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9 oct 2023

Salmos 49:7-9

"Nadie puede salvar a nadie ni pagarle a Dios rescate por la vida.  Tal rescate es muy costoso; ningún pago es suficiente para vivir por siempre sin ver la fosa."


 

Recuerdo cuando entré a trabajar a una empresa que había admirado desde hacía mucho tiempo.  ¡Una de las más importantes en el mundo!  Había asesores que tenían oficinas con vista al mar y otras además de la vista al mar eran muy grandes y en la esquina.  Me asombraba y obviamente pensaba que en algún momento me gustaría tener una.  Todos sabíamos quiénes eran los que tenían las oficinas grandes y eran “importantes”.  Lo interesante fue que un día, mientras caminaba afuera del edificio de mi oficina, me di cuenta que ninguno de los “importantes” de mi oficina figuraba dentro de los importantes en la calle.  ¡Nadie les hacía caso o “reverencia”!  Eran como cualquier otra persona.  ¡Obviamente que lo eran pero no lo entendía antes!  Lo mismo pasa con los artistas que tienen más fama.  Podrán ser reconocidos por muchos en la calle pero para otros como yo, que no tengo idea de la mayoría de ellos, pasarían totalmente desapercibidos. 

Bien.  ¿Qué quiero compartir con esto?  Pues que Dios nos advierte de todo lo que sabe que nos hará dudar o confundirnos sobre el valor de la vida, el alma y la riqueza terrenal.  Bien dijo Jesús a sus discípulos que la mujer viuda había puesto más que todos los demás aunque en dinero “terrenal” era mínimo.  Por el contrario, vemos mucha gente pensando que puede comprar su entrada al cielo.  Piensa que puede donar mucho dinero y apoyar causas sociales y con eso serán aprobados.  Dios es muy claro: nadie puede salvar a nadie ni pagarle a Dios rescate.  No se trata de ser bueno.  No se trata de poner tu propio parámetro y pensar que has hecho bien las cosas o no tan mal como otros.  Insisto en la claridad que establece Dios: nadie puede salvar a nadie.  ¿Entonces?  Necesitamos aceptar el sacrificio de Jesucristo y la gracia por la cual nos permite ser redimidos al creer en Él.  El dinero nos confunde.  Nos hace sentir “poderosos”.  Mientras más dinero tienes, más te puedes diferenciar de los demás.  Una casa más grande, en un lugar más exclusivo, con vista más bonita, con más y más y más…. Piénsalo por un momento.  Imagina la influencia que tienen las personas más ricas del mundo.  No hay nadie que no les tome la llamada si necesitan algo.  No hay nadie que no le gustaría conocerlos.  Sin embargo, tanto los más ricos como los más pobres empezaron y terminaron igual.  Sin nada.  Todos vamos en la misma dirección: la muerte.  La diferencia entre cada uno de nosotros no está en cuánto dinero hicimos en este mundo sino el impacto que tuvimos sirviendo a Dios pues sabemos que habrá recompensa en el cielo.  Todo el dinero y las propiedades se quedan mientras que nuestro servicio a Él se va con nosotros.

 

Oración.

Padre: gracias por recordarme y advertirme que el dinero me confunde y cambia mi perspectiva de la vida.  Gracias por mandar a Jesús para perdón de mis pecados y te pido que pueda vivir sirviéndote en todo momento.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

26 sept 2023

Salmos 49:5-7

¿Por qué he de temer en tiempos de desgracia cuando me rodee la maldad de mis opresores?  ¿Temeré a los que confían en sus riquezas y se jactan de sus muchas posesiones?  Nadie puede salvar a nadie ni pagarle a Dios rescate por la vida.

 

Recientemente leí un excelente libro “I still believe” y trata de la vida de un cantante de música cristiana y cómo ha atravesado diferentes momentos difíciles en su vida.  Es tan interesante que terminaron haciendo una película con el mismo nombre del libro.  Lo que me pareció extremadamente interesante es cómo narra acerca de la muerte de su esposa unos pocos meses después de haberse casado.  Comprarte sus sentimientos, sus dudas, sus enojos, frustración e impotencia.  Donde más me sorprendí es que en un momento que se encuentra en un restaurante comiendo, ve a otra pareja discutiendo (o probablemente peleando) y explica cuántas ganas tiene de ir y gritarles que se tienen el uno al otro.  ¡Están vivos los dos!  ¿No se dan cuenta que cualquier cosa que estén discutiendo no tiene sentido visto desde la perspectiva de la vida o la muerte?  Lo triste es que muchas veces tenemos que sufrir para poder entender lo que Dios nos quería enseñar de una manera fácil.  Preferimos nuestro método.  Preferimos que Dios se haga a un lado porque lo tenemos bajo control.  Ahora, ¿qué tiene que ver esta historia con el pasaje de hoy?  Vuelve a leer detenidamente con el principio de tener la perspectiva de Dios.

Cuando todo va bien, leemos esto y pensamos, ¡Claro!  Siempre estaré fuerte y entendiendo que Dios tiene el control.  Pero cuando todo está de cabeza, cuando no entendemos por qué pasa lo que pasa, entonces sí, nos cuesta trabajo entender este pasaje.  Cuando no podemos ver “la luz” y nos sentimos aplastados, entonces sí que tememos todo.  Tememos del dinero; tememos de las enfermedades; tememos de nuestros trabajos; tememos de los demás.  

Es aquí donde realmente se dividen los que creen y quieren seguir a Dios de los que no.  ¿Cómo sabemos de qué lado estamos?  Los dos grupos tenemos miedos.  Los dos grupos sufrimos.  Los dos grupos podemos sentirnos sin dirección.  La diferencia radica en lo que hacemos después: Confiar en el Dios Todopoderoso.  Entregar los miedos y buscar ser renovados a través de su palabra y poder caminar “sobre el agua” hacia Jesús.  ¿Te queda más claro?  Los cristianos también tenemos miedos.  No debemos leer este pasaje pensando que no debemos de tener dudas o miedos.   ¡Al contrario!  Debemos meditar sobre esos sentimientos y pensamientos para luego pasarlos por la perspectiva de Dios y dejar que El muestre los pasos a seguir.  Solamente así podemos vivir sin temor.

 

Oración

Padre: gracias por tu palabra y tus enseñanzas.  Te entrego todos mis miedos, frustraciones, enojos y demás sentimientos que me acaban y apartan de ti.  Ayúdame a entender que tienes un cuidado especial de mí.  Ayúdame a no separarme de Ti.  Quiero que mis días sean llenos de tu paz y confiando en que no debo temer nada pues Tú estás conmigo.  En Cristo Jesús.  Amén 

22 ago 2023

Salmos 48:13-14 Caminen alrededor de Sión, den una vuelta por ella y cuenten sus torres. Observen bien sus murallas y examinen sus fortificaciones, para que se lo cuenten a las generaciones futuras.


Los versículos anteriores hacen referencia a un momento en el que Dios rescató a Jerusalén de un ataque de manera milagrosa.  Concluye el salmo pidiendo que cada uno de los que están escuchando, voltee a su alrededor y abra los ojos al milagro que presenciaron.  Vean cómo está la ciudad.  Vean que siguen vivos.  Vean que no pasó nada pues el Señor se encargó de protegerlos.  En pocas palabras les dice: reconozcan el milagro que hizo Dios.  Una vez hecho esto, les dan otra instrucción: ahora cuéntenselo a las siguientes generaciones.  Hasta aquí todo parece muy fácil de entender y hacer, sin embargo, la realidad es diferente.  Si lees los libros de Reyes y Crónicas, te puedes dar cuenta de cuánto cambiaban las cosas de una generación a otra.  Una generación obedecía a Dios y eran bendecidos grandemente.  ¿La siguiente?  Pareciera que nadie les habló de Dios y terminan cometiendo actos abominables para el Señor y terminan siendo castigados.  ¿Por qué pasan estas cosas?  No es tan complicado hablar de lo que Dios hizo y pasarlo a la siguiente generación.  No debería ser tan cambiante una generación de otra pero la realidad es que lo es.  De hecho, en los negocios es común que las siguientes generaciones terminen destruyendo lo que los fundadores crearon.  ¿Por qué pasa esto?  Pienso que una de las variables principales es la falta de sufrimiento.  Leíste bien.  Normalmente, los que más sufren y los que atravesaron mayores dificultades son aquellos que valoran más lo que logran y adquieren.  Recordemos a David como ejemplo.  Fue ungido para ser rey pero antes de eso Dios lo tuvo como pastor de ovejas.  Posteriormente fue perseguido por Saúl para ser asesinado.  ¡Cómo no iba a valorar un tiempo de paz pues Dios lo rescató de tantas circunstancias adversas!  Piensa en Job y cómo, después de haber sufrido tanto le dice a Dios que antes solamente le había oído, pero ahora le puede ver (Job 42:5).  El hijo de David, la persona más sabia que ha existido en la historia, terminó teniendo cientos de mujeres que lo apartaron de Dios y sus principios para terminar con actos detestables para el Señor.  Obviamente no puedo asegurar que, si Salomón hubiera sufrido más, no hubiera cometido tantas atrocidades, lo que quiero decir es que, cuando pasamos por pruebas y momentos difíciles, nuestro carácter se forja de manera más fuerte basado en la dependencia de Jesús para mantenernos firmes.  Es en la pruebas cuando entendemos que somos las ramas y Jesús la vid pero como padres a veces queremos evitar que los hijos sufran y puedan experimentar esto en sus vidas.

Ya sea que eres abuelo, padre o hijo, entiende la importancia de transmitir todo lo que es Dios y sus milagros a las siguientes generaciones.  ¡Entiende el impacto que tiene!  Lee nuevamente el pasaje.  Ahora observa tu vida y todo lo que te rodea.  ¿Hay milagros que debas contar a las generaciones futuras?

 

Oración

Padre: gracias por tantos milagros en mi vida.  Gracias por mostrarte poderoso cuando yo soy débil.  Gracias por tu fuerza y dirección cuando yo no sé cómo seguir adelante.  Guíame para poder compartirte con las siguientes generaciones.  Guíame para que mis hijos te amen más de lo que yo te amo y puedan disfrutar de una relación contigo por convicción propia pues han probado de lo que eres capaz.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

9 ago 2023

Salmos 47:6-7 ¡Canten, canten salmos a Dios! ¡Canten, canten salmos a nuestro rey! Dios es el rey de toda la tierra; por eso, cántenle un salmo de alabanza.

Estamos acostumbrados a cantar tantas canciones de amor, rencor, celos y demás pero no lo estamos para cantar canciones de alabanza a Dios.  Es normal pues resulta muy fácil prender el radio y escuchar todo menos canciones para Dios.  La industria musical que genera cientos de millones de dólares no promueve canciones de adoración.  Esto lo escribo para que tengamos un punto de partida pues pienso que cuando leemos que cantemos y alabemos a Dios no necesariamente estamos acostumbrados a hacerlo fuera de la iglesia o incluso dentro de la misma.  Nos da pena cantar con fuerza y alabar como se lo merece.  Imagina la emoción con la que se grita y “canta” un gol en el fútbol o cuando alguien canta una canción de amor con toda su emoción versus nuestras formas de cantar alabanzas.  Personalmente me da pena y tristeza mi falta de entendimiento y entrega.  ¡Qué más da si alguien me escucha cantar mal!  ¿A quién le importa que lo critiquen por estar alabando a Dios?  Bien dijo Jesús que si nos avergonzamos de Él, no podemos esperar que Él no se avergüence de nosotros frente al Padre (Lucas 9:26).

Además de tener práctica y entrega en alabar constantemente, necesitamos tener y encontrar razones para hacerlo y esto solamente ocurre cuando entregamos nuestras decisiones a sus principios y podemos gozarnos del resultado (normalmente inesperado).  Por ejemplo, para el siguiente año escolar, decidimos cambiar a mi hijo mayor a una escuela cristiana pues lo que estaba aprendiendo en la escuela pública era una desgracia en cuanto a principios.  Para mis hijos menores pensamos que podíamos hacerlo más adelante y así no tener que pagar por este año.  Después de estar orando, Dios fue muy claro en que debíamos cambiar a todos los niños y dejamos que Él se encargara que pudieran aceptarlos a todos y así fue.  Ahora que ya están en su escuela nueva y veo lo increíble que es que les enseñen sobre Dios y sus principios, puedo, verdaderamente cantar y alabar a Dios por lo que hizo.  Este es un ejemplo muy simple y cada uno de nosotros tiene que darse cuenta de cómo Dios se manifiesta en sus vidas y cómo obedecerle nos termina llenando de gozo para así no tener duda ni pena en reaccionar con alabanzas.  Por el contrario, si no hay actos de obediencia en tu vida, si no aprendes que Dios debe tener control sobre tu vida, es imposible que tengas deseos y ocasiones para querer cantarle y alabarle.  Piénsalo.  ¿Dónde estás parado?  Si hay algo por lo que estás agradecido, contento o asombrado que Dios hizo, no esperes más y alaba a Dios.

 

Oración.

Señor: Alabado seas.  Perdóname por no cantarte y alabarte como te mereces.  Guíame para no pensar en la gente sino en Ti para poder alabarte sin restricción.  La gloria sea siempre para Ti y gracias por permitirme ser tu hijo.  En Cristo Jesús.  Amén

5 abr 2023

Salmos 44:5-7

Por Ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.  Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria; tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.



 

Un grave error que cometemos como personas es querer comprender a Dios en su totalidad.  ¡Es imposible!  La biblia nos da principios para tener comunión con Él, nos dice cómo es y qué quiere de nosotros.  Sin embargo, no nos dice todo en detalle.  Sabemos que es omnisciente y omnipotente, pero traer ese concepto a nuestro entendimiento y vida diaria resulta más complicado de lo que parece.  ¿Por qué hago referencia a esto?  Pues si lees el pasaje nuevamente con detenimiento, puedes ver claramente que Dios es quien da las victorias.  Entonces podríamos inferir que nosotros no debemos hacer nada y de todas maneras las victorias llegarían.  Pero no es así.  Dios tiene una dualidad entre lo que Él hace y lo que nosotros debemos hacer que resulta, a mi limitada comprensión, difícil de descifrar.  En otras palabras, ¿cuánto tengo que “luchar”?  ¿cuánto tengo que hacer y hasta dónde?  Realmente no hay forma fácil de descifrarlo.  Tenemos muchas historias en la biblia donde Dios da una instrucción y no es sino hasta que la obedecen que sucede el milagro.  Por ejemplo, cuando convierte Jesús el agua en vino, cuando alimenta a miles de personas con unos panes y unos cuantos peces, cuando Dios entrega Jericó con el ejército israelita solamente caminando alrededor de las murallas, cuando Dios protege a Eliseo del rey y le permite ver a su siervo el ejército celestial que los estaba cuidando, y así, los ejemplos abundan.  En todos ellos hay acción por parte de Dios y de los involucrados.  La manera en la que yo lo entiendo es la siguiente: mi deber es prepararme lo mejor que pueda y tratar de actuar siempre conforme a lo que agrada a Dios.  Buscar hacer mi mejor esfuerzo y después dejar que Dios decida sobre el resultado.  Hasta aquí, podría ser igual a lo que está diciendo el Salmista, pero no termina ahí.  Mi mente empieza a pensar en los números y probabilidades de que algo suceda o no.  Si intento algo más veces, la probabilidad es que suceda lo que busco versus el que lo intente menos veces.  Insisto.  ¿Hasta dónde debo “luchar”?  ¿Dónde entra Dios entonces?  

Lo que hoy quiero compartirte no es una solución sino una meditación sobre lo grande que es Dios, sus pensamientos, sus planes y su capacidad de hacer cualquier cosa.  Nosotros no estamos ni cerca de lo que Él puede hacer.  Justamente el día de hoy, una persona me compartió que estuvo orando para que se curara de una enfermedad y, al acudir al doctor le dijo que su enfermedad estaba disminuyendo.  Esta persona quería llorar de la felicidad y seguramente también quería llorar por el milagro tan increíble que Dios estaba haciendo al demostrarle lo real que es.  ¡Dios le estaba dando una victoria!

Dios reina sobre todo lo que pasa y deja de pasar.  No hay duda en esto.  Lo que hoy quiero animarte a meditar es en cuánto queremos intervenir en nuestras batallas diarias pensando que somos nosotros los que ganamos la victoria en lugar de reconocer que siempre ha sido el Señor el que se ha encargado de derrotar y acabar con cualquier “enemigo”.  Te animo a que busquemos ser sensibles para entender cuando debemos “luchar” más y cuándo debemos parar.

 

Oración

Señor:  Gracias por tu palabra, por tu amor, por tu sabiduría y por siempre querer darnos la victoria.  Hoy te pido que podamos ser sensibles a tu voz y escuchemos cuánto quieres que hagamos y cómo quieres que lo hagamos.  Te pido que no se nos olvide que Tú eres quien da la victoria y que nuestra vida sea siempre para darte la gloria.  En Cristo Jesús.  Amén.

16 ene 2023

Salmos 44:2-3

Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres; aplastaste a aquellos pueblos, y a nuestros padres los hiciste prosperar.  Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.

 

Actualmente estoy leyendo el libro del Éxodo y estaba meditando en la mañana en cómo Faraón le pide a Moisés que por favor los libere de cada plaga o castigo que Dios manda a Egipto por no dejar salir a su pueblo, y Moisés tiene que ir con Dios a orar y pedirle que quite la plaga.  Me parece un poco sin sentido.  Dios le dijo lo que tenía que hacer a Moisés e incluso le dijo lo que iba a pasar (Faraón no los dejaría libres).  De todas maneras, en lugar de que Moisés regresara con Dios y le dijera: pues ya sabes lo que pasó y preguntara, qué sigue, se pone a orar e interceder por los egipcios para que Dios quitara cada plaga.  ¿Por qué?  Lo pienso y comparto porque el pasaje de hoy habla también sobre lo que Dios hizo y hace en nuestras vidas.  Nos da victorias.  Nos hace milagros.  Nos sorprende.  Nos confirma que Él reina.  Sin embargo, nosotros también tenemos que hacer algo.  ¿Qué debemos hacer?  Obedecer.  Por ejemplo, Gedeón va a la batalla con muy pocos hombres porque obedece a Dios al ir quitando a todos los que no cumplen con ciertos requisitos que Dios le menciona y terminan ganando batallas con todos los factores en su contra.  ¿Quién dio la victoria?  Dios.  ¿Quién luchó?  Gedeón y sus hombres.  Es una interacción perfecta.  No es Dios que solamente manda un rayo y “todo” se resuelve.  Siempre hay una parte que nosotros debemos cumplir.

El pasaje habla sobre las victorias que Dios dio a su pueblo.  Victorias que no hubieran podido haber logrado solos pues no tenían la capacidad militar ni la estrategia para realizarlo.  Por ejemplo, cuando Dios les entrega Jericó, no tenían armas para derribar los grandes muros de la ciudad, pero sí obedecieron caminando y marchando por 7 días consecutivos tal y como lo pidió Dios.

El pasaje nos dice que Dios nos ama.  Que nos da victorias.  Que su brazo lucha por nosotros.  ¿Esto lo puedes aplicar en tu vida?  ¿Qué estás viviendo que puedas relacionarlo con este pasaje y te sirva para poder tener paz pues la victoria es de Dios?  ¿Cómo puedes obedecer hoy para dejar que el Señor te de la victoria?  Piensa y medita en estas cosas.  Dios es real y quiere mostrarse poderosamente en tu vida.  No minimices lo que Jehová puede hacer.  Obedece y sigue su camino para después disfrutar de una vida llena de guerras ganadas por el brazo del Señor.

 

Oración,

Padre: Gracias por amarme y luchar por mí.  Gracias por todas las victorias que has traído a mi vida.  Te pido que pueda permanecer confiado en Ti y caminar conforme a tu voluntad, siempre en obediencia a Ti y dejando que Tú trabajes.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

4 ene 2023

Salmos 44:1


Oh Dios, nuestros oídos han oído y nuestros padres nos han contado las proezas que realizaste en sus días, en aquellos tiempos pasados.


 

El capítulo está por narrar lo que Dios hizo y tiene grandes cosas que aprender, sin embargo no quise dejar de avanzar del primer versículo pues quiero hacer hincapié en el impacto que tiene cuando compartimos nuestro testimonio con alguien más y qué mejor que, con nuestros propios hijos.

Así como queremos que nuestros hijos aprendan de nuestros errores y no los cometan nuevamente, el pasaje de hoy nos recuerda lo importante que es compartirles lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.  Es importantísimo compartir las batallas peleadas y cómo Dios se encargó en que se convirtieran en batallas ganadas.  Ahora, si estás pensando en qué podrías compartirles te diría que les compartas lo que más trabajo te haya costado atravesar.  Diles tus errores y deja que vean que eres una persona común y corriente que se equivoca como todos los demás.  La diferencia es que, una vez que reconoces tu error, doblas tu rodilla, doblas tu orgullo y vas a pedir perdón al Señor.  Si no tienes hijos y tienes la oportunidad de compartir lo que Dios ha hecho en tu vida con alguien más, ¡no lo dudes!  Uno nunca sabe la profundidad y el impacto que tienen nuestras experiencias en los demás.  Hace un par de días tuve la oportunidad de compartir de Dios con otra persona y me emocionaba poder expresar lo increíble que es el Señor y cómo se ha encargado de contestar mis dudas sobre su existencia.  Le compartí que no todas las religiones son iguales y poco a poco fue entendiendo cómo es un engaño el pensar así.  Estoy seguro que, de no ser por mi decisión de obedecer a Dios por encima de mi voluntad, no hubiera podido compartir a Dios con esta persona con la misma pasión y emoción.  No es sino hasta que vivimos y experimentamos en carne propia el que Dios se vuelve real.

El versículo de hoy nos abre los ojos al impacto que tiene nuestro testimonio en la vida de los demás.  No minimices lo que ha pasado en tu vida.  ¡Al contrario!  Dios quiere utilizar nuestras alzas y bajas para que nos animemos los unos a los otros constantemente y caminemos juntos por el camino que Dios muestra.  Por último, este pasaje me da esperanza.  Esperanza que mis hijos no olvidarán lo que Dios ha hecho en mi vida y me recuerda lo importante que es compartirles mi historia constantemente y los milagros que Dios ha hecho en ella.

 

Oración

Señor: gracias.  Eres un Dios amoroso y bueno.  Te pido perdón por mis pecados y agradezco tu palabra que me guía siempre.  Ayúdame a tener valor para compartir todo lo que has hecho en mi vida y que otros puedan verte a través de mi testimonio.  Te lo pido en Cristo Jesús.   Amén.

20 dic 2022

Salmos 42:11 ¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!


No tengo que pensar mucho para poder enumerar las cosas por las que me puedo inquietar o angustiar.  Falta de salud.  Carencia económica.  Una guerra.  La pérdida de un ser querido.  Tristeza.  Depresión.  Y así, muchas otras.  Me imagino que tu lista puede ser similar a la mía y ojalá sea más corta.  La realidad es que hay muchas cosas por las que podemos angustiarnos.  ¡Es algo natural angustiarnos!  ¡Es natural inquietarnos!  Ninguno de nosotros “escoge” el tener estos sentimientos.  Lo que sí podemos escoger es controlarlos o no.  Dios nos creó de manera perfecta.  Nuestro cerebro lo hizo con dos hemisferios: uno controla lo racional y el otro lo emocional.  Uno actúa de manera inmediata mientras que el otro nos hace pensar y después decidir.  Aunque hay personas que tienen desarrollado un lado más que el otro, al final, el angustiarse o inquietarse llega de igual forma sin importar cuál sea.  Entonces, cuando leo por qué voy a inquietarme o angustiarme, la verdad es que por muchas cosas.  No puedo sentirme mal de que así sea.  Dios me hizo así.  Lo que tengo que aprender de este versículo no es a dejar de inquietarme o angustiarme sino a entregar a Dios mis angustias e inquietudes.  Piensa en esto: tarde o temprano vamos a pasar por muchas pruebas que forzosamente nos harán angustiarnos e inquietarnos.  No hay forma de escapar el perder a un ser querido.  Tampoco podemos evitar atravesar enfermedades ya sean personales o de nuestros familiares que nos hagan sentir tristes y acabados.  Entonces tenemos que meditar cada vez que las circunstancias sean adversas.  ¿Es Dios un egocéntrico y maniático que le gusta vernos sufrir?  ¿Está Dios distante de su creación?  ¿Qué nos dice la Biblia de Él?  ¡Este es un verdadero parteaguas en tu crecimiento espiritual y relación con Dios!  Este punto es cuando puedes pasar de una persona que dice creer en Dios versus una persona que confía en Dios.  ¿Puedes ver la diferencia?  La biblia nos dice que los demonios creen en Dios y tiemblan.  ¿Qué nos puede separar entonces de ellos?  El creer, confiar y obedecer.  Piensa bien en todo esto.  ¿En dónde estás?  ¿Te has quedado en el límite de los que creen o has dado el paso de fe para convertirte en hijo de Dios confiando y obedeciéndole?

 

Oración

Señor:  sin duda hay muchas cosas que me angustian e inquietan.  Hoy quiero traerlas a tus pies y pedirte que Tú seas quien se encargue de todo lo que me quita la paz y me aparta de Ti.  Tú eres mi Dios, mi Señor y mi Salvador.  En Ti confío y en Ti tengo dirección y paz.  Te pido guíes todos mis pasos y tu amor abunde en mi vida para no desviarme de tu camino.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

19 oct 2022

Salmos 42:3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y noche, mientras me dicen todos los días ¿dónde está tu Dios?

 

Algo que he notado es que, como sociedad y, probablemente tengo que agregar el adjetivo pecadora, nos gusta juntarnos con aquellos que cometen los mismos pecados que nosotros.  De cierta manera nos hace pensar que estamos “bien”.  Esto no solo aplica a los pecados sino también a pasatiempos o gustos.  Si te gusta correr, es muy probable que tengas amigos que corren.  Entonces, si eres una persona que piensa que está bien engañar a tu pareja, tienes dos opciones: o lo escondes o te juntas con otras personas que piensan que puedes justificar tu decisión.  Todo esto lo escribo porque cuando decidimos obedecer a Dios por encima de nuestra voluntad, forzosamente tenemos que desprendernos de vicios, actitudes, pensamientos y, tristemente, de personas.  Ahora, una vez que comenzamos a hacer estos cambios y los demás lo notan, inmediatamente están esperando el momento, conscientes o no, de que nos caigamos y nos puedan señalar para decir: ya ves, todos somos iguales.  Piénsalo.  ¿Lo puedes ver y entender?  El ser diferente y, en especial, buscar agradar a Dios hace que las personas reaccionen para mal porque les estás mostrando que sí es posible vivir diferente.

Lee el pasaje nuevamente.

Habrá muchas ocasiones en donde las cosas no estén bien en tu vida.  ¡Muchas!  Cada una de ellas te puede hacer crecer espiritualmente y como persona mientras que al mismo tiempo te pueden aplastar.  La biblia nos enseña que habrá personas listas para señalarnos, juzgarnos y cuestionarnos.  Peor aún, cuestionarán al Dios que seguimos y alabamos.  No te distraigas.  No te desanimes.  Todo tiene ciclos.  Todo va y viene mientras que Dios se mantiene firme y sin fluctuar.  Nosotros vamos a fluctuar.  Nuestra fe va a fluctuar.  Sin embargo, Dios sigue siendo el mismo.  Poderoso.  Todopoderoso.

El sufrimiento siempre existirá.  Cristo no vino a suprimirlo.  Vino a mostrarnos que Él puede llenarnos de amor, paz y gozo en medio de ese sufrimiento.  Los que no conocen a Dios piensan que esto es una locura y sin sentido por lo que buscarán cuestionar lo que hacemos y a nuestro Dios en cada oportunidad que surja.  ¡Ánimo!  Dios ya venció al mundo…

 

Oración

Padre: gracias por tu palabra, por tu amor y tu misericordia.  Gracias por permitirme tener comunión contigo.  Te entrego todo lo que me está aplastando y te pido que pueda mantenerme siempre con testimonio agradable a ti sin importar lo que las personas digan o juzguen.  Guíame siempre en tu camino.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

27 sept 2022

Salmos 42:1-2 Cual ciervo jadeante en busca de agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?


Justamente acabo de leerle a mis hijos el Salmo 23 (en versión de niños) donde David expresa claramente su confianza en el Señor y habla de cómo Dios nos lleva a pastos verdes y ríos donde podemos tomar agua.  En el Salmo de hoy, vemos una imagen de alguien desesperado y sin fuerzas.  Jadeante. 

Todos los días tenemos diferentes batallas.  Todos los días tenemos que tomar decisiones sobre cómo enfrentar cada disyuntiva que se nos presenta.  Conforme vamos tomando esas decisiones, Dios va trabajando en nuestra madurez espiritual y de aquí el punto que compartí sobre el Salmo 23 y el Salmo de hoy.  El primero nos recuerda que Dios nos guía por pastos verdes y agua abundante mientras el segundo nos presenta una imagen de sed y cansancio.  ¿Podemos sentirnos mal como seguidores de Cristo?  ¡Por supuesto!  ¿Podemos estar sedientos y abatidos?  ¡Claro!  La diferencia con cualquier otra persona que no tiene a Dios en sus vidas es que nosotros podemos acudir a la fuente de agua viva.  ¡Nosotros podemos ir con Dios y vivir confiados que siempre nos guiará por el camino correcto!  Sin importar que sean valles de muerte, Dios nos protege y muestra la luz necesaria para llegar al destino.  Lo importante es reaccionar de manera correcta.  ¿Tienes sed?  Acude a Dios.  ¿Estás cansado?  Entrega tu carga y toma la de Él que es ligera.  ¿Te sientes confundido?  Deja que Dios se encargue de mostrarte sus planes en su tiempo y a su manera.  Si no tomamos estas decisiones y, por el contrario, decidimos hacer nuestra voluntad y dejar que nuestros impulsos y emociones gobiernen, lo más probable es que vivamos en un estado de sed constante e insaciable.  El cuerpo, nuestro yo carnal, nunca terminan de estar satisfechos.  La satisfacción plena solamente llega en lo espiritual que es eterno.

¿Cómo estás tomando decisiones?  ¿Cómo estás buscando satisfacer tu sed; retomar fuerzas; tener sentido y dirección en tu vida?

Recuerda, es normal tener estos momentos duros y complicados.  Lo más importante es que tomes las decisiones correctas y busques, como dice el Salmo, presentarte lo antes posible ante Dios y dejar que Él guíe tu camino.

 

Oración

Señor: estoy sediento, cansado, abrumado y quiero tomar decisiones que estén en línea con tu voluntad.  Toma mis cargas.  Lléname de tu paz.  Que tu amor se derrame en mi ser y pueda levantarme gozoso porque en Ti confío.  Gracias por permitirme tener comunión contigo.  Gracias por estar al pendiente de mí y porque soy especial para Ti.  Te pido que mi vida sea siempre para darte gloria y alabarte.  En Cristo Jesús.  Amén 

22 ago 2022

Salmos 41:13 Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos. Amén y Amén.


 

Sin duda, leer la biblia y aprender sobre ella no deja de sorprenderme.  Me gusta mucho escuchar predicaciones de John McArthur las cuales son como clases de universidad pues no deja ni una sola palabra a la imaginación y explica el porqué de cada una.  También las predicaciones que buscan la parte más práctica de la vida me gustan como el pastor Rick Warren que escribió Vida con Propósito.  Cada uno ayuda a entender la grandiosidad de Dios. Cada uno tiene enfoques diferentes que nos ayudan de manera única.  Lo que los dos tienen en común es que el enfoque no está en nosotros sino en Dios.  La cultura fuera de Dios nos promueve el estar bien, el no sufrir, el placer, el buscar en tu interior o exterior la paz que anhelas, entre otras cosas.  En otras palabras, todo se mueve alrededor de ti.  Cuando venimos a la palabra de Dios, leemos que Dios nos ama tanto que envía a su Unigénito a morir por nosotros.  Esto nos podría hacer pensar que los importantes somos nosotros.  Que la biblia quiere hablarnos sobre cómo Dios quiere bendecirnos o hacer milagros en nuestras vidas.  Así pensaba por mucho tiempo hasta que me di cuenta de que esto es querer alinear la cultura del mundo a la cultura de Dios.  Al final, todo gira alrededor de mí, pero como pretexto ahora tengo a Dios dándome todo.  Esto es incorrecto.  Lo correcto es que todo gira alrededor de Él y nadie o nada más que Él.  ¡Claro que Dios nos ama y quiere llenarnos de bendiciones! ¡Claro que quiere que tengamos comunión con Él y ser nuestro Rey y Salvador!  Pero piensa por un momento en esto: Cristo vino al mundo, hizo milagros para demostrar que es Dios y en cada ocasión giraba la atención al Padre.  Dios nos rescata, nos da esperanza, nos da sentido, paz y amor entre muchas otras cosas.  ¿Para qué?  ¿Para que estemos bien o para que podamos alabarle?  Yo pienso que es para alabarle.  Por eso David termina su salmo diciendo: bendito sea el Señor, Dios de Israel, por los siglos de los siglos.  Ya expuso sus sentimientos.  Ya expuso sus frustraciones.  Ahora expresa un reconocimiento de quién es quién.  De cierta manera está diciendo: gracias Dios por escucharme y darme esperanza pero que la gloria siempre sea para ti.  ¡Bendito seas!  Que nunca se me olvide que Tú eres el actor principal y no yo.  Medita en esto por un momento.  Repite estas palabras: Bendito sea el Señor por los siglos de los siglos.  ¡Dios primero y Dios siempre!  Dios y no tú.  Dios y no yo.  A Él sea la gloria.  A Él sea todo nuestro esfuerzo.  A Él sea toda nuestra vida.

 

Oración

Señor: gracias por abrir mi entendimiento y mostrarme que mi vida debe ser para alabarte.  Gracias porque mientras yo busco servirte y alabarte tú te encargas de que no me falte nada y me llenas de bendiciones.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén.

8 jun 2022

Salmos 41:1-3 Dichoso el que piensa en el débil; el Señor lo librará en el día de la desgracia. El Señor lo protegerá y mantendrá con vida; lo hará dichoso en la tierra y no lo entregará al capricho de sus adversarios. El Señor lo confortará cuando esté enfermo; lo alentará en el lecho del dolor.


Es muy triste ver cómo la gente no entiende el inmenso valor que tiene la palabra de Dios.  Preferimos escuchar y leer lo que dicen los últimos estudios, análisis y tendencias en lugar de acudir a la base y fundamento de todo. Digo esto por el pasaje de hoy.  Lee la primera parte.  Dichoso el que piensa en el débil.  En otras palabras, es muy bueno tener empatía y, es mejor dar que recibir.  Cuando la gente lee esto en alguna revista, le pone atención y piensa que el hombre es muy sabio.  Cuando lo leemos en la palabra de Dios nos ayuda a entender la grandeza del Señor y lo increíble que es su sabiduría.  Ahora, qué involucra pensar en el débil.  En otras traducciones dice el pobre.  Involucra dar no solo de nuestro dinero sino de nuestro tiempo, esfuerzo y dedicación.  ¡Por eso no es tan fácil hacerlo!  Suena muy bonito, pero hacerlo es totalmente diferente.  Pensar en el débil o pobre significa tomar acción para aliviar su situación.  Abre tus ojos, abre tu corazón y deja que Dios te muestre dónde hay necesidad y cómo la puedes cubrir.  Cuando hacemos esto, creamos un círculo virtuoso.  Cuando estoy bien, puedo pensar en mi prójimo, amarlo y procurarlo.  Cuando yo me encuentro en necesidad, puedo recibir de alguien más lo que necesito para posteriormente “regresar” y compartir el bien que recibí.  No se trata de dar para recibir.  Se trata de dar para que la gloria sea al Señor.  Al buscar la gloria de Dios, Él cumple sus promesas en nosotros: nos llena de dicha, nos protege, nos alienta y nos conforta.  Lee el pasaje completo nuevamente y con detenimiento.  ¿Puedes ver el ciclo tan perfecto?  Dios nos utiliza para que llevemos su amor a los demás.  La Biblia nos dice que somos la sal del mundo.  ¿Cómo ser sal si nadie la prueba?  Dice que somos la luz del mundo.  ¿Cómo ser luz si no salimos de nuestro círculo?  La dicha, las bendiciones, la paz, el consuelo, el amor, la esperanza, todas las promesas que Dios tiene para nosotros llegan cuando le obedecemos.  Ya sea que nosotros actuamos como los dadores o los recibidores, constantemente estamos viviendo ese círculo en el que Dios hace milagros y nos da una vida abundante sin importar las circunstancias.  A veces recibimos.  A veces damos.  ¡Esto es la obediencia!  No quedarnos cómodos buscando siempre recibir.

 

Oración

Señor: Gracias por tu palabra que es perfecta y de gran enseñanza.  Gracias por mostrarme cómo vivir.  Te pido que salga de mi zona de confort y que viva dispuesto a dar de mi tiempo, de mi esfuerzo y de mi dinero para aquellos que lo necesitan.  Utilízame.  Quiero servirte y obedecerte.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

27 abr 2022

Salmos 40:16 Pero que todos los que te buscan se alegren en ti y regocijen; que los que aman tu salvación digan siempre: “¡Cuán grande es el Señor!”

El día de hoy estuve viendo en Google Maps ciertas ciudades de Ucrania.  Había la opción de ver fotos que gente comparte y viene la fecha en que fueron tomadas.  Algunas eran de hace algunos años mientras que otras de tan solo algunos meses atrás.  Gente visitando la ciudad.  Tomándose fotos en lugares turísticos.  Paseando.  Disfrutando.  Viviendo.  No pude dejar de pensar en que no se imaginaban lo que vendría a sus ciudades y, en específico, a sus vidas.  ¿Cómo pueden estas personas alegrarse, regocijarse y exclamar cuán grande es Dios?  Creo que, por el contrario, lo primero que viene a la mente es cuestionar a Dios.  ¿Por qué permite esto?  Nosotros no hemos hecho absolutamente nada más que nacer en un lugar que no pudimos escoger y simplemente sobrevivimos.  ¿Por qué a nosotros?  ¿Cuándo va a terminar?  ¿Por qué permite tanto mal?  Primero voy a dar mi opinión sobre cómo me parece que Dios contestaría esas preguntas.  Todo lo que sucede es ocasionado cuando damos rienda suelta al pecado que existe en cada uno de nosotros.  No es culpa de Dios sino de nosotros.  No es sino la consecuencia de nuestros propios actos que Dios permite porque, de lo contrario, tendría que matarnos a todos.  Me parece que Dios tiene un tiempo para que cada uno de nosotros pueda reconciliarse con Él y por eso no termina con nuestras vidas.  En resumen, es el daño colateral que ocasionamos y que Dios permite, para tener la oportunidad de ser reconciliados con Él en un futuro.  Por otro lado, ¿cómo podemos regocijarnos en la adversidad?  La respuesta es simple pero sumamente profunda.  Entregando absolutamente todo nuestro ser a los pies del Señor.  Lee el pasaje nuevamente.  Que se alegren y regocijen los que te buscan.  Que te alaben los que aman tu salvación.  ¿Lo puedes ver?  No se alegran cuando acaban las guerras.  No se regocijan cuando tienen más dinero.  La alabanza no se hace hasta que las cosas se acomodaron a mi favor.  Todo esto llega cuando mi vida gira alrededor de Dios y no a la inversa.  Has una pausa y medita en esto.  Queremos paz, alegría, amor, abundancia y felicidad entre otras cosas, pero no buscamos donde realmente lo vamos a encontrar: entregando nuestras vidas a Cristo y viviendo en obediencia a Él.  No.  Pensamos que todas esas cosas están en este mundo.  Pensamos que una casa nos dará seguridad, que unas vacaciones en un lugar bonito traerán paz, que comprar un coche nuevo nos dará felicidad.  ¡Todo esto es falso y a Satanás le encanta engañarnos para apartarnos de Dios!

No sé qué plan pueda tener Dios para todos aquellos que han tenido que escapar de sus casas por la guerra en Ucrania.  Tampoco sé por qué hay padres que tienen que vivir la muerte de sus hijos.  No sé por qué algunas personas tienen enfermedades tan desgarradoras.  No sé por qué hay abusos.  Lo que sí sé y estoy seguro es que Dios existe y quiere tener comunión con cada uno de nosotros.  Quiere mostrarnos su amor y su gracia.  Sé, que cada vez que lo busco y camino conforme a su voluntad, termino lleno de gozo, paz y alabando su nombre.  Sé que seguir a Cristo no es una religión.  Sé que ser cristiano es individual y lo tienes que vivir personalmente y no a través de otra persona que te comparte su experiencia o fe.  Sé que tienes que tener fe y dar los pasos correspondientes a esa fe.  Como escribí anteriormente, la respuesta es simple pero muy profunda.

 

Oración

Señor: no permitas que las circunstancias me hagan dudar de Ti.  No permitas que mi pecado me aleje de Ti.  Te pido que reines en mi vida.  Te pido que no viva atrapado y sin caminar por miedo.  Quiero vivir obedeciéndote y caminando con fe dando cada paso confiando en Ti en todo momento y sin mirar atrás.  Transfórmame mi Dios pues quiero vivir alegre, regocijándome y alabando tu nombre.  En Cristo Jesús.  Amén.

16 mar 2022

Salmos 40:8 Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí.

La biblia dice que amar al que nos ama no tiene mérito alguno, mientras que amar y perdonar a los que nos lastiman es hacer la voluntad de Dios.  ¿Qué tiene de agradable perdonar al que nos hace daño?  Dios nos pide que seamos personas que viven agradecidas.  ¿Qué puedo agradecer cuando vivo en escases?  Nos pide consolar a los que necesitan ser consolados.  Ayudando a las viudas y a los huérfanos.  Nos pide que no nos divorciemos.  ¿Qué tiene de agradable estar peleando con tu pareja y no separarte?  Nos pide que no desesperemos a nuestros hijos, a amar a nuestras esposas como Cristo amó a la iglesia, a ser sumisas a sus esposos y a respetarnos mutuamente.  ¿Qué tiene de agradable ser fiel a tu pareja?  ¿Por qué es agradable no tener relaciones sexuales antes de casarte?  Estas son solamente algunas preguntas que todos debemos hacernos.  Siempre he pensado que debemos cuestionar nuestra fe y tener claro por qué creemos lo que creemos y por qué confiamos en lo que confiamos.    

Personalmente me gusta mucho leer y por lo menos la mitad de lo que leo tiene que ver con superación personal o algo relacionado a mejorar en el conocimiento de mi mismo o el ser humano en general.  ¿Sabes qué dicen ciertos estudios laicos (no religiosos) acerca de la monogamia por ejemplo?  Se estudió a personas que habían permanecido con su pareja y encontraron que tenían una mejor posición económica que aquellos que se habían divorciado y habían tenido más parejas.  Encontraron que estaban mejor en cuestiones de salud.  Encontraron que eran más felices.  Encontraron que se sentían más plenos.  Otro ejemplo.  Hay estudios (nuevamente laicos) que demuestran el increíble impacto que tiene en nuestras vidas el perdonar, aunque no nos pidan perdón.  ¡Hasta el corazón se beneficia!  Hay otros estudios que muestran que el vivir agradecido trae mayor felicidad versus aquellos que no tienen la costumbre de dar gracias y percatarse de lo que pueden agradecer.  Así podría seguir con más y más ejemplos.  El punto es muy simple.  Como humanos, a penas estamos descubriendo científicamente lo que Dios nos dejó hace miles de años.  Nos dijo que confiáramos en Él y que él nos bendeciría.  ¿Pero qué hicimos?  Dudar y hacer nuestra voluntad.

Para poder decir que nos agrada hacer la voluntad de Dios, tenemos que entender que Él es real y sabe más que tú y yo.  Después, tenemos que dar pasos de fe y dejar a un lado nuestra voluntad y deseos poniendo a Dios por encima de ellos.  Finalmente, cuando obedecemos (a pesar de nuestras dudas y posiblemente quejas), experimentamos un resultado que trajo paz, gozo, milagros y muchas otras bendiciones, entonces sí, damos gracias y gloria a Dios y comenzamos a repetir las palabras del salmista: me agrada hacer tu voluntad y guardo tu ley dentro de mí.

 

Oración 

Padre: hoy entiendo que te he puesto detrás de mis deseos, mi voluntad y mis pensamientos.  Hoy entiendo que no te he dejado reinar en mi vida.  Hoy entiendo que no puedo decir que me gozo haciendo tu voluntad pues no he hecho tu voluntad al 100%.  Te pido perdón.  Te pido pueda tomar mejores decisiones poniendo tus principios y deseos por encima de los míos.  Te pido pueda entender que siempre será mejor tu camino que el mío.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.