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2 ago 2023

Salmos 46:1-3 Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en tiempos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.

Este pasaje me hace meditar en muchas cosas.  Actualmente estoy leyendo el libro de Isaías y me sorprende que ¡había profetas que decían mentiras!  Le decían al rey que ganarían alguna batalla, luego llegaba Isaías a decir que eso no era palabra de Dios y el rey se molestaba y no le hacía caso para terminar sufriendo la derrota porque Isaías sí estaba diciendo la verdad.  También pienso en la historia que cuenta Jesús sobre la vid y cómo debemos permanecer en Él.  Jesús nos enseña que si le amamos, se demuestra con nuestra obediencia a sus mandamientos.  También nos enseña sobre aquellos que dicen su nombre pero no pertenecen a Él.  Comparto todos estos pensamientos porque los salmos, y la biblia en general, hablan constantemente de las pruebas y los momentos difíciles.  Una y otra vez se nos recuerda que la vida es dura y tenemos que aprender a clamar a Dios.  Pero esto no es tan fácil si no cumplimos con todo lo que escribí anteriormente.  No podemos clamar a Dios si no somos sus hijos.  No podemos tener comunión con Él si no nos hemos arrepentido de nuestros pecados.  No podemos pedir por su rescate si no le obedecemos.  No podemos pedir porque nos llene de paz si al mismo tiempo no permanecemos en Él.  Lee con atención los versículos nuevamente.  Si queremos tener una vida plena y firme en Él para poder repetir estas palabras, forzosamente necesitamos mucho más que una buena voluntad.  Es como pensar que por el hecho de querer algo lo podemos lograr.  Por más que tenga buenas intenciones de ser el mejor golfista, corredor, tenista o cualquier otra profesión, necesito atravesar por un proceso de decisiones y disciplina para lograr ese objetivo.  De la misma manera sucede con Dios.  No podemos tener gran fe de un día para otro solo porque la deseamos.  La fe para poder decir que Dios es tu refugio, fortaleza y ayuda en tiempos de angustia llega cuando estas convencido que eres su hijo, cuando lees y estudias su palabra, cuando pasas tiempo en oración y obedeces sus principios por encima de tus deseos e impulsos.  ¡Solamente así podrás comenzarte a acercar a la plenitud de esa certeza en Dios!  Piénsalo.  Jesús nos dejó un gran ejemplo en la parábola de las semillas.  Si no crecemos buenas raíces en tierra fértil, con cualquier prueba nos vamos a caer sin saber cómo levantar.  Jesús nos advirtió sobre lo difícil que es la vida mientras que al mismo tiempo su palabra nos llena de paz y aliento.  ¡No nos deja solos!  Lo único es que depende de ti y de mí el dejar atrás nuestro egocentrismo y naturaleza caída para que entonces Él pueda verdaderamente dirigir nuestros pasos.

 

Oración.

Padre: Alabado seas.  Gracias por no dejarme nunca y por tu palabra llena de sabiduría.  Ayúdame a ponerte por encima de todo en mi vida y obedecerte sin restricción.  Te pido seas siempre mi roca y rescate.  En el nombre de Jesús.  Amén.

20 dic 2022

Salmos 42:11 ¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!


No tengo que pensar mucho para poder enumerar las cosas por las que me puedo inquietar o angustiar.  Falta de salud.  Carencia económica.  Una guerra.  La pérdida de un ser querido.  Tristeza.  Depresión.  Y así, muchas otras.  Me imagino que tu lista puede ser similar a la mía y ojalá sea más corta.  La realidad es que hay muchas cosas por las que podemos angustiarnos.  ¡Es algo natural angustiarnos!  ¡Es natural inquietarnos!  Ninguno de nosotros “escoge” el tener estos sentimientos.  Lo que sí podemos escoger es controlarlos o no.  Dios nos creó de manera perfecta.  Nuestro cerebro lo hizo con dos hemisferios: uno controla lo racional y el otro lo emocional.  Uno actúa de manera inmediata mientras que el otro nos hace pensar y después decidir.  Aunque hay personas que tienen desarrollado un lado más que el otro, al final, el angustiarse o inquietarse llega de igual forma sin importar cuál sea.  Entonces, cuando leo por qué voy a inquietarme o angustiarme, la verdad es que por muchas cosas.  No puedo sentirme mal de que así sea.  Dios me hizo así.  Lo que tengo que aprender de este versículo no es a dejar de inquietarme o angustiarme sino a entregar a Dios mis angustias e inquietudes.  Piensa en esto: tarde o temprano vamos a pasar por muchas pruebas que forzosamente nos harán angustiarnos e inquietarnos.  No hay forma de escapar el perder a un ser querido.  Tampoco podemos evitar atravesar enfermedades ya sean personales o de nuestros familiares que nos hagan sentir tristes y acabados.  Entonces tenemos que meditar cada vez que las circunstancias sean adversas.  ¿Es Dios un egocéntrico y maniático que le gusta vernos sufrir?  ¿Está Dios distante de su creación?  ¿Qué nos dice la Biblia de Él?  ¡Este es un verdadero parteaguas en tu crecimiento espiritual y relación con Dios!  Este punto es cuando puedes pasar de una persona que dice creer en Dios versus una persona que confía en Dios.  ¿Puedes ver la diferencia?  La biblia nos dice que los demonios creen en Dios y tiemblan.  ¿Qué nos puede separar entonces de ellos?  El creer, confiar y obedecer.  Piensa bien en todo esto.  ¿En dónde estás?  ¿Te has quedado en el límite de los que creen o has dado el paso de fe para convertirte en hijo de Dios confiando y obedeciéndole?

 

Oración

Señor:  sin duda hay muchas cosas que me angustian e inquietan.  Hoy quiero traerlas a tus pies y pedirte que Tú seas quien se encargue de todo lo que me quita la paz y me aparta de Ti.  Tú eres mi Dios, mi Señor y mi Salvador.  En Ti confío y en Ti tengo dirección y paz.  Te pido guíes todos mis pasos y tu amor abunde en mi vida para no desviarme de tu camino.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

27 sept 2022

Salmos 42:1-2 Cual ciervo jadeante en busca de agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?


Justamente acabo de leerle a mis hijos el Salmo 23 (en versión de niños) donde David expresa claramente su confianza en el Señor y habla de cómo Dios nos lleva a pastos verdes y ríos donde podemos tomar agua.  En el Salmo de hoy, vemos una imagen de alguien desesperado y sin fuerzas.  Jadeante. 

Todos los días tenemos diferentes batallas.  Todos los días tenemos que tomar decisiones sobre cómo enfrentar cada disyuntiva que se nos presenta.  Conforme vamos tomando esas decisiones, Dios va trabajando en nuestra madurez espiritual y de aquí el punto que compartí sobre el Salmo 23 y el Salmo de hoy.  El primero nos recuerda que Dios nos guía por pastos verdes y agua abundante mientras el segundo nos presenta una imagen de sed y cansancio.  ¿Podemos sentirnos mal como seguidores de Cristo?  ¡Por supuesto!  ¿Podemos estar sedientos y abatidos?  ¡Claro!  La diferencia con cualquier otra persona que no tiene a Dios en sus vidas es que nosotros podemos acudir a la fuente de agua viva.  ¡Nosotros podemos ir con Dios y vivir confiados que siempre nos guiará por el camino correcto!  Sin importar que sean valles de muerte, Dios nos protege y muestra la luz necesaria para llegar al destino.  Lo importante es reaccionar de manera correcta.  ¿Tienes sed?  Acude a Dios.  ¿Estás cansado?  Entrega tu carga y toma la de Él que es ligera.  ¿Te sientes confundido?  Deja que Dios se encargue de mostrarte sus planes en su tiempo y a su manera.  Si no tomamos estas decisiones y, por el contrario, decidimos hacer nuestra voluntad y dejar que nuestros impulsos y emociones gobiernen, lo más probable es que vivamos en un estado de sed constante e insaciable.  El cuerpo, nuestro yo carnal, nunca terminan de estar satisfechos.  La satisfacción plena solamente llega en lo espiritual que es eterno.

¿Cómo estás tomando decisiones?  ¿Cómo estás buscando satisfacer tu sed; retomar fuerzas; tener sentido y dirección en tu vida?

Recuerda, es normal tener estos momentos duros y complicados.  Lo más importante es que tomes las decisiones correctas y busques, como dice el Salmo, presentarte lo antes posible ante Dios y dejar que Él guíe tu camino.

 

Oración

Señor: estoy sediento, cansado, abrumado y quiero tomar decisiones que estén en línea con tu voluntad.  Toma mis cargas.  Lléname de tu paz.  Que tu amor se derrame en mi ser y pueda levantarme gozoso porque en Ti confío.  Gracias por permitirme tener comunión contigo.  Gracias por estar al pendiente de mí y porque soy especial para Ti.  Te pido que mi vida sea siempre para darte gloria y alabarte.  En Cristo Jesús.  Amén 

1 ago 2022

Salmos 41:10-12 Pero tú Señor, compadécete de mí; haz que vuelva a levantarme para darles su merecido. En esto sabré que te he agradado: en que mi enemigo no triunfe sobre mí. Por mi integridad habrás de sostenerme, y en tu presencia me mantendré para siempre.



Me da mucha tristeza cuánta gente es confundida con predicaciones e ideas sobre Dios y la biblia que no están bien sustentadas.  Predicaciones que hacen creer que todo estará bien, que siempre habrá más, que los sufrimientos cesarán y, que aquellos que hacen el mal, inmediatamente tienen su castigo.  ¡Mentira!  En esta vida la biblia es muy clara cuando nos dice que tendremos aflicción.  Nos dice que baste a cada día su propio mal.  Nos dice que todos aquellos que seguimos a Jesús seremos señalados, perseguidos y puestos en diferentes pruebas.  ¿Por qué y para qué enfocarnos en promesas sin sentido?  Todo esto lo digo por el pasaje de hoy.  Vuelve a leerlo con calma.  David expone sus sentimientos y deseos pidiendo a Dios que lo ayudara y que sus enemigos no triunfaran.  ¿Esto quiere decir que Dios puede hacer que mis enemigos no triunfen sobre mí?  Sí y no.  Sí lo puede hacer más no necesariamente lo va a hacer.  Muchos de nosotros viviremos sin ver la justicia de Dios.  Muchos morirán viendo a aquellos que les hicieron daño (enemigos) con una vida que pareciera muy buena y ventajosa.  ¿Cómo es posible?  ¿Por qué Dios permite esto?  Me encantaría tener una respuesta satisfactoria, pero lo único que puedo decirte es que Dios es perfecto y sabe más que tú o yo para la decisión de sus planes.  Habrá ocasiones en que veamos una consecuencia a los que hacen el mal y habrá otras en las que no.  La justicia no llega cuando nosotros pensamos o queremos.  La justicia llega cuando Dios lo decide.  Ahora, el hecho de que no la veamos no quiere decir que no exista o que no llegue.  Basta leer el apocalipsis para darnos cuenta de que absolutamente nadie se escapará de la ira de Dios.  ¡La gente le va a gritar a las montañas que caigan sobre ellos para esconderlos de la ira de Dios!

Las promesas de Dios que no debemos olvidar son: su amor incondicional, los frutos de su Espíritu que mora en nosotros, la paz que abunda sin importar las circunstancias, el fundamento y dirección que da a nuestra vida, entre muchas otras.  ¡Esto es lo que debemos estar pidiendo constantemente!  Claro que duele cuando nos lastiman.  Claro que no es agradable sufrir y ver que aquellos que nos hicieron daño vivan como si no ha pasado nada, sin embargo, debemos vivir confiados en que, ya sea que lo veamos o no, Dios siempre se encargará de hacer lo correcto y traer justicia perfecta.

 

Oración 

Señor: perdóname.  He estado buscando venganza cuando lo que necesito es pedir porque tu amor y perdón llenen mi corazón.  Ahora entiendo que Tú tienes el control y Tú estableces la justicia en tus tiempos.  Perdona mis pecados y no permitas que me aparte de ti o me confunda por las circunstancias que atraviese.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén. 

9 mar 2021

Salmos 37:27-28 Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; mas la descendencia de los impíos será destruida.

No dejo de sorprenderme de cuán increíbles son los principios de Dios y el beneficio que siempre traen a nuestras vidas.  Escucho o leo sobre estudios que demuestran la importancia de dar gracias todos los días y tener el hábito de vivir agradecido.  También hay estudios sobre el gran impacto positivo que tiene el perdonar o negativo cuando nos aferramos a no hacerlo.  Aquellas personas que sirven, normalmente son más felices que los que no sirven.  Los que dan viven más plenos que los que no dan.  Y así, la lista sigue y sigue.  Por eso, cuando leo pasajes como el de hoy, no puedo más que entender cuánto nos ama Dios y cómo nos protege y guía por la mejor forma de vivir: apartándonos del mal y haciendo el bien.  Ahora, si fuera tan fácil como suena, no habría necesidad de las oraciones siguientes: Jehová ama la rectitud; no desampara y guarda a sus santos; los impíos son destruidos. 

Hacer el bien no siempre es fácil.  Apartarse del mal tampoco.

Es importantísimo entender y reconocer esto.  Estoy seguro que por esta razón muchos que dicen ser cristianos terminan cometiendo actos terribles.  Infidelidades.  Abusos tanto en drogas, físicos y verbales.  Violencia.  Falta de entendimiento en preferencias sexuales.  Estos son algunos ejemplos que se me ocurren pero no es una lista completa.  Tú debes pensar y discernir por ti mismo.  Dios quiere guardarte y promete que lo hará.  De nuestra parte lo que se necesita es reconocer que somos pecadores, pedir perdón y entender que Cristo murió por nosotros.  Así podemos ser reconciliados con el Padre y recibir sus promesas.  No todos reciben sus promesas.  No todos son hijos de Dios.

Recientemente leí cuando José es buscado por la esposa de Potifar para tener relaciones sexuales con él.  Sacó a todos los de la casa para que quedaran solos.  Se presentó ante José desnuda.  Prácticamente José no tenía nada que hacer más que acostarse con ella.  ¿Qué hizo?  ¡Correr!  No porque no quisiera acostarse con ella.  ¡Por supuesto que no!  Lo hizo porque sabía que debía apartarse del mal.  Lo hizo porque sabía que eso agradaría a Dios.  Sin embargo, las consecuencias de su decisión lo llevaron a la cárcel.  Si la historia terminara aquí, pensaríamos que Dios no cumple sus promesas.  Pero después de estar en la cárcel, ¡José termina siendo el segundo al Rey!

Tal vez siempre te has dejado seducir por el mal.  Tal vez corriste para apartarte del mal y estás sufriendo consecuencias como José que no esperabas ni parecen justas.  Hoy quiero recordarte que seguir a Dios es lo mejor que podemos hacer.  ¡No hay duda!  Deja atrás lo que te estorba para seguir Su voluntad.  Quita las cadenas que Cristo ya ha roto de tu pecado.  Camina por la luz que Él pone frente a ti.  No te desesperes.  Aunque parezca sin sentido, Dios te está apartando.  Te está guardando.  En su momento, lo entenderás y podrás dar gloria a Él y compartir el milagro que hizo en tu vida.

 

Oración

Señor: Gracias.  Gracias por recordarme que aquí estás.  Gracias por recordarme que me amas.  Gracias por nunca abandonarme.  Hoy te pido que me guíes para que siempre huya y me aparte del mal.  Te pido que siempre pueda escoger por hacer el bien.  Quiero vivir siguiendo tus principios y tus deseos por encima de los míos.  Te lo pido en el nombre de Jésus.  Amén

5 oct 2020

Salmos 35:28 Con mi lengua proclamaré tu justicia, y todo el día te alabaré.


Después de todo un revoltijo de sentimientos, David termina con una gran enseñanza: al final, nuestro objetivo debe estar en Dios y no en nosotros.
  En todo este capítulo vimos cómo se enojaba, cómo exclamaba y gritaba, cómo pedía justicia y cómo la gente se burlaba de su situación.  Pidió a Dios que hiciera justicia.  Pidió a Dios que tomara cartas en el asunto.  Aprendimos que no debemos guardar nuestras emociones y que Dios no se va a enojar por expresar todas nuestras inconformidades.  Pero no terminó David ahí.  Terminó diciendo: proclamaré tu justicia y todo el día te alabaré.

Piensa en esto por un momento.

¿Cuántas veces nos quedamos solamente con la queja sobre nuestra situación?  ¿Cuántas veces acudimos a Dios solamente para que cambie lo que está pasando?

¿Cuántas veces solamente oramos para que la atención quede siempre en nosotros?

El sufrimiento nunca debe ser algo que busquemos evitar o evadir.  Las pruebas son las que nos hacen sacar a la luz lo que Dios quiere trabajar en nuestras vidas.  ¿Cómo entonces pedimos porque se acaben en lugar de pedir por entender lo que Dios quiere enseñarnos?  No te sientas mal.  Es natural reaccionar así.  De hecho, hay estudios que muestran que nuestra mente siempre busca la estabilidad, así que, cualquier evento o situación que rompa con esa estabilidad nos hará buscar acabarla lo antes posible.  Ahora recuerda, debemos vivir para el espíritu y no para el cuerpo.  Entonces, con el conocimiento que ya tienes, debes pensar en cómo reaccionar ante las circunstancias que atraviesas.  Medita sobre tus oraciones al respecto.  Medita sobre tu relación con Dios.  

En la biblia encontramos una descripción increíble de David: un hombre conforme al corazón de Dios.  ¿Cómo es posible esto?  ¡David fue un asesino y adúltero entre otras cosas!  Parte de la respuesta la encontramos en este último versículo pues habla justamente de lo que había en su corazón: deseos de alabar a Dios y buscar siempre Su voluntad por encima de la suya.  Si hacemos memoria en la vida de Jesús, también hace una oración similar el día antes de ir al calvario pidiendo a Dios Padre que, si es Su voluntad, no aconteciera lo que estaba establecido, pero termina pidiendo porque se haga conforme El considere mejor.  Nuevamente te animo a que medites en tus oraciones.  Tal vez estás pasando un mal momento.  ¿Cómo oras?  Insisto, no te sientas mal si has estado orando equivocadamente para que tus problemas se resuelvan.  ¡Es natural!  Pero ahora, no solamente debes orar por eso sino siempre buscando que, al final, sea la voluntad de Dios la que prevalezca y que todo tu ser sea transformado para Su gloria.

 

Oración

Señor: perdóname.  He pensado solo en mí y te he hecho a un lado.  Hoy quiero empezar a orar de manera que siempre busque alabarte y darte la gloria.  Te pido que pueda entender tu voluntad.  Que pueda entender lo que quieres cambiar en mí.  Te pido que las circunstancias no cambien hasta que entienda y sea transformado por Ti.  En Ti confío.  En Ti descanso.  En Ti sigo adelante.  En Cristo Jesús.  Amén.

8 jul 2019

Salmos 34:9-10 Teman al Señor ustedes sus santos, pues nada les falta a los que le temen. Los leoncillos se debilitan y tienen hambre, pero los que buscan al Señor nada les falta.

¿Qué te hace falta? Piénsalo.  Aquello que quita el sueño y roba tu paz no es más grande que Dios. Es muy probable que lo sepas pero de todas formas sigues sin tener paz y estar tranquilo.  ¿Por qué nos pasa esto?  ¿Por qué hay eventos que nos sacuden tanto que nos dejan sintiéndonos sin esperanza, sin dirección y totalmente solos o desprotegidos?  Hay dos posibles vertientes.  La primera involucra tener conocimiento de Dios.  Leer su palabra.  Estudiarla.  Meditar en ella.  Memorizarla. La segunda es más complicada: aplicarla a tu vida.  ¿Por qué se vuelve tan complicado?  Porque ahora es momento de cederle el control a Dios.  Imagina que tu vida es un coche y entiendes que Dios debe tomar el asiento del piloto.  El primero paso lo cumples y dejas que se siente ahí.  El segundo es sentarte en el asiento del copiloto y ¡dejar de quejarte por cada vuelta que da Dios pues no te gusta la dirección que está tomando! ¿Lo entiendes?  Vuelve a leer el pasaje de hoy.  La biblia nos exhorta a temerle a Dios.  Tenerle respeto.  Tenerle reverencia.  Tenerle en el lugar que le corresponde.  ¿Dónde está Dios en tu vida?  ¿Qué lugar ocupa?  ¿Te la pasas quejándote porque no te gusta lo que está sucediendo o vives de rodillas para acercarte más a Él y dejas que transforme tu corazón aunque no entiendas por qué están pasando estas cosas?
En el pasado, cuando una persona entraba en el mismo lugar donde estaba el rey, era necesario hacer una reverencia en señal de respeto y reconocimiento sobre su posición inferior ante él.  Cuando uno Salía de la presencia del rey, no le podía dar la espalda pues era considerado una falta de respeto.  En México hay una pirámide en Teotihuacán que tiene los escalones sumamente pequeños con el fin de que no pueda bajarse de frente sino que uno debe bajarla “gateando de reversa” para no darle la espalda al “dios del sol”.  Tristemente hoy en día estamos en el extremo opuesto o caemos en situaciones sin sentido.  Hay personas que piensan que la biblia es un libro tan especial que tratan el libro con tanta reverencia como si fuera Dios mismo.  ¡Es un libro! Lo puedes subrayar.  Le puedes escribir notas.  No pasa nada.  Por otro lado, le damos la espalda a Dios, lo ignoramos y le pedimos que no intervenga en nuestras vidas.  En estos extremos veo la cultura de hoy.  Necesitamos regresar a los principios básicos que nos enseña la Biblia: el temor a Dios. ¿Quieres una vida plena?  No la obtienes con rituales.  No la obtienes tocando una figura.  No la obtienes poniendo biblias en pedestales especiales.  La plenitud llega con el temor a Dios y, por consecuencia, la obediencia a Él.  No es un misterio.  No es algo mítico.  Es simple. ¿Quieres que nada te falte?  Teme a Dios y obedece su palabra.  Deja atrás todo lo que te estorba para poder dar ese paso que tanta falta te hace.  ¡Dios no te va a fallar!

Oración
Señor: gracias. Gracias por siempre estar disponible y dispuesto a recibirme con los brazos abiertos.  Te pido perdones mis pecados y me llenes de tu paz.  Reina en mi vida.  Toma el control de mis pasos y guíame para que me acerque más a Ti y deje de quejarme por lo que no me gusta.  En Cristo Jesús.  Amén 

23 abr 2019

Salmos 34:7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende.

Este versículo es increíble.  Debe llenar todo tu ser de paz.  De esperanza. De alivio.  De consuelo.  Todo.  Absolutamente todo lo que te suceda, sabes que Dios está protegiéndote.  ¡Impresionante!  Como humanos ponemos alarmas, pagamos seguridad, rejas, muros, alambres y todo tipo de cosas para proteger lo que consideramos valioso.  Sin embargo, la palabra de Dios nos enseña que Jehová mismo se encarga de cuidarnos.  ¡No necesitamos vivir preocupados!  ¡Podemos dejar atrás esa angustia!  Jesús nos enseñó que Salomón nunca pudo vestir mejor que las flores que Dios creó. También nos enseñó que los pájaros no hacen bodegas para guardar la comida.  Él se encarga de cuidar a los pájaros y vestir a las flores porque ama su creación. ¡A ti y a mí nos ama aún más!  Es muy importante complementar este versículo con la enseñanza de Jesús.  No quiero que pienses que nunca te pasará nada “malo”.  No quiero que pienses que nunca habrá enfermedad o carencias.  Esto no es lo que nos dice el pasaje.  Léelo nuevamente.  Dice que Dios está ahí.  Defendiéndote.  Defendiéndome.  No dice: llenándonos de riquezas y curando enfermedades.  Cuidándonos.  ¿De qué nos cuida?  Personalmente pienso que nos cuida tanto en lo espiritual como en lo carnal.  Nos cuida para que no nos alejemos de Él y nos cuida para que nuestros errores y rebeldías no tengan las consecuencias que se merecen. Personalmente puedo ver cuánto me ha cuidado.  Muchas decisiones malas que no tuvieron ni la mitad de la consecuencia que debieron haber tenido.  Dios estaba ahí cuidándome.  También pienso que nos cuida de aquellos que nos quieren hacer daño.
Hay varias historias de misioneros que cuentan haber sido protegidos por ángeles.  Una de ellas es de John G Paton.  Se encontraba en una isla con su esposa cuando los nativos intentaron atacarlos en su casa.  Lo único que pudieron hacer fue orar y confiar en Dios.  Milagrosamente esa noche no pasó nada.  Tiempo después, el jefe de la tribu recibió a Cristo en su corazón y le preguntó al misionero sobre aquellas personas que estaban cuidando su casa.  ¿Cuáles personas?  Respondió. La noche que intentamos atacarlos habían varias personas rodeando la casa.  No hubo otra explicación más que ángeles mandados por Dios para protegerlos.  
Estoy convencido que Dios nos cuida.  ¿Recuerdas los radios donde uno tenía que mover una perilla para encontrar la frecuencia correcta y poder escuchar la estación?  Pienso que así es nuestra relación con el Señor.  Para poder darnos cuenta de cuánto nos cuida debemos estar en perfecta sintonía con Él, pues de lo contrario, no podemos verlo o escucharlo mientras actúa en nuestras vidas.  Lee la biblia.  Medita en ella.  Cuestiónala. Estúdiala.  Practica sus principios por encima de tus deseos y date cuenta si traen bendición a tu vida.  Solamente así podrás estar en “sintonía perfecta” para darte cuenta de cuánto te ama y cuida Jehová.

Oración
Señor: ¡Gracias! Gracias por estar al pendiente de mí en todo momento.  Gracias por llevarte mis cargas y permitirme vivir confiado en que Tú estás siempre cerca y frenando ataques contra mí.  Perdona mis pecados y no permitas que me aparte de Ti.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén 

1 mar 2019

Salmos 34:6 Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias.

Muchas personas tristemente no se dan el tiempo de estudiar y meditar en la Biblia y por consecuencia, terminan orando por lo que no deben o, peor aún, pensando que Dios no cumple con sus promesas.  Estas personas escuchan o leen pasajes como el de hoy, se ponen a orar y le piden a Dios que los libre de sus angustias.  Pasan los días y los meses pero todo sigue igual.  ¿Qué pasa Dios?  Se preguntan. ¿Por qué no respondes?
El Salmo 34 lo escribe David para dar gloria a lo narrado en 1Samuel 21 donde huye de Saúl y es librado de Aquis al fingir su locura.  David reconoce al Señor como su Libertador.  Nos describe cómo clamó a Él, lo oyó y lo libró.  ¿Cuál era su angustia?  Que el rey Saúl lo quería matar y Aquis lo podía llevar a él.  ¿Qué es entonces lo que diferencia la oración de David de la de cualquiera de nosotros para que la suya si la haya cumplido Dios?  Primero, la soberanía de Dios no la podemos cuestionar ni entender siempre.  Segundo, y quizá el punto más importante, sabemos que Dios había pedido a Samuel ungir a David como rey.  Por lo tanto, cómo habría de contradecirse.  ¡Imposible! Saúl no continuaría siendo rey y David tomaría su lugar.  Por esta razón podemos entender que el clamor de David fue escuchado y él librado de su angustia.  La consecuencia de no haber sido librado hubiera sido la muerte y la falta de cumplimiento en lo que Jehová había dicho.  ¿Cómo puedo entonces saber por qué orar?  Aunque muchos piensan que esto es complicado, la realidad es que es muy simple: debemos orar por hacer la voluntad de Dios.  Debemos orar para que nuestra vida sea un testimonio de obediencia y amor a Dios. ¿Cómo hacemos esto cuando atravesamos adversidad?  Insisto. Es simple:  Dios, no puedo más con mi situación. No aguanto lo que está pasando.  Te pido que, si es tu voluntad, esto termine y se resuelva.  Pero te pido más porque pueda aprender a depender más de Ti, a amarte más, a conocerte más y dejarte que transformes mi vida.  Te pido que esta prueba traiga crecimiento espiritual a mi vida.  También te pido para que, en caso de que las cosas no se resuelvan como yo quiero, no permitas que me aparte de Ti ni tenga rencores pues sé que me amas, me escuchas y siempre harás lo mejor para mí.  Lléname de tu paz para entenderlo y vivirlo por encima de las circunstancias.  En Cristo Jesús.  Amén. ¿Lo ves?  Orar no significa utilizar a Dios como un amuleto para que “arregle” todo. Orar significa abrir nuestro corazón, nuestra mente y nuestros deseos para ponerlos a los pies del Señor.  Es ponerlo a Él primero y alinearnos hacia su voluntad.  ¿Lo puedes entender?  ¡Es demasiado profundo y maravilloso!  Con esto, te puedo decir que, si tu oración está en línea con la voluntad de Dios, tarde o temprano el Señor va a responder.
No te desanimes. Las circunstancias nos sirven para abrir los ojos y darnos cuenta del lugar que ocupa el Señor en nuestras vidas. Nos ayuda a entender si realmente está por sobre todo o lo hemos hecho a un lado porque las cosas están “bien”.  Piénsalo.

Oración
Padre: hoy clamo a Ti.  No para que resuelvas mi vida.  No para que cambies todo y no haya problemas.  Clamo para que me llenes de tu paz.  Clamo para que me llenes de tu amor.  Clamo para que nunca me aparte de ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

11 dic 2017

Salmos 33:21-22 En Él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre. Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de Ti.

Hace 5 meses falleció el esposo de una amiga.  Menos de 40 años.  Queda su esposa y sus hijos ahora sin un esposo y sin un padre.  Sin estar involucrado en lo sucedido, mi corazón y mi estómago se hacen chiquitos solamente de pensar en el dolor por el que están atravesando.  ¿Es esto una injusticia?  ¿Una tragedia como ésta debe hacernos dudar de la existencia de Dios?  ¿Cómo podemos leer la biblia y aplicarla a nuestras vidas cuando situaciones como la que describí nos quitan todo sentido de bondad, amor y esperanza en este mundo?  ¿Cómo regocijarme cuando las cosas parecen estar en mi contra?  Te pido que leas nuevamente el pasaje.  Habla de un gozo único.  Un gozo que no depende de las circunstancias sino de en quién confiamos.  Esta es la clave.  La biblia en ningún momento nos promete una vida sin sufrimiento.  La biblia en ningún momento habla de una vida donde no habrá enfermedades, adicciones, abusos, carencias económicas o cualquier otra situación complicada.  Al contrario.  Una y otra vez leemos sobre injusticias.  ¿Recuerdas a José?  Sus hermanos lo querían matar.  Fue acusado de intento de violación sin haber hecho nada.  ¿Recuerdas a Daniel?  Fue echado a un foso con leones por haber orado.  Posteriormente fue echado a un horno de fuego por no postrarse ante una estatua.  ¿No son injusticias?  Por otro lado, vemos cómo Jesús fue con la hija de Jairo (Mateo 9) y la revivió sin que ella o algún familiar hubieran hecho algo para merecer semejante milagro.  ¿No se detuvo Jesús para levantar su mirada y decirle a Zaqueo que se encontraba arriba de un árbol que ese día cenaría en su casa?  Una persona que había hecho todo lo opuesto a alguien digno de Jesús.  ¿No sanó Jesús enfermos a diestra y siniestra?  ¿Cómo podemos interpretar esto?  ¿Cómo entender el sufrimiento junto con el regocijo que habla este pasaje?  Simple.  Cristo no sanó enfermos para erradicar las enfermedades.  Cristo no sacó demonios para que nunca nadie tuviera una situación similar.  Piénsalo.  ¿Qué sentido tendría resucitar a Lázaro si volvería a morir?  Ninguno.  Cristo realizó todos estos milagros para que nosotros pudiéramos evidenciar que Él era Dios.  ¿Qué sabemos de Dios?  Que Él nos amó primero.  Que busca bendecirnos.  Que nos perdona.  Que nos consuela.  Que nos llena de su paz.  Que nos da un corazón de carne y quita el de piedra.  Que quiere tener comunión en todo momento con nosotros.  Con esta definición podemos entonces cerrar el círculo.  ¿Cómo gozarse mientras las circunstancias nos abruman?  Como dice el pasaje de hoy: confiando en su nombre y recibiendo cada segundo su amor que nos llena de esperanza y sentido para seguir adelante.  Ojo, no nos gozamos porque las cosas cambiarán.  No nos gozamos porque habrá milagros donde resucitan muertos y sanan enfermos.  No.  El gozo es porque confiamos en Aquél que entregó a su Unigénito por nosotros y sabemos que nada que venga nos podrá separar de su amor.  Sabemos que todo lo que sucede nos acerca más a Él.  Sea lo que sea que estás atravesando, no pienses que tu situación es única y que nadie te comprende.  No pienses que es una injusticia y lo tomes como pretexto para reclamar.  No pienses que es algo que nadie quiere escuchar o que nadie va a apoyarte.  Hoy quiero traer palabras de esperanza y gozo a tu vida.  No porque lo digo yo ni porque tu situación va a cambiar.  No.  Porque te estoy trayendo el mensaje de Dios para que confíes en Su nombre y descanses en Su amor.  No tienes que tener las respuestas a lo que te sucede.  Solamente debes saber que estás en las mejores manos: las de Jehová.

Oración

Señor: Gracias.  No puedo entender lo que sucede, pero sí puedo confiar plenamente en Ti.  No permitas que las circunstancias me aparten de Ti.  No permitas que Satanás me haga dudar de Ti.  Creo en Ti.  Creo en tu palabra.  En tus promesas.  En tu amor.  Lléname de tu paz para que pueda seguir adelante y guía cada paso que tomo pues siento que todo mi alrededor es oscuro excepto cuando levanto mi mirada a Ti.  En Cristo Jesús.  Amén