Te animo a que pongas tus capacidades a los pies de Dios y que Él te muestre, como hizo con Pablo, dónde y cómo trabajar.
Oración
Padre nuestro: cuántas gracias te doy por recordarme quién eres y cuánto cuidado tienes de mí.  Hoy te entrego mis cargas y mis miedos pidiendo por que pongas paz y esperanza en mi corazón.  Me pongo a tus pies y te pido que me muestres cómo utilizar lo que he vivido y aprendido para darte gloria.  Gracias en Cristo Jesús.  Amén

27/1/2012

Hechos 17:32-34


Cuando oyeron de la resurrección, unos se burlaron; pero otros le dijeron: queremos que usted nos hable en otra ocasión sobre este tema.  En ese momento Pablo salió de la reunión.  Algunas personas se unieron a Pablo y creyeron.  Entre ellos estaba Dionisio, miembro del Areópago, también una mujer llamada Dámaris y otros más.


Para este entonces, Pablo ya había pasado por Antioquía, Filipos, Tesalónica, Berea y ahora en Atenas.  No se aferró a quedarse en Antioquía y tampoco le importó salir de Berea.  Tal vez no le gustó el tenerse que separar de Timoteo y Silas temporalmente en su ida a Atenas pero aún así fue.  ¿Qué pasa con nosotros que no podemos hacer lo mismo?  Nos gusta aferrarnos a lo que tenemos.  Nos gusta acumular y no queremos soltar.  Pensamos que lo que tenemos es nuestro y nos acostumbramos a ello imaginando que nunca lo tendremos que dejar.  No hablo solamente de los bienes materiales.  También pienso en aquellos padres que han perdido algún hijo.  En los cónyuges que han perdido a su perfecta compañía.  En los hijos que han perdido a sus padres.  Pensamos que nuestros seres queridos nos pertenecen.  Pensamos que nuestro trabajo nos pertenece al igual que la salud, tu hogar, e incluso la ciudad en la que habitas.  La verdad es que no es así.  Absolutamente todo le pertenece al Señor.  Tú y yo debemos administrar para su gloria todo lo que nos ha dado.  ¿Piensas que no tienes mucho?  ¿Qué tal dar de tu tiempo para su gloria?  Por el contrario, si tienes mucho, ¿cuánto estás poniendo a los pies del Señor?  ¿Cuántos de nosotros queremos vivir en otro lugar que tenga todo lo que soñamos?  ¿Cuántos deseamos esto y aquello?  Por el contrario, ¿Cuántos de nosotros entendemos que nuestro deber es entregar nuestra vida entera a Cristo y seguirlo sin importar lo que tengamos que dejar atrás?  Imagina que Pablo fuera como tú o como yo por un momento.  ¿Nos hubiéramos cambiado de ciudad tantas veces?  Después de haber sido maltratados y casi muertos por lapidación, ¿Hubiéramos seguido predicando?  Al recibir burlas y señalamientos por hablar de Jesús, ¿Seguiríamos en su camino o lo haríamos más en secreto?  No es fácil.  De hecho, nada fácil.  Tú y yo somos el principal problema.  No nos gusta morir a nosotros mismos.  Hoy vemos los resultados que consiguió Pablo al predicar a Cristo en el areópago: miembros del consejo creyeron y le pidieron que volviera a compartir esas noticias en otra ocasión.  ¿Lo puedes ver?  Las bendiciones y milagros llegan cuando dejamos que Dios se encargue.  Cuando permitimos que transforme nuestra vida y lo dejamos llevarnos de un lado a otro.  Cuando no lo frenamos por quitarnos esto o aquello sabiendo que es lo mejor para nosotros.  ¿Por qué nos quejamos tanto?  Jehová nos prometió tener cuidado de nosotros.  Hoy te animo a que te comprometas con el Señor.  Te animo a que dejes atrás tus miedos y le entregues tu vida sin restricción.  ¿Qué te parece?
Oración
Señor: entiendo que me he quejado y he cuestionado tus planes constantemente.  Entiendo que lo único que he hecho con mis actitudes es perderme de tus bendiciones.  Hoy te pido que pueda morir a mi mismo confiando en tu amor y cuidado.  Te pido que mi vida sea un canal de bendición para los demás.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

26/1/2012

Hechos 17:29-31


Por tanto, siendo descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano.  Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan.  Él ha fijado un día que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado.  De ello ha dado pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos.


En un libro que leí, el autor hablaba sobre un personaje interesantísimo: Ghandi.  Este hombre pudo derribar a un ejército y vencer a una nación poderosa a través de la no violencia y promoviendo el amor entre los unos y los otros.  Siguió a la perfección el amor al prójimo del que habla Jesús.  Considerado como una buena persona y que realizó extraordinarias cosas en su vida, dando ejemplos de la sencillez y congruencia que podemos tener al hablar y actuar, resulta difícil pensar si ese hombre está en el cielo o no.  Pero no se trata de hacerla de Dios para que nosotros decidamos y tristemente como creyentes caemos en esta mala costumbre de hablar sobre quién sí y quién no ha entrado al cielo al morir.  La biblia nos dice que solamente podemos ir a la presencia del Padre a través de Jesús.  Si Ghandi no reconoció a Cristo, por consecuencia, cuando sea juzgado, no tendrá Redentor que pague por sus pecados.  No caigamos en el error de juzgar quién es y quién no es digno de entrar en el cielo.  Por otro lado, tampoco omitamos el hecho de que Dios nos juzgará y el lugar donde pasemos nuestra eternidad dependerá de nuestra decisión en la tierra sobre aceptar o no a Jesús como Salvador y Señor.  
Pablo no tuvo miedo de hablar sobre el juicio de Dios a pesar de que no conocía a nadie de su público.  No consideró que fuera un tema “delicado” o tabú.  Claramente anunció que seremos juzgados y que por esta razón mandó a su Hijo para que nos arrepintamos y reconciliemos con Él.  En ocasiones me han preguntado sobre cómo compartir a Cristo.  Qué decir y qué no decir.  Mucha gente piensa que no deben hablar del juicio de Dios porque “espantan” a los que oyen pues no es fácil de entender.  Si bien, no creo que exista una lista con 5 pasos a seguir para la perfecta predicación, me parece que no debemos encerrarnos a una o dos características del Señor.  Si resulta congruente y necesario, debemos hablar de cada detalle de Jehová.  No podemos omitir que cada uno de nosotros seremos juzgados por pensar que es muy “duro” de escuchar.
Por otro lado, me gusta cómo Pablo aclara quién es Dios.  No está hecho por oro ni plata o cualquier piedra preciosa.  Esta es nuestra forma de pensar y limitamos a Dios a lo que conocemos y comprendemos.  Pensamos en piedras preciosas y en algo grandioso y se lo adjudicamos a Dios.  Dios es Dios.  Creador y Todopoderoso.  ¿Por qué insistimos en darle dimensiones humanas?  ¡Es imposible!  Pablo nos dice, no trates de encasillar a Jehová.  Va más allá de lo que puedas imaginar.  Ni lo más precioso que ves en este mundo puede asimilarse a su grandeza.  No puedes capturar su imagen con una escultura ni limitar su tamaño con un gran templo.  Este es el Dios de la biblia.
Oración
Padre: perdona mis pecados y límpiame.  Quiero reconciliarme contigo y pasar mi eternidad junto a Ti.  Hoy entiendo que no estás en un templo o en una escultura sino que eres omnipresente y omnipotente.  Perdóname si he juzgado y criticado.  No permitas que mi corazón se llene de soberbia y sea humilde y sencillo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

25/1/2012

Hechos 17:26-28


De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia, y las fronteras de sus territorios.  Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren.  En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros, puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos.  Como alguno de sus propios poetas griegos han dicho: de Él somos descendientes.


No puedo entender la teoría de la evolución en el hombre.  Tal vez, si hoy en día tuviéramos un medio hombre y medio chango, tomaría un poco más de sentido la teoría detrás de nuestras raíces, pero la verdad es que no existe tal.  Por más estudios que hagan, siguen sin encontrar la liga entre un animal (el chango) y la conversión al humano con todas sus características.  Lo único que, a mi parecer hacen para justificarlo, es argumentar que transcurrieron millones de años para que esto ocurriera. Varios científicos han proyectado que la tierra tiene alrededor de 6000 años.  Muy en línea con cálculos basados en la biblia.  Pensemos por un momento que esto no es suficiente para convencerte.  Nos dice Pablo que Dios creó todo para que lo pudiéramos encontrar.  Basta mirar a tu alrededor con detenimiento.  El sol, las montañas, los lagos y mares, los animales, la lluvia, las nubes, los desiertos, las plantas.  Si esto sigue sin convencerte, mírate en el espejo.  El cuerpo humano es una obra maestra.  Podemos inferir que la creación del hombre entra en las características de Dios para que lo podamos conocer.  En fin, te recomiendo que leas la biblia y encuentres las características de Dios y cómo creó la tierra para que sea Él quien te muestre y revele su creación.  No fue un big bang ni nada fortuito o desordenado.  Fue su palabra la que ordenó que todo sucediera.
Por otro lado, me encanta leer que “en verdad Él no está lejos”.  No importa lo que te digan.  No importa lo que pienses.  No importa cómo te sientas.  Dios no se ha alejado de ti.  Probablemente tú has corrido en dirección opuesta a Él pero simplemente no puedes hacer que Él se aleje de ti.  ¿Lo entiendes?  Esto es algo increíble.  Existe Satanás que también se le llama Acusador.  Se dedica a decirle a Dios todo lo que hacemos mal.  Esto nos hace pensar que Dios se enojará con nosotros y por esta razón se alejará y por consecuencia perderemos nuestra comunión con Él.  Falso.  Si bien, el pecado es aborrecido por el Señor, su Hijo Jesús pagó por cada uno de nuestras faltas.  Así que, cuando viene el Acusador, también está Su Hijo diciendo, yo ya pagué por esa falta.  ¿No te sorprende el amor y la misericordia de Dios?
En Él vivimos, nos movemos y existimos, dice la Biblia.  Esto debe doblar tu orgullo.  No decides tú cuándo, cómo ni dónde.  Por Dios vives, te mueves y existes.  Los discípulos entendieron este principio y transformaron su vida de tal manera que hoy tenemos un gran ejemplo de cómo seguir a Jesús.  Hoy, nosotros debemos comprender este principio para dejar que Jehová nos transforme. 
Oración
Padre: hoy aprendí que Tú has creado el universo y que lo hiciste para que podamos acercarnos a Ti.  Hoy te pido que pueda ver en tu creación tu mano y reconocer que no estás lejos.  Ayúdame a caminar por donde Tú dirijas y a ser sensible a tu voz.  Pon humildad y reconocimiento en mi corazón para que la gloria sea siempre tuya.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén 

24/1/2012

Hechos 17:24-25


El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra.  No vive en templos construidos por hombres, ni se dejar servir por manos humanas, como si necesitara de algo.  Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.


Este es el comienzo de la descripción de Dios hecha por Pablo.  Resulta interesante analizar un poco los dioses griegos.  Tenían un dios del sol, de la agricultura, del amor,  de la sabiduría, de la música, del mar de los terremotos y así la lista sigue y sigue.  Las primeras palabras de Pablo dicen: este Dios que les anuncio es el creador de todo lo que ven y no vive en ningún templo que haya construido el hombre.  Tampoco le interesa ser servido por manos humanas y mucho menos necesita cualquier tipo de ayuda.  ¡Qué gran comienzo!  Cada dios griego tenía su “morada” en algún templo construido por hombres.  ¿Cómo es posible que nuestros dioses necesiten de lo que este otro dios no necesita?  Hoy en día, existe tanta desinformación sobre Jehová que parecería que estamos en tiempos de los griegos donde tenemos infinidad de dioses.  La gente cree en un dios que es amor, otros en un dios que todo lo puede, otros en un dios que solo quiere castigar mientras que otros creen en el dios que los llena de bendiciones.  Cada quien tiene su idea del dios que quiere creer y lo moldea conforme mejor le acomoda.  Es probable que tú hayas cometido el mismo error.  Yo sé, que en mi caso, así fue.  Conocía a un dios que quería que hiciera las cosas distintas a como las hacía y que probablemente recibiría un castigo.  Pero como realmente nunca me pasó nada, en general no comprendía a ese dios.  He platicado con personas que creen en un dios que nunca los condenaría pues los ama demasiado.  Otras que ni siquiera creen que ese dios en el que creen se interese por sus vidas pues está ocupado con cosas más importantes.  Al aceptar a Jesús y comenzar a estudiar la biblia, me di cuenta que hay una vasta y extensa descripción sobre Jehová.  No hay huecos ni descripciones que puedan dar lugar a confusiones sobre su personalidad.  Este Dios es al que te comparto hoy y al que te animo a conocer.  Pasa tiempo leyendo la Biblia y descubriendo quién es y cómo quiere tener comunión contigo.
Pablo nos dice que este Dios que anuncia es quien da la vida, el aliento y todas las cosas.  No son características que él inventó.  Son las que están descritas en su palabra.  Resulta tan fácil olvidar estas características tan importantes...  Me da gusto leer que Pablo las expone rápidamente.  Si hoy vivimos es por Él y nada ni nadie puede evitarlo.  Incluso aquellos que no creen en Dios, tampoco tienen el poder de decidir dónde nacer, cómo y cuándo morir.  
Pablo anunció a un Dios que quiere tener comunión contigo y es el mismo Dios que te anuncio hoy y debemos anunciar los que seguimos a Jesús.  Jehová, el que no vive en templos hechos por el hombre ni necesita ayuda de nosotros, el dador de vida y de absolutamente todo lo que tenemos.  Este es mi Dios, mi Señor y mi Salvador.
Oración
Padre: en verdad eres Grande y Todopoderoso.  Reconozco que de Ti depende mi vida y absolutamente todo lo que tengo.  Me rindo a tus pies y pido perdón por mis pecados.  Límpiame y permite que pueda tener comunión contigo.  Te lo pido en el nombre de tu Hijo Jesús.  Amén 

23/1/2012

Hechos 17:22-23



Pablo se puso en medio del Areópago y tomó la palabra: ¡Ciudadanos atenienses¡  observo que ustedes son sumamente religiosos en todo lo que hacen.  Al pasar y fijarme en sus lugares sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: a un Dios desconocido.  Pues bien, eso es lo que yo les anuncio.


¿Puedes imaginar a Pablo rechazando esta oportunidad porque le daba pena o miedo hablar frente a tanta gente?  ¿Te imaginas qué hubiera pasado si se hubiera quedado sentado diciendo: tengo que aprenderme unos versículos más?  El Areópago debió haber sido sumamente intimidante y fuera de la zona de confort de Pablo.  Él nunca había predicado en un lugar así ni con individuos como los que tenía frente a él.  Sin tomar esto en cuenta, se paró en medio del Areópago.  No en una esquina, no detrás de una silla sino en el centro para ser escuchado completamente y comenzó a hablar.  Debes estar preparado para momentos así.  Tal vez el día de hoy, tu Areópago es hablar con tu cónyuge sobre Jesús.  O a tus padres, tus vecinos o amigos.  Tal vez esto lo veas como un gran reto que no podrás vencer y que necesitas más tiempo.  La verdad es que no lo necesitas.  Necesitas un corazón dispuesto a servir y a humillarse para que brille Jesús en él.  Si necesitas ayuda, pídela.  Pregunta qué versículos sería útil memorizar, qué hacer y qué no hacer.  En algunas ocasiones cometerás errores y aprenderás de ellos.  No te preocupes.  Preocúpate por no obedecer a Dios.  No tengas miedo a los hombres.  No tengas miedo al qué dirán o qué pasará.  Confía en el Señor.  Confía que Él venció al mundo.  Te animo a que hoy te pares en medio de tu Areópago y compartas a Jesús.
¿Qué más hizo Pablo que debamos repetir?  Puso atención a su alrededor.  Al caminar por la ciudad pudo darse cuenta sobre su forma de vivir.  Vio que tenían muchos altares y que adoraban prácticamente todo lo que se pusiera frente a ellos.  Incluso, si se les estaba olvidando algún dios, tenían una estatua que decía: al Dios desconocido.  En la actualidad la gente sigue viviendo como los atenienses.  La diferencia es que la idolatría no tiene la misma forma de adoración.  Piensa en esto: ¿qué es lo primero que haces al despertar?  ¿Cuántos nos despertamos con mil y un necesidades excepto adorar al Señor?  Estos son nuestros ídolos hoy en día.  Ojo, no estoy diciendo que no puedas realizar otras actividades.  Lo que digo es que no podemos estar realizando actividades para llenar necesidades de nuestra vida.       ¡Esta las llena Jehová y nadie más!  Piénsalo.  ¿Cuáles son tus ídolos?  ¿El alcohol, dinero, sexo, drogas, tu trabajo, tu cuerpo, tu sabiduría?  Cuando hables de Cristo, busca entender las necesidades (ídolos) de los que te escuchan.  Cristo quiere ser único Dios y Señor en tu vida.  No quiere compartirte.  Además, quiere que vivas confiado en su amor y bendición.  No tengas miedo y predica sus bendiciones a los demás.
Oración
Señor: te pido que pongas fortaleza y seguridad en mi vida para que pueda pararme en mis Areópagos y predicarte.  Permite que sea humilde y amoroso.  Abre mis ojos y muéstrame cuántos ídolos estorban en mi comunión contigo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

20/1/2012

Hechos 17:19-21



Entonces llevaron a Pablo a una reunión del Areópago.  ¿Se puede saber qué nueva enseñanza es esta que usted presenta?  Le preguntaron.  Porque nos viene usted con idease que nos suenan extrañas y queremos saber qué significan.  Es que todos los atenienses y los extranjeros que vivían allí se pasaban el tiempo sin hacer otra cosa más que escuchar y comentar las últimas novedades.


No quiero pasar por alto el hecho de que fue llevado al Areópago.  De cierta manera es como si lo hubieran llevado al congreso para que lo escucharan los diputados y senadores.  Piénsalo.  Un extranjero acaba de llegar e inmediatamente lo llevan a la cúpula de la sociedad para que hable.  ¡Esto es Dios trabajando y mostrando sus planes!  Tenemos que ser sensibles a estos eventos.  Estoy seguro que si examinas tu vida con un corazón dispuesto a encontrar las bendiciones del Señor, te encontrarás con muchos momentos como éste.  Milagros que no puedes entender o explicar y que simplemente pasaron.  ¿Cómo llegaste ahí?  ¿Cómo pasó esto o aquello?  Dios es la respuesta.  Puede ser que en su momento no lo pudiste relacionar y “conectar los puntos” pero hoy, viendo atrás, puedes darle gloria a Él.  No había pasado mucho tiempo de que Pablo se encontraba en una cárcel injustamente y ahora se encontraba en el centro de la cultura y letras entre otras cosas.  Así son los planes de Dios.  Difíciles de entender.  De hecho, ¿Por qué habríamos de entenderlos?  Acaso podemos limitar al Creador a aquello que comprendemos?  No solo fue llevado al Areópago sino que además se le dio tiempo para que hablara.  ¿Qué es lo que anuncias?  Le preguntaron.  Puedo pensar que Pablo en su mente dijo: me alegra que pregunten.  
Los atenienses estaban ávidos por escuchar todo tipo de pensamiento o tendencia que se estuviera presentando en el mundo.  Cuando nos dicen que no hacían otra cosa más que escuchar y comentar las novedades, no se refiere a chismes sino a ideologías, religiones y pensamientos.  A esto se le llama vacío de Dios.  Tristemente no estábamos exentos.  Nos entregamos a todo lo que veíamos.  Nos dejamos llevar por nuestro “instinto” o por lo que deseamos.  Buscábamos placer y satisfacernos.  Queríamos probar todo y llenar nuestra vida de experiencias.  Pero tú y yo sabemos que, por más que queríamos llenar, de alguna forma siempre regresábamos al mismo vacío.  Esto debe terminar en el momento que entregas tu vida al Señor.  No necesitas estar escuchando las últimas novedades como los atenienses, no necesitas ir por el mundo tratando de darle sentido a tu vida probando esto, comprando aquello y haciendo tal.  Cuando entregas tu corazón a Jesús, Él te muestra un nuevo camino.  Él llena tu vida con el Espíritu Santo que ahora mora en ti.  Él te renueva.  En pocas palabras, una persona nueva es creada.  Pablo, en su carta a los filipenses nos dice que dejando atrás lo que era, prosigue a la meta que es Cristo.  ¿En dónde estás?  ¿Puedes ver los milagros que ha hecho Dios en tu vida y dar gracias por ello o sigues intentando “llenarla”?
Oración
Señor y Padre: primero que nada quiero pedirte perdón por mis pecados.  Quiero agradecerte por lo que has hecho en mi vida y pedirte que pueda abrir mis ojos para ver cada detalle de tus bendiciones.  Te pido que llenes mi vida y no busque en otros lugares sino en tu palabra.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

19/1/2012

Hechos 17:18


Algunos filósofos epicúreos y estoicos entablaron conversación con él (Pablo).  Unos decían: ¿Qué querrá decir este charlatán?  Otros comentaban: Parece que es predicador de dioses extranjeros.  Decían esto porque Pablo les anunciaba las buenas nuevas de Jesús y de la resurrección.  Entonces se lo llevaron a una reunión del Areópago.


Los epicúreos creían que la muerte era el fin y por ello se dedicaban a disfrutar de la vida.  Vive hoy como si no hubiera mañana podría ser un buen lema de su forma de vivir.  Además, no creían que existieran dioses afectando los hechos sino que todo era fortuito.  Por otro lado, los estoicos creían en la disciplina y el luchar para conseguir algo.  Aceptaban a un dios o dioses como parte del universo en su totalidad y no creían en que los eventos pasaran al azar sino por dirección de leyes divinas o destino universal.  Estas vertientes eran lo más nuevo que se escuchaba en Atenas y tenían gran número de seguidores.  Cuando Pablo anuncia el evangelio, vemos dos reacciones opuestas: charlatán o palabrero y la otra lo llevan al Areópago para que siguiera hablando de la doctrina que traía.  El Areópago era un monte situado al oeste de Atenas.  Era el lugar donde se reunía el consejo formado por grandes pensadores, ricos y élite de la sociedad.  Tomaron tanta importancia que en algún momento gobernaban también.
¿Cómo puede ser que el mensaje de Pablo tenga dos resultados tan distintos?  Es interesante la falta de claridad sobre quién pensó qué.  Esto me hace pensar en nuestra forma de limitar el impacto y el poder de Dios.  ¿Cuántas veces hemos pensado que tal persona o tal grupo no querrá escucharnos hablar de Cristo?  ¿Cuántas veces bajamos la cabeza y no hablamos del Señor porque pensamos que nos dirán charlatanes?  Tal vez con otras palabras pero el rechazo es el mismo.  ¿Cuánto limitamos los planes de Dios porque creemos que no tiene sentido hablar de Jesús a tal o cual persona?  Definitivamente habrá personas que rechacen el mensaje con todas sus fuerzas.  Es normal y no es personal.  Pero por otro lado, habrán personas que quieran llevarnos a sus “areópagos” para que sigamos hablando de Cristo.  ¿Qué más da si nos dicen que no cuando podemos recibir un sí?  Leí un libro que decía: mientras más escucho NO sé que me encuentro más cerca del SÍ.  Los planes son de Dios y nuestra obligación es compartir su evangelio a todos.  No a aquellos que consideremos que recibirán bien las escrituras.  A todos.  No nos corresponde seleccionar.  El Señor te puso en un lugar específico con un propósito en específico.  No fue casualidad la ciudad en que naciste, el o los idiomas que hablas y el lugar en el que te encuentras hoy.  Todo fue diseñado para que hoy puedas servir al Señor.  ¿Estás dispuesto?  Pablo nos dejó un gran ejemplo.  Vivamos para Cristo y no para nosotros o los demás.  Anunciemos su evangelio.  Si lo rechazan, sigamos orando por ellos pero por el contrario, si lo aceptan, demos gloria a Dios.
Oración
Padre: hoy entiendo que tienes un plan específico y único para mí.  Te pido pueda entender todo lo que me has dado para ponerlo a tu servicio y anunciar tu palabra.  Dame sabiduría para compartir tu evangelio y no permitas que me desanime si es rechazado o criticado.  Gracias por tu amor y misericordia.  En Cristo Jesús.  Amén 

18/1/2012

Hechos 17:16-17


Mientras Pablo los esperaba en Atenas, le dolió en el alma ver que la ciudad estaba llena de ídolos.  Así que discutía en la sinagoga con los judíos y con los griegos que adoraban a Dios y a diario hablaba en la plaza con los que se encontraban por allí.


Lo que Pablo tenía frente a sus ojos era uno de los centros más importantes del mundo.  Había tenido encuentros con judíos y gentiles, pero ahora tenía frente a si un grupo de intelectuales y religiosos como jamás vio.  Atenas era un lugar al que acudían las personas para aprender lo nuevo en arte y lo intelectual.  Asimismo, las distintas religiones y creencias eran bien recibidas.  ¿Qué pudo ver Pablo para que le doliera en el alma?  ¿Qué tan insensibles somos para que a nosotros no nos duela nada?  Si analizamos lo que Pablo pudo haber visto, la verdad es que resulta difícil entender el por qué se afligió.  Atenas era una ciudad totalmente próspera y hermosa.  Comercio.  Letras.  Cultura.  Se encontraba la Acrópolis y el Partenón como muestra de la arquitectura vanguardista y bella.  En resumen, Pablo se encuentra en una ciudad que parece imponente y sorprendente.  Pero él se entristece.  ¿Por qué?  Porque Pablo pudo ver más allá de lo que a todos nos sorprende.  Pudo ver una sociedad apartada de Jehová.  Nos dice la biblia que Atenas estaba llena de ídolos.  Lo que a muchos visitantes sorprendía y llenaba sus ojos, a Pablo le entristecía su corazón.  Así nos pasa muchas veces.  Nos dejamos sorprender por lo que vemos y lo que tenemos en frente mientras que en realidad deberíamos estar preocupados y entristecidos.  Un ejemplo de esto es lo que pasa con los artistas de música o televisión.  La gente les grita, les llora y los ve como personas perfectas y grandiosas  anhelando conocerlas o ser como ellas, mientras que la mayoría (insisto que no todas), por dentro están totalmente apartadas de Dios.  Nos enteramos que tienen problemas de alcoholismo, drogas, medicamentos para el dolor, depresiones.  Normalmente atraviesan varios divorcios y su vida dista mucho de lo que los demás piensan e idolatran.  ¿Por qué no tenemos esa sensibilidad de Pablo para ver más allá?
Debemos ser más inteligentes y analizar lo que tenemos en frente.  Debemos preocuparnos porque las personas conozcan a Jesús.  Nos dice el pasaje que Pablo inmediatamente que llegó a Atenas y vio la gran cantidad de ídolos que habían, se fue a las sinagogas y a las plazas para poder anunciar a Cristo.  No se dio de golpes ni criticó al gobierno o a sus ciudadanos.  Comenzó a predicar el evangelio.  ¿Qué haces tú?  Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de hablar y anunciar al Mesías.  ¿Qué estás haciendo?  Esta pregunta es entre Dios y tú.  No te justifiques ni te escondas.  Se honesto y dale cuentas al Señor.  
Mira a tu alrededor.  Cierra tus ojos y pide a Dios porque ponga sensibilidad en tu corazón.  Abre tus ojos y observa de nuevo.  Estoy seguro que encontrarás mucha necesidad de Cristo.  Ahora ve y trabaja para Él predicando y anunciando su deseo de tener comunión con nosotros.  Empieza hoy.  No dejes pasar más tiempo.
Oración
Padre nuestro: Cuán equivocado estaba idolatrando tantas vidas y tantos lugares sin entender que estaban vacíos y totalmente apartados de Ti.  Te pido que pueda ser sensible y, como Pablo, ver más allá de lo que tengo frente a mi.  Quiero pedirte que mi vida sea de testimonio y que pongas el deseo en mi corazón de anunciar tu nombre.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

17/1/2012

Hechos 17:13-15


Cuando los judíos de Tesalónica se enteraron de que también en Berea estaba Pablo predicando la palabra de Dios, fueron allá para agitar y alborotar a las multitudes.  En seguida los hermanos enviaron a Pablo hasta la costa pero Silas y Timoteo se quedaron en Berea.  Los que acompañaban a Pablo lo llevaron hasta Atenas.  Luego regresaron con instrucciones de que Silas y Timoteo se reunieran con él tan pronto como les fuera posible.


¿Qué tan aferrado estás a lo que el Señor te ha dado?  ¿Quieres darte cuenta de cuánto confías en Dios y cuánto en las bendiciones que Él te ha dado?  Simplemente piensa si serías capaz de entregar absolutamente todo y seguir viviendo agradecido.  ¿Podrías dejar tu casa?  ¿Tu ciudad?  ¿Tu salud?  ¿Tus seres queridos?  ¿Tu vida?  La biblia nos dice que somos administradores de lo que el Señor nos da.  Esto quiere decir que realmente nada nos pertenece.  ¿Lo entendiste?  Nada.  Tu salud, tu familia, tu trabajo, tu casa.  Podrías decir que trabajaste duro para conseguir tu casa y que gracias a ese gran esfuerzo la tienes.  Yo te pregunto: ¿Quién te permitió levantarte cada día para que trabajaras?  ¿Quién te dio salud?  ¿Acaso nosotros decidimos cuándo estamos sanos y cuándo enfermos?  ¿Podemos decidir qué trabajo tener y cuánto ganar?  Crecemos rodeados de ideas que nos hacen pensar que nosotros podemos decidir sobre todos estos temas.  Incluso hay dichos que involucran a Dios que son opuestos a su palabra: ayúdate que yo te ayudaré, busca la paz en tu interior, piensa positivo para vivir positivo, primero debes estar bien tú para poder estar bien con los demás, y así la lista sigue.
El día de ayer leíamos que la gente de Berea estaba recibiendo el evangelio y lo estudiaban.  Gran cantidad de personas se convencía de que las nuevas de Pablo realmente concordaban con las escrituras.  Hoy vemos que los judíos que tanto persiguieron a los discípulos en Tesalónica, viajan hasta Berea para seguir con su labor.  Por esta razón, Pablo tiene que salir de Berea y es llevado a la costa para posteriormente salir rumbo a Atenas dejando atrás a dos personas importantísimas en su vida, a Silas y a Timoteo.  Los discípulos estuvieron en tantas ciudades que nos parece insignificante el hecho de que fueran de un lugar a otro.  Pienso que la primera vez que Pablo tuvo que escapar de una ciudad fue más difícil que la segunda y así sucesivamente hasta que se convirtió en una manera de vivir.  Siempre dependiendo de el Señor y dispuestos a ir a donde se les encomendara en ese día.  Comencé preguntando por tu facilidad de desprenderte de lo que Dios te ha dado.  ¿Qué piensas?  ¿Puedes identificarte con los discípulos quienes poco a poco entregaron su vida entera para servir al Señor o más bien estás del lado de los que quieren acumular todo para sí mismos y se oponen a cualquier cambio que Dios quiera realizar?  La verdad es que Dios quiere que nos aferremos a Él y solo a Él.  Hoy quiero dejarte con un reto.  Deja que el Señor examine tu corazón y pon a Sus pies aquello que no quieres dejar.
Oración
Señor Padre: te pido examines mi corazón y me muestres todo aquello que me cuesta trabajo o no quiero entregarte.  Ayúdame a entender que es tuyo.  Ayúdame a entender que debo vivir para Ti y no para mí.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

16/1/2012

Hechos 17:10-12


Tan pronto como se hizo de noche, los hermanos enviaron a Pablo y a Silas a Berea, quienes al llegar se dirigieron a la sinagoga de los judíos.  Éstos eran de sentimientos más nobles que los de Tesalónica, de modo que recibieron el mensaje con toda avidez y todos los días examinaban las escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba.  Muchos de los judíos creyeron y también un buen número de griegos incluso mujeres distinguidas y no pocos hombres.


Ni tú ni yo debemos convencer a nadie sobre Jesús.  Leíste bien.  No nos corresponde esa labor.  Nuestro trabajo es ir y predicar la palabra anunciando a Jesús como Señor y Salvador.  El resto, es trabajo de Él.  De hecho, el no entender este principio tan básico, causa muchos problemas y de cierta manera mala imagen sobre los que seguimos a Jesús.  ¿Cuántas veces has escuchado que los cristianos son obstinados y creen que deben convencer a todos que ellos tienen la razón?  En mi caso lo he escuchado en repetidas ocasiones.  ¿Por qué pasa esto?  Porque nos salimos de nuestro deber al pensar que Dios necesita de nuestra ayuda convenciendo a las demás personas sobre su necesidad de Dios.  La verdad es esta: Dios no te necesita convenciendo a nadie.  Ese trabajo lo hace solamente Él.  ¿Lo entendiste?  No te desanimes ni te desesperes cuando tus familiares y seres queridos no quieren aceptar las buenas nuevas que les has compartido.  Deja que el Señor trabaje en sus corazones y sea Él y solo Él quien se manifieste y demuestre que es Dios, Rey y Salvador.  Si leemos con cuidado el pasaje, podemos darnos cuenta que los discípulos dejaban que Dios fuera el que convenciera a las personas.  Nos dice la biblia que una vez recibido el mensaje, examinaron las escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba.  Las escrituras son LA PALABRA DE DIOS.  Esto quiere decir que es Él y no nosotros los que convencen a las personas de que Jesús es el camino, la verdad y la vida.  
Sé que resulta frustrante y también triste el que nuestros seres queridos rechacen constantemente el evangelio.  Sé que quieres bendiciones para ellos y que no buscas nada malo sino por el contrario que sus vidas sean plenas a través de Jesús.  Sin embargo, es importante aprender que nuestro Señor tiene sus tiempos y sus planes.  Recuerda el momento en que doblaste tus rodillas y pediste perdón a Él.  Probablemente no fue la primera vez que escuchaste sobre Dios.  He escuchado testimonios de personas que odiaban todo lo que tuviera que ver con Jesús hasta que un día no pudieron más y decidieron abrir su corazón para recibirlo.  A veces predicaremos a personas como las de Tesalónica que alborotaron al pueblo en contra de los discípulos pero en otras ocasiones estaremos en Berea donde la gente es de sentimientos nobles y no solo reciben el evangelio sino que además, lo estudian y examinan para corroborar que el mensaje sea fidedigno.
Hoy quiero animarte a confiar en el Señor.  Deja que Él trabaje y transforme corazones.  No te desesperes.  Él transformó tu corazón y transformará aquellos de tu casa.  Mantente fiel y busca siempre dar un buen testimonio.  Con el tiempo verás al Señor trabajando y convenciendo corazones.
Oración
Padre: te pido perdón porque no confió plenamente en Ti.  Perdóname por querer intervenir en lo que te corresponde a Ti.  Hoy te entrego a mis familiares y seres queridos que no te conocen y te pido que seas Tú quien abra sus ojos y sus corazones para que puedan reconocerte.  Te pido que mantenga un testimonio agradable a Ti y que mi vida sirva para tu gloria.  Pon paz y esperanza en mi corazón.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

4/1/2012

Hechos 17:6-9



Pero como (los judíos) no los encontraron (a los discípulos), arrastraron a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: «¡Estos que han trastornado el mundo entero han venido también acá, y Jasón los ha recibido en su casa! Todos ellos actúan en contra de los decretos del emperador, afirmando que hay otro rey, uno que se llama Jesús.  Al oír esto, la multitud y las autoridades de la ciudad se alborotaron; entonces éstas exigieron fianza a Jasón y a los demás para dejarlos en libertad. 


Pareciera que la persecución que vemos contra Jasón y los discípulos ha terminado.  Ya no vemos este tipo de actos por lo menos en la cultura occidental.  No tenemos un gobierno que se sienta amenazado por el crecimiento de los fieles.  Ya no existe el coliseo romano o los fosos de fuego donde podrían echar a creyentes para que murieran por aquello que creen: Jesús.  Déjame decirte que, sin tratar de buscar la conspiración oculta, creo que seguimos teniendo muchos ataques hacia nuestra fe.  Definitivamente no como lo vivieron Jasón y los discípulos al ser aprehendidos o lapidados sin razón o juicio alguno, pero sí estamos siendo atacados en muchos otros aspectos.  Todo esto lo traigo a reflexión pues debemos estar preparados para no caer en las manos del enemigo.  La Biblia nos dice que Satanás está esperando el momento para devorarnos como león rugiente y yo lo creo al cien por ciento.  Por ello, cuando leo el pasaje, reflexiono sobre la persecución de la iglesia y trato de entender cómo trabaja Satanás. Pienso que el día de hoy su táctica es mucho más sutil y ha sido perfeccionada.  En los pasajes que leemos en el libro de los hechos, vemos personajes que estaban entregados al Señor o aquellos que lo negaban.  Hoy en día, me parece que nuestro enemigo está utilizando la palabra de Dios para atacar donde más duele: siendo tibios.  Apocalipsis 3:16 nos habla de lo desagradable que es para el Señor no ser frío ni caliente sino tibio.  Hoy en día estamos bombardeados por los medios que nos dicen que ser tibio es lo mejor.  Se nos dice que ser frío o caliente es no tener criterio o que somos intolerantes y radicales.  ¿En qué momento dejamos que todo lo demás fuera aceptado menos el dedicarnos enteramente a Cristo?  Esta es nuestra persecución de hoy en día: el no poder entregar nuestra vida entera al Señor sin ser criticados, señalados y cuestionados.  Nuestra persecución quiere hacernos pensar que no existen los valores absolutos y que debemos aceptar que la creación no la hizo Dios sino la evolución.  Debemos aceptar que además de Adán y Eva, somos descendientes del mono.  Nos quieren quitar a nuestro Señor y creador del universo para igualarlo con la madre naturaleza.  Quieren minimizar los milagros de Jehová y darles el nombre de ley de la atracción o pensamiento positivo.  ¿Qué ha pasado?  ¡No podemos permitir esto!  No podemos dejar que nuestros principios sean aplastados.  No debemos seguir siendo tibios.  Jasón fue aprehendido y llevado ante las autoridades por haber recibido a Pablo en su casa.  Fue señalado y criticado.  Además tuvo que pagar una fianza para no entrar en la cárcel.  Seguir a Cristo incluye momentos como este.  Momentos decisivos donde le decimos al mundo que creemos en Aquél que nos libró del pecado sin importar lo que piensen ni lo que critiquen ni las consecuencias.  ¿Estás dispuesto?  ¿Prefieres seguir tibio?  ¿Qué vas a hacer?
Oración
Señor: entiendo que he pecado contra Ti y que he llevado mi vida de manera tibia.  Hoy puedo ver que debo seguirte al cien por ciento y no entregarte mi vida por pedazos.  Te pido que abras mi corazón y me muestres todo aquello que estorba en mi comunión contigo.  Quiero fortalecerme en Ti para no caer ante el enemigo cuando aceche contra mí.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

3/1/2012

Hechos 17:5


Pero los judíos, llenos de envidia, reclutaron a unos maleantes callejeros, con los que armaron una turba y empezaron a alborotar a la ciudad.  Asaltaron la casa de Jasón en busca de Pablo y Silas, con el fin de procesarlos públicamente. 


Si no tenemos cuidado, podríamos caer en un error al pensar que los malos de la historia son los judíos al perseguir a los discípulos y quererlos meter a la cárcel cuando en realidad los malos de esta historia somos todos aquellos que no queremos aceptar a Cristo para corregir nuestro camino.  Todos aquellos que nos dejamos seducir y pensamos que esto o aquello será mejor que el camino de Jesús.  Por esta razón nos llenamos de envidia y de coraje.  Realizamos actos que pensamos están bien y son justificables, pero la realidad es otra.  Nos dice la biblia que el grupo de judíos estaba lleno de envidia y por ello comenzaron a alborotar a la ciudad e incluso entraron en la casa de Jasón para sacar a los hermanos.  Prácticamente estaban cometiendo un delito al asaltar la casa de Jasón pero no se preocupaban por esto pues su principal objetivo los tenía cegados.  
Cuando tus principios no los tienes bien claros, en momentos de alboroto, tienes gran probabilidad de realizar actos que después te arrepentirás.  ¿Recuerdas que Pablo y Silas permanecieron en la cárcel a pesar de que las celdas se abrieron?  Pues esto se dio gracias a que se mantuvieron firmes en sus principios.  ¿No crees que tuvieron ganas de salir?  Finalmente estaban atravesando una injusticia.  Si lo ponemos en nuestra perspectiva, tendrían cierta validez al salir de la cárcel y seguir su camino.  Pero ellos decidieron quedarse.  Así, tú y yo debemos mantenernos pegados a Cristo.  Siguiendo detenidamente sus pasos.  No volteando ni dejando de poner atención a su palabra.  Los judíos cometieron un gran error al dejar que la envidia se apoderara de su voluntad.  Nosotros no debemos caer en lo mismo.  ¿Cuántas relaciones son destruidas por este tipo de reacciones?  ¿Cuánto daño causa el no pensar lo que estamos haciendo y dar rienda suelta a nuestras emociones?  Nos dice la biblia que los judíos asaltaron la casa de un hombre que no había hecho nada.  ¿Hasta dónde llegamos nosotros con el afán de seguir nuestro propio criterio?  ¿Qué necesitamos para darnos cuenta que estamos cometiendo un error?
Seguir a Cristo significa renunciar a nuestra voluntad.  No es fácil.  Va en contra de lo que nos enseñaron desde pequeños y totalmente en contra de lo que se promueve hoy en día.  Yo he cometido muchos errores por no entender que la palabra de Dios busca mi bienestar.  He cometido errores por pensar que yo tengo un mejor camino o por lo menos uno más interesante.  La realidad es que no fue así.  Creo que debemos ser valientes y admitir que nos equivocamos.  La probabilidad de que hagamos algo como los judíos es alta si seguimos pensando que nuestro camino es mejor que el de Cristo.  ¡Piénsalo!
Oración
Señor: reconozco que he pecado y te pido perdón.  Entiendo que me he empeñado en seguir mi camino y hoy me doy cuenta que no me ha llevado a ningún lugar.  Te pido que me guíes y renueves mi corazón para poder caminar en tu dirección.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén