Oración.
Padre: Alabado seas. Gracias por no dejarme nunca y por tu palabra llena de sabiduría. Ayúdame a ponerte por encima de todo en mi vida y obedecerte sin restricción. Te pido seas siempre mi roca y rescate. En el nombre de Jesús. Amén.
uN TiEmPo CoN DiOs Es un espacio para motivar a las personas a pasar tiempo con Dios y esto se logra leyendo su Palabra que está en la Biblia. Con un solo versículo se puede aprender mucho y lo suficiente para cada día que vivimos.
Oración.
Padre: Alabado seas. Gracias por no dejarme nunca y por tu palabra llena de sabiduría. Ayúdame a ponerte por encima de todo en mi vida y obedecerte sin restricción. Te pido seas siempre mi roca y rescate. En el nombre de Jesús. Amén.
Oración
Señor: sin duda hay muchas cosas que me angustian e inquietan. Hoy quiero traerlas a tus pies y pedirte que Tú seas quien se encargue de todo lo que me quita la paz y me aparta de Ti. Tú eres mi Dios, mi Señor y mi Salvador. En Ti confío y en Ti tengo dirección y paz. Te pido guíes todos mis pasos y tu amor abunde en mi vida para no desviarme de tu camino. Te lo pido en Cristo Jesús. Amén.
Todos los días tenemos diferentes batallas. Todos los días tenemos que tomar decisiones sobre cómo enfrentar cada disyuntiva que se nos presenta. Conforme vamos tomando esas decisiones, Dios va trabajando en nuestra madurez espiritual y de aquí el punto que compartí sobre el Salmo 23 y el Salmo de hoy. El primero nos recuerda que Dios nos guía por pastos verdes y agua abundante mientras el segundo nos presenta una imagen de sed y cansancio. ¿Podemos sentirnos mal como seguidores de Cristo? ¡Por supuesto! ¿Podemos estar sedientos y abatidos? ¡Claro! La diferencia con cualquier otra persona que no tiene a Dios en sus vidas es que nosotros podemos acudir a la fuente de agua viva. ¡Nosotros podemos ir con Dios y vivir confiados que siempre nos guiará por el camino correcto! Sin importar que sean valles de muerte, Dios nos protege y muestra la luz necesaria para llegar al destino. Lo importante es reaccionar de manera correcta. ¿Tienes sed? Acude a Dios. ¿Estás cansado? Entrega tu carga y toma la de Él que es ligera. ¿Te sientes confundido? Deja que Dios se encargue de mostrarte sus planes en su tiempo y a su manera. Si no tomamos estas decisiones y, por el contrario, decidimos hacer nuestra voluntad y dejar que nuestros impulsos y emociones gobiernen, lo más probable es que vivamos en un estado de sed constante e insaciable. El cuerpo, nuestro yo carnal, nunca terminan de estar satisfechos. La satisfacción plena solamente llega en lo espiritual que es eterno.
¿Cómo estás tomando decisiones? ¿Cómo estás buscando satisfacer tu sed; retomar fuerzas; tener sentido y dirección en tu vida?
Recuerda, es normal tener estos momentos duros y complicados. Lo más importante es que tomes las decisiones correctas y busques, como dice el Salmo, presentarte lo antes posible ante Dios y dejar que Él guíe tu camino.
Oración
Señor: estoy sediento, cansado, abrumado y quiero tomar decisiones que estén en línea con tu voluntad. Toma mis cargas. Lléname de tu paz. Que tu amor se derrame en mi ser y pueda levantarme gozoso porque en Ti confío. Gracias por permitirme tener comunión contigo. Gracias por estar al pendiente de mí y porque soy especial para Ti. Te pido que mi vida sea siempre para darte gloria y alabarte. En Cristo Jesús. Amén
Las promesas de Dios que no debemos olvidar son: su amor incondicional, los frutos de su Espíritu que mora en nosotros, la paz que abunda sin importar las circunstancias, el fundamento y dirección que da a nuestra vida, entre muchas otras. ¡Esto es lo que debemos estar pidiendo constantemente! Claro que duele cuando nos lastiman. Claro que no es agradable sufrir y ver que aquellos que nos hicieron daño vivan como si no ha pasado nada, sin embargo, debemos vivir confiados en que, ya sea que lo veamos o no, Dios siempre se encargará de hacer lo correcto y traer justicia perfecta.
Oración
Señor: perdóname. He estado buscando venganza cuando lo que necesito es pedir porque tu amor y perdón llenen mi corazón. Ahora entiendo que Tú tienes el control y Tú estableces la justicia en tus tiempos. Perdona mis pecados y no permitas que me aparte de ti o me confunda por las circunstancias que atraviese. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
No dejo de sorprenderme de cuán increíbles son los principios de Dios y el beneficio que siempre traen a nuestras vidas. Escucho o leo sobre estudios que demuestran la importancia de dar gracias todos los días y tener el hábito de vivir agradecido. También hay estudios sobre el gran impacto positivo que tiene el perdonar o negativo cuando nos aferramos a no hacerlo. Aquellas personas que sirven, normalmente son más felices que los que no sirven. Los que dan viven más plenos que los que no dan. Y así, la lista sigue y sigue. Por eso, cuando leo pasajes como el de hoy, no puedo más que entender cuánto nos ama Dios y cómo nos protege y guía por la mejor forma de vivir: apartándonos del mal y haciendo el bien. Ahora, si fuera tan fácil como suena, no habría necesidad de las oraciones siguientes: Jehová ama la rectitud; no desampara y guarda a sus santos; los impíos son destruidos.
Hacer el bien no siempre es fácil. Apartarse del mal tampoco.
Es importantísimo entender y reconocer esto. Estoy seguro que por esta razón muchos que dicen ser cristianos terminan cometiendo actos terribles. Infidelidades. Abusos tanto en drogas, físicos y verbales. Violencia. Falta de entendimiento en preferencias sexuales. Estos son algunos ejemplos que se me ocurren pero no es una lista completa. Tú debes pensar y discernir por ti mismo. Dios quiere guardarte y promete que lo hará. De nuestra parte lo que se necesita es reconocer que somos pecadores, pedir perdón y entender que Cristo murió por nosotros. Así podemos ser reconciliados con el Padre y recibir sus promesas. No todos reciben sus promesas. No todos son hijos de Dios.
Recientemente leí cuando José es buscado por la esposa de Potifar para tener relaciones sexuales con él. Sacó a todos los de la casa para que quedaran solos. Se presentó ante José desnuda. Prácticamente José no tenía nada que hacer más que acostarse con ella. ¿Qué hizo? ¡Correr! No porque no quisiera acostarse con ella. ¡Por supuesto que no! Lo hizo porque sabía que debía apartarse del mal. Lo hizo porque sabía que eso agradaría a Dios. Sin embargo, las consecuencias de su decisión lo llevaron a la cárcel. Si la historia terminara aquí, pensaríamos que Dios no cumple sus promesas. Pero después de estar en la cárcel, ¡José termina siendo el segundo al Rey!
Tal vez siempre te has dejado seducir por el mal. Tal vez corriste para apartarte del mal y estás sufriendo consecuencias como José que no esperabas ni parecen justas. Hoy quiero recordarte que seguir a Dios es lo mejor que podemos hacer. ¡No hay duda! Deja atrás lo que te estorba para seguir Su voluntad. Quita las cadenas que Cristo ya ha roto de tu pecado. Camina por la luz que Él pone frente a ti. No te desesperes. Aunque parezca sin sentido, Dios te está apartando. Te está guardando. En su momento, lo entenderás y podrás dar gloria a Él y compartir el milagro que hizo en tu vida.
Oración
Piensa en esto por un momento.
¿Cuántas veces nos quedamos solamente con la queja sobre nuestra situación? ¿Cuántas veces acudimos a Dios solamente para que cambie lo que está pasando?
¿Cuántas veces solamente oramos para que la atención quede siempre en nosotros?
El sufrimiento nunca debe ser algo que busquemos evitar o evadir. Las pruebas son las que nos hacen sacar a la luz lo que Dios quiere trabajar en nuestras vidas. ¿Cómo entonces pedimos porque se acaben en lugar de pedir por entender lo que Dios quiere enseñarnos? No te sientas mal. Es natural reaccionar así. De hecho, hay estudios que muestran que nuestra mente siempre busca la estabilidad, así que, cualquier evento o situación que rompa con esa estabilidad nos hará buscar acabarla lo antes posible. Ahora recuerda, debemos vivir para el espíritu y no para el cuerpo. Entonces, con el conocimiento que ya tienes, debes pensar en cómo reaccionar ante las circunstancias que atraviesas. Medita sobre tus oraciones al respecto. Medita sobre tu relación con Dios.
En la biblia encontramos una descripción increíble de David: un hombre conforme al corazón de Dios. ¿Cómo es posible esto? ¡David fue un asesino y adúltero entre otras cosas! Parte de la respuesta la encontramos en este último versículo pues habla justamente de lo que había en su corazón: deseos de alabar a Dios y buscar siempre Su voluntad por encima de la suya. Si hacemos memoria en la vida de Jesús, también hace una oración similar el día antes de ir al calvario pidiendo a Dios Padre que, si es Su voluntad, no aconteciera lo que estaba establecido, pero termina pidiendo porque se haga conforme El considere mejor. Nuevamente te animo a que medites en tus oraciones. Tal vez estás pasando un mal momento. ¿Cómo oras? Insisto, no te sientas mal si has estado orando equivocadamente para que tus problemas se resuelvan. ¡Es natural! Pero ahora, no solamente debes orar por eso sino siempre buscando que, al final, sea la voluntad de Dios la que prevalezca y que todo tu ser sea transformado para Su gloria.
Oración
Señor: perdóname. He pensado solo en mí y te he hecho a un lado. Hoy quiero empezar a orar de manera que siempre busque alabarte y darte la gloria. Te pido que pueda entender tu voluntad. Que pueda entender lo que quieres cambiar en mí. Te pido que las circunstancias no cambien hasta que entienda y sea transformado por Ti. En Ti confío. En Ti descanso. En Ti sigo adelante. En Cristo Jesús. Amén.