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12 feb 2014

Hebreos 1:2b-3

A éste (Jesús) lo designó heredero de todo, y por medio de Él hizo el universo.  El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que Él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa.  Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas.



Jesús no fue un gran hombre.  No fue un gran profeta.  No fue una persona llena de amor.  No.  Jesús fue y es Dios.  Lo anterior son adjetivos que describen solamente parte de su personalidad pero no le definen en su totalidad.  Por esta razón, la biblia nos enseña quién es Cristo.  Él está sentado a la diestra del Padre.  No hay ningún lugar más importante que ese y lo tiene especialmente reservado.  Tristemente, la imagen de Jesús ha sido atacada y minimizada.  Nosotros, como sus seguidores, debemos aprender quién es y qué lugar tiene.  Él es Dios.  A través de Él se creó el universo.  Si lees el evangelio de Juan en el capítulo 1, se le define como el Verbo.  Cristo existía, existió y existe.  No por ser una grandísima persona y ejemplo a seguir sino porque es Dios mismo.  Es el creador del universo.  En él todo y nada se mueve.  Es a través de Él que se sostienen todas las cosas.  Él es el heredero de todo y fiel imagen de Dios.  ¿Puedes dimensionar esto?  La verdad es que resulta difícil.  Nuestra mente no puede darle la perspectiva correcta a tan grande imagen. 
Hay muchas ideas que rodean a Jesús.  Muchas teorías también.  Tú y yo que le seguimos y queremos ser sus discípulos, debemos acudir a la fuente que nos dejó para conocerle plenamente y tener comunión con Él.  Recientemente escuché a un personaje religioso que tiene millones de seguidores decir que la biblia es un gran libro pero al mismo tiempo no se puede utilizar para los problemas actuales.  Esa persona, para empezar, no pertenece a Dios.  Aunque utilice su nombre.  Aunque diga que le representa.  Dista mucho de ser parte de Él y con Él.  Por esta razón, hago tanto énfasis en que entiendas la importancia de tener bien claro y firme quién es Jesús.  Basado en información de la biblia y no de lo que yo creo o escuché de alguien más.  Cada vez que leemos un ejemplo de lo que Jesús hizo en la tierra, estamos viendo a Dios mismo.  El mismo Cristo dijo que no hacía nada si no era la voluntad del Padre.  ¿Por qué?  ¡Porque son un mismo ser!  Para mucha gente le resulta fácil pensar en Jesús y Dios a su manera.  Le ponen las características que les gustan y quitan las que no.  Si consideran necesario, también agregan ideologías distintas a las que el mismo Jesús anunció.  Hoy aprendimos que Jesús es heredero de todo y por medio de Él se hizo el universo.  Es imagen fiel de Dios y por medio de Él se sostienen todas las cosas.  Por último, se encuentra sentado a la diestra del Padre.  ¡Ese es a quien seguimos!  ¡Ese es a quién te anuncio el día de hoy!  A Cristo.  A Dios.  Al Hijo.  Abre una biblia.  Estúdiala.  No dejes que lo que alguien más diga sea suficiente.  Te aseguro que te sorprenderás.

Oración

Señor: vengo a ti con mis rodillas dobladas y el corazón humillado entendiendo tu gran superioridad.  Te doy gracias por mostrarme tu grandeza.  Te doy gracias por tu palabra y la oportunidad de aprender de ella.  Te pido pongas entendimiento en mi para poder ponerte en el lugar que te corresponde.  Gracias mi Señor.  En el nombre de Jesús oro a Ti.  Amén

10 feb 2014

Hebreos 1:1-2

Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. 



No es fácil entender que la biblia es la palabra de Dios.  Fue escrita físicamente por hombres.  Cada palabra fue inspirada por Dios pero la gente puede debatir diciendo que fueron humanos los que la escribieron.  Cuando leo versículos como estos, pienso en la misma situación.  Dios nos ha hablado a través de los profetas, a través de Cristo y hoy en día a través de la biblia que compila a los dos anteriores.  Pero, cómo entenderlo.  ¿Cómo estar seguros que estamos creyendo en lo correcto?  ¿Cómo contestar a aquellos que cuestionan que Dios es quien nos habla?  O mejor aún, cómo entender que los que dicen hoy en día que Dios les habló y mostró esto o aquello son charlatanes.  La respuesta está en estudiar la biblia.  Ya sé.  Parece que no es una respuesta pero esa es la única opción.  Tenemos que entender el lugar que le corresponde a la biblia.  No es un libro más.  No son ideas y buenos deseos compilados en un libro.  Es la palabra de Dios misma.  Sí, son muchos autores y cada uno de ellos humano.  Sin embargo, al leerla, existe una armonía y un mismo mensaje que se entrelaza sin importar el autor, de tal manera que resulta imposible pensar que pudieran ponerse de acuerdo, a lo largo de tantos años, para que pudiera llegar a lo que es hoy.  Si pudiera traer a tiempo presente los dos versos de hoy, dirían algo así: Dios nos habló en repetidas ocasiones a través de profetas y Cristo, mientras que hoy en día, nos habla a través de su palabra que está en la biblia.
Dios es real.  Cristo es real.  Su palabra en la biblia es real.
Tristemente, nos resulta más fácil aceptar que la historia de Dios suena como novela o cuento pero por otro lado, podemos creer tantas otras cosas sin siquiera cuestionarlas.  Allá afuera la gente cuestiona la biblia cuando ni siquiera la han leído.  Hablan de Jesús sin siquiera conocerle.  Y peor aún, llegan a un juicio sin tener información para hacerlo.  Hoy quiero que entiendas la importancia de lo que dice Dios.  Ya sea a través de los profetas, Cristo o sus discípulos, cada palabra que el Señor quiere que escuchemos, la plasmó en lo que hoy tenemos como biblia.  Léela.  Estúdiala.  No escuches rumores y los des por un hecho.  Dios tiene muchas cosas para ti.  En repetidas ocasiones gente me ha escrito diciendo: justamente esto que escribes en el devocional me quedó como “anillo al dedo”.  ¿Sabes?  ¡Es Dios!  No soy yo.  Lo único que hago es compartir su palabra.  Él es el que te está hablando.  Él es el que te está buscando.  La imagen de Dios en el mundo es de un ser que habita en algún lugar lejano y quiere castigar al mundo y restringirnos con sus mandamientos.  El Dios de la biblia, el Dios que nos habló a través de sus profetas, de Cristo y los apóstoles, realmente es un Dios que nos ama y busca constantemente para que tengamos comunión con Él.  Recuérdalo, Dios te habla a través de su palabra.  A ti personalmente.  No es un mensaje para una multitud sino para ti personalmente. 

Oración

Padre: gracias.  Hoy entiendo que me amas y me buscas constantemente para que pueda tener comunión contigo.  Te pido pueda entender que la biblia es tu palabra y que Tú me hablas personalmente a través de ella.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

4 feb 2014

3 Juan 1:13-15

Tengo muchas cosas que decirte, pero prefiero no hacerlo por escrito; espero verte muy pronto, y entonces hablaremos personalmente.  La paz sea contigo.  Tus amigos aquí te mandan saludos.  Saluda a los amigos allá, a cada uno en lo particular.



Dedicarle tiempo a la gente no es fácil.  Significa sacrificar del tuyo y dárselo a alguien más.  No tienes que estar lleno de actividades para que sea difícil.  Piensa en esto: puedes estar cansado y prefieres ir a tu casa y descansar, sin embargo, vas a ir con un hermano en la fe a tratar de darle apoyo y algún tipo de consejo bíblico.  Con el tráfico, más el tiempo que pases ahí, tal vez se te fueron dos horas.  Por otro lado, personalmente hay días en los que preferiría hacer otra cosa y no escribir estos devocionales.  Sí.  También soy como tú y mi vida dista mucho de ser perfecta.  Pero al leer pasajes como el de hoy, donde vemos la entrega de los apóstoles como Juan, tiene que impactar nuestra vida.  Vuelve a leer el pasaje y trata de poner entonación a sus palabras.  Tienen un toque de cariño y afecto.  Quiere que Gayo mande un saludo individual a la congregación y no general.  A cada uno en particular quiero que saludes.  Le dice Juan.  ¡Eso es dedicar tiempo a los demás y entregarse por los demás!  A veces nos confundimos y queremos que el evangelio se lleve a miles de personas.  Queremos tener impacto en diferentes países.  En fin, tenemos planes increíbles mientras que por otro lado, perdemos el amor y la dedicación a nuestro prójimo.  Tenemos pastores con iglesias de miles de personas.  ¿Cómo le van a hacer para conocer a cada uno de ellos?  ¡Imposible!  Ahora, no existe una iglesia perfecta porque simplemente no somos perfectos.  Algunas iglesias explotan ciertas características y no tienen que ser todas iguales.  Por eso no estoy criticando una mega iglesia.  Lo que quiero hacer énfasis hoy, es en la atención tan dedicada y específica que muestra Juan en su carta.  A cada uno de la congregación donde Gayo se encontraba, manda a saludar.  Además, quiere ir pronto con ellos.  Quiere hablar personalmente y pasar tiempo con ellos.  Puede parecer muy simple pero no lo es.  Si pudiéramos comparar la labor de los apóstoles al día de hoy, serían como directores de empresas multinacionales.  Así me los imagino yo.  Viajando de una ciudad a otra.  Tratando de ver cómo va el “negocio”.  Hablando con los gerentes (líderes) y preguntando por el crecimiento.  Hablando constantemente por teléfono o mandando correos electrónicos.  La diferencia es que en ese entonces, viajar era mucho más lento y las comunicaciones muy, pero muy, arcaicas.  Pero seguramente su vida no tenía mucho tiempo de ocio.  Sin embargo, hay una diferencia adicional que tiene gran importancia.  Juan y los apóstoles no buscaban la forma más efectiva de “crecer”.  Buscaban imitar a Jesús en todo lo que hizo.  Entregaban su vida a cada uno de los hermanos.  Servían en todo momento.  Y se guiaban por lo que Dios dice.  Esto les dio el mejor resultado que cualquiera pudiera pensar.  Tener impacto en todo el mundo.  Pero pon atención.  Vino del amor y entrega que cada uno dedicó a sus discípulos.  Así como Juan, tú y yo debemos aprender a morir a nosotros mismos y dedicar de nosotros a nuestros hermanos en la fe y a nuestro prójimo en general.

Oración
Padre: gracias por abrir mis ojos.  He sido egoísta y no quería aceptarlo.  Hoy entiendo que debo entregarme y dedicar de mi a mis hermanos y mi prójimo.  Te pido perdón porque solamente he pensado en mí.  Te pido pongas las ganas y el deseo de servir y de gozarme en mi entrega a Ti.  Sé que va en contra de lo que pienso, sin embargo sé que tu camino es mejor que mi camino.  Gracias Señor.  En el nombre de Jesús.  Amén


3 feb 2014

3 Juan 1:12

En cuanto a Demetrio, todos dan buen testimonio de él, incluso la verdad misma.  También nosotros lo recomendamos, y bien sabes que nuestro testimonio es verdadero.




Es difícil hablar del cielo y del infierno.  Mucha gente no quiere pensar en la posibilidad de ir al infierno.  Sin embargo, es necesario anunciar el evangelio completo.  Una de las preguntas más comunes al hablar de este tema es: y qué me dices de Ghandi o la madre Teresa de Calcuta o cualquier personalidad que haya tenido buenas acciones y hayan hecho el “bien” en su vida.  “¿Ellos también se van al infierno si no aceptaron a Cristo?”  Con el versículo de hoy, puedo ver al Señor explicando este tipo de respuestas.  ¿Cómo?  Con las palabras de Juan al decir: Demetrio tiene buen testimonio, además, sabes que nuestro testimonio es verdadero y nosotros lo recomendamos.  Claramente hace una diferencia entre tener un buen testimonio y tener el testimonio verdadero.  Sí.  Hay personas que tienen una vida ejemplar.  Hay personas que, a nuestro parecer, deberían ir al cielo.  Sin embargo, nosotros no somos los jueces.  A nosotros nadie nos va a preguntar qué pensamos sobre esta persona o aquella.  A nosotros nos toca abrazar la gracia y misericordia que Dios nos ha dado para poder ser salvos y al morir ir a su presencia.  ¿Qué podemos aprender de esto?  Que las buenas obras no son el camino al cielo.  Que portarse bien no es el camino para reconciliarse con Dios.  Que hacer el bien no nos da comunión con el Señor.  El diablo nos quiere hacer pensar que sí se puede.  Sin embargo, la biblia es muy clara en lo contrario.  Es importante que entiendas este principio.  Es importante que lo tengas claro.  Te puedo asegurar que en algún momento tendrás una plática o discusión con alguien que te hará la misma pregunta: ¿y tal o cual no se van a ir al cielo?  Tu respuesta debe ser sólida.  La biblia nos dice que solamente aquellos que reciben a Cristo como su Señor y Salvador pueden ser perdonados de sus pecados y por consecuencia ir al cielo.  Puede resultarte un poco complicado entender que alguien que hace el bien no vaya al cielo.  Es normal.  Nos han acostumbrado a ser analizados y evaluados según nuestras obras.  Por el contrario, Dios nos evalúa según nuestro corazón.  ¿Por qué crees que Jesús asegura al delincuente que está crucificado a su lado que estará en su presencia?  Porque Dios ve los corazones.  Ese delincuente no tuvo oportunidad alguna de hacer una buena obra.  Lo que hizo fue entregar su corazón y reconocer que era pecador.  Al instante Jesús lo perdona.  Por otro lado, vemos a otro delincuente que está también siendo crucificado y su corazón permaneció endurecido.  Ser cristiano no significa portarse bien.  La gente a veces lo percibe así: ya no hace esto o aquello porque ahora es cristiano.  Ese cambio es simplemente la evidencia de lo que ocurre en tu interior.  Te lo repito.  El cambio viene desde tu interior y la transformación de tus acciones es un reflejo de ello.  No funciona al revés.  Primero se transforma el espíritu.  Después el cuerpo.

Oración

Padre: gracias por tu palabra y por enseñarme tu voluntad a través de ella.  Ahora entiendo que el tener una buena reputación o hacer buenas obras no me lleva a ningún lado cerca de Ti.  Ahora entiendo que buscas corazones arrepentidos.  Aquí está el mío.  Tómalo.  Te pido que mi vida sea transformada desde dentro.  Te pido que mi vida pueda dar testimonio de que vives en mí.  Gracias por tu amor y misericordia.  Gracias en el nombre de Jesucristo.  Amén.