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24 mar 2011

Hechos 8:25-27

Después de testificar y proclamar la palabra del Señor, Pedro y Juan se pusieron en camino de vuelta a Jerusalén, y de paso predicaron el evangelio en muchas poblaciones de los samaritanos. Un ángel del Señor le dijo a Felipe: Ponte en marcha hacia el sur, por el camino del desierto que baja a Jerusalén a Gaza. Felipe emprendió el viaje y resulta que se encontró con un etíope eunuco, alto funcionario encargado de todo el tesoro de la candase, reina de los etíopes. Éste había ido a Jerusalén para adorar.



¿Alguna vez te has preguntado si estás en el lugar correcto? ¿Te has cuestionado si tu trabajo, la ciudad o la casa en la que vives es lo que Dios tiene para ti? Personalmente lo cuestiono muy seguido. No por inseguridad sino porque no quiero estar fuera de Su voluntad. He cometido muchos errores y no quiero cometer más por mi soberbia. Pero en ocasiones es difícil diferenciar si estamos en el camino correcto o en el incorrecto. ¿Cómo podemos tener un parámetro para resolver esta disyuntiva? Con los versículos de hoy podemos darnos una buena idea para la respuesta. Pedro y Juan se pusieron en marcha de vuelta a Jerusalén y en su camino predicaron en muchos pueblos de Samaria. Mientras Felipe regresaba a Jerusalén, obedece el llamado del ángel y encuentra a un eunuco a quien posteriormente bautizaría. Entonces, ¿cómo saber si estamos en el lugar y el momento correcto? Lo sabemos si estamos poniendo las cosas de Dios primero. Ejemplo, utilizamos nuestros recursos para Dios, abrimos las puertas de nuestra casa para que se estudie la palabra; aprovechamos el convivio en nuestro trabajo para dar testimonio; aprovechamos nuestro alrededor para dar gloria a Dios. Los apóstoles se detenían y cambiaban su rutina para compartir a Jesús. ¿Estás haciendo lo mismo? Si por el contrario, donde te encuentras, no te permite ir a tus estudios, quita tiempo de tu vida familiar, el ambiente es propenso a que te aleje de Dios, puedes tomarlo como señal de que no es el lugar adecuado. Siempre debes orar y dar un tiempo a que Dios vaya mostrando su plan para tomar una decisión.
Pon mucha atención a la manera en que los apóstoles trabajaban. En su camino a Jerusalén seguían compartiendo el evangelio. Quiere decir que nosotros debemos hacer lo mismo. En nuestro camino a las vacaciones. En nuestro camino al trabajo, en nuestro camino del día a día, debemos tener el corazón dispuesto a entregarnos y dedicar tiempo a compartir a Cristo. Ahora, no quiere decir que siempre tendrás respuestas y recibimientos agradables. Habrá personas que te desprecien y no les guste tu anuncio. Deja que Dios se encargue de ello y tú sigue trabajando para Él.
Mantengámonos en las cosas de Dios. Busquemos su reino. Busquemos obedecerlo. No nos acoplemos a este mundo ni a su rutina sino seamos transformados para poder ser como Jesús, como los apóstoles que entregaron su vida a Él y en todo lo que hacían buscaban Su gloria. Esta es la forma de vivir. Esta es la forma de confirmar que estás en donde debes estar: el lugar que Dios tiene para ti.

Oración
Señor: hoy entiendo que no he utilizado todo lo que me das para tu gloria. Entiendo que puedo hacer mucho más para tu gloria y quiero comenzar. Ayúdame a entregarme y ser menos egoísta. Quiero estar disponible en todo momento y con cualquier persona para compartir de tu palabra así como lo hicieron tus apóstoles quienes no les importó frenar su camino a Jerusalén con tal de hablar de Jesús.

23 mar 2011

Hechos 8:20-23

¡Que tu dinero perezca contigo, le contesto Pedro. Porque intentaste comprar el don de Dios con Dinero! No tienes arte ni parte en este asunto, porque no eres integro delante de Dios. Por eso, arrepiéntete de tu maldad y ruega al Señor. Tal vez te perdone el haber tenido esa mala intención. Veo que vas camino a la amargura y a la esclavitud del Pecado.



Por eso arrepiéntete…
Simón estaba tratando de vivir como estaba acostumbrado a hacerlo. Por ello cuando pide a Pedro si puede pagar por el don de Dios no suena tan loco si entendemos de dónde viene esa pregunta. Una persona que no conocía de Dios, que utilizaba magia y hechicería para ganar dinero piensa que las cosas pueden funcionar igual. A veces caemos en el mismo error. Por la costumbre o simplemente dureza de nuestro corazón, queremos seguir manejando las cosas a nuestra manera. Nos resistimos al cambio. Nos resistimos a obedecer. Nos resistimos a dar ese paso que, dentro de nosotros, sabemos que se debe tomar pero aún así no lo hacemos por rebeldía y orgullo. Finalmente pensamos que podemos seguir bien con nuestras decisiones y agregando a Dios cuando se necesita. No hay nada más equivocado. Si algo se repite constantemente en la biblia es la necesidad de arrepentirnos de nuestros pecados. Lo vimos con Caín y Abel cuando traen sus ofrendas a Dios. Lo vemos con Sodoma y Gomorra. Lo vemos en el comienzo y transcurso del éxodo. En fin, si pones atención te darás cuenta que arrepentirte de tus pecados es el primer paso para poder tener comunión con Dios. Por otro lado, a nosotros nos gusta pensar que Jehová se puede acomodar a nuestras ideas y conceptos que tenemos de un dios existente. Pensamos que podemos ser buenos, que nuestros parámetros son aceptables y que no tenemos que arrepentirnos, bueno, si de repente nos sentimos como que hicimos algo mal, tal vez aceptemos que en algún pequeño detalle sí cometimos un error. No estoy exagerando. Nuestra naturaleza nos aparta de Dios. Nuestra carne nos lleva a pensar que no necesitamos de Él y menos aún el tener que doblar nuestra rodilla, humillarnos y reconocer que necesitamos su aprobación y su perdón. ¡Verdaderamente es una patada a nuestro orgullo!
En el versículo anterior, escribí sobre nuestra búsqueda por negociar con Dios y cómo nos resulta imposible ofrecer algo que pudiera interesarle. De hecho, pienso que la respuesta de Pedro nos sirve para darnos una idea de lo que Él podría contestarnos: ¡que tu dinero perezca contigo! No eres íntegro delante de mí y veo que vas camino a la amargura y esclavitud. Arrepiéntete y ruega por tu perdón. Entendamos que Dios es muy superior a nosotros. Aceptemos que necesitamos de Él. Pidamos perdón por nuestros pecados y busquemos vivir conforme a sus parámetros y no los nuestros.

Oración
Padre: pido perdón por mis pecados. Perdón porque quiero seguir viviendo como antes y entiendo que va en contra tuya. Ayúdame a seguirte y obedecerte. Ayúdame a no ser como Simón que buscaba negociar contigo o incluso comprar tus dones. Me rindo ante Ti y te pido misericordia. En el nombre de Jesús
Amén

17 mar 2011

Hechos 8:18-19

Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero y les pidió: denme también a mí ese poder para que todos a quienes yo les imponga las manos reciban el Espíritu Santo.



Tal vez te parezca ilógico lo que estaba pidiendo Simón. Es más fácil escuchar la historia que entender cuánto nos parecemos a los actores. Simón estaba reaccionando de una manera muy normal y probablemente tú y yo hubiéramos tenido una reacción similar. Piénsalo. Estás acostumbrado a trabajar y llevar tu vida de una manera. Un día, llegan unas personas a decirte que las cosas pueden ser diferentes. Vas con ellos una tarde, luego más días y te das cuenta que lo que hacen es increíble. ¿No te gustaría hacerlo también? Otro ejemplo: cuando alguien ofrece a Dios algo a cambio de resolver cierta situación. Dios mío, te prometo que hago esto o aquello si tu sanas a esta persona (o a ti); te prometo que si nos sacas de este problema cambiamos nuestra vida; y así los ejemplos siguen. Tal vez es más difícil de entender lo que Simón estaba pidiendo, porque no estábamos en ese momento siendo sorprendidos por los milagros de Felipe y los apóstoles, pero estoy convencido que nuestra ignorancia combinada con un gran orgullo, nos llevan a pensamientos similares. ¿Cómo vamos a poder comprar el poder de Dios? ¿Cómo vamos a negociar con Dios? ¿Qué tienes para ofrecerle? ¿Qué tienes que no tenga? ¿Por qué te crees tan importante? Es una clara muestra de que, como humanidad, no cambiamos con el paso de los años. Hace dos mil años un sujeto llamada Simón quería negociar con Dios. Hoy en día, muchos Simones andan por ahí tratando de hacer lo mismo. Andan buscando que Dios les ayude a seguir con sus propósitos cuando el evangelio anuncia lo contrario: entregar nuestra vida y seguir el propósito que Él ha establecido. Efesios 5:2 nos dice: lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios.
Tal vez te identifiques con aquellos que quieren negociar con el Señor. Es posible que ya lo hayas intentado varias veces. Hoy tienes que entender que Dios no funciona así. Lo que Simón intentó es igual a lo que nosotros intentamos hoy en día al tratar de darle estructura y forma a cómo trabaja Dios. Él nos dejó su palabra con los parámetros muy claros. Mandó a su Unigénito para que todo aquél que crea en Su nombre no se pierda más tenga vida eterna. No mandó a Cristo a negociar. Tampoco busca que le ofrezcas esto o aquello. Quiere tu corazón arrepentido. Quiere tu vida entera. En Sus términos. A Su manera. No a la nuestra. ¿Qué quieres hacer?

Oración
Señor: quiero vivir en tus términos. Me arrepiento de mis pecados y de pensar que puedo negociar contigo o que incluso puedo exigirte y quejarme por lo que pasa en mi vida. Hoy entiendo que estoy equivocado. Perdóname y permite que pueda aprender a vivir en entrega a Ti y a mi prójimo como Cristo lo hizo. Transforma mi corazón. Transforma mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido
Amén

16 mar 2011

Hechos 8:14-17

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que los samaritanos habían aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Éstos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, porque el Espíritu aún no había descendido sobre ninguno de ellos; solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan les impusieron las manos, y ellos recibieron al Espíritu Santo.



Nos dice la biblia en el evangelio de Marcos capítulo uno, que Juan el bautista predicaba que su bautismo era con agua pero que vendría Uno que bautizaría con el Espíritu Santo. En el evangelio de Lucas, vemos que el Espíritu Santo descendió sobre Jesús después de ser bautizado. En estos versículos, vemos que había un gran número de personas que habían creído en el evangelio y habían sido bautizadas pero aún no habían recibido al Espíritu Santo. Pienso que Dios hace estas pequeñas variaciones con toda intención. A nosotros nos gusta crear rituales. Ve por ejemplo el fútbol y cómo entran los jugadores a la cancha arrancando un poco de pasto. Si a alguien le va bien cuando usa cierta ropa, la vuelve a utilizar en días críticos. Cuando tengo que utilizar un avión, veo a mucha gente distraída y haciendo lo suyo hasta unos minutos antes de que vamos a despegar y entonces sus rostros cambian y realizan sus rituales también. Por esta razón, pienso que Dios no nos deja una guía que seguir como hombres para que alguien reciba al Espíritu Santo a través de nosotros. Depende de Él. En estos versos, Juan y Pedro impusieron las manos y reciben al Espíritu mientras que en otros no hubo tal seguimiento. Lo que sí es constante es nuestra necesidad de reconocer a Cristo como Señor y Salvador y arrepentirse de nuestros pecados. Ten cuidado con los ritos que realizas. Analiza el por qué los haces. ¿Tienen fundamento en la Biblia? ¿Lo has constatado o alguien te dijo que la biblia lo dice? Juan y Pedro no eran los personajes fundamentales en la historia. Tampoco fue un milagro el que impusieran las manos. Simplemente fueron instrumentos de Dios. No hay que quedarse con la mirada en los instrumentos o en las señales sino en Aquél que los creó y utiliza.
Por otro lado, me resulta interesante ver cómo deciden mandar a Juan y a Pedro a Samaria. Felipe comenzó a predicar en esa región. La gente creyó en Jesús y se volvieron a Él. Es muy probable que Felipe dentro de su aviso a los apóstoles de lo que estaba sucediendo, haya expresado la gran reacción que había tenido la gente hacia el evangelio. Ahora. Veo muy común en nuestro tiempo que nos gusta compartir de Dios llevando a la gente a la congregación. Esto es solamente una pequeña forma de hacerlo. Pienso en Felipe y cómo hizo todo un trabajo antes de que Juan y Pedro llegaran. Tú y yo debemos hacer lo mismo. Llevar gente a la congregación debería ser el resultado de un trabajo individual que hayamos realizado previamente y no la forma en que cumplamos con la tarea de predicar. Dios es personal. Dios busca cada corazón y quiere reconciliarse con cada uno de nosotros. No con una multitud. Con individuos. Uno por uno. ¿Quieres ser el siguiente?

Oración
Señor: quiero aceptar a Cristo en mi vida. Reconozco que he pecado y te pido perdón. Me he llenado de rituales y no he buscado escucharte o aprender de Ti, ayúdame a entender que no son los ritos lo que me acerca a Ti sino Cristo y tu palabra. Hoy entiendo que quieres tener comunión conmigo y yo también quiero que así sea. Permite que tu Espíritu Santo transforme mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido
Amén

14 mar 2011

Hechos 8:9-13

Ya desde antes había en esa ciudad (de Samaria) un hombre llamado Simón que, jactándose de ser un gran personaje, practicaba la hechicería y asombraba a la gente de Samaria. Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, le prestaban atención y exclamaban: ¡Este hombre es al que llaman el Gran Poder de Dios! Lo seguían porque por mucho tiempo los había tenido deslumbrados con sus artes mágicas. Pero cuando creyeron a Felipe, que les anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, tanto hombres como mujeres se bautizaron. Simón mismo creyó y después de bautizarse, seguía a Felipe por todas partes, asombrado de los grandes milagros y señales que veía.


Dios nos creó con un pequeño “defecto”. Tenemos en nuestro ser un vacío que solamente Él puede llenar. Todos nacemos con él mas no todos morimos con él. Habrá personas que busquen llenar el vacío a través de distintas religiones o espiritualidades. Otras buscaran satisfacción física. Otros poder o ambición. Otros tratarán de que el arte sea la fuente que les inspira vivir. En ese entonces, en la región de Samaria, veíamos a un señor llamado Simón quien utilizaba la magia y hechicería para jactarse de ser un gran personaje. Por un lado, él buscaba llenar su vacío a través de la fama y llenar su ego, por el otro, la gente necesitaba dirección y propósito y él se los brindaba con sus artes mágicas.
Lo triste no es que existan este tipo de distracciones. Es como si nos pusiéramos tristes porque alguien es adicto al alcohol. La tristeza viene cuando entendemos que en lugar de buscar llenar su vacío en Jesús lo intentan a través de tantas otras cosas. Ese alcohólico en algún momento pudo decidir por Jesús en lugar del alcohol. Triste ver que proliferen los seminarios de luz y energía positiva, seminarios para conocer e interpretar tu aura, personas pagando por escuchar a alguien en el teléfono decirles su “futuro”. Es triste ver que la gente le ponga tanta atención a todo menos a Jesús. Es triste ver que prefieran estar “probando” de todo tipo de cosas antes de probar con la palabra de Dios. Es triste ver que le den oportunidad a todo tipo de espiritualidad y dejen a un lado al Señor de señores.
La gente es engañada todos los días con personajes como Simón. Nuestro deber es compartir a Cristo como lo hizo Felipe en Samaria. Él no pensó que la gente era muy fiel o leal a Simón el hechicero. Tampoco pensó en lo difícil que sería convencerlos después de tanto tiempo de creer en Simón y su brujería. Simplemente fue y predicó las buenas nuevas. “La gente creyó” nos dice la Biblia. No necesitamos un plan de ataque ni a los mejores oradores. Necesitamos corazones dispuestos a servir. Vidas que sean entregadas en predicar a Cristo y que gocen de ver almas arrepentidas y reconciliadas con Dios.
Hay gran necesidad en tu casa, en tu colonia, en tu familia o en tu trabajo. ¿Qué estás haciendo al respecto? ¡Compartamos las buenas nuevas!

Oración
Señor: te doy gracias por enseñarme que no hay nada ni nadie que pueda llenar el vacío que hay en mí más que Tú. Te pido que vengas a mi vida y la transformes. Te pido perdón por mis pecados. Te pido que pueda dejar atrás todo lo que pensaba que me llenaba y que hoy entiendo que generaba más vacío. En Cristo Jesús te lo pido, Amén

11 mar 2011

Hechos 8:4-8

Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban. Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les anunciaba al Mesías. Al oír a Felipe y ver las señales milagrosas que realizaba, mucha gente se reunía y todos prestaban atención a su mensaje. De muchos endemoniados los espíritus malignos salían dando alaridos, y un gran número de paralíticos y cojos quedaban sanos. Y aquella ciudad se llenó de alegría.



El día de ayer escribí sobre permanecer y no huir. A pesar de que tomamos malas decisiones, el Señor, sabiendo lo que habríamos de decidir sigue teniendo un plan preciso para nosotros. Este es el caso de los que se dispersaron y continuaron predicando la palabra a dondequiera que iban. Esto no quiere decir que tenemos libertad para tomar las decisiones que queramos y al final llegaremos al mismo destino. ¡Por supuesto que no! Cada decisión que tomamos tiene consecuencias. Lo que quiero decir es que, Dios, en su soberanía, se encarga de que todo siga bajo su control y de cierta manera, dentro de su misericordia nos permite corregir lo que hemos hecho mal. ¿Cuántas veces no has tomado decisiones tan malas que no te sientes digno de acercarte a Dios? ¿Cuántas veces has visto tu pecado contra la santidad y gracia de Dios y tu único pensamiento es la imposibilidad de corregir tal separación? Estas son estrategias del Acusador (Satanás). Busca crear confusión y que olvides la gracia y misericordia del Señor. Si bien, debemos estar enfocados en obedecer, habrá ocasiones en las que fallemos. Es un hecho. No somos perfectos y cometeremos errores. Lo importante es no dejarnos engañar y pensar que nuestra comunión con Dios ha terminado. Él está ahí. Esperando a que regreses y pidas perdón.
La ciudad de Samaria se llenó de alegría. ¿Por qué? Porque estaban recibiendo el evangelio y las consecuencias eran maravillosas.
¿Cuántos no necesitamos alegría en nuestras vidas? ¿Cuántas ciudades han perdido la paz y tranquilidad? La alegría llega cuando una persona recibe a Cristo. No cuando recibe un incremento de sueldo, no cuando se casa o tiene un hijo y tampoco cuando compra una casa. Pon atención: el gozo está en Cristo y su evangelio. No hay otro lugar en el que puedas encontrarlo.
Ahora, como seguidores de Jesús, debemos ser como Felipe quien a través de su vida, muchos entregaron sus corazones al Señor. Debemos ir con nuestros familiares, vecinos o amigos y compartir que Jesús ha transformado nuestra vida, compartir que murió por nosotros y que quiere reconciliarnos con Dios Padre. Tal vez no podamos hacer sanaciones como las que hizo Felipe pero ¡imagina lo que tu vida y la mía transformadas pueden hacer como testimonio! Lo que necesitamos es humildad, arrepentimiento y convicción. Reconozcamos nuestra necesidad de Dios, pidamos perdón por nuestros pecados y tengamos la convicción de que Jesús es el camino, la verdad y la vida.

Oración
Padre: perdona mis pecados. Creo que Cristo murió por mí para reconciliarme contigo. Hoy quiero caminar tu camino. Quiero que mi vida sea diferente y sirva de testimonio a otras personas de que existes y eres maravilloso. Gracias por tu misericordia y por permitirme venir a Ti a pesar de mis errores. Pongo mi vida a tus pies, en servicio y en adoración. En el nombre de Jesús
Amén

10 mar 2011

Hechos 8:1-3

Y Saulo estaba allí, aprobando la muerte de Esteban. Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén, y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo, por su parte, causaba estragos en la iglesia: entrando de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel.



Creo que una de las principales causas por la cual, una persona no quiere tomar el compromiso de obedecer a Jesús y entregar su vida, está expuesta en estos versículos. Vemos que al momento en que comienza la gran persecución contra la iglesia, todos se dispersaron excepto los apóstoles. No queremos comprometernos porque pensamos que es mejor tener esa salida de emergencia disponible cuando las cosas no vayan bien. Preferimos utilizar nuestros recursos y agregar a Dios en los huecos que no podemos llenar, pero no más. Es más, si así has vivido siempre, ¿por qué cambiar ahora? No estoy tan mal, piensas, ¿pero según quién y contra qué te comparas? La línea la puso Dios, no tú, no yo.
Si bien, es normal que la congregación se sintiera aterrorizada y pensara que su única escapatoria era salir cuanto antes, vemos con el ejemplo de los apóstoles que no es bueno reaccionar cuando estamos en estado de alarma. Debemos tranquilizarnos. Hacer una pausa. Entregarnos en oración. Aunque parezca que el mundo se acaba en ese instante, me parece que lo mejor que podemos hacer es quedarnos y no huir como los demás. Por otro lado, la persecución que estaban viviendo no tenía una razón de ser pero aún así estaba sucediendo. A veces no entendemos el por qué de lo que nos sucede pero no podemos hacer nada al respecto más que voltear a Dios y buscar consuelo en Él.
No tengamos miedo de comprometernos con el Señor. No es bueno dejar que nuestras costumbres y formas de vivir nos limiten a ser transformados por Dios. No está bien que no hablemos de Jesús porque ahora si decimos algo tenemos que hacerlo. No está bien no comprometerte con Dios porque no quieres cambiar tu estilo de vida.
Por otro lado, nos sirve abrir los ojos y entender que hay varios Saulos por ahí queriendo destruir nuestra comunión con Dios. Señalan, ridiculizan o simplemente tratan de estorbar.
Al principio, parece difícil dar el paso para entregarte a Dios. Piensas en todo lo que haces y que probablemente no está en línea con Él. También evalúas lo que dirá la gente y cómo tomarían tus ganas de cambiar y llevar una vida distinta. Hoy te puedo decir que es la mejor decisión de mi vida. Ser de los “que se quedan” cuando las cosas están en contra es donde debemos estar.

Oración
Señor: quiero cambiar. Toda mi vida he tomado mis propias decisiones y sé que gran parte de ellas han sido malas. Quiero ser como los apóstoles que se quedan aunque las cosas estén en su contra. Quiero comprometerme contigo y obedecerte. Quiero tener congruencia en mi vida y hacer lo que digo. Perdona mis pecados en el nombre de Jesús
Amén

9 mar 2011

Hechos 7:57-60

Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.



Definitivamente no es un final feliz podrás decir. Irónicamente lo es. Cuando nuestra perspectiva está en línea con lo que hay en este mundo o en esta vida, perdemos el enfoque correcto que es ver con los ojos de Dios. Al momento de permitir al Señor que, a través de su palabra, nos muestre sus planes, su propósito y sus promesas, comenzamos a entender que nos hizo de una manera muy particular: eternos. La biblia es muy clara sobre nuestra eternidad. Tú y yo, al morir, nos desprenderemos de este cuerpo pero nuestro espíritu seguirá eternamente. Aquí viene lo difícil de aceptar. Solamente tenemos dos opciones: tener una eternidad con Dios (en el cielo) o una separada de Él (en el infierno). No hay puntos intermedios. Entonces, si dejamos atrás nuestros sentimientos y conceptos de cómo debería de ser una vida (o muerte) ideal (creada por novelas, películas y publicidad) y dejamos que Dios nos muestre cómo es su concepto, entendemos que la lapidación de Esteban fue realmente un final feliz ¡porque su vida no terminó ahí! ¡Él se fue a la presencia de Dios! Se entregó y obedeció hasta el final. Se mantuvo firme con su corazón confiado en que Jesús estaba con él. ¿Lo puedes ver? En el tiempo en que vivimos, nos han hecho creer que hay un estilo de vivir e incluso una forma de morir. La realidad no es así. Jehová es quien tiene el plan perfecto y no tiene que apegarse a lo que pensamos que sería bueno. Ahora, no estoy diciendo que esta sea la única forma en que debemos morir. ¡Por supuesto que no! Lo que quiero cambiar es nuestra forma de pensar y entender las cosas. Dejar que los planes de Dios estén por encima de los nuestros y permitir que sea Él quien trabaje no cuestionándolo. Cambiemos nuestras oraciones y pidamos por crecimiento espiritual, por amor, por paz que solo Dios puede dar y olvidemos de pedir por que se resuelvan nuestros problemas.
Otro punto importante a resaltar es que Esteban no murió cuando pedía a Jesús que tomara su espíritu. Lo menciono porque nos cuesta mucho trabajo entender que las respuestas a nuestras oraciones son en el tiempo de Dios. El Señor tenía un último propósito para Esteban antes de llevárselo. ¿Cuál? ¡El que pidiera perdón por aquellos que lo estaban asesinando! Parecía que ya había cumplido su prometido pero Dios tenía algo más. Así es en nuestras vidas. Pensamos que ya nos han transformado o que ya ha sido suficiente pero la realidad es que Dios quiere todavía más. ¡Semejante ejemplo que nos dejó Esteban porque Dios le permitió sufrir unos minutos más! Ahora él está en la presencia del Señor.
Meditemos sobre nuestros conceptos de la vida, la muerte y nuestros problemas. Veamos a través de la perspectiva divina y no la nuestra…

Oración
Señor: es increíble entender que Tú estás por encima de todo y que incluso lo que parece un final triste en realidad es una historia hermosa. Te pido que pueda cambiar mi perspectiva y ver a través de tus ojos poniendo tus principios por encima de mi voluntad. Ayúdame a entender que quieres mi vida entera y que yo te he dado pedazos solamente. Ayúdame a vivir en tu voluntad. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

8 mar 2011

Hechos 7:54-56

Al oír esto, rechinando los dientes montaron en cólera contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. ¡Veo el cielo abierto, exclamó, y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios!



Cuando todo comienza a ponerse negro y no vemos por dónde pueda mejorar, nos queda una sola opción: fijar la mirada al cielo y entregarnos al Señor. Lo ideal sería no tener que esperar a que la espada y la pared sean lo último que vemos, sino poder ser sencillos de corazón y voltear nuestra mirada a Jehová desde antes. Hay historias de personas que hablan sobre sus últimos días antes de morir y pareciera que sabían que su tiempo estaba cerca. Honestamente es un misterio y solo Dios sabe lo que manifiesta. En esta ocasión, le permitió a Esteban tener una pequeña idea de lo que le estaba esperando. El Señor no se había olvidado de él sino al contrario, tenía la mirada fija sobre su persona.
A veces Jehová nos manda ciertos momentos de alivio que solamente podemos ver cuando fijamos nuestra mirada en Él. Por ejemplo, me ha tocado conocer historias en las que la familia atraviesa un problema económico y sin entender cómo o por qué, los recursos llegan para cubrir sus necesidades. Lo que atravesaba Esteban era mucho peor que la falta de dinero. Él sabía lo que sucedería. Sabía de lo que el Consejo era capaz y sobre todo supo que había expuesto de manera abierta su falta contra Dios.
Es verdaderamente admirable el ejemplo de Esteban. Primero, no le importó quedar mal ante el Consejo sino que obedeció al Señor y habló del evangelio. Segundo. Sin importar que todo comenzara a estar en su contra, se mantuvo firme y siguió dando testimonio de Cristo en lugar de buscar mejorar su situación. Y tercero. Nunca se olvidó que para seguir adelante, su mirada tenía que estar fija en el cielo con la esperanza de que Dios estuviera en control. ¿Qué hacemos nosotros en cambio? Uno, preferimos quedar bien ante nuestros amigos o colegas de trabajo y “los respetamos” al no hablar de Jesús. Segundo. Cuando algo está en nuestra contra, preferimos aclarar la situación y “salir del problema” en lugar de entender que el problema somos nosotros y que Dios busca transformarnos. Y tres. Primero nos gusta voltear a todos los recursos que tenemos frente a nosotros antes de reconocer que necesitamos ayuda. Sí, creemos en Dios, pero solamente lo utilizamos como último recurso.
La biblia nos dice que Dios es celoso. Celoso de nuestro tiempo con Él. De nuestra santidad. De nuestra transformación. De nuestro servicio a Él. ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo estamos viviendo? ¿Tenemos que esperar a que las situaciones extremas nos hagan entender lo alejados y poco entregados que estamos con el Señor? ¿Tan tercos y necios somos?

Oración
Padre: me rindo ante Ti. Perdóname. No quiero esperar al último minuto para reconocerte ni dejarte como mi último recurso. Quiero entender y vivir como lo hizo Esteban. Servirte, agradarte y obedecerte. Este es mi deseo y lo pongo a tus pies al igual que mi corazón. Heme aquí Señor. En Cristo Jesús
Amén

7 mar 2011

Hechos 7:1-2ª,51

¿Son ciertas estas acusaciones? Le preguntó el sumo sacerdote. Él contestó: Hermanos y padres, escúchenme… ¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos! Ustedes son iguales que sus antepasados: ¡Siempre resisten al Espíritu Santo! ¿A cuál de los profetas no persiguieron sus antepasados? Ellos mataron a los que de antemano anunciaron la venida del Justo, y ahora a éste lo han traicionado y asesinado ustedes, que recibieron la ley promulgada por medio de ángeles y no la han obedecido.



Irónicamente, Esteban nunca debatió contra las falsas acusaciones. No le dedicó tiempo a tratar de aclarar el error que estaban cometiendo al acusarlo de lo que no había hecho ni trató de exponer la corrupción que existía. Pero lo que sí hizo fue hablar sobre Jehová y el cumplimiento de sus promesas. Habló de los versículos 2 al 50 sobre Abraham y cómo su descendencia habitaría en tierra ajena y serían esclavizados por 400 años cuando no tenía ni un solo hijo. Posteriormente relata la historia de los doce patriarcas quienes por envidia venden a José como esclavo y Dios se encarga de protegerlo hasta ponerlo por segundo en el reino de Egipto. Después de la muerte de José, llegó un rey a Egipto que se olvidó de Dios y comenzó la opresión contra el pueblo judío. Pero los planes de Dios no terminaban con la esclavitud pues levantó a Moisés quien se encargaría de liberarlos y llevarlos a la tierra prometida sin embargo al no confiar en que el Señor cumpliría su promesa, pidieron a Aarón que les hiciera dioses para adorar pues no habían escuchado de Moisés y Jehová los castigó dejándolos en el éxodo hasta que muriera esa generación. Posteriormente fallece Moisés y a través de Josué se cumplen los planes de Dios y entran a morar en la tierra prometida.
¡Tercos y duros de corazón! les dice Esteban. Siguen haciendo lo mismo que sus antepasados. Siguen resistiendo al Espíritu Santo, siguen dándole la espalda al Señor. ¡Tienen conocimiento de la ley pero no la obedecen!
Dios nos ha dejado sus promesas en la Biblia y siempre ha cumplido. Por el contrario, la historia nos juega en contra. Como humanos, siempre hemos estado fallándole al Señor, olvidándonos de Él cuando hay abundancia y clamando cuando hay escases. Las transiciones son difíciles y por eso pensamos que antes estábamos mejor pero no es así. Dios tiene un propósito para nuestra vida y una promesa que cumplir: el perfeccionarnos a la imagen de Jesús. No seamos como aquellos que conocen de Jehová pero no obedecen, que escuchan de Dios pero no ponen atención, que señalan a aquél que compromete su vida en obediencia, no seamos como los que crucificaron a Jesús pensando que estaban haciendo lo correcto. No dejemos que el tiempo ponga en duda que Dios está al control o que no cumplirá con sus promesas. Todo es a Su tiempo y no al nuestro. ¡Pasaron 400 años de esclavitud antes ser liberados! Busquemos tener un corazón blando y humilde. No duro y lleno de orgullo. Hoy debes tomar una decisión: escuchar las buenas noticias y aceptar a Cristo como tu Señor, o como el Consejo, cuestionar, juzgar y darle la espalda a Dios. ¿Qué vas a decidir?

Oración
Padre: quiero recibir a Cristo en mi vida. Quiero dejar de tomar malas decisiones y ponerte al frente de todo lo que hago. No quiero darte más la espalda sino tener un corazón humilde que recibe tus instrucciones y obedece con gozo. Ayúdame a entender lo que Esteban explicaba al consejo. Ayúdame a no ser terco y duro de corazón. Ayúdame a entender que Tú cumples tus promesas y que mi deber es tener fe en Ti. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

4 mar 2011

Hechos 6:12-15

Agitaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la ley. Se apoderaron de Esteban y lo llevaron ante el Consejo. Presentaron testigos falsos, que declararon: este hombre no deja de hablar contra este lugar santo y contra la ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dejó Moisés. Todos los que estaban sentados en el Consejo fijaron la mirada en Esteban y vieron que su rostro se parecía al de un ángel.


En pocas palabras estaba comenzando a llover sobre mojado. No se conformaron con tener a unos cuantos inventando historias contra Esteban sino que buscaron alborotar al pueblo, ancianos y maestros de la ley mientras que él no había hecho absolutamente nada malo sino todo lo contrario. Cuando somos pequeños nos enseñan a comportarnos bien para que nos vaya bien. Te portas mal, te va mal. Cuando crecemos, sin darnos cuenta seguimos pensando que las cosas son iguales: yo no hago mal a nadie, cumplo con mi trabajo, llevo una vida sana (dentro de lo que consideras sano) y en general somos buenas personas. ¿Por qué entonces tuvimos que atravesar por un secuestro o robo, una enfermedad inesperada, un despido injustificado, una demanda sin fundamento, etc.? ¿Por qué esteban tenía que estar metido en esta situación si estaba predicando a Jesús y haciendo señales milagrosas? Porque la vida no funciona así. Todo está sujeto a la voluntad de Dios. Ahora, para nuestro bien, Él no está buscando jugar con nosotros sino que envió a su Unigénito al mundo para que fuera brutalmente asesinado y pagara lo que nosotros debíamos en la cruz para poder así ser reconciliados con Él. En ocasiones es necesario que el Señor nos sacuda un poco para darnos cuenta de lo alejados que estamos de Él. Cuando perdemos algo que considerábamos seguro o como un hecho, nos cambia la vida. Pienso en aquellos padres que han perdido a un hijo. Esa noche no pudieron dormir pensando en por qué pasó y cómo pudieron evitarlo de haber hecho tal o cual. La verdad es que no podían haber hecho nada pues el Señor es quien nos llama a Su tiempo. En resumen, a veces pensamos que las cosas están mal pero definitivamente pueden ponerse peor sin que nosotros podamos hacer algo para mejorar la situación en sí. Esteban no había hecho nada y aún así todo estaba en su contra. Hoy es posible que tú tampoco hayas hecho nada y estés atravesando por un momento difícil o lleves ya mucho tiempo arrastrando un problema. Cuando el Consejo y el pueblo voltearon a ver a Esteban vieron su rostro como el de un ángel. ¿Por qué? Porque estaba entregando su vida a Dios. Porque no estaba gritando desesperado sobre la injusticia que estaba atravesando ni amenazando a los que tenía alrededor. Por el contrario, estaba en paz, quieto y probablemente gozoso. Hoy tú puedes estar igual. Hoy puedes recibir la paz que solo Dios puede dar y dejar atrás tus rencores, odios, corajes, temores, angustias y demás cargas que te están aplastando. No es coincidencia que las cosas se hayan puesto más difíciles sino que es Dios sacudiéndote para que voltees a Él. ¿Qué vas a hacer?

Oración
Padre: definitivamente no entiendo lo que me sucede pero sí sé que me he alejado de Ti y quiero poder reconciliarme contigo. Te pido que traigas paz a mi vida y pueda vivir tranquilo y gozoso sin importar lo que estoy atravesando pues tengo mi confianza puesta en ti. Te pido que así como Esteban tenía el rostro como de un ángel a pesar de todas las acusaciones en su contra, pueda yo tener un rostro de amor y paz a pesar de lo que pueda venir. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

3 mar 2011

Hechos 6:8-11

Esteban, hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo. Con él se pusieron a discutir ciertos individuos de la sinagoga llamada de los Libertos, donde había judíos de Cirene y de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia. Como no podían hacer frente a la sabiduría ni al Espíritu con que hablaba Esteban, instigaron a unos hombres a decir: Hemos oído a Esteban blasfemar contra Moisés y contra Dios.



No sabemos cuántos días llevaba Esteban haciendo señales entre el pueblo pero supongamos que su rutina era levantarse por las mañanas y se dedicaba a servir al Señor. Como cualquier otro día, nuevamente se levantó y comenzó a trabajar solamente que en este día se topó con gente que comenzó a argumentar contra él. No solo trataron de acorralarlo con cuestionamientos sino que buscaron personas que estuvieran dispuestas a hablar mentiras sobre Esteban y acusarlo de algo que no había hecho.
Tú y yo nos levantamos todos los días y cumplimos con nuestra rutina. Así pasan las semanas, los meses y los años. Un día como cualquier otro, amaneces en tu casa pero te vas a dormir en un hospital. Amaneces con trabajo y te acuestas desempleado. Amaneces pero en ese día no todos tus seres queridos pudieron terminar el día y te vas a dormir extrañando a esa persona que no verás más. Nadie nos advierte de lo que vendrá y estamos totalmente expuestos. Podemos estar dando la espalda a Dios o en completo servicio a Él, no importa, los eventos llegarán y tenemos que saber cómo debemos reaccionar.
Esteban dedicaba su vida a Jehová. Todos los días compartía el evangelio y servía. Esto no lo excluyó de ser cuestionado e incluso acusado de algo que no cometió. ¿Por qué permite Dios esto? No lo sé. Lo que sí sé es que tiene un plan que conforme se desenvuelva, voltearemos atrás y podremos entender, a Su tiempo, el por qué de cada situación. La Biblia nos dice en Romanos 8:28 que todo lo que nos sucede a los que amamos a Jesús nos es para bien. Así que, aunque sea difícil de entender, el problema al que se estaba encontrando Esteban en ese día, era para su propio bien y para la obra de Dios. Tu situación actual no está exenta. Tal vez pienses que no deberías estar sufriendo por tal o cual enfermedad o por la falta de trabajo o el fallecimiento de un ser querido, pero recuerda que solamente Dios tiene potestad y a nosotros nos corresponde servirlo. Tenemos dos opciones: una es reclamar a Dios por todo aquello que nos sucede que no estamos de acuerdo o dos, aceptar su voluntad (ojo, no con resignación) con gozo sabiendo que cumple sus promesas y teniendo nuestra esperanza en Aquél que nos ama. ¿Hoy te levantaste y todo cambió? Tienes dos alternativas para reaccionar. ¿Qué vas a hacer?

Oración
Señor: definitivamente no entiendo por qué pasan las cosas ni por qué permites tantas otras. Lo que quiero pedirte es que pueda vivir confiado en Ti y con mi esperanza puesta en tus promesas. No permitas que me distraiga por la tristeza, la preocupación o el dolor. Ayúdame a estar gozoso en Ti y vivir en tu paz. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

2 mar 2011

Hechos 6:7

Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían la fe.



Prácticamente nunca terminará el trabajo de difundir el evangelio. Llevamos ya más de dos mil años de la venida de Jesús y hoy en día seguimos teniendo que cruzar la calle y compartir con nuestro vecino o compañero de trabajo acerca de Jesús. Incluso dentro de nuestras propias familias debemos estar difundiendo a Dios. A veces pensamos que el llevar la palabra al mundo es tarea de misioneros pero es un trabajo en conjunto.
La palabra de Dios se difundía…
¿Estás compartiendo a Dios? No tienes que traer una biblia y dar cátedras sobre el evangelio. Simplemente cuando alguien se encuentra atravesando una situación difícil, puedes hablarle de la paz que puede traer Dios a su vida. También podrías compartirle de algo similar que te haya pasado en la cual Jesús tuvo un impacto en ti. Uno de los métodos más efectivos en mercadotecnia es la publicidad de boca en boca. Esto quiere decir que una persona le comparte a otra su experiencia con cierto producto. Si compartimos la película que tanto nos gustó, el restaurante que tan rico se come, el lugar tan bonito para ir de vacaciones, prevenimos sobre los lugares que pudieran resultar peligrosos, recomendamos doctores y así la lista sigue y sigue ¿por qué dudamos tanto al hablar de Jesús? ¡Es la mejor recomendación que podemos hacer! El evangelio de Jesús significa buenas noticias. ¡Eso es lo que compartimos al mundo! Buenas noticias. En el versículo vemos que se difundía la palabra de Dios y el número de creyentes aumentaba. ¿Cómo están nuestras congregaciones? Nuestro deber es que estén creciendo constantemente.
Por otro lado, cuando nos dice que los sacerdotes también obedecían la fe, nos recuerda que Dios no tiene limitantes con autoridades o cualquier tipo de persona. Su palabra penetra tan profundo que nos deja totalmente al descubierto, seamos sacerdotes, gobernantes, empresarios o cualquier otra persona, al ser expuestos a la verdad de Jesús, no podemos decir ni hacer nada a nuestro favor más que reconocernos pecadores y pedir perdón en el nombre de Jesús. Que no te intimiden las posiciones sociales. Nuestro Dios está por encima de todos y es a Él a quien anunciamos. Difundamos su palabra y pidamos que sea Él quien aumente el número de discípulos que vengan a sus pies.

Oración
Padre: quiero pedirte perdón por mis pecados y que me limpies pues quiero tener comunión contigo. Quiero pedirte que mi vida sea de servicio para Ti y que no tenga miedo o pena al compartir de tu palabra con todos los que me rodean. Ayúdame a entender que llevo buenas noticias y que es mi responsabilidad compartirlas. Dame amor y perdón para poder recibir rechazos o críticas y no disminuir o frenar esta tarea. Me encomiendo a Ti Señor en el nombre de Jesús
Amén

1 mar 2011

Hechos 6:3-6

Hermanos y hermanas, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad. Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra. Esta propuesta agradó a toda la asamblea. Escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. Los presentaron a los apóstoles, quienes oraron y les impusieron las manos.



¿Te gusta tener el control de todo? ¿Prefieres estar presente en todo lo que pasa para poder aprobar o rechazar? ¿No te gusta que se tomen decisiones sin ti? Pienso en aquellas personas que tienen puestos de liderazgo o que tienen su propio negocio y lo propensas que son en caer en estas situaciones. Incluso, es muy normal que en Latinoamérica, las empresas sean familiares y no dejen que los puestos importantes sean tomados por personas ajenas a la familia. Por el contrario, los apóstoles nos dan un ejemplo de cómo comportarnos. Ellos no intervinieron en la elección de los siete que debían encargarse de las viudas. Lo único que hicieron fue poner los parámetros a seguir: escojan siete varones llenos del Espíritu. No dejaron su labor de compartir el evangelio para ir y reclutar a los que se encargarían de esta tarea sino que supieron delegar y confiar en que Dios se encargaría de poner a las personas correctas. ¿Podían surgir nuevos problemas? ¡Por supuesto! Podían escoger mal y después de unos meses el problema volvería a surgir y tal vez con más enojo. Pero le entregaron a Dios aquello que no podían controlar. ¡Cuánto trabajo cuesta el delegar y permitir que Dios haga el resto! ¡Cuántos están sin salir de su oficina o negocio por no querer que pase nada fuera de su control! Has una pausa. Reflexiona. Piensa en tu forma de conducirte en lo que haces. ¿Quieres intervenir en todo? Tal vez quieres estar siempre pegado a tus hijos para que “no les pase nada” o quieres disminuir cualquier incertidumbre posible. Aprendamos de los discípulos que entendían que no podían estar en todos lados y que la incertidumbre de nosotros no significa que Dios ha dejado de tener el control. Pongamos prioridades en nuestra vida también y aceptemos que no podemos hacer todo. Aunque en este momento puedas estar pensando que sí puedes, escúchalo bien, no es así…
Finalmente trajeron a siete candidatos sobre los cuales los apóstoles oraron y encomendaron a Dios. ¿Ya has sido seleccionado para llevar a cabo una tarea en la iglesia del Señor? Cada uno de nosotros tiene un don especial que solo nosotros podemos realizar. ¿Ya te has puesto al servicio de Dios y de su iglesia? Que en tu corazón esté siempre el deseo de servir y encontrar cómo el Señor quiere utilizarte.

Oración
Padre nuestro: te pido perdón por mis pecados y en especial por querer controlar todo lo que sucede a mi alrededor. Ayúdame a entregarte mi vida y deseos de controlar la incertidumbre confiando en que Tú eres quien toma las riendas. Pon en mí el deseo de servir y trabajar para Ti. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

28 feb 2011

Hechos 6:1-3

En aquellos días, al aumentar el número de los discípulos, se quejaron los judíos de habla griega contra los de habla aramea de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Así que los doce reunieron a toda la comunidad de discípulos y les dijeron: No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.



Cuando leo este versículo recuerdo que los personajes de la biblia no son perfectos sino por el contrario como tú y como yo, tienen muchos errores. Los discípulos estaban tan enfocados en predicar de la palabra de Dios que habían olvidado dar seguimiento al cuidado de las viudas. Es normal que nos equivoquemos. No nacimos sabiéndolo todo. Por más que intentemos servir a Dios en todo lo que hagamos, vendrán días en los que simplemente nos tengan que decir: te faltó hacer esto o aquello; no estás haciendo bien esta tarea; la gente no está conforme con tu decisión tal o cual; entre muchos otros ejemplos. El enemigo buscará desanimarte y hacerte sentir que no estás haciendo bien las cosas. Tratará de hacerte sentir poco útil. También buscará hacer surgir tu ego y orgullo haciéndote pensar que los demás no saben lo que dicen. Cuidado. Es fácil seguir el camino contrario y difícil el que nos transforma el corazón.
Los discípulos al oír la situación que existía, no se indignaron por lo que les estaban pidiendo, pero tampoco se pusieron a pedir perdón como si hubieran cometido un pecado. Tomaron las cosas como debían ser haciendo los ajustes necesarios para arreglar el problema. Se reunieron y comunicaron que entendían la necesidad que no estaba siendo atendida, pero explicaron que ellos no podían estar sirviendo a las mesas pues desatenderían el compartir a Jesús.
Podemos aprender algunos principios de estos versículos:
1. A pesar de que existía un problema, la congregación no comenzó a conspirar contra los líderes ni había rumores sobre la necesidad que existía y que estaba siendo desatendida. No dejemos que nuestras congregaciones se llenen de gente murmurando. Busquemos tener comunicación y puertas abiertas para escuchar y resolver los problemas que surjan.
2. No permitamos que nuestro orgullo interfiera con lo que la gente percibe sino con corazón humilde escuchemos y busquemos una solución.
3. No queramos resolver absolutamente todo y tener parte en todas las cosas que suceden. Los discípulos entendieron que si servían a las viudas, tendrían menos tiempo para hablar del evangelio y eso no era una buena solución.
4. No dejes que el enemigo te haga sentir menos cuando hay problemas. Es normal que te equivoques. Reconoce el error, dale solución y sigue adelante.
Aunque estos ejemplos están enfocados a la congregación, creo que son aplicables a nuestra vida diaria. No dejemos que los chismes invadan nuestras conversaciones. No permitamos que nuestro orgullo nos haga sentir superiores y por último, no pensemos que podemos tomar cartas en todo lo que sucede a nuestro alrededor sino entendamos que debemos ceder el control a Dios y que otra persona hará tal o cual tarea. El mundo no se cae si tú y yo no estamos al control. Solamente dejaría de funcionar si nuestro Dios no estuviera al pendiente. No te preocupes. Lo está.

Oración
Padre Santo: hoy entiendo que mi orgullo es un estorbo en nuestra relación. Ayúdame a doblar mi rodilla y darte el control de mi vida y de todo lo que quiero que sea a mi manera. Te pido por tu iglesia y cada uno de los que te seguimos para que podamos ser humildes, serviciales y que no dejemos que los rumores nos destruyan. Te pido que aprendamos a expresar aquello que consideramos que debiera ser cambiado y a la vez que nuestros líderes tengan la sabiduría para reconocer las necesidades. En el nombre de Cristo Jesús te lo pido.
Amén

16 feb 2011

Hechos 5:42

Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías.



Sé que este versículo lo incluí el día de ayer pero me pareció de mucha relevancia y difícil dejarlo pasar.
Recuerdo un viaje que realicé con mi esposa. Nos encontrábamos caminando por la calle y disfrutando de esa ciudad. En una esquina había mucha gente y había una persona con un megáfono (altavoz) hablando como si el mundo se fuera a acabar. Esta persona traía letreros que decían que debíamos arrepentirnos de nuestros pecados. Gritaba que debíamos aceptar a Jesús. También recuerdo haber visto un programa en la televisión en el cual había una persona hablando en público sobre Jesús pero principalmente sobre su poder de sanar. Este señor gritaba y utilizaba mucho lenguaje corporal para expresarse. Una gran escena pensé. Mucha gente lo escuchaba atenta y se desbordaba por pasar al escenario y ser sanados.
Todos nosotros recibimos el mismo mandamiento: ir y hacer discípulos. La diferencia se encuentra en cómo lo hacemos. Si bien, puedo entender el deseo y desesperación de la persona que gritaba en la calle que nos arrepintiéramos, personalmente me sentí agredido y no tenía ganas de estar cerca de él. Por otro lado, personas que utilizan sanaciones (independientemente que sean fraudulentas o no) están utilizando lo que ellos consideran el método para compartir a Jesús. Pero, ¿cuál es la forma en que Dios quiere que llevemos su palabra y hagamos discípulos? El versículo nos da la respuesta: en el templo y de casa en casa compartían las buenas nuevas. Jesús es personal. No de masas. El encuentro es entre Él y tú. De la misma manera debes compartirlo. Nuestro deber no termina con llevar a nuestros conocidos a la iglesia. Nuestro deber es dar testimonio que vivimos en Él y compartir lo que ha hecho en nosotros. Jesús tomó a 12 discípulos uno de los cuales lo traicionó. ¿Cuántos podremos tomar nosotros? Es imposible que dejemos a los pastores llevar toda la carga. Estoy convencido que Dios quiere que cada uno de nosotros tengamos discípulos. Personas a las que abramos las puertas de nuestra vida y les dediquemos nuestro tiempo y atención como Jesús lo hizo.
Personalmente llevo varios meses meditando sobre cómo puedo compartir más de Jesús. Hoy entiendo que es algo de todos los días. Que requiere entrega y sacrificio de mi tiempo. Requiere que Dios tome otro tanto de lo que todavía quiero seguir controlando. Espero que hoy puedas reflexionar sobre tu compromiso con Dios de compartir el evangelio día a día y hacer discípulos. Utilicemos el ejemplo que nos deja la Biblia y compartamos de manera personal a Jesús. Dejemos de hacer a un lado nuestra responsabilidad y sacrifiquemos nuestro tiempo para dárselo al Rey de reyes.

Oración
Señor: aunque me cuesta trabajo, quiero dedicarte más de mi vida. Quiero trabajar como lo hacían los discípulos, todos los días y en todo momento. Ayúdame a tomar el compromiso de compartir tu palabra y ser testimonio de que Jesús es el Mesías. Perdona mis pecados Señor y guíame. En Cristo Jesús, Amén.

15 feb 2011

Hechos 5:40-42

Entonces llamaron a los apóstoles y, luego de azotarlos, les ordenaron que no hablaran más en el nombre de Jesús. Después de eso los soltaron. Así, pues, los apóstoles salieron del Consejo, llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre. Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías.


Salieron del Consejo llenos de gozo y día a día enseñaban las buenas nuevas en el templo y de casa en casa. Normalmente podemos estar contentos si el resultado de lo que hacemos es satisfactorio pero resulta difícil entender que los discípulos salieron gozosos después de haber sido azotados.
¿Por qué no dice que salieron adoloridos? ¿Por qué no dice que salieron cansados y preocupados por lo que habría de venir? ¿Por qué nosotros, cuando somos “azotados” por situaciones difíciles, sí salimos adoloridos y angustiados con todo lo que nos sucede y el gozo queda fuera de nuestra vida? Nos abruman las enfermedades. Nos desanima la falta de trabajo o dinero. Nos llenamos de odios y enojos contra los que nos lastiman. ¿Pero los discípulos que hicieron? Salieron felices después de haber sido azotados sin ninguna justificación.
¿Cómo podemos tener una sonrisa mientras el viento está en nuestra contra? Cambiando nuestras prioridades y nuestra perspectiva. Si tu prioridad es la salud, ¿qué pasa cuando la pierdes? De igual forma si es tu familia o tu trabajo. Pero cuando tu prioridad es servir a Jehová, como dice Pablo, todo lo que considerabas como importante y valioso, es fácil ver que no tiene el valor que pensabas sino mucho, pero mucho menor. Si tu prioridad número uno es Jesús, entonces tu perspectiva puede tomar la dimensión correcta: servirlo. Recuerda que estamos de visita en la tierra. ¿No me crees? ¿Cuántas personas conoces con más de 110 años de vida? Es un hecho. Tú y yo nos vamos a morir. Ahora, ¿qué vamos a hacer mientras vivamos? Aquí es donde la perspectiva toma forma y los discípulos nos dan un excelente ejemplo: Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías. Nuestra mente debe estar en las cosas de Dios. Nuestros planes deben ser servirlo y nuestras acciones deben ser compartir su palabra.
Si el día de hoy te levantaste con trabajo, sin ganas, angustiado, cansado y abatido pero sobre todo, sin gozo, creo que es tiempo de meditar y reflexionar sobre tus prioridades y el lugar que ocupa Dios en tu vida. El gozo de Dios no llega por arte de magia. Llega cuando nos damos cuenta de que confiamos en aquél que venció al mundo, cuando recordamos que el Creador nos ama, cuando reconocemos que debemos entregar nuestra vida al Salvador quien se encarga de proveernos, cuando doblamos nuestro corazón y damos gracias por ser parte del pueblo escogido y linaje Suyo sin merecerlo. Así es como se puede vivir gozoso sin importar lo que estés atravesando.

Oración
Señor: Tú reinas sobre todo y quiero pedirte que reines en mi vida. toma el lugar que te corresponde y permite que yo te sirva. Quiero vivir agradecido y con la perspectiva correcta poniéndote siempre en primer lugar. Quiero vivir el gozo de los discípulos y seguir sus pasos compartiendo las buenas nuevas. Gracias por tu amor y misericordia que derramas sobre mí sin yo merecerlo. En Cristo Jesús
Amén

14 feb 2011

Hechos 5:35-39

Luego (Gamaliel) dijo: Hombres de Israel, piensen dos veces en lo que están a punto de hacer con estos hombres. Hace algún tiempo surgió Teudas, jactándose de ser alguien y se le unieron unos cuatrocientos hombres. Pero lo mataron y todos sus seguidores se dispersaron y allí acabó todo. Después de él surgió Judas el galileo, en los días del censo, y logró que la gente lo siguiera. A él también lo mataron, y todos sus secuaces se dispersaron. En este caso les aconsejo que dejen a estos hombres en paz. ¡Suéltenlos! Si lo que se proponen y hacen es de origen humano, fracasará; pero si es de Dios, no podrán destruirlos, y ustedes se encontrarán luchando contra Dios. Se dejaron persuadir por Gamaliel.


En la escena anterior, veíamos al Consejo sumamente irritado por las palabras de los discípulos. En medio de todo el alboroto, se levanta un hombre respetado y pide que saquen a los discípulos. Posteriormente, intercede por ellos. Le pide al Consejo que no sigan con sus deseos de destruirlos. Que hagan a un lado su odio y frenen sus deseos de venganza. Les recuerda que hay un Dios supremo que se encargará de acomodar todo en su lugar. “Déjenlos” dice Gamaliel. “No vaya a ser que nos encontremos luchando contra Dios”. ¿No estás luchando contra Dios? ¿Te estás quejando constantemente? ¿Piensas que las cosas deberían ser distintas? ¿Crees que la vida es injusta? ¿Dejas que tu ira y enojo tomen el control de tus actos? Detente por un momento. ¿Crees en Dios? ¿Te has arrepentido de tus pecados y has aceptado a Jesús en tu corazón? Si tus respuestas son afirmativas, quiero recordarte que los planes de Dios son superiores a los nuestros. Además, el venir a Cristo no significa que las dificultades se irán. Simplemente tenemos la certeza de a dónde iremos cuando seamos llamados. Pero mientras tanto, seguiremos atravesando situaciones difíciles que irán golpeando nuestro orgullo para que poco a poco aprendamos a vivir para Él agradecidos y comprometidos.
Los discípulos se encontraban afuera y no sabían lo que estaba sucediendo. Podían estar argumentando a su favor, pero también podían estar planeando cómo matarlos sin que el pueblo pudiera defenderlos. Esta escena está llena de realidad contemporánea. ¿Cuántas veces nos encontramos entre la espada y la pared, agobiados y cansados sin saber qué hacer o a quién acudir? En estos últimos días, algunos familiares han tenido grandes problemas de salud. La incertidumbre reina cuando el paciente no mejora y el miedo comienza a aflorar. Los discípulos probablemente tuvieron miedo. Tú y yo hemos tenido miedo. Seguramente al instante en que los discípulos se dieron cuenta de su situación y la imposibilidad de hacer algo al respecto, comenzaron a orar y entregar su vida al Señor. Hoy quiero animarte a que hagamos lo mismo. Tu situación no es casualidad. Dios te está buscando. Quiere que regreses a casa. Quiere que te reconcilies con Él. A pesar de lo que pasa a tu alrededor, Él, como con los discípulos está trabajando incluso donde tú no puedes ver u oír. Has una pausa y reconcíliate con Dios, no vaya a ser que te encuentres peleando contra Él.

Oración
Padre: perdóname. Límpiame y permite que pueda ser reconciliado contigo. Entiendo que he estado peleando contra Ti y no he querido abrir los ojos. Gracias por mostrarme que no puedo controlar todo y que debo aprender a confiar en Ti. Te pido que transformes mi corazón y mis pensamientos para que sean conforme a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.
Amén

2 feb 2011

Hechos 5:33-34

A los que oyeron esto se les subió la sangre a la cabeza y querían matarlos. Pero, un fariseo llamado Gamaliel, maestro de la ley muy respetado por todo el pueblo, se puso de pie en el Consejo y mandó que hicieran salir por un momento a los apóstoles.



Estos versículos son un buen ejemplo de lo que podemos esperar cuando compartimos la verdad de Jesús. A veces no es fácil decirle a la gente que no por considerarse “bueno” se va a ir al cielo. A veces no es fácil decir que no está bien mentir, sí, incluyendo las mentiras “buenas”. Lo que debemos tener siempre presente al compartir el evangelio es que no somos nosotros los que estamos estableciendo el parámetro ni las reglas sino Dios, por lo tanto, no debemos ser los críticos o jueces. Aún así, habrá personas que simplemente nos quieran “matar” por compartirles a Jesús. Otras nos darán la espalda, nos dejarán de hablar, pero, habrá una persona que quiera escuchar más y que entregará su vida al Señor.
También nos sirve esta primera frase del versículo para recordar que nuestra idea o concepto de cómo deberían ser las cosas no necesariamente están en línea con lo que Dios tiene planeado. Ejemplo: cuando compartimos de Dios o hacemos algo que consideramos bueno, esperamos que el resultado inmediato sea bueno. ¿Te ha pasado? Pues como seguramente también te ha pasado, habrá situaciones en las que, a pesar de estar haciendo lo correcto, los resultados no serán lo que estabas esperando.
A pesar de que nos encontraremos con personas que rechacen a Cristo y quieran borrarnos del planeta o que nos hallemos en situaciones inesperadas y con gran incertidumbre, Dios, en el versículo 34 nos muestra que está presente y tiene el control “pero un fariseo llamado Gamaliel”. En ese entonces, la probabilidad de que los apóstoles salieran con vida del consejo no era a su favor. Así también nosotros pasamos días y momentos que todo se ve gris o a veces ni siquiera tenemos visibilidad. Perdemos esperanza y nuestro gozo es nulo. Pero cuando leemos que había un fariseo llamado Gamaliel que se levantó e hizo salir a los apóstoles, debemos recordar que, a pesar de que no sepamos lo que vendrá, nuestro Señor es quien vive y reina por sobre todas las cosas. Debemos ser sensibles a estas “pausas” que el Señor nos da en medio de las tormentas. Gamaliel fue una pausa a la situación tan crítica que atravesaban los discípulos. Dios no necesitó que Pedro diera un discurso para cambiar las intenciones del consejo. Dios dispuso de las distintas “piezas” para acomodar todo a la perfección. En ocasiones es necesario guardar silencio y dejar que Él muestre el camino. En ocasiones, habrá que salir por un momento y permitir a nuestro Dios trabajar por nosotros.

Oración
Señor: me cuesta trabajo soltar mis problemas y angustias. Me cuesta trabajo ceder ante la incertidumbre. Se me dificulta compartir de tu evangelio y recibir respuestas negativas. Hoy entiendo que Tú eres soberano y reinas. Te pido que pueda cambiar mi perspectiva por la tuya y mis planes por los tuyos para vivir conforme a tu voluntad. Te pido pueda confiar en tus planes y que pueda guardar silencio para verte actuar en mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

1 feb 2011

Hechos 5:32

Nosotros somos testigos de estos acontecimientos, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a quienes le obedecen.



El día de hoy nosotros no podemos ser testigos presentes de cómo fue crucificado nuestro Señor Jesús, pero lo que sí podemos hacer es ser testimonio vivo de cómo un carpintero que nació en una de las ciudades más pequeñas e insignificantes ha transformado nuestra vida a través de su sacrificio por nosotros. Los discípulos finalmente habían entendido su labor de ir y hacer discípulos. Habían entendido que lo importante era servir a Dios y no a los hombres. Podían recordar cómo Jesús se había encargado de alimentar a miles de personas en más de una ocasión sin tener nada más que unos cuantos panes y algunos peces. Podían recordar cómo caminó por el agua y cómo calmaba los vientos al reprenderlos con una orden. En otras palabras, los discípulos habían madurado. ¿Tú dónde estás? ¿Sigues siendo un niño? ¿Te gusta escuchar de Dios pero no dejas que transforme tu vida? ¿Vas un día a la semana a un servicio o estudio para que tu pareja te deje de molestar? Hoy quiero compartirte que soy testigo vivo de cómo Cristo ha transformado mi vida y la de muchas personas más. Seguimos siendo pecadores e imperfectos, pero buscamos ser transformados en su misericordia reconociendo que necesitamos de Él en todo momento. Su palabra es alimento para crecer espiritualmente y no para llenarnos de sabiduría pasiva. Nosotros somos testigos de estos acontecimientos… espero que puedas decir: yo he sido testigo de estos acontecimientos. Si no es así, te invito y animo a que hoy te reconcilies con Dios y le pidas que venga a tu vida y viva en ti.
No eran palabras sencillas e inofensivas las que habían declarado Pedro y los discípulos. Estaban acusando directamente a las personas que habían dado la espalda o incluso promovido la crucifixión de Jesús. Pedro los señaló y los expuso. Con toda convicción y con toda fuerza hablaron verdad y nadie pudo esconderse. Quiero decirte que llegará el día en que nosotros seremos expuestos también. Todos seremos juzgados por un ser superior llamado Jehová. Se expondrán nuestras faltas. Quedarán al descubierto nuestros pecados más íntimos. No habrá nada que puedas hacer para pedir perdón. No habrá nada que te libre de lo que hiciste. Ya será demasiado tarde. El perdón se pide hoy a Cristo Jesús. Él es quien nos representa ante el Padre e intercede por nosotros. No sé cuánto tiempo le has dado la espalda a Cristo. No sé si conscientemente lo has evitado. Hoy el Señor te está buscando. Quiere que te reconcilies con Él. Él te ama sin que lo merezcas y sin que hagas nada. Solamente quiere ver tu corazón arrepentido y tu alma dispuesta a cederle el trono de tu vida. Yo soy testigo de que esta fue la mejor decisión de mi vida y te invito a que sea también la tuya. El perdón y arrepentimiento se pide hoy. Mañana puede ser demasiado tarde.

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados. Me arrepiento de llevar una vida alejada de Ti. Quiero reconciliarme contigo y dejarte guiarme por un nuevo camino. Transfórmame. Sé que no merezco tu perdón y te pido por tu misericordia a través del nombre de Cristo Jesús.
Amén