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16 ago 2023

Salmos 47:8-9 Dios reina sobre las naciones; Dios está sentado en su santo trono. Los nobles de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham, pues de Dios son los imperios de la tierra. ¡El es grandemente enaltecido!

Terminé de leer Isaías, Lamentaciones y ahora estoy en Ezequiel.  Algo que realmente me impresionó y no había meditado en esto en otras ocasiones que he leído estos libros es que Dios les explica claramente a los judíos que utilizaría al reino de Babilonia para invadir y destruir Jerusalén y Judá.  De hecho, también les dice que no pueden hacer nada al respecto pues está permitiendo que Nabucodonosor sea rey sobre ellos.  Sin embargo, los reyes y profetas rechazan la palabra de Dios y prefieren hacer caso omiso a las advertencias.  Conforme pasó el tiempo, la palabra de Dios se cumplió y Sedequías vio cómo degollaron a sus hijos y le sacaron los ojos convirtiéndose en un preso hasta el día que murió.  Ezequiel les advirtió incluso sobre la manera en que intentarían escapar (haciendo un hueco en la muralla) y que no funcionaría.  Así sucedió.

Dios reinó, reina y reinará.

No se ha acabado su dominio en ningún momento.  El hecho que, como sociedad, nos alejemos de Él y queramos negar nuestra necesidad de Él, no minimiza en nada su control sobre todo lo que sucede.  De hecho, Dios es muy claro en Romanos capítulo 1 aclarando que, cuando no ponemos freno al pecado, Él nos deja entregarnos en un círculo vicioso de malas decisiones.  Así es como nos encontramos hoy en día.  Sin freno.  Sin moral.  Sin principios.  ¡Pero esto no significa que Dios, como lo dice el pasaje de hoy, ha dejado de reinar sobre las naciones!  Día y noche es enaltecido y alabado.  Si volteamos a nuestro alrededor, podríamos pensar que Dios ha dejado de gobernar y esto sería un error.  Dentro de Su misericordia, nos sigue dando tiempo para entender nuestro pecado y arrepentirnos.  Lee el pasaje nuevamente.  Su palabra no ha dejado de ser precisa y verdadera.  Este principio permanece.  Dios reina.  Dios está sentado en su trono.  Los imperios son de Él.  Siempre es enaltecido.  ¿Te das cuenta?  Lo que vemos nos confunde mientras que la Biblia nos aclara.  Lo que vemos nos lleva a malas conclusiones mientras que la Biblia trae luz y verdad.  Hoy espero que este mensaje te ayude a evitar caer en malas conclusiones de lo que sucede a tu alrededor.  Los reyes judíos queriendo justificar sus acciones sufrieron las consecuencias.  No hagas lo mismo.  ¡Dios reina!  No importa que parezca que no hay esperanza en este mundo y que el pecado abunda.  Él reina y su gracia abunda más de lo que puede abundar el pecado.  Romanos 5:20

 

Oración

Señor: gracias por recordarme que tú reinas.  Gracias por recordarme que tu palabra es luz y verdad mientras que este mundo es oscuro y mentiroso.  Abre mis ojos y dame entendimiento mi Dios pues es difícil vivir con tantas cosas apartadas de ti.  Guía mis pasos.  Guía mis decisiones.  Guía mis pensamientos.  En Cristo Jesús.  Amén 

3 may 2023

Salmos 44:8


¡Por siempre nos gloriaremos en Dios!  ¡Por siempre alabaremos tu nombre!


 

Una forma muy fácil de entender y reflexionar sobre el lugar que ocupa Dios en nuestras vidas es imaginando que vamos manejando en un coche y tratar de definir quién ocupa qué asiento.  Algunos tenemos a Dios en la cajuela.  Va con nosotros pero no opina mucho pues decidimos callarlo hasta que sea “necesario”.  Si nos comprometemos más con Dios, lo “promovemos” y ahora está dentro del coche.  En el asiento trasero.  Está más “presente”.  Le escuchamos más sin que necesariamente le estemos buscando o queriendo su opinión con respecto a nuestro destino y el camino que tomamos.  Otra promoción sería poner a Dios en el asiento del copiloto.  Realmente tomamos en cuenta su opinión y sabemos lo importante que es escuchar su consejo y observaciones.  El siguiente ascenso involucra ceder el control y dejar que Él sea el piloto.  Él toma las decisiones sobre la ruta e incluso el destino.  Hasta aquí pareciera que no hay forma de dejar que Dios tome un puesto más alto.  Falso.  El siguiente ascenso es el más importante de todos.  ¿Cuál es esa promoción?  Cuando el Señor decide dar vuelta a la derecha, tú y yo, no nos quejamos ni cuestionamos esa decisión.  Cuando decide tomar el camino largo, tú y yo no brincamos buscando otras opciones.  Cuando decide el destino diferente al que queríamos, tú y yo no criticamos su decisión.  En conclusión: el lugar más alto que puede ocupar Dios en nuestro corazón es aquél donde le entregamos nuestra vida, agradecemos su luz que nos guía y nos mantenemos fieles al camino que ha escogido.  Vivimos con gozo y con esperanza que cada paso, cada vuelta, cada destino son siempre lo mejor para nuestra vida aunque sea difícil de comprender pues confiamos más en Él que en lo que nosotros vemos.

Ahora vuelve a leer el pasaje.

Solamente entendiendo el lugar que Dios ocupa en nuestra vida podemos verdaderamente alabarle siempre.  De lo contrario, solamente le alabamos cuando estamos contentos, cuando las cosas están a nuestro favor o cuando estamos de acuerdo con lo que Dios ha decidido.  ¡Qué difícil alabarle cuando las cosas parecen estar en contra!  ¡Qué difícil gozarnos cuando hay adversidad que no podemos entender!  ¿Cómo entender que Dios decidió girar a la izquierda en lugar de la derecha y ahora hay sufrimiento?  ¿Cómo entender el camino tan largo de las tragedias en lugar del corto y alegre?  ¿Cómo entender lo que no podemos entender?  No podemos.  Simplemente no se puede.  Lo que sí podemos es alabarle y gozarnos si nuestro corazón y nuestra mente están completamente entregados, confiados y alineados en que su palabra es real y verdadera.  ¿Dónde está Dios en tu vida?  

 

Oración

Señor: perdóname porque no te he dado control absoluto y pedido porque pueda vivir gozoso en todas las vueltas y caminos que decides para mi vida.  Te pido que no solo tomes el lugar más importante de mi mente y mi corazón, sino que también pueda vivir alabándote siempre y dándote gloria sin importar las circunstancias.  En Cristo Jesús.  Amén 

28 nov 2022

Salmos 42:8-9 Esta es la oración al Dios de mi vida: que de día el Señor mande su amor y de noche su canto me acompañe. Y le digo a Dios, a mi Roca: ¿por qué me has olvidado? ¿Por qué debo andar de luto y oprimido por el enemigo?

El dolor y el sufrimiento son de los mejores forjadores de la fe.  Por alguna razón, somos mucho más sensibles cuando estamos vulnerables versus cuando todo está bien.  No quiero decir que no podamos aprender cuando hay salud o abundancia.  Lo que quiero decir es que el sufrimiento o el dolor nos doblan las rodillas inmediatamente.  Por ejemplo, hoy en la madrugada me desperté con un dolor en el abdomen como si me hubieran dado un golpe.  Me paré y no entendí lo que pasaba.  Pensé en lo que había comido y hace cuánto tiempo y no me hacía sentido.  Después de aproximadamente una hora, el dolor se quitó por completo.  Ahora, mientras pasaba esa hora, estuve orando y pidiendo a Dios por mi salud.  Pensé que era necesario poner mis prioridades en orden.  Incluso, parte por la que estoy escribiendo hoy es por eso.  El salmo 42 pareciera que todo el tiempo habla de tristeza o desesperación seguida de fortaleza en la fe y alegría.  En los versículos de hoy vemos una necesidad de Dios tanto de día como de noche, así como una plegaria cuestionando Su presencia.

No hay un tiempo definido para que las cosas mejoren.  A veces el “dolor” será de una hora mientras que en otras ocasiones, tal vez pasarán años.  Lo que me parece interesante es la intención de este pasaje.  De día y de noche busca a Dios.  Lee la biblia para pasar tiempo con Él y poder tener muy presente su amor y cuidado.  De noche, recuerda que nunca te desampara.

No hay que caer en desesperación.  Los días pueden pasar y pasar pero eso no quiere decir que Dios nos ha desamparado.  Las circunstancias pueden ser injustas, pero no significa que Dios no hará justicia.  En lo personal, entiendo que pueden haber épocas largas donde las cosas no sean como a mí me gustaría y eso no quiere decir que Dios no me ame.  De hecho, cada vez que atravieso algo difícil, siempre trato de preguntarme qué me quiere enseñar Dios.  ¿Qué quiere cambiar de mí?  ¿Qué ve Él que no veo yo?

Para terminar, la esperanza no viene de pensar que las cosas malas pasarán pronto sino de entender que podemos entregarle nuestras cargas a Dios y tomar la suya que es ligera.  La esperanza nos llena de gozo al entender que nuestro Señor nos ama y jamás abandona.  El problema no es Dios sino nosotros.  Nosotros somos los que olvidamos sus promesas, le damos la espalda y olvidamos pasar tiempo con Él.

 

Oración

Padre: Gracias por nunca abandonarme.  Gracias por recordarme tu amor y te pido que lleves mis cargas que no me dejan seguir adelante.  Perdona mis pecados.  Ilumina mis pasos y te pido que tu paz y tu amor abunden en mi vida.  En Cristo Jesús.  Amén 

19 oct 2022

Salmos 42:3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y noche, mientras me dicen todos los días ¿dónde está tu Dios?

 

Algo que he notado es que, como sociedad y, probablemente tengo que agregar el adjetivo pecadora, nos gusta juntarnos con aquellos que cometen los mismos pecados que nosotros.  De cierta manera nos hace pensar que estamos “bien”.  Esto no solo aplica a los pecados sino también a pasatiempos o gustos.  Si te gusta correr, es muy probable que tengas amigos que corren.  Entonces, si eres una persona que piensa que está bien engañar a tu pareja, tienes dos opciones: o lo escondes o te juntas con otras personas que piensan que puedes justificar tu decisión.  Todo esto lo escribo porque cuando decidimos obedecer a Dios por encima de nuestra voluntad, forzosamente tenemos que desprendernos de vicios, actitudes, pensamientos y, tristemente, de personas.  Ahora, una vez que comenzamos a hacer estos cambios y los demás lo notan, inmediatamente están esperando el momento, conscientes o no, de que nos caigamos y nos puedan señalar para decir: ya ves, todos somos iguales.  Piénsalo.  ¿Lo puedes ver y entender?  El ser diferente y, en especial, buscar agradar a Dios hace que las personas reaccionen para mal porque les estás mostrando que sí es posible vivir diferente.

Lee el pasaje nuevamente.

Habrá muchas ocasiones en donde las cosas no estén bien en tu vida.  ¡Muchas!  Cada una de ellas te puede hacer crecer espiritualmente y como persona mientras que al mismo tiempo te pueden aplastar.  La biblia nos enseña que habrá personas listas para señalarnos, juzgarnos y cuestionarnos.  Peor aún, cuestionarán al Dios que seguimos y alabamos.  No te distraigas.  No te desanimes.  Todo tiene ciclos.  Todo va y viene mientras que Dios se mantiene firme y sin fluctuar.  Nosotros vamos a fluctuar.  Nuestra fe va a fluctuar.  Sin embargo, Dios sigue siendo el mismo.  Poderoso.  Todopoderoso.

El sufrimiento siempre existirá.  Cristo no vino a suprimirlo.  Vino a mostrarnos que Él puede llenarnos de amor, paz y gozo en medio de ese sufrimiento.  Los que no conocen a Dios piensan que esto es una locura y sin sentido por lo que buscarán cuestionar lo que hacemos y a nuestro Dios en cada oportunidad que surja.  ¡Ánimo!  Dios ya venció al mundo…

 

Oración

Padre: gracias por tu palabra, por tu amor y tu misericordia.  Gracias por permitirme tener comunión contigo.  Te entrego todo lo que me está aplastando y te pido que pueda mantenerme siempre con testimonio agradable a ti sin importar lo que las personas digan o juzguen.  Guíame siempre en tu camino.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

27 sept 2022

Salmos 42:1-2 Cual ciervo jadeante en busca de agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?


Justamente acabo de leerle a mis hijos el Salmo 23 (en versión de niños) donde David expresa claramente su confianza en el Señor y habla de cómo Dios nos lleva a pastos verdes y ríos donde podemos tomar agua.  En el Salmo de hoy, vemos una imagen de alguien desesperado y sin fuerzas.  Jadeante. 

Todos los días tenemos diferentes batallas.  Todos los días tenemos que tomar decisiones sobre cómo enfrentar cada disyuntiva que se nos presenta.  Conforme vamos tomando esas decisiones, Dios va trabajando en nuestra madurez espiritual y de aquí el punto que compartí sobre el Salmo 23 y el Salmo de hoy.  El primero nos recuerda que Dios nos guía por pastos verdes y agua abundante mientras el segundo nos presenta una imagen de sed y cansancio.  ¿Podemos sentirnos mal como seguidores de Cristo?  ¡Por supuesto!  ¿Podemos estar sedientos y abatidos?  ¡Claro!  La diferencia con cualquier otra persona que no tiene a Dios en sus vidas es que nosotros podemos acudir a la fuente de agua viva.  ¡Nosotros podemos ir con Dios y vivir confiados que siempre nos guiará por el camino correcto!  Sin importar que sean valles de muerte, Dios nos protege y muestra la luz necesaria para llegar al destino.  Lo importante es reaccionar de manera correcta.  ¿Tienes sed?  Acude a Dios.  ¿Estás cansado?  Entrega tu carga y toma la de Él que es ligera.  ¿Te sientes confundido?  Deja que Dios se encargue de mostrarte sus planes en su tiempo y a su manera.  Si no tomamos estas decisiones y, por el contrario, decidimos hacer nuestra voluntad y dejar que nuestros impulsos y emociones gobiernen, lo más probable es que vivamos en un estado de sed constante e insaciable.  El cuerpo, nuestro yo carnal, nunca terminan de estar satisfechos.  La satisfacción plena solamente llega en lo espiritual que es eterno.

¿Cómo estás tomando decisiones?  ¿Cómo estás buscando satisfacer tu sed; retomar fuerzas; tener sentido y dirección en tu vida?

Recuerda, es normal tener estos momentos duros y complicados.  Lo más importante es que tomes las decisiones correctas y busques, como dice el Salmo, presentarte lo antes posible ante Dios y dejar que Él guíe tu camino.

 

Oración

Señor: estoy sediento, cansado, abrumado y quiero tomar decisiones que estén en línea con tu voluntad.  Toma mis cargas.  Lléname de tu paz.  Que tu amor se derrame en mi ser y pueda levantarme gozoso porque en Ti confío.  Gracias por permitirme tener comunión contigo.  Gracias por estar al pendiente de mí y porque soy especial para Ti.  Te pido que mi vida sea siempre para darte gloria y alabarte.  En Cristo Jesús.  Amén 

24 may 2022

Salmos 40:17 Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; ¡no te tardes Dios mío!


 


El día de hoy hubo una persona que decidió ir a una escuela primaria en un lugar en Texas y comenzó a disparar.  Al parecer 18 niños murieron.  En lo que va del año 2022, ha habido 27 ocasiones de asesinatos de este tipo donde una persona entra a algún lugar público y comienza a disparar.  El día de ayer, vi un video donde entrevistaban a una persona que había sido asaltada mientras iba conduciendo por una carretera y aproximadamente 300 otros vehículos habían pasado por lo mismo.  ¿Por qué no estuve en ninguna de estas tragedias?  A dos años de pandemia por Covid 19, muchas personas han fallecido.  Padres, madres o hijos.  Cada uno era un ser querido.  ¿De qué depende quién muere y quién no?  ¿De qué depende a quién le toca atravesar una tragedia o no?  La verdad no lo sé.  Lo único que puedo pensar es que es misericordia de Dios y al mismo tiempo, hay un plan dentro de todo lo que pasa.  Estoy convencido que las tragedias también tienen un plan detrás.  Estoy convencido que Dios nos ama y no permite que algo pase solamente porque sí.  No va a haber ningún sufrimiento sin que haya crecimiento espiritual y aprendamos a depender más de Él y a darle la gloria.  Todo esto lo escribo porque, al leer el pasaje de hoy, me identifico con las palabras de: a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta.  Si no es por su amor, mi vida podría estar dentro de aquellos que pierden su casa por algún desastre natural.  Podría estar con problemas de salud.  Podrían mis hijos tener algún problema o incluso fallecer.  ¡No soy nada ni nadie para poder cambiar una situación así!  Lo único que puedo hacer es levantarme, tratar de conocer más de Dios en ese día, buscar servirle de alguna manera y, si es posible, amarlo más.  ¡Por más que quiera no hay nada más que pueda hacer!  Piénsalo.  Somos pobres y necesitados.  David lo expone muy bien en su salmo.  Solamente Dios nos puede socorrer y librar.  Ahora, aunque parece simple esta meditación, la realidad es que cuesta trabajo aceptar este principio.  Casi siempre buscamos todas las opciones que se nos puedan ocurrir antes de aceptar nuestra debilidad e imposibilidad de cambiar las circunstancias.  Hoy me siento triste y abrumado.  No puedo imaginar el dolor de los padres de los niños que fueron asesinados.  Un día como ayer.  Como hace una semana.  Como hace dos años.  Simplemente que hoy, sus hijos no regresaron a casa.  ¡Devastador!  Hoy doy gracias a Dios por lo que tengo y le pido que nunca olvide lo pobre y necesitado que soy.  Que nunca olvide que El siempre será mi socorro y libertador.  Le pido que, cuando vengan momentos como el que hoy atraviesan las víctimas de esa tragedia, Él no tarde y venga a llenarnos de su paz, su amor y su consuelo para poder seguir adelante.

 

Oración

Señor: Gracias.  Hoy tengo vida y puedo disfrutar a mi familia y seres queridos.  Hoy me diste un techo, abrigo y comida.  Gracias por cuidarme.  No quiero que se me olvide este momento de vulnerabilidad y entendimiento de cuánto te necesito.  En Cristo Jesús.  Amén. 

12 abr 2022

Salmos 40:11-12 No me niegues, Señor, tu misericordia; que siempre me protejan tu amor y tu verdad. Muchos males me han rodeado; tantos que no puedo contarlos. Me han alcanzado mis iniquidades y ya ni puedo ver.


Algo que trato de enseñarle a mis hijos es el concepto de misericordia.  No es fácil para ellos entenderlo y, muchas veces, para mí el practicarlo.  Mi principal objetivo es que puedan irse dando cuenta de cómo podemos recibir sin merecer.  De hecho, recibimos muchísimo sin merecerlo, pero estamos tan acostumbrados que ni siquiera lo vemos.  Por ejemplo: te levantas y no piensas que puedes ver o que te puedes parar con tus dos piernas.  Lo das por hecho, aunque no lo sea para todos.  Les platico esto porque poco a poco, me voy dando cuenta de cómo la meritocracia está muy metida en mi cabeza y estorba en mi comunión con Dios.

Me parece que estos dos versículos nos deben sacudir la manera en la que pedimos y entendemos la misericordia.  Lo primero, es entender que no la merecemos y pudiera ser quitada.  Lo segundo, nuestras malas decisiones tienen consecuencias y eso no quiere decir que Dios no ha tenido misericordia de nosotros.  Lee nuevamente los dos versículos.

¿Por qué pensamos que merecemos misericordia?  ¿Bajo qué parámetro nos medimos o comparamos?  La “vara” la pone Dios cuando mandó a su Hijo a vivir en este mundo y morir por nuestros pecados.  Esto quiere decir que cada uno de nosotros necesita misericordia.  No solo los asesinos, ladrones o algún otro ejemplo de delitos graves.  No.  Cada uno de nosotros.  La biblia es muy clara en Romanos 3:23 que todos somos pecadores y necesitamos de la gracia de Dios.

Si estás leyendo esto y te parece simple o que no aplica a tu vida, has una pausa y pide a Dios porque pueda abrir y examinar tu mente y tu corazón para poder darte cuenta de cuánto perdón necesitas recibir.

Por otro lado, es impresionante leer que David menciona cómo sus iniquidades o maldades, lo han alcanzado.  Todo, absolutamente todo, tiene consecuencias.  No podemos pensar lo contrario.  Y, peor aún, pensar que Dios nos está castigando.  No.  Lo que siembras, es lo que cosechas.  Esto no quiere decir que todo es malo.  ¡En absoluto!  Simplemente quiere decir, que todos cometemos errores.  Justamente va de la mano con el versículo anterior.  Necesito de Tu misericordia, de Tu amor y Tu verdad le pide David a Dios pues se encuentra en un momento bajo en su vida.  Tú cometes errores.  Yo cometo errores.  Lo importante es entenderlo, reconocerlo y tomar responsabilidad sobre nuestras acciones. 

¿Qué crees que te está queriendo mostrar Dios con este pasaje?  ¿Qué está pasando en tu vida que quiera utilizar Dios para abrir tus ojos y tu entendimiento?

 

Oración

Padre: Gracias por tu misericordia. Gracias por siempre estar y nunca alejarte.  Gracias por tu amor incondicional.  Yo te pido perdón por mis pecados.  Te pido que nunca me olvide que no merezco tu misericordia y gran amor.  En Cristo Jesús.  Amén 

16 mar 2022

Salmos 40:8 Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí.

La biblia dice que amar al que nos ama no tiene mérito alguno, mientras que amar y perdonar a los que nos lastiman es hacer la voluntad de Dios.  ¿Qué tiene de agradable perdonar al que nos hace daño?  Dios nos pide que seamos personas que viven agradecidas.  ¿Qué puedo agradecer cuando vivo en escases?  Nos pide consolar a los que necesitan ser consolados.  Ayudando a las viudas y a los huérfanos.  Nos pide que no nos divorciemos.  ¿Qué tiene de agradable estar peleando con tu pareja y no separarte?  Nos pide que no desesperemos a nuestros hijos, a amar a nuestras esposas como Cristo amó a la iglesia, a ser sumisas a sus esposos y a respetarnos mutuamente.  ¿Qué tiene de agradable ser fiel a tu pareja?  ¿Por qué es agradable no tener relaciones sexuales antes de casarte?  Estas son solamente algunas preguntas que todos debemos hacernos.  Siempre he pensado que debemos cuestionar nuestra fe y tener claro por qué creemos lo que creemos y por qué confiamos en lo que confiamos.    

Personalmente me gusta mucho leer y por lo menos la mitad de lo que leo tiene que ver con superación personal o algo relacionado a mejorar en el conocimiento de mi mismo o el ser humano en general.  ¿Sabes qué dicen ciertos estudios laicos (no religiosos) acerca de la monogamia por ejemplo?  Se estudió a personas que habían permanecido con su pareja y encontraron que tenían una mejor posición económica que aquellos que se habían divorciado y habían tenido más parejas.  Encontraron que estaban mejor en cuestiones de salud.  Encontraron que eran más felices.  Encontraron que se sentían más plenos.  Otro ejemplo.  Hay estudios (nuevamente laicos) que demuestran el increíble impacto que tiene en nuestras vidas el perdonar, aunque no nos pidan perdón.  ¡Hasta el corazón se beneficia!  Hay otros estudios que muestran que el vivir agradecido trae mayor felicidad versus aquellos que no tienen la costumbre de dar gracias y percatarse de lo que pueden agradecer.  Así podría seguir con más y más ejemplos.  El punto es muy simple.  Como humanos, a penas estamos descubriendo científicamente lo que Dios nos dejó hace miles de años.  Nos dijo que confiáramos en Él y que él nos bendeciría.  ¿Pero qué hicimos?  Dudar y hacer nuestra voluntad.

Para poder decir que nos agrada hacer la voluntad de Dios, tenemos que entender que Él es real y sabe más que tú y yo.  Después, tenemos que dar pasos de fe y dejar a un lado nuestra voluntad y deseos poniendo a Dios por encima de ellos.  Finalmente, cuando obedecemos (a pesar de nuestras dudas y posiblemente quejas), experimentamos un resultado que trajo paz, gozo, milagros y muchas otras bendiciones, entonces sí, damos gracias y gloria a Dios y comenzamos a repetir las palabras del salmista: me agrada hacer tu voluntad y guardo tu ley dentro de mí.

 

Oración 

Padre: hoy entiendo que te he puesto detrás de mis deseos, mi voluntad y mis pensamientos.  Hoy entiendo que no te he dejado reinar en mi vida.  Hoy entiendo que no puedo decir que me gozo haciendo tu voluntad pues no he hecho tu voluntad al 100%.  Te pido perdón.  Te pido pueda tomar mejores decisiones poniendo tus principios y deseos por encima de los míos.  Te pido pueda entender que siempre será mejor tu camino que el mío.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

1 nov 2021

Salmos 39:12 Señor: Escucha mi oración, atiende mi clamor; no cierres tus oídos a mi llanto. Ante Ti soy un extraño, un peregrino, como todos mis antepasados.

Dios nos conoce tan bien que nos deja ejemplos como el de David el día de hoy.  Ejemplos en los que alguien duda de su presencia y capacidad de escucharnos.  Piensa por un momento en esto: sabemos que Dios siempre está con nosotros; sabemos que nos escucha; sabemos que nos ama; sabemos que quiere lo mejor para nosotros y sabemos que no deja que pase absolutamente nada que no sea para su gloria.  Entonces, ¿por qué se nos olvida tan seguido?  ¿Por qué hay ocasiones en las que nuestras preocupaciones apagan todo esto que conocemos y estamos seguros?  La respuesta es simple: por nuestra carne.  Nuestra propia carne es la que nos hace duda sobre nuestra vida espiritual.  Además, la biblia nos enseña que estamos en guerra contra huestes espirituales (Efesios 6:12).  Si lees “Screwtape Letters” de C.S. Lewis, recordarás cómo los demonios tratan de convencer a los creyentes de no crecer en su fe y apartarlos de Dios.  Personalmente no entiendo bien cómo suceden estas cosas, pero es un hecho que han habido momentos en mi vida donde, a pesar de que todo está bien, siento que hay algo que no me deja tranquilo y quiere robarse mi paz.  No puedo darle otra explicación que una batalla cien por ciento espiritual.

Hoy te escribo esto para llenarte nuevamente de ánimo y recordarte que el objetivo y la meta no han cambiado.  Cristo sigue siendo vencedor.  Dios te sigue amando y quiere lo mejor para ti.  Jehová no ha dejado de escuchar cada una de tus súplicas y sabe cuántas lágrimas has derramado.  Gracias al sacrificio de Jesús, ya no somos extraños para Dios sino podemos ser llamados hijos suyos y poder acudir a Él diciéndole ¡Abba Padre! (Romanos 8:15).  

David pasó muchas pruebas y circunstancias que lo hicieron caer de rodillas y suplicar por su salvación y cuidado.  Cada uno de los que decidimos entregar nuestra vida y ser servidores de Cristo, seguramente atravesaremos momentos así.  Abre tu corazón y dile a Dios todo lo que sientes.  Tus miedos.  Tu cansancio.  Tus frustraciones.  Tus corajes.  Dile que no sientes que esté cerca y que no quieres apartarte de Él.  Dile que no quieres ser un extraño sino su hijo.  No te dejes engañar por tus sentimientos ni pierdas la batalla espiritual.  ¡Dios es Dios y siempre ha vencido!

 

Oración

Padre: Gracias por siempre cumplir con tus promesas y nunca dejarme solo.  No permitas que me aparte de ti ni dude que estás a mi lado.  Te entrego todas las cargas que no me dejan seguir y por favor quita todo aquello que roba mi paz.  Gracias por tu amor y por tu palabra que siempre guía mis pasos.  En Cristo Jesús.  Amén.

12 oct 2021

Salmos 39:11 Tú reprendes a los mortales, los castigas por su iniquidad; como polilla, acabas con sus placeres. ¡Un soplo nada más es el mortal!


Estoy leyendo un libro que habla sobre cómo la tecnología ha sido mucho más rápida que las regulaciones y, por consecuencia, los mercados o bolsas de valores, se ven afectados por personas que toman ventaja de esto.  En este libro relatan la historia de una persona que quería exponer ciertos abusos que estaban ocurriendo y se frustraba que dentro de su misma empresa no lo dejaban o limitaban lo que podía decir.  La historia en general nos muestra una y otra vez, cómo el ser humano termina haciendo lo injusto y se aprovecha de su prójimo para beneficio propio.  Obviamente no estoy diciendo que todos actúan así.  Lo que digo es que este tipo de historias se repiten constantemente.  De una u otra manera hay abusos, engaños, robos o algún otro tema donde se benefician algunos en perjuicio de otros.  

La versión Reina Valera 1960 traduce iniquidad como pecado, por lo que leemos, Tú castigas al hombre para corregirlo por su pecado.  ¿Cuáles son las palabras clave de lo que nos dice este pasaje?  Que es Dios quien los reprende o castiga y no nosotros.  ¿Lo puedes entender?  A nosotros no nos corresponde sino a Dios.  Por esta razón termina diciendo que no somos nada más que un soplo o vanidad.  Un buen baño de agua fría para entender quiénes somos.  Sin importar tus circunstancias ya sean de poder o económicas, realmente no eres nadie. Necesitas comer como los demás.  Te enfermas igual que los demás y mueres igual que los demás dejando absolutamente todo en esta tierra y tu cuerpo convertido en polvo.

A veces perdemos tiempo, esfuerzo y hasta dinero tratando de corregir lo que está pasando cuando Dios nos está diciendo que es Él quien se encargará de todo sin importar que sea una injusticia.  Él es quien reprende al hombre.  Él es quien acomoda todo.  Ni tú ni yo tenemos esa autoridad.  Mientras la cultura nos quiere motivar a querer ser “alguien” en esta vida, Dios nos recuerda que no somos “nadie” sin Él viviendo en nuestro corazón siendo Señor y Salvador.  Deja que Dios haga su trabajo y tú has el tuyo.  Lee su palabra para pasar tiempo con Él.  Ora más.  Medita en qué camino está mostrando que debes tomar.  Piensa qué quiere Dios que entregues o cambies con esta circunstancia.  Dedica tu tiempo y esfuerzo a estos principios y no a querer arreglar las cosas que consideras deben ser cambiadas.

 

Oración

Mi Dios: Gracias por recordarme que puedo y debo confiar en Ti.  Toma mis cargas, mis rencores y frustraciones.  Hoy quiero vivir para servirte y dejar que Tú te encargues de todo lo demás.  No permitas que me aparte de Ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

31 ago 2021

Salmos 39:7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en Ti.


¿Sabes cómo puedes darte cuenta dónde está tu esperanza?  Meditando en como reaccionas ante cualquier adversidad.  ¿Cuánto tiempo y esfuerzo dedicas a resolver tus problemas antes de doblar tus rodillas y pedir dirección a Dios?  ¿Normalmente terminas entre “la espada y la pared” para acudir al Señor por ayuda?  No te sientas mal pues no eres el único.  ¡Todos lo hacemos!  Lo importante es reconocerlo, entenderlo y dejar de hacerlo.  Si antes tardabas 10, trabaja para que sea 9 y luego 7 y así sucesivamente hasta que, cada vez que te encuentras en una disyuntiva, de manera natural te pongas a orar y pedir a Dios que no sea tu voluntad sino la suya la que dirija cada paso que vas a tomar.  Cada momento que vamos atravesando es una oportunidad para dejar de poner nuestra esperanza en algo más que no sea Jehová.  Cada una de las pruebas nos ayuda a sacar nuestros miedos, enojos, rencores y todo aquello que cargamos que Dios quiere que le entreguemos.

Hace ya muchos años que tenía la gran oportunidad de ir en México a un reclusorio (cárcel) a compartir la palabra de Dios.  Dentro de los probablemente miles de hombres que estaban ahí, solamente unos cuantos venían a escuchar y mantenían una iglesia ahí adentro.  Cada uno de ellos había cometido delitos.  Merecían estar ahí y no era casualidad.  Sin embargo, Dios les dio otra oportunidad.  Les extendió la mano y perdonó todos sus pecados.  Todos.  El sacrificio de Jesús cubrió todas las atrocidades que hicieron.  Seguirían pagando por lo que hicieron permaneciendo encerrados, mientras que su espíritu había sido liberado.  Lo que yo me preguntaba, pregunto y, te pregunto es: ¿hasta dónde tenemos que llegar para entender que nuestra única esperanza es en Dios?  ¿Qué tan bajo tenemos que caer?  ¿Cuántas personas tenemos que lastimar?  ¿Cuántas vidas nos llevamos entre las patas por seguir tomando malas decisiones y querer seguir con nuestro orgullo?  Lee el pasaje nuevamente con esto en mente.  ¡El salmo completo habla de desesperación y al mismo tiempo un deseo por no separarse de Dios!  No era todo fácil.  ¡Nada es fácil!

Pienso que, si Dios contestara la pregunta del versículo diría: No tienes nada de que preocuparte.  Sigue poniendo tu esperanza en mí y yo me encargaré como siempre lo he hecho.  ¿No te parece que es muy probable que Dios nos dijera algo así?  Tal vez te lo está diciendo ahora mismo.

 

Oración

Padre: vengo abrumado, cansado y sin saber cómo seguir adelante.  Gracias por tu palabra que me llena de aliento y me recuerda que mi esperanza puesta en Ti es todo lo que necesito.  No permitas que me aleje ni confunda.  Quiero estar a tus pies escuchando tus instrucciones y obedeciendo.  En Cristo Jesús.  Amén 

16 ago 2021

Salmos 39:5-6 Muy breve es la vida que me has dado; ante Ti, mis años no son nada. ¡Un soplo nada más es el mortal! Es un suspiro que se pierde entre las sombras. Ilusorias son las riquezas que amontona, pues no sabe quién se quedará con ellas.

Llevamos desde marzo del 2020 que empezaron todas las restricciones por la propagación del COVID.  La incertidumbre y el miedo han reinado por mucho tiempo.  Este virus ha ocasionado muchos cambios en nuestras vidas.  Personas han renunciado a sus trabajos pues se dieron cuenta que no eran felices en lo que hacían y que no vale la pena dedicar tiempo y esfuerzo a algo que no les trae ningún gozo.  Otras personas cambiaron de domicilio, ya sea a las afueras de la ciudad o incluso a otros estados o países.  De igual forma, se dieron cuenta de lo que se estaban perdiendo por estar “metidos” en el lugar donde vivían y decidieron cambiar.  Un virus.  Muchas restricciones.  Mucha incertidumbre.  Mucho miedo.  Ahora te pido que vuelvas a leer el pasaje de hoy.

Dios nos recuerda constantemente lo que es la vida y la importancia que debemos darle.  Mientras unos buscan acumular riquezas, Dios nos enseña que son ilusorias.  Mientras otros tratan de mantenerse siempre sanos y saludables, la vida nos recuerda que no somas nada más que un soplo y que la vida es muy breve.

El COVID vino a sacudir la forma de vivir y hacer que todos nos cuestionemos el por qué de las decisiones que tomamos incluyendo aquellas que eran “un hecho”.  Ya sea para bien o para mal, esta enfermedad ha hecho que valoremos muchas cosas que no considerábamos importantes.  Asimismo, Dios nos está recalcando lo importante de mantener todo en la perspectiva espiritual sobre la carnal.  Todo este sufrimiento, desde el ángulo espiritual, será como un soplo.  Todo este miedo, en la perspectiva eterna, será un sin sentido.  ¡No debemos estar esperando que un virus o alguna enfermedad nos mueva a ordenar nuestros principios y prioridades!  Ahora es el momento de entender que Dios es Rey y Señor.  Ahora es el momento de entender que la vida en este cuerpo no es más que un instante de la eternidad.  Nos enfocamos más en dejar de sufrir y acumular riquezas que en servir a Dios y conocer más de Él.  

¡Qué gran error!

Vuelve a leer el pasaje y trata de abrir tu mente para que Dios pueda mostrarte en dónde está tu corazón.  Deja que te muestre dónde están tus prioridades.  No esperes a que llegue un momento difícil para ir a sus pies.

 

Oración

Señor: no quiero que pase más tiempo sin venir a tus pies y pedirte perdón por mis pecados.  Gracias por enseñarme lo que realmente vale y lo que no.  Te pido que mi vida esté alineada a tus pensamientos y deseos por encima de los míos.  Te pido que mi vida te de siempre gloria.  No permitas que esta vida me abrume y haga pensar que no hay nada después de la muerte.  Gracias por tu Hijo Jesús que venció a la muerte y nos permite estar en tu presencia pagando por nuestros pecados.  Gracias en el nombre de Cristo Jesús.  Amén 

22 jun 2021

Salmos 38:18 Por tanto, confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado.


En los versículos anteriores, David está abriendo su corazón y expresando todo su dolor y sufrimiento.  Versículo 6 estoy doblado y humillado; versículo 7, mis lomos están llenos de ardor; versículo 8, estoy debilitado y molido; versículo 10, mi corazón está acongojado; versículo 17, mi dolor está delante de mí continuamente.  Es claro que no la estaba pasando bien.  Es claro también, que su pecado era la causa de ese sufrimiento.  Finalmente llega a una conclusión: debo confesarlo todo.  Como siempre he escrito, la vida de David es fascinante cuando la vemos con ojos humanos y, al mismo tiempo, cuando entendemos que la misma Biblia nos describe su corazón como uno agradable a Dios.  Cuando escuchamos historias de alguien que hizo algo increíble pensamos que esas personas son diferentes a nosotros mientras que la realidad es que también son seres humanos.  Hay personas que piensan que los personajes de la Biblia son superiores a nosotros o ejemplos inalcanzables.  ¡Falso!  Cada una de las personas que aparece en la Biblia fue una persona como tú y como yo.  Con momentos buenos y malos.  Con fallas y errores.  Con virtudes y vicios.  Pero lo que nos une a todos es que somos creación de Dios y el pecado nos separa de Él.  ¡No es imposible ser como David!  Simplemente hay que estudiar lo que hizo y seguir sus pasos.  1. Obedecer a Dios.  2. Confiar en Dios.  3. No apartarse de Dios.  4. Arrepentirse y confesar sus pecados a Dios.  5. Dar la gloria siempre a Dios.  No importan tus circunstancias.  No te quieras ocultar en que la gente no puede entender tus problemas.  Los pasos son los mismos para todos.  David hizo mucho bien pero también hizo mucho mal.  No siempre tomó buenas decisiones.  No siempre fue rey.  Su familia no era perfecta.  Pasó mucho sufrimiento e hizo que otros sufrieran.  El versículo de hoy por eso resulta fascinante.  Porque nos muestra el corazón de David.  “Voy a confesar mi pecado” dice David.  ¿Ya confesaste tu pecado?  ¿Ya reconociste lo que no le gusta a Dios?  Muchas veces nos metemos tanto en querer resolver nuestros problemas y sufrimientos que nos olvidamos de que el pecado es el que está ocasionando todo.  Pensamos que es esto o aquello y que la solución será de tal o cual manera mientras que la realidad es que necesitamos venir al Señor, doblar nuestra rodilla y corazón para confesar nuestros pecados y pedir perdón.  ¡Ahí está la solución!  ¡Ahí está la respuesta!  En la humillación y reconocimiento de nuestra necesidad de ser perdonados.  Piénsalo y medita en lo que necesitas confesar.

 

Oración

Padre: perdona mis pecados.  Tú eres la solución a todos mis problemas y por eso vengo a Ti, para pedirte que no me aparte de Ti, que no dude de Ti y que nunca deje de darte la gloria.  Lléname de tu paz y límpiame.  En Cristo Jesús.  Amén