Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta mUeRTe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mUeRTe. Mostrar todas las entradas

14 jun 2022

Salmos 41:4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra Ti he pecado.

Satanás es tan listo que nos ha hecho pensar que no hay necesidad de pedir perdón y misericordia a Dios.  He tenido varias veces la misma plática con personas que piensan que son “buenas” porque tratan de llevar una vida correcta.  No roban.  No han matado a nadie.  Tratan de hacer el bien.  Tratan de no decir mentiras o solo aquellas que consideran que no son malas.  En general, llevan una metodología individual de cómo ser “buenos” y lo que piensan que, al mismo tiempo, agrada a Dios o, por lo menos a algún dios que han creado en su mente.  Es muy probable que ya hayas tenido alguna conversación similar ya sea que estuviste del lado que escucha este tipo de ideas o el que las está viviendo.  La realidad es muy dura y sin margen de maniobra.  Ninguno de nosotros puede tener comunión con Dios si primeramente no se reconoce como pecador y con la necesidad de ser perdonado a través de Cristo Jesús.  Romanos capítulo 3 versículo 9 empieza a explicarlo muy bien.  Ninguna persona es mejor que otra.  ¡Todos somos pecadores!  Ahí está lo brillante que ha sido Satanás.  Ahora la cultura nos enseña que no tenemos nada de qué arrepentirnos.  Se ha minimizado el pecado original y nuestra naturaleza caída.

¡Ten misericordia de mí y sana mi alma! Clama David.  Pero no termina ahí.  “Porque contra Ti he pecado.”  Concluye.  No debemos pedir perdón hasta que asesinemos a alguien.  No debemos pedir perdón hasta que cometamos un fraude o robemos.  El perdón lo necesitamos simplemente por el pecado que habita en nosotros.  ¡Ese es el castigo que se le dio a la humanidad cuando Eva y Adán deciden probar el fruto prohibido!  No hay nada que podamos hacer para ser justificados y perdonados.  Por eso Satanás nos quiere hacer pensar que no existe esa necesidad si, en general, nos portamos “bien”.  ¿Te das cuenta de lo que está pasando?  ¿Puedes pensar en circunstancias donde consideras que no necesitas pedir perdón a Dios?  Si, en este momento estás pensando que esto es muy exagerado, quiere decir que Satanás ha ganado.  Te ha engañado a tal grado que consideras que eres una “buena” persona y puedes seguir haciendo todo como hasta ahora sin necesidad de arrepentirte o de tener a un salvador como Cristo.  La realidad es distinta.  Sin Cristo no puedes tener comunión con Dios.  Sin Cristo no puedes ir con el Señor al morir.  Sin Cristo terminas en el infierno al morir.  ¡Las consecuencias son eternas y terribles!  Por eso comparto esto.  Personalmente no gano nada, pero no puedo guardar la verdad y dejar que otras personas se pierdan.

 

Oración

Señor: muchos que leyeron esto necesitan saber que los puedes perdonar.  Te pido que en su corazón haya arrepentimiento y sepan que Tú perdonas a todos los que venimos a tus pies.  Te pido que Cristo viva en sus corazones y puedan tener comunión contigo.  Te pido abras sus ojos y su entendimiento.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

27 abr 2022

Salmos 40:16 Pero que todos los que te buscan se alegren en ti y regocijen; que los que aman tu salvación digan siempre: “¡Cuán grande es el Señor!”

El día de hoy estuve viendo en Google Maps ciertas ciudades de Ucrania.  Había la opción de ver fotos que gente comparte y viene la fecha en que fueron tomadas.  Algunas eran de hace algunos años mientras que otras de tan solo algunos meses atrás.  Gente visitando la ciudad.  Tomándose fotos en lugares turísticos.  Paseando.  Disfrutando.  Viviendo.  No pude dejar de pensar en que no se imaginaban lo que vendría a sus ciudades y, en específico, a sus vidas.  ¿Cómo pueden estas personas alegrarse, regocijarse y exclamar cuán grande es Dios?  Creo que, por el contrario, lo primero que viene a la mente es cuestionar a Dios.  ¿Por qué permite esto?  Nosotros no hemos hecho absolutamente nada más que nacer en un lugar que no pudimos escoger y simplemente sobrevivimos.  ¿Por qué a nosotros?  ¿Cuándo va a terminar?  ¿Por qué permite tanto mal?  Primero voy a dar mi opinión sobre cómo me parece que Dios contestaría esas preguntas.  Todo lo que sucede es ocasionado cuando damos rienda suelta al pecado que existe en cada uno de nosotros.  No es culpa de Dios sino de nosotros.  No es sino la consecuencia de nuestros propios actos que Dios permite porque, de lo contrario, tendría que matarnos a todos.  Me parece que Dios tiene un tiempo para que cada uno de nosotros pueda reconciliarse con Él y por eso no termina con nuestras vidas.  En resumen, es el daño colateral que ocasionamos y que Dios permite, para tener la oportunidad de ser reconciliados con Él en un futuro.  Por otro lado, ¿cómo podemos regocijarnos en la adversidad?  La respuesta es simple pero sumamente profunda.  Entregando absolutamente todo nuestro ser a los pies del Señor.  Lee el pasaje nuevamente.  Que se alegren y regocijen los que te buscan.  Que te alaben los que aman tu salvación.  ¿Lo puedes ver?  No se alegran cuando acaban las guerras.  No se regocijan cuando tienen más dinero.  La alabanza no se hace hasta que las cosas se acomodaron a mi favor.  Todo esto llega cuando mi vida gira alrededor de Dios y no a la inversa.  Has una pausa y medita en esto.  Queremos paz, alegría, amor, abundancia y felicidad entre otras cosas, pero no buscamos donde realmente lo vamos a encontrar: entregando nuestras vidas a Cristo y viviendo en obediencia a Él.  No.  Pensamos que todas esas cosas están en este mundo.  Pensamos que una casa nos dará seguridad, que unas vacaciones en un lugar bonito traerán paz, que comprar un coche nuevo nos dará felicidad.  ¡Todo esto es falso y a Satanás le encanta engañarnos para apartarnos de Dios!

No sé qué plan pueda tener Dios para todos aquellos que han tenido que escapar de sus casas por la guerra en Ucrania.  Tampoco sé por qué hay padres que tienen que vivir la muerte de sus hijos.  No sé por qué algunas personas tienen enfermedades tan desgarradoras.  No sé por qué hay abusos.  Lo que sí sé y estoy seguro es que Dios existe y quiere tener comunión con cada uno de nosotros.  Quiere mostrarnos su amor y su gracia.  Sé, que cada vez que lo busco y camino conforme a su voluntad, termino lleno de gozo, paz y alabando su nombre.  Sé que seguir a Cristo no es una religión.  Sé que ser cristiano es individual y lo tienes que vivir personalmente y no a través de otra persona que te comparte su experiencia o fe.  Sé que tienes que tener fe y dar los pasos correspondientes a esa fe.  Como escribí anteriormente, la respuesta es simple pero muy profunda.

 

Oración

Señor: no permitas que las circunstancias me hagan dudar de Ti.  No permitas que mi pecado me aleje de Ti.  Te pido que reines en mi vida.  Te pido que no viva atrapado y sin caminar por miedo.  Quiero vivir obedeciéndote y caminando con fe dando cada paso confiando en Ti en todo momento y sin mirar atrás.  Transfórmame mi Dios pues quiero vivir alegre, regocijándome y alabando tu nombre.  En Cristo Jesús.  Amén.

4 ene 2021

Salmos 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará.

Justamente el día de hoy me cuestionaba sobre cómo actuar ante una circunstancia en particular.  En mi cabeza pensaba: conozco mucho sobre la Biblia.  He ayudado a mucha gente en cómo tomar decisiones basadas en la palabra de Dios, pero por alguna razón, no puedo entender lo que tengo que hacer.  Tal vez la situación al ser tan personal me nublaba el entendimiento y la perspectiva.  Es probable.  Mientras escuchaba una predicación y oraba a Dios para que me diera entendimiento, mi respuesta llegó: enfócate en servirme y confía en mí.  ¡Wow!  Mi cabeza daba vueltas sobre qué hacer mientras que Dios, en su misericordia, fue bueno y contestó mis oraciones de una manera simple y brillante.

No sé que estás atravesando el día de hoy.  Tal vez tuviste un excelente día o uno de los peores de tu vida.  Lo que sé, y estoy seguro, es que vendrá un día que te encuentres sin saber qué hacer, sin saber qué decisión tomar, sin saber qué actitud y reacción tener.  Esto lo escribo para que, cuando estés en ese momento (tal vez ahora mismo), tomes un momento a solas, humilles tu corazón y le pidas a Dios por su sabiduría, su dirección, su paz y su amor para entender el camino que debes seguir.

Ahora lee el versículo nuevamente.

¿Te hace sentido?  ¿Cambió tu entendimiento?  

No hay que dejar que las circunstancias nos hagan olvidar lo más simple y precioso que existe al tener comunión con Dios: siempre podemos acudir a Él, confiar en Él y estar seguros que Él se encargará (de hecho ya lo tiene resuelto en su tiempo), de que todo se acomode de la mejor manera.  No hay nada más increíble que el poder confiar en un Dios todopoderoso que sabe tu nombre y está disponible en todo momento para que vayas a Él.  Ahora, las respuestas no siempre llegan de manera inmediata.  No porque Dios no quiera.  No.  Pienso (porque no puedo comprender del todo a Dios), que a veces Él permite que pase el tiempo sin respuestas para que podamos madurar, crecer más espiritualmente y poder ver las circunstancias y la vida en general, alineadas con su visión en lugar de la nuestra.  Pienso que permite que avancen los días porque es probable que no estemos listos para la respuesta.  A veces necesitamos más humildad.  A veces necesitamos desprendernos de algo o alguien.  A veces necesitamos querernos más.  Tal vez con esos días que pasan podemos entender lo que realmente significa perdonar y así entendemos la razón de lo que está pasando.  Sea como sea, el versículo de hoy nos da la certeza que, sin importar absolutamente nada de lo que estemos atravesando, nosotros podemos confiar en Él y dejar que resuelva todo.  Pero, lo más importante de todo es entender que primero, debemos encomendar nuestras decisiones, deseos y vida entera a Él.  Sin esto, no podemos pasar al área de confianza, gozo y respuestas.

 

Oración

Padre: toma mi vida.  Hoy te agradezco que me muestras tu camino y le das sentido a mi incertidumbre.  Hoy entiendo que mi mirada debe estar siempre en servirte, obedecerte y seguirte para que así, sin importar lo que venga, siempre podré confiar en Ti y estar tranquilo sabiendo que Tú estás al pendiente y tienes ya la mejor solución.  ¡Gracias!  En el nombre de Jesús.  Amén.

1 mar 2019

Salmos 34:6 Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias.

Muchas personas tristemente no se dan el tiempo de estudiar y meditar en la Biblia y por consecuencia, terminan orando por lo que no deben o, peor aún, pensando que Dios no cumple con sus promesas.  Estas personas escuchan o leen pasajes como el de hoy, se ponen a orar y le piden a Dios que los libre de sus angustias.  Pasan los días y los meses pero todo sigue igual.  ¿Qué pasa Dios?  Se preguntan. ¿Por qué no respondes?
El Salmo 34 lo escribe David para dar gloria a lo narrado en 1Samuel 21 donde huye de Saúl y es librado de Aquis al fingir su locura.  David reconoce al Señor como su Libertador.  Nos describe cómo clamó a Él, lo oyó y lo libró.  ¿Cuál era su angustia?  Que el rey Saúl lo quería matar y Aquis lo podía llevar a él.  ¿Qué es entonces lo que diferencia la oración de David de la de cualquiera de nosotros para que la suya si la haya cumplido Dios?  Primero, la soberanía de Dios no la podemos cuestionar ni entender siempre.  Segundo, y quizá el punto más importante, sabemos que Dios había pedido a Samuel ungir a David como rey.  Por lo tanto, cómo habría de contradecirse.  ¡Imposible! Saúl no continuaría siendo rey y David tomaría su lugar.  Por esta razón podemos entender que el clamor de David fue escuchado y él librado de su angustia.  La consecuencia de no haber sido librado hubiera sido la muerte y la falta de cumplimiento en lo que Jehová había dicho.  ¿Cómo puedo entonces saber por qué orar?  Aunque muchos piensan que esto es complicado, la realidad es que es muy simple: debemos orar por hacer la voluntad de Dios.  Debemos orar para que nuestra vida sea un testimonio de obediencia y amor a Dios. ¿Cómo hacemos esto cuando atravesamos adversidad?  Insisto. Es simple:  Dios, no puedo más con mi situación. No aguanto lo que está pasando.  Te pido que, si es tu voluntad, esto termine y se resuelva.  Pero te pido más porque pueda aprender a depender más de Ti, a amarte más, a conocerte más y dejarte que transformes mi vida.  Te pido que esta prueba traiga crecimiento espiritual a mi vida.  También te pido para que, en caso de que las cosas no se resuelvan como yo quiero, no permitas que me aparte de Ti ni tenga rencores pues sé que me amas, me escuchas y siempre harás lo mejor para mí.  Lléname de tu paz para entenderlo y vivirlo por encima de las circunstancias.  En Cristo Jesús.  Amén. ¿Lo ves?  Orar no significa utilizar a Dios como un amuleto para que “arregle” todo. Orar significa abrir nuestro corazón, nuestra mente y nuestros deseos para ponerlos a los pies del Señor.  Es ponerlo a Él primero y alinearnos hacia su voluntad.  ¿Lo puedes entender?  ¡Es demasiado profundo y maravilloso!  Con esto, te puedo decir que, si tu oración está en línea con la voluntad de Dios, tarde o temprano el Señor va a responder.
No te desanimes. Las circunstancias nos sirven para abrir los ojos y darnos cuenta del lugar que ocupa el Señor en nuestras vidas. Nos ayuda a entender si realmente está por sobre todo o lo hemos hecho a un lado porque las cosas están “bien”.  Piénsalo.

Oración
Padre: hoy clamo a Ti.  No para que resuelvas mi vida.  No para que cambies todo y no haya problemas.  Clamo para que me llenes de tu paz.  Clamo para que me llenes de tu amor.  Clamo para que nunca me aparte de ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

16 may 2018

Salmos 34:1-3 Bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán. Mi alma se gloría en el Señor, lo oirán los humildes y se alegrarán. Engrandezcan al Señor conmigo; exaltemos a una su nombre.

La vida está llena de ciclos.  Alzas y bajas.  Bajas y alzas.  Una y otra vez se repiten esos ciclos que van moldeando nuestro carácter.  Este mismo pasaje lo puedes leer mientras te encuentras fuerte en la fe, caminando pegado al Señor pero con circunstancias muy adversas o al contrario, con todo en orden y marchando viento en popa.  Dependiendo tu situación, traerá un significado muy especial para tu vida escuchar a David decir estas palabras.  Cuando estamos arriba, nos refuerza el camino por el que vamos.  Cuando estamos abajo nos recuerda hacia dónde nos dirigimos.  Vuelve a leer el pasaje.  “Bendeciré todo el tiempo al Señor”.  En las buenas y en las malas.  Si todo va bien, resulta más fácil digerir estas palabras pero, cuando todo es complicado, cuando estás atravesando enfermedad, escasez, la muerte de un ser querido, la pérdida de tu estabilidad, no es igual.  Bendecir y agradecer a Dios cuando las cosas están de cabeza no resulta natural.  Si lo piensas, ¡es una locura!  ¿Cómo agradecer que las circunstancias estén así?  Yo prefiero la salud a la enfermedad.  Prefiero la abundancia a la escasez, la estabilidad a la inestabilidad y así la lista continúa.  Pero cuando estudiamos la biblia, nos damos cuenta que nos enseña a gozarnos y llenarnos de paz sin importar lo que estemos viviendo.  Tal vez acabas de recibir una noticia difícil.  Tal vez no puedes tener hijos.  Tal vez no encuentras una pareja adecuada.  Tal vez estás pensando quitarte la vida.  Estás leyendo esto porque Dios te está hablando.  Dios te está buscando.  No es coincidencia.  No es fortuito.  Es totalmente diseñado y planeado por el Señor para que, en este momento estuvieras leyendo esto.  Justo en el momento que tenías que escucharlo.  Vuelve a leer el pasaje detenidamente.  ¿Está tomando más forma?  Tal vez el versículo dos te ayude: los humildes lo escucharán y se alegrarán. ¿Cómo puedo bendecir a Dios cuando me gustaría que las cosas fueran diferentes?  Simple: cuando nos humillamos, doblamos nuestro orgullo y humildemente nos acercamos al Todopoderoso para confesar que no podemos más y estamos en sus manos; para confesar que confiamos en Él y que no nos queremos apartar, cuando transformamos nuestra mente y corazón para dejar que estén alineadas con la voluntad del Señor, es ahí, justamente en ese lugar, donde el gozo abunda. Donde la paz llena cualquier cavidad. Donde el amor de Dios se derrama sin restricción.  ¿Ahora sí te hace sentido?  Por esta razón el versículo tres concluye exaltando a Jehová.  
Ciclos.  Una y otra vez se repiten.  Lo importante es tu actitud ante ellos.  ¿Dejas que Dios vaya moldeando tu carácter y tu vida cada vez representa más el ejemplo de Cristo o todo lo contrario?  ¿En dónde estás y hacia dónde vas?  Dios tiene caminos que nunca imaginamos y mucho mejores que los nuestros.  ¿Crees esto? Entonces, camina bendiciendo y exaltando a Dios porque las circunstancias no dictan tu estado de ánimo sino Dios y tu confianza en Él.

Oración
Padre: gracias. Gracias por hablarme en el momento correcto.  Gracias por traer sentido y dirección a mi vida.  Gracias por mostrarme lo apartado que estoy de Ti cuando quiero hacer y resolver las cosas a mi forma y a mis gustos.  Perdóname.  Vengo humillado ante Ti para pedirte perdón.  Para confesar que creo en Ti.  Creo en tus promesas.  Creo que eres verdad y real.  Señor: toma mi vida y no permitas que me aparte de Ti.  Transforma mi mente.  Transforma mi carácter.  Transforma mi corazón.  Transfórmame para que cada día te bendiga y exalte sin importar lo que suceda.  En Cristo Jesús.  Amén

17 oct 2016

Salmo 31:1-2 En Ti, Señor, busco refugio, jamás permitas que me avergüencen, en tu justicia, líbrame. Inclina a mí tu oído y acude pronto a socorrerme. Se tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación.

¿Dónde está Dios?  Piénsalo por un momento.  Ahora trata de pensar en un momento difícil.  Tal vez la pérdida de algún familiar o una situación económica poco favorable.  ¿Dónde está Dios en esos momentos?  ¿Por qué pensamos que Dios está en distintos lugares dependiendo las circunstancias?  ¿Lo puedes entender?  Te lo repito.  Cuando todo está bien, pensamos que Dios está con nosotros.  Pensamos que nos está abriendo camino y andamos con paso firme.  Las cosas cambian.  Tenemos vientos de frente y nubes que tapan el sol.  Ahora dudamos que Dios realmente esté con nosotros.  Cuestionamos sus planes.  Cuestionamos su amor.  Cuestionamos el que realmente nos escuche.  El salmo que escribe David dice: Tú eres mi refugio; tú eres quien me libra; tú eres mi socorro, mi roca protectora y la fortaleza de mi salvación.  Estas palabras son las que necesitas guardar en tu corazón y en tu memoria para poder tenerlas frescas al momento que las cosas cambian y parecen tornarse oscuras.
¿Por qué permite Dios el sufrimiento?  ¿Por qué mueren niños?  ¿Por qué hay hambre?  ¿Por qué hay injusticias?  Personalmente me duele mucho ver la situación en medio oriente.  Niños que no tienen dónde pasar la noche y sufren durante el día.  Niños.  No adultos.  No soldados.  No guerrilleros.  ¡Niños!  Tratando de cruzar una frontera sin entender lo que está pasando.  Sin entender por qué no están en su casa.  Llorando porque sus papás están desesperados...  El sábado pasado una camioneta pick up se salió de un puente y cayó en un parque encima de una multitud matando a cuatro personas.  ¿Dónde está Dios?  ¿Por qué permite estas cosas?  No lo sé.  Me encantaría poderte dar las respuestas pero no las tengo.  Sus planes no los puedo entender.  Lo que sí sé y estoy convencido es que el salmo que escribe David es real.  Dios es mi refugio, mi roca protectora, mi salvación, mi socorro, mi todo.  Él es amor.  Él es paz. 
Hay una canción que me encanta y se llama 10,000 razones (10,000 reasons) de Matt Redman, en la última estrofa dice: y en ese día, cuando mi fuerza esté fallando, el fin se acercque y la hora haya llegado, mi alma seguirá cantando y alabando por diez mil años y después para siempre.  ¿Sabes?  No conozco las respuestas a todo lo que sucede.  No entiendo por qué ocurren injusticias.  Lo que sí estoy seguro es que Dios nos ama a cada uno de nosotros y quiere llevarnos a Él.  Por eso, cuando escucho esa canción, me hace pensar que el día en que muera, pase lo que pase, sé que escogí el camino correcto.  Sé que alabo y alabaré al Dios correcto.  No al Dios que pude comprender siempre todos sus planes y eliminó el dolor de mi vida.  No al Dios que solo trajo abundancia.  No.  Alabo y alabaré al Dios que es mi roca, mi salvación, mi paz, mi consuelo, mi todo.  En días de sol.  En días de tormenta.  Él siempre está a mi lado y yo espero siempre estarle alabando y dejando que mi alma cante y declare que Él es Dios digno de toda alabanza.  Aunque no tengo las respuestas, si sé que Dios es todopoderoso.  Así que, si estás atravesando una situación difícil y no sabes qué hacer o cómo seguir adelante, quiero que sepas que Dios te ama.  Aunque parezca que está lejos, la realidad es que está a tu lado esperando que le dejes hacer un milagro en tu vida y te reconcilies con Él.  No conozco tu tristeza ni tus circunstancias pero sí conozco al Dios en el que creo, confío y alabo.  Ese Dios puede llenarte de su paz, de su consuelo y de su amor en formas que jamás has experimentado.  Si no puedes más.  Si no sabes cómo seguir.  Has esta oración.


Señor: ayúdame.  Las circunstancias me aplastan y no me dejan respirar.  No entiendo lo que sucede y mi corazón está triste y mi alma no tiene esperanza.  Hoy te pido que perdones mis pecados y pueda tener comunión contigo.  Te pido hagas un milagro en mi vida y me llenes de tu amor.  Te pido hagas un milagro en mi vida y pueda sentirme consolado y abrazado por Ti.  Te pido hagas un milagro en mi vida y pueda recibir tu paz que rebasa todo entendimiento.  Creo en Ti.  Creo en tu palabra.  Creo en que así como fuiste roca, refugio y salvación para David, así también lo puedes ser en mi vida.  Señor, te pido te manifiestes en mi vida y pueda ver que eres un Dios real.  Te entrego mis sentimientos: mi dolor, mi tristeza, mi incertidumbre, mi rencor, mis angustias, mis corajes, mis celos y todo aquello que solamente me consume por dentro.  Manifiéstate en mi vida con tu amor y lléname de Ti.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

3 oct 2016

Salmos 30:9-10 ¿Qué ganas Tú con que yo muera, con que descienda yo al sepulcro? ¿Acaso el polvo te alabará o proclamará tu verdad? Oye, Señor; compadécete de mí. ¡Se tú Señor, mi ayuda!

¿Qué está diciendo David?  Que no quiere morir.  Mientras él viva, pueda alabarlo y proclamar su verdad pero una vez muerto, el polvo no podrá hacerlo.  Lo interesante, a mi parecer, viene en el versículo diez cuando dice: compadécete de mí.  Con humildad le pide a Dios sus deseos reconociendo que Él es soberano.  ¡Cuánto hay que aprender de este ejemplo!  Por un lado, expone sus deseos de seguir vivo.  Por el otro, lo balancea perfectamente con el reconocimiento de la autoridad de Jehová.  ¿Cómo reaccionamos nosotros?  Normalmente nos enojamos cuando Dios nos enfrenta a una situación que nos disgusta.  Tal vez has perdido a un ser querido.  Padres.  Hijos.  Hermanos.  Amigos.  ¿Cuál fue tu reacción?  En el contexto de hoy, una reacción adecuada sería: Dios, me encantaría que esto no pasara y te pido te compadezcas de mí, sin embargo, reconozco que Tú eres Rey y Soberano y que tus decisiones son por encima de todo.  Ayúdame a entenderlas y a seguir adelante pues no sé cómo lo haré.  ¿Lo puedes comprender?  Vuelve a leer la respuesta.  Entiende la postura de humildad y reconocimiento por encima del enojo y frustración que conlleva la circunstancia adversa.  Dios, no sé cómo puedo servirte o aprender algo de esto tan doloroso pero aquí estoy para servirte.  Ten piedad y misericordia de mí.  Ayúdame.  Así le está diciendo David.  No entiendo de qué sirva que yo muera y me dejes abandonado en el sepulcro, por eso te pido que te compadezcas de mí y seas mi ayuda.  Es muy profunda esta enseñanza.  Medita en esto por un momento porque cuando las cosas van en nuestra contra, es natural reaccionar de manera opuesta.  Nuestra carne se encarga de buscar culpables, de buscar alternativas a nuestro alcance, de rechazar la realidad y de llenarse de enojo, coraje y rencor.  Sabes que no estoy exagerando.  Es muy probable que ya hayas atravesado por algo así y también hayas tenido todos estos sentimientos.  Todos somos iguales: pecadores.  Todos tenemos una naturaleza caída que no busca lo de Dios y tenemos que aprender a hacer consciente cada decisión que tomamos para poder caminar conforme a la voluntad de Dios.  Mientras que tu carne reclama y cuestiona a Dios por qué permite tal o cual cosa, el espíritu nos guía a pedir para que Dios nos utilice a pesar de no entender lo que está pasando.  Buscamos servirle antes de ser servidos.  Buscamos darle gloria a pesar de que las circunstancias sean adversas.
Piensa por un momento en lo que está pasando en tu vida o en algún evento anterior que haya sido muy difícil.  ¿Cómo quieres actuar?  ¿Cómo quieres reaccionar?  Solamente hay dos opciones: tu carne o el espíritu y ya sabes hacia dónde te lleva cada una.  Medita.  Pide a Dios por dirección, amor y consuelo.

Oración
Padre: no entiendo tus planes.  No entiendo por qué pasan muchas cosas pero estoy convencido que Tú me amas y quiero seguir tus pasos por encima de todo.  Lléname de tu paz, de tu amor y consuelo para poder caminar sin importar el viento en contra.  Abre caminos donde no lo hay.  En Cristo Jesús.  Amén.