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16 may 2011

Hechos 10:17-20

Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate pues y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.



Analicemos la situación. Pedro se encuentra meditando sobre lo que significa la visión que acaba de tener. Al mismo tiempo, hay tres hombres que están tocando a la puerta y lo buscan. Finalmente, el Espíritu le dice: levántate y no dudes en ir con ellos porque yo los he enviado. Como siempre, me gusta pensar en cómo puedo aplicar el día de hoy lo que está escrito en la palabra de Dios. En este caso, veo un principio muy sencillo pero sumamente importante: si queremos respuestas a nuestras interrogantes, debemos estar meditando en la palabra de Dios. La biblia nos dice que Pedro estaba perplejo o confundido por lo que había visto. ¿Cuántas veces estás confundido por lo que sucede en tu vida? ¡Muchas! Tratas de darle vueltas y vueltas pero no logras entenderlo. Ahora, déjame decirte algo muy importante: es normal que no entiendas absolutamente todo lo que te pasa. Dios ha decidido revelarnos algunas cosas y otras no. ¿Por qué? No lo sé exactamente pero lo que sí sé es que lo hizo por nuestro propio bien y en una perfección total. ¿Cuánto tiempo y cómo revela Dios sus planes? ¡Esta pregunta me encanta! Revela nuestras ganas de moldear al Señor a nuestro concepto de Él en lugar del que está descrito en su palabra. ¿Por qué pensamos que Dios debe tener un tiempo semejante para nuestras pruebas? ¿Por qué cuestionamos que el tiempo que llevamos ha sido demasiado o suficiente? Escucha bien, si hoy en día estás preguntándote por qué Dios permite tal o cual en tu vida y por qué lleva ya tanto tiempo esta situación, te sugiero que medites y reflexiones sobre lo que Dios está queriendo hacer en ti y cómo le has estorbado.
Volviendo al principio que escribí: para tener respuestas a nuestras interrogantes es necesario estar pegados a la biblia. ¿Por qué? Porque si vuelves a leer el versículo, puedes darte cuenta que Pedro aunque estaba perplejo y confundido, no se estaba quejando o hablando con los discípulos sobre lo que pudieran pensar u opinar de lo que había visto. Nos dice la biblia que el Espíritu le habló mientras estaba meditando en esto. ¿Cómo nos habla el Espíritu? A través de la palabra de Dios que está en la biblia. ¿Te das cuenta? No podemos ir cuestionando lo que nos sucede y demandando respuestas en cualquier lugar. Las respuestas las tiene el Señor. ¿Sigues cuestionando el principio? Te voy a dar varias respuestas que encontrarás en la biblia y medita si pudieran aplicarse a tu vida: busca el reino de Dios, ama a tu prójimo como a ti mismo, perdona siempre, no dejes de orar, ten fe, no dejes que haya amargura en tu corazón, no permitas que las riquezas te vuelvan orgulloso, comparte a Cristo y no mientas. Son solamente unas cuantas de todo lo que Dios nos quiere enseñar. ¡Piénsalo!

Oración
Señor: te pido perdón porque he sido soberbio y no te he dejado trabajar en mi corazón. Por el contrario, he cuestionado tus planes y me he quejado contra ellos. Hoy entiendo que tu palabra tiene las respuestas y que yo soy el primero en estorbar para poderlas escuchar y aceptar. Te pido perdón. Renueva mi corazón. Permite que pueda empezar de nuevo pero contigo reinando en mí. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

11 may 2011

Hechos 10:9-16

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido del cielo.



Cuando todo parece que ya se ha desarrollado, siempre hay un poco más que aprender…
Con lo escrito el día de ayer, pudimos darnos cuenta que Dios estaba planeando todo perfectamente y poco a poco fue revelando dónde y cómo quería que se dieran las cosas. Puso a Pedro en Jope, le dijo al centurión que enviara por él y allá van esos hombres buscando a Pedro. Parece que ya tenemos toda la información y simplemente seguimos leyendo esperando que se encuentren con Pedro para darle el mensaje de Cornelio. Pero antes de que lleguen con Pedro, él decide subir a orar y recibe más información de Dios y nuevas instrucciones.
¡Pausa!
A veces en nuestra vida suceden tantas cosas que nos abruman y no sabemos qué hacer. Poco a poco, comenzamos a entender su propósito, nos calmamos e incluso podemos dar gracias y gloria al Señor por lo ocurrido. Pensamos que las cosas están mejor y que conocemos hacia dónde se dirigen. De repente, nos llega “más información” y nuevamente estamos donde habíamos empezado. ¿Puedes relacionarte con esto? ¡Pareciera que nada ha pasado pues otra vez tenemos nuevas circunstancias y la incertidumbre vuelve a reinar!
De cierta manera esto es lo que vemos en la historia que estamos leyendo. Pensábamos que Pedro iría con Cornelio pero antes de esto tiene una visión que lo deja totalmente perplejo. Pedro, estaba trabajando en Jope compartiendo de la palabra de Dios cuando de repente tiene esta visión que no lo deja tranquilo. Nuestro error es dar por hecho que las cosas no cambiarán y sobretodo el estar buscando que nada se nos mueva de control. Piensa en esto, Cornelio estuvo orando a Dios y no supo cómo sería su respuesta. Pedro, entregando su vida a Cristo y compartiendo de su palabra, no sabía si ese día dormiría en esa ciudad o en otra que Dios le mostrara. Daniel no sabía si saldría del foso de los leones o del horno de fuego, aun así prefirió no adorar al rey por encima de Jehová. David no sabía cómo y cuándo comenzaría su reinado. Moisés no sabía por cuánto tiempo estaría en el desierto. En fin, mi punto es que la biblia nos llena de ejemplos en los que la incertidumbre (para nosotros) siempre reina pero para Dios todo está bajo control.
Lo que hoy quiero proponer es que dejemos de buscar y nos dejemos sorprender. Que dejemos de evitar los cambios y lo incierto y confiemos en Dios. Que vivamos sin estar esperando que pase esto o aquello sino buscando que nuestra vida de testimonio de Él. Cambios inesperados vendrán. Nuestra actitud y servicio puede permanecer…
Oración
Padre: gracias por mostrarme mi falta de perspectiva ante Tus planes. Hoy entiendo que mi incertidumbre no significa tu falta de interés o ausencia. Te pido que pueda vivir buscando tu reino por encima de mi confort y estabilidad. Gracias por enseñarme que los cambios están bajo tu control y son buenos. Oro a Ti en el nombre de Jesús. Amén

10 may 2011

Hechos 10:5-8

Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.



Si ponemos mucha atención a este pasaje, podemos descubrir todo lo que Dios está haciendo “entre líneas”. En esta ocasión, vemos a un Dios que da instrucciones a Cornelio para mandar a hombres a la ciudad de Jope y que busque a alguien que se llama Simón y que le dicen Pedro. Si recuerdas, en los versículos anteriores, Pedro había ido a Jope porque algunos discípulos le pidieron que los ayudara con la muerte de Dorcas. Pedro se quedó más días en Jope compartiendo a Cristo y ahora está por recibir noticias que su tiempo en esa ciudad ha terminado.
¿Qué tiene de interesante todo esto?
Aunque nosotros no veamos lo que está sucediendo a nuestro alrededor, Dios sí está planeando con mucho detalle lo que habrá de venir. Él puede traer personas de otras ciudades para mostrarte algo que debes aprender. Él tiene la capacidad de sorprenderte y realizar obras totalmente inesperadas para que tú sigas aprendiendo que en Él debes confiar. Piensa en esto: Pedro estaba yendo a Jope sin saber lo que vendría. Antes de esto, Dios ya se había encargado de los planes que tenía para él.
Frecuentemente nos cuestionamos sobre lo que nos sucede. A veces pensamos que nuestra situación debería ser distinta. Pensamos que deberíamos vivir en otro lugar, tener otro trabajo, tener otra situación económica, tener menos problemas de salud, que nuestra pareja fuera más de esto o aquello, o simplemente tener una familia más estable o menos problemática. La realidad es que Dios está utilizando absolutamente cada instante de lo que nos pasa para transformarnos. Es necesario atravesar todo esto para que Él, conforme lo decida, trabaje en nuestros corazones.
Me impresiona cuántas piezas están involucradas en este pasaje: la gente de Jope que vio lo que Pedro hizo, el mismo Pedro, Cornelio, el soldado y su criado. Hoy en día, Dios sigue trabajando igual. Muchas personas involucradas y nosotros no sabemos ni cómo ni cuándo aparecerán. Hoy quiero animarte a que no solamente seas de aquellos que reciben sino de los que dan. Que Dios te utilice para impactar la vida de las personas que pone a tu alrededor y utilices tu situación para darle gloria. Lo que sea que estés viviendo en este momento, dale un giro y comienza a utilizarlo para dar testimonio de Cristo y para darle gloria a Él. Estoy convencido que Dios busca corazones dispuestos como el de Pedro o Cornelio para seguir impactando la vida de personas y ciudades enteras. El trabajo empieza contigo y conmigo. ¿Qué vas a decidir?

Oración
Señor: hoy entiendo que tienes planes muy superiores a los míos y que a pesar de que no pueda ver ni comprender lo que vendrá, sé que todo es por mi bien y para tu gloria. Te pido que pueda servirte independientemente de lo que esté atravesando en mi vida y que aprenda a utilizar todo lo que me rodea para darte gloria. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

6 may 2011

Hechos 10:3-4

Este (Cornelio) vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. Él mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.



¿Cuántas veces después de algunos días, meses o años de estar orando continuamente has comenzado a dudar de que tus oraciones estén llegando a Dios? ¡No eres el único! Todos somos humanos y todos estamos acostumbrados a trabajar sobre lo que vemos y reconocemos. Cuando queremos estar en comunión con Dios y buscamos su reino, hay ocasiones en las que las respuestas, independientemente de que sean afirmativas o negativas, tardarán mucho en llegar. Como nosotros no tenemos a nadie que nos diga: tu caso tardará tres meses más o solamente un día más, comenzamos a desesperarnos y a desanimarnos. La respuesta está en la fe. La definición de fe la encuentras en el libro de los Hebreos 11:1 y dice: es pues la fe la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Esto quiere decir que: nuestra certidumbre de que Dios escucha nuestras oraciones no está basada en lo que vemos o tocamos. Además, estamos convencidos que nos escucha sin importar que nadie nos lo confirme personalmente.
No podemos saber lo que Cornelio estaba orando. La biblia no nos da más detalle. Por otro lado, tampoco sabemos lo que vendrá como respuesta para él. Solamente tenemos conocimiento de que, sus oraciones han sido escuchadas y que ahora vendrá la respuesta por parte de Dios. ¡No te desanimes! Tu respuesta llegará. Dios no ha dejado de escuchar cada una de tus oraciones. Siempre ha estado atento a tus angustias y temores. No dejes que lo que te rodea te haga dudar de que Dios trabaja como nosotros. Él es soberano y sus planes no dependen de lo que nosotros pensemos o creamos que deben ser.
En tu camino con Dios tendrás muchos momentos así. A veces recibirás respuestas inmediatas y en otras ocasiones simplemente tendrás que esperar y esperar. Hoy quiero decirte que la espera no significa ausencia de respuesta y mucho menos que Dios no está presente o escuchando. Debes entender y ejercitar lo que es la fe en el Señor y confiar en Sus tiempos. ¿Por cuánto tiempo estuvo en oración Cornelio? Creo que con toda intención de Dios no lo dice su palabra para que no pensáramos que ese número de días era el que tenemos que esperar.
Tómate tu tiempo. Medita sobre tus oraciones. Piensa en aquello que te da gozo y alegría. También lo que te da angustia y roba tu paz. Ahora recuerda que Dios tiene el control. Recuerda que te ama y tiene cuidado de ti. Dile al Señor lo que piensas y lo que sientes. Dile que quieres confiar y esperar tranquilo.

Oración
Señor: no quiero vivir desesperado y angustiado. Quiero aprender a esperar con gozo y en tu paz. Hoy entiendo que tengo esperanza y que la ausencia de respuesta no significa que no estés al pendiente de mí. Gracias por amarme y cuidarme. Te pido que pueda enfocar mi vida en Ti y no en mis problemas. Oro a Ti en el nombre de Cristo Jesús. Amén

5 may 2011

Hechos 10:1-2

Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.



Cornelio tenía una vida normal. Se levantaba por las mañanas e iba a su trabajo, en este caso al ejército, y regresaba por las noches a su hogar. Siendo centurión tenía a su cargo a cien soldados. No es cosa fácil. Hay personas que tienen grandes problemas por tener solamente a una o dos personas a su cargo. Es probable que haya atravesado momentos difíciles en los que perdió soldados o en los que no estuvo de acuerdo con lo que Roma estaba haciendo. Aún así, el siguió con su trabajo desempeñándolo bien. Podríamos trasladar a Cornelio a nuestros días y su vida sería muy similar a la nuestra. Tendría pruebas con su carácter, con enfermedades, fallecimientos, momentos difíciles, en fin, todo lo que nosotros atravesamos día a día, este hombre lo vivió también. Pero hay algo distinto. Algo que resalta y lo hizo digno de ser recordado en la Biblia. ¿Qué hizo para merecerlo? No tuvo que ganar batallas. No fue el mejor centurión del año. Tampoco el mejor estratega. Para aparecer en la Biblia y ser recordado como un gran hombre sus credenciales se leen así: piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, oraba siempre a Dios y hacía muchas limosnas. ¡Me encanta su descripción!
Si tuvieras que describirte, ¿cuáles serían tus adjetivos? ¿Cuánta diferencia habría con la descripción de alguien más? Quiero resaltar que Cornelio era un hombre común y corriente. Probablemente casado porque nos habla de que él y su casa eran temerosos de Dios. Seguro tuvo discusiones con su esposa. Tuvo tal vez situaciones en las que pudo ser infiel. Su esposa probablemente luchaba con ser respetuosa y aprender a sujetarse a él. Cornelio no vivió distintas pruebas que las que atravesamos hoy en día. Lo único que hizo fue entregar su vida al Señor y obedecerlo en todo momento. Buscó que su casa también se sujetara a Dios y se mantuvo firme dando siempre un testimonio de lo que creía.
No sé por lo que estés atravesando o cómo sea tu vida. Sé que algunos están atravesando divorcios o problemas de adicción. Otros no logran entender las enfermedades que hay a su alrededor mientras otros cuantos luchan por tener un empleo. Escucha bien, no debes esperar a que tu situación “mejore” para entregarte a Cristo. Por eso hice tanto énfasis en que Cornelio probablemente atravesaba los mismos problemas que tú y yo y aún así decidió seguir al Señor de manera congruente. ¡Hagamos lo mismo! Busquemos que en nuestra vida nos puedan describir como: piadoso y temeroso de Dios, oraba constantemente y daba siempre su diezmo y ofrendas. Si has aceptado a Jesús, éste debe ser tu objetivo principal. Espero tu corazón sea sacudido y puedas alinearte con los planes que Dios tiene para ti.

Oración
Señor: quiero ser recordado como tu siervo y que mi vida pueda hablar de mi creencia y amor a Ti. Perdona mis pecados y permite que pueda vivir en obediencia a tu palabra. Permite que mi vida sea luz para los demás. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

3 may 2011

Hechos 9:40-43

Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto fue notorio en Jope y muchos creyeron en el Señor. Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor.



No habíamos visto a nadie más que a Jesús hacer este tipo de milagros. Por esta razón, pienso que los discípulos no llamaron a Pedro para que reviviera a Tabita sino para ayudar con el proceso y compartir a Cristo. Pero Pedro sorprende a todos los presentes y a los que habitan en la ciudad de Jope haciendo lo imposible en el nombre del Señor. Nunca debemos pensar que ya hemos visto todo acerca de Dios. No debemos encerrar a Dios a unas cuantas formas de actuar pues siempre habrá una distinta que no esperabas y volverá a sorprenderte. Esto nos da esperanza. Es muy común que nosotros pensemos y actuemos conforme a lo que tenemos en frente y por esta razón somos inconstantes. Si los planes van bien, nosotros estamos bien; por el contrario, si los planes van mal, nosotros estamos mal. ¡Dios no quiere que seamos así! Él nos quiere ver llenos de gozo y esperanza puesta en su nombre. Pero esto no llega hasta que dejamos de poner límites a Su obra y dejamos que nos sorprenda. El hecho de que vuelva a una persona de la muerte creo que debe dejar claro que no hay absolutamente nada que Jehová no pueda hacer. Tu caso no es más fuerte que Dios. ¿Lo puedes entender? Dios puede transformar cualquier situación negativa en positiva como en el caso de Dorcas. Ahora, si ponemos atención, Pedro oró antes de decirle que se levantara. Lo que hizo Pedro con esta oración era pedir que sus planes estuvieran en línea con los del Señor. Es nuestra responsabilidad compartir el evangelio correctamente y por ello no voy a llenarte de una esperanza falsa. Dios permite que alguien fallezca. Dios permite que una enfermedad llegue. Él en su soberanía decide. Por otro lado debes saber que sus bendiciones para los que creemos en Él son abundantes.
Este milagro llegó a ser noticia por toda la ciudad y muchos creyeron en Jesús. ¿Cómo sabes que lo que te sucede no tiene un propósito similar? Imagina que muchas personas a tu alrededor crean en el nombre de Dios por ver tu testimonio. Estoy convencido que Dios utiliza cada detalle para que su nombre sea exaltado y nosotros a veces somos ciegos para darnos cuenta de ello por estar tan metidos en nuestra vida. Haz una pausa. Reflexiona. ¿Utilizas lo que te sucede para dar testimonio o prefieres quejarte cuando no salen bien las cosas? Te invito a que demos gloria a Dios y nos dejemos sorprender dejándolo trabajar en nuestras vidas con nuestra esperanza en Él y no en lo que vemos.

Oración
Señor: en verdad que no dejas de sorprenderme. Perdona que dude de Ti y quiera que resuelvas todo a mi manera. Hoy quiero dejarte trabajar en mí y que mi vida esté gozosa y en servicio a Ti sin importar las circunstancias. Permite que mi vida de testimonio de Ti y transfórmame. Te lo pido en el nombre de Cristo. Amén

2 may 2011

Hechos 9:38-39

Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres a rogarle: No tardes en venir a nosotros. Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.



¿Por qué llaman a Pedro los discípulos y por qué las viudas llegan a él llorando y haciendo gran clamor? Empezaré respondiendo la segunda pregunta. En nuestra cultura, la forma de expresar un dolor es muy distinta a la que se usa en medio oriente. De hecho, es probable que hayas visto escenas en las que muestran cómo rasgan sus vestiduras, gritan, lloran y todo de una manera muy vistosa o aparatosa. Nos resulta extraño pero para ellos es normal. Por esta razón, cuando Pedro llega, de cierta manera es “atacado” por las viudas que lo saturan con llantos y presentando las vestimentas que había hecho Dorcas.
Con respecto a la primera pregunta, debemos entender su situación y de ahí, hacer dos suposiciones: que no sabían qué hacer o que esperaban que Pedro hiciera algo mejor que ellos. Es probable que hubieran tenido otros momentos similares en los que un hermano en Cristo falleciera. Pienso que la primera suposición no tiene mucho fundamento puesto que no resultaba algo nuevo este fallecimiento. Por el contrario, pienso que llaman a Pedro pues sabían de su fe y de lo que era capaz. También sabían que sabría cómo manejar la situación de una buena manera. Pero lo más interesante es que estoy seguro que, independientemente de lo que Pedro hiciera, ellos no sabrían qué es lo que pasaría hasta el momento en que Pedro llegara. Y aquí es donde pienso en nuestra vida actual. Me explico mejor. Los discípulos acuden a Pedro pidiendo que venga y los apoye. No saben exactamente qué hará o cómo los apoyará pero saben que algo hará para mejorar la situación y por ello acuden a él. Lo mismo debemos hacer con Dios. Acudir a Él para entregarle nuestra situación, obedecerlo plenamente sabiendo que Él, de alguna manera u otra, se encargará de mejorar nuestra vida. No debemos limitar a Dios y esperar que resuelva de esta o aquella forma sino dejarlo que, como Pedro, venga a nosotros y observemos lo que tiene que mostrarnos.
En el libro de Éxodo podemos darnos cuenta que Dios conoce nuestros dolores y penas cuando Dios le dice a Moisés que los clamores del pueblo de Israel han sido escuchados y por eso serán librados. ¿Cómo habrían de ser librados? No lo sabía Moisés. ¿Cómo serás librado? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que el hecho de estar con Cristo, lo que venga lo podremos soportar en Él.

Oración
Señor: quiero dejar de limitar tus acciones pensando que deberías hacer esto o aquello. Quiero invitarte a mi vida y dejar que Tú trabajes y yo observe sin reclamar. Quiero vivir confiado sabiendo que harás maravillas en mi vida mientras me mantenga pegado a Ti. Transfórmame Señor, en el nombre de Jesús
Amén

29 abr 2011

Hechos 9:36-37

Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Ésta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala.



Se dice que si algo tenemos seguro es la muerte. No es fatalista, simplemente es real. No nos gusta hablar de ella. Evitamos conversaciones relacionadas con la muerte y cuando estamos en un funeral prácticamente no se comenta el punto que algún día alcanzaremos a aquellos que han sido llamados. El día de hoy tenemos un pasaje que nos habla de una discípula, Dorcas, que significa pequeña gacela, entregada y comprometida. Con gran testimonio. Ayudando a su prójimo y a la iglesia. No sabemos si era de edad avanzada o joven. Lo que sí sabemos es que en un instante Dios mostró sus planes y ella falleció. No importa si hemos sido de una forma u otra; si eres rico o pobre, de un país u otro, al final, todos vamos a morir.
Hace unos días vi un documental sobre personas mayores a 90 años las cuales se encontraban totalmente activas. Había incluso una mujer que estaba buscando su candidatura política para ser representante de su ciudad. La persona que más me sorprendió fue una mujer que seguía memorizando versículos de la biblia e incluso pasajes completos. ¡Esto es entrega y agradecimiento! No se quejaba si le dolía esto o aquello. Tampoco estaba pensando en que sus amigos habían fallecido. De hecho, conoció a un hombre con el cual decidió casarse a sus más de 90 años. ¡Simplemente increíble!
No tenemos que tener miedo a la muerte ni reclamar el que nuestros seres queridos sean llamados. ¿Quiénes somos nosotros para decidir? La muerte es la forma en la que podemos entender que no tenemos tanto control sobre nuestra vida como pensábamos. Pensamos que todos debemos llegar a cierta edad en la que es “correcto” morir y pensamos que es una tragedia si fallece alguien a edad temprana. Aunque no minimizo en lo absoluto el dolor y tristeza que genera la pérdida de un ser querido, insisto en que tenemos la perspectiva humana y no la del Señor. En la perspectiva de Dios, buscamos todos los días servirle y compartir de su palabra para que otras personas vengan a sus pies. Damos gracias por todo lo que nos permite tener en ese día pues sabemos que el siguiente podrá ser distinto. En la perspectiva de los hombres, pensamos que merecemos lo que tenemos y que nosotros decidimos cuánto y cuándo tener lo que tenemos y por esta razón nos molestamos y nos sorprende cuando Dios interviene y desacomoda nuestros planes. ¿Te suena familiar esta perspectiva?
Así como Dorcas, la pequeña gacela, quién después de entregar su vida a Dios fue llamada, tú, yo y nuestros seres queridos también seremos llamados. Esto nos impulsa a tomar acción e ir por el camino correcto mientras estamos aquí: el camino de Cristo. Corrige tu vida. Corrige tu perspectiva. Acude al Señor para poder entender el por qué de la muerte y por qué algunos son llamados. Tal vez te has quejado y has reclamado sobre algún fallecimiento. Hoy es el momento de reconciliarte con Dios y doblar tu orgullo porque las cosas no fueron como querías sino como el Señor dispuso.

Oración
Señor: es muy difícil entender que te lleves a nuestros seres queridos. No es fácil hablar de la muerte. Te pido que pongas paz en mi corazón y pueda venir humillado ante Ti en lugar de con reclamos y quejas. Ayúdame a entender que Tú decides y no yo, que Tú reinas y no yo. Quiero reconciliarme contigo y vivir con Tu perspectiva y no la mía. Quiero vivir agradecido por lo que hoy me das y no quejándome por lo que has quitado. Transfórmame. En Cristo Jesús. Amén.

28 abr 2011

Hechos 9:32-35

Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida. Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y en seguida se levantó. Y le vieron todos lo que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.



Lo primero que pienso cuando leo estos versículos es que Pedro estaba visitando a todos. No estaba quieto sino que cada día se levantaba y caminaba a otra ciudad para visitar las iglesias que se estaban formando. Tenemos que tomar acción en nuestra vida. No podemos quedarnos en nuestras casas, escuchando de Dios y conociendo a Jesús para no salir y compartir su evangelio. Esta responsabilidad es para cada uno de nosotros. No es para Pedro o para los pastores la ordenanza de ir y hacer discípulos sino para ti y para mí. Piensa en las distintas maneras en las que puedes “visitar” o ayudar a compartir a Cristo. Tal vez ya hay un estudio bíblico en tu casa, qué tal que ahora tú vas a otra casa o algún hospital y compartes de Jesús. Tal vez ya destinas tres días de la semana a la obra de Dios. ¿Qué tal si le dedicas otro día más con otra obra? Me parece que Dios no quiere que esperemos a tener “vacaciones” para que le dediquemos más tiempo. Él es celoso de nuestra vida. ¡Dediquemos más tiempo a Dios!
Por otro lado, me encanta leer pasajes como éste, donde se nos presenta la autoridad de Jesús: levántate y haz tu cama, le dice Pedro y al instante se levantó. Dios tiene el poder de sanar lo que le pongamos enfrente. No hay nada que Él no pueda hacer. ¿Entonces por qué tenemos tantos enfermos? ¿Por qué mi familiar o ser querido sigue enfermo? ¿Si hemos orado mucho por qué no pasa nada? ¿Por qué permitió que falleciera? Porque nuestra perspectiva de las cosas no es igual a la de Dios. Recuerda que Jesús pidió a Dios si era posible evitar su crucifixión. Aún así, el Señor la permitió. Sus planes tienen una perspectiva muy superior a la nuestra y debemos alinearlos con ellos. Debemos enfocar nuestra vida para darle gloria y buscar su reino. Si podemos hacer esto, las enfermedades y las dificultades que atravesamos en esta vida se minimizan. Hace algunos meses conocí a una persona que nació sin piernas ni brazos. Hoy puede escribir en computadora, comer solo, vestirse y realizar muchas actividades. ¿El milagro? No es que pueda hacer todo esto solo sino que él entendió que su vida la debe entregar al servicio de Dios y se dedica a ir por el mundo compartiendo su historia y anunciando a Jesús llevando esperanza a los que le escuchan. ¿Le gustaría tener piernas y brazos? ¡Seguro! Pero no deja de vivir y servir a Dios por no tenerlas.
Sé que las enfermedades no son fáciles. Pero nuestro deber es buscar el reino de Dios y amarlo sobre todas las cosas incluyéndonos a nosotros mismos. Tal vez es tiempo de cambiar nuestras oraciones y pedir porque nuestra vida de gloria y sirva al Señor en lugar de pedir por lo que nosotros consideramos que debe ser. Es un gran paso para nuestra vida espiritual el pedir por la voluntad de Dios por encima de la nuestra pero el resultado será increíble. ¡Hagámoslo!

Oración
Padre: no logro entender el por qué de las enfermedades y el sufrimiento, pero sí entiendo que tienes planes y que mi vida la quiero entregar en servicio a Ti. Te pido que pueda tener paz y que sea sabio para utilizar mis circunstancias para crecer espiritualmente y compartir a Jesús. Transforma mi corazón y permite que mi perspectiva pueda estar en línea con la tuya para que no busque y pida por salud sino porque mi vida te de gloria. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

27 abr 2011

Hechos 9:31

Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.



Los últimos versículos/devocionales que escribí estuvieron enfocados a las pruebas y toda situación difícil de comprender y de atravesar, pero como dice la frase: después de la tormenta siempre llega la calma. Esta calma no debe estar caracterizada por la ausencia de problemas sino por la entrega a nuestro Dios y nuestra confianza puesta en Él.
Nos dice la biblia que las iglesias tenían paz y eran edificadas y fortalecidas. Sabemos que en el futuro, esa paz se vería atacada por una de las peores y más crueles persecuciones que han existido en la historia de la humanidad. Pero ahora había calma y paz en las iglesias. Tenían tiempo de estudiar la palabra de Dios, de tener compañerismo entre hermanos, de crecer espiritualmente y ser fortalecidos por el Espíritu Santo. Si bien, resulta un cliché el decir que todo tiene ciclos, la verdad es que dentro de nuestra aventura espiritual, también pasa algo similar. A veces Dios nos regala momentos donde todo marcha bien. Nuestro trabajo, nuestra economía, nuestra salud, nuestra familia, nuestros proyectos, en general todo se torna viento en popa y tenemos días en los que el nivel de estrés y preocupación se encuentra en los niveles más bajos. Recordamos aquellos momentos tan difíciles y llenos de desesperación y agradecemos que las cosas hayan mejorado. También es el momento donde podemos darnos cuenta del propósito de lo que atravesamos. Se abren nuestros ojos y comprendemos que a pesar de no entender el por qué, ahora vemos que Dios tenía planes impresionantes y perfectos.
¿Qué hacer en este tipo de épocas? ¿Qué hacer cuando hay bonanza y paz?
Pareciera una pregunta absurda pero no lo es. Es en la abundancia cuando más nos separamos de Dios. Cuando las aguas se calman comenzamos a confiar en nosotros y nuestros planes. Empezamos a pensar que podemos nuevamente emprender con nuevas ideas y proyectos y se nos olvida entregarlas a Dios para que Él sea quien apruebe o rechace. ¿Te ha pasado? A mí muchas veces y por eso no quiero que te pase. Ten cuidado. Mantén tu corazón humillado y sencillo. Reconoce siempre tu necesidad de Dios y no esperes a que las cosas se pongan difíciles para volver a entender tus errores. Utiliza este tiempo de paz y estabilidad para prepararte, fortalecer tu relación con Dios y aprender más de Él. La biblia nos dice que mientras hubo paz, la iglesia era fortalecida y edificada en el Señor y andaban en Su camino. ¡Hagamos lo mismo!

Oración
Señor: Gracias por estar a mi lado en momentos difíciles y en los de paz. Te pido que mi corazón siempre esté agradecido y humillado ante Ti sobre todo cuando hay abundancia. No permitas que mi corazón se enorgullezca y me aparte de tu palabra. Ayúdame a prepararme más y conocer más de Ti. Gracias por tu amor y por tus enseñanzas. Oro a Ti en el nombre de Jesucristo
Amén

26 abr 2011

Hechos 9:28-30

Y (Saulo) estaba con ellos (los discípulos) en Jerusalén; y entraba y salía, y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos pero éstos procuraban matarle. Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.



¡Qué fácil es quejarse! Creo que es más fácil quejarse que tratar de encontrar una solución. Si un estacionamiento está lleno o si el tráfico está tan fuerte que hemos hecho el doble o triple de tiempo de lo normal, nuestra cabeza empieza a dar vueltas de desesperación y comenzamos a quejarnos. Si nuestro jefe no nos entiende; si nuestro negocio no va como nos gustaría; si no ganamos lo que nos gustaría; si no encontramos pareja, si nuestra vida toma giros inesperados; en fin, hay tantas y tantas cosas que nos suceden que nos resulta fácil quejarnos y pensar que no tiene nada de malo. Piénsalo. Pon ejemplos de tu vida. ¿Cuánto te quejas? Si hace calor. Si hace frío. Que estás enfermo. Que falleció alguien. No soy insensible, simplemente quiero resaltar nuestra facilidad para quejarnos y relacionarla con lo que Saulo estaba atravesando de nuevo.
Saulo comenzó su encuentro con Cristo perdiendo la vista por tres días. Después vemos que procuraron matarle y tuvo que salir huyendo. Después los discípulos no creen que haya sido transformado y desconfían de él. Posteriormente, sigue predicando a Jesús y nuevas personas procuran matarle. Imagina por un momento a Saulo y su situación. Ahora, ¿no tiene todo el derecho de quejarse? Yo pensaría que ya podría decir: ¿Señor, otra vez? No salí de tal ciudad para que no me mataran y aquí que estoy haciendo tanto trabajo en tu nombre y me quieren volver a matar. ¿Qué planes son estos mi Dios? Si todo parece ir tan bien ¿por qué quieres que cambien las cosas? ¿Cuánto nos estaríamos quejando nosotros? Pero Dios tiene planes específicos: transformarnos y pulirnos hasta que seamos llamados a casa o Él venga antes.
Ahora no solo el Consejo procuraba matarle sino estos griegos que entran en la escena también. ¿Cuántas veces nuestros problemas en lugar de terminar se multiplican? ¿Cuántas veces has dicho: ya es suficiente, no puedo más? ¿Cuántas veces te has desesperado porque no ves que las cosas puedan mejorar? Tal vez tu matrimonio está en problemas y ya no sabes cómo puedan resolverse; tal vez tienes un hijo con problemas de drogadicción o desorden alimenticio y no se deja ayudar. Dentro de todo lo que nos pasa, siempre podemos acudir a Dios y clamar a Él. Podemos decirle que estamos hartos y cansados, que ya no podemos más y que no entendemos lo que nos está pasando. Podemos decirle que tenemos miedo y que estamos preocupados. Podemos decirle que no sabemos por dónde caminar pues todo está oscuro. Pero lo mejor de todo es que podemos pedir por su paz, su gozo y su amor para poder seguir adelante. Podemos tener esperanza y paz viviendo confiados en Él. Podemos entregar nuestras cargas a Aquél que venció al mundo y dejar que Él las resuelva a su manera y a su tiempo. Podemos dejar de quejarnos y empezar a vivir agradecidos y buscando servir independientemente de que “quieran matarnos”. Sé que no es fácil pero sí sé que Dios tiene un propósito y que eso es lo mejor que nos podría pasar.

Oración
Padre: hay tantas cosas que no entiendo y que ahora sé que tienen un propósito. Te pido que pongas paz en mi corazón pues no sé cómo seguir. Te pido que pongas esperanza en mí para poder caminar por donde no veo sabiendo que Tú estás al pendiente. Te pido perdón por mis quejas en lugar de vivir agradecido y en servicio a Ti. Quiero vivir diferente y te pido que me transformes. En Cristo Jesús. Amén.

25 abr 2011

Hechos 9:26-27

Cuando (Saulo) llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo. Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.



Imagina que alguna persona famosa como el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llegara con el presidente de Estados Unidos y le dijera que pensaba que el capitalismo es el camino correcto para que una nación se desarrolle correctamente y que todo lo que había dicho y criticado era un error. ¿Posible? Sí. ¿Probabilidad de que pase? Prácticamente cero. Pero con Saulo sí pasó. Ese punto cero, cero, cero, cero, cero, uno de probabilidad que existe de que una persona pueda ser transformada de un extremo a otro solamente puede pasar a través de Jesús. No siendo optimista, no con pasos o sistemas impuestos por personas que igualmente están atrapadas sino por la sangre de Jesús que nos redime y reconcilia con el Señor. Solamente Dios puede cambiar y transformar. Solamente Él puede abrir caminos donde nunca imaginamos que podrían existir y de la misma forma, sin importar que las estadísticas estén en su contra y todo parezca imposible, Él trabaja y transforma vidas destruidas. Regenera familias. Rescata vidas llenas de amargura, atrapadas en vicios y engaños, envueltas en celos y corajes. Nos permite nacer de nuevo y empezar por el camino correcto.
Saulo tenía una gran fama de perseguir a los creyentes y no es de extrañarse que los discípulos no le creyeran sobre su transformación. Fue a través de Bernabé y sobre todo, del testimonio que Saulo fue dando día con día que los discípulos pudieron darse cuenta de la obra de Dios en su vida. Por el contrario, hoy en día veo que las personas se dicen cristianas pero su testimonio nos hace dudar de que realmente crean y amen a Jesús. Saulo demostró con sus obras que lo que decía era realmente lo que creía y por lo que vivía. Y ¿nosotros? Decimos que creemos en Jesús pero ¿dónde queda nuestro testimonio? ¿La gente puede creer que seguimos a Cristo por nuestros actos? La biblia nos dice que seremos conocidos por nuestros frutos. ¿Cuáles son los tuyos? No puedes llevar una relación con Dios estática y sin movimiento. Debe estar en constante crecimiento y sobre todo activa. Si tuvieras que convencer a la gente que crees en Cristo con tus actos, ¿crees que los convencerías? Tal vez éste resulte un buen parámetro para medir nuestra entrega y obediencia a Dios. Saulo nos muestra que no basta con hablar de lo que creemos sino debemos vivirlo y demostrarlo día a día en todo lo que hacemos. Espero que dejemos a un lado el decir que creemos en Jesús y por otro lado nuestros actos son totalmente opuestos… ¡Tomemos un compromiso por Aquél que murió por nosotros!

Oración
Padre: perdona mis pecados. Quiero que mi vida tenga congruencia y mis hechos expresen mi deseo de servirte y ganas de estar pegado a Ti. Te pido que pueda ser sabio y entender que mi vida entera debe representar lo que creo y mi compromiso contigo. Ayúdame a entregarte mi ser y dejar que gobiernes en mí. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén

20 abr 2011

Hechos 9:23-25

Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle; pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle. Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.



Pongámonos en los zapatos de Saulo por unos momentos. En el pasado, teníamos comodidades, estatus, prestigio y gente que nos obedecía. Perseguíamos a aquellos que consideramos que estaban haciendo mal. Un día tenemos un encuentro con Cristo y entendemos que debemos cambiar pues estamos en el camino equivocado. Mientras marchamos muy contentos por nuestra nueva revelación y entusiasmo de conocer más de Jesús y compartirlo, de repente nos encontramos con personas señalándonos, tratando de aprehendernos y matarnos, nos avientan piedras y recibimos insultos. ¿No estábamos mejor antes? Nos encontrábamos del otro lado viviendo cómodamente, respetando y sin molestar y hoy en día estamos llenos de problemas. La historia de Pablo no está tan alejada de nuestras vidas ¿no crees? Pensamos que venir a Jesús y comprometernos con Él significa decir adiós a nuestros problemas y la verdad no puede distar más de esta premisa. De hecho, vemos en el libro de Deuteronomio que Dios nos prueba y humilla para ver lo que realmente hay en nuestros corazones y lo que atesoramos.
Procuraban matar a Saulo. ¡Qué alentador! Seguir a Cristo, buscar un camino correcto y que la gente te busque para asesinarte. No es lo que hubiera pensado como la mejor forma de atraer personas pero Dios así lo puso en sus planes y fueron perfectos pues su palabra se distribuyó por todo el mundo. Me gusta pensar en el hecho de que, a pesar de que querían matarlo, de alguna manera milagrosa (fortuita dirían los escépticos) Saulo se entera de esta situación y logra salir del peligro. Los discípulos juegan un papel importantísimo al apoyarlo y arriesgar su vida también.
¿Qué aplicación podemos tomar de esto? Nuestra vida no es ni será fácil a los ojos con los que estamos acostumbrados a ver. Debemos ser transformados y renovados para comenzar a ver con la perspectiva de Dios y entender que, aunque existan amenazas de muerte en nuestra contra, el Señor tiene planes perfectos para nosotros y se encargará de que se cumplan. ¡No te desanimes! Todo puede parecer que está de cabeza. Lo está para el mundo pero no para Dios. Para Él apenas comienzan a desarrollarse sus planes en tu vida. Además, no olvidemos ser como los discípulos apoyando a Saulo. Sirvamos a nuestros hermanos. Demos no solo de nuestro dinero sino tiempo esfuerzo y caminemos junto a ellos en sus momentos difíciles. Esto es lo que agrada a Dios.

Oración
Padre: los problemas me han confundido y pensaba que no estabas aquí. Hoy entiendo que debo renovar mi forma de ver las cosas y entender que tus planes son perfectos y mucho mejores que los míos por lo que a pesar de que no los entienda sé que será lo mejor para mí. Te pido pueda tener paz y gozo en Ti. También te pido que pueda entregarme a mi hermano y apoyarlo como lo hicieron los discípulos con Saulo. En Cristo Jesús. Amén

19 abr 2011

Hechos 9:20-22

En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco demostrando que Jesús era el Cristo.



Tiene ya varios años que decidí tener congruencia en mi vida. Pensé y entendí que no estaba bien decir que creía en un Dios pero por otro lado yo decidía cuándo, cómo y hasta dónde acudir a Él. Honestamente, uno de los principales miedos que tuve fue el pensar la reacción que la gente tendría. Había que hacer ajustes a mi vida y no podría seguir igual por lo que seguro vendrían comentarios al respecto. No sabía si sería lo suficientemente fuerte para seguir adelante o caería atrapado de vuelta en lo que estaba. No me escondí pero tampoco hice nada extraño. Oré. Una y otra vez. Pedí a Dios que pusiera en mí el carácter y fuerza para decir: no, ahora hago las cosas de manera distinta. Cuando leo que la gente murmuraba de Saulo y se cuestionaban lo que estaba haciendo, me impresiona ver la reacción de él que dice que se esforzaba aún más. No se viene abajo ni frena su entusiasmo sino lo contrario. ¿Tú y yo tendremos momentos así? ¡Por supuesto! De hecho, espero que una vez que leas esto, pidas a Dios por fuerzas para comprometerte con Él sin importar lo que la gente diga o pudiera decir. ¿Sabes qué pasó en mi caso? Dios en su gran sabiduría, no puso el no en mí sino puso agrado en el corazón de los demás. ¿No se te hace increíble? Es una respuesta real de que Dios existe y trabaja con los que quieren seguirlo. Te animo a que pongas a prueba al Señor. Ora a Él. Entrega tus temores y barreras para comprometerte y entregarte. Después platícame el resultado.
Mucha gente piensa que la religión es una forma de manipular a la sociedad. Lo es. Y de hecho es muy efectiva. Pero lo que hoy estamos aprendiendo y estudiando no es una religión sino una relación personal y viva con el Dios de la biblia. Nadie nos ha lavado el cerebro ni manipulado para entender que Cristo es el Mesías y que tenemos redención y reconciliación a través de su nombre. Saulo vivió cada día anunciando esta noticia. Seguro que la gente pensaba que algo le había sucedido puesto que se dedicaba a perseguir y aprehender a los que ahora apoyaba. Pero piensa esto por un momento: ¿cómo confundir y convencer a un Saulo de que está en el camino incorrecto? No se utilizaron métodos de persuasión ni manipulación. Simplemente el Señor se mostró ante él “tumbándolo” y demostrándole quién es quién. Si eres de los que piensa que aquellos que seguimos a Cristo somos borregos te puedo decir que en algún momento Dios se presentará ante ti de una manera que no podrás evitarlo y sin la ayuda de nadie más entenderás que Él es Dios y que no manipula ni convence sino que busca reconciliación a través de nuestro arrepentimiento.
Saulo transformó su vida e hizo todos los ajustes necesarios para seguir a Cristo sin importar lo que la gente pensara o dijera. Él después de su encuentro con Jesús y de reconocer su error, decide cambiar y anunciar a los demás para que no cayeran en el mismo error que él. Hagamos lo mismo y compartamos lo increíble que es seguir al Mesías y las cosas que ha hecho en nosotros.

Oración
Dios Padre: quiero pedirte perdón y reconciliarme contigo. Quiero tener una relación contigo y conocerte cada día más. Entiendo que eres un Dios vivo y que tienes planes para mí. Te pido que transformes mi vida y que pongas en mí la fe y fortaleza para dejarte trabajar en mí sin importar lo que la gente pudiera decir. Trae congruencia a mi vida y que mis palabras y actos siempre vayan en la misma dirección: la Tuya. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

18 abr 2011

Hechos 9:17-19

Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.



Aunque nosotros no podemos ver más allá de lo que pasa frente a nuestros ojos, Dios tiene una perspectiva mucho mayor y no solamente ve lo que pasa con nosotros sino con todo el mundo. Él puede acomodar infinidad de piezas que se irán acomodando conforme a su voluntad y en nosotros está el confiar y tener fe que Él se encarga. Ananías no sabía que Saulo había tenido ese encuentro con Jesús. No tenía conocimiento de lo que Saulo haría o cómo reaccionaría en el momento en que él llegara. Tampoco sabía que Saulo posteriormente sería uno de los pilares del cristianismo. Por ello, cuando Dios le pide que vaya le cuesta trabajo entender el motivo. ¡Piénsalo! Ananías es como tú y como yo. Humano. Con dudas y temores. Pero Dios es Dios. Perfecto. Todopoderoso. Amor. Por eso sus planes toman forma conforme se desarrollan y los entendemos hasta que podemos conectar punto por punto y vemos el resultado. ¿Entiendes la importancia de creer y confiar en Él? Nos dice la biblia que Ananías confió en Dios y obedeció. Le entregó su vida a Dios sabiendo que al ir y encontrarse con Saulo podría ser una situación de vida o muerte. Al llegar a la casa donde se encontraba Saulo, inmediatamente vio que el plan de Dios era perfecto pues ahí estaba él sin poder ver y estaban esperándolo.
¿Cómo trabaja Ananías? Ananías en esta ocasión nos muestra algo sumamente importante que debemos realizar cuando queremos trabajar para Dios. El Señor Jesús me ha enviado dice Ananías. Así es como trabajamos para Jesús. Dándole todo el reconocimiento a Él. Apuntando las luces hacia Él y dejando claro que es gracias a Él por quien estamos ahí. He visto cómo las personas se reúnen para ayudar gente de la calle y darles alimento y esperan que el amor que se muestra al compartir y ser generosos con ellos sea el ejemplo de Cristo. Está bien. No niego que pueda serlo, pero nuestro objetivo no es ayudar sino compartir el evangelio y hacer discípulos. ¿Cómo hacemos esto sin hablar de Jesús? ¿Cómo lo logramos sin anunciar que venimos de Su parte? Dios nos ha colocado en una ciudad y colonia en específico, y no solo eso, te puso en una familia y un núcleo especial porque tiene planes únicos para ti. Así puso a Ananías en su encuentro con Saulo y así quiere ponerte para muchos encuentros.
Saulo recuperó la vista, se bautizó y tomando alimento se recuperó y se quedó con los discípulos. Seamos así con la gente que ha escuchado de Dios. Pasemos tiempo con ellos. Compartamos comidas. Ayudémosles. Enseñemos que Dios quiere reconciliarse con ellos y que tiene grandes cosas. Confiemos en Aquél que todo lo puede y que nos ama.

Oración
Señor: quiero vivir confiado sabiendo que tus planes son perfectos y que ves más allá de lo que yo puedo ver o pensar. Ayúdame a compartir de tu palabra y siempre anunciar tu nombre como lo hizo Ananías. Permite que mi vida sea de servicio para Ti, en Cristo Jesús te lo pido. Amén

14 abr 2011

Hechos 9:15-16

El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.



La respuesta de Dios a los cuestionamientos de Ananías es: Ve. Pero Dios dentro de todo su poder y potestad, sigue siendo amoroso y le dedica tiempo a Ananías dándole una explicación del por qué debe ir. Si Dios siendo dios aparta un espacio para hablar personalmente con Ananías y aclarar sus miedos y dudas, ¿cuánto más debemos hacer nosotros por nuestro prójimo? Personalmente soy muy impaciente y no se me complica desesperarme. Me cuesta trabajo destinar de mi tiempo a los demás. En pocas palabras, soy egoísta. Al ver que Dios se toma la molestia de explicar el por qué de sus planes me hace darme cuenta lo mal que estoy al no amar a mi prójimo como a mí mismo y entregar de mi tiempo y esfuerzo. Piénsalo. Tal vez eres como yo…
Instrumento escogido me es éste. Si alguna vez te has sentido deprimido, sin mucha dirección y pensando que no vales mucho, quiero decirte que en Cristo tu vida tiene un propósito y está llena de sentido y valor. Aquellos que recibimos a Jesús, nos dice la biblia que somos adoptados dentro del pueblo de Dios, del linaje escogido. La gente busca sentido de pertenencia en una nacionalidad, en un grupo de amigos o en alguna actividad afín, pero esto llena parcialmente la necesidad. El ser hijos de Dios es lo que realmente nos permite sentirnos plenos e identificados. No pertenecemos más a este mundo sino a Aquél que nos rescató. Tu vida tiene un propósito. Instrumento escogido eres. ¿Estás dispuesto en ponerte a disposición de Dios?
Para llevar mi nombre en presencia de… Ir y hacer discípulos a todo el mundo nos dice Jesús. Esta es nuestra gran comisión. Este era el plan que Dios tenía sobre Saulo. Llevarlo ante reyes, judíos, gentiles y todo aquel que se le pusiera en frente para que diera testimonio de que Jesús es el Mesías. A veces nos atoramos con la ayuda física o mental. Tratamos de ayudar a los pobres, a las viudas, a los hambrientos, a los que sufren agresión, a los adictos y así los ejemplos abundan. Si bien, ayudarlos es una tarea ejemplar, nuestro propósito y motivo principal debe ser el compartir a Cristo y reconciliar a las personas con Él. Somos embajadores, representantes de nuestro Señor. Nuestra responsabilidad es hablar de Él y representarlo en todo momento. Hay gran necesidad por escuchar el evangelio pero ¿cómo habrán de escucharlo si no lo compartes?
Es necesario padecer por mi nombre… Seguir a Cristo no es fácil. Significa dejar que Él gobierne cediendo el trono de tu vida. Significa ir en contra de lo que se promueve a tu alrededor persiguiendo el dar gloria a Jehová. Dios no nos promete un camino sencillo pero sí uno lleno, abundante y desbordante de bendiciones. ¿Estás dispuesto a padecer para recibirlas?

Oración
Señor: estoy dispuesto a padecer por tu nombre. Quiero ser hijo tuyo, quiero que gobiernes mi vida y reines siempre en mí. Perdóname por mis pecados y permite que pueda vivir amándote y amando a mi prójimo. Gracias por darle sentido a mi vida y un propósito. Gracias por darme dirección y esperanza. Gracias por mostrarme que mi camino no llevaba a nada bueno y por tomarte el tiempo para explicarme cómo cambiar y por dónde caminar. Gracias Señor, en el nombre de Cristo. Amén.

13 abr 2011

Hechos 9:13-14

Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.



El día de ayer escribí sobre la increíble disposición de Ananías al contestar: Heme aquí. Hoy podemos ver a un Ananías muy humano, muy real comenzando a dudar sobre lo que Dios le está pidiendo. De hecho, no debemos ser muy críticos con él puesto que le estaban pidiendo que fuera frente al enemigo y lo ayudara esperando que no le haría ningún daño. Cuando conocemos el final de la historia, los eventos pierden un poco de valor. Pero si analizamos bien cada hecho sin pensar en lo que ya conocemos, nos ayuda a darle la dimensión correcta y a aprender sobre lo que nosotros debemos o no hacer.
¿Cuántas veces te has encontrado con ganas de seguir a Dios, ser transformado, hacer las cosas diferentes y empezar de nuevo? Espero que muchas. Conforme expresas tu deseo a Dios, Él dice: muy bien, pongamos a prueba ese corazón, y las pruebas en tu vida comienzan. De repente te encuentras en situaciones que no esperabas, con problemas que no tenías y pareciera que estabas mejor antes. No eres el único que lo ha pensado, los judíos cuando se encontraron en el desierto se quejaron contra Moisés pues pensaban que era mejor ser aplastados por los egipcios que vivir en el desierto. El punto es que Dios examina nuestros corazones y esto se da a través de las pruebas. Es necesario “sacar” lo peor de nosotros para que Dios pueda comenzar a moldearnos. Jehová quería seguir moldeando el corazón de Ananías y le pide dar un paso más en su “entrenamiento” de fe al decirle que vaya y se encuentre con aquél que aprehende a los cristianos y permite que sean lapidados o colgados.
He oído cosas terribles de Saulo mi Dios… En otras palabras, le está preguntando a Dios si está seguro de lo que está diciendo. ¿Saulo? ¿Seguro? ¿Saulo de Tarso? Y nosotros preguntamos igual: ¿Señor a mí? ¿Perdonar, a esa persona? ¿Ayudar después de lo que me hicieron? ¿Pedir perdón? ¿Arrepentirme? Señor ¿no te has dado cuenta de todo lo que pasó? Le hablamos a Dios pensando que es como nosotros. ¡Por supuesto que sabe todo lo que ha pasado y lo que te está pidiendo! Pero nos encanta poner pretextos y tener una escusa para echarnos para atrás pensando que estábamos mejor antes. ¿Puedes darte cuenta de estas reacciones en ti? ¿Puedes recordar cómo le has cuestionado a Dios sus planes porque parecen imposibles? Señor, le dice Ananías, Saulo tiene incluso poder en esta zona de aprehenderme. ¿Qué respuesta podemos esperar de Dios? Perdona Ananías se me olvidaba quién era Saulo de Tarso. ¡Por supuesto que no! Más bien, esperamos un: lo sé, Saulo ha hecho cosas terribles, bástate mi gracia pues mi poder se perfecciona en tu debilidad y tengo planes específicos para ti…

Oración
Señor: no dejo de sorprenderme con tu palabra y la perfección que hay en ella. Entiendo hoy que mis pruebas son necesarias y que moldean mi carácter. Te pido que pueda confiar en Ti, depender de Ti y caminar en Ti pues tengo frente a mí a “Saulo” quien no me deja dormir tranquilo pensando en todo lo que pudiera pasar. Te pido por tu paz y gozo en el nombre de Jesús. Amén

12 abr 2011

Hechos 9:10

Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo de Tarso; porque he aquí, él ora y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.


Heme aquí Señor. No puedo dejar de sorprenderme cuando la biblia nos relata sobre personas como Ananías que cuando Dios les habla su respuesta es: aquí estoy. ¿Por qué me sorprende? Porque pienso en cómo reaccionamos nosotros. Nos encanta decirle a Dios: al ratito; después; deja termino esto o aquello; en cuanto pase esto ya voy contigo. En cambio, los que sirven fielmente a Jehová, contestan inmediatamente: heme aquí Señor, en otras palabras, Señor, dime qué quieres que haga pues estoy listo para obedecer. ¿No te gustaría tener esa disposición siempre? ¡Qué increíble tener esa entrega! Dios quiere que tengamos esa disposición. Imagina a un padre que llama y llama a su hijo y éste nunca responde…
Y el Señor le dijo… Dios nos da muchas instrucciones en su Palabra: amarlo sobre todas las cosas, ama a tu prójimo, da fruto, ir y hacer discípulos, no echar raíces de amargura, no mentir, no robar, buscar su reino entre muchas otras. Dios nos está hablando así como le habló a Ananías. No tenemos que estar esperando una visión para ponernos a trabajar. Dios nos ha dejado su palabra con cada detalle de lo que debemos saber y sobre todo lo que debemos hacer pues no debemos ser oidores sino hacedores de la palabra. Lee la Biblia. Estúdiala. Memorízala.
Ve a la calle que se llama derecha y ahí encontrarás… Acabo de leer que en Japón están evacuando a personas de sus residencias pues el desastre nuclear puede ser peor de lo que habían imaginado. A estas personas les están diciendo vayan a tal refugio o simplemente salgan de esta zona. Seguramente no se lo esperaban y ahora se encuentran preocupados. Todo cambió en un instante. Dentro de posibles problemas nunca imaginaron algo así. Así nos pasa a nosotros. Pensábamos que podría pasar esto o aquello pero termina pasando lo que no esperábamos y ahora sí nos preocupamos y en lugar de contestarle a Dios por todas las veces que nos ha llamado, nos dirigimos a Él en súplica, desesperación y reclamo. Así como a Ananías le pidió que fuera a tal calle y ahí encontraría a Saulo, a nosotros nos dice que busquemos su reino y Él se encargará de todo lo demás, que hagamos tesoros en el cielo y ahí encontraremos bendición, que pidamos por su paz que no es como la da el mundo y ahí encontraremos gozo. ¿Te das cuenta? Dios da instrucciones y ahí hallamos. Lo que nos corresponde es obedecer y dejar que Él muestre por dónde caminar, cómo conducirnos y qué hacer. En otras palabras, entrega total a nuestro Señor.

Oración
Padre: entiendo que me llamas todos los días y no he respondido. Perdóname pues quiero reconciliarme contigo. Quiero tener una actitud de entrega y obediencia siguiendo tus instrucciones y escuchando y respondiendo a tu voz. Llévame por tu camino y permite que mi vida sea de servicio a Ti. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

11 abr 2011

Hechos 9:8-9

Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.



¿Por qué Saulo perdió la vista por tres días? Podemos comenzar a examinar el hecho de que hayan sido tres días y no cuatro o siete. También podríamos hacer una investigación sobre el hecho de que no comiera o bebiera durante este periodo. Honestamente creo que hay muchas historias de la Biblia en las que Dios simplemente no quiere decirnos más y nosotros queremos encontrar donde no hay nada. Independientemente de los días que pasó sin ver o comer, nos dice la biblia que Saulo decidió obedecer la voz de Jesús y sin saber qué sucedería, se levantó e intentó caminar pero al abrir los ojos se dio cuenta que no veía.
La biblia nos dice que necesitó ayuda para poder llegar a Damasco. Esto me hace pensar en lo orgullosos que podemos ser. ¿Cuántas veces pides por ayuda? ¿Cuántas veces reconoces que necesitas apoyo? Imagina por un momento a Saulo. Hombre totalmente educado tanto en lo espiritual como en lo civil. Temperamento fuerte. Decisivo. Obstinado. Posiblemente con un gran rango o poder en el Consejo. Temido en gran manera. En un día como cualquier otro, en un instante, Jesús decide “tumbarlo” y toda su vida se viene abajo. Se levanta pero no puede ver y necesita ayuda. Ese gran hombre ahora no puede dar un paso sin que le apoyen. Pedir auxilio es una muestra de debilidad y el mundo no lo reconoce como una virtud. Se exalta al que apoya y no al que ha pedido por apoyo. Se engrandece al que puede hacer todo por sí mismo. Pero como en todo, los planes de Dios son distintos a los nuestros. Él exalta al débil y da sabiduría al ignorante para humillar al fuerte y al sabio. No debemos sentirnos mal cuando nos damos cuenta que la prueba que estamos atravesando nos ha superado y no sabemos qué hacer. Es normal atravesar momentos así. A veces tenemos un corazón tan duro y obstinado que es necesario que Dios nos “tumbe” con mayor fuerza para hacernos reaccionar.
El hecho de que Saulo no pudiera ver también me hace pensar en que no siempre entenderemos lo que nos está sucediendo y no podremos hacer nada al respecto. Por más que queramos encontrar una solución, estamos totalmente incapacitados para hacerlo. Sé que es difícil estar en un hospital, sé que perder un trabajo trae mucha preocupación, sé que perder a un familiar es incomprensible, pero también sé que Dios es soberano y sus planes perfectos. No puedo dar una explicación de por qué sucede esto o aquello pero sí puedo decirte con toda confianza que así como Dios trabajó con Saulo, está trabajando de manera individual contigo y tiene planes perfectos y maravillosos que, a su debido tiempo comprenderás.

Oración
Señor: gracias por enseñarme que no debo sentirme mal por pedir ayuda y reconocer que ya no puedo más. Hoy te pido por esa ayuda. Te pido porque me des fuerzas y paz para seguir adelante. Te pido que pueda entender que tus planes son perfectos y que mi orgullo probablemente esté estorbándote. Perdóname y transfórmame. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

8 abr 2011

Hechos 9:6-7

Él (Saulo) temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.



Analicemos la respuesta de Dios. Levántate y entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer. Recuerda aquellos momentos en los que te has sentido abrumado por la situación. Utilizando la palabra de estos versículos con Saulo te diría que recuerdes cuando has sido “tumbado”. ¿Qué clase de preguntas le hacías o incluso haces a Dios? ¿Por qué a mí? ¿Por qué lo permites? ¿Qué quieres que aprenda? O tal vez preguntas como Saulo ¿qué quieres que haga Señor? Con cualquiera de estas preguntas, estoy seguro que buscabas obtener respuestas que te pudieran orientar. ¿Cierto? Resulta que a tus preguntas la única respuesta que recibes de Dios es: levántate y entra a la ciudad y ahí se te dará mayor instrucción. ¿Es esto una respuesta? ¡Por supuesto que no! Nosotros esperábamos escuchar el plan completo de Dios para nuestras vidas. No queremos escuchar: ve a tal o cual lugar para que posteriormente te dé más instrucciones. ¿Señor, no estás viendo mi situación? ¿Cómo quieres que siga esperando? ¿Cómo quieres que no haga nada? ¿Por qué no me explicas lo que está pasando? ¿Te das cuenta de nuestras reacciones? Ir a la ciudad no le contestaba nada a Saulo y de ahí se presentan dos posibles escenarios. El primero es hacer caso a lo que está escuchando y dirigirse a la ciudad. La segunda es meditar en lo que le acaba de suceder. Pensar en el pasado. Recordar las muertes que había presenciado y autorizado sobre los seguidores de Jesús. Mucha reflexión pero finalmente se quedaría en ese lugar sin moverse. ¿En dónde estás tú? ¿Cómo reaccionas?
Vivimos a una velocidad extremadamente rápida. Tenemos tantos artículos que nos ayudan a realizar cantidad de operaciones en segundos y nos hemos olvidado de lo que significa esperar. Incluso en el área de agricultura en la que había que esperar por las lluvias, ahora tenemos métodos que nos permiten tener frutas o vegetales en cualquier estación del año. Todo esto nos estorba para poder entender las respuestas de Dios. Si ahora estás desesperado o conoces a alguien que se encuentre así, medita o comparte esta reflexión. Dios no da respuestas como nosotros las queremos. A veces debemos seguir caminando y esperar a que vengan instrucciones nuevas. A Saulo se le dijo que siguiera su camino a la ciudad. No más. No menos. Era lo que necesitaba saber. Igualmente, tú y yo no necesitamos saber más. Es nuestra desesperación y falta de fe lo que nos lleva a querer tener respuestas tangibles y limitar la incertidumbre. Sigamos caminando. Tengamos fe y esperanza en que Dios nos protege y, a su debido tiempo, nos irá revelando sus planes y enseñanzas.

Oración
Padre: te pido pongas paciencia en mi corazón. Quiero estar confiado en Ti y no permitir que lo que me rodea me haga dudar. Quiero aprender a esperar a tus tiempos y tus formas dejando mi desesperación y falta de fe a un lado. Dame fortaleza y paz para seguir por tu camino aunque no tenga el conocimiento de lo que vendrá. Te lo pido en el nombre de Jesucristo.
Amén