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31 oct 2023

Salmos 49:10-11

Nadie puede negar que todos mueren, que sabios e insensatos perecen por igual y que sus riquezas se dejan a otros.  Aunque tuvieron tierras a su nombre, sus tumbas serán su hogar eterno, su morada por todas las generaciones.

 



No dejo de sorprenderme sobre lo increíble que es nuestra mente.  Me encanta leer y aprender sobre cómo podemos entender la manera en la que funcionan nuestros pensamientos o la forma en la que podemos dirigir nuestro cuerpo.  Por ejemplo, con el pasaje de hoy, algunas personas que se encuentran atravesando un momento difícil podrían tomar estas palabras con actitud desalentadora o pesimista: esta vida no vale nada y al final todos nos morimos; mientras que otras personas que están enfocadas en ver lo bueno pueden entenderlas como una motivación a aprovechar cada minuto que tenemos de vida en esta tierra.  Ahora, la Biblia no es un libro de motivación o superación personal.  ¡Es la palabra de Dios!  Es nuestra guía para tomar decisiones, conocer de Dios y lo que espera de nosotros.  Entonces, si no nos vamos a enfocar en la cuestión pesimista u optimista, cómo podemos tomar este pasaje.  Bien.  Lo debemos entender de manera simple y sencilla.  Solamente tenemos una oportunidad para arrepentirnos y reconocer a Cristo como Salvador y Rey: esta vida.  No importa quién seas, tienes una sola vida y al final, como todos los demás, terminas en la tumba dejando todas tus riquezas a otros.  El hombre más rico del mundo termina en una tumba.  El hombre más pobre del mundo termina en una tumba.  No es descubrir el hilo negro ni algún misterio.  Es observación simple.  Esta persona nace y después muere.  Yo nací, eventualmente voy a morir.  ¡No es pesimista!  Es realista.  Ahora, qué quiere enseñarnos Dios con este pasaje.  Sabemos que no quiere que estemos cayendo en depresión o buscando vivir de manera extrema porque la vida se acaba.  Lo que quiere que hagamos es que cambiemos la perspectiva terrenal por una espiritual.  Quiere que cambiemos unos cuantos años de vida por una eternindad en el espíritu.  ¿Lo puedes entender ahora?  No se trata de una moda, tendencia o emoción.  Es perspectiva.  Todos los días tomamos decisiones sobre qué hacer mientras vivimos.  Basado en lo que acabamos de aprender, debemos estar convencidos que nuestros principios están acomodados de manera correcta y Dios está en primer lugar.  No mis deseos, no mi trabajo, no mi familia, no mi empresa, no mi cuenta de inversiones, no mis adicciones.  Dios.  Lo único eterno.  Has una pausa y medita en esto.  Medita en tus prioridades y examínalas versus tus actividades diarias.  ¿Están alineadas?

 

Oración

Señor

Gracias por tu palabra y por enseñarme tantas cosas a través de ella.  Te pido mi vida, mis pensamientos, prioridades y acciones estén alineados con tus principios y sean siempre una expresión de mi fe y entrega a Ti.  Te pido perdones mis pecados y siempre guíes mis pasos.  En Cristo Jesús.  Amén.

26 sept 2023

Salmos 49:5-7

¿Por qué he de temer en tiempos de desgracia cuando me rodee la maldad de mis opresores?  ¿Temeré a los que confían en sus riquezas y se jactan de sus muchas posesiones?  Nadie puede salvar a nadie ni pagarle a Dios rescate por la vida.

 

Recientemente leí un excelente libro “I still believe” y trata de la vida de un cantante de música cristiana y cómo ha atravesado diferentes momentos difíciles en su vida.  Es tan interesante que terminaron haciendo una película con el mismo nombre del libro.  Lo que me pareció extremadamente interesante es cómo narra acerca de la muerte de su esposa unos pocos meses después de haberse casado.  Comprarte sus sentimientos, sus dudas, sus enojos, frustración e impotencia.  Donde más me sorprendí es que en un momento que se encuentra en un restaurante comiendo, ve a otra pareja discutiendo (o probablemente peleando) y explica cuántas ganas tiene de ir y gritarles que se tienen el uno al otro.  ¡Están vivos los dos!  ¿No se dan cuenta que cualquier cosa que estén discutiendo no tiene sentido visto desde la perspectiva de la vida o la muerte?  Lo triste es que muchas veces tenemos que sufrir para poder entender lo que Dios nos quería enseñar de una manera fácil.  Preferimos nuestro método.  Preferimos que Dios se haga a un lado porque lo tenemos bajo control.  Ahora, ¿qué tiene que ver esta historia con el pasaje de hoy?  Vuelve a leer detenidamente con el principio de tener la perspectiva de Dios.

Cuando todo va bien, leemos esto y pensamos, ¡Claro!  Siempre estaré fuerte y entendiendo que Dios tiene el control.  Pero cuando todo está de cabeza, cuando no entendemos por qué pasa lo que pasa, entonces sí, nos cuesta trabajo entender este pasaje.  Cuando no podemos ver “la luz” y nos sentimos aplastados, entonces sí que tememos todo.  Tememos del dinero; tememos de las enfermedades; tememos de nuestros trabajos; tememos de los demás.  

Es aquí donde realmente se dividen los que creen y quieren seguir a Dios de los que no.  ¿Cómo sabemos de qué lado estamos?  Los dos grupos tenemos miedos.  Los dos grupos sufrimos.  Los dos grupos podemos sentirnos sin dirección.  La diferencia radica en lo que hacemos después: Confiar en el Dios Todopoderoso.  Entregar los miedos y buscar ser renovados a través de su palabra y poder caminar “sobre el agua” hacia Jesús.  ¿Te queda más claro?  Los cristianos también tenemos miedos.  No debemos leer este pasaje pensando que no debemos de tener dudas o miedos.   ¡Al contrario!  Debemos meditar sobre esos sentimientos y pensamientos para luego pasarlos por la perspectiva de Dios y dejar que El muestre los pasos a seguir.  Solamente así podemos vivir sin temor.

 

Oración

Padre: gracias por tu palabra y tus enseñanzas.  Te entrego todos mis miedos, frustraciones, enojos y demás sentimientos que me acaban y apartan de ti.  Ayúdame a entender que tienes un cuidado especial de mí.  Ayúdame a no separarme de Ti.  Quiero que mis días sean llenos de tu paz y confiando en que no debo temer nada pues Tú estás conmigo.  En Cristo Jesús.  Amén 

19 jul 2023

Salmos 44:24-26 ¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestro sufrimiento y opresión? Estamos abatidos hasta el polvo; nuestro cuerpo se arrastra por el suelo. Levántate, ven a ayudarnos y por tu gran amor ¡rescátanos!

Si meditamos en estos pasajes y tratamos de darle sentido, me parece que es interesante la descripción que utiliza el salmista al cuestionar por qué Dios está escondiendo su rostro y los ha olvidado mientras sufren.  Sabemos muy bien que Dios es omnipresente por lo que no está haciendo referencia exacta a su presencia.  También sabemos que Dios es omnisciente por lo que no podría olvidar el sufrimiento y la opresión que sufrían.  ¿Entonces qué están queriendo decir?  ¡Pienso que simplemente están expresando sus sentimientos!  Dios nos hizo seres racionales y también emocionales.  De hecho, es más común actuar por instinto que por la razón.  Veo un salmista escribiendo y manifestando lo que hay en su corazón.  Un sentimiento de confusión, tristeza, frustración y desesperación.  Por un lado, sabe lo que Dios puede hacer mientras que por el otro, no ve que se arregle su situación.  ¿Cómo conciliar estas contradicciones?  ¿Si Dios promete cuidarme, bendecirme y prosperarme, por qué me está pasando esto?  ¡Rescátame!  Le grita el autor.  ¡Ven y ayúdanos!  

A nosotros nos corresponde meditar en cómo expresamos a Dios nuestras emociones.  ¿Sabes que Dios quiere escucharte o piensas que no le interesa tener comunión contigo pues está ocupado en otros asuntos?  ¿Oras convencido que te ama?  ¿Oras pidiendo por entender qué quiere Dios enseñarte?  Tristemente nos estamos acostumbrando a vivir sin dejar que el tiempo tome su curso.  ¡Todo tiene que ser inmediato!  ¡Todo tiene que ser preciso y cierto!  Piénsalo.  Nos confundimos cuando oramos unos cuantos días y no vemos solución.  ¡Muy triste!  ¿Por qué pensamos que el plan de Dios se debe acoplar a nuestro tiempo en lugar de buscar ser transformados durante el tiempo que Dios estableció para dar claridad a lo que atravesamos?  Ahora, a nadie le gusta sufrir.  Obviamente no es agradable sufrir.  Lo interesante es que los datos muestran algo muy peculiar en nuestra relación con el sufrimiento.  Si bien, es claro que no nos gusta sufrir, una vez que atravesamos ese sufrimiento y vemos el resultado, la respuesta de la gente es: lo volvería a vivir cien veces.  ¿Cómo es posible?  Simple.  Después del sufrimiento vemos que pudimos salir adelante.  Después del sufrimiento vemos las cosas de manera distinta.  Mejor.  Después del sufrimiento ponemos en mejor perspectiva la vida y nuestras prioridades.

En conclusión: no dejes de orar expresando tu frustración y desesperación como lo hizo el salmista mientras que, al mismo tiempo, le pides a Dios por darte fuerzas para seguir y entendimiento para ser transformado.

 

Oración

Señor: Gracias por tu palabra y la increíble guía que es a mi vida y mi caminar diario.  No sé cuánto tiempo ni cuántas veces tendré que atravesar momentos duros e inexplicables, pero lo que sí sé es que siempre quiero vivirlos arrodillados y pegado a Ti.  En Cristo Jesús.  Amén.

3 may 2023

Salmos 44:8


¡Por siempre nos gloriaremos en Dios!  ¡Por siempre alabaremos tu nombre!


 

Una forma muy fácil de entender y reflexionar sobre el lugar que ocupa Dios en nuestras vidas es imaginando que vamos manejando en un coche y tratar de definir quién ocupa qué asiento.  Algunos tenemos a Dios en la cajuela.  Va con nosotros pero no opina mucho pues decidimos callarlo hasta que sea “necesario”.  Si nos comprometemos más con Dios, lo “promovemos” y ahora está dentro del coche.  En el asiento trasero.  Está más “presente”.  Le escuchamos más sin que necesariamente le estemos buscando o queriendo su opinión con respecto a nuestro destino y el camino que tomamos.  Otra promoción sería poner a Dios en el asiento del copiloto.  Realmente tomamos en cuenta su opinión y sabemos lo importante que es escuchar su consejo y observaciones.  El siguiente ascenso involucra ceder el control y dejar que Él sea el piloto.  Él toma las decisiones sobre la ruta e incluso el destino.  Hasta aquí pareciera que no hay forma de dejar que Dios tome un puesto más alto.  Falso.  El siguiente ascenso es el más importante de todos.  ¿Cuál es esa promoción?  Cuando el Señor decide dar vuelta a la derecha, tú y yo, no nos quejamos ni cuestionamos esa decisión.  Cuando decide tomar el camino largo, tú y yo no brincamos buscando otras opciones.  Cuando decide el destino diferente al que queríamos, tú y yo no criticamos su decisión.  En conclusión: el lugar más alto que puede ocupar Dios en nuestro corazón es aquél donde le entregamos nuestra vida, agradecemos su luz que nos guía y nos mantenemos fieles al camino que ha escogido.  Vivimos con gozo y con esperanza que cada paso, cada vuelta, cada destino son siempre lo mejor para nuestra vida aunque sea difícil de comprender pues confiamos más en Él que en lo que nosotros vemos.

Ahora vuelve a leer el pasaje.

Solamente entendiendo el lugar que Dios ocupa en nuestra vida podemos verdaderamente alabarle siempre.  De lo contrario, solamente le alabamos cuando estamos contentos, cuando las cosas están a nuestro favor o cuando estamos de acuerdo con lo que Dios ha decidido.  ¡Qué difícil alabarle cuando las cosas parecen estar en contra!  ¡Qué difícil gozarnos cuando hay adversidad que no podemos entender!  ¿Cómo entender que Dios decidió girar a la izquierda en lugar de la derecha y ahora hay sufrimiento?  ¿Cómo entender el camino tan largo de las tragedias en lugar del corto y alegre?  ¿Cómo entender lo que no podemos entender?  No podemos.  Simplemente no se puede.  Lo que sí podemos es alabarle y gozarnos si nuestro corazón y nuestra mente están completamente entregados, confiados y alineados en que su palabra es real y verdadera.  ¿Dónde está Dios en tu vida?  

 

Oración

Señor: perdóname porque no te he dado control absoluto y pedido porque pueda vivir gozoso en todas las vueltas y caminos que decides para mi vida.  Te pido que no solo tomes el lugar más importante de mi mente y mi corazón, sino que también pueda vivir alabándote siempre y dándote gloria sin importar las circunstancias.  En Cristo Jesús.  Amén 

5 abr 2023

Salmos 44:5-7

Por Ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.  Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria; tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.



 

Un grave error que cometemos como personas es querer comprender a Dios en su totalidad.  ¡Es imposible!  La biblia nos da principios para tener comunión con Él, nos dice cómo es y qué quiere de nosotros.  Sin embargo, no nos dice todo en detalle.  Sabemos que es omnisciente y omnipotente, pero traer ese concepto a nuestro entendimiento y vida diaria resulta más complicado de lo que parece.  ¿Por qué hago referencia a esto?  Pues si lees el pasaje nuevamente con detenimiento, puedes ver claramente que Dios es quien da las victorias.  Entonces podríamos inferir que nosotros no debemos hacer nada y de todas maneras las victorias llegarían.  Pero no es así.  Dios tiene una dualidad entre lo que Él hace y lo que nosotros debemos hacer que resulta, a mi limitada comprensión, difícil de descifrar.  En otras palabras, ¿cuánto tengo que “luchar”?  ¿cuánto tengo que hacer y hasta dónde?  Realmente no hay forma fácil de descifrarlo.  Tenemos muchas historias en la biblia donde Dios da una instrucción y no es sino hasta que la obedecen que sucede el milagro.  Por ejemplo, cuando convierte Jesús el agua en vino, cuando alimenta a miles de personas con unos panes y unos cuantos peces, cuando Dios entrega Jericó con el ejército israelita solamente caminando alrededor de las murallas, cuando Dios protege a Eliseo del rey y le permite ver a su siervo el ejército celestial que los estaba cuidando, y así, los ejemplos abundan.  En todos ellos hay acción por parte de Dios y de los involucrados.  La manera en la que yo lo entiendo es la siguiente: mi deber es prepararme lo mejor que pueda y tratar de actuar siempre conforme a lo que agrada a Dios.  Buscar hacer mi mejor esfuerzo y después dejar que Dios decida sobre el resultado.  Hasta aquí, podría ser igual a lo que está diciendo el Salmista, pero no termina ahí.  Mi mente empieza a pensar en los números y probabilidades de que algo suceda o no.  Si intento algo más veces, la probabilidad es que suceda lo que busco versus el que lo intente menos veces.  Insisto.  ¿Hasta dónde debo “luchar”?  ¿Dónde entra Dios entonces?  

Lo que hoy quiero compartirte no es una solución sino una meditación sobre lo grande que es Dios, sus pensamientos, sus planes y su capacidad de hacer cualquier cosa.  Nosotros no estamos ni cerca de lo que Él puede hacer.  Justamente el día de hoy, una persona me compartió que estuvo orando para que se curara de una enfermedad y, al acudir al doctor le dijo que su enfermedad estaba disminuyendo.  Esta persona quería llorar de la felicidad y seguramente también quería llorar por el milagro tan increíble que Dios estaba haciendo al demostrarle lo real que es.  ¡Dios le estaba dando una victoria!

Dios reina sobre todo lo que pasa y deja de pasar.  No hay duda en esto.  Lo que hoy quiero animarte a meditar es en cuánto queremos intervenir en nuestras batallas diarias pensando que somos nosotros los que ganamos la victoria en lugar de reconocer que siempre ha sido el Señor el que se ha encargado de derrotar y acabar con cualquier “enemigo”.  Te animo a que busquemos ser sensibles para entender cuando debemos “luchar” más y cuándo debemos parar.

 

Oración

Señor:  Gracias por tu palabra, por tu amor, por tu sabiduría y por siempre querer darnos la victoria.  Hoy te pido que podamos ser sensibles a tu voz y escuchemos cuánto quieres que hagamos y cómo quieres que lo hagamos.  Te pido que no se nos olvide que Tú eres quien da la victoria y que nuestra vida sea siempre para darte la gloria.  En Cristo Jesús.  Amén.

16 ene 2023

Salmos 44:2-3

Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres; aplastaste a aquellos pueblos, y a nuestros padres los hiciste prosperar.  Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.

 

Actualmente estoy leyendo el libro del Éxodo y estaba meditando en la mañana en cómo Faraón le pide a Moisés que por favor los libere de cada plaga o castigo que Dios manda a Egipto por no dejar salir a su pueblo, y Moisés tiene que ir con Dios a orar y pedirle que quite la plaga.  Me parece un poco sin sentido.  Dios le dijo lo que tenía que hacer a Moisés e incluso le dijo lo que iba a pasar (Faraón no los dejaría libres).  De todas maneras, en lugar de que Moisés regresara con Dios y le dijera: pues ya sabes lo que pasó y preguntara, qué sigue, se pone a orar e interceder por los egipcios para que Dios quitara cada plaga.  ¿Por qué?  Lo pienso y comparto porque el pasaje de hoy habla también sobre lo que Dios hizo y hace en nuestras vidas.  Nos da victorias.  Nos hace milagros.  Nos sorprende.  Nos confirma que Él reina.  Sin embargo, nosotros también tenemos que hacer algo.  ¿Qué debemos hacer?  Obedecer.  Por ejemplo, Gedeón va a la batalla con muy pocos hombres porque obedece a Dios al ir quitando a todos los que no cumplen con ciertos requisitos que Dios le menciona y terminan ganando batallas con todos los factores en su contra.  ¿Quién dio la victoria?  Dios.  ¿Quién luchó?  Gedeón y sus hombres.  Es una interacción perfecta.  No es Dios que solamente manda un rayo y “todo” se resuelve.  Siempre hay una parte que nosotros debemos cumplir.

El pasaje habla sobre las victorias que Dios dio a su pueblo.  Victorias que no hubieran podido haber logrado solos pues no tenían la capacidad militar ni la estrategia para realizarlo.  Por ejemplo, cuando Dios les entrega Jericó, no tenían armas para derribar los grandes muros de la ciudad, pero sí obedecieron caminando y marchando por 7 días consecutivos tal y como lo pidió Dios.

El pasaje nos dice que Dios nos ama.  Que nos da victorias.  Que su brazo lucha por nosotros.  ¿Esto lo puedes aplicar en tu vida?  ¿Qué estás viviendo que puedas relacionarlo con este pasaje y te sirva para poder tener paz pues la victoria es de Dios?  ¿Cómo puedes obedecer hoy para dejar que el Señor te de la victoria?  Piensa y medita en estas cosas.  Dios es real y quiere mostrarse poderosamente en tu vida.  No minimices lo que Jehová puede hacer.  Obedece y sigue su camino para después disfrutar de una vida llena de guerras ganadas por el brazo del Señor.

 

Oración,

Padre: Gracias por amarme y luchar por mí.  Gracias por todas las victorias que has traído a mi vida.  Te pido que pueda permanecer confiado en Ti y caminar conforme a tu voluntad, siempre en obediencia a Ti y dejando que Tú trabajes.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

20 dic 2022

Salmos 42:11 ¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!


No tengo que pensar mucho para poder enumerar las cosas por las que me puedo inquietar o angustiar.  Falta de salud.  Carencia económica.  Una guerra.  La pérdida de un ser querido.  Tristeza.  Depresión.  Y así, muchas otras.  Me imagino que tu lista puede ser similar a la mía y ojalá sea más corta.  La realidad es que hay muchas cosas por las que podemos angustiarnos.  ¡Es algo natural angustiarnos!  ¡Es natural inquietarnos!  Ninguno de nosotros “escoge” el tener estos sentimientos.  Lo que sí podemos escoger es controlarlos o no.  Dios nos creó de manera perfecta.  Nuestro cerebro lo hizo con dos hemisferios: uno controla lo racional y el otro lo emocional.  Uno actúa de manera inmediata mientras que el otro nos hace pensar y después decidir.  Aunque hay personas que tienen desarrollado un lado más que el otro, al final, el angustiarse o inquietarse llega de igual forma sin importar cuál sea.  Entonces, cuando leo por qué voy a inquietarme o angustiarme, la verdad es que por muchas cosas.  No puedo sentirme mal de que así sea.  Dios me hizo así.  Lo que tengo que aprender de este versículo no es a dejar de inquietarme o angustiarme sino a entregar a Dios mis angustias e inquietudes.  Piensa en esto: tarde o temprano vamos a pasar por muchas pruebas que forzosamente nos harán angustiarnos e inquietarnos.  No hay forma de escapar el perder a un ser querido.  Tampoco podemos evitar atravesar enfermedades ya sean personales o de nuestros familiares que nos hagan sentir tristes y acabados.  Entonces tenemos que meditar cada vez que las circunstancias sean adversas.  ¿Es Dios un egocéntrico y maniático que le gusta vernos sufrir?  ¿Está Dios distante de su creación?  ¿Qué nos dice la Biblia de Él?  ¡Este es un verdadero parteaguas en tu crecimiento espiritual y relación con Dios!  Este punto es cuando puedes pasar de una persona que dice creer en Dios versus una persona que confía en Dios.  ¿Puedes ver la diferencia?  La biblia nos dice que los demonios creen en Dios y tiemblan.  ¿Qué nos puede separar entonces de ellos?  El creer, confiar y obedecer.  Piensa bien en todo esto.  ¿En dónde estás?  ¿Te has quedado en el límite de los que creen o has dado el paso de fe para convertirte en hijo de Dios confiando y obedeciéndole?

 

Oración

Señor:  sin duda hay muchas cosas que me angustian e inquietan.  Hoy quiero traerlas a tus pies y pedirte que Tú seas quien se encargue de todo lo que me quita la paz y me aparta de Ti.  Tú eres mi Dios, mi Señor y mi Salvador.  En Ti confío y en Ti tengo dirección y paz.  Te pido guíes todos mis pasos y tu amor abunde en mi vida para no desviarme de tu camino.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

28 nov 2022

Salmos 42:8-9 Esta es la oración al Dios de mi vida: que de día el Señor mande su amor y de noche su canto me acompañe. Y le digo a Dios, a mi Roca: ¿por qué me has olvidado? ¿Por qué debo andar de luto y oprimido por el enemigo?

El dolor y el sufrimiento son de los mejores forjadores de la fe.  Por alguna razón, somos mucho más sensibles cuando estamos vulnerables versus cuando todo está bien.  No quiero decir que no podamos aprender cuando hay salud o abundancia.  Lo que quiero decir es que el sufrimiento o el dolor nos doblan las rodillas inmediatamente.  Por ejemplo, hoy en la madrugada me desperté con un dolor en el abdomen como si me hubieran dado un golpe.  Me paré y no entendí lo que pasaba.  Pensé en lo que había comido y hace cuánto tiempo y no me hacía sentido.  Después de aproximadamente una hora, el dolor se quitó por completo.  Ahora, mientras pasaba esa hora, estuve orando y pidiendo a Dios por mi salud.  Pensé que era necesario poner mis prioridades en orden.  Incluso, parte por la que estoy escribiendo hoy es por eso.  El salmo 42 pareciera que todo el tiempo habla de tristeza o desesperación seguida de fortaleza en la fe y alegría.  En los versículos de hoy vemos una necesidad de Dios tanto de día como de noche, así como una plegaria cuestionando Su presencia.

No hay un tiempo definido para que las cosas mejoren.  A veces el “dolor” será de una hora mientras que en otras ocasiones, tal vez pasarán años.  Lo que me parece interesante es la intención de este pasaje.  De día y de noche busca a Dios.  Lee la biblia para pasar tiempo con Él y poder tener muy presente su amor y cuidado.  De noche, recuerda que nunca te desampara.

No hay que caer en desesperación.  Los días pueden pasar y pasar pero eso no quiere decir que Dios nos ha desamparado.  Las circunstancias pueden ser injustas, pero no significa que Dios no hará justicia.  En lo personal, entiendo que pueden haber épocas largas donde las cosas no sean como a mí me gustaría y eso no quiere decir que Dios no me ame.  De hecho, cada vez que atravieso algo difícil, siempre trato de preguntarme qué me quiere enseñar Dios.  ¿Qué quiere cambiar de mí?  ¿Qué ve Él que no veo yo?

Para terminar, la esperanza no viene de pensar que las cosas malas pasarán pronto sino de entender que podemos entregarle nuestras cargas a Dios y tomar la suya que es ligera.  La esperanza nos llena de gozo al entender que nuestro Señor nos ama y jamás abandona.  El problema no es Dios sino nosotros.  Nosotros somos los que olvidamos sus promesas, le damos la espalda y olvidamos pasar tiempo con Él.

 

Oración

Padre: Gracias por nunca abandonarme.  Gracias por recordarme tu amor y te pido que lleves mis cargas que no me dejan seguir adelante.  Perdona mis pecados.  Ilumina mis pasos y te pido que tu paz y tu amor abunden en mi vida.  En Cristo Jesús.  Amén 

27 oct 2022

Salmos 42:4-5. Recuerdo esto y me deshago en llanto: yo solía ir con la multitud, y la conducía a la casa de Dios. Entre voces de alegría y acciones de gracias hacíamos gran celebración. ¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!

En 2 Corintios capítulo 1, leemos que Dios nos da consuelo en todas las tribulaciones para que después vayamos y consolemos a los que se encuentran en tribulaciones.  Una vez que comienzas a servir a Dios y obedeces sus mandamientos, empiezas a “almacenar” recuerdos y experiencias de cómo el Señor hizo milagros, abrió puertas, cerró peligros e iluminó oscuridades entre muchas otras cosas.  ¿De qué sirve todo esto?  Para que lo recordemos cuando nos encontremos nuevamente en circunstancias adversas.  El salmista está recordando un momento bello en medio de incertidumbre.  Está recordando algo que le trae gozo mientras su corazón está triste.  ¿Qué recuerda?  Medita bien en esta pregunta.  No hace memoria sobre un momento en que tenía más dinero o poder sino el momento en el que servía a Dios compartiendo de su palabra y celebrando en acciones de gracias cada momento.  Después de recordar estos tiempos de felicidad, recobra esperanza y retoma la dirección confirmando que no tiene que angustiarse ni inquietarse pues en Dios puede poner su esperanza y alabarlo pues es su Salvador.  ¡Increíble!  Has una pausa.  Piensa en algún momento que te hayas sentido acabado.  Recuerda alguna circunstancia que haya destruido tu esperanza, fe y dirección.  ¿Qué fue lo que hiciste?  ¿Cómo reaccionaste?  Si tomaste malas decisiones, no te preocupes.  Pide perdón y aprende del pasaje de hoy para no cometer los mismos errores.  Lo importante es entender que no podemos crecer espiritualmente si no estamos buscando obedecer a Dios cuando las cosas están “bien”.  Si estás esperando a que llegue algo malo para “realmente acercarte” a Dios, cuando llegue el momento no sabrás que hacer y tomarás decisiones malas.  La esperanza del salmista llega al recordar lo que Dios ya ha hecho en su vida.  La fortaleza y gozo en su fe llegan al entender que no debe dejar que las circunstancias dirijan sus decisiones y estado de ánimo sino en la confianza que Dios es Rey y Señor.  ¿Cómo puedes acercarte más a Dios el día de hoy?  No dejes que pase más tiempo.  Estés bien o mal, no debe cambiar tu deseo por permanecer cerca de Dios.

 

Oración

Padre: gracias por tu palabra que es grande y maravillosa.  Gracias por darme fe, esperanza, consuelo y dirección.  Mi Dios, quiero servirte, quiero obedecerte y quiero que mi vida te alabe.  Guíame para que cada día pueda lograrlo.  En Cristo Jesús.  Amén.

19 oct 2022

Salmos 42:3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y noche, mientras me dicen todos los días ¿dónde está tu Dios?

 

Algo que he notado es que, como sociedad y, probablemente tengo que agregar el adjetivo pecadora, nos gusta juntarnos con aquellos que cometen los mismos pecados que nosotros.  De cierta manera nos hace pensar que estamos “bien”.  Esto no solo aplica a los pecados sino también a pasatiempos o gustos.  Si te gusta correr, es muy probable que tengas amigos que corren.  Entonces, si eres una persona que piensa que está bien engañar a tu pareja, tienes dos opciones: o lo escondes o te juntas con otras personas que piensan que puedes justificar tu decisión.  Todo esto lo escribo porque cuando decidimos obedecer a Dios por encima de nuestra voluntad, forzosamente tenemos que desprendernos de vicios, actitudes, pensamientos y, tristemente, de personas.  Ahora, una vez que comenzamos a hacer estos cambios y los demás lo notan, inmediatamente están esperando el momento, conscientes o no, de que nos caigamos y nos puedan señalar para decir: ya ves, todos somos iguales.  Piénsalo.  ¿Lo puedes ver y entender?  El ser diferente y, en especial, buscar agradar a Dios hace que las personas reaccionen para mal porque les estás mostrando que sí es posible vivir diferente.

Lee el pasaje nuevamente.

Habrá muchas ocasiones en donde las cosas no estén bien en tu vida.  ¡Muchas!  Cada una de ellas te puede hacer crecer espiritualmente y como persona mientras que al mismo tiempo te pueden aplastar.  La biblia nos enseña que habrá personas listas para señalarnos, juzgarnos y cuestionarnos.  Peor aún, cuestionarán al Dios que seguimos y alabamos.  No te distraigas.  No te desanimes.  Todo tiene ciclos.  Todo va y viene mientras que Dios se mantiene firme y sin fluctuar.  Nosotros vamos a fluctuar.  Nuestra fe va a fluctuar.  Sin embargo, Dios sigue siendo el mismo.  Poderoso.  Todopoderoso.

El sufrimiento siempre existirá.  Cristo no vino a suprimirlo.  Vino a mostrarnos que Él puede llenarnos de amor, paz y gozo en medio de ese sufrimiento.  Los que no conocen a Dios piensan que esto es una locura y sin sentido por lo que buscarán cuestionar lo que hacemos y a nuestro Dios en cada oportunidad que surja.  ¡Ánimo!  Dios ya venció al mundo…

 

Oración

Padre: gracias por tu palabra, por tu amor y tu misericordia.  Gracias por permitirme tener comunión contigo.  Te entrego todo lo que me está aplastando y te pido que pueda mantenerme siempre con testimonio agradable a ti sin importar lo que las personas digan o juzguen.  Guíame siempre en tu camino.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

27 sept 2022

Salmos 42:1-2 Cual ciervo jadeante en busca de agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?


Justamente acabo de leerle a mis hijos el Salmo 23 (en versión de niños) donde David expresa claramente su confianza en el Señor y habla de cómo Dios nos lleva a pastos verdes y ríos donde podemos tomar agua.  En el Salmo de hoy, vemos una imagen de alguien desesperado y sin fuerzas.  Jadeante. 

Todos los días tenemos diferentes batallas.  Todos los días tenemos que tomar decisiones sobre cómo enfrentar cada disyuntiva que se nos presenta.  Conforme vamos tomando esas decisiones, Dios va trabajando en nuestra madurez espiritual y de aquí el punto que compartí sobre el Salmo 23 y el Salmo de hoy.  El primero nos recuerda que Dios nos guía por pastos verdes y agua abundante mientras el segundo nos presenta una imagen de sed y cansancio.  ¿Podemos sentirnos mal como seguidores de Cristo?  ¡Por supuesto!  ¿Podemos estar sedientos y abatidos?  ¡Claro!  La diferencia con cualquier otra persona que no tiene a Dios en sus vidas es que nosotros podemos acudir a la fuente de agua viva.  ¡Nosotros podemos ir con Dios y vivir confiados que siempre nos guiará por el camino correcto!  Sin importar que sean valles de muerte, Dios nos protege y muestra la luz necesaria para llegar al destino.  Lo importante es reaccionar de manera correcta.  ¿Tienes sed?  Acude a Dios.  ¿Estás cansado?  Entrega tu carga y toma la de Él que es ligera.  ¿Te sientes confundido?  Deja que Dios se encargue de mostrarte sus planes en su tiempo y a su manera.  Si no tomamos estas decisiones y, por el contrario, decidimos hacer nuestra voluntad y dejar que nuestros impulsos y emociones gobiernen, lo más probable es que vivamos en un estado de sed constante e insaciable.  El cuerpo, nuestro yo carnal, nunca terminan de estar satisfechos.  La satisfacción plena solamente llega en lo espiritual que es eterno.

¿Cómo estás tomando decisiones?  ¿Cómo estás buscando satisfacer tu sed; retomar fuerzas; tener sentido y dirección en tu vida?

Recuerda, es normal tener estos momentos duros y complicados.  Lo más importante es que tomes las decisiones correctas y busques, como dice el Salmo, presentarte lo antes posible ante Dios y dejar que Él guíe tu camino.

 

Oración

Señor: estoy sediento, cansado, abrumado y quiero tomar decisiones que estén en línea con tu voluntad.  Toma mis cargas.  Lléname de tu paz.  Que tu amor se derrame en mi ser y pueda levantarme gozoso porque en Ti confío.  Gracias por permitirme tener comunión contigo.  Gracias por estar al pendiente de mí y porque soy especial para Ti.  Te pido que mi vida sea siempre para darte gloria y alabarte.  En Cristo Jesús.  Amén 

1 ago 2022

Salmos 41:10-12 Pero tú Señor, compadécete de mí; haz que vuelva a levantarme para darles su merecido. En esto sabré que te he agradado: en que mi enemigo no triunfe sobre mí. Por mi integridad habrás de sostenerme, y en tu presencia me mantendré para siempre.



Me da mucha tristeza cuánta gente es confundida con predicaciones e ideas sobre Dios y la biblia que no están bien sustentadas.  Predicaciones que hacen creer que todo estará bien, que siempre habrá más, que los sufrimientos cesarán y, que aquellos que hacen el mal, inmediatamente tienen su castigo.  ¡Mentira!  En esta vida la biblia es muy clara cuando nos dice que tendremos aflicción.  Nos dice que baste a cada día su propio mal.  Nos dice que todos aquellos que seguimos a Jesús seremos señalados, perseguidos y puestos en diferentes pruebas.  ¿Por qué y para qué enfocarnos en promesas sin sentido?  Todo esto lo digo por el pasaje de hoy.  Vuelve a leerlo con calma.  David expone sus sentimientos y deseos pidiendo a Dios que lo ayudara y que sus enemigos no triunfaran.  ¿Esto quiere decir que Dios puede hacer que mis enemigos no triunfen sobre mí?  Sí y no.  Sí lo puede hacer más no necesariamente lo va a hacer.  Muchos de nosotros viviremos sin ver la justicia de Dios.  Muchos morirán viendo a aquellos que les hicieron daño (enemigos) con una vida que pareciera muy buena y ventajosa.  ¿Cómo es posible?  ¿Por qué Dios permite esto?  Me encantaría tener una respuesta satisfactoria, pero lo único que puedo decirte es que Dios es perfecto y sabe más que tú o yo para la decisión de sus planes.  Habrá ocasiones en que veamos una consecuencia a los que hacen el mal y habrá otras en las que no.  La justicia no llega cuando nosotros pensamos o queremos.  La justicia llega cuando Dios lo decide.  Ahora, el hecho de que no la veamos no quiere decir que no exista o que no llegue.  Basta leer el apocalipsis para darnos cuenta de que absolutamente nadie se escapará de la ira de Dios.  ¡La gente le va a gritar a las montañas que caigan sobre ellos para esconderlos de la ira de Dios!

Las promesas de Dios que no debemos olvidar son: su amor incondicional, los frutos de su Espíritu que mora en nosotros, la paz que abunda sin importar las circunstancias, el fundamento y dirección que da a nuestra vida, entre muchas otras.  ¡Esto es lo que debemos estar pidiendo constantemente!  Claro que duele cuando nos lastiman.  Claro que no es agradable sufrir y ver que aquellos que nos hicieron daño vivan como si no ha pasado nada, sin embargo, debemos vivir confiados en que, ya sea que lo veamos o no, Dios siempre se encargará de hacer lo correcto y traer justicia perfecta.

 

Oración 

Señor: perdóname.  He estado buscando venganza cuando lo que necesito es pedir porque tu amor y perdón llenen mi corazón.  Ahora entiendo que Tú tienes el control y Tú estableces la justicia en tus tiempos.  Perdona mis pecados y no permitas que me aparte de ti o me confunda por las circunstancias que atraviese.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén. 

24 may 2022

Salmos 40:17 Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; ¡no te tardes Dios mío!


 


El día de hoy hubo una persona que decidió ir a una escuela primaria en un lugar en Texas y comenzó a disparar.  Al parecer 18 niños murieron.  En lo que va del año 2022, ha habido 27 ocasiones de asesinatos de este tipo donde una persona entra a algún lugar público y comienza a disparar.  El día de ayer, vi un video donde entrevistaban a una persona que había sido asaltada mientras iba conduciendo por una carretera y aproximadamente 300 otros vehículos habían pasado por lo mismo.  ¿Por qué no estuve en ninguna de estas tragedias?  A dos años de pandemia por Covid 19, muchas personas han fallecido.  Padres, madres o hijos.  Cada uno era un ser querido.  ¿De qué depende quién muere y quién no?  ¿De qué depende a quién le toca atravesar una tragedia o no?  La verdad no lo sé.  Lo único que puedo pensar es que es misericordia de Dios y al mismo tiempo, hay un plan dentro de todo lo que pasa.  Estoy convencido que las tragedias también tienen un plan detrás.  Estoy convencido que Dios nos ama y no permite que algo pase solamente porque sí.  No va a haber ningún sufrimiento sin que haya crecimiento espiritual y aprendamos a depender más de Él y a darle la gloria.  Todo esto lo escribo porque, al leer el pasaje de hoy, me identifico con las palabras de: a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta.  Si no es por su amor, mi vida podría estar dentro de aquellos que pierden su casa por algún desastre natural.  Podría estar con problemas de salud.  Podrían mis hijos tener algún problema o incluso fallecer.  ¡No soy nada ni nadie para poder cambiar una situación así!  Lo único que puedo hacer es levantarme, tratar de conocer más de Dios en ese día, buscar servirle de alguna manera y, si es posible, amarlo más.  ¡Por más que quiera no hay nada más que pueda hacer!  Piénsalo.  Somos pobres y necesitados.  David lo expone muy bien en su salmo.  Solamente Dios nos puede socorrer y librar.  Ahora, aunque parece simple esta meditación, la realidad es que cuesta trabajo aceptar este principio.  Casi siempre buscamos todas las opciones que se nos puedan ocurrir antes de aceptar nuestra debilidad e imposibilidad de cambiar las circunstancias.  Hoy me siento triste y abrumado.  No puedo imaginar el dolor de los padres de los niños que fueron asesinados.  Un día como ayer.  Como hace una semana.  Como hace dos años.  Simplemente que hoy, sus hijos no regresaron a casa.  ¡Devastador!  Hoy doy gracias a Dios por lo que tengo y le pido que nunca olvide lo pobre y necesitado que soy.  Que nunca olvide que El siempre será mi socorro y libertador.  Le pido que, cuando vengan momentos como el que hoy atraviesan las víctimas de esa tragedia, Él no tarde y venga a llenarnos de su paz, su amor y su consuelo para poder seguir adelante.

 

Oración

Señor: Gracias.  Hoy tengo vida y puedo disfrutar a mi familia y seres queridos.  Hoy me diste un techo, abrigo y comida.  Gracias por cuidarme.  No quiero que se me olvide este momento de vulnerabilidad y entendimiento de cuánto te necesito.  En Cristo Jesús.  Amén. 

27 abr 2022

Salmos 40:16 Pero que todos los que te buscan se alegren en ti y regocijen; que los que aman tu salvación digan siempre: “¡Cuán grande es el Señor!”

El día de hoy estuve viendo en Google Maps ciertas ciudades de Ucrania.  Había la opción de ver fotos que gente comparte y viene la fecha en que fueron tomadas.  Algunas eran de hace algunos años mientras que otras de tan solo algunos meses atrás.  Gente visitando la ciudad.  Tomándose fotos en lugares turísticos.  Paseando.  Disfrutando.  Viviendo.  No pude dejar de pensar en que no se imaginaban lo que vendría a sus ciudades y, en específico, a sus vidas.  ¿Cómo pueden estas personas alegrarse, regocijarse y exclamar cuán grande es Dios?  Creo que, por el contrario, lo primero que viene a la mente es cuestionar a Dios.  ¿Por qué permite esto?  Nosotros no hemos hecho absolutamente nada más que nacer en un lugar que no pudimos escoger y simplemente sobrevivimos.  ¿Por qué a nosotros?  ¿Cuándo va a terminar?  ¿Por qué permite tanto mal?  Primero voy a dar mi opinión sobre cómo me parece que Dios contestaría esas preguntas.  Todo lo que sucede es ocasionado cuando damos rienda suelta al pecado que existe en cada uno de nosotros.  No es culpa de Dios sino de nosotros.  No es sino la consecuencia de nuestros propios actos que Dios permite porque, de lo contrario, tendría que matarnos a todos.  Me parece que Dios tiene un tiempo para que cada uno de nosotros pueda reconciliarse con Él y por eso no termina con nuestras vidas.  En resumen, es el daño colateral que ocasionamos y que Dios permite, para tener la oportunidad de ser reconciliados con Él en un futuro.  Por otro lado, ¿cómo podemos regocijarnos en la adversidad?  La respuesta es simple pero sumamente profunda.  Entregando absolutamente todo nuestro ser a los pies del Señor.  Lee el pasaje nuevamente.  Que se alegren y regocijen los que te buscan.  Que te alaben los que aman tu salvación.  ¿Lo puedes ver?  No se alegran cuando acaban las guerras.  No se regocijan cuando tienen más dinero.  La alabanza no se hace hasta que las cosas se acomodaron a mi favor.  Todo esto llega cuando mi vida gira alrededor de Dios y no a la inversa.  Has una pausa y medita en esto.  Queremos paz, alegría, amor, abundancia y felicidad entre otras cosas, pero no buscamos donde realmente lo vamos a encontrar: entregando nuestras vidas a Cristo y viviendo en obediencia a Él.  No.  Pensamos que todas esas cosas están en este mundo.  Pensamos que una casa nos dará seguridad, que unas vacaciones en un lugar bonito traerán paz, que comprar un coche nuevo nos dará felicidad.  ¡Todo esto es falso y a Satanás le encanta engañarnos para apartarnos de Dios!

No sé qué plan pueda tener Dios para todos aquellos que han tenido que escapar de sus casas por la guerra en Ucrania.  Tampoco sé por qué hay padres que tienen que vivir la muerte de sus hijos.  No sé por qué algunas personas tienen enfermedades tan desgarradoras.  No sé por qué hay abusos.  Lo que sí sé y estoy seguro es que Dios existe y quiere tener comunión con cada uno de nosotros.  Quiere mostrarnos su amor y su gracia.  Sé, que cada vez que lo busco y camino conforme a su voluntad, termino lleno de gozo, paz y alabando su nombre.  Sé que seguir a Cristo no es una religión.  Sé que ser cristiano es individual y lo tienes que vivir personalmente y no a través de otra persona que te comparte su experiencia o fe.  Sé que tienes que tener fe y dar los pasos correspondientes a esa fe.  Como escribí anteriormente, la respuesta es simple pero muy profunda.

 

Oración

Señor: no permitas que las circunstancias me hagan dudar de Ti.  No permitas que mi pecado me aleje de Ti.  Te pido que reines en mi vida.  Te pido que no viva atrapado y sin caminar por miedo.  Quiero vivir obedeciéndote y caminando con fe dando cada paso confiando en Ti en todo momento y sin mirar atrás.  Transfórmame mi Dios pues quiero vivir alegre, regocijándome y alabando tu nombre.  En Cristo Jesús.  Amén.

16 mar 2022

Salmos 40:8 Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí.

La biblia dice que amar al que nos ama no tiene mérito alguno, mientras que amar y perdonar a los que nos lastiman es hacer la voluntad de Dios.  ¿Qué tiene de agradable perdonar al que nos hace daño?  Dios nos pide que seamos personas que viven agradecidas.  ¿Qué puedo agradecer cuando vivo en escases?  Nos pide consolar a los que necesitan ser consolados.  Ayudando a las viudas y a los huérfanos.  Nos pide que no nos divorciemos.  ¿Qué tiene de agradable estar peleando con tu pareja y no separarte?  Nos pide que no desesperemos a nuestros hijos, a amar a nuestras esposas como Cristo amó a la iglesia, a ser sumisas a sus esposos y a respetarnos mutuamente.  ¿Qué tiene de agradable ser fiel a tu pareja?  ¿Por qué es agradable no tener relaciones sexuales antes de casarte?  Estas son solamente algunas preguntas que todos debemos hacernos.  Siempre he pensado que debemos cuestionar nuestra fe y tener claro por qué creemos lo que creemos y por qué confiamos en lo que confiamos.    

Personalmente me gusta mucho leer y por lo menos la mitad de lo que leo tiene que ver con superación personal o algo relacionado a mejorar en el conocimiento de mi mismo o el ser humano en general.  ¿Sabes qué dicen ciertos estudios laicos (no religiosos) acerca de la monogamia por ejemplo?  Se estudió a personas que habían permanecido con su pareja y encontraron que tenían una mejor posición económica que aquellos que se habían divorciado y habían tenido más parejas.  Encontraron que estaban mejor en cuestiones de salud.  Encontraron que eran más felices.  Encontraron que se sentían más plenos.  Otro ejemplo.  Hay estudios (nuevamente laicos) que demuestran el increíble impacto que tiene en nuestras vidas el perdonar, aunque no nos pidan perdón.  ¡Hasta el corazón se beneficia!  Hay otros estudios que muestran que el vivir agradecido trae mayor felicidad versus aquellos que no tienen la costumbre de dar gracias y percatarse de lo que pueden agradecer.  Así podría seguir con más y más ejemplos.  El punto es muy simple.  Como humanos, a penas estamos descubriendo científicamente lo que Dios nos dejó hace miles de años.  Nos dijo que confiáramos en Él y que él nos bendeciría.  ¿Pero qué hicimos?  Dudar y hacer nuestra voluntad.

Para poder decir que nos agrada hacer la voluntad de Dios, tenemos que entender que Él es real y sabe más que tú y yo.  Después, tenemos que dar pasos de fe y dejar a un lado nuestra voluntad y deseos poniendo a Dios por encima de ellos.  Finalmente, cuando obedecemos (a pesar de nuestras dudas y posiblemente quejas), experimentamos un resultado que trajo paz, gozo, milagros y muchas otras bendiciones, entonces sí, damos gracias y gloria a Dios y comenzamos a repetir las palabras del salmista: me agrada hacer tu voluntad y guardo tu ley dentro de mí.

 

Oración 

Padre: hoy entiendo que te he puesto detrás de mis deseos, mi voluntad y mis pensamientos.  Hoy entiendo que no te he dejado reinar en mi vida.  Hoy entiendo que no puedo decir que me gozo haciendo tu voluntad pues no he hecho tu voluntad al 100%.  Te pido perdón.  Te pido pueda tomar mejores decisiones poniendo tus principios y deseos por encima de los míos.  Te pido pueda entender que siempre será mejor tu camino que el mío.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.