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2 mar 2011

Hechos 6:7

Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían la fe.



Prácticamente nunca terminará el trabajo de difundir el evangelio. Llevamos ya más de dos mil años de la venida de Jesús y hoy en día seguimos teniendo que cruzar la calle y compartir con nuestro vecino o compañero de trabajo acerca de Jesús. Incluso dentro de nuestras propias familias debemos estar difundiendo a Dios. A veces pensamos que el llevar la palabra al mundo es tarea de misioneros pero es un trabajo en conjunto.
La palabra de Dios se difundía…
¿Estás compartiendo a Dios? No tienes que traer una biblia y dar cátedras sobre el evangelio. Simplemente cuando alguien se encuentra atravesando una situación difícil, puedes hablarle de la paz que puede traer Dios a su vida. También podrías compartirle de algo similar que te haya pasado en la cual Jesús tuvo un impacto en ti. Uno de los métodos más efectivos en mercadotecnia es la publicidad de boca en boca. Esto quiere decir que una persona le comparte a otra su experiencia con cierto producto. Si compartimos la película que tanto nos gustó, el restaurante que tan rico se come, el lugar tan bonito para ir de vacaciones, prevenimos sobre los lugares que pudieran resultar peligrosos, recomendamos doctores y así la lista sigue y sigue ¿por qué dudamos tanto al hablar de Jesús? ¡Es la mejor recomendación que podemos hacer! El evangelio de Jesús significa buenas noticias. ¡Eso es lo que compartimos al mundo! Buenas noticias. En el versículo vemos que se difundía la palabra de Dios y el número de creyentes aumentaba. ¿Cómo están nuestras congregaciones? Nuestro deber es que estén creciendo constantemente.
Por otro lado, cuando nos dice que los sacerdotes también obedecían la fe, nos recuerda que Dios no tiene limitantes con autoridades o cualquier tipo de persona. Su palabra penetra tan profundo que nos deja totalmente al descubierto, seamos sacerdotes, gobernantes, empresarios o cualquier otra persona, al ser expuestos a la verdad de Jesús, no podemos decir ni hacer nada a nuestro favor más que reconocernos pecadores y pedir perdón en el nombre de Jesús. Que no te intimiden las posiciones sociales. Nuestro Dios está por encima de todos y es a Él a quien anunciamos. Difundamos su palabra y pidamos que sea Él quien aumente el número de discípulos que vengan a sus pies.

Oración
Padre: quiero pedirte perdón por mis pecados y que me limpies pues quiero tener comunión contigo. Quiero pedirte que mi vida sea de servicio para Ti y que no tenga miedo o pena al compartir de tu palabra con todos los que me rodean. Ayúdame a entender que llevo buenas noticias y que es mi responsabilidad compartirlas. Dame amor y perdón para poder recibir rechazos o críticas y no disminuir o frenar esta tarea. Me encomiendo a Ti Señor en el nombre de Jesús
Amén

1 mar 2011

Hechos 6:3-6

Hermanos y hermanas, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad. Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra. Esta propuesta agradó a toda la asamblea. Escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. Los presentaron a los apóstoles, quienes oraron y les impusieron las manos.



¿Te gusta tener el control de todo? ¿Prefieres estar presente en todo lo que pasa para poder aprobar o rechazar? ¿No te gusta que se tomen decisiones sin ti? Pienso en aquellas personas que tienen puestos de liderazgo o que tienen su propio negocio y lo propensas que son en caer en estas situaciones. Incluso, es muy normal que en Latinoamérica, las empresas sean familiares y no dejen que los puestos importantes sean tomados por personas ajenas a la familia. Por el contrario, los apóstoles nos dan un ejemplo de cómo comportarnos. Ellos no intervinieron en la elección de los siete que debían encargarse de las viudas. Lo único que hicieron fue poner los parámetros a seguir: escojan siete varones llenos del Espíritu. No dejaron su labor de compartir el evangelio para ir y reclutar a los que se encargarían de esta tarea sino que supieron delegar y confiar en que Dios se encargaría de poner a las personas correctas. ¿Podían surgir nuevos problemas? ¡Por supuesto! Podían escoger mal y después de unos meses el problema volvería a surgir y tal vez con más enojo. Pero le entregaron a Dios aquello que no podían controlar. ¡Cuánto trabajo cuesta el delegar y permitir que Dios haga el resto! ¡Cuántos están sin salir de su oficina o negocio por no querer que pase nada fuera de su control! Has una pausa. Reflexiona. Piensa en tu forma de conducirte en lo que haces. ¿Quieres intervenir en todo? Tal vez quieres estar siempre pegado a tus hijos para que “no les pase nada” o quieres disminuir cualquier incertidumbre posible. Aprendamos de los discípulos que entendían que no podían estar en todos lados y que la incertidumbre de nosotros no significa que Dios ha dejado de tener el control. Pongamos prioridades en nuestra vida también y aceptemos que no podemos hacer todo. Aunque en este momento puedas estar pensando que sí puedes, escúchalo bien, no es así…
Finalmente trajeron a siete candidatos sobre los cuales los apóstoles oraron y encomendaron a Dios. ¿Ya has sido seleccionado para llevar a cabo una tarea en la iglesia del Señor? Cada uno de nosotros tiene un don especial que solo nosotros podemos realizar. ¿Ya te has puesto al servicio de Dios y de su iglesia? Que en tu corazón esté siempre el deseo de servir y encontrar cómo el Señor quiere utilizarte.

Oración
Padre nuestro: te pido perdón por mis pecados y en especial por querer controlar todo lo que sucede a mi alrededor. Ayúdame a entregarte mi vida y deseos de controlar la incertidumbre confiando en que Tú eres quien toma las riendas. Pon en mí el deseo de servir y trabajar para Ti. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

28 feb 2011

Hechos 6:1-3

En aquellos días, al aumentar el número de los discípulos, se quejaron los judíos de habla griega contra los de habla aramea de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos. Así que los doce reunieron a toda la comunidad de discípulos y les dijeron: No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.



Cuando leo este versículo recuerdo que los personajes de la biblia no son perfectos sino por el contrario como tú y como yo, tienen muchos errores. Los discípulos estaban tan enfocados en predicar de la palabra de Dios que habían olvidado dar seguimiento al cuidado de las viudas. Es normal que nos equivoquemos. No nacimos sabiéndolo todo. Por más que intentemos servir a Dios en todo lo que hagamos, vendrán días en los que simplemente nos tengan que decir: te faltó hacer esto o aquello; no estás haciendo bien esta tarea; la gente no está conforme con tu decisión tal o cual; entre muchos otros ejemplos. El enemigo buscará desanimarte y hacerte sentir que no estás haciendo bien las cosas. Tratará de hacerte sentir poco útil. También buscará hacer surgir tu ego y orgullo haciéndote pensar que los demás no saben lo que dicen. Cuidado. Es fácil seguir el camino contrario y difícil el que nos transforma el corazón.
Los discípulos al oír la situación que existía, no se indignaron por lo que les estaban pidiendo, pero tampoco se pusieron a pedir perdón como si hubieran cometido un pecado. Tomaron las cosas como debían ser haciendo los ajustes necesarios para arreglar el problema. Se reunieron y comunicaron que entendían la necesidad que no estaba siendo atendida, pero explicaron que ellos no podían estar sirviendo a las mesas pues desatenderían el compartir a Jesús.
Podemos aprender algunos principios de estos versículos:
1. A pesar de que existía un problema, la congregación no comenzó a conspirar contra los líderes ni había rumores sobre la necesidad que existía y que estaba siendo desatendida. No dejemos que nuestras congregaciones se llenen de gente murmurando. Busquemos tener comunicación y puertas abiertas para escuchar y resolver los problemas que surjan.
2. No permitamos que nuestro orgullo interfiera con lo que la gente percibe sino con corazón humilde escuchemos y busquemos una solución.
3. No queramos resolver absolutamente todo y tener parte en todas las cosas que suceden. Los discípulos entendieron que si servían a las viudas, tendrían menos tiempo para hablar del evangelio y eso no era una buena solución.
4. No dejes que el enemigo te haga sentir menos cuando hay problemas. Es normal que te equivoques. Reconoce el error, dale solución y sigue adelante.
Aunque estos ejemplos están enfocados a la congregación, creo que son aplicables a nuestra vida diaria. No dejemos que los chismes invadan nuestras conversaciones. No permitamos que nuestro orgullo nos haga sentir superiores y por último, no pensemos que podemos tomar cartas en todo lo que sucede a nuestro alrededor sino entendamos que debemos ceder el control a Dios y que otra persona hará tal o cual tarea. El mundo no se cae si tú y yo no estamos al control. Solamente dejaría de funcionar si nuestro Dios no estuviera al pendiente. No te preocupes. Lo está.

Oración
Padre Santo: hoy entiendo que mi orgullo es un estorbo en nuestra relación. Ayúdame a doblar mi rodilla y darte el control de mi vida y de todo lo que quiero que sea a mi manera. Te pido por tu iglesia y cada uno de los que te seguimos para que podamos ser humildes, serviciales y que no dejemos que los rumores nos destruyan. Te pido que aprendamos a expresar aquello que consideramos que debiera ser cambiado y a la vez que nuestros líderes tengan la sabiduría para reconocer las necesidades. En el nombre de Cristo Jesús te lo pido.
Amén

16 feb 2011

Hechos 5:42

Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías.



Sé que este versículo lo incluí el día de ayer pero me pareció de mucha relevancia y difícil dejarlo pasar.
Recuerdo un viaje que realicé con mi esposa. Nos encontrábamos caminando por la calle y disfrutando de esa ciudad. En una esquina había mucha gente y había una persona con un megáfono (altavoz) hablando como si el mundo se fuera a acabar. Esta persona traía letreros que decían que debíamos arrepentirnos de nuestros pecados. Gritaba que debíamos aceptar a Jesús. También recuerdo haber visto un programa en la televisión en el cual había una persona hablando en público sobre Jesús pero principalmente sobre su poder de sanar. Este señor gritaba y utilizaba mucho lenguaje corporal para expresarse. Una gran escena pensé. Mucha gente lo escuchaba atenta y se desbordaba por pasar al escenario y ser sanados.
Todos nosotros recibimos el mismo mandamiento: ir y hacer discípulos. La diferencia se encuentra en cómo lo hacemos. Si bien, puedo entender el deseo y desesperación de la persona que gritaba en la calle que nos arrepintiéramos, personalmente me sentí agredido y no tenía ganas de estar cerca de él. Por otro lado, personas que utilizan sanaciones (independientemente que sean fraudulentas o no) están utilizando lo que ellos consideran el método para compartir a Jesús. Pero, ¿cuál es la forma en que Dios quiere que llevemos su palabra y hagamos discípulos? El versículo nos da la respuesta: en el templo y de casa en casa compartían las buenas nuevas. Jesús es personal. No de masas. El encuentro es entre Él y tú. De la misma manera debes compartirlo. Nuestro deber no termina con llevar a nuestros conocidos a la iglesia. Nuestro deber es dar testimonio que vivimos en Él y compartir lo que ha hecho en nosotros. Jesús tomó a 12 discípulos uno de los cuales lo traicionó. ¿Cuántos podremos tomar nosotros? Es imposible que dejemos a los pastores llevar toda la carga. Estoy convencido que Dios quiere que cada uno de nosotros tengamos discípulos. Personas a las que abramos las puertas de nuestra vida y les dediquemos nuestro tiempo y atención como Jesús lo hizo.
Personalmente llevo varios meses meditando sobre cómo puedo compartir más de Jesús. Hoy entiendo que es algo de todos los días. Que requiere entrega y sacrificio de mi tiempo. Requiere que Dios tome otro tanto de lo que todavía quiero seguir controlando. Espero que hoy puedas reflexionar sobre tu compromiso con Dios de compartir el evangelio día a día y hacer discípulos. Utilicemos el ejemplo que nos deja la Biblia y compartamos de manera personal a Jesús. Dejemos de hacer a un lado nuestra responsabilidad y sacrifiquemos nuestro tiempo para dárselo al Rey de reyes.

Oración
Señor: aunque me cuesta trabajo, quiero dedicarte más de mi vida. Quiero trabajar como lo hacían los discípulos, todos los días y en todo momento. Ayúdame a tomar el compromiso de compartir tu palabra y ser testimonio de que Jesús es el Mesías. Perdona mis pecados Señor y guíame. En Cristo Jesús, Amén.

15 feb 2011

Hechos 5:40-42

Entonces llamaron a los apóstoles y, luego de azotarlos, les ordenaron que no hablaran más en el nombre de Jesús. Después de eso los soltaron. Así, pues, los apóstoles salieron del Consejo, llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre. Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías.


Salieron del Consejo llenos de gozo y día a día enseñaban las buenas nuevas en el templo y de casa en casa. Normalmente podemos estar contentos si el resultado de lo que hacemos es satisfactorio pero resulta difícil entender que los discípulos salieron gozosos después de haber sido azotados.
¿Por qué no dice que salieron adoloridos? ¿Por qué no dice que salieron cansados y preocupados por lo que habría de venir? ¿Por qué nosotros, cuando somos “azotados” por situaciones difíciles, sí salimos adoloridos y angustiados con todo lo que nos sucede y el gozo queda fuera de nuestra vida? Nos abruman las enfermedades. Nos desanima la falta de trabajo o dinero. Nos llenamos de odios y enojos contra los que nos lastiman. ¿Pero los discípulos que hicieron? Salieron felices después de haber sido azotados sin ninguna justificación.
¿Cómo podemos tener una sonrisa mientras el viento está en nuestra contra? Cambiando nuestras prioridades y nuestra perspectiva. Si tu prioridad es la salud, ¿qué pasa cuando la pierdes? De igual forma si es tu familia o tu trabajo. Pero cuando tu prioridad es servir a Jehová, como dice Pablo, todo lo que considerabas como importante y valioso, es fácil ver que no tiene el valor que pensabas sino mucho, pero mucho menor. Si tu prioridad número uno es Jesús, entonces tu perspectiva puede tomar la dimensión correcta: servirlo. Recuerda que estamos de visita en la tierra. ¿No me crees? ¿Cuántas personas conoces con más de 110 años de vida? Es un hecho. Tú y yo nos vamos a morir. Ahora, ¿qué vamos a hacer mientras vivamos? Aquí es donde la perspectiva toma forma y los discípulos nos dan un excelente ejemplo: Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías. Nuestra mente debe estar en las cosas de Dios. Nuestros planes deben ser servirlo y nuestras acciones deben ser compartir su palabra.
Si el día de hoy te levantaste con trabajo, sin ganas, angustiado, cansado y abatido pero sobre todo, sin gozo, creo que es tiempo de meditar y reflexionar sobre tus prioridades y el lugar que ocupa Dios en tu vida. El gozo de Dios no llega por arte de magia. Llega cuando nos damos cuenta de que confiamos en aquél que venció al mundo, cuando recordamos que el Creador nos ama, cuando reconocemos que debemos entregar nuestra vida al Salvador quien se encarga de proveernos, cuando doblamos nuestro corazón y damos gracias por ser parte del pueblo escogido y linaje Suyo sin merecerlo. Así es como se puede vivir gozoso sin importar lo que estés atravesando.

Oración
Señor: Tú reinas sobre todo y quiero pedirte que reines en mi vida. toma el lugar que te corresponde y permite que yo te sirva. Quiero vivir agradecido y con la perspectiva correcta poniéndote siempre en primer lugar. Quiero vivir el gozo de los discípulos y seguir sus pasos compartiendo las buenas nuevas. Gracias por tu amor y misericordia que derramas sobre mí sin yo merecerlo. En Cristo Jesús
Amén

14 feb 2011

Hechos 5:35-39

Luego (Gamaliel) dijo: Hombres de Israel, piensen dos veces en lo que están a punto de hacer con estos hombres. Hace algún tiempo surgió Teudas, jactándose de ser alguien y se le unieron unos cuatrocientos hombres. Pero lo mataron y todos sus seguidores se dispersaron y allí acabó todo. Después de él surgió Judas el galileo, en los días del censo, y logró que la gente lo siguiera. A él también lo mataron, y todos sus secuaces se dispersaron. En este caso les aconsejo que dejen a estos hombres en paz. ¡Suéltenlos! Si lo que se proponen y hacen es de origen humano, fracasará; pero si es de Dios, no podrán destruirlos, y ustedes se encontrarán luchando contra Dios. Se dejaron persuadir por Gamaliel.


En la escena anterior, veíamos al Consejo sumamente irritado por las palabras de los discípulos. En medio de todo el alboroto, se levanta un hombre respetado y pide que saquen a los discípulos. Posteriormente, intercede por ellos. Le pide al Consejo que no sigan con sus deseos de destruirlos. Que hagan a un lado su odio y frenen sus deseos de venganza. Les recuerda que hay un Dios supremo que se encargará de acomodar todo en su lugar. “Déjenlos” dice Gamaliel. “No vaya a ser que nos encontremos luchando contra Dios”. ¿No estás luchando contra Dios? ¿Te estás quejando constantemente? ¿Piensas que las cosas deberían ser distintas? ¿Crees que la vida es injusta? ¿Dejas que tu ira y enojo tomen el control de tus actos? Detente por un momento. ¿Crees en Dios? ¿Te has arrepentido de tus pecados y has aceptado a Jesús en tu corazón? Si tus respuestas son afirmativas, quiero recordarte que los planes de Dios son superiores a los nuestros. Además, el venir a Cristo no significa que las dificultades se irán. Simplemente tenemos la certeza de a dónde iremos cuando seamos llamados. Pero mientras tanto, seguiremos atravesando situaciones difíciles que irán golpeando nuestro orgullo para que poco a poco aprendamos a vivir para Él agradecidos y comprometidos.
Los discípulos se encontraban afuera y no sabían lo que estaba sucediendo. Podían estar argumentando a su favor, pero también podían estar planeando cómo matarlos sin que el pueblo pudiera defenderlos. Esta escena está llena de realidad contemporánea. ¿Cuántas veces nos encontramos entre la espada y la pared, agobiados y cansados sin saber qué hacer o a quién acudir? En estos últimos días, algunos familiares han tenido grandes problemas de salud. La incertidumbre reina cuando el paciente no mejora y el miedo comienza a aflorar. Los discípulos probablemente tuvieron miedo. Tú y yo hemos tenido miedo. Seguramente al instante en que los discípulos se dieron cuenta de su situación y la imposibilidad de hacer algo al respecto, comenzaron a orar y entregar su vida al Señor. Hoy quiero animarte a que hagamos lo mismo. Tu situación no es casualidad. Dios te está buscando. Quiere que regreses a casa. Quiere que te reconcilies con Él. A pesar de lo que pasa a tu alrededor, Él, como con los discípulos está trabajando incluso donde tú no puedes ver u oír. Has una pausa y reconcíliate con Dios, no vaya a ser que te encuentres peleando contra Él.

Oración
Padre: perdóname. Límpiame y permite que pueda ser reconciliado contigo. Entiendo que he estado peleando contra Ti y no he querido abrir los ojos. Gracias por mostrarme que no puedo controlar todo y que debo aprender a confiar en Ti. Te pido que transformes mi corazón y mis pensamientos para que sean conforme a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.
Amén

2 feb 2011

Hechos 5:33-34

A los que oyeron esto se les subió la sangre a la cabeza y querían matarlos. Pero, un fariseo llamado Gamaliel, maestro de la ley muy respetado por todo el pueblo, se puso de pie en el Consejo y mandó que hicieran salir por un momento a los apóstoles.



Estos versículos son un buen ejemplo de lo que podemos esperar cuando compartimos la verdad de Jesús. A veces no es fácil decirle a la gente que no por considerarse “bueno” se va a ir al cielo. A veces no es fácil decir que no está bien mentir, sí, incluyendo las mentiras “buenas”. Lo que debemos tener siempre presente al compartir el evangelio es que no somos nosotros los que estamos estableciendo el parámetro ni las reglas sino Dios, por lo tanto, no debemos ser los críticos o jueces. Aún así, habrá personas que simplemente nos quieran “matar” por compartirles a Jesús. Otras nos darán la espalda, nos dejarán de hablar, pero, habrá una persona que quiera escuchar más y que entregará su vida al Señor.
También nos sirve esta primera frase del versículo para recordar que nuestra idea o concepto de cómo deberían ser las cosas no necesariamente están en línea con lo que Dios tiene planeado. Ejemplo: cuando compartimos de Dios o hacemos algo que consideramos bueno, esperamos que el resultado inmediato sea bueno. ¿Te ha pasado? Pues como seguramente también te ha pasado, habrá situaciones en las que, a pesar de estar haciendo lo correcto, los resultados no serán lo que estabas esperando.
A pesar de que nos encontraremos con personas que rechacen a Cristo y quieran borrarnos del planeta o que nos hallemos en situaciones inesperadas y con gran incertidumbre, Dios, en el versículo 34 nos muestra que está presente y tiene el control “pero un fariseo llamado Gamaliel”. En ese entonces, la probabilidad de que los apóstoles salieran con vida del consejo no era a su favor. Así también nosotros pasamos días y momentos que todo se ve gris o a veces ni siquiera tenemos visibilidad. Perdemos esperanza y nuestro gozo es nulo. Pero cuando leemos que había un fariseo llamado Gamaliel que se levantó e hizo salir a los apóstoles, debemos recordar que, a pesar de que no sepamos lo que vendrá, nuestro Señor es quien vive y reina por sobre todas las cosas. Debemos ser sensibles a estas “pausas” que el Señor nos da en medio de las tormentas. Gamaliel fue una pausa a la situación tan crítica que atravesaban los discípulos. Dios no necesitó que Pedro diera un discurso para cambiar las intenciones del consejo. Dios dispuso de las distintas “piezas” para acomodar todo a la perfección. En ocasiones es necesario guardar silencio y dejar que Él muestre el camino. En ocasiones, habrá que salir por un momento y permitir a nuestro Dios trabajar por nosotros.

Oración
Señor: me cuesta trabajo soltar mis problemas y angustias. Me cuesta trabajo ceder ante la incertidumbre. Se me dificulta compartir de tu evangelio y recibir respuestas negativas. Hoy entiendo que Tú eres soberano y reinas. Te pido que pueda cambiar mi perspectiva por la tuya y mis planes por los tuyos para vivir conforme a tu voluntad. Te pido pueda confiar en tus planes y que pueda guardar silencio para verte actuar en mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

1 feb 2011

Hechos 5:32

Nosotros somos testigos de estos acontecimientos, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a quienes le obedecen.



El día de hoy nosotros no podemos ser testigos presentes de cómo fue crucificado nuestro Señor Jesús, pero lo que sí podemos hacer es ser testimonio vivo de cómo un carpintero que nació en una de las ciudades más pequeñas e insignificantes ha transformado nuestra vida a través de su sacrificio por nosotros. Los discípulos finalmente habían entendido su labor de ir y hacer discípulos. Habían entendido que lo importante era servir a Dios y no a los hombres. Podían recordar cómo Jesús se había encargado de alimentar a miles de personas en más de una ocasión sin tener nada más que unos cuantos panes y algunos peces. Podían recordar cómo caminó por el agua y cómo calmaba los vientos al reprenderlos con una orden. En otras palabras, los discípulos habían madurado. ¿Tú dónde estás? ¿Sigues siendo un niño? ¿Te gusta escuchar de Dios pero no dejas que transforme tu vida? ¿Vas un día a la semana a un servicio o estudio para que tu pareja te deje de molestar? Hoy quiero compartirte que soy testigo vivo de cómo Cristo ha transformado mi vida y la de muchas personas más. Seguimos siendo pecadores e imperfectos, pero buscamos ser transformados en su misericordia reconociendo que necesitamos de Él en todo momento. Su palabra es alimento para crecer espiritualmente y no para llenarnos de sabiduría pasiva. Nosotros somos testigos de estos acontecimientos… espero que puedas decir: yo he sido testigo de estos acontecimientos. Si no es así, te invito y animo a que hoy te reconcilies con Dios y le pidas que venga a tu vida y viva en ti.
No eran palabras sencillas e inofensivas las que habían declarado Pedro y los discípulos. Estaban acusando directamente a las personas que habían dado la espalda o incluso promovido la crucifixión de Jesús. Pedro los señaló y los expuso. Con toda convicción y con toda fuerza hablaron verdad y nadie pudo esconderse. Quiero decirte que llegará el día en que nosotros seremos expuestos también. Todos seremos juzgados por un ser superior llamado Jehová. Se expondrán nuestras faltas. Quedarán al descubierto nuestros pecados más íntimos. No habrá nada que puedas hacer para pedir perdón. No habrá nada que te libre de lo que hiciste. Ya será demasiado tarde. El perdón se pide hoy a Cristo Jesús. Él es quien nos representa ante el Padre e intercede por nosotros. No sé cuánto tiempo le has dado la espalda a Cristo. No sé si conscientemente lo has evitado. Hoy el Señor te está buscando. Quiere que te reconcilies con Él. Él te ama sin que lo merezcas y sin que hagas nada. Solamente quiere ver tu corazón arrepentido y tu alma dispuesta a cederle el trono de tu vida. Yo soy testigo de que esta fue la mejor decisión de mi vida y te invito a que sea también la tuya. El perdón y arrepentimiento se pide hoy. Mañana puede ser demasiado tarde.

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados. Me arrepiento de llevar una vida alejada de Ti. Quiero reconciliarme contigo y dejarte guiarme por un nuevo camino. Transfórmame. Sé que no merezco tu perdón y te pido por tu misericordia a través del nombre de Cristo Jesús.
Amén

20 ene 2011

Hechos 5:29-31

“¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!” Respondieron Pedro y los demás apóstoles. El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, a quién ustedes mataron colgándolo de un madero. Por su poder, Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.



¿Cómo compartir la palabra de Dios? Anunciando el propósito al que vino Jesús: vino para darnos arrepentimiento y perdón de pecados; explicando que fue crucificado por nuestros pecados siendo libre de mancha; que vino para reconciliarnos con Dios Padre. Vuelve a leer los versículos y pon atención a la manera en que Pedro y los apóstoles hablan. Tenían muy claro el evangelio y su misión de compartir a Jesús. Hablaron con la verdad y no les importó incomodarlos: el Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús a quién ustedes mataron en una cruz. No los están criticando. No están haciendo alboroto con la gente sobre cómo fue posible que pasara esto. No hay chisme de por medio sino la verdad confrontando al Consejo. Ustedes aprobaron la crucifixión de Jesús mientras que el Dios de Abraham lo resucitó y lo sentó a su diestra. Cuando hablamos de Cristo no podemos ocultar nada. Por ejemplo, si alguien está engañando a su pareja y le platicamos del Señor sin decir que lo que está haciendo está mal, nosotros estamos peor. No podemos pasar por alto u omitir lo que la gente está haciendo por compartir un evangelio que no levante conflicto o incomode. Si bien Cristo nos ama y murió por nosotros, la palabra nos dice que Dios aborrece el pecado. ¿Cómo hablar del amor de Dios sin el arrepentimiento de pecados?
Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres…
Esta frase es peligrosa si la sacamos de contexto. Los discípulos están frente al Consejo que era un grupo de judíos que lideraban a los israelitas espiritualmente. Recuerda que Roma era la autoridad jurídica y le permitía a Israel tener una especie de sub gobierno espiritual. Entonces, cuando dicen que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres no implica que debamos faltar a las autoridades. De hecho, la palabra nos dice que debemos obedecerlas. ¿Qué querían decir entonces? Que Jehová es la autoridad máxima. Que no siguen a los hombres sino a Dios. ¿Cómo se aplica para nosotros? Que en nuestro día a día, siempre debemos actuar en obediencia a Dios por encima de lo que nuestro líder espiritual pueda decir. Los discípulos entendieron que Jesús era el Hijo de Dios y que las profecías se cumplieron en Él por lo que sería un error no seguirlo. Tú y yo debemos ser cuidadosos de nuestra congregación. Debemos buscar que Jehová sea siempre el centro de todo lo que se predica. No una persona o grupo sino Dios. No hagas nada que te pidan que no sea conforme a la voluntad de Dios pues tu deber es obedecerlo a Él antes que a los hombres.

Oración
Dios: me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Abre mis ojos y no permitas que siga escondiendo y justificando mis pecados. Te pido que siempre te siga y obedezca por encima de lo que digan los hombres. En Cristo Jesús.
Amén

19 ene 2011

Hechos 5:27-28

Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó: les hemos prohibido terminantemente enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte de ese hombre.


Ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas…
Recientemente escuché una noticia sobre la minoría cristiana en Irak y los ataques que recibían al ser perseguidos por algunos grupos. También escuché a un conductor-comediante (al parecer es muy famoso por criticar a los republicanos y exaltar a los demócratas) decir chistes sobre Jesús y ridiculizar su nacimiento. La gente va a cuestionar tu fe, principios y creencias. Algunos se burlarán y otros pueden incluso tomar acciones violentas. Considero que ésta es la principal causa que frena a las personas a comprometerse con el Señor. Preferimos estar “al margen”, seguir como todos los demás. No levantar miradas para que nadie nos comience a interrogar sobre lo que creemos, hacemos o dejamos de hacer. Qué triste es este estado de letargo. Vemos a los discípulos siendo cuestionados y puestos en la cárcel pero no fue suficiente para detenerlos y seguir compartiendo el evangelio. ¿Fanáticos? ¡Por supuesto! ¿Extremistas? ¡También! Cuando alguien admira a un artista, se le llama “fan” o fanático. De la misma manera cuando alguien toma medidas extremas se le llama extremista. Pero ¿qué es un fanático y un extremista en Cristo sino alguien que entrega su vida al Señor para obedecerlo y seguirlo en todo lo que hace? Cuando decimos fanático y extremista, inmediatamente nos viene a la mente aquellos que han tergiversado el evangelio y lo han convertido en otro tipo de culto o religión. Personas realizando actos sin sentido ni propósito. Aquí estamos presenciando un extremismo y fanatismo puro e inteligente de Pedro y los demás al entregarse a Cristo por completo y vivir su fe en plenitud. Lo mejor de todo es que esta entrega estaba dando frutos no de uno a uno sino de ciento por uno como lo promete la escritura. Nos dice la palabra que el consejo les reclama pues ¡han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas! No era un problema de una cuadra o dos manzanas a la redonda sino toda Jerusalén había sido inundada con el nombre del carpintero nacido en Belén.
No solo reclamaron a los discípulos el predicar a Jesús sino que negaron su participación en su muerte. Esto me hace pensar que no podemos desanimarnos con aquellos personajes que cruzan nuestra vida, cuestionan nuestra fe y nuestros deseos de cambiar. Estas personas, como el Consejo, se encuentran tan bloqueadas o ciegas que no pueden aceptar sus actos y solamente se dedican a criticar. ¡Ánimo! Estás en el camino correcto.

Oración
Señor: es verdad que a veces las circunstancias o las personas me desaniman en mi intento por seguirte. Yo te pido que me fortalezcas y des entendimiento para discernir y entender de quién vienen esas críticas. Quiero vivir entregándote mi vida sin restricción siendo tu admirador y adorador. Ayúdame a seguirte siempre. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

6 ene 2011

Hechos 5:24-26

Al oírlo, el capitán de la guardia del templo y los jefes de los sacerdotes se quedaron perplejos, preguntándose en qué terminaría todo aquello. En esto, se presentó alguien que les informó: “¡Miren!, los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el templo y siguen enseñando al pueblo”. Fue entonces el capitán con sus guardias y trajo a los apóstoles sin recurrir a la fuerza, porque temían ser apedreados por la gente.


Pienso en el sentimiento de los apóstoles cuando son liberados por el ángel. ¡Qué sensación! ¡Qué momento tan grande y lleno de satisfacción! Personalmente estaban experimentando una pequeña muestra del poder de Dios. De igual forma, pienso en los momentos en que Dios ha hecho cosas extraordinarias en mi vida. Tienes una sonrisa constante y con gozo alabas al Señor por lo que ha hecho. Pero un día, hay alguien que dice: ¡miren! Ahí están los hombres que metieron a la cárcel, y regresamos a otra prueba…
Los apóstoles tuvieron su momento de “descanso” al ser rescatados y siguieron predicando conforme les habían pedido. Nosotros igualmente “respiramos” y “descansamos” cuando las circunstancias se calman. ¡Pero esto no quiere decir que todo terminó y de ahora en adelante las cosas serán maravillosas! De hecho en el caso de los apóstoles no les duró un solo día el poder disfrutar el milagro que habían presenciado. No habían pasado muchas horas en cuanto los guardias los volvieron a tomar presos y los llevaron ante el Consejo.
¿Lección? Dios nunca deja de trabajar con nosotros. Sería bueno pensar que llegará el momento en el que nos podamos sentar y disfrutar de lo que sigue sin más pruebas ni cambios. Pero debes saber que así no funcionan las cosas con Dios. Su palabra nos dice que seremos transformados hasta que Él venga. Ya sea que nos llame antes o Él venga, no habrá fin para nuestra transformación. Ahora, ¡esto es una bendición! Santiago nos dice que debemos gozarnos cuando nos encontremos en distintas pruebas pues el resultado que producen en nosotros es de bendición. Cuando dejas que Dios transforme tu vida, poco a poco tus intereses y prioridades se van alineando y ajustando a lo que Dios quiere. Comienzas a entender y valorar lo que antes despreciabas y por el contrario, como dice Pablo, tantas cosas que considerabas valiosas ahora las consideras como basura.
Hoy vemos a los discípulos obedeciendo y siendo llevados por segunda ocasión presos ante el consejo. Entendamos que el vivir es para Cristo y no para nosotros. Él vino a servir y nosotros debemos hacer lo mismo. Dejemos de buscar “estabilidad” en nuestra vida y busquemos el reino de Dios en todo lo que hagamos. Sí. Vendrán momentos difíciles, descansos y nuevamente otras pruebas. Pero confiemos en Aquél que ha vencido al mundo…

Oración
Padre: a veces no entiendo lo que sucede a mi alrededor pero hoy aprendí que tienes un propósito en mi vida. Quiero buscarte y gozarme en las pruebas como lo dice tu palabra. Guíame en tu camino y sepárame de lo que me aleje de Ti. No permitas que me desanime por lo que venga en contra sino que pueda permanecer a tus pies. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

5 ene 2011

Hechos 5:21-23

Conforme a lo que habían oído, al amanecer entraron en el templo y se pusieron a enseñar. Cuando llegaron el sumo sacerdote y sus partidarios, convocaron al Consejo, es decir, a la asamblea general de los ancianos de Israel y mandaron traer de la cárcel a los apóstoles. Pero al llegar los guardias a la cárcel, no los encontraron. Así que volvieron con el siguiente informe: Encontramos la cárcel cerrada, con todas las medidas de seguridad, y a los guardias firmes a las puertas; pero cuando abrimos, no encontramos a nadie adentro.


Los apóstoles no dejaron pasar tiempo e inmediatamente comenzaron a trabajar enseñando en el templo. Este es nuestro ejemplo a seguir. ¿Cómo funcionamos nosotros? A la inversa. Cuando Dios nos ha sacado adelante a partir de circunstancias en nuestra contra, en lugar de salir y compartir su evangelio, nos sentamos, meditamos, damos gracias a Dios y pensamos en nuestros errores. Nos llenamos de buenas intenciones, entendemos que debemos hacer esto o aquello, pero conforme pasan los días, vamos poco a poco olvidando lo que sucedió hasta regresar al punto inicial. Tristemente no estoy exagerando. He presenciado esto en repetidas ocasiones. El Señor hace un milagro, nos sorprendemos y emocionamos para posteriormente olvidarnos de Él nuevamente. ¿La causa? Nuestro egoísmo. ¿La solución? La tienen los discípulos con su ejemplo: al amanecer entraron en el templo y se pusieron a enseñar. No se pusieron a discutir sobre lo que había acontecido, ni tampoco pensaron en estrategias para que no volvieran a ser aprehendidos. Salieron de mañana al templo e hicieron conforme habían escuchado. Si Dios ha hecho un milagro en tu vida (además del milagro de estar vivo el día de hoy) te pido que recuerdes el momento de tu angustia y temor. Regresa a ese día en el que no podías más. Ahora recuerda cómo Jehová abrió caminos donde no los había. ¿No es lo mejor que puede pasar en tu vida? No dejes pasar más tiempo y corrige tu vida. Obedece al Señor y entrégate a Él.
Por otro lado, los ancianos de Israel tenían sus planes para que los seguidores de Jesús no siguieran adelante: meterlos a la cárcel e intimidarlos. Dios en su misericordia y amor, también tenía planes para con ellos. Cuando piden que traigan a los apóstoles les informan que todo está como la noche anterior pero las celdas están vacías. ¡Qué momento! ¿Qué pudieron haber pensado? Dos posibles causas se me ocurren: sobornaron a los guardias o un evento sobrenatural. Dios los estaba buscando. Quería que meditaran sobre lo acontecido y aceptaran que no había otra explicación sino que Jehová había actuado. Hoy el Señor quiere lo mismo de ti. Quiere que dejemos nuestras justificaciones a un lado y reconozcamos que es Dios trabajando a nuestro alrededor. No son coincidencias. No es casualidad. Es nuestro Señor buscándote. ¿Qué vas a hacer?

Oración
Padre: hoy entiendo que debo obedecer sin dejar que pase más el tiempo. También entiendo que me estás llamando y yo he bloqueado tus llamados. Perdóname Señor. Te pido que transformes mi vida por una de servicio a Ti. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén

4 ene 2011

Hechos 5:19-20

Pero en la noche un ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel y los sacó. “Vayan” les dijo, “preséntense en el templo y comuniquen al pueblo todo este mensaje de vida”.



Recuerdo (vagamente) un “chiste” que hablaba de una persona que terminaba en medio del mar, flotando y conforme pasa el tiempo, pasan barcos, lanchas, helicópteros y niega que lo rescaten pues está convencido que Dios lo va a salvar. Obviamente muere. Cuando se encuentra con Dios le pregunta por qué no acudió a rescatarlo y le contesta preguntando por qué no tomó ninguno de los barcos o rescates que mandó. ¿La relación con este pasaje? En ocasiones queremos que Dios actúe conforme a nuestra voluntad. Queremos que nos rescate a nuestra manera. Queremos que resuelva las cosas como nosotros consideramos mejor. Si leímos en la Biblia que mandó un ángel a abrir las puertas de la cárcel, pensamos que de igual forma enviará a otro para abrirnos aquellas que están cerradas. Error. Si bien, el Señor es capaz de hacer cualquier cosa, no quiere decir que siempre actuará de la misma manera. ¿Cómo lo sé? Porque cada uno de nosotros somos únicos y necesitamos aprendizajes distintos.
Un ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel y los sacó…
Se llama milagro. Poder sobrenatural. Poder de Dios. Recuerdo que el apóstol Pablo pudo salir de una aprehensión porque su ciudadanía era romana. En otras ocasiones hubo terremotos y se abrieron las puertas de la cárcel. En esta ocasión Pedro estaba siendo rescatado por un ángel. ¿Cómo nos rescatan ahora? De mil y un formas distintas. Sería mentira si te dijera que Dios siempre mandará a un ángel para abrir puertas. Puede ser que lo que necesites sea lo contrario y las puertas deban permanecer cerradas por un tiempo. No podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor. Solo Dios lo puede hacer. Tenemos dos opciones: luchar y tratar de cambiar nuestro entorno o vivir entendiendo que lo que sucede a nuestro alrededor es para bien propio y para que seamos transformados.
Vayan, preséntense ante el pueblo y comuniquen el mensaje de vida…
El que salieran de la cárcel tenía un propósito: seguir compartiendo el evangelio. Tal vez has atravesado situaciones muy difíciles como la pérdida de un ser querido, tu hijo, tus padres, tu cónyuge. Tal vez atraviesas enfermedades que no comprendes y son duras de tratar. No te voy a decir que entiendo el por qué de las cosas. Lo que entiendo es que Dios quiere que, a pesar de las circunstancias, salgamos “al pueblo” y comuniquemos el mensaje de vida. ¿Lo puedes ver? Puedes utilizar tu vida y circunstancias como historias reales que contar sobre lo que Dios ha hecho y hace en ti. Comparte cómo puedes tener paz, gozo y paciencia cuando todo está de cabeza. Eres, como los apóstoles, un ejemplo viviente que a pesar de las circunstancias, ¡sales a compartir el mensaje de vida!

Oración
Señor: gracias por tus enseñanzas y por recordarme que no hay nada que salga de tu control. Te pido que me des paciencia y paz para poder soportar todo lo que hay a mi alrededor y sobretodo que pueda salir y compartir tu mensaje de vida. Perdona si te he pedio que soluciones todo a mi manera. En Cristo Jesús, Amén

3 ene 2011

Hechos 5:17-18

El sumo sacerdote y todos sus partidarios, que pertenecían a la secta de los saduceos, se llenaron de envidia. Entonces arrestaron a los apóstoles y los metieron en la cárcel común.



¿Quién nos metió en la cabeza la idea que la vida es fácil? Personas se han enriquecido por vendernos la idea de que hay una manera distinta de vivir que no trae problemas sino paz y abundancia. A veces utilizan a Jesús y sus enseñanzas y nos confunden haciéndonos creer que Jesús busca que en nuestra vida no haya contratiempos sino sea llena de pastos verdes y bendiciones. Error. El mismo Jesús nos dice en el evangelio de Mateo que en el mundo tendremos aflicción. ¡Los apóstoles estaban siendo arrestados por envidias de los saduceos! ¿Dónde está la bendición o la buena vida en esto? En que los apóstoles conocían la segunda parte del versículo donde Jesús nos dice: pero no teman porque Yo he vencido al mundo. Nuestra paz como seguidores de Cristo no llega porque las circunstancias nos son favorables o adversas sino porque confiamos en Aquél que está allá arriba, en nuestro Creador que es Todopoderoso y sabemos que sus planes son mejores que los nuestros. Sí, definitivamente no siempre es fácil entender lo que estamos atravesando, pero aún así, sabemos que los que obedecen a Dios todas las cosas les son para bien.
La respuesta a la pregunta que hice es: el mundo. La gente en general. Aquellos que no les interesa seguir a Cristo ni aceptar su necesidad de un Salvador. ¿Qué hacen? Buscan formas de satisfacer esa necesidad e intentan influenciarnos a que sigamos su mismo camino. Lo triste es que lo estamos siguiendo dejando atrás el que ya trazó Jesús. ¿Cuál es ese camino? Tenemos jóvenes con problemas de bulimia, anorexia y drogadicción. Adolescentes queriendo abortar porque no querían embarazarse. Matrimonios separándose y engañándose. Una sociedad que acepta todo porque eso es lo que debemos hacer “respetar” y “tolerar”. Mentiras, engaños, envidias, corajes, amargura y así la lista continúa pero creo que el punto principal ya está en la mesa.
Seguir a Cristo no significa decir adiós a los problemas. Al contrario, significa enfrentarte a tu peor pesadilla: tu mismo. Significa quitarte tu corona de rey y dársela al verdadero Rey de reyes. Los apóstoles lo entendieron y lo hicieron. Por eso, a pesar de las amenazas que recibieron, continuaron predicando la palabra de Dios. Terminaron en una cárcel común. ¿Dónde quieres terminar? El mundo a nuestro alrededor quiere convencernos de que “terminar en una cárcel” es para fanáticos mientras nuestro Dios por el otro lado tiene sus brazos extendidos y llenos de amor esperando a que volteemos y nos demos cuenta de cuál es el sentido de nuestra vida y el camino correcto que debemos caminar.

Oración
Señor: quiero corregir mis pasos y dirigirlos hacia ti. Te pido perdón porque sé que yo he querido gobernar mi vida. Toma mi vida y permite que te sirva. Ayúdame a entender lo que realmente tiene valor y que no me distraiga con lo que veo a mi alrededor. Gracias Señor en el nombre de Cristo Jesús
Amén

17 dic 2010

Hechos 5:14-16

Y seguía aumentando el número de los que creían y aceptaban al Señor. Era tal la multitud de hombres y mujeres, que hasta sacaban a los enfermos a las plazas y los ponían en colchonetas y camillas para que, al pasar Pedro, por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos. También de los pueblos vecinos a Jerusalén acudían multitudes que llevaban personas enfermas y atormentadas por espíritus malignos y todas eran sanadas.


Nos dice la biblia que el número de creyentes aumentaba. ¿Por qué? Porque la gente reconocía su necesidad de Dios. Porque una vez que somos expuestos a la verdad de Cristo no podemos darle la espalda. Hoy es necesario seguir el ejemplo de Jesús y sus discípulos: compartir el evangelio y sus bendiciones en cualquier lugar, en cualquier circunstancia y con cualquier persona. Sigamos llevando al mundo la reconciliación con Dios Padre. Dejemos de pensar cómo hacer para que las personas puedan escuchar de Dios y concentrémonos en que nuestra vida entera, hable por sí sola de nuestro amor al Padre. Seamos testimonio vivo de que Jesús existe. Hoy en día tenemos la oportunidad de, como los discípulos, ver el número de creyentes aumentar y aumentar. Hoy en día sigue existiendo la misma necesidad por Jesús que hace dos mil años. Hoy la gente necesita del Buen Pastor y de su Redentor. Llevemos esperanza a esa gente y compartamos lo que Jesús ha hecho en nuestras vidas. Obedezcamos a Cristo llevando su evangelio a cada lugar en el que nos encontremos y hagamos discípulos. Predica a Jesús en tu casa, con tus hijos, con tu pareja, con tus vecinos, con tu familia, con tus amigos. No prediques una religión ni critiques lo que la gente hace. Comparte a Jesús que vino para reconciliarnos con Dios a través de su sacrificio y que además regresará. ¡Busquemos experimentar el gozo de ver cómo Dios aumenta el número de personas que lo siguen a nuestro alrededor!
Por otro lado, es interesante resaltar que los enfermos eran sacados a la calle y llevados ante los discípulos. En la actualidad no nos causa ningún asombro el que hayan sacado a los enfermos en la calle. De hecho en épocas de invierno, estamos acostumbrados a que prácticamente nos estornuden encima… pero en esa época el protocolo era distinto y los enfermos no podían estar en la ciudad y dependiendo de su situación podía ser necesario el que vistieran de una manera especial para ser identificados. A pesar de estos “vientos en contra” la gente decidía ir o llevar a sus enfermos para recibir siquiera la sombra de Pedro y poder ser sanados. Hoy hay mucha gente “enferma” allá afuera que necesita ser sanada. Hay gente desesperada, sola, frustrada, triste y sin esperanza. Llevemos a ellos el amor de Dios que brinda gozo, paz y fe.

Oración
Señor: hoy entiendo que tu palabra debe ser predicada en todo momento y te pido porque así se haga en mi vida. quiero vivir siendo un ejemplo en toda circunstancia de que soy un seguidor de Jesús y que sin importar mis errores yo seguiré sus pasos. Ayúdame a entender la necesidad de la gente por Ti y tomarlo como carga para ir y compartir de Jesús sin dudarlo. En Su nombre te lo pido.
Amén

10 dic 2010

Hechos 5:12-13

Por medio de los apóstoles ocurrían muchas señales y prodigios entre el pueblo; y todos los creyentes se reunían de común acuerdo en el Pórtico de Salomón. Nadie entre el pueblo se atrevía a juntarse con ellos, aunque los elogiaban.



Por medio de los apóstoles la gente recibía bendiciones y sobre todo señales para que entendieran y creyeran que Jesús había resucitado y murió para reconciliarnos con Dios Padre. Nosotros debemos estar haciendo lo mismo. Nuestro deber es llevar “señales” a la gente sobre Jesús. No podemos quedarnos sentados, escuchando lo que dice Dios, pensando en qué bonita predicación y cuánto debo cambiar para después no hacer nada. ¡Es necesario tomar acción! Debes salir y compartir lo que has aprendido. No porque yo lo digo o por el compromiso con la congregación sino por el compromiso con Dios. Porque entiendes que has recibido gracia, bendiciones y misericordia sin merecerla y quieres compartirlo. Comparte a Jesús. La Biblia nos dice que no se puede poner una lámpara debajo de una mesa sino se pone encima para que ilumine a todos. Así debemos compartir a Cristo.
Todos los creyentes se reunían. El congregarse es vital. He escuchado varias ideas de por qué no se congregan y honestamente todas tienen sentido. El problema es que no se trata de que tengan o no sentido para mí sino que Dios nos pide que nos congreguemos como creyentes. No existe la iglesia perfecta. Puedes estar seguro que donde quiera que vayas encontrarás algo que esté mal. En la misma congregación de Pedro estaban Ananías y su mujer. ¿Por qué esperar que las nuestras sean diferentes? La imperfección de la iglesia no puede ser una excusa para no congregarte. La falta de tiempo mucho menos. Tu atención debe estar enfocada a que la Palabra de Dios sea la que se predica siempre. De no ser así, es necesario cambiar de lugar.
Nadie se atrevía a juntarse con ellos. El ser diferente no es fácil. Obedecer a Dios nos lleva contra corriente de lo que los demás hacen. Necesariamente la gente te verá distinto. Ya lo sabes porque lo has visto. Tú mismo ves distinto a aquellos que han decidido comprometerse con el Señor. Espero que no seas de los “mini Pedros” que van un domingo a la iglesia pero entre semana rechazan todo lo que tenga que ver con Jesús. Espero que no seas de los que no se “atreven” a seguir a Cristo y aceptar que hacemos las cosas diferentes por agradarlo a Él antes que a nosotros.
Recapitulando tenemos tres principales temas el día de hoy. Compartir a Cristo, llevar las bendiciones y misericordia que hemos recibido a los demás. Congregarnos. La iglesia es el hospital donde reconocemos que todos estamos enfermos y necesitamos ser sanados por nuestro doctor Jesús. No le restes importancia al congregarte. Y por último, no seas de los que escucha y sigue a Cristo “desde lejos” pues no te atreves a tomar un compromiso y juntarte con los creyentes demostrando a todos en lo que crees.

Oración
Padre: quiero llevar tu palabra a más personas por lo que te pido me des sabiduría y amor para hacerlo correctamente. Te pido también que no critique a la congregación sino que ore por ella ni tome pretextos para dejar de congregarme. Por último te pido perdón porque no me he atrevido a declarar al mundo que soy seguidor tuyo. Quiero comprometerme contigo y ponerte sobre todas las cosas tal y como lo mereces. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

9 dic 2010

Hechos 5:11

Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.



Recuerdo haber escuchado de una persona que salió de vacaciones si mal no recuerdo a Miami y le picó un mosquito que le transmitió el dengue. Posteriormente murió. También recuerdo noticias tristes en las que personas fallecen de un paro cardiaco o respiratorio a edades tempranas. Por otro lado están los accidentes en los que escuchamos tragedias cuando fallecen los hijos y los padres no o viceversa. No quiero que te desanimes ni te pongas triste sino que podamos entender la realidad de la vida: no la tenemos comprada. No depende de nosotros decidir cuánto vivir. No depende de nosotros decidir cómo morir. Lo que sí podemos hacer es darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor y tomar cartas en el asunto. Por ejemplo, vemos que Ananías y su mujer intentaron seguir a Dios a su manera y terminaron en el suelo sin vida. ¿Qué nos hace pensar que el seguir nuestro camino nos llevará a un resultado mejor que el de ellos? ¿Tan orgullosos y soberbios somos? El día de ayer estuve enfermo y no pude salir ni tenía ganas de hacer nada. Una simple gripa me tumbó. Pienso en el instante en que me empecé a sentir mal la noche anterior. Un estornudo, luego otro, luego mi nariz tapada y yo ya no podía respirar. Un segundo. No lo vi venir. No lo pude evitar. Toda la noche sin dormir y al día siguiente sin muchos ánimos. Después en la noche, poco a poco empecé a sentir que mi cuerpo mejoraba y mi cabeza no se sentía inflamada. Tampoco lo controlé ni decidí que así fuera. Dios es quien nos da y nos quita. Hoy le doy gracias por recordarme que mis planes están sujetos a su voluntad y no a la mía. Recuerdo haber salido del trabajo pensando que al día siguiente haría tal cosa. Error.
Cuando la gente se enteró que Ananías y su mujer habían fallecido, se llenaron de miedo. ¿Miedo a qué o de qué? De que Dios es real y su palabra también. Miedo de que con Dios no se juega ni se le tienta. ¿Debemos tener miedo a Dios como creyentes? Sí. La misma biblia nos lo dice. Pero no es un temor a que nos lastime o a algo desconocido. Es un temor a la desobediencia. Un temor de respeto. Un temor que busca nunca fallarle.
La biblia está llena de historias como la de Ananías en las que nos muestran cómo seguir nuestro camino por encima del de Cristo nos trae consecuencias terribles e impredecibles. ¿De qué le sirvió a Ananías quedarse con parte de ese dinero si falleció al día siguiente? Tu vida debe estar encaminada a servir y obedecer a Dios y Él se encargará de darte lo que necesitas. Hoy quiero recordarte que no controlas tu vida ni la de tus seres queridos. Dios te los da y te los quita conforme a su voluntad. No nos espantemos cuando escuchemos historias difíciles como la de hoy. Mejor estemos pegados y confiados en Dios. Busquemos cada día su gloria, cada día su amor y cada día su misericordia.

Oración
Padre: me cuesta trabajo aceptar mi dependencia a Ti y mi falta de control sobre las circunstancias. Hoy entiendo que Tú das y quitas conforme a tu voluntad por lo que te pido pueda vivir agradecido y no quejándome de lo que no me das o has decidido quitar. Te pido que mi vida se de servicio a Ti y que aprenda a temer a nunca fallarte ni desobedecerte. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

6 dic 2010

Hechos 5:7-10

Como tres horas después entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido. y Pedro le preguntó: “Dime, ¿vendieron el terreno en tal precio?” “Sí, ese fue el precio” dijo ella. Entonces Pedro le dijo: “¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los hombres que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti.” Al instante cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta; entonces la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido.


No sabemos si fue Ananías o su mujer el primero en pensar el plan de vender el terreno y quedarse con una parte. Lo importante no es si fue el hombre o la mujer sino el darse cuenta que como matrimonio, la falla de uno puede llevar terribles consecuencias. Ananías no estaba cumpliendo con un buen liderazgo y su mujer no estaba siendo de ayuda al solapar este plan. ¿Las consecuencias? Los dos cayeron al piso muertos. ¿Qué aprendemos? Que tarde o temprano, también “caeremos al piso” y nos llamarán a rendir cuentas.
Si pones atención, te puedes dar cuenta que la mujer de Ananías tuvo una segunda oportunidad para arrepentirse cuando Pedro le pregunta sobre el terreno. En ese instante ella pudo haber explicado lo sucedido y pedir perdón. Incluso ¡pudo haber pedido que le regresaran su dinero pues no estaba conforme con entregarlo todo! Pero prefirió seguir con el engaño. Pensó que nadie se daría cuenta. Pensó que su mentira podía seguir y que podría salir delante. La verdad es que la mentira y el engaño no nos llevan a ningún lado sino a la separación con Dios y a una eternidad sin Él. ¿Tan drásticas las consecuencias? Sí. No lo digo yo sino la Biblia. A nosotros nos gusta pensar que los errores no son tan graves o pueden arreglarse. Si bien, pueden corregirse, el vivir las consecuencias de los mismos, nadie lo puede evitar. Además, ¿quién nos asegura que podremos tener vida para componer nuestros errores? La mujer optó por seguir con su mentira y se encontró con unos jóvenes llenos de tierra que regresaban de haber enterrado a su marido. Al instante cayó y fue sepultada.
¡Nuestras decisiones tienen consecuencias! A veces inmediatas a veces no, pero todo lo que hacemos nos lleva a alguna parte. Por esto la biblia nos llena de versículos advirtiendo sobre lo que sembramos y promoviendo que siempre busquemos la buena siembra para cosechar lo bueno. Tal vez no estás casado y no te identifiques con Ananías o su mujer, pero independientemente de tu estado civil, Dios te ha puesto en un lugar específico para que compartas de su palabra y le sirvas en obediencia. Por otro lado, quiero resaltar la importancia que tiene la pareja en el matrimonio. Necesitamos el uno del otro. Necesitamos entender que el estar pegados al Señor es vital y si uno comienza a fallar el otro debe estar atento para corregir. Ananías y su mujer le dieron la espalda a Dios y sabemos cómo terminaron. ¿Cómo quieres terminar tú?

Oración
Señor: me arrepiento de mis pecados y te pido perdón. Hoy entiendo las consecuencias que tiene el darte la espalda y no escucharte. Te pido que pueda retomar mi compromiso contigo y seguirte fielmente. Guíame. No me quiero separar de Ti. Quiero sembrar lo bueno y cosechar sus frutos. En Cristo Jesús
Amén

3 dic 2010

Hechos 5:3-6

Pero Pedro dijo: “Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse ¿no te pertenecía? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios.” Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron. Entonces los jóvenes se levantaron y lo cubrieron y sacándolo le dieron sepultura.


¿Alguien tiene que fallecer para que tomemos a Dios con la seriedad que le corresponde? ¿Acaso somos tan orgullosos y testarudos que necesitamos golpes tan fuertes para recordar que Dios existe y que la vida no está en nuestras manos sino en las de Él? ¿Pudiste opinar para levantarte el día de hoy? ¿Tienes idea si podrás ver el final de este día? La respuesta a cada pregunta es: no. ¿Por qué entonces nos aferramos tanto a esta vida? ¿Por qué lo material se vuelve un estorbo tan grande en nuestra comunión con Dios? Así como llegamos nos vamos. Sin nada.
“Mientras estaba sin venderse la propiedad ¿no te pertenecía?” Con estas palabras nos hace pensar que Ananías y su esposa fueron un par de babosos con lo que hicieron ¿cierto? ¿Para qué vender algo y quedarte solo con una parte cuando puedes quedarte con todo? La biblia nos dice que es mejor ser frío o caliente pero no tibio. Este es el ejemplo perfecto del tibio en Cristo. ¿Puedes examinar tu vida y honestamente reconocer si estás siendo tibio? ¿Puedes darte cuenta si estás cayendo en el mismo error de Ananías al no confiar en Dios y querer seguir teniendo control de lo que sucede? ¿Por qué nos resulta tan inteligente el entregar a Dios el 70 por ciento y quedarnos el otro 30? ¿Acaso podemos darle mejor uso que Él? ¡Cristo quiere el 100 por ciento!
Resulta interesante pensar el escenario en el cual, Ananías y su esposa se quedaban con su casa. ¿Las consecuencias? Ninguna inmediata ni visible. De lo único que sí se perderían es de la gran bendición que resulta de obedecer al Señor y entregar nuestra vida a Él sin restricción, de evidenciar su gozo al no aferrarnos a lo material y reconocer que Él es quien nos da y nos quita, de disfrutar su paz al comprender que somos administradores temporales de lo que hoy tenemos. De esto nos estamos perdiendo al no querer comprometernos con el Señor. Tu vida no sufre una consecuencia visible o inmediata cuando le das la espalda a Cristo. ¿Te das cuenta que lo único que pasa es que te alejas cada día más del Padre? Te acostumbras y acomodas en tu forma de vivir actual y se vuelve más y más lejano el querer un compromiso con Dios. Las bendiciones están en la mesa. Dios ya las puso ahí para que sean tomadas por sus hijos. ¿Qué vas a decidir? No esperes a un evento extraordinario como la muerte para voltear a Dios. No dejemos que el tiempo siga sin tomar acción y tomemos un compromiso de entregar nuestro 100 por ciento.

Oración
Padre: Alabado seas Señor. Quiero entregarte mi vida entera. No quiero dártela por partes ni con restricciones. Confío en que Tú tendrás cuidado de mí y siempre me llevarás por pastos verdes. Guíame y fortaléceme Señor para seguirte. En Cristo Jesús te lo pido. Amén

2 dic 2010

Hechos 5:1-2

Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad, y se quedó con parte del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo la otra parte, la puso a los pies de los apóstoles.



La biblia no es una novela o cuento con personajes perfectos y maravillosos. Nosotros somos quienes cambian su esencia y vemos a David, Moisés o a Pablo como personas intachables y perfectas. No lo fueron. Eran humanos como tú y como yo. Sí. Pablo, Daniel, Abraham y tú son iguales. Hombres. No santos. No perfectos. No divinos. Me gusta leer versículos como el de hoy en el que se evidencia nuestra naturaleza humana. Si bien, todos estaban vendiendo sus propiedades y había bendición, nos encontramos con que no todo era perfecto. Había un matrimonio que no se sentía cómodo vendiendo y entregando su propiedad. Ananías y su mujer acudían a escuchar las predicaciones de Pedro y Juan. Probablemente les gustaba escuchar de la palabra de Dios y buscaban comunión con Él. Pero algo en su corazón empezó a dar vueltas y su mente lo dejó crecer. “no me gusta la idea de entregar todo a los apóstoles” le dijo a su esposa. “a mí tampoco” contestó. “Creo que podríamos venderlo y quedarnos con una parte, así si algo sale mal o distinto a nuestros planes, siempre podremos acudir a ese dinero.” “Me parece una excelente idea. Además, nunca sabrán en cuánto lo vendimos” dijo la esposa. Si bien, la conversación es imaginaria, creo que hay gran posibilidad de que haya sido algo similar. ¿Por qué? ¡Porque nosotros actuamos igual! Nos gusta escuchar de Dios. Nos gusta convivir con personas entregadas a Él. Nos gusta pensar en su amor y su misericordia. Pero cuando vienen las pruebas, cuando Dios busca pulir nuestro corazón y poner a prueba nuestra fe, todo se viene abajo y damos uno o varios pasos atrás. El Señor nos muestra su plan claramente y nosotros le agregamos esto y aquello “para prevenir” decimos. ¿Prevenir por si el plan de Dios sale mal? ¿No te parece irónico? En realidad lo que estamos haciendo es ¡tomar precauciones por si el plan de Dios no nos gusta! Pensamos que si cambiamos esto o aquello “podremos” seguir como antes. ¿De qué les servía a Ananías y su mujer quedarse con parte del dinero si todo se repartía y recibirían cualquier cosa para cubrir su necesidad? ¡De nada! De igual forma no sirve de nada cuando queremos “mejorar/alterar” los planes de Dios. Es tiempo de confiar y entregar nuestra vida. No podemos vivir diciendo que creemos en Dios pero nunca nos entregamos a Él por completo sino que buscamos la manera de hacer nuestros planes y complementarlos con los que Dios diga. Piénsalo. Primero está Jehová. Después tú.

Oración
Padre Santo: Tú conoces mi corazón, te pido que lo examines y me permitas darme cuenta cuánto debo cambiar. Quiero vivir entregado y comprometido a Ti, teniendo comunión y viviendo conforme a tu voluntad. No permitas que caiga en tentación como lo hizo Ananías. Ayúdame a permanecer en Ti. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

1 dic 2010

Hechos 4:33-35

Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad.


La gente estaba compartiendo todo lo que tenía. No pensaban si uno vendía más que el otro o si alguno se aprovecharía y no pondría todo lo que tiene. Simplemente fueron y con un corazón puesto en Jesús dejaron a un lado sus bienes materiales y los pusieron a disposición de aquellos que tenían una necesidad mayor. Me sorprende la diferencia que existe entre esta forma de vivir con la que tenemos actualmente. Si fuera una carrera, diría que la estamos perdiendo por mucho. Si bien, hay muchos grupos de apoyo, lo que predomina en la gente es el egoísmo y el arraigo a lo material en lugar de la entrega y servicio.
La biblia nos dice que aquellos que poseían terrenos o casas, los vendían y los traían a la comunidad para que fuera repartido según su necesidad. ¿Qué piensas al respecto? Hoy en día pensamos que eso es de fanáticos. Nos hacemos a la idea de que algunos se están beneficiando por encima de otros y no confiamos en que Dios pueda hacer maravillas a través de situaciones similares. No nos gusta salir de nuestra zona de confort. Nos gusta seguir como estamos. Nos gusta tener control. “Si creo en Dios, si me gusta conocer más de Él, pero eso de que debo vender mis propiedades para darlas a los demás ya no me gusta y me parece exagerado.” ¿Te identificas con la frase anterior? La biblia nos narra una historia sobre un hombre que se encuentra con Jesús y le pregunta qué bien puede hacer para ganar la vida eterna. Jesús, sabiendo que tenía muchas propiedades le pide que venda todo y le siga. ¿Entonces debemos vender todo para seguir a Cristo? No. Sería bueno pero no. Hay algo aún mejor. En lugar de vender tus propiedades, entrégalas a Dios y ponlas a su servicio. Si tienes una casa, abre sus puertas. Si tienes comida, invita a hermanos con necesidad a comer. Si tienes un auto (carro), ponlo al servicio de los demás. Todo, absolutamente todo lo que tienes te lo ha dado Dios y lo puedes regresar poniéndolo a su servicio. En lugar de pensar lo exagerado que sería vender propiedades y criticar esta idea, mejor busquemos opciones en nuestra vida para compartir de lo que Dios nos da y dejar el afán por lo material a un lado. ¿El resultado? Los apóstoles daban testimonio de Jesús y la gracia de Dios se derramaba sobre todos ellos. Vivamos para dar testimonio de Jesús y que la gracia de nuestro Dios abunde sobre todos los que nos rodean. ¿No te parece excelente propósito para vivir?

Oración
Señor: Quiero abrir mis manos y poner a tu disposición todo lo que me has dado. Te pido que lo material y el egoísmo no interrumpan mi comunión contigo. Padre, permite que mi vida sea testimonio de Ti y lleve gracia a los que me rodean. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén