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5 oct 2020

Salmos 35:28 Con mi lengua proclamaré tu justicia, y todo el día te alabaré.


Después de todo un revoltijo de sentimientos, David termina con una gran enseñanza: al final, nuestro objetivo debe estar en Dios y no en nosotros.
  En todo este capítulo vimos cómo se enojaba, cómo exclamaba y gritaba, cómo pedía justicia y cómo la gente se burlaba de su situación.  Pidió a Dios que hiciera justicia.  Pidió a Dios que tomara cartas en el asunto.  Aprendimos que no debemos guardar nuestras emociones y que Dios no se va a enojar por expresar todas nuestras inconformidades.  Pero no terminó David ahí.  Terminó diciendo: proclamaré tu justicia y todo el día te alabaré.

Piensa en esto por un momento.

¿Cuántas veces nos quedamos solamente con la queja sobre nuestra situación?  ¿Cuántas veces acudimos a Dios solamente para que cambie lo que está pasando?

¿Cuántas veces solamente oramos para que la atención quede siempre en nosotros?

El sufrimiento nunca debe ser algo que busquemos evitar o evadir.  Las pruebas son las que nos hacen sacar a la luz lo que Dios quiere trabajar en nuestras vidas.  ¿Cómo entonces pedimos porque se acaben en lugar de pedir por entender lo que Dios quiere enseñarnos?  No te sientas mal.  Es natural reaccionar así.  De hecho, hay estudios que muestran que nuestra mente siempre busca la estabilidad, así que, cualquier evento o situación que rompa con esa estabilidad nos hará buscar acabarla lo antes posible.  Ahora recuerda, debemos vivir para el espíritu y no para el cuerpo.  Entonces, con el conocimiento que ya tienes, debes pensar en cómo reaccionar ante las circunstancias que atraviesas.  Medita sobre tus oraciones al respecto.  Medita sobre tu relación con Dios.  

En la biblia encontramos una descripción increíble de David: un hombre conforme al corazón de Dios.  ¿Cómo es posible esto?  ¡David fue un asesino y adúltero entre otras cosas!  Parte de la respuesta la encontramos en este último versículo pues habla justamente de lo que había en su corazón: deseos de alabar a Dios y buscar siempre Su voluntad por encima de la suya.  Si hacemos memoria en la vida de Jesús, también hace una oración similar el día antes de ir al calvario pidiendo a Dios Padre que, si es Su voluntad, no aconteciera lo que estaba establecido, pero termina pidiendo porque se haga conforme El considere mejor.  Nuevamente te animo a que medites en tus oraciones.  Tal vez estás pasando un mal momento.  ¿Cómo oras?  Insisto, no te sientas mal si has estado orando equivocadamente para que tus problemas se resuelvan.  ¡Es natural!  Pero ahora, no solamente debes orar por eso sino siempre buscando que, al final, sea la voluntad de Dios la que prevalezca y que todo tu ser sea transformado para Su gloria.

 

Oración

Señor: perdóname.  He pensado solo en mí y te he hecho a un lado.  Hoy quiero empezar a orar de manera que siempre busque alabarte y darte la gloria.  Te pido que pueda entender tu voluntad.  Que pueda entender lo que quieres cambiar en mí.  Te pido que las circunstancias no cambien hasta que entienda y sea transformado por Ti.  En Ti confío.  En Ti descanso.  En Ti sigo adelante.  En Cristo Jesús.  Amén.

14 sept 2020

Salmos 35:11-14 Se presentan testigos despiadados y yo me preguntan cosas que yo ignoro. Me devuelven mal por bien, y eso me hiere en el alma; pues cuando ellos enfermaban yo me vestía de luto, me afligía y ayunaba. ¡Ay, si pudiera retractarme de mis oraciones! Me vestía yo de luto como por un amigo o un hermano. Afligido, inclinaba la cabeza, como si llorara por mi madre.


Si lees el libro de Samuel capítulo 25 te encontrarás con la historia de  Nabal, Abigail y David.  En ese entonces David estaba huyendo de Saúl y le pide a su gente que vaya con Nabal y le pida parte de las provisiones que tenían.  Ellos se habían encargado de cuidar a los pastores de Nabal y nunca los habían molestado.  Ahora necesitaban ayuda y la pidieron de vuelta.  Los pastores llevaron el mensaje a Nabal y contestó refunfuñando y quejándose sobre lo que David pedía.  Como los pastores y servidores sabían que era necio, van con su esposa Abigail para explicarle la situación y ella decide ofrecer regalos y disculpas a la gente de David que ya se alistaban para matar a su esposo.

Este salmo que escribe David es algo por lo que todos, en algún momento u otro, debemos sentir.  Leíste bien: debemos.  ¿Por qué?  Porque quiere decir que estamos sirviendo y siguiendo el ejemplo de Jesús.  Esto, forzosamente nos expone a ser lastimados.  Nos expone a ser rechazados.  Nos expone a recibir señalamientos, burlas o desprecio.  Uno sirve, algunos responden mientras otros se dan la media vuelta.  David lo vivió.  Cristo lo vivió.  Tú y yo lo debemos vivir también.  Jesús nos dice en Mateo 20:27 que vino a servir y no a ser servido.  ¡Si Jesús vino a servir, cuánto más nosotros!  El pasaje de hoy explica lo que vivió David.  Le devolvieron mal por bien.  Nuestra razón nos diría que no sigamos haciendo lo bueno.  Que nos desquitemos.  Que busquemos venganza.  Dios nos pide que amemos, que perdonemos y que demos testimonio.  ¿Cómo lograrlo?  Simple.  A través del Espíritu Santo.  Solamente Él puede transformar lo que hay adentro de ti.  Por eso Jesús hizo tanto énfasis en sus encuentros con los religiosos.  Ustedes, les decía, solamente adoran de labios para afuera, pero su corazón está podrido.  El Espíritu Santo renueva nuestro corazón.  Permite que perdonemos, incluso cuando ni siquiera nos han pedido perdón.  Nos permite que amemos, incluso cuando nos han devuelto mal por bien.  No se trata de buscar en tu interior.  Tampoco de buscar la paz a través de alguna técnica obscura o mística.  Se trata de venir a los pies del Señor.  Postrarse ante Él y reconocer que sus planes son mejores que los nuestros.  Decirle que no entendemos por qué sucede lo que sucede pero queremos permanecer pegados a Él y seguir siendo transformados por su Espíritu.  

La vida no es fácil y la Biblia jamás nos miente acerca de ello.  ¡Al contrario!  Nos advierte que habrá aflicción.  Pero también nos llena de esperanza recordándonos que Cristo venció y ni la muerte pudo con Él.  Así que mantén tu esperanza y visión puestas en Él para seguir cada día buscando ser renovado por Su Espíritu y gozándote de vivir una vida plena aunque las circunstancias parecieran imposibles de superar.

Oración

Padre: gracias.  Vengo a tus pies, cansado, acabado y sin dirección.  Te pido que tu Espíritu Santo me renueve, me llene de Ti y de sentido y esperanza a mi vida.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

2 sept 2020

Salmos 35:7-10 Ya que sin motivo me tendieron una trampa, y sin motivo cavaron una fosa para mí, que la ruina los tome por sorpresa; que caigan en su propia trampa, en la fosa que ellos mismos cavaron. Así mi alma se alegrará en el Señor y se deleitará en su salvación; así todo mi ser exclamará: “¿Quién como Tú, Señor?” Tú libras de los poderosos a los pobres; a los pobres y necesitados libras de aquellos que los explotan.

Conforme mis hijos crecen, me voy dando cuenta de cómo su mente comienza a mejorar en conectar y comprender cosas nuevas.  Se cuestionan sobre la vida y la muerte.  Lo que es real y lo que no.  Poco a poco sus mentes van mejorando y toman mejores decisiones.  Poco a poco van controlando más sus emociones y desarrollando su parte intelectual.  De la misma forma que los niños crecen, nosotros debemos hacer lo mismo espiritualmente.  Debemos “conectar” cómo Dios está trabajando en nuestro corazón a través de tal o cual prueba.  Debemos controlar nuestros impulsos y dejar de actuar como lo hacíamos antes.  David no llegó a escribir esto de un día para otro.  No llegó a esta madurez sin haber atravesado una infinidad de pruebas.  Pon atención a sus palabras.  Lee el pasaje nuevamente.  Recuerda que el capítulo se ha tratado de las injusticias que atraviesa y cómo pide, mejor dicho, clama a Dios para que Él y no los deseos de David haga justicia.  En este pasaje vemos un clímax de David.  Una cúspide de entendimiento entre David y Dios.  Por eso David dice: todo mi ser exclamará, ¿quién como Tú Señor?  ¡Una madurez digna de admirar!  Primero, entiende sus circunstancias.  Segundo, se da cuenta y expresa lo que siente.  Tercero, clama a Dios porque sus emociones lo abruman.  Cuarto, analiza sus opciones.  Quinto, decide que prefiere dejar que el Señor se encargue en lugar de buscar opciones por sí mismo.  ¡Excelente proceso para toma de decisiones!  ¿Cómo tomas tus decisiones?  ¿Lo primero que se te ocurra o sientas?  ¿No haces nada y te guardas todo?  David nos deja un ejemplo perfecto a seguir.  Sin restricciones sobre nuestros sentimientos.  Sin restricciones para acudir a Dios y clamar.  ¡Lo que sí restringe y frena son sus deseos de venganza y justicia propia!  No guarda sus sentimientos ni actúa conforme a ellos.  Los pone a los pies del Señor y de ahí deja que todo se “acomode”.  No.  No es imposible.  Si sientes que no puedes hacerlo es porque tienes miedo a ser transformado.  Si piensas que no se puede es porque tu comprensión de Dios es de un dios muy poco capaz.  Empieza con algo.  Pequeño o grande pero algo.  Una vez que lo hagas, ¡no frenes!  Poco a poco.  Granito a granito.  Conforme avancen los días y luego los años podrás voltear atrás y darte cuenta de cuánto has crecido.  Podrás darte cuenta de cuánto te ha bendecido Dios por tomar mejores decisiones conforme a Su voluntad.  David lo hizo.  ¡Tú puedes hacerlo!

 

Oración

Padre: Tú todo lo puedes.  Quita esa duda de mi sentir y mi mente.  ¡Transfórmame!  Cada día quiero crecer espiritualmente.  Quiero aprender a tomar mejores decisiones.  Quiero aprender a seguir tus principios y gozarme sabiendo que son mejores que los míos.  ¡Gracias Dios!  En Cristo Jesús.  Amén.

26 ago 2020

Salmos 35:4-6 Queden confundidos y avergonzados los que procuran matarme; retrocedan humillados los que traman mi ruina. Sean como la paja en el viento, acosados por el ángel del Señor; sea su senda oscura y resbalosa, perseguidos por el ángel del Señor.

¡La religión ha echado a perder nuestra comunión con Dios!  Una de las mejores herramientas que utiliza Satanás es la religiosidad.  ¡Verdaderamente única su estrategia!  Nos hace pensar que somos buenos o que podemos llegar a ser buenos realizando ciertos actos.  ¡Mentira!  No somos buenos ni podemos ser buenos con nuestras acciones.  La biblia una y otra vez nos repite que la santidad llega por fe y no por obras.  Todo esto lo digo por el pasaje de hoy.  Lee nuevamente este pasaje y trata de ponerte en los pies de David.  Trata de entender su enojo.  Trata de sentir su coraje.  ¡Está siendo perseguido sin haber hecho nada!  ¡Lo quieren matar cuando solamente se ha dedicado a servir!  Los religiosos quieren que nos mantengamos sin decir nada.  Que pongamos una cara como si nada pasara y sigamos nuestro camino.  Mientras tanto, estoy convencido que Dios nos dejó este salmo de David para poder identificarnos con él.  Nos dejó estas palabras llenas de sentimiento para que sepamos que Dios nos entiende y no le es ajeno nuestro sentir.  Los religiosos no quieren que grites, te enojes, exclames o dejes que tus sentimientos exploten.  Dios no es así.  Lo que Dios te dice es: ¡Ven!  Desahoga todas tus emociones en mí.  Dame tu carga que es muy pesada y toma la mía que es ligera.  No dejes que tus emociones te consuman sino exprésalas, sácalas y entrégalas a mí.  ¿Te hace más sentido el pasaje?  ¿Te puedes identificar con esta circunstancia?  Enojarse no está mal.  Sentir rencor o coraje no está mal.  Insisto, Dios nos hizo así y sabe lo que traemos adentro de nuestro corazón.  Lo que está mal es desquitarnos con los que están con nosotros.  Lo que está mal es dejar que nuestros sentimientos se establezcan dentro de nuestro ser y echen raíces para nunca dejarnos vivir en paz.  Piénsalo.  Cuando no perdonamos o entregamos sentimientos de coraje a Dios, nosotros mismos somos los que se consumen por dentro.

David le pide a Dios que haga algo por él y que sus enemigos sean avergonzados, humillados y confundidos.  David no se quedó callado.  No quiso hacerse el religioso mostrando un semblante como si no pasara nada.  ¡Claro que pasa y sigue pasando!  Hoy hay matrimonios en la punta del divorcio y salen como si no pasara nada.  Hay personas que hablan detrás de otras y salen como si no pasara nada.  La vida está llena de momentos y situaciones complicadas.  La vida está llena de emociones agradables y desagradables.  La religiosidad nos hace pensar que todo debe estar siempre “bien”, mientras que Dios nos enseña que es normal tener sentimientos y querer “explotar”.

Saca todo lo que traes y tráelo al Señor.  Él no te va a dar la espalda.  Al contrario, quiere que su paz te llene en sobre manera.

 

Oración

Señor: no entiendo por qué pasan las cosas pero lo que hoy entiendo es que puedo venir a tus pies para entregarte mis sentimientos y recibir tu paz.  Lléname de Ti y quita todo lo que echa raíz de amargura, odio y coraje.  No quiero estar pensando en desquitarme sino en depender más de Ti.  En Cristo Jesús.  Amén 

11 ago 2020

Salmo 35:1-3 Defiéndeme, Señor, de los que me atacan; combate a los que me combaten. Toma tu adarga, tu escudo y acude en mi ayuda. Empuña lanza y el hacha, y haz frente a los que me persiguen. Quiero oírte decir: Yo soy tu salvación.

Muchos de ustedes saben que hace algunos años empecé una página de Tiempo con Dios en Facebook.  A veces pongo un link donde están los devocionales como este y, la mayoría de las veces, solamente algún versículo o pensamiento.  Inmediatamente puedo ver qué tipo de versículos son los que más respuesta tienen de la gente.  ¿Cuáles son?  Los que traen esperanza.  Rápidamente la gente los comparte y le dan click a “me gusta”.  Sin embargo, pasajes más complicados como el de hoy, normalmente no tienen tanto “éxito”.  ¿Por qué?  Yo pienso que tiene que ver con nuestro orgullo.  Cuando alguien me ataca, dicho de otra manera: hablan mal de mí, me roban, me critican, me juzgan, me excluyen, abusan, o cualquier otra forma similar, lo primero que queremos hacer es desquitarnos.  Si no eres de aquellos que quiere desquitarte, probablemente seas de los que simplemente “huye” y no vuelve a ver o confiar en esas personas.  El pasaje de hoy nos enseña a depender más de Dios y menos de nosotros.  Más en su justicia y menos en la nuestra.  Más en su defensa y menos en la nuestra.  Por esta razón pienso que a la gente no le gusta tanto leer, aceptar y compartir estos pasajes.  Significa sacrificar tu yo.  Es poner en la cruz a tu orgullo y a tus deseos para que Dios realmente tome el control de lo que sigue.

David fue perseguido por Saúl para matarlo.  En dos ocasiones David tuvo la oportunidad de matar a Saúl y tomar el reino que Dios le había ya prometido y ungido.  Sin embargo, David sabía que Dios sería el encargado de decidir sobre los tiempos y formas.  ¡Increíble!  Este Salmo que escribe David expone lo más profundo de su corazón.  Quiere que la voluntad de Dios esté por encima de la suya.  Lo mismo debemos hacer nosotros.  ¿Tienes coraje, rencor, odio, celos, ira, amargura, etc.?  Entrégalo a Dios.  Trae esos sentimientos a los pies del Señor y no dejes que dominen tus emociones.  ¡No dejes que te consuman por dentro e interrumpan tu comunión con Dios!  Lee nuevamente el pasaje.  Date cuenta cómo David le pide a Dios que tome escudo, lanza y hacha.  No le pide a Dios que vaya a platicar.  ¡Pide que haga justicia!  Probablemente con desesperación.  Tal vez ansias.  ¡Defiéndeme Señor!  ¡Háblame y recuérdame que solamente Tú eres mi Salvación!

Medita en esto por un momento.  

Todos pasamos por alguna injusticia que nos gustaría “arreglar” a nuestra manera.  Hoy Dios te dice que lo mejor que puedes hacer es dejar que El se encargue de todo.  Deja que Él haga justicia y deja todo eso que has venido cargando a sus pies.

 

Oración

Señor: te entrego todos estos deseos y emociones que roban mi paz.  Te pido que pueda entender este pasaje y que mi corazón esté alineado al tuyo.  Quiero buscar tu camino y tu justicia por encima del mío y la mía.  No me permitas apartarme de Ti y caer en la tentación de “arreglar” todo a mi manera.  En Cristo Jesús.  Amén 

6 ago 2020

Salmo 34:21-22 La maldad destruye a los malvados; serán condenados los enemigos de los justos. El Señor libra a sus siervos; no serán condenados los que en él confían.

Tiene más de 20 años que tuve una conversación que no puedo olvidar.  Platicando sobre Dios, la necesidad de arrepentirnos y perdonar, la persona con quien hablaba me dijo: cuando muera y esté frente a Dios, le voy a decir: Señor ten misericordia de mí.  Suena muy bonito, pensé, pero el momento es totalmente equivocado.  ¡La gracia y misericordia de Dios solamente la podemos pedir mientras estemos vivos!  Una vez que morimos ya no hay oportunidad de “platicar” con Dios.  El único que hablará es Jesús, ya sea para interceder o dejar que recibamos juicio.  ¡Esa es la realidad!  Dios no nos preguntó qué nos parece su plan.  No nos preguntó si estamos o no de acuerdo.  Así lo estableció y así nos toca aceptarlo.  Tristemente, como seguidores de Jesús, no entendemos la profundidad de esto.  Pon atención a lo que dice el pasaje de hoy.  La maldad destruye a los malvados y serán condenados.  ¿Quién es el que condena?  Dios.  ¿Quién es el único que puede ayudarnos?  Cristo.  Juan 14:6 dice que Cristo es el camino, la verdad y la vida.  Nadie puede acercarse a Dios Padre sin Su intercesión.  Mientras que somos redimidos por gracia y misericordia, hay personas que serán condenadas.  Tal vez personas que conocemos, queremos y estimamos.  ¡Debemos abrir los ojos a la gran necesidad de compartir el evangelio!  Empieza en tu casa.  Con tu familia.  Con tus amigos.  Con tus vecinos.  No podemos ni debemos quedarnos con la gran bendición de no ser condenados mientras otros van directo a esa condenación.

El día de hoy vi un video que pedía a Dios que frenara esta pandemia.  Que eliminara el virus.  Que se proclamara Dios como salvador y Todopoderoso que es, curando a todos y frenando este problema.  Así como mi ejemplo anterior, sonaba muy bonito, pero la realidad es que esto no es necesariamente bíblico.  ¿Por qué pensamos que cuando pasa algo malo debemos detenerlo?  ¿No utilizó Dios a Nabucodonosor para conquistar al pueblo judío y, hacer de una tragedia, un verdadero milagro cuando Daniel llega a ser segundo al trono?  Yo pienso que no debemos orar para que esta pandemia termine sino para que más personas reconozcan la necesidad de ser perdonados.  Orar para que podamos compartir con la gente que, ni el trabajo, ni el dinero ni la salud son buenas herramientas para vivir tranquilo y con bases sólidas.  ¡Solamente Dios es inmutable!  Solamente en Dios podemos realmente descansar.

Hoy es un tiempo especial en el que debemos aprovechar que la gente está ávida de respuestas, soluciones, sentido a lo que viven y compartir que Cristo los ama y tiene un plan especial para sus vidas.  Hoy es un tiempo de entender que con el juicio de Dios no se juega ni debe tomarse a la ligera pues es real.  

 

Oración

Dios: yo no quiero ser condenado.  Yo quiero ir a tu presencia al morir.  Yo no quiero vivir separado de Ti.  Yo no quiero seguir viviendo igual.  No quiero seguir poniendo mi paz y seguridad en lo que hoy veo que se derrumba en un instante.  Quiero vivir con tu paz, con tu amor y con la seguridad que Tú me amas y siempre estás ahí.  Perdóname.  Límpiame.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

27 jul 2020

Salmos 34:18-20 El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido. Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas; le protegerá todos los huesos, y ni uno solo le quebrarán.

Estos últimos días he estado leyendo Crónicas y, entre ayer y hoy Esdras.  Es increíble ver cómo Dios es muy paciente y constante al repetirnos algo muy simple: si me obedecen y no se apartan de mí, Yo los bendeciré y siempre estaré con ustedes.  Pero la historia nos muestra que una y otra vez, el pueblo de Israel se apartaba y comenzaban a adorar a otros dioses.  Finalmente Dios termina entregándolos a Nabucodonosor y se terminan sus oportunidades.  Sin embargo, esto no quiere decir que dejó de estar con ellos.  Esto no quiere decir que no escuchó más sus oraciones.  Vuelve a leer el pasaje con esta nueva perspectiva.  Estar abatido, angustiado y quebrantado de corazón, no significa estar lejos de Dios.  No significa que Dios no escucha tus oraciones.  No significa que ya no te ama.  ¿Qué significa entonces?  Aunque resulta imposible encerrar a Dios y pensar que podemos entender todo lo que hace, me aventuraré a dar dos posibles opciones que casi siempre me parecen certeras.  La primera tiene que ver simplemente con la consecuencia de nuestros hechos. Terminamos acabados porque tomamos malas decisiones y no porque Dios es malo.  La segunda no tiene nada que ver con nuestras decisiones y todo que ver con los planes de Dios para perfeccionarnos.  Por ejemplo: ahora con la pandemia del Coronavirus, muchos han perdido su empleo.  De un día para otro, su fuente de ingreso se terminó.  No hicieron nada malo y tomaron malas decisiones.  De todas maneras, están pasando un mal momento.  Es en estos momentos cuando las pruebas nos hacen acercarnos más a Él y desprendernos más de nosotros.  ¿Lo puedes ver?  ¿Te puedes identificar?  Mientras Satanás quiere engañarnos haciéndonos pensar que estamos mal y que Dios no le interesa hablar con nosotros o que ya se ha olvidado de mí pues no soy nada; Él está ahí esperando que lleguemos de rodillas para levantarnos y darnos su carga que es ligera mientras nosotros le entregamos la nuestra.  

Me parece que mucho de lo que sufrimos está basado en la cultura que vivimos.  Nos hacen pensar que aquellos que se portan bien, los buenos, siempre estarán bien.  ¡Mentira!  La biblia, en el pasaje de hoy nos enseña que eso no es cierto.  El justo también puede tener momentos difíciles.  El que obedece al Señor también puede terminar abatido de corazón.  El que ama a Dios también puede estar angustiado.  ¡Lo importante es no olvidar que nuestro Dios no nos ha abandonado!  Lo importante es recordar que está cerca de nosotros y siempre nos librará de lo que parece que no tiene solución.

 

Oración

Señor: no entiendo muchas cosas que suceden.  También entiendo que he tomado muchas decisiones malas.  Hoy vengo a pedirte perdón.  Vengo a darte las gracias porque estás conmigo y luchas por mí.  No quiero apartarme de Ti y te pido por fortaleza para ver cómo haces milagros en mi vida.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

6 jul 2020

Salmos 34:15-17 Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones; el rostro del Señor está contra los que hacen el mal para borrar de la tierra su memoria. Los justos claman y el Señor los oye; los libra de todas sus angustias.

¿Alguna vez has sentido que Dios está lejos?  Esos momentos donde parece que las cosas no están bien y, para empeorar todo, sentimos que nuestras oraciones no toman forma y no son escuchadas.  Pon mucha atención.  Esto es obra de Satanás queriendo engañarte.  ¡Por eso le llaman el engañador (Apocalipsis 12:9)!  Así como engañó a Eva y engaña al mundo entero, quiere engañarte a ti.  ¡Por eso la biblia nos dice claramente que nuestras batallas son espirituales!  No podemos ir como si todo en este mundo es lo que vemos y tocamos.  La realidad es que Satanás existe y quiere, día y noche, romper tu relación con Dios.  Alejarte de Él.  Desanimarte.  Frenar tu transformación.  Por esta razón es importantísimo leer la biblia.  Aunque sea un pasaje diario.  Un capítulo.  Una página.  Que no pase un día sin acudir a los pies de Dios y escuchar su instrucción.

Lee el pasaje nuevamente.

¿Qué te quiere decir Dios hoy?  Compara estas palabras con los engaños de Satanás.  Mientras él quiere hacernos pensar que Dios está lejos y no merecemos su atención, Él nos dice que está puesta su mirada en nosotros y sus oídos atentos para escucharnos.  ¿A quién le creemos entonces?  ¿A nuestros sentimientos o a Dios?  ¡Obviamente a Dios!  Me encanta que dice: los justos claman y el Señor los oye; los libra de todas sus angustias.  ¡Clama a Dios!  No escondas tus sentimientos.  No te quedes callado.  Dios tiene sus oídos listos para escuchar lo que tengas que decirle.  No pienses que ya lo sabe o que no le interesa.  ¡Habla con Él!  ¿Qué padre no quiere escuchar a su hijo?

Ahora, hay un punto sumamente importante en este pasaje.  Dice que ve y escucha a los justos.  ¿Quiénes son los justos?  La biblia nos enseña que los justos son aquellos que han reconocido sus pecados y necesidad de ser perdonados a través del sacrificio de Jesús en la cruz.  Primero pregúntate si has tomado este primer paso.  ¿Realmente has reconocido tu necesidad de ser perdonado, de ser justificado?  ¿Es Cristo el Señor de tu vida?  Entonces ahora ven a Él.  Pide perdón por tus pecados.  Trae todas tus cargas a Sus pies.  Trae todas tus preguntas.  Trae todos tus sentimientos y no dejes nada guardado.  Pide para que puedas tener paz y entendimiento.  Pide para que puedas ver las cosas con Su perspectiva por encima de la tuya.  Pide para que puedas estar tranquilo sabiendo que Él se encargará de librarte de cualquier situación.  Pide, sobre todo, para que Dios se manifieste en tu vida y otras personas puedan ver los milagros que hace en aquellos que confiamos en Él.  Pide para que, su voluntad se haga por encima de la tuya y que puedas estar gozoso sabiendo que Él siempre ve por lo mejor para ti y los que te rodean.

Lee el pasaje una última vez y medita en él con esta nueva perspectiva.

Oración

Padre: quiero entender que tu voluntad siempre es buena.  No entiendo lo que sucede pero sí sé que puedo confiar en Ti.  Hoy clamo a Ti para que me rescates.  Hoy te pido que escuches mi oración y tu paz inunde mi corazón.  Te lo pido en Cristo Jesús.

Amén.

26 nov 2019

Salmos 34:11-14 Vengan hijos míos y escúchenme, que voy a enseñarles el temor del Señor. El que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar mal y sus labios de proferir engaños; que se aparte del mal y haga el bien; que busque la paz y la siga.

Con el paso del tiempo, me doy cuenta que el dicho: más sabe el diablo por viejo que por diablo es sumamente cierto.  El conocimiento que conlleva la experiencia es verdaderamente sorprendente.  Cuando tienes 15 años piensas que lo sabes todo.  Después tienes 18 y ahora sí, piensas que lo sabes todo.  Llegas a los 24 y verdaderamente estás listo para conquistar al mundo.  Y así, año con año, hasta que comienzas a darte cuenta que sabes muy poco y todavía hay demasiado por conocer.  Ahora prestas atención a lo que otros pueden enseñarte de su experiencia.  Abres tus oídos para aprender y buscas equivocarte menos.  También hay una frase que me encanta de el creador de Amazon, Jeff Bezos en la que dice: antes de tomar cualquier decisión, imagina si a tus 80 años te hará sentir remordimiento o alegría de haberla tomado.  ¡Simplemente no podemos darle perspectiva y valor a la experiencia!  En este pasaje: David, la experiencia, está hablando.  Está compartiendo su sabiduría y, por consecuencia, buscando que cometamos los mismos errores.  “Vengan hijos míos y escúchenme que voy a enseñarles el temor del Señor”.  ¿Quieres aprender algo?  ¿Quieres gozar la vida?  ¿Quieres tener días felices?  Pon atención a lo que dice David en este pasaje: controla tu lengua y apártate del mal.  Controla tu lengua y apártate del mal.  Piénsalo.  Es un principio que va en contra de la sabiduría de hoy en día.  Si le preguntas a 1000 personas cómo serían felices y gozarían más de la vida, me parece que una gran mayoría haría énfasis en la importancia de tener mucho dinero, fama o poder.  Sin embargo, David, quién ha tenido esas tres cosas, ni siquiera menciona una de ellas.  Nos dice que controlemos nuestra lengua y nos apartemos del mal.  ¡Qué simple!  Al mismo tiempo resulta sumamente difícil cuando estamos en situaciones donde perdemos el control.
David tiene mucha credibilidad por el extraordinario ejemplo de vida.  En especial por los errores que cometió y lo que sufrió por ellos.  Si él nos dice que busquemos la paz, que nos apartemos del mal y que controlemos nuestra lengua para ser felices, no veo por qué no dedicar toda nuestra atención a hacerlo.  Por la mañana, pide a Dios que te muestre cuando tu boca no está siendo controlada; que te muestre cuando no estás buscando la paz.  Al terminar tu día, medita si estás gozoso.  Si no lo estás, medita si cumpliste con los principios que aprendiste hoy.  No dejes el aprendizaje de hoy en el olvido.  Recuerda.  El tiempo nos enseña mucho y podemos evitar muchos problemas simplemente escuchando a los que ya han vivido lo que nosotros aún no.

Oración
Padre: gracias por tus enseñanzas.  Gracias por preocuparte por mí y por mostrarme cómo puedo ser feliz.  Controla mi lengua.  Controla mis pensamientos y guíame para que mi vida te de gloria en todo momento.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

26 ago 2019

1ª Corintios 2:12-13 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

El propósito de escribir estos mensajes siempre ha sido muy clara y simple: Dar gloria a Dios.  Tiene ya más de 10 años que escribo y hasta el momento nunca he recibido ninguna compensación económica.  De hecho, el blog tiene ya miles de visitas al mes y he pensado en tratar de monetizar ese flujo y donar las posibles ganancias a alguna iglesia o causa que esté alineada con el principio ya mencionado.  Te platico esto, porque antes de empezar a escribir, me puse a revisar los comentarios que la gente ha escrito.  Lo que más me sorprendió y de ahí que escogiera este pasaje para reflexionar fueron comentarios en un post de julio del 2010.  ¡Hace casi diez años que lo escribí y sigue teniendo impacto en las personas que lo leen!  No es porque soy muy listo.  No es porque escribo de manera especial.  Es porque el Espíritu habla.  Yo escucho. Luego escribo.  No soy yo.  Es Dios. Ahora, es muy importante que entiendas que tú has recibido el mismo Espíritu de Dios.  Tú también debes estar escuchando a Dios hablarte.  Tú también debes estar poniendo en práctica lo que escuchas.  ¿Entiendes esto?  ¿De qué sirve escuchar y volver a escuchar si tu vida sigue igual?  ¿De qué sirve llamarte seguidor de Cristo si tu vida no lo demuestra? ¿De qué sirve decir que crees en Dios pero no le entregas tu vida?  Piénsalo. Dios te está hablando el día de hoy y quiere abrir tu entendimiento.  Quiere derribar las barreras que has puesto y hacerte entender que su palabra y sabiduría son muy superiores a las nuestras.  Medita en tu vida.  ¿Qué te detiene para cambiar?  ¿Qué te detiene para dejar de pecar?  Si has aceptado a Cristo, ya no eres esclavo de tu pecado.  Tu cuerpo ya no te pertenece.  Tu vida ya no te pertenece.  Recuerda cómo Jesús le dice a Simón y a Andrés mientras pescaban: síganme, e inmediatamente dejaron sus redes y le siguieron (Mateo 4:18-22).  Si Dios ya te habló, y ya contestaste, qué estás esperando para “dejar tus redes y seguirlo”.  Yo escribo y lo comparto porque no puedo quedarme con las bendiciones que trae a mi vida el conocer más de Él y ver cómo me transforma de manera milagrosa.  Es, para mí, una necesidad el “gritar” al mundo que El es real.  Es como un fuego que arde dentro de mí que busca que otras personas dejen de dudar y se animen a dar ese paso de fe y comenzar a vivir como Dios quiere.

Es una enorme bendición el obedecer a Dios.  Es un gozo compartir su palabra.  Pero sobre todo, es verdaderamente increíble meditar en los milagros que ha hecho como el que una persona lea algo que escribí hace más de 9 años y siga recibiendo bendiciones y paz en su corazón por haber decidido ser obediente.  ¡Imagina lo que puedes hacer simplemente por comenzar a obedecerle!

Oración

Padre: gracias por tu palabra.  Gracias por tu sabiduría.  Gracias por traer dirección cuando no sé por dónde ir.  Perdóname y no permitas que el miedo frene mis deseos de seguirte sin restricción.  Quiero vivir para Ti y darte la gloria en todo lo que haga.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén