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9 oct 2023

Salmos 49:7-9

"Nadie puede salvar a nadie ni pagarle a Dios rescate por la vida.  Tal rescate es muy costoso; ningún pago es suficiente para vivir por siempre sin ver la fosa."


 

Recuerdo cuando entré a trabajar a una empresa que había admirado desde hacía mucho tiempo.  ¡Una de las más importantes en el mundo!  Había asesores que tenían oficinas con vista al mar y otras además de la vista al mar eran muy grandes y en la esquina.  Me asombraba y obviamente pensaba que en algún momento me gustaría tener una.  Todos sabíamos quiénes eran los que tenían las oficinas grandes y eran “importantes”.  Lo interesante fue que un día, mientras caminaba afuera del edificio de mi oficina, me di cuenta que ninguno de los “importantes” de mi oficina figuraba dentro de los importantes en la calle.  ¡Nadie les hacía caso o “reverencia”!  Eran como cualquier otra persona.  ¡Obviamente que lo eran pero no lo entendía antes!  Lo mismo pasa con los artistas que tienen más fama.  Podrán ser reconocidos por muchos en la calle pero para otros como yo, que no tengo idea de la mayoría de ellos, pasarían totalmente desapercibidos. 

Bien.  ¿Qué quiero compartir con esto?  Pues que Dios nos advierte de todo lo que sabe que nos hará dudar o confundirnos sobre el valor de la vida, el alma y la riqueza terrenal.  Bien dijo Jesús a sus discípulos que la mujer viuda había puesto más que todos los demás aunque en dinero “terrenal” era mínimo.  Por el contrario, vemos mucha gente pensando que puede comprar su entrada al cielo.  Piensa que puede donar mucho dinero y apoyar causas sociales y con eso serán aprobados.  Dios es muy claro: nadie puede salvar a nadie ni pagarle a Dios rescate.  No se trata de ser bueno.  No se trata de poner tu propio parámetro y pensar que has hecho bien las cosas o no tan mal como otros.  Insisto en la claridad que establece Dios: nadie puede salvar a nadie.  ¿Entonces?  Necesitamos aceptar el sacrificio de Jesucristo y la gracia por la cual nos permite ser redimidos al creer en Él.  El dinero nos confunde.  Nos hace sentir “poderosos”.  Mientras más dinero tienes, más te puedes diferenciar de los demás.  Una casa más grande, en un lugar más exclusivo, con vista más bonita, con más y más y más…. Piénsalo por un momento.  Imagina la influencia que tienen las personas más ricas del mundo.  No hay nadie que no les tome la llamada si necesitan algo.  No hay nadie que no le gustaría conocerlos.  Sin embargo, tanto los más ricos como los más pobres empezaron y terminaron igual.  Sin nada.  Todos vamos en la misma dirección: la muerte.  La diferencia entre cada uno de nosotros no está en cuánto dinero hicimos en este mundo sino el impacto que tuvimos sirviendo a Dios pues sabemos que habrá recompensa en el cielo.  Todo el dinero y las propiedades se quedan mientras que nuestro servicio a Él se va con nosotros.

 

Oración.

Padre: gracias por recordarme y advertirme que el dinero me confunde y cambia mi perspectiva de la vida.  Gracias por mandar a Jesús para perdón de mis pecados y te pido que pueda vivir sirviéndote en todo momento.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

5 abr 2023

Salmos 44:5-7

Por Ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.  Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria; tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.



 

Un grave error que cometemos como personas es querer comprender a Dios en su totalidad.  ¡Es imposible!  La biblia nos da principios para tener comunión con Él, nos dice cómo es y qué quiere de nosotros.  Sin embargo, no nos dice todo en detalle.  Sabemos que es omnisciente y omnipotente, pero traer ese concepto a nuestro entendimiento y vida diaria resulta más complicado de lo que parece.  ¿Por qué hago referencia a esto?  Pues si lees el pasaje nuevamente con detenimiento, puedes ver claramente que Dios es quien da las victorias.  Entonces podríamos inferir que nosotros no debemos hacer nada y de todas maneras las victorias llegarían.  Pero no es así.  Dios tiene una dualidad entre lo que Él hace y lo que nosotros debemos hacer que resulta, a mi limitada comprensión, difícil de descifrar.  En otras palabras, ¿cuánto tengo que “luchar”?  ¿cuánto tengo que hacer y hasta dónde?  Realmente no hay forma fácil de descifrarlo.  Tenemos muchas historias en la biblia donde Dios da una instrucción y no es sino hasta que la obedecen que sucede el milagro.  Por ejemplo, cuando convierte Jesús el agua en vino, cuando alimenta a miles de personas con unos panes y unos cuantos peces, cuando Dios entrega Jericó con el ejército israelita solamente caminando alrededor de las murallas, cuando Dios protege a Eliseo del rey y le permite ver a su siervo el ejército celestial que los estaba cuidando, y así, los ejemplos abundan.  En todos ellos hay acción por parte de Dios y de los involucrados.  La manera en la que yo lo entiendo es la siguiente: mi deber es prepararme lo mejor que pueda y tratar de actuar siempre conforme a lo que agrada a Dios.  Buscar hacer mi mejor esfuerzo y después dejar que Dios decida sobre el resultado.  Hasta aquí, podría ser igual a lo que está diciendo el Salmista, pero no termina ahí.  Mi mente empieza a pensar en los números y probabilidades de que algo suceda o no.  Si intento algo más veces, la probabilidad es que suceda lo que busco versus el que lo intente menos veces.  Insisto.  ¿Hasta dónde debo “luchar”?  ¿Dónde entra Dios entonces?  

Lo que hoy quiero compartirte no es una solución sino una meditación sobre lo grande que es Dios, sus pensamientos, sus planes y su capacidad de hacer cualquier cosa.  Nosotros no estamos ni cerca de lo que Él puede hacer.  Justamente el día de hoy, una persona me compartió que estuvo orando para que se curara de una enfermedad y, al acudir al doctor le dijo que su enfermedad estaba disminuyendo.  Esta persona quería llorar de la felicidad y seguramente también quería llorar por el milagro tan increíble que Dios estaba haciendo al demostrarle lo real que es.  ¡Dios le estaba dando una victoria!

Dios reina sobre todo lo que pasa y deja de pasar.  No hay duda en esto.  Lo que hoy quiero animarte a meditar es en cuánto queremos intervenir en nuestras batallas diarias pensando que somos nosotros los que ganamos la victoria en lugar de reconocer que siempre ha sido el Señor el que se ha encargado de derrotar y acabar con cualquier “enemigo”.  Te animo a que busquemos ser sensibles para entender cuando debemos “luchar” más y cuándo debemos parar.

 

Oración

Señor:  Gracias por tu palabra, por tu amor, por tu sabiduría y por siempre querer darnos la victoria.  Hoy te pido que podamos ser sensibles a tu voz y escuchemos cuánto quieres que hagamos y cómo quieres que lo hagamos.  Te pido que no se nos olvide que Tú eres quien da la victoria y que nuestra vida sea siempre para darte la gloria.  En Cristo Jesús.  Amén.

16 ene 2023

Salmos 44:2-3

Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres; aplastaste a aquellos pueblos, y a nuestros padres los hiciste prosperar.  Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.

 

Actualmente estoy leyendo el libro del Éxodo y estaba meditando en la mañana en cómo Faraón le pide a Moisés que por favor los libere de cada plaga o castigo que Dios manda a Egipto por no dejar salir a su pueblo, y Moisés tiene que ir con Dios a orar y pedirle que quite la plaga.  Me parece un poco sin sentido.  Dios le dijo lo que tenía que hacer a Moisés e incluso le dijo lo que iba a pasar (Faraón no los dejaría libres).  De todas maneras, en lugar de que Moisés regresara con Dios y le dijera: pues ya sabes lo que pasó y preguntara, qué sigue, se pone a orar e interceder por los egipcios para que Dios quitara cada plaga.  ¿Por qué?  Lo pienso y comparto porque el pasaje de hoy habla también sobre lo que Dios hizo y hace en nuestras vidas.  Nos da victorias.  Nos hace milagros.  Nos sorprende.  Nos confirma que Él reina.  Sin embargo, nosotros también tenemos que hacer algo.  ¿Qué debemos hacer?  Obedecer.  Por ejemplo, Gedeón va a la batalla con muy pocos hombres porque obedece a Dios al ir quitando a todos los que no cumplen con ciertos requisitos que Dios le menciona y terminan ganando batallas con todos los factores en su contra.  ¿Quién dio la victoria?  Dios.  ¿Quién luchó?  Gedeón y sus hombres.  Es una interacción perfecta.  No es Dios que solamente manda un rayo y “todo” se resuelve.  Siempre hay una parte que nosotros debemos cumplir.

El pasaje habla sobre las victorias que Dios dio a su pueblo.  Victorias que no hubieran podido haber logrado solos pues no tenían la capacidad militar ni la estrategia para realizarlo.  Por ejemplo, cuando Dios les entrega Jericó, no tenían armas para derribar los grandes muros de la ciudad, pero sí obedecieron caminando y marchando por 7 días consecutivos tal y como lo pidió Dios.

El pasaje nos dice que Dios nos ama.  Que nos da victorias.  Que su brazo lucha por nosotros.  ¿Esto lo puedes aplicar en tu vida?  ¿Qué estás viviendo que puedas relacionarlo con este pasaje y te sirva para poder tener paz pues la victoria es de Dios?  ¿Cómo puedes obedecer hoy para dejar que el Señor te de la victoria?  Piensa y medita en estas cosas.  Dios es real y quiere mostrarse poderosamente en tu vida.  No minimices lo que Jehová puede hacer.  Obedece y sigue su camino para después disfrutar de una vida llena de guerras ganadas por el brazo del Señor.

 

Oración,

Padre: Gracias por amarme y luchar por mí.  Gracias por todas las victorias que has traído a mi vida.  Te pido que pueda permanecer confiado en Ti y caminar conforme a tu voluntad, siempre en obediencia a Ti y dejando que Tú trabajes.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

1 ago 2022

Salmos 41:10-12 Pero tú Señor, compadécete de mí; haz que vuelva a levantarme para darles su merecido. En esto sabré que te he agradado: en que mi enemigo no triunfe sobre mí. Por mi integridad habrás de sostenerme, y en tu presencia me mantendré para siempre.



Me da mucha tristeza cuánta gente es confundida con predicaciones e ideas sobre Dios y la biblia que no están bien sustentadas.  Predicaciones que hacen creer que todo estará bien, que siempre habrá más, que los sufrimientos cesarán y, que aquellos que hacen el mal, inmediatamente tienen su castigo.  ¡Mentira!  En esta vida la biblia es muy clara cuando nos dice que tendremos aflicción.  Nos dice que baste a cada día su propio mal.  Nos dice que todos aquellos que seguimos a Jesús seremos señalados, perseguidos y puestos en diferentes pruebas.  ¿Por qué y para qué enfocarnos en promesas sin sentido?  Todo esto lo digo por el pasaje de hoy.  Vuelve a leerlo con calma.  David expone sus sentimientos y deseos pidiendo a Dios que lo ayudara y que sus enemigos no triunfaran.  ¿Esto quiere decir que Dios puede hacer que mis enemigos no triunfen sobre mí?  Sí y no.  Sí lo puede hacer más no necesariamente lo va a hacer.  Muchos de nosotros viviremos sin ver la justicia de Dios.  Muchos morirán viendo a aquellos que les hicieron daño (enemigos) con una vida que pareciera muy buena y ventajosa.  ¿Cómo es posible?  ¿Por qué Dios permite esto?  Me encantaría tener una respuesta satisfactoria, pero lo único que puedo decirte es que Dios es perfecto y sabe más que tú o yo para la decisión de sus planes.  Habrá ocasiones en que veamos una consecuencia a los que hacen el mal y habrá otras en las que no.  La justicia no llega cuando nosotros pensamos o queremos.  La justicia llega cuando Dios lo decide.  Ahora, el hecho de que no la veamos no quiere decir que no exista o que no llegue.  Basta leer el apocalipsis para darnos cuenta de que absolutamente nadie se escapará de la ira de Dios.  ¡La gente le va a gritar a las montañas que caigan sobre ellos para esconderlos de la ira de Dios!

Las promesas de Dios que no debemos olvidar son: su amor incondicional, los frutos de su Espíritu que mora en nosotros, la paz que abunda sin importar las circunstancias, el fundamento y dirección que da a nuestra vida, entre muchas otras.  ¡Esto es lo que debemos estar pidiendo constantemente!  Claro que duele cuando nos lastiman.  Claro que no es agradable sufrir y ver que aquellos que nos hicieron daño vivan como si no ha pasado nada, sin embargo, debemos vivir confiados en que, ya sea que lo veamos o no, Dios siempre se encargará de hacer lo correcto y traer justicia perfecta.

 

Oración 

Señor: perdóname.  He estado buscando venganza cuando lo que necesito es pedir porque tu amor y perdón llenen mi corazón.  Ahora entiendo que Tú tienes el control y Tú estableces la justicia en tus tiempos.  Perdona mis pecados y no permitas que me aparte de ti o me confunda por las circunstancias que atraviese.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén. 

22 feb 2022

Salmos 40:4 Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos.


La versión Reina Valera 1960 dice: Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza y no mira a los soberbios ni a los que se desvían tras la mentira. 

Sería muy fácil tomar decisiones si supiéramos cómo sería el resultado.  No habría incertidumbre.  No habría ningún tipo de inquietud.  No habría necesidad de pedir consejo ni de acudir a Dios para pedir que todo salga bien.  Pero así no es la vida.  No sabemos siquiera lo que sucederá el siguiente minuto.  Llevamos varios días con noticias de Rusia juntando tropas alrededor de Ucrania, pero no sabíamos que el día de ayer sería cuando comenzarían a entrar en dicho territorio.  Tampoco sabemos hasta dónde llegará esa invasión.  Lo que sí sabemos es que debe haber gente preocupada por su situación y la increíble incertidumbre que atraviesan.  Cuando una persona atraviesa problemas económicos o de salud, sabemos que, constantemente hay una preocupación por no saber cómo se resolverán las cosas.  Personalmente recuerdo cuando mi segundo hijo estaba recién nacido y el doctor detectó algo que podía ser un gran problema si no se atendía.  Nos pidió hacer exámenes y así teníamos a un niño de un par de meses llorando metido en una máquina gigante para una resonancia magnética.  Sin duda uno de los momentos más difíciles que he atravesado.

Todos estos ejemplos los pongo para que medites en todo lo que va pasando en tu vida y en la de aquellos que te rodean.  ¡Nunca hemos sabido ni sabremos lo que vendrá!  Lo que sí sabemos es que todos los que ponemos nuestra esperanza y confianza en el Señor, seremos dichosos y bienaventurados.  Siempre habrá distracciones.  Siempre habrá motivos para pensar que podemos hacer esto o aquello en lugar de entregar nuestra confianza al cien por ciento en Jehová.  No hay nada ni nadie que pueda sustituir a Dios.  Lo que sí debes saber es que hay dioses falsos y gente soberbia que nos confundirán.  

Medita en esto por un momento.

¿Estás poniendo toda tu confianza en Dios o te estás dejando seducir y confundir?

 

Oración

Padre: Cuántas gracias te doy por el amor incondicional que derramas sobre mí.  Gracias por enseñarme que siempre puedo confiar en Ti y por prevenirme para no confiar en dioses falsos o personas soberbias.  Padre, tú sabes lo que estoy atravesando y solamente tú sabes cómo se desenvuelve.  Yo hoy estoy convencido que puedo confiar en ti y vivir dichoso y bendecido por ello.  Quita todas mis dudas y permite que pueda vivir tu paz y gozo en cada momento sin importar lo que suceda.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

25 ene 2022

Salmos 40:1-3 Puse en el Señor toda mi esperanza; Él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor.


Sin pensar si quiera que podemos comprender del todo las maneras en que Dios opera, con el pasaje de hoy nos damos cuenta de una forma que se repite constantemente.  Los pasos son los siguientes: 1. Ponemos toda nuestra esperanza en Él.  2.  Nos escucha.  3. Nos rescata.  4. Nos reestablece.  5.  Nos llena de esperanza. 6.  Nos utiliza como testimonio para que los demás crean y alaben Su nombre.  

¿Recuerdas el pasaje del buen samaritano?  ¿Aquel hombre que se detuvo para ayudar a una persona tirada en el camino, vestirla, llevarla a un hogar donde lo cuidaran y dieran nuevamente la oportunidad de empezar de nuevo?  ¡Es el mismo ejemplo de este pasaje!  Cada uno de los pasos se repite.  Lo interesante y emocionante para nosotros debe ser el énfasis en la primera parte que dice: puse toda mi esperanza en el Señor.  No podemos pensar que Dios va a actuar como en este Salmo si nosotros ponemos una parte de nuestra esperanza en Él y la otra en nuestra habilidad de resolver los problemas.  No podemos poner esperanza en nuestra cuenta de banco y en Dios.  No podemos poner esperanza en mantenernos positivos y en Dios.  Absolutamente toda tu esperanza debe estar puesta en Dios.  Ahora, como aclaración, esto no quiere decir que no debamos confiar en un doctor o especialistas en distintas áreas.  Alguna vez platiqué con alguien que no quería ir con un psicólogo o especialista porque Dios era todo lo que necesitaba.  A mi parecer esto es incorrecto.  Sin duda Dios nos llena y da la paz, alegría, gozo, perdón y todo aquello que necesitamos.  Sin embargo, esto no quiere decir que no haya otras personas que puedan guiarnos y ayudarnos a entender ciertas circunstancias.  

Lee nuevamente el pasaje con esta perspectiva y medita si realmente estas entregando el cien por ciento de tu esperanza.  

Sin importar lo que atravesemos, cada vez que ponemos toda nuestra esperanza en el Señor, Él se encargará de los siguientes pasos.  Si hoy estás intranquilo.  Si hoy estás pasando momentos difíciles.  Ora.  Toma un momento y pon tus inquietudes a los pies de Jehová.  Deja que Él escuche tu oración.  Deja que Él se encargue de mostrarte el camino a tomar.  Deja que El te rescate.  Deja que Él te de esperanza nuevamente.  Y, finalmente, utiliza esa experiencia para darle gloria y ser testimonio para los que necesitan luz en medio de tanta oscuridad.

 

Oración

Padre: Cuántas gracias te doy por tu amor y cuidado.  Hoy te entrego todas mis cargas e inquietudes.  Quiero vivir entregado a ti y sin restricción.  Rescátame Señor.  Limpiame y guíame por tus caminos.  Lléname de Ti y permite que mi vida sea luz para que los demás se acerquen a Ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén  

21 sept 2021

Salmos 39:9 He guardado silencio; no he abierto la boca, pues tú eres quien actúa.

Ser padre me ayuda mucho a entender lo necios que somos los hijos y la enorme paciencia que Dios tiene con nosotros.  Si tú eres padre, estoy convencido que sabes muy bien a lo que me refiero.  Los niños son desesperados, no tienen un “filtro” entre su mente y su boca, son poco cuidadosos y, conforme van creciendo quieren hacer las cosas sin que les ayudes hasta que se dan cuenta que sí necesitan tu ayuda.  Así creo que actuamos con Dios.  Como niños que necesitan crecer y madurar.  Niños que necesitan entender la importancia de dejar de hablar.  Dejar de quejarnos.  Dejar de dar opiniones y comenzar a escuchar.  Dejarte actuar.  Dejarte hablar o simplemente dejarte llevar a cabo tus planes, en tu perfección, en tu tiempo, en tus términos.  ¡Qué difícil!  ¿Sabes?  Somos tan necios que muchas veces veo cómo El Señor nos lleva a extremos donde la espada y la pared son nuestras únicas opciones para darnos cuenta de que Dios es una tercera opción que no habíamos querido tomar.  ¡Hablamos tanto!  ¡Opinamos tanto!  ¡Nos quejamos tanto!  Como niños nos comportamos pensando que merecemos que las cosas sean diferentes.  ¿Por qué?  Porque no queremos confiar y entregar el control a Dios.  Alguna vez escuché algo que me hizo reír mucho: dejamos que Dios tome el volante de nuestra vida, pero cada vez que da vuelta a la izquierda o derecha tratamos de convencerlo de lo contrario.  ¿Estás seguro de que quieres girar para allá?  ¡Mejor para el otro lado!  Y así de simple no dejamos que Dios trabaje.  Todo porque el control lo queremos tener en todo momento.  Pero todo cambia cuando decidimos, como David en este Salmo: dejar de hablar y dejar que Él actúe.  ¡Qué increíble postura!  Ojo, David no llega a este punto de manera voluntaria.  Recuerda todo el sufrimiento que tuvo en su vida.  David atravesó muchas adversidades y por eso lo que él dice nos sirve de tantísimo ejemplo.

Guarda silencio.  No abras tu boca.  Deja que Dios actúe.

Sin importar tus circunstancias.  Sin poner peros ni justificaciones.  Solamente Dios y tú.  Dobla tus rodillas.  Has a un lado tu orgullo y entrega el control.  Tal vez estás enojado por la muerte de un ser querido; la pérdida de un trabajo; pérdida de salud; una traición o alguna otra cosa similar.  Guarda silencio.  Pasa tiempo con Dios leyendo su palabra y simplemente escucha.  Deja que hable a tu corazón y confía que está acomodando todo de manera perfecta.

 

Oración

Señor: es muy difícil para mí dejar de hablar y entregarte el control por completo, pero hoy aprendí que es lo mejor que puedo hacer.  Quiero guardar silencio y dejar de estar abriendo mi boca para dejarte actuar.  Lléname de tu paz y tu fuerza.  En nombre de Jesús.  Amén 

16 ago 2021

Salmos 39:5-6 Muy breve es la vida que me has dado; ante Ti, mis años no son nada. ¡Un soplo nada más es el mortal! Es un suspiro que se pierde entre las sombras. Ilusorias son las riquezas que amontona, pues no sabe quién se quedará con ellas.

Llevamos desde marzo del 2020 que empezaron todas las restricciones por la propagación del COVID.  La incertidumbre y el miedo han reinado por mucho tiempo.  Este virus ha ocasionado muchos cambios en nuestras vidas.  Personas han renunciado a sus trabajos pues se dieron cuenta que no eran felices en lo que hacían y que no vale la pena dedicar tiempo y esfuerzo a algo que no les trae ningún gozo.  Otras personas cambiaron de domicilio, ya sea a las afueras de la ciudad o incluso a otros estados o países.  De igual forma, se dieron cuenta de lo que se estaban perdiendo por estar “metidos” en el lugar donde vivían y decidieron cambiar.  Un virus.  Muchas restricciones.  Mucha incertidumbre.  Mucho miedo.  Ahora te pido que vuelvas a leer el pasaje de hoy.

Dios nos recuerda constantemente lo que es la vida y la importancia que debemos darle.  Mientras unos buscan acumular riquezas, Dios nos enseña que son ilusorias.  Mientras otros tratan de mantenerse siempre sanos y saludables, la vida nos recuerda que no somas nada más que un soplo y que la vida es muy breve.

El COVID vino a sacudir la forma de vivir y hacer que todos nos cuestionemos el por qué de las decisiones que tomamos incluyendo aquellas que eran “un hecho”.  Ya sea para bien o para mal, esta enfermedad ha hecho que valoremos muchas cosas que no considerábamos importantes.  Asimismo, Dios nos está recalcando lo importante de mantener todo en la perspectiva espiritual sobre la carnal.  Todo este sufrimiento, desde el ángulo espiritual, será como un soplo.  Todo este miedo, en la perspectiva eterna, será un sin sentido.  ¡No debemos estar esperando que un virus o alguna enfermedad nos mueva a ordenar nuestros principios y prioridades!  Ahora es el momento de entender que Dios es Rey y Señor.  Ahora es el momento de entender que la vida en este cuerpo no es más que un instante de la eternidad.  Nos enfocamos más en dejar de sufrir y acumular riquezas que en servir a Dios y conocer más de Él.  

¡Qué gran error!

Vuelve a leer el pasaje y trata de abrir tu mente para que Dios pueda mostrarte en dónde está tu corazón.  Deja que te muestre dónde están tus prioridades.  No esperes a que llegue un momento difícil para ir a sus pies.

 

Oración

Señor: no quiero que pase más tiempo sin venir a tus pies y pedirte perdón por mis pecados.  Gracias por enseñarme lo que realmente vale y lo que no.  Te pido que mi vida esté alineada a tus pensamientos y deseos por encima de los míos.  Te pido que mi vida te de siempre gloria.  No permitas que esta vida me abrume y haga pensar que no hay nada después de la muerte.  Gracias por tu Hijo Jesús que venció a la muerte y nos permite estar en tu presencia pagando por nuestros pecados.  Gracias en el nombre de Cristo Jesús.  Amén 

3 may 2021

Salmos 37:35-36 He visto al déspota y malvado extenderse como cedro frondoso. Pero pasó al olvido y dejó de existir; lo busqué, y ya no pude encontrarlo.

Es muy triste lo rápido que olvidamos las cosas.  Triste porque no nos ayudan a conectar los puntos y poder entender mejor los planes de Dios.  Pensemos en David mientras escribe esto.  ¿Cuántos reyes y personas con poder no habrá conocido?  Por ejemplo Nabal.  Un hombre rico con mucha gente a su servicio.  Cuando David le pide que le de de comer y beber a su gente, él se niega de manera prepotente.  Posteriormente muere y David se casa con su esposa Abigail.  También podemos pensar en Saúl.  Tanto que persiguió a David y procuró matarlo pero todo su poder como rey no pudo contra la protección de Dios y terminó muriendo mientras que David sería coronado.  Ahora piensa por un momento en alguna persona con estas características.  Déspota.  Malvado. Presuntuoso.  O también puedes pensar en alguna prueba que parecía imposible de atravesar.  ¿Puedes decir como David, lo busqué y ya no pude encontrarlo?  ¿Puedes ver ahora la mano de Dios cubriéndote todo ese tiempo que sufrías?  ¿Puedes ahora ver la protección de Dios cuando antes pensabas que estaba lejos?

¡Por eso es importante recordar!  Porque vendrán más momentos así.  Son necesarios para nuestro crecimiento espiritual.  Pero la siguiente vez que venga un problema, podrás tener memoria de cómo el Señor se encargo de abrir caminos donde no había y alumbrar tus pasos para que no caigas.

Recientemente vi un video de una persona muy inteligente y explicaba sobre la violencia y las guerras en el transcurso de la historia.  Comentó sobre la biblia y en tono sarcástico y menospreciando su contenido dijo: sí, la biblia contiene muchos eventos aberrantes.  También, hace no mucho tiempo una persona me decía que la biblia eran puras historias de fantasía.  Con el pasaje de hoy pensé inmediatamente en estas dos personas.  Personas que se sienten fuertes y como cedros frondosos.  Menosprecian a Dios.  Se sienten superiores a todos los que creemos en él.  Pero habrá un día que los buscaré y no los hallaré.  Espero, honestamente, que antes de que esto pase se arrepientan y acepten a Cristo en su corazón.  Pero de no ser así, estoy convencido que así como David presenció esto, tú y yo lo presenciaremos nuevamente.

 

Oración

Padre: Te pido perdón por mis pecados.  Reconozco que Jesús es tu Hijo y que murió por mis pecados.  Reconozco que soy pecador.  Reconozco que te necesito para ser perdonado.  Gracias por permitirme tener comunión contigo.  Gracias por tu palabra que me enseña y recuerda que nunca me dejas solo.  Gracias porque hoy entendí que seguirte y obedecerte siempre será la mejor recompensa aunque parezca que a otros les va mejor haciendo lo contrario.  En Cristo Jesús.  Amén 

19 abr 2021

Salmos 37:34 Pero tú, espera en el Señor y vive según su voluntad, que Él te exaltará para que heredes la tierra. Cuando los malvados sean destruidos tú lo verás con tus propios ojos.


A mi hijo André le encanta que le cuente historias.  Siempre me pide que le cuente una historia.  Lo interesante es que, mientras le voy contando la historia, quiere siempre brincar al final.  Si hay una “batalla” quiere que gane inmediatamente.  Si el personaje tiene que “entrenar” o hacer algo, quiere que eso sea inmediato y pasemos a lo siguiente.  Lo que hice entonces fue explicarle lo que pasaría si le cuento una historia como él quería.  Había una vez… y tuvo una batalla y ganó.  Así de simple terminó la historia.  Y luego le pregunté si no prefería escuchar todo lo que pasaba mientras se llegaba a la victoria.  Escogió escuchar toda la historia.

Cuando hay pruebas, nuestra primera reacción es querer que se acaben.  Nuestro mismo cerebro está diseñado para evitar el estrés y busca constantemente regresar a la rutina o normalidad.  Pero para todos los que hemos atravesado adversidades y las hemos puesto a los pies del Señor, orando continuamente y clamando a sus pies, sabemos que ese periodo en el que sobrellevamos la prueba, es donde ocurren los milagros.  ¡No porque se acaban las pruebas y todo vuelve a la normalidad!  Sino porque Dios nos transforma y nuestra relación con Él madura.  Es justamente cuando se “cuenta la historia” el momento que necesitamos para crecer.  Si las pruebas fueran inmediatas no habría ninguna transformación en nosotros.  ¡Ni siquiera habría necesidad de acudir a Dios!  Este salmo lo escribe David quien vivió en carne propia la necesidad de esperar y dejar que Dios acomodara las cosas mientras que los “malvados” se salían con la suya.  Tuvo que vivir en cuevas y esconderse mientras que el rey buscaba matarlo simplemente por envidia.  Tuvo que aprender a esperar en los tiempos de Dios y así tenemos que aprender también nosotros.  ¿Hubiera sido increíble que esta pandemia hubiera terminado hace mucho tiempo? ¡Por supuesto!  Pero por algo Dios permite que pase el tiempo.  Tal vez conforme más tiempo pasa, más personas vienen a sus pies.  ¡Para qué buscar la salud física cuando estamos muertos espiritualmente!

Espera en el Señor y vive conforme a su voluntad.  No solamente debes esperar sin hacer nada.  ¡Debes esperar buscando obedecer y servir a Dios!  Lee el pasaje otra vez y trata de entender que Dios trabaja en nosotros de manera profunda mientras esperamos…

 

Oración

Padre: ayúdame.  Es difícil pasar pruebas sin entender tus planes.  Te pido por sabiduría, paciencia, paz y fuerza.  Ayúdame a no apartarme de Ti.  Ayúdame a querer servirte y obedecerte.  Ayúdame a no pensar que me has abandonado.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

25 ene 2021

Salmos 37:9-11 Porque los impíos serán exterminados, pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra. Dentro de poco los malvados dejarán de existir; por más que los busques no los encontrarás. Pero los desposeídos heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.

De las cosas más buscadas en este mundo son: fama, poder, dinero, amor y salud.  Irónicamente, muchos se enfocan tanto en una que pierden las demás.  Pareciera que son mutuamente excluyentes, es decir, que si tengo dinero es probable que no tenga salud o si tengo poder es probable que no tenga amor y así suc
esivamente.
  Sin embargo, esto pasa por un principio esencial: todo lo creó Dios con un propósito perfecto pero nosotros podemos tergiversarlo y convertirlo en algo que no solo nos aleja de Dios sino que trae maldición en lugar de bendición.  Por ejemplo: Dios en ningún momento nos enseña en la Biblia que el tener dinero es malo.  ¡Al contrario!  Abraham era muy rico y Job era, para estos tiempos multimillonario.  Daniel tenía prácticamente todo el poder del reino siendo el segundo al rey.  La fama de Pablo fue increíble y el amor que nos enseña Jesús es espectacular.  Cuando tomamos algo creado por Dios para su gloria y lo utilizamos para nuestra gloria o nuestra satisfacción, caemos en pecado.  Por dinero mucha gente hace cosas sumamente malas.  Por poder el mundo ha visto atrocidades, etcétera, etcétera.  Ahora, hay personas que ni siquiera se han dado cuenta de lo alejados que están de Dios al perseguir sus metas.  ¡Estos son los impíos!  ¡Estos son los malvados!  Realmente tú podrías ser uno de ellos de no ser por la misericordia de Dios que te permite abrir los ojos y tener comunión con Él.

Leo el pasaje de hoy y pienso en todas las veces que me gustaría que llegara la “justicia” y pusiera en su lugar a todos los que hacen algo mal.  Seguramente has tenido el mismo sentimiento.  Ya sea alguien que ni conocemos o muy cercano, el sentimiento es el mismo.  Algún día pagarán por lo que están haciendo.  Pienso.  Algún día dejarán de estar haciendo mal porque Dios los pondrá en su lugar.  También pienso.  Sin embargo, ¿en qué momento me dio Dios la autoridad para sentirme superior?  Si bien, el entender que todas nuestras acciones tienen una consecuencia y Dios se encargará de acomodar las cosas, pienso que Jesús nos dejó un ejemplo perfecto de lo que debemos tener en nuestro corazón: amor.  Este amor solamente puede llegar cuando reconocemos de dónde nos sacó Dios y de lo que evitó que nos pasara de no haber sido por su misericordia al permitirnos tener una comunión con Él.  Si no tenemos a Dios como Señor de nuestras vidas, realmente ¿cómo podemos esperar que la gente se porte “bien”?

Dios nos recuerda en pasajes como este que todo está bajo su control.  Sea como sea, parezca lo que parezca, Él se encargará de acomodar las cosas y traer justicia a cada uno de nosotros.  Al mismo tiempo, este pasaje debe hacernos sensibles a nuestra enorme bendición que es poder ser llamados hijos de Dios y vivir de manera virtuosa en lugar de viciosa.  Ten empatía la siguiente vez que te enojes y experimentes una injusticia.  Deja que Dios se encargue y tú ora por esa persona pues necesita mucho de nuestro Dios.

 

Oración

Padre: gracias por tus palabras, tu enseñanza y tu dirección.  Gracias porque puedo tener comunión contigo y me permites vivir diferente, con esperanza, con sentido y con gozo.  Te pido que pueda guardar este pasaje y enseñanza en mi corazón para dejar de sentirme superior a todos aquellos que hacen tanto mal y que simplemente lo hacen porque no te conocen y están cegados a la realidad.  Te pido que pueda ser luz entre tanta oscuridad.  Perdona mis pecados Padre.  En el nombre de Jesús.  Amén.

4 ene 2021

Salmos 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará.

Justamente el día de hoy me cuestionaba sobre cómo actuar ante una circunstancia en particular.  En mi cabeza pensaba: conozco mucho sobre la Biblia.  He ayudado a mucha gente en cómo tomar decisiones basadas en la palabra de Dios, pero por alguna razón, no puedo entender lo que tengo que hacer.  Tal vez la situación al ser tan personal me nublaba el entendimiento y la perspectiva.  Es probable.  Mientras escuchaba una predicación y oraba a Dios para que me diera entendimiento, mi respuesta llegó: enfócate en servirme y confía en mí.  ¡Wow!  Mi cabeza daba vueltas sobre qué hacer mientras que Dios, en su misericordia, fue bueno y contestó mis oraciones de una manera simple y brillante.

No sé que estás atravesando el día de hoy.  Tal vez tuviste un excelente día o uno de los peores de tu vida.  Lo que sé, y estoy seguro, es que vendrá un día que te encuentres sin saber qué hacer, sin saber qué decisión tomar, sin saber qué actitud y reacción tener.  Esto lo escribo para que, cuando estés en ese momento (tal vez ahora mismo), tomes un momento a solas, humilles tu corazón y le pidas a Dios por su sabiduría, su dirección, su paz y su amor para entender el camino que debes seguir.

Ahora lee el versículo nuevamente.

¿Te hace sentido?  ¿Cambió tu entendimiento?  

No hay que dejar que las circunstancias nos hagan olvidar lo más simple y precioso que existe al tener comunión con Dios: siempre podemos acudir a Él, confiar en Él y estar seguros que Él se encargará (de hecho ya lo tiene resuelto en su tiempo), de que todo se acomode de la mejor manera.  No hay nada más increíble que el poder confiar en un Dios todopoderoso que sabe tu nombre y está disponible en todo momento para que vayas a Él.  Ahora, las respuestas no siempre llegan de manera inmediata.  No porque Dios no quiera.  No.  Pienso (porque no puedo comprender del todo a Dios), que a veces Él permite que pase el tiempo sin respuestas para que podamos madurar, crecer más espiritualmente y poder ver las circunstancias y la vida en general, alineadas con su visión en lugar de la nuestra.  Pienso que permite que avancen los días porque es probable que no estemos listos para la respuesta.  A veces necesitamos más humildad.  A veces necesitamos desprendernos de algo o alguien.  A veces necesitamos querernos más.  Tal vez con esos días que pasan podemos entender lo que realmente significa perdonar y así entendemos la razón de lo que está pasando.  Sea como sea, el versículo de hoy nos da la certeza que, sin importar absolutamente nada de lo que estemos atravesando, nosotros podemos confiar en Él y dejar que resuelva todo.  Pero, lo más importante de todo es entender que primero, debemos encomendar nuestras decisiones, deseos y vida entera a Él.  Sin esto, no podemos pasar al área de confianza, gozo y respuestas.

 

Oración

Padre: toma mi vida.  Hoy te agradezco que me muestras tu camino y le das sentido a mi incertidumbre.  Hoy entiendo que mi mirada debe estar siempre en servirte, obedecerte y seguirte para que así, sin importar lo que venga, siempre podré confiar en Ti y estar tranquilo sabiendo que Tú estás al pendiente y tienes ya la mejor solución.  ¡Gracias!  En el nombre de Jesús.  Amén.

11 ago 2020

Salmo 35:1-3 Defiéndeme, Señor, de los que me atacan; combate a los que me combaten. Toma tu adarga, tu escudo y acude en mi ayuda. Empuña lanza y el hacha, y haz frente a los que me persiguen. Quiero oírte decir: Yo soy tu salvación.

Muchos de ustedes saben que hace algunos años empecé una página de Tiempo con Dios en Facebook.  A veces pongo un link donde están los devocionales como este y, la mayoría de las veces, solamente algún versículo o pensamiento.  Inmediatamente puedo ver qué tipo de versículos son los que más respuesta tienen de la gente.  ¿Cuáles son?  Los que traen esperanza.  Rápidamente la gente los comparte y le dan click a “me gusta”.  Sin embargo, pasajes más complicados como el de hoy, normalmente no tienen tanto “éxito”.  ¿Por qué?  Yo pienso que tiene que ver con nuestro orgullo.  Cuando alguien me ataca, dicho de otra manera: hablan mal de mí, me roban, me critican, me juzgan, me excluyen, abusan, o cualquier otra forma similar, lo primero que queremos hacer es desquitarnos.  Si no eres de aquellos que quiere desquitarte, probablemente seas de los que simplemente “huye” y no vuelve a ver o confiar en esas personas.  El pasaje de hoy nos enseña a depender más de Dios y menos de nosotros.  Más en su justicia y menos en la nuestra.  Más en su defensa y menos en la nuestra.  Por esta razón pienso que a la gente no le gusta tanto leer, aceptar y compartir estos pasajes.  Significa sacrificar tu yo.  Es poner en la cruz a tu orgullo y a tus deseos para que Dios realmente tome el control de lo que sigue.

David fue perseguido por Saúl para matarlo.  En dos ocasiones David tuvo la oportunidad de matar a Saúl y tomar el reino que Dios le había ya prometido y ungido.  Sin embargo, David sabía que Dios sería el encargado de decidir sobre los tiempos y formas.  ¡Increíble!  Este Salmo que escribe David expone lo más profundo de su corazón.  Quiere que la voluntad de Dios esté por encima de la suya.  Lo mismo debemos hacer nosotros.  ¿Tienes coraje, rencor, odio, celos, ira, amargura, etc.?  Entrégalo a Dios.  Trae esos sentimientos a los pies del Señor y no dejes que dominen tus emociones.  ¡No dejes que te consuman por dentro e interrumpan tu comunión con Dios!  Lee nuevamente el pasaje.  Date cuenta cómo David le pide a Dios que tome escudo, lanza y hacha.  No le pide a Dios que vaya a platicar.  ¡Pide que haga justicia!  Probablemente con desesperación.  Tal vez ansias.  ¡Defiéndeme Señor!  ¡Háblame y recuérdame que solamente Tú eres mi Salvación!

Medita en esto por un momento.  

Todos pasamos por alguna injusticia que nos gustaría “arreglar” a nuestra manera.  Hoy Dios te dice que lo mejor que puedes hacer es dejar que El se encargue de todo.  Deja que Él haga justicia y deja todo eso que has venido cargando a sus pies.

 

Oración

Señor: te entrego todos estos deseos y emociones que roban mi paz.  Te pido que pueda entender este pasaje y que mi corazón esté alineado al tuyo.  Quiero buscar tu camino y tu justicia por encima del mío y la mía.  No me permitas apartarme de Ti y caer en la tentación de “arreglar” todo a mi manera.  En Cristo Jesús.  Amén 

26 ago 2019

1ª Corintios 2:12-13 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

El propósito de escribir estos mensajes siempre ha sido muy clara y simple: Dar gloria a Dios.  Tiene ya más de 10 años que escribo y hasta el momento nunca he recibido ninguna compensación económica.  De hecho, el blog tiene ya miles de visitas al mes y he pensado en tratar de monetizar ese flujo y donar las posibles ganancias a alguna iglesia o causa que esté alineada con el principio ya mencionado.  Te platico esto, porque antes de empezar a escribir, me puse a revisar los comentarios que la gente ha escrito.  Lo que más me sorprendió y de ahí que escogiera este pasaje para reflexionar fueron comentarios en un post de julio del 2010.  ¡Hace casi diez años que lo escribí y sigue teniendo impacto en las personas que lo leen!  No es porque soy muy listo.  No es porque escribo de manera especial.  Es porque el Espíritu habla.  Yo escucho. Luego escribo.  No soy yo.  Es Dios. Ahora, es muy importante que entiendas que tú has recibido el mismo Espíritu de Dios.  Tú también debes estar escuchando a Dios hablarte.  Tú también debes estar poniendo en práctica lo que escuchas.  ¿Entiendes esto?  ¿De qué sirve escuchar y volver a escuchar si tu vida sigue igual?  ¿De qué sirve llamarte seguidor de Cristo si tu vida no lo demuestra? ¿De qué sirve decir que crees en Dios pero no le entregas tu vida?  Piénsalo. Dios te está hablando el día de hoy y quiere abrir tu entendimiento.  Quiere derribar las barreras que has puesto y hacerte entender que su palabra y sabiduría son muy superiores a las nuestras.  Medita en tu vida.  ¿Qué te detiene para cambiar?  ¿Qué te detiene para dejar de pecar?  Si has aceptado a Cristo, ya no eres esclavo de tu pecado.  Tu cuerpo ya no te pertenece.  Tu vida ya no te pertenece.  Recuerda cómo Jesús le dice a Simón y a Andrés mientras pescaban: síganme, e inmediatamente dejaron sus redes y le siguieron (Mateo 4:18-22).  Si Dios ya te habló, y ya contestaste, qué estás esperando para “dejar tus redes y seguirlo”.  Yo escribo y lo comparto porque no puedo quedarme con las bendiciones que trae a mi vida el conocer más de Él y ver cómo me transforma de manera milagrosa.  Es, para mí, una necesidad el “gritar” al mundo que El es real.  Es como un fuego que arde dentro de mí que busca que otras personas dejen de dudar y se animen a dar ese paso de fe y comenzar a vivir como Dios quiere.

Es una enorme bendición el obedecer a Dios.  Es un gozo compartir su palabra.  Pero sobre todo, es verdaderamente increíble meditar en los milagros que ha hecho como el que una persona lea algo que escribí hace más de 9 años y siga recibiendo bendiciones y paz en su corazón por haber decidido ser obediente.  ¡Imagina lo que puedes hacer simplemente por comenzar a obedecerle!

Oración

Padre: gracias por tu palabra.  Gracias por tu sabiduría.  Gracias por traer dirección cuando no sé por dónde ir.  Perdóname y no permitas que el miedo frene mis deseos de seguirte sin restricción.  Quiero vivir para Ti y darte la gloria en todo lo que haga.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

8 jul 2019

Salmos 34:9-10 Teman al Señor ustedes sus santos, pues nada les falta a los que le temen. Los leoncillos se debilitan y tienen hambre, pero los que buscan al Señor nada les falta.

¿Qué te hace falta? Piénsalo.  Aquello que quita el sueño y roba tu paz no es más grande que Dios. Es muy probable que lo sepas pero de todas formas sigues sin tener paz y estar tranquilo.  ¿Por qué nos pasa esto?  ¿Por qué hay eventos que nos sacuden tanto que nos dejan sintiéndonos sin esperanza, sin dirección y totalmente solos o desprotegidos?  Hay dos posibles vertientes.  La primera involucra tener conocimiento de Dios.  Leer su palabra.  Estudiarla.  Meditar en ella.  Memorizarla. La segunda es más complicada: aplicarla a tu vida.  ¿Por qué se vuelve tan complicado?  Porque ahora es momento de cederle el control a Dios.  Imagina que tu vida es un coche y entiendes que Dios debe tomar el asiento del piloto.  El primero paso lo cumples y dejas que se siente ahí.  El segundo es sentarte en el asiento del copiloto y ¡dejar de quejarte por cada vuelta que da Dios pues no te gusta la dirección que está tomando! ¿Lo entiendes?  Vuelve a leer el pasaje de hoy.  La biblia nos exhorta a temerle a Dios.  Tenerle respeto.  Tenerle reverencia.  Tenerle en el lugar que le corresponde.  ¿Dónde está Dios en tu vida?  ¿Qué lugar ocupa?  ¿Te la pasas quejándote porque no te gusta lo que está sucediendo o vives de rodillas para acercarte más a Él y dejas que transforme tu corazón aunque no entiendas por qué están pasando estas cosas?
En el pasado, cuando una persona entraba en el mismo lugar donde estaba el rey, era necesario hacer una reverencia en señal de respeto y reconocimiento sobre su posición inferior ante él.  Cuando uno Salía de la presencia del rey, no le podía dar la espalda pues era considerado una falta de respeto.  En México hay una pirámide en Teotihuacán que tiene los escalones sumamente pequeños con el fin de que no pueda bajarse de frente sino que uno debe bajarla “gateando de reversa” para no darle la espalda al “dios del sol”.  Tristemente hoy en día estamos en el extremo opuesto o caemos en situaciones sin sentido.  Hay personas que piensan que la biblia es un libro tan especial que tratan el libro con tanta reverencia como si fuera Dios mismo.  ¡Es un libro! Lo puedes subrayar.  Le puedes escribir notas.  No pasa nada.  Por otro lado, le damos la espalda a Dios, lo ignoramos y le pedimos que no intervenga en nuestras vidas.  En estos extremos veo la cultura de hoy.  Necesitamos regresar a los principios básicos que nos enseña la Biblia: el temor a Dios. ¿Quieres una vida plena?  No la obtienes con rituales.  No la obtienes tocando una figura.  No la obtienes poniendo biblias en pedestales especiales.  La plenitud llega con el temor a Dios y, por consecuencia, la obediencia a Él.  No es un misterio.  No es algo mítico.  Es simple. ¿Quieres que nada te falte?  Teme a Dios y obedece su palabra.  Deja atrás todo lo que te estorba para poder dar ese paso que tanta falta te hace.  ¡Dios no te va a fallar!

Oración
Señor: gracias. Gracias por siempre estar disponible y dispuesto a recibirme con los brazos abiertos.  Te pido perdones mis pecados y me llenes de tu paz.  Reina en mi vida.  Toma el control de mis pasos y guíame para que me acerque más a Ti y deje de quejarme por lo que no me gusta.  En Cristo Jesús.  Amén 

23 abr 2019

Salmos 34:7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende.

Este versículo es increíble.  Debe llenar todo tu ser de paz.  De esperanza. De alivio.  De consuelo.  Todo.  Absolutamente todo lo que te suceda, sabes que Dios está protegiéndote.  ¡Impresionante!  Como humanos ponemos alarmas, pagamos seguridad, rejas, muros, alambres y todo tipo de cosas para proteger lo que consideramos valioso.  Sin embargo, la palabra de Dios nos enseña que Jehová mismo se encarga de cuidarnos.  ¡No necesitamos vivir preocupados!  ¡Podemos dejar atrás esa angustia!  Jesús nos enseñó que Salomón nunca pudo vestir mejor que las flores que Dios creó. También nos enseñó que los pájaros no hacen bodegas para guardar la comida.  Él se encarga de cuidar a los pájaros y vestir a las flores porque ama su creación. ¡A ti y a mí nos ama aún más!  Es muy importante complementar este versículo con la enseñanza de Jesús.  No quiero que pienses que nunca te pasará nada “malo”.  No quiero que pienses que nunca habrá enfermedad o carencias.  Esto no es lo que nos dice el pasaje.  Léelo nuevamente.  Dice que Dios está ahí.  Defendiéndote.  Defendiéndome.  No dice: llenándonos de riquezas y curando enfermedades.  Cuidándonos.  ¿De qué nos cuida?  Personalmente pienso que nos cuida tanto en lo espiritual como en lo carnal.  Nos cuida para que no nos alejemos de Él y nos cuida para que nuestros errores y rebeldías no tengan las consecuencias que se merecen. Personalmente puedo ver cuánto me ha cuidado.  Muchas decisiones malas que no tuvieron ni la mitad de la consecuencia que debieron haber tenido.  Dios estaba ahí cuidándome.  También pienso que nos cuida de aquellos que nos quieren hacer daño.
Hay varias historias de misioneros que cuentan haber sido protegidos por ángeles.  Una de ellas es de John G Paton.  Se encontraba en una isla con su esposa cuando los nativos intentaron atacarlos en su casa.  Lo único que pudieron hacer fue orar y confiar en Dios.  Milagrosamente esa noche no pasó nada.  Tiempo después, el jefe de la tribu recibió a Cristo en su corazón y le preguntó al misionero sobre aquellas personas que estaban cuidando su casa.  ¿Cuáles personas?  Respondió. La noche que intentamos atacarlos habían varias personas rodeando la casa.  No hubo otra explicación más que ángeles mandados por Dios para protegerlos.  
Estoy convencido que Dios nos cuida.  ¿Recuerdas los radios donde uno tenía que mover una perilla para encontrar la frecuencia correcta y poder escuchar la estación?  Pienso que así es nuestra relación con el Señor.  Para poder darnos cuenta de cuánto nos cuida debemos estar en perfecta sintonía con Él, pues de lo contrario, no podemos verlo o escucharlo mientras actúa en nuestras vidas.  Lee la biblia.  Medita en ella.  Cuestiónala. Estúdiala.  Practica sus principios por encima de tus deseos y date cuenta si traen bendición a tu vida.  Solamente así podrás estar en “sintonía perfecta” para darte cuenta de cuánto te ama y cuida Jehová.

Oración
Señor: ¡Gracias! Gracias por estar al pendiente de mí en todo momento.  Gracias por llevarte mis cargas y permitirme vivir confiado en que Tú estás siempre cerca y frenando ataques contra mí.  Perdona mis pecados y no permitas que me aparte de Ti.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén