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20 abr 2011

Hechos 9:23-25

Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle; pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle. Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.



Pongámonos en los zapatos de Saulo por unos momentos. En el pasado, teníamos comodidades, estatus, prestigio y gente que nos obedecía. Perseguíamos a aquellos que consideramos que estaban haciendo mal. Un día tenemos un encuentro con Cristo y entendemos que debemos cambiar pues estamos en el camino equivocado. Mientras marchamos muy contentos por nuestra nueva revelación y entusiasmo de conocer más de Jesús y compartirlo, de repente nos encontramos con personas señalándonos, tratando de aprehendernos y matarnos, nos avientan piedras y recibimos insultos. ¿No estábamos mejor antes? Nos encontrábamos del otro lado viviendo cómodamente, respetando y sin molestar y hoy en día estamos llenos de problemas. La historia de Pablo no está tan alejada de nuestras vidas ¿no crees? Pensamos que venir a Jesús y comprometernos con Él significa decir adiós a nuestros problemas y la verdad no puede distar más de esta premisa. De hecho, vemos en el libro de Deuteronomio que Dios nos prueba y humilla para ver lo que realmente hay en nuestros corazones y lo que atesoramos.
Procuraban matar a Saulo. ¡Qué alentador! Seguir a Cristo, buscar un camino correcto y que la gente te busque para asesinarte. No es lo que hubiera pensado como la mejor forma de atraer personas pero Dios así lo puso en sus planes y fueron perfectos pues su palabra se distribuyó por todo el mundo. Me gusta pensar en el hecho de que, a pesar de que querían matarlo, de alguna manera milagrosa (fortuita dirían los escépticos) Saulo se entera de esta situación y logra salir del peligro. Los discípulos juegan un papel importantísimo al apoyarlo y arriesgar su vida también.
¿Qué aplicación podemos tomar de esto? Nuestra vida no es ni será fácil a los ojos con los que estamos acostumbrados a ver. Debemos ser transformados y renovados para comenzar a ver con la perspectiva de Dios y entender que, aunque existan amenazas de muerte en nuestra contra, el Señor tiene planes perfectos para nosotros y se encargará de que se cumplan. ¡No te desanimes! Todo puede parecer que está de cabeza. Lo está para el mundo pero no para Dios. Para Él apenas comienzan a desarrollarse sus planes en tu vida. Además, no olvidemos ser como los discípulos apoyando a Saulo. Sirvamos a nuestros hermanos. Demos no solo de nuestro dinero sino tiempo esfuerzo y caminemos junto a ellos en sus momentos difíciles. Esto es lo que agrada a Dios.

Oración
Padre: los problemas me han confundido y pensaba que no estabas aquí. Hoy entiendo que debo renovar mi forma de ver las cosas y entender que tus planes son perfectos y mucho mejores que los míos por lo que a pesar de que no los entienda sé que será lo mejor para mí. Te pido pueda tener paz y gozo en Ti. También te pido que pueda entregarme a mi hermano y apoyarlo como lo hicieron los discípulos con Saulo. En Cristo Jesús. Amén

19 abr 2011

Hechos 9:20-22

En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco demostrando que Jesús era el Cristo.



Tiene ya varios años que decidí tener congruencia en mi vida. Pensé y entendí que no estaba bien decir que creía en un Dios pero por otro lado yo decidía cuándo, cómo y hasta dónde acudir a Él. Honestamente, uno de los principales miedos que tuve fue el pensar la reacción que la gente tendría. Había que hacer ajustes a mi vida y no podría seguir igual por lo que seguro vendrían comentarios al respecto. No sabía si sería lo suficientemente fuerte para seguir adelante o caería atrapado de vuelta en lo que estaba. No me escondí pero tampoco hice nada extraño. Oré. Una y otra vez. Pedí a Dios que pusiera en mí el carácter y fuerza para decir: no, ahora hago las cosas de manera distinta. Cuando leo que la gente murmuraba de Saulo y se cuestionaban lo que estaba haciendo, me impresiona ver la reacción de él que dice que se esforzaba aún más. No se viene abajo ni frena su entusiasmo sino lo contrario. ¿Tú y yo tendremos momentos así? ¡Por supuesto! De hecho, espero que una vez que leas esto, pidas a Dios por fuerzas para comprometerte con Él sin importar lo que la gente diga o pudiera decir. ¿Sabes qué pasó en mi caso? Dios en su gran sabiduría, no puso el no en mí sino puso agrado en el corazón de los demás. ¿No se te hace increíble? Es una respuesta real de que Dios existe y trabaja con los que quieren seguirlo. Te animo a que pongas a prueba al Señor. Ora a Él. Entrega tus temores y barreras para comprometerte y entregarte. Después platícame el resultado.
Mucha gente piensa que la religión es una forma de manipular a la sociedad. Lo es. Y de hecho es muy efectiva. Pero lo que hoy estamos aprendiendo y estudiando no es una religión sino una relación personal y viva con el Dios de la biblia. Nadie nos ha lavado el cerebro ni manipulado para entender que Cristo es el Mesías y que tenemos redención y reconciliación a través de su nombre. Saulo vivió cada día anunciando esta noticia. Seguro que la gente pensaba que algo le había sucedido puesto que se dedicaba a perseguir y aprehender a los que ahora apoyaba. Pero piensa esto por un momento: ¿cómo confundir y convencer a un Saulo de que está en el camino incorrecto? No se utilizaron métodos de persuasión ni manipulación. Simplemente el Señor se mostró ante él “tumbándolo” y demostrándole quién es quién. Si eres de los que piensa que aquellos que seguimos a Cristo somos borregos te puedo decir que en algún momento Dios se presentará ante ti de una manera que no podrás evitarlo y sin la ayuda de nadie más entenderás que Él es Dios y que no manipula ni convence sino que busca reconciliación a través de nuestro arrepentimiento.
Saulo transformó su vida e hizo todos los ajustes necesarios para seguir a Cristo sin importar lo que la gente pensara o dijera. Él después de su encuentro con Jesús y de reconocer su error, decide cambiar y anunciar a los demás para que no cayeran en el mismo error que él. Hagamos lo mismo y compartamos lo increíble que es seguir al Mesías y las cosas que ha hecho en nosotros.

Oración
Dios Padre: quiero pedirte perdón y reconciliarme contigo. Quiero tener una relación contigo y conocerte cada día más. Entiendo que eres un Dios vivo y que tienes planes para mí. Te pido que transformes mi vida y que pongas en mí la fe y fortaleza para dejarte trabajar en mí sin importar lo que la gente pudiera decir. Trae congruencia a mi vida y que mis palabras y actos siempre vayan en la misma dirección: la Tuya. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

18 abr 2011

Hechos 9:17-19

Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.



Aunque nosotros no podemos ver más allá de lo que pasa frente a nuestros ojos, Dios tiene una perspectiva mucho mayor y no solamente ve lo que pasa con nosotros sino con todo el mundo. Él puede acomodar infinidad de piezas que se irán acomodando conforme a su voluntad y en nosotros está el confiar y tener fe que Él se encarga. Ananías no sabía que Saulo había tenido ese encuentro con Jesús. No tenía conocimiento de lo que Saulo haría o cómo reaccionaría en el momento en que él llegara. Tampoco sabía que Saulo posteriormente sería uno de los pilares del cristianismo. Por ello, cuando Dios le pide que vaya le cuesta trabajo entender el motivo. ¡Piénsalo! Ananías es como tú y como yo. Humano. Con dudas y temores. Pero Dios es Dios. Perfecto. Todopoderoso. Amor. Por eso sus planes toman forma conforme se desarrollan y los entendemos hasta que podemos conectar punto por punto y vemos el resultado. ¿Entiendes la importancia de creer y confiar en Él? Nos dice la biblia que Ananías confió en Dios y obedeció. Le entregó su vida a Dios sabiendo que al ir y encontrarse con Saulo podría ser una situación de vida o muerte. Al llegar a la casa donde se encontraba Saulo, inmediatamente vio que el plan de Dios era perfecto pues ahí estaba él sin poder ver y estaban esperándolo.
¿Cómo trabaja Ananías? Ananías en esta ocasión nos muestra algo sumamente importante que debemos realizar cuando queremos trabajar para Dios. El Señor Jesús me ha enviado dice Ananías. Así es como trabajamos para Jesús. Dándole todo el reconocimiento a Él. Apuntando las luces hacia Él y dejando claro que es gracias a Él por quien estamos ahí. He visto cómo las personas se reúnen para ayudar gente de la calle y darles alimento y esperan que el amor que se muestra al compartir y ser generosos con ellos sea el ejemplo de Cristo. Está bien. No niego que pueda serlo, pero nuestro objetivo no es ayudar sino compartir el evangelio y hacer discípulos. ¿Cómo hacemos esto sin hablar de Jesús? ¿Cómo lo logramos sin anunciar que venimos de Su parte? Dios nos ha colocado en una ciudad y colonia en específico, y no solo eso, te puso en una familia y un núcleo especial porque tiene planes únicos para ti. Así puso a Ananías en su encuentro con Saulo y así quiere ponerte para muchos encuentros.
Saulo recuperó la vista, se bautizó y tomando alimento se recuperó y se quedó con los discípulos. Seamos así con la gente que ha escuchado de Dios. Pasemos tiempo con ellos. Compartamos comidas. Ayudémosles. Enseñemos que Dios quiere reconciliarse con ellos y que tiene grandes cosas. Confiemos en Aquél que todo lo puede y que nos ama.

Oración
Señor: quiero vivir confiado sabiendo que tus planes son perfectos y que ves más allá de lo que yo puedo ver o pensar. Ayúdame a compartir de tu palabra y siempre anunciar tu nombre como lo hizo Ananías. Permite que mi vida sea de servicio para Ti, en Cristo Jesús te lo pido. Amén

14 abr 2011

Hechos 9:15-16

El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.



La respuesta de Dios a los cuestionamientos de Ananías es: Ve. Pero Dios dentro de todo su poder y potestad, sigue siendo amoroso y le dedica tiempo a Ananías dándole una explicación del por qué debe ir. Si Dios siendo dios aparta un espacio para hablar personalmente con Ananías y aclarar sus miedos y dudas, ¿cuánto más debemos hacer nosotros por nuestro prójimo? Personalmente soy muy impaciente y no se me complica desesperarme. Me cuesta trabajo destinar de mi tiempo a los demás. En pocas palabras, soy egoísta. Al ver que Dios se toma la molestia de explicar el por qué de sus planes me hace darme cuenta lo mal que estoy al no amar a mi prójimo como a mí mismo y entregar de mi tiempo y esfuerzo. Piénsalo. Tal vez eres como yo…
Instrumento escogido me es éste. Si alguna vez te has sentido deprimido, sin mucha dirección y pensando que no vales mucho, quiero decirte que en Cristo tu vida tiene un propósito y está llena de sentido y valor. Aquellos que recibimos a Jesús, nos dice la biblia que somos adoptados dentro del pueblo de Dios, del linaje escogido. La gente busca sentido de pertenencia en una nacionalidad, en un grupo de amigos o en alguna actividad afín, pero esto llena parcialmente la necesidad. El ser hijos de Dios es lo que realmente nos permite sentirnos plenos e identificados. No pertenecemos más a este mundo sino a Aquél que nos rescató. Tu vida tiene un propósito. Instrumento escogido eres. ¿Estás dispuesto en ponerte a disposición de Dios?
Para llevar mi nombre en presencia de… Ir y hacer discípulos a todo el mundo nos dice Jesús. Esta es nuestra gran comisión. Este era el plan que Dios tenía sobre Saulo. Llevarlo ante reyes, judíos, gentiles y todo aquel que se le pusiera en frente para que diera testimonio de que Jesús es el Mesías. A veces nos atoramos con la ayuda física o mental. Tratamos de ayudar a los pobres, a las viudas, a los hambrientos, a los que sufren agresión, a los adictos y así los ejemplos abundan. Si bien, ayudarlos es una tarea ejemplar, nuestro propósito y motivo principal debe ser el compartir a Cristo y reconciliar a las personas con Él. Somos embajadores, representantes de nuestro Señor. Nuestra responsabilidad es hablar de Él y representarlo en todo momento. Hay gran necesidad por escuchar el evangelio pero ¿cómo habrán de escucharlo si no lo compartes?
Es necesario padecer por mi nombre… Seguir a Cristo no es fácil. Significa dejar que Él gobierne cediendo el trono de tu vida. Significa ir en contra de lo que se promueve a tu alrededor persiguiendo el dar gloria a Jehová. Dios no nos promete un camino sencillo pero sí uno lleno, abundante y desbordante de bendiciones. ¿Estás dispuesto a padecer para recibirlas?

Oración
Señor: estoy dispuesto a padecer por tu nombre. Quiero ser hijo tuyo, quiero que gobiernes mi vida y reines siempre en mí. Perdóname por mis pecados y permite que pueda vivir amándote y amando a mi prójimo. Gracias por darle sentido a mi vida y un propósito. Gracias por darme dirección y esperanza. Gracias por mostrarme que mi camino no llevaba a nada bueno y por tomarte el tiempo para explicarme cómo cambiar y por dónde caminar. Gracias Señor, en el nombre de Cristo. Amén.

13 abr 2011

Hechos 9:13-14

Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.



El día de ayer escribí sobre la increíble disposición de Ananías al contestar: Heme aquí. Hoy podemos ver a un Ananías muy humano, muy real comenzando a dudar sobre lo que Dios le está pidiendo. De hecho, no debemos ser muy críticos con él puesto que le estaban pidiendo que fuera frente al enemigo y lo ayudara esperando que no le haría ningún daño. Cuando conocemos el final de la historia, los eventos pierden un poco de valor. Pero si analizamos bien cada hecho sin pensar en lo que ya conocemos, nos ayuda a darle la dimensión correcta y a aprender sobre lo que nosotros debemos o no hacer.
¿Cuántas veces te has encontrado con ganas de seguir a Dios, ser transformado, hacer las cosas diferentes y empezar de nuevo? Espero que muchas. Conforme expresas tu deseo a Dios, Él dice: muy bien, pongamos a prueba ese corazón, y las pruebas en tu vida comienzan. De repente te encuentras en situaciones que no esperabas, con problemas que no tenías y pareciera que estabas mejor antes. No eres el único que lo ha pensado, los judíos cuando se encontraron en el desierto se quejaron contra Moisés pues pensaban que era mejor ser aplastados por los egipcios que vivir en el desierto. El punto es que Dios examina nuestros corazones y esto se da a través de las pruebas. Es necesario “sacar” lo peor de nosotros para que Dios pueda comenzar a moldearnos. Jehová quería seguir moldeando el corazón de Ananías y le pide dar un paso más en su “entrenamiento” de fe al decirle que vaya y se encuentre con aquél que aprehende a los cristianos y permite que sean lapidados o colgados.
He oído cosas terribles de Saulo mi Dios… En otras palabras, le está preguntando a Dios si está seguro de lo que está diciendo. ¿Saulo? ¿Seguro? ¿Saulo de Tarso? Y nosotros preguntamos igual: ¿Señor a mí? ¿Perdonar, a esa persona? ¿Ayudar después de lo que me hicieron? ¿Pedir perdón? ¿Arrepentirme? Señor ¿no te has dado cuenta de todo lo que pasó? Le hablamos a Dios pensando que es como nosotros. ¡Por supuesto que sabe todo lo que ha pasado y lo que te está pidiendo! Pero nos encanta poner pretextos y tener una escusa para echarnos para atrás pensando que estábamos mejor antes. ¿Puedes darte cuenta de estas reacciones en ti? ¿Puedes recordar cómo le has cuestionado a Dios sus planes porque parecen imposibles? Señor, le dice Ananías, Saulo tiene incluso poder en esta zona de aprehenderme. ¿Qué respuesta podemos esperar de Dios? Perdona Ananías se me olvidaba quién era Saulo de Tarso. ¡Por supuesto que no! Más bien, esperamos un: lo sé, Saulo ha hecho cosas terribles, bástate mi gracia pues mi poder se perfecciona en tu debilidad y tengo planes específicos para ti…

Oración
Señor: no dejo de sorprenderme con tu palabra y la perfección que hay en ella. Entiendo hoy que mis pruebas son necesarias y que moldean mi carácter. Te pido que pueda confiar en Ti, depender de Ti y caminar en Ti pues tengo frente a mí a “Saulo” quien no me deja dormir tranquilo pensando en todo lo que pudiera pasar. Te pido por tu paz y gozo en el nombre de Jesús. Amén

12 abr 2011

Hechos 9:10

Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo de Tarso; porque he aquí, él ora y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.


Heme aquí Señor. No puedo dejar de sorprenderme cuando la biblia nos relata sobre personas como Ananías que cuando Dios les habla su respuesta es: aquí estoy. ¿Por qué me sorprende? Porque pienso en cómo reaccionamos nosotros. Nos encanta decirle a Dios: al ratito; después; deja termino esto o aquello; en cuanto pase esto ya voy contigo. En cambio, los que sirven fielmente a Jehová, contestan inmediatamente: heme aquí Señor, en otras palabras, Señor, dime qué quieres que haga pues estoy listo para obedecer. ¿No te gustaría tener esa disposición siempre? ¡Qué increíble tener esa entrega! Dios quiere que tengamos esa disposición. Imagina a un padre que llama y llama a su hijo y éste nunca responde…
Y el Señor le dijo… Dios nos da muchas instrucciones en su Palabra: amarlo sobre todas las cosas, ama a tu prójimo, da fruto, ir y hacer discípulos, no echar raíces de amargura, no mentir, no robar, buscar su reino entre muchas otras. Dios nos está hablando así como le habló a Ananías. No tenemos que estar esperando una visión para ponernos a trabajar. Dios nos ha dejado su palabra con cada detalle de lo que debemos saber y sobre todo lo que debemos hacer pues no debemos ser oidores sino hacedores de la palabra. Lee la Biblia. Estúdiala. Memorízala.
Ve a la calle que se llama derecha y ahí encontrarás… Acabo de leer que en Japón están evacuando a personas de sus residencias pues el desastre nuclear puede ser peor de lo que habían imaginado. A estas personas les están diciendo vayan a tal refugio o simplemente salgan de esta zona. Seguramente no se lo esperaban y ahora se encuentran preocupados. Todo cambió en un instante. Dentro de posibles problemas nunca imaginaron algo así. Así nos pasa a nosotros. Pensábamos que podría pasar esto o aquello pero termina pasando lo que no esperábamos y ahora sí nos preocupamos y en lugar de contestarle a Dios por todas las veces que nos ha llamado, nos dirigimos a Él en súplica, desesperación y reclamo. Así como a Ananías le pidió que fuera a tal calle y ahí encontraría a Saulo, a nosotros nos dice que busquemos su reino y Él se encargará de todo lo demás, que hagamos tesoros en el cielo y ahí encontraremos bendición, que pidamos por su paz que no es como la da el mundo y ahí encontraremos gozo. ¿Te das cuenta? Dios da instrucciones y ahí hallamos. Lo que nos corresponde es obedecer y dejar que Él muestre por dónde caminar, cómo conducirnos y qué hacer. En otras palabras, entrega total a nuestro Señor.

Oración
Padre: entiendo que me llamas todos los días y no he respondido. Perdóname pues quiero reconciliarme contigo. Quiero tener una actitud de entrega y obediencia siguiendo tus instrucciones y escuchando y respondiendo a tu voz. Llévame por tu camino y permite que mi vida sea de servicio a Ti. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

11 abr 2011

Hechos 9:8-9

Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.



¿Por qué Saulo perdió la vista por tres días? Podemos comenzar a examinar el hecho de que hayan sido tres días y no cuatro o siete. También podríamos hacer una investigación sobre el hecho de que no comiera o bebiera durante este periodo. Honestamente creo que hay muchas historias de la Biblia en las que Dios simplemente no quiere decirnos más y nosotros queremos encontrar donde no hay nada. Independientemente de los días que pasó sin ver o comer, nos dice la biblia que Saulo decidió obedecer la voz de Jesús y sin saber qué sucedería, se levantó e intentó caminar pero al abrir los ojos se dio cuenta que no veía.
La biblia nos dice que necesitó ayuda para poder llegar a Damasco. Esto me hace pensar en lo orgullosos que podemos ser. ¿Cuántas veces pides por ayuda? ¿Cuántas veces reconoces que necesitas apoyo? Imagina por un momento a Saulo. Hombre totalmente educado tanto en lo espiritual como en lo civil. Temperamento fuerte. Decisivo. Obstinado. Posiblemente con un gran rango o poder en el Consejo. Temido en gran manera. En un día como cualquier otro, en un instante, Jesús decide “tumbarlo” y toda su vida se viene abajo. Se levanta pero no puede ver y necesita ayuda. Ese gran hombre ahora no puede dar un paso sin que le apoyen. Pedir auxilio es una muestra de debilidad y el mundo no lo reconoce como una virtud. Se exalta al que apoya y no al que ha pedido por apoyo. Se engrandece al que puede hacer todo por sí mismo. Pero como en todo, los planes de Dios son distintos a los nuestros. Él exalta al débil y da sabiduría al ignorante para humillar al fuerte y al sabio. No debemos sentirnos mal cuando nos damos cuenta que la prueba que estamos atravesando nos ha superado y no sabemos qué hacer. Es normal atravesar momentos así. A veces tenemos un corazón tan duro y obstinado que es necesario que Dios nos “tumbe” con mayor fuerza para hacernos reaccionar.
El hecho de que Saulo no pudiera ver también me hace pensar en que no siempre entenderemos lo que nos está sucediendo y no podremos hacer nada al respecto. Por más que queramos encontrar una solución, estamos totalmente incapacitados para hacerlo. Sé que es difícil estar en un hospital, sé que perder un trabajo trae mucha preocupación, sé que perder a un familiar es incomprensible, pero también sé que Dios es soberano y sus planes perfectos. No puedo dar una explicación de por qué sucede esto o aquello pero sí puedo decirte con toda confianza que así como Dios trabajó con Saulo, está trabajando de manera individual contigo y tiene planes perfectos y maravillosos que, a su debido tiempo comprenderás.

Oración
Señor: gracias por enseñarme que no debo sentirme mal por pedir ayuda y reconocer que ya no puedo más. Hoy te pido por esa ayuda. Te pido porque me des fuerzas y paz para seguir adelante. Te pido que pueda entender que tus planes son perfectos y que mi orgullo probablemente esté estorbándote. Perdóname y transfórmame. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

8 abr 2011

Hechos 9:6-7

Él (Saulo) temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.



Analicemos la respuesta de Dios. Levántate y entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer. Recuerda aquellos momentos en los que te has sentido abrumado por la situación. Utilizando la palabra de estos versículos con Saulo te diría que recuerdes cuando has sido “tumbado”. ¿Qué clase de preguntas le hacías o incluso haces a Dios? ¿Por qué a mí? ¿Por qué lo permites? ¿Qué quieres que aprenda? O tal vez preguntas como Saulo ¿qué quieres que haga Señor? Con cualquiera de estas preguntas, estoy seguro que buscabas obtener respuestas que te pudieran orientar. ¿Cierto? Resulta que a tus preguntas la única respuesta que recibes de Dios es: levántate y entra a la ciudad y ahí se te dará mayor instrucción. ¿Es esto una respuesta? ¡Por supuesto que no! Nosotros esperábamos escuchar el plan completo de Dios para nuestras vidas. No queremos escuchar: ve a tal o cual lugar para que posteriormente te dé más instrucciones. ¿Señor, no estás viendo mi situación? ¿Cómo quieres que siga esperando? ¿Cómo quieres que no haga nada? ¿Por qué no me explicas lo que está pasando? ¿Te das cuenta de nuestras reacciones? Ir a la ciudad no le contestaba nada a Saulo y de ahí se presentan dos posibles escenarios. El primero es hacer caso a lo que está escuchando y dirigirse a la ciudad. La segunda es meditar en lo que le acaba de suceder. Pensar en el pasado. Recordar las muertes que había presenciado y autorizado sobre los seguidores de Jesús. Mucha reflexión pero finalmente se quedaría en ese lugar sin moverse. ¿En dónde estás tú? ¿Cómo reaccionas?
Vivimos a una velocidad extremadamente rápida. Tenemos tantos artículos que nos ayudan a realizar cantidad de operaciones en segundos y nos hemos olvidado de lo que significa esperar. Incluso en el área de agricultura en la que había que esperar por las lluvias, ahora tenemos métodos que nos permiten tener frutas o vegetales en cualquier estación del año. Todo esto nos estorba para poder entender las respuestas de Dios. Si ahora estás desesperado o conoces a alguien que se encuentre así, medita o comparte esta reflexión. Dios no da respuestas como nosotros las queremos. A veces debemos seguir caminando y esperar a que vengan instrucciones nuevas. A Saulo se le dijo que siguiera su camino a la ciudad. No más. No menos. Era lo que necesitaba saber. Igualmente, tú y yo no necesitamos saber más. Es nuestra desesperación y falta de fe lo que nos lleva a querer tener respuestas tangibles y limitar la incertidumbre. Sigamos caminando. Tengamos fe y esperanza en que Dios nos protege y, a su debido tiempo, nos irá revelando sus planes y enseñanzas.

Oración
Padre: te pido pongas paciencia en mi corazón. Quiero estar confiado en Ti y no permitir que lo que me rodea me haga dudar. Quiero aprender a esperar a tus tiempos y tus formas dejando mi desesperación y falta de fe a un lado. Dame fortaleza y paz para seguir por tu camino aunque no tenga el conocimiento de lo que vendrá. Te lo pido en el nombre de Jesucristo.
Amén

7 abr 2011

Hechos 9:5

Él (Saulo) le dijo: ¿Quién eres Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.



La frase que utiliza Jesús era fácil de entender en esa época pero el día de hoy, a la mayoría de nosotros nos cuesta trabajo entender lo que significa. De hecho, investigué un poco en internet para tener distintos puntos de vista. La Real Academia define la frase como: obstinarse en resistir a fuerza superior. Lo que la frase alude originalmente es a la manera en que un animal de carga como un caballo o buey, al ser guiado en cierta dirección, intentaba “reclamar” dando patadas (una coz es una sacudida violenta que realiza el caballo con sus patas). Entonces, se colocaban los aguijones para que cada vez que el animal pateara, se lastimara y dejara de hacerlo. Un poco cruel pero así funcionaba.
¿Qué quiere decir esto hoy en día y cómo se aplica a mi vida?
¿Cuántas veces te has encontrado en una situación complicada? Varias. ¿Cuántas de ellas has recordado lo que has aprendido de la Palabra de Dios y entiendes lo que debes hacer o lo que Dios está trabajando contigo? A pesar de conocer la dirección a la que debes encaminarte, por alguna razón decides seguir igual. ¿Te suena familiar? Lo único que estás haciendo con esto es darte de topes con el aguijón. Sabes que no puedes cambiar las cosas a tu gusto y acomodarlas de otra manera pero aún así crees que debes intentarlo. La lucha está perdida. Lo único que estás logrando es lastimarte más y más. De hecho, si eres honesto, estoy seguro que puedes recordar de varias ocasiones en las que saliste lastimado y al final no se logró lo que esperabas. Ahora, esto no es un capricho de Dios. Él no está buscando molestarte sino por el contrario, quiere que estemos en comunión pero debemos recordar quién es quién.
Cuando nos suceden cosas inesperadas, difíciles y preocupantes, lo que menos queremos es recibir críticas o correcciones. Suficiente tenemos con lo que pasamos. Pero con Dios no es así. Saulo estaba tumbado y la voz que le hablaba le decía que estaba haciendo las cosas mal. Ese es nuestro Dios queriendo abrir nuestros ojos. Nos “tumba” para luego mostrarnos nuestros errores. Mientras nosotros tenemos dos opciones: seguir dando patadas y resistiéndonos o aceptar que no estamos en línea con el Señor.
No es fácil. Por más que sabemos qué hacer, cuando llega el momento cuesta mucho pero mucho trabajo. Es normal. No te desanimes. Cambiar tu carácter y transformarlo no es sencillo. Nuestro orgullo es feliz dando de patadas y reclamando por todo y mientras tanto nosotros salimos todos lastimados.
Te animo a que examines tu vida y cuestiones si estás dándote de coces contra el aguijón. También te invito a que en tu siguiente prueba, salgas cada vez menos lastimado.

Oración
Señor Jehová: definitivamente entiendo que estoy lastimándome y dando patadas por orgulloso al no querer escuchar y aceptar tus correcciones. Quiero seguir con escusas pero estoy cansado y no quiero lastimarme más. Ayúdame a vivir diferente. Perdóname Señor en el nombre de Jesús
Amén

6 abr 2011

Hechos 9:3-4

Y yendo por el camino (Saulo), aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?

He presenciado varias formas en las que Dios “tumba” a un individuo al suelo. Saulo estaba persiguiendo con enorme furia a la gente que quería seguir a Cristo y en su camino se da una situación fuera de su control. Una luz, un resplandor lo suficientemente fuerte para hacerlo caer en tierra y no moverse. Saulo iba con gran autoridad pues el consejo había autorizado que realizara cualquier aprehensión que considera necesaria. De cierta manera le habían dado carta “blanca” para tomar cualquier decisión para llevar a cabo su plan.
¿Cómo relacionarlo con nuestra vida?
Nosotros vamos en camino a nuestra rutina diaria. Estamos acostumbrados a levantarnos y realizar nuestros planes. Incluso nos damos el lujo de decir que en tal o cual día haremos esto o aquello. Todo se desarrolla como el día anterior. Como de costumbre. Como lo habías planeado. Así iba Saulo camino a Damasco. Confiado en que realizaría lo que tenía en mente. De repente, en un instante, sin que lo pudiera ver venir, una luz lo tumba y frena su camino. Nosotros podemos llamarle una enfermedad, la pérdida de un ser querido, la cancelación de un negocio que considerábamos ya como un hecho, recibir la noticia de nuestra pareja que quiere divorciarse, la pérdida de nuestro trabajo y así tú puedes pensar en cada evento que en tu vida ha creado un freno abrupto y que no viste venir ni pudiste prevenir. Simplemente te encontraste “tumbado” sin saber cómo seguir adelante. ¿Te ha pasado? ¡Seguro que sí! Y no creo que en una sola ocasión sino varias.
A Saulo le preguntó una voz ¿por qué me persigues? A ti y a mí esa voz nos dice ¿Por qué no me haces caso? ¿Por qué sigues dándome la espalda? ¿Por qué sigues sin confiar en mí? ¿Por qué te has alejado tanto? ¿Por qué te has olvidado de mí? Lo interesante y sobre todo importante es ser honesto y contestar estas interrogantes. Debemos meditar en qué momento nos dejamos seducir por lo que hay a nuestro alrededor y olvidamos al Creador. ¿Cuándo trabajamos para mantener a nuestra familia? Bien, dice Dios, ¿desde cuándo tú la mantienes? La verdad es que no tenemos una respuesta correcta. Honestamente hemos sido egoístas y nos gustó recibir las bendiciones de Dios sin comprometernos de vuelta. Pero ahora que las cosas cambian, nos recuerdan quién es quién y sobre todo quién es el que realmente manda. Dentro de toda esta dificultad que atravesamos cuando Dios decide que es tiempo de “tumbarnos” su amor siempre sobreabunda a nuestra preocupación. Dios no se ha hecho a un lado ni te ha olvidado. Simplemente está recordándote cómo deben estar tus prioridades y corazón en el lugar correcto.

Oración
Padre: perdóname. Sé que te he fallado. Sé que merezco no solo esto sino muchas cosas peores. Perdona mi soberbia, perdona mis pecados. Hoy quiero reajustar mi vida. Quiero vivir en línea contigo. Ayúdame a entender mi situación y no permitas que me aparte de Ti. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

5 abr 2011

Hechos 9:1-2

Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.



A veces, cuando leo la biblia, debo poner atención para no pasar por alto ningún detalle. También debo recordarme en que a veces sus descripciones pueden sonar muy exageradas pero si las traigo a tiempo presente, con el vocabulario actual, logro entender que he caído en las mismas situaciones y logro identificarme con el contexto. Por ejemplo, cuando el versículo nos habla de que Saulo respiraba amenazas y muerte en contra de los discípulos mi primer pensamiento fue que yo no he estado en una situación así. Pero, si reflexiono un poco sobre aquellos momentos en los que mi enojo, mi ira o mi rencor han tomado dominio sobre mí, definitivamente que mis pensamientos y mis respiros no eran de amor sino que estaban llenos de amenazas. Piénsalo. No estamos muy distantes de lo que Saulo estaba pensando. ¿En cuántas ocasiones no has tenido sentimientos de venganza? Se honesto. Saulo era un hombre judío que no soportaba ver que los seguidores de Jesús pudieran tener éxito compartiendo el evangelio que él consideraba falso. Dentro de su coraje e ira, decide tomar cartas en el asunto pidiendo por la autoridad de poder arrestar y llevar a juicio a todos aquellos que estuvieran predicando al Nazareno.
¡Cuánto odio! ¡Cuánta amargura acumulada!
Aunque pareciera distante su reacción, es muy importante ser analíticos y entender si tenemos esas mismas reacciones. Cuando alguien nos hace algo, tenemos dos opciones para reaccionar: la difícil y la fácil. Empezaré por la fácil. En ésta, haces lo primero que te viene a la mente. De hecho no estás al control y solamente sientes un deseo de venganza. Puede ser que guardes este sentimiento por muchos años, incluso ahora mismo puedes estar recordando alguno que no has dejado ir y esperas el momento de poder desquitarte o sacarte esa espina. En cuanto a la segunda, involucra al Espíritu Santo y sus frutos: dominio propio. Entregas tus corajes, enojos e iras al Señor. Recuerdas que Él es quien hace justicia, que de Èl es la venganza y que Él es la Ley. Finalmente tú pones la otra mejilla y recuerdas que fuiste perdonado sin merecerlo por la increíble gracia y misericordia de Dios. ¿Difícil no? La mayoría estamos dentro de la primera, pero nuestra meta es estar en la segunda.
Perdona. Ama a tu prójimo incluyendo al que te ha lastimado o a tus enemigos. No permitas que la ira tome el control pues tus decisiones serán totalmente incorrectas. ¡Medítalo! Insisto, se honesto.

Oración
Padre nuestro: Tú que eres Todopoderoso te pido porque puedas quitar de mi corazón mis enojos, corajes, amarguras e iras. Quita de mí cualquier deseo de venganza y guíame para poder poner la otra mejilla como Jesús lo hizo. Ayúdame a hacer tu voluntad primero que la mía. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús
Amén.

4 abr 2011

Hechos 8:36-40

Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua; ¿Qué impide que sea bautizado? Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades hasta que llegó a Cesarea.



El bautizo no es un rito sin sentido. No se le ocurrió a alguien sino se estableció para reconocer públicamente nuestro arrepentimiento y nuestra fe en Jesucristo como el Hijo de Dios. Algunas iglesias tienen restricciones en las edades para bautizarse. Me parece adecuado. Si bien, es difícil decidir si a los diez años o a los quince sería una edad correcta, el hecho de esperar y dejar que la persona decida de manera individual y asimismo lo declare me parece que va en línea con la biblia.
¿Qué impide que sea bautizado? Preguntó el eunuco. ¡Nada! Todavía no he encontrado una persona que tenga un historial lo suficientemente negro como para cubrir la gracia de Dios. Todos podemos ser bautizados. El perdón de Dios a través de la muerte de Jesús se extiende para cada uno de nosotros. Sí. A todos. Incluyendo aquellos que han cometido actos ilícitos. Si crees de todo corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios y en el evangelio que te he compartido, puedes ser bautizado. Le dijo Felipe. Jehová puso las reglas. No nosotros. No Felipe ni Juan o Pedro. Me da tristeza ver que existan personas desviando su atención de Jesús por exaltar a alguno de los discípulos. Si examinamos la vida de cualquiera de ellos, es fácil darse cuenta que siempre señalaron a Jesús y nunca se quedaron el reconocimiento.
Felipe había obedecido al Espíritu y se terminó encontrando con el eunuco a quien compartió de Jesús y terminó recibiéndolo en su corazón. En el momento en que se da la oportunidad y el eunuco pide ser bautizado, Felipe no duda en hacerlo. Así debemos ser nosotros. Felipe no pensó en que no había una preparación formal para el bautizo, tampoco pensó en que se mojaría la ropa y no habría como estar cómodos. Tampoco se detuvo porque no había cumplido con un prerrequisito para ser bautizado. Todas estas trabas las hemos inventado nosotros. Dios nos quiere compartiendo el evangelio y entregándonos a cualquier tipo de situación sin importar que pudiera afectar nuestro camino diario.
Cada día vive abriendo no solo tus ojos sino tu corazón. Busca ser sensible a la necesidad que existe del Dios Todopoderoso. Así, cuando la oportunidad llegue, estarás listo para “saltar al carro compartir de Cristo y bautizar”. No dejemos que los protocolos sean una escusa. Nuestro tiempo, nuestra vida llega a su clímax cuando nos entregamos a Dios. Espero que así sea cada día que vivas.

Oración
Señor: te doy gracias porque tu amor es tan grande que cubre todos mis pecados y no lo merezco. Te pido que transformes mi vida y pueda estar siempre abierto a compartir de Jesús sin importar el desvío de mi plan original. Quiero que mi vida sea de servicio a Ti. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén.

29 mar 2011

Hechos 8:32-35

Así que (el etíope) invitó a Felipe a subir y sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que permanece mudo ante su trasquilador, no abrió la boca. Lo humillaron y no le hicieron justicia. ¿Quién describirá su descendencia? Porque su vida fue arrancada de la tierra. -Dígame usted, por favor, ¿de quién habla aquí el profeta, de sí mismo o de algún otro?- Le preguntó el eunuco a Felipe. Entonces Felipe, comenzando con ese mismo pasaje de la Escritura, le anunció las buenas nuevas acerca de Jesús.



La respuesta del eunuco hacia Felipe fue positiva. No podemos desanimarnos si hubiera sido contraria. Recuerda el pasaje en el que Jesús libera a una persona endemoniada enviando los espíritus a los cerdos que estaban ahí y el pueblo al ver lo sucedido le pide a Jesús que se vaya y Él se fue. Recibir rechazos no es el fin ni tampoco nada grave. Pero piensa esto: por cada rechazo estás más cerca de que alguien quiera escuchar de Dios (pura probabilidad).
Por otro lado, me gusta cómo Felipe comienza a compartir de Jesús. Nos dice la biblia que utilizó la pregunta del etíope para hablarle de las buenas nuevas. Me parece una excelente forma para hablar de Cristo. Utilizar la plática, los cuestionamientos que la gente realiza, las dudas o preocupaciones para poder explicar lo que la biblia dice al respecto. Ahora que estamos atravesando una etapa de inestabilidad en el mundo por guerras y golpes de estado, seguidos por el desastre en Japón, es común que las conversaciones giren alrededor de estos temas. Hay ahora advertencias sobre la lluvia radioactiva y preocupación por lo que pudiera pasar. ¿Sabes qué puede pasar? ¡Nada que Dios no tenga bajo su control! Obviamente debes tomar precauciones sin embargo no debes vivir con miedo. Seamos sabios y, como Felipe, utilicemos los temas y los cuestionamientos de la gente para llevar las buenas nuevas a ellos. Recientemente estuve en una conversación en la que una persona expresaba su total repudio a cierto tipo de gente. Hoy me arrepiento tanto de no haber expresado mi sentimiento de inconformidad y de haber compartido a Jesús en ese momento. No quiero que me vuelva a pasar y tampoco quiero que te pase a ti. Seamos inteligentes para encontrar el momento y sensibles para compartir a Cristo de manera adecuada.
Por último, vuelve a leer la profecía de Jesús. Nuestro salvador. Nuestro redentor. Tuvo que ser llevado al matadero. Tuvo que sufrir humillación e injusticia y murió de la forma más despreciable. Todo por su amor a ti y a mí. ¿Qué amor más grande puede existir? Dios te ama y envió a Jesús para reconciliarte con Él. Recibe el regalo del perdón y arrepiéntete de tus pecados.

Oración
Dios Padre: quiero reconciliarme contigo y pedirte perdón por mis pecados. Quiero poder entender todo ese amor que has derramado por mí y compartirlo a los demás. Ayúdame a ser sabio y sensible para hablar de ti en el momento correcto y de la manera apropiada. Guíame en tu camino. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

28 mar 2011

Hechos 8:28-31

El etíope había ido a Jerusalén para adorar y en el viaje de regreso a su país, iba sentado en su carro leyendo el libro del profeta Isaías. El espíritu le dijo a Felipe: acércate y júntate a ese carro. Felipe se acercó de prisa al carro y al oír que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó: ¿Acaso entiende usted lo que está leyendo? ¿Y cómo voy a entenderlo contestó si nadie me lo explica?



Personalmente me considero malo para compartir la palabra con desconocidos. Constantemente oro por poder hacerlo y pido por sabiduría para poder realizarlo mejor. Admiro a aquellas personas que sin dudar, comienzan a hablar de Dios e incluso unos minutos más tarde están orando con quien antes era un desconocido y están pidiendo por su reconciliación con Dios. Existe una gran necesidad de Dios. La gente necesita de Él pero tristemente están buscando en los lugares equivocados. A veces buscan en lo espiritual pero dejan a un lado la Palabra de Dios. Felipe obedeció y se acercó a un completo desconocido. No pensó en que podría molestarlo. No pensó en que estaría invadiendo su “espacio personal”. No pensó en que pudiera sentirse ofendido. Simplemente fue. ¿Cuánto nos detenemos nosotros por pensar en todo lo que podría pasar si simplemente obedecemos? ¿De cuántas bendiciones nos estamos perdiendo por el cuestionar nuestra obediencia sin restricción a Dios? ¿Cuántos no están escuchando de Cristo porque no nos atrevemos? Compartir de Jesús es increíble. Es una verdadera bendición. ¿Por qué dejar esas bendiciones en el suelo en lugar de tomarlas y hacerlas nuestras? ¿Por pena? ¿Por miedo? ¿Por prejuicios? Sé que no es fácil pero tampoco resulta imposible. Significa ser menos egoístas. Entregar de nuestro tiempo. Hacer a un lado lo que teníamos planeado en ese momento y poner al Señor primero para dedicarle más tiempo a esa persona que necesita escuchar de Cristo. Tengamos como propósito compartir a Jesús en cualquier oportunidad que se presente. Con amor. Con respeto. Con total apego a Sus palabras.
Por otro lado, es importante entender que, además de la necesidad que existe por reconocer de Dios, también hay escases en el conocimiento de Él. Felipe le cuestiona al etíope si comprendía lo que estaba leyendo y la respuesta fue negativa. Mucha gente lee la biblia y no entiende el mensaje. Dios es quien nos revela su contenido a través del Espíritu Santo. Para aquellos que no lo tienen, la biblia dice que son palabras de locura. Felipe al acercarse al etíope hace una simple pregunta: ¿entiendes lo que lees? ¿Cómo entenderlo si nadie me lo explica? contestó el etíope. ¿Quién si no nosotros para explicarle a los demás sobre Jesús y su evangelio? ¿Por qué esperar y ceder la bendición a alguien mas? Tomemos para nosotros estas bendiciones que nos da Dios por compartir de Él y obedezcamos en la gran comisión de ir y hacer discípulos.

Oración
Señor: Gracias por tu palabra y tu amor incondicional. Te pido me limpies y perdones de mis pecados y me guíes por tus caminos. Ayúdame a compartir de Ti sin restricciones y sin prejuicios. Pon amor en mí para no juzgar ni compartirte de manera errónea. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

24 mar 2011

Hechos 8:25-27

Después de testificar y proclamar la palabra del Señor, Pedro y Juan se pusieron en camino de vuelta a Jerusalén, y de paso predicaron el evangelio en muchas poblaciones de los samaritanos. Un ángel del Señor le dijo a Felipe: Ponte en marcha hacia el sur, por el camino del desierto que baja a Jerusalén a Gaza. Felipe emprendió el viaje y resulta que se encontró con un etíope eunuco, alto funcionario encargado de todo el tesoro de la candase, reina de los etíopes. Éste había ido a Jerusalén para adorar.



¿Alguna vez te has preguntado si estás en el lugar correcto? ¿Te has cuestionado si tu trabajo, la ciudad o la casa en la que vives es lo que Dios tiene para ti? Personalmente lo cuestiono muy seguido. No por inseguridad sino porque no quiero estar fuera de Su voluntad. He cometido muchos errores y no quiero cometer más por mi soberbia. Pero en ocasiones es difícil diferenciar si estamos en el camino correcto o en el incorrecto. ¿Cómo podemos tener un parámetro para resolver esta disyuntiva? Con los versículos de hoy podemos darnos una buena idea para la respuesta. Pedro y Juan se pusieron en marcha de vuelta a Jerusalén y en su camino predicaron en muchos pueblos de Samaria. Mientras Felipe regresaba a Jerusalén, obedece el llamado del ángel y encuentra a un eunuco a quien posteriormente bautizaría. Entonces, ¿cómo saber si estamos en el lugar y el momento correcto? Lo sabemos si estamos poniendo las cosas de Dios primero. Ejemplo, utilizamos nuestros recursos para Dios, abrimos las puertas de nuestra casa para que se estudie la palabra; aprovechamos el convivio en nuestro trabajo para dar testimonio; aprovechamos nuestro alrededor para dar gloria a Dios. Los apóstoles se detenían y cambiaban su rutina para compartir a Jesús. ¿Estás haciendo lo mismo? Si por el contrario, donde te encuentras, no te permite ir a tus estudios, quita tiempo de tu vida familiar, el ambiente es propenso a que te aleje de Dios, puedes tomarlo como señal de que no es el lugar adecuado. Siempre debes orar y dar un tiempo a que Dios vaya mostrando su plan para tomar una decisión.
Pon mucha atención a la manera en que los apóstoles trabajaban. En su camino a Jerusalén seguían compartiendo el evangelio. Quiere decir que nosotros debemos hacer lo mismo. En nuestro camino a las vacaciones. En nuestro camino al trabajo, en nuestro camino del día a día, debemos tener el corazón dispuesto a entregarnos y dedicar tiempo a compartir a Cristo. Ahora, no quiere decir que siempre tendrás respuestas y recibimientos agradables. Habrá personas que te desprecien y no les guste tu anuncio. Deja que Dios se encargue de ello y tú sigue trabajando para Él.
Mantengámonos en las cosas de Dios. Busquemos su reino. Busquemos obedecerlo. No nos acoplemos a este mundo ni a su rutina sino seamos transformados para poder ser como Jesús, como los apóstoles que entregaron su vida a Él y en todo lo que hacían buscaban Su gloria. Esta es la forma de vivir. Esta es la forma de confirmar que estás en donde debes estar: el lugar que Dios tiene para ti.

Oración
Señor: hoy entiendo que no he utilizado todo lo que me das para tu gloria. Entiendo que puedo hacer mucho más para tu gloria y quiero comenzar. Ayúdame a entregarme y ser menos egoísta. Quiero estar disponible en todo momento y con cualquier persona para compartir de tu palabra así como lo hicieron tus apóstoles quienes no les importó frenar su camino a Jerusalén con tal de hablar de Jesús.

23 mar 2011

Hechos 8:20-23

¡Que tu dinero perezca contigo, le contesto Pedro. Porque intentaste comprar el don de Dios con Dinero! No tienes arte ni parte en este asunto, porque no eres integro delante de Dios. Por eso, arrepiéntete de tu maldad y ruega al Señor. Tal vez te perdone el haber tenido esa mala intención. Veo que vas camino a la amargura y a la esclavitud del Pecado.



Por eso arrepiéntete…
Simón estaba tratando de vivir como estaba acostumbrado a hacerlo. Por ello cuando pide a Pedro si puede pagar por el don de Dios no suena tan loco si entendemos de dónde viene esa pregunta. Una persona que no conocía de Dios, que utilizaba magia y hechicería para ganar dinero piensa que las cosas pueden funcionar igual. A veces caemos en el mismo error. Por la costumbre o simplemente dureza de nuestro corazón, queremos seguir manejando las cosas a nuestra manera. Nos resistimos al cambio. Nos resistimos a obedecer. Nos resistimos a dar ese paso que, dentro de nosotros, sabemos que se debe tomar pero aún así no lo hacemos por rebeldía y orgullo. Finalmente pensamos que podemos seguir bien con nuestras decisiones y agregando a Dios cuando se necesita. No hay nada más equivocado. Si algo se repite constantemente en la biblia es la necesidad de arrepentirnos de nuestros pecados. Lo vimos con Caín y Abel cuando traen sus ofrendas a Dios. Lo vemos con Sodoma y Gomorra. Lo vemos en el comienzo y transcurso del éxodo. En fin, si pones atención te darás cuenta que arrepentirte de tus pecados es el primer paso para poder tener comunión con Dios. Por otro lado, a nosotros nos gusta pensar que Jehová se puede acomodar a nuestras ideas y conceptos que tenemos de un dios existente. Pensamos que podemos ser buenos, que nuestros parámetros son aceptables y que no tenemos que arrepentirnos, bueno, si de repente nos sentimos como que hicimos algo mal, tal vez aceptemos que en algún pequeño detalle sí cometimos un error. No estoy exagerando. Nuestra naturaleza nos aparta de Dios. Nuestra carne nos lleva a pensar que no necesitamos de Él y menos aún el tener que doblar nuestra rodilla, humillarnos y reconocer que necesitamos su aprobación y su perdón. ¡Verdaderamente es una patada a nuestro orgullo!
En el versículo anterior, escribí sobre nuestra búsqueda por negociar con Dios y cómo nos resulta imposible ofrecer algo que pudiera interesarle. De hecho, pienso que la respuesta de Pedro nos sirve para darnos una idea de lo que Él podría contestarnos: ¡que tu dinero perezca contigo! No eres íntegro delante de mí y veo que vas camino a la amargura y esclavitud. Arrepiéntete y ruega por tu perdón. Entendamos que Dios es muy superior a nosotros. Aceptemos que necesitamos de Él. Pidamos perdón por nuestros pecados y busquemos vivir conforme a sus parámetros y no los nuestros.

Oración
Padre: pido perdón por mis pecados. Perdón porque quiero seguir viviendo como antes y entiendo que va en contra tuya. Ayúdame a seguirte y obedecerte. Ayúdame a no ser como Simón que buscaba negociar contigo o incluso comprar tus dones. Me rindo ante Ti y te pido misericordia. En el nombre de Jesús
Amén

17 mar 2011

Hechos 8:18-19

Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero y les pidió: denme también a mí ese poder para que todos a quienes yo les imponga las manos reciban el Espíritu Santo.



Tal vez te parezca ilógico lo que estaba pidiendo Simón. Es más fácil escuchar la historia que entender cuánto nos parecemos a los actores. Simón estaba reaccionando de una manera muy normal y probablemente tú y yo hubiéramos tenido una reacción similar. Piénsalo. Estás acostumbrado a trabajar y llevar tu vida de una manera. Un día, llegan unas personas a decirte que las cosas pueden ser diferentes. Vas con ellos una tarde, luego más días y te das cuenta que lo que hacen es increíble. ¿No te gustaría hacerlo también? Otro ejemplo: cuando alguien ofrece a Dios algo a cambio de resolver cierta situación. Dios mío, te prometo que hago esto o aquello si tu sanas a esta persona (o a ti); te prometo que si nos sacas de este problema cambiamos nuestra vida; y así los ejemplos siguen. Tal vez es más difícil de entender lo que Simón estaba pidiendo, porque no estábamos en ese momento siendo sorprendidos por los milagros de Felipe y los apóstoles, pero estoy convencido que nuestra ignorancia combinada con un gran orgullo, nos llevan a pensamientos similares. ¿Cómo vamos a poder comprar el poder de Dios? ¿Cómo vamos a negociar con Dios? ¿Qué tienes para ofrecerle? ¿Qué tienes que no tenga? ¿Por qué te crees tan importante? Es una clara muestra de que, como humanidad, no cambiamos con el paso de los años. Hace dos mil años un sujeto llamada Simón quería negociar con Dios. Hoy en día, muchos Simones andan por ahí tratando de hacer lo mismo. Andan buscando que Dios les ayude a seguir con sus propósitos cuando el evangelio anuncia lo contrario: entregar nuestra vida y seguir el propósito que Él ha establecido. Efesios 5:2 nos dice: lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios.
Tal vez te identifiques con aquellos que quieren negociar con el Señor. Es posible que ya lo hayas intentado varias veces. Hoy tienes que entender que Dios no funciona así. Lo que Simón intentó es igual a lo que nosotros intentamos hoy en día al tratar de darle estructura y forma a cómo trabaja Dios. Él nos dejó su palabra con los parámetros muy claros. Mandó a su Unigénito para que todo aquél que crea en Su nombre no se pierda más tenga vida eterna. No mandó a Cristo a negociar. Tampoco busca que le ofrezcas esto o aquello. Quiere tu corazón arrepentido. Quiere tu vida entera. En Sus términos. A Su manera. No a la nuestra. ¿Qué quieres hacer?

Oración
Señor: quiero vivir en tus términos. Me arrepiento de mis pecados y de pensar que puedo negociar contigo o que incluso puedo exigirte y quejarme por lo que pasa en mi vida. Hoy entiendo que estoy equivocado. Perdóname y permite que pueda aprender a vivir en entrega a Ti y a mi prójimo como Cristo lo hizo. Transforma mi corazón. Transforma mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido
Amén

16 mar 2011

Hechos 8:14-17

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que los samaritanos habían aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Éstos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, porque el Espíritu aún no había descendido sobre ninguno de ellos; solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan les impusieron las manos, y ellos recibieron al Espíritu Santo.



Nos dice la biblia en el evangelio de Marcos capítulo uno, que Juan el bautista predicaba que su bautismo era con agua pero que vendría Uno que bautizaría con el Espíritu Santo. En el evangelio de Lucas, vemos que el Espíritu Santo descendió sobre Jesús después de ser bautizado. En estos versículos, vemos que había un gran número de personas que habían creído en el evangelio y habían sido bautizadas pero aún no habían recibido al Espíritu Santo. Pienso que Dios hace estas pequeñas variaciones con toda intención. A nosotros nos gusta crear rituales. Ve por ejemplo el fútbol y cómo entran los jugadores a la cancha arrancando un poco de pasto. Si a alguien le va bien cuando usa cierta ropa, la vuelve a utilizar en días críticos. Cuando tengo que utilizar un avión, veo a mucha gente distraída y haciendo lo suyo hasta unos minutos antes de que vamos a despegar y entonces sus rostros cambian y realizan sus rituales también. Por esta razón, pienso que Dios no nos deja una guía que seguir como hombres para que alguien reciba al Espíritu Santo a través de nosotros. Depende de Él. En estos versos, Juan y Pedro impusieron las manos y reciben al Espíritu mientras que en otros no hubo tal seguimiento. Lo que sí es constante es nuestra necesidad de reconocer a Cristo como Señor y Salvador y arrepentirse de nuestros pecados. Ten cuidado con los ritos que realizas. Analiza el por qué los haces. ¿Tienen fundamento en la Biblia? ¿Lo has constatado o alguien te dijo que la biblia lo dice? Juan y Pedro no eran los personajes fundamentales en la historia. Tampoco fue un milagro el que impusieran las manos. Simplemente fueron instrumentos de Dios. No hay que quedarse con la mirada en los instrumentos o en las señales sino en Aquél que los creó y utiliza.
Por otro lado, me resulta interesante ver cómo deciden mandar a Juan y a Pedro a Samaria. Felipe comenzó a predicar en esa región. La gente creyó en Jesús y se volvieron a Él. Es muy probable que Felipe dentro de su aviso a los apóstoles de lo que estaba sucediendo, haya expresado la gran reacción que había tenido la gente hacia el evangelio. Ahora. Veo muy común en nuestro tiempo que nos gusta compartir de Dios llevando a la gente a la congregación. Esto es solamente una pequeña forma de hacerlo. Pienso en Felipe y cómo hizo todo un trabajo antes de que Juan y Pedro llegaran. Tú y yo debemos hacer lo mismo. Llevar gente a la congregación debería ser el resultado de un trabajo individual que hayamos realizado previamente y no la forma en que cumplamos con la tarea de predicar. Dios es personal. Dios busca cada corazón y quiere reconciliarse con cada uno de nosotros. No con una multitud. Con individuos. Uno por uno. ¿Quieres ser el siguiente?

Oración
Señor: quiero aceptar a Cristo en mi vida. Reconozco que he pecado y te pido perdón. Me he llenado de rituales y no he buscado escucharte o aprender de Ti, ayúdame a entender que no son los ritos lo que me acerca a Ti sino Cristo y tu palabra. Hoy entiendo que quieres tener comunión conmigo y yo también quiero que así sea. Permite que tu Espíritu Santo transforme mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido
Amén

14 mar 2011

Hechos 8:9-13

Ya desde antes había en esa ciudad (de Samaria) un hombre llamado Simón que, jactándose de ser un gran personaje, practicaba la hechicería y asombraba a la gente de Samaria. Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, le prestaban atención y exclamaban: ¡Este hombre es al que llaman el Gran Poder de Dios! Lo seguían porque por mucho tiempo los había tenido deslumbrados con sus artes mágicas. Pero cuando creyeron a Felipe, que les anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, tanto hombres como mujeres se bautizaron. Simón mismo creyó y después de bautizarse, seguía a Felipe por todas partes, asombrado de los grandes milagros y señales que veía.


Dios nos creó con un pequeño “defecto”. Tenemos en nuestro ser un vacío que solamente Él puede llenar. Todos nacemos con él mas no todos morimos con él. Habrá personas que busquen llenar el vacío a través de distintas religiones o espiritualidades. Otras buscaran satisfacción física. Otros poder o ambición. Otros tratarán de que el arte sea la fuente que les inspira vivir. En ese entonces, en la región de Samaria, veíamos a un señor llamado Simón quien utilizaba la magia y hechicería para jactarse de ser un gran personaje. Por un lado, él buscaba llenar su vacío a través de la fama y llenar su ego, por el otro, la gente necesitaba dirección y propósito y él se los brindaba con sus artes mágicas.
Lo triste no es que existan este tipo de distracciones. Es como si nos pusiéramos tristes porque alguien es adicto al alcohol. La tristeza viene cuando entendemos que en lugar de buscar llenar su vacío en Jesús lo intentan a través de tantas otras cosas. Ese alcohólico en algún momento pudo decidir por Jesús en lugar del alcohol. Triste ver que proliferen los seminarios de luz y energía positiva, seminarios para conocer e interpretar tu aura, personas pagando por escuchar a alguien en el teléfono decirles su “futuro”. Es triste ver que la gente le ponga tanta atención a todo menos a Jesús. Es triste ver que prefieran estar “probando” de todo tipo de cosas antes de probar con la palabra de Dios. Es triste ver que le den oportunidad a todo tipo de espiritualidad y dejen a un lado al Señor de señores.
La gente es engañada todos los días con personajes como Simón. Nuestro deber es compartir a Cristo como lo hizo Felipe en Samaria. Él no pensó que la gente era muy fiel o leal a Simón el hechicero. Tampoco pensó en lo difícil que sería convencerlos después de tanto tiempo de creer en Simón y su brujería. Simplemente fue y predicó las buenas nuevas. “La gente creyó” nos dice la Biblia. No necesitamos un plan de ataque ni a los mejores oradores. Necesitamos corazones dispuestos a servir. Vidas que sean entregadas en predicar a Cristo y que gocen de ver almas arrepentidas y reconciliadas con Dios.
Hay gran necesidad en tu casa, en tu colonia, en tu familia o en tu trabajo. ¿Qué estás haciendo al respecto? ¡Compartamos las buenas nuevas!

Oración
Señor: te doy gracias por enseñarme que no hay nada ni nadie que pueda llenar el vacío que hay en mí más que Tú. Te pido que vengas a mi vida y la transformes. Te pido perdón por mis pecados. Te pido que pueda dejar atrás todo lo que pensaba que me llenaba y que hoy entiendo que generaba más vacío. En Cristo Jesús te lo pido, Amén

11 mar 2011

Hechos 8:4-8

Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban. Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les anunciaba al Mesías. Al oír a Felipe y ver las señales milagrosas que realizaba, mucha gente se reunía y todos prestaban atención a su mensaje. De muchos endemoniados los espíritus malignos salían dando alaridos, y un gran número de paralíticos y cojos quedaban sanos. Y aquella ciudad se llenó de alegría.



El día de ayer escribí sobre permanecer y no huir. A pesar de que tomamos malas decisiones, el Señor, sabiendo lo que habríamos de decidir sigue teniendo un plan preciso para nosotros. Este es el caso de los que se dispersaron y continuaron predicando la palabra a dondequiera que iban. Esto no quiere decir que tenemos libertad para tomar las decisiones que queramos y al final llegaremos al mismo destino. ¡Por supuesto que no! Cada decisión que tomamos tiene consecuencias. Lo que quiero decir es que, Dios, en su soberanía, se encarga de que todo siga bajo su control y de cierta manera, dentro de su misericordia nos permite corregir lo que hemos hecho mal. ¿Cuántas veces no has tomado decisiones tan malas que no te sientes digno de acercarte a Dios? ¿Cuántas veces has visto tu pecado contra la santidad y gracia de Dios y tu único pensamiento es la imposibilidad de corregir tal separación? Estas son estrategias del Acusador (Satanás). Busca crear confusión y que olvides la gracia y misericordia del Señor. Si bien, debemos estar enfocados en obedecer, habrá ocasiones en las que fallemos. Es un hecho. No somos perfectos y cometeremos errores. Lo importante es no dejarnos engañar y pensar que nuestra comunión con Dios ha terminado. Él está ahí. Esperando a que regreses y pidas perdón.
La ciudad de Samaria se llenó de alegría. ¿Por qué? Porque estaban recibiendo el evangelio y las consecuencias eran maravillosas.
¿Cuántos no necesitamos alegría en nuestras vidas? ¿Cuántas ciudades han perdido la paz y tranquilidad? La alegría llega cuando una persona recibe a Cristo. No cuando recibe un incremento de sueldo, no cuando se casa o tiene un hijo y tampoco cuando compra una casa. Pon atención: el gozo está en Cristo y su evangelio. No hay otro lugar en el que puedas encontrarlo.
Ahora, como seguidores de Jesús, debemos ser como Felipe quien a través de su vida, muchos entregaron sus corazones al Señor. Debemos ir con nuestros familiares, vecinos o amigos y compartir que Jesús ha transformado nuestra vida, compartir que murió por nosotros y que quiere reconciliarnos con Dios Padre. Tal vez no podamos hacer sanaciones como las que hizo Felipe pero ¡imagina lo que tu vida y la mía transformadas pueden hacer como testimonio! Lo que necesitamos es humildad, arrepentimiento y convicción. Reconozcamos nuestra necesidad de Dios, pidamos perdón por nuestros pecados y tengamos la convicción de que Jesús es el camino, la verdad y la vida.

Oración
Padre: perdona mis pecados. Creo que Cristo murió por mí para reconciliarme contigo. Hoy quiero caminar tu camino. Quiero que mi vida sea diferente y sirva de testimonio a otras personas de que existes y eres maravilloso. Gracias por tu misericordia y por permitirme venir a Ti a pesar de mis errores. Pongo mi vida a tus pies, en servicio y en adoración. En el nombre de Jesús
Amén