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23 ago 2013

2 Pedro 3:1-2


Queridos hermanos, ésta es ya la segunda carta que les escribo. En las dos he procurado refrescarles la memoria para que , con una mente íntegra, recuerden las palabras que los santos profetas pronunciaron en el pasado, y el mandamiento que dio nuestro Señor y Salvador por medio de los apóstoles. 



Si me preguntas, ¿qué es lo que más trabajo te cuesta entregar a Dios?  Mi respuesta sería rápida: mi paciencia.  Mejor dicho, mi falta de paciencia.  No sé por qué me desespero tan rápido.  Es como una fuerza que se apodera dentro de mí y me pongo de mal humor sin tener razón.  Obviamente algo me dice que sí tengo razón en ponerme así.  Pero después de un tiempo debo aceptar que estaba equivocado.  Mi paciencia tiene mucho por crecer.  Es algo que últimamente he meditado en especial a través de mi perro.  Sí.  Mi perro.  Es rescatado de la calle y tiene todavía algunos problemas.  Le he dedicado mucho tiempo.  Mucho.  Por eso, cuando vuelve a hacer algo mal, me enciendo por dentro.  Todo para después arrepentirme cuando veo que él me sigue amando incondicionalmente.  Me hace pensar mucho en Dios.  Me hace entender la manera en la que Dios nos ama.  Nosotros le fallamos.  Cometemos errores una y otra vez.  Sin embargo, Él no se desespera.  Él no se llena de cólera contra mí por ser la 3ra, 5ta o 10ª vez que le fallo.  Él está ahí.  Con los brazos abiertos.  Así también está Tomás mi perro.  Yo me enojo por lo que hace mal, lo regaño, lo corrijo y me enojo con él.  Todo para que él siga siendo sumamente fiel y amoroso a mí.  ¡Qué enseñanza tan grande!  ¡Eso es amor incondicional!  ¡Eso es lealtad!  Honestamente quebranta mi corazón su comportamiento.  Así también quebranta todo mi ser el entender que Dios me ama a pesar de todo lo que hago mal.  Me humilla tanto amor inmerecido.  Me aplasta tanta misericordia.  Precisamente paciencia y amor es lo que siento cuando leo las palabras de Pedro en esta carta: esta es la segunda vez que les escribo recordándoles sobre el mandamiento de nuestro Dios.  Si hubiera sido mi carta, mis palabras, probablemente irían con un tono más de regaño o reclamo: ¡es la segunda vez que les escribo!  ¿qué no entendieron a la primera?  Si consideramos que estas palabras vienen de aquél que negó a Cristo tres veces, probablemente es el indicado para hablar de paciencia y amor a pesar de nuestros errores.  Pedro mismo experimentó el perdón de Dios después de haberle fallado.  ¿Cómo no actuar de la misma manera con los demás?  Una vez que experimentamos el amor del Señor, su gracia, su misericordia y su perdón, nuestro deber es ir y hacer lo mismo con nuestro prójimo.  Así lo hizo Pedro.  Por eso escribe su segunda carta.  Porque necesitamos más oportunidades.  Porque necesitamos que nos tengan paciencia.  Porque necesitamos que nos amen a pesar de que nos equivocamos.  Seamos pacientes con nuestros hermanos y seres queridos.  Entendamos la paciencia que el Señor tiene con nosotros y llevémosla a los demás imitando ese comportamiento.

Oración
Señor: no merezco tanto amor y paciencia.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido que pueda imitar todo lo bueno que haces conmigo y lo lleve a las demás personas.  Te pido que pueda ser paciente, amoroso y misericordioso.  Te pido que mi vida sea luz para que la gente conozca de Ti.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén

22 ago 2013

2 Pedro 2:20-22


Si habiendo escapado de la contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan  en peores condiciones que al principio.  Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia, que abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio.  En su caso ha sucedido lo que acertadamente afirman estos proverbios: “El perro vuelve a su vómito” y “la puerca lavada, a revolcarse en el lodo”.



La biblia hace mucho énfasis en distinguir las cosas del mundo y las cosas de Dios.  El mismo Jesús, cuando intentan ponerle una trampa con respecto al pago de impuestos a los romanos contesta, den al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios.  Claramente hace una distinción entre la vida espiritual y la vida carnal.  Recuerdo que al comenzar mi camino con el Señor, no comprendía bien lo que “el mundo” significaba y tal vez tú estés en una situación similar.  Pensaba que el mundo tenía cosas malas pero también cosas buenas.  Pensaba que la gente exageraba al estar diciendo constantemente que el mundo no ofrece nada y que en el mundo solo hay perdición.  Bueno, después de varios años de estar conociendo de Dios y tratando de crecer espiritualmente, te puedo decir que definitivamente el mundo se mueve en dirección opuesta a la que Dios quiere que tomemos.  Además, por más increíble y seductor que parezca, al final, regresamos al mismo vacío con el que empezamos.  Por esta razón, cuando Pedro nos dice: si ya has probado lo que Dios puede hacer en tu vida, ¿cómo es posible que vas a regresar a tus viejas andanzas?  Si ya has entendido la diferencia entre lo que ofrece Dios contra lo que ofrece el mundo, ¿Qué haces tratando de encontrar donde ya sabes que no hay nada?  
Es poco probable que alguno de ustedes tenga puercos.  Sin embargo es muy probable que si tengan convivencia con perros.  Mi perro cada vez que toma mucha agua, al poco tiempo la vomita.  ¿Sabes qué pasa después?  Efectivamente.  Se come las croquetas que hayan salido y un poco del agua también.  Sí.  Es bastante desagradable.  Pero no lo podemos culpar.  ¡Es un animal y no lo puede controlar!  Lo consideramos parte de la familia y lo amamos, pero esto no quita su condición de animal.  Nosotros somos los seres humanos.  Nosotros somos los que podemos tomar decisiones con meditación y análisis.  Lo mismo pasa con el proverbio de la puerca lavada que regresa al lodo.  ¿Cómo culpar a la puerca?  Pero nosotros si podemos evitar el regresar al lodo o comernos nuestro vómito.  Nosotros sí podemos tomar la decisión de no volver a nuestra vida anterior.  Has una pausa.  Tal vez estás confundido.  Tal vez se te está olvidando lo miserable que era vivir sin conocer a Cristo.  Es normal.  Nuestra carne y nuestro enemigo nos confunden.  Además, el decidir por Cristo y obedecer su palabra significa rendirte a tus deseos y obedecerle.  ¡Nada fácil!  Por esta razón nuestro Dios dejó estas palabras.  Para fortalecerte y recordarte que hoy, puedes tomar mejores decisiones.  Para recordarte que te ama y quiere lo mejor para ti.  Para recordarte que no hay nada que pueda llenar tu vida y darte paz como Él te la da.  ¡No regreses a tu vómito!  ¡No regreses al lodo!  Da ese paso de fe.  Sube el escalón y no te arrepentirás.  Sin embargo, si te estancas y regresas, debes saber que la biblia dice que estarás peor que inicialmente.  

Oración
Señor: gracias.  Te preocupas por mí y por mi bienestar sin que yo haga nada para merecerlo.  Gracias por tu palabra y tus enseñanzas.  Gracias por guiarme por un camino que trae paz, gozo y bendición.  Hoy aprendí que el mundo no ofrece nada y que solamente Tú puedes llenar mi vida.  Ayúdame a no volver atrás.  Ayúdame a entender que decidir por Ti es lo mejor que puedo hacer.  Ayúdame a subir ese escalón y no voltear nunca más.  Te pido que no sea como los perros o los puercos que regresan a su vómito o al lodo.  En el nombre de Cristo Jesús.  Amén 

20 ago 2013

2 Pedro 2:17-19


Estos individuos son fuentes sin agua, niebla empujada por la tormenta, para quienes está reservada la más densa oscuridad.  Pronunciando discursos arrogantes y sin sentido, seducen con instintos naturales desenfrenados a quienes apenas comienzan a apartarse de los que viven en el error.  Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado.  



Seguimos hablando de aquellos que se mencionan desde el versículo uno como falsos maestros quienes serán llevados a juicio.
No sé cómo te educaron.  No sé cuál es tu concepto del bien y el mal.  Por eso te voy a platicar de lo que yo consideraba bueno o malo.  Pensaba que lo malo era desagradable.  Que no traía beneficio o gozo.  Que era fácil de identificar y sobre todo, fácil de evadir o evitar.  ¡Qué ignorancia!  Conforme fui creciendo no me di cuenta de lo contrario.  Simplemente comencé a pensar que si había algo de felicidad o gozo en lo que hacía, tal vez no estaba tan mal.  Tiene sentido, ¿No crees?  Pues así, sin darme cuenta, comencé a mezclar lo que conocía de Dios con lo que yo pensaba.  Había algunas cosas que consideraba más importantes por lo que siempre trataba de cumplirlas mientras que, por otro lado, las que no eran “tan importantes” pues digamos que consideraba que era bueno mantener un equilibrio y no ser tan exagerado en mi religión.  Creía en Dios.  Asistía a la iglesia los domingos.  Escuchaba las predicaciones.  Algunas me llegaban al corazón y me recordaban que las cosas no estaban bien en mi vida.  Pero no pasaba mucho tiempo y lograba olvidarme de ello para regresar a mi camino de siempre.  Creo en Dios pero también acomodo mi vida a mi manera.  Pasé así muchos años.  Definitivamente incrementé mi conocimiento de Dios, pero al mismo tiempo fui moviendo los “parámetros” para decidir si era bueno o malo.  Cada vez toleraba más cosas.  Cada vez me involucraba en más cosas.  Acciones que antes pensaba nunca haría, ahora las hacía.  ¿En qué momento pasó?  No lo sé.  ¿Cómo me involucré tanto?  Tampoco lo sé.  Lo que sí sé es que cada vez se volvía más difícil el tratar de corregir mi vida y poder tener congruencia entre lo que decía creer y lo que realmente hacía.  Todo hasta que un día, por gracia y amor de Dios, me di cuenta que no podía seguir así.  Me cansé de vivir una doble vida.  Me cansé de la falsedad que tenía.  Me cansé de pelear el trono con Dios y decidí entregarle mi vida por completo.  Cuando leo pasajes como el de hoy recuerdo todo aquello que viví al ser seducido por el engaño y al mismo tiempo pienso en aquellos que siguen atrapados.  ¿Sabes?  Lo malo no es fácil de descubrir y mucho menos de evitar.  Hay personas allá afuera convenciéndonos de seguir caminos contrarios al del Señor.  El pasaje de hoy nos advierte sobre lo sutil que es el ser engañados y alejarnos de Dios.  Toma un tiempo para meditar en tu comunión con Dios.  ¿Estás viviendo dobles vidas?  ¿Quién tiene el trono?  ¿A dónde te han llevado tus decisiones?  Tal vez es momento que le des dirección a tu vida.  No esperes más.  Mientras más esperes más difícil será.  Lo que está fuera de Dios es como una fuente sin agua.  Puede parecer atractivo pero en realidad solamente hay vacío.

Oración
Padre: no puedo seguir peleando el trono de mi vida contigo.  Me entrego por completo a Ti.  No quiero vivir sin congruencia entre lo que creo, pienso y hago.  Ayúdame Señor a seguirte y obedecerte en todo lo que haga.  Hoy me doy cuenta del vacío que trae a mi vida ir en contra de tu voluntad y ya no quiero seguir así.  Renueva mi corazón.  Renueva mis pensamientos.  Lléname de Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

2 Pedro 14-16


Tienen los ojos llenos de adulterio y son insaciables en el pecar; seducen a las personas inconstantes; son expertos en la avaricia; ¡Hijos de maldición!  Han abandonado el camino recto y se han extraviado para seguir la senda de Balaam, hijo de Bosor, a quien le encantaba el salario de la injusticia.  Pero fue reprendido por su maldad: su burra, una muda bestia de carga, habló con voz humana y refrenó la locura del profeta.



Si alguna vez has tratado de bajar de peso, probablemente te has dado cuenta lo fácil que es subir y lo difícil que es bajar.  Un solo postre puede tener las calorías que necesitas comer en todo un día.  ¡Una locura!  Pero cuando tienes un objetivo en mente, las cosas cambian.  Aprendes a seleccionar tu comida.  Te preparas.  Tratas de hacer un menú para la semana.  Tratas de anticiparte a posibles “tentaciones”.  Buscas la manera de evitar lo que hará que tus esfuerzos no den resultados.  Sin embargo, para todos aquellos que no les interesa su peso, deben saber que estadísticamente, subirán aproximadamente medio kilo por año.  Esto quiere decir que, si no haces nada, simplemente subirás de peso.  Bueno, pues algo similar pasa con el pecado.  Si no haces nada al respecto y sigues tu camino, cada año “seguirás subiendo medio kilo”.     El pasaje de hoy nos habla de la perdición del pecado.  Nos dice que se convierte en algo insaciable.  Nos envuelve.  Nos amarra y no nos deja movernos.  Pensamos que estamos satisfaciendo un deseo cuando en realidad estamos creando un vacío más grande.  ¡Un solo pecado puede echar a perder tantas cosas en nuestra vida!  Seamos honestos.  Todos hemos pecado.  Lo importante es entender que podemos hacer algo hoy para no estar en el mismo lugar mañana.  Piensa esto: ¿cómo crees que las cosas serán diferentes si no haces nada para cambiarlas?  ¿Te gustaría que los meses que quedan del año sean mejores que los anteriores?  ¿Y qué piensas hacer para lograrlo?  Dios nos advierte en su palabra sobre el pecado.  Debemos tener mucho respeto al pecado y aprender a evitarlo manteniéndonos apartados para Dios.  También debemos poner atención a aquellos que nos rodean y de quienes escuchamos consejo.  Nos dice el pasaje que podemos ser seducidos por personas que están apartadas de Dios.  Tristemente lo he presenciado.  Personas que conocen de Dios.  Que han escuchado del camino correcto.  Sin embargo, fueron persuadidos y convencidos de tomar otra dirección.  Si bien, estoy convencido que están tratando de satisfacer sus deseos y disfrutar lo que la carne puede ofrecer, sé que dentro de su corazón hay un vacío inmenso que desea regresar a casa.
La historia de Balaam y su burra la encuentras en el libro de Números capítulo 22.  Su burra le salva la vida al ver al ángel de Dios con una espada.  Balaam se enojó con la burra y la golpeó tres veces por no querer seguir caminando hasta que Dios permite que la burra le hable y puede ver al ángel del Señor.  No seamos como Balaam.  Tal vez estás “pegándole a tu burro” pensando que está haciendo algo malo mientras te está salvando la vida.  No conozco tus circunstancias.  Lo que sí sé es que Dios te está buscando.  Tal vez te has estado quejando de lo que te sucede.  Tal vez no entiendes lo que te sucede.  Es posible que Dios te esté llamando y quiera que te reconcilies con Él.
Entendamos lo fácil que es “subir de peso” y tengamos cuidado de no pecar.  Tengamos cuidado de no ser seducidos.  

Oración
Dios Todopoderoso: no quiero ser necio y seguir dándote la espalda.  Quiero dejar de quejarme, comenzar a pensar en qué quieres de mí y cómo vivir diferente.  Padre, ayúdame a mantenerme apartado del pecado.  Ayúdame a discernir entre lo que te agrada y lo que no.  Ayúdame a ser sabio y tener un plan para evitar situaciones que aumenten mi posibilidad de pecar.  Hoy entiendo que la decisión la tomo hoy y se pone en práctica inmediatamente.  Gracias por mostrarme que, de no hacer nada, simplemente seguiré en caída libre.  Recátame mi Dios.  Perdona mis pecados y dale sentido a mi vida.  Llena mis vacíos.  Cubre mis miedos.  Cubre mis dolores.  Cubre mis rencores.  Trae paz a mi corazón.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén.

19 ago 2013

2 Pedro 2:12-13


Pero aquellos blasfeman en asuntos que no entienden.  Como animales irracionales, se guían únicamente por el instinto, y nacieron para ser atrapados y degollados.  Lo mismo que esos animales, perecerán también en su corrupción y recibirán el justo pago por sus injusticias.  Su concepto de placer es entregarse a las pasiones desenfrenadas en pleno día.  Son manchas y suciedad, que gozan de sus placeres mientras los acompañan a ustedes en sus comidas.



Definitivamente la cultura hacia los animales se ha transformado radicalmente.  Especialmente con los perros.  Queremos que sean “humanos peludos”.  La realidad es que son animales que se guían por su instinto.  Los podemos condicionar y enseñar.  Sí.  Pero si son puestos en libertad, su instinto será quien domine sus decisiones al 100%.  Por eso, Pedro hace relación a los animales irracionales.  Ellos no pueden conectar más de tres puntos para llegar a una conclusión.  Pero tú y yo sí.  Ellos solamente van a responder sobre sus limitaciones.  Tú y yo no.  Tenemos la opción de elegir distinto.  Por eso concluyó Pedro diciendo que nacieron para ser atrapados y degollados.  Sumamente dura la comparación.  Esto debe abrir nuestros ojos.  Debe llamar nuestra atención y no dejarnos tranquilos.  Primero, es importante reconocer nuestra necesidad de Dios y entender que Él nos libra (santificándonos) de caer en esta situación.  Segundo, debemos anunciar a los demás a Cristo para que salgan de este problema.  No se trata de ser una buena persona o mala.  Pedro nos está enseñando que las personas que no tienen  a Dios, simplemente no saben hacia dónde se dirigen.  No tienen forma de decidir sabiamente pues sus instintos son su única guía.  Por consecuencia, su concepto de placer es entregarse a las pasiones desenfrenadas.  El día de ayer escuché una predicación que me encantó.  Decía lo siguiente: si amas a una persona, debes anunciarles el evangelio.  El guardar el evangelio y no anunciar que están fuera del camino de Dios es prácticamente un mensaje de odio.  ¿Por qué?  Porque estás dejando que se vayan al infierno.  La biblia es muy clara y no podemos evitar el juicio que Dios hace sobre nosotros.  Lo que sí podemos hacer es anunciar la reconciliación que ofrece Jesucristo.  ¿Lo puedes ver?  Si realmente amas a tus seres queridos y a aquellos que te rodean, no importa lo difícil o penetrante que pueda ser la palabra de Dios, tú deber es ir y compartirla para exponer su falta pero sobre todo, la posibilidad de reconciliarse con Dios Padre.  El punto no es quedarse en el error de la persona.  ¡Al contrario!  Es mostrar que hay otro camino.  ¡Es anunciar que Dios los ama!  Dios ES amor.  Dios te ama mientras que al mismo tiempo aborrece el pecado.  No quiere lo malo sino lo bueno para ti y para mí.  El problema radica en entender que nuestro orgullo, nuestro gran yo, nos estorba para poder entender nuestra necesidad de Él.  Seamos luz en la oscuridad.  Seamos testimonio para aquellos que no conocen de Dios.  Comportémonos como es digno de un siervo y anunciemos su palabra entendiendo la gran necesidad que existe.  Dejemos a un lado el “qué dirán”.  Si realmente amas a los que te rodean, anúnciales el evangelio.  Por el contrario, serán como los animales que describe el pasaje de hoy.  Irán satisfaciendo sus pasiones quedando cada vez más vacíos y alejados de Dios.

Oración
Señor: perdóname.  He pecado contra ti y te pido perdón.  Hoy entiendo que debo ser testimonio de tu amor y de la reconciliación que nos das a través de tu Hijo Jesús.  Te pido que entienda que tu mensaje, sin importar lo duro que sea, es un mensaje de amor y bendición.  Ayúdame a entender que debo compartir de Ti y buscar que las personas te conozcan y tengan comunión contigo.  Te entrego mi vida mi Señor.  En el nombre de Cristo Jesús.  Amén 

15 ago 2013

2 Pedro 2:10-11


Esto les espera sobre todo a los que siguen los corrompidos deseos de la naturaleza humana y desprecian la autoridad del Señor.  ¡Atrevidos y arrogantes que son!  No tienen reparo en insultar a los seres celestiales, mientras que los ángeles, a pesar de superarlos en fuerza y en poder, no pronuncian contra tales seres ninguna acusación insultante en la presencia del Señor.  



No sé qué pienses tú pero yo creo que hoy en día la gente no está tan segura de que exista un cielo y un infierno.  Pareciera que cada uno de nosotros se ha dado a la tarea de crear su propio cielo o su propio infierno.  Incluso he escuchado personas que dicen que el infierno puede ser en la tierra como si fuera un estado de ánimo o algo parecido.  La realidad es que la biblia claramente nos advierte sobre la realidad del juicio al morir y los posibles destinos.  El cielo o el infierno.  Cuando Pedro dice: esto les espera, se refiere al juicio de Dios que menciona en el versículo anterior.  No veo mucho margen para crear hipótesis sobre lo que quisiera decir la biblia con respecto al día del juicio.  Nos dice que aquellos que siguen los deseos torcidos de la naturaleza humana y desprecian la autoridad del Señor serán quienes atraviesen ese juicio.  Incluso nos dice que para Dios son atrevidos y arrogantes.  Otra versión traduce atrevidos y tercos.
Debemos entender que el juicio de Dios es real.  Debemos entender que para Dios sí hay una línea entre el bien y el mal.  Ojo, el error en el que caemos es pensar que debemos portarnos bien para estar de “su” lado mientras que Cristo es quien ya hizo el sacrificio para que seamos santos.  La aceptación al cielo no es por obras sino por lo que hizo Jesús por nosotros.  El hecho de cambiar tus acciones es respuesta natural al entender el sacrificio que se hizo por ti.  Yo entiendo que hay situaciones y temas difíciles de entender.  Pero debemos aprender a partir de que la biblia, siendo la palabra misma de Dios, es quien establece los parámetros y no nosotros.  De esta manera, podemos entender que existe un cielo y un infierno y están descritas sus características para no crear nosotros nuestras propias ideas.  Así mismo, tenemos claridad en cómo ser hijos de Dios.  Juan capítulo uno versículo doce nos dice que no todos somos hijos de Dios sino a aquellos que le reciben y creen en su nombre.
Entonces, debes tener cuidado con lo que crees.  El cristianismo no es invento de una o varias personas.  Tampoco es una religión más.  Es tener comunión con el Dios de la biblia.  Es buscar obedecerle y servirle.  Es aprender a vivir para Él y morir a ti mismo.  Es estudiar su palabra para conocerle profundamente.  Es creer en que hay una trinidad Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.  No puedes decirte creyente y seguidor de Jesús y al mismo tiempo ignorar estos principios.  Insisto, la biblia es la voz de Dios impresa en un libro.  No son los recuerdos de personas.  No son historias lindas y fabulosas.  Es lo que Dios quiere decirnos y mostrarnos para que le conozcamos y aprendamos a vivir según su voluntad.  Por esta razón, cuando se habla de juicio a aquellos que no le siguen, es importante tener claro que, lo que diga el mundo y la cultura en la que vivimos, no son quienes dictarán el juicio o no de alguien.  ¡Eso lo decide Dios!

Oración
Señor: gracias por enseñarme que el cielo y el infierno en verdad existen.  Gracias por decirme que hay un juicio para todos aquellos que no confiesan y reciben tu nombre.  Señor, yo quiero estar en tu presencia al morir.  Yo quiero ir al cielo.  Entiendo que para ello, Cristo se sacrificó por mí y pagó todos mis pecados.  Reconozco ser pecador y te pido me perdones.  Te pido pueda ser limpiado para tener comunión contigo y sobre todo, te pido transformes mi vida para que sea conforme a tu palabra y tu voluntad.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

14 ago 2013

2 Pedro 2:9


Todo esto demuestra que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven como Dios quiere, y reservar a los impíos para castigarlos en el día del juicio.




Hace tiempo platiqué sobre la demanda que recibimos por la pelea en la que se metió Tomás mi perro.  Fue injusto.  La persona mintió y se aprovechó de la situación.  Por mucho tiempo he estado orando para no tener rencor ni corajes.  He estado orando para que al ver a la persona que nos demandó pueda amarla y estar en paz.  Siendo honesto, lo que más quería hacer no era orar y pedir porque el Señor pusiera amor en mi corazón.  Yo quería gritarle.  Quería decirle lo que “se merecía”.  Quería que supiera que no me engañaba y que sabía perfectamente lo que había hecho.  Quería que se sintiera mal por lo que hizo.  Quería perjudicarla como me perjudicó.  Pero no lo hice.  Gracias a Dios, me mantuve en oración y sé que muchos de ustedes que leen esto también oraron por mí.  Hoy puedo decirte que mi corazón está en paz.  Hace unos días me crucé con ella y pude estar en paz y no sentir coraje o enojo.  Como dice el versículo de hoy: el Señor sabe librar de la prueba a los que viven como Él quiere.  Sabes, a veces pareciera que el camino de Dios pudiera necesitar un poco de “ayuda” de nuestra parte.  Pensamos que necesita estar más en línea con lo que nos sucede.  La realidad es que Dios sabe perfectamente lo que está haciendo y nosotros no.  Sus pensamientos son mejores que los nuestros al igual que sus planes.  Pero lo olvidamos y queremos resolver las cosas a nuestra forma en lugar de obedecer y dejar que Dios, a Su tiempo, muestre el resultado.  Lo que yo viví es un pequeño ejemplo de cómo podemos confiar en el Señor, hacer su voluntad por encima de la nuestra y ver un resultado extraordinario.  Pero no siempre soy así.  A veces me dejo llevar por mis impulsos y tomo decisiones que pensaba eran correctas pero en realidad lo único que hice fue sacar a Dios de la ecuación.  ¿Te ha pasado?  Queremos tomar venganza inmediata.  No queremos esperar.  No podemos admitir que alguien más se encargue de nosotros.  En fin, tantas cosas que pasan por nuestra cabeza cuando el Señor nos muestra un camino y nosotros queremos seguir por otro.  En esta vida tienes dos opciones: Reinar sobre tu propia vida o dejar que el Señor sea quien reine.  Allá afuera nos hacen pensar que es mejor reinar nosotros mismos.  Incluso nos confundimos al pensar que podemos darle a Dios parte de nuestra vida.  Déjame decirte que Dios no trabaja a medias.  O estás de su lado o estás en su contra.  Por esta razón nos dice el pasaje de hoy que Él libra a todos aquellos que viven conforme a Su voluntad pero para todos los impíos, les vendrá castigo.  No te dejes engañar.  No te dejes llevar por la corriente.  Puede parecer atractivo.  Puede ser seductor.  La realidad es que la voluntad de Dios siempre será lo mejor que puedes buscar.  Ten valor.  Ten fe.  Sigue Su camino y deja que Él se encargue de todo lo demás.  Toma ese siguiente paso.  Sube ese escalón que tanto dudas en escalar.  Dios te cuidará.  Dios te ama y quiere lo mejor para ti.  Créelo.  Tú puedes pensar que las cosas serían mejor de otra manera pero la realidad es que lo mejor siempre será conforme a su voluntad y no la nuestra.  Yo pude haber hecho mi voluntad.  Pude haberle dicho lo que según yo merecía.  Pude haber hecho muchas cosas y preferí no hacerlas porque confié en que Dios quería lo mejor para mí.  Así fue.  Hoy te animo a que hagas su voluntad y confíes más en Él que en ti.  Recuerda que Él libra a los que le obedecen y castiga a los que no.  Mantente firme y fiel.
Oración
Padre: gracias.  Gracias por querer lo mejor para mí.  Gracias por tener planes que traigan bendición a mi vida.  Gracias por mostrarme que tu camino siempre será mejor que el mío.  Yo te pido perdón por mis pecados.  Te pido me des la fuerza para seguirte y dar los pasos que no he querido dar.  Te pido sea sabio y pueda obedecerte en todo momento y deje de utilizarte para mis momentos de desesperación.  Señor, te pido que no me separe de Ti ni un instante y pueda seguir tu voluntad.  En el nombre de Jesucristo te lo pido.  Amén

13 ago 2013

2 Pedro 2:6-8


Además, condenó a las ciudades de Sodoma y Gomorra, y las redujo a cenizas, poniéndolas como escarmiento para los impíos.  Por otra parte, libró al justo Lot, que se hallaba abrumado por la vida desenfrenada de esos perversos, pues este justo, que convivía con ellos y amaba el bien, día tras día sentía que se le despedazaba el alma por las obras inicuas que veía y oía.



A veces pensamos que no tiene sentido tratar de hacer las cosas bien mientras que todos los demás las hacen mal.  Le llamo efecto borrego.  Vemos a la mayoría ir en una dirección y simplemente les seguimos sin cuestionarnos más.  Justificamos el rumbo.  Nos tratamos de convencer que si tanta gente está en lo mismo, no debe estar tan mal.  Error.  La biblia nos dice que debemos ser luz en el mundo.  Nuestra vida debe ser testimonio de la dirección que Dios quiere para nosotros.  No importa que todos vayan en contra, la luz tiene que brillar para que los demás puedan verla.  ¿Sabes?  Algo que he notado con frecuencia es la manera en la que nos gusta escondernos y justificarnos de aquello que hacemos y sabemos que está mal.  Lo que hacemos es juntarnos con aquellos que piensan como nosotros y “aceptan” nuestros pecados.  Como todos hacen lo mismo, entonces no estamos mal.  Si soy una persona que engaña a su pareja, voy a platicar con aquellos que hacen lo mismo.  Si soy una persona que le gusta emborracharse, voy a convivir con aquellos que terminan igual o peor que yo.  Y así, puedes abrir los ojos y darte cuenta en tus propias acciones cómo has querido ocultar tu pecado tratando de pasar desapercibido por estar con muchas personas que hacen lo mismo.  Sodoma y Gomorra vivían en desenfreno.  Prácticamente las ciudades enteras iban en contra de lo que agrada a Dios.  Pero Lot se mantuvo fiel.  Decidió ser luz en medio de tinieblas.  Incluso intercedió por aquellos que le rodeaban y pidió a Dios por misericordia pero prefirieron seguir en su pecado y no voltear a la reconciliación que se les ofrecía.  ¿El resultado?  Sufrieron el juicio de Dios.  Cada persona que rechaza a Cristo durante su vida será llamada a juicio y no habrá forma de que alguien interceda por ella.  Hace poco leí el comentario de una persona sobre la homosexualidad.  Decía algo así: “yo viví con mi esposo antes de casarnos y tuvimos relaciones fuera del matrimonio.  Sé que es algo que la biblia dice que no hagamos.  Yo creo en Dios y sé que me ama.  Yo no soy nadie para juzgar o decir si está mal la homosexualidad.”  cuando lo leí me quedé verdaderamente asombrado de lo que Satanás está haciendo en nuestras mentes.  Sí, no somos nadie para juzgar y solamente le corresponde a Dios hacerlo.  Sin embargo, no quiere decir que aquello que no le agrada de repente ya no le moleste.  A Dios le sigue desagradando las relaciones fuera del matrimonio así como la homosexualidad.  No soy yo el que lo dice ni un invento de alguien más.  La biblia nos muestra qué le agrada y qué no.  Pero Satanás es astuto.  Nos mezcla verdades con mentiras para terminar con un mensaje equivocado.  Esta persona pensaba que por haber pecado y hecho mal, entonces lo que los demás hicieran no estaba mal tampoco.  Se justificaba y justificaba a los demás pensando que por ambos estar mal, de cierta manera los hacía ahora estar bien.  Por extraño y contradictorio que parezca, la gente se cree estas ideas.  Tú y yo debemos estar al pendiente e ir a la biblia para corroborar que lo que hacemos esté en línea con lo que se nos pide.
Sodoma y Gomorra fueron destruidas por el juicio de Dios.  Fueron ejemplo de lo que Dios hace con aquellos que le dan la espalda y prefieren seguir en su camino.  Dios nos pide que salgamos a cada rincón y anunciemos su evangelio para que los corazones se arrepientan y reciban su gracia y misericordia.  Hagamos lo que nos corresponde y dejemos que Dios haga lo que a Él le corresponde.

Oración
Dios y Señor mío: perdóname.  He querido vivir a mi manera.  He querido hacer las cosas como yo quiero y utilizándote cuando es necesario y volteándome cuando no me conviene.  Padre, entiendo que no puedo vivir así.  Entiendo que tu juzgas a los que no te siguen, entiendo que tu aborreces el pecado y no tienes comunión con pecadores.  Te pido perdones mis pecados y pueda ser reconciliado contigo.  No quiero juicio sino misericordia para mi vida.  Ayúdame a seguir tus principios y dejar atrás mi vida pasada.  Ayúdame a entender que debo seguirte aunque los demás vayan en dirección opuesta.  Toma mi vida mi Dios y has conforme a tu voluntad.  En Cristo Jesús.  Amén 

9 ago 2013

2 Pedro 2:4-5


Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al abismo, metiéndolos en tenebrosas cavernas y reservándolos para el juicio.  Tampoco perdonó al mundo antiguo cuando mandó un diluvio sobre los impíos, aunque protegió a ocho personas, incluyendo a Noé, predicador de la justicia.  




En el libro de Ezequiel y el de Isaías, podemos ver algunas de las razones por las cuales Dios castigó a los ángeles.  Por otro lado, en el libro del Génesis vemos las razones por las que Dios mandó el diluvio y castigó a los humanos.  El día de mañana veremos el ejemplo de Sodoma y Gomorra.  Resulta interesante que cada juicio que el Señor manda y en específico estos que se mencionan, tienen raíces distintas.  Esto me hizo meditar en lo grande que es Dios y cómo nos enseña detalladamente aquello que no le agrada y por lo tanto de lo que debemos tener cuidado.  ¿Qué hicieron los ángeles?  Seguir a Lucifer.  ¿Qué hizo éste?  Nos dice Ezequiel capítulo 28 que era un querubín hermoso, elegido protector y lleno de sabiduría.  Se encontraba en el jardín del Edén y en el Santo monte de Dios.  Desde que fue creado, su conducta fue irreprochable hasta que la maldad halló cabida en él.  Se llenó de orgullo por su hermosura y por su esplendor corrompió su sabiduría.  En Isaías 14 nos dice que quería levantar su trono por encima de las estrellas de Dios y ser semejante al Altísimo.  Por estas razones Dios lo sacó del cielo.  Por estas razones fue castigado.  Por otro lado, nos dice Dios que en los tiempos de Noé, los pensamientos del hombre tendían al mal.  Había mucha corrupción y perversión.  La tierra estaba llena de violencia.  Pero Noe halló gracia en el Señor y le dio instrucciones para que él y su familia sobrevivieran.
A veces resulta difícil entender cuándo el Señor castiga y cuándo extiende su gracia.  Por esta razón, hay gente que dice que Dios es un ser de ira y juicio, mientras que si leemos los evangelios y el ejemplo de Cristo, es un Dios lleno de misericordia.  El problema radica en no estudiar a detalle la palabra y entender por qué hubo juicio y castigo o por qué se extendió misericordia.  Jehová te ama.  Te ama de tal forma que no lo puedes entender.  Te ama sin que hagas nada para merecerlo.  No te puede amar más y tampoco te puede amar menos.  Así siempre nos ha amado.  Sin embargo, el pecado que mora en nosotros nos separa de su Santidad.  Por ello se realizaban sacrificios, por ello se realizó el sacrificio perfecto de Cristo.  Para que todos los que aceptemos su muerte, seamos redimidos y reconciliados con Dios Padre.  Ahí esta su gracia y misericordia.  Sin importar cuánto hayas pecado, su gracia y amor siempre abundarán por encima de tus actos.  Sin embargo, cuando una persona decide dar la espalda a ese amor y búsqueda del Señor hacia nosotros, llega un momento (la muerte) en el que su posibilidad de acceder a la gracia termina y solamente queda juicio.  Todos pecamos.  Todos somos iguales.  Pero no todos deciden igual.  Cada uno de nosotros debe tomar una decisión que impactará por la eternidad.  Reconocer a Dios y pedir por su amor y misericordia o seguir tu camino y enfrentarse al juicio solo.  Aprendimos que el orgullo hizo que Lucifer fuera arrojado del cielo.  La maldad, la corrupción y perversión hicieron que el diluvio ocurriera.  Hoy en día debes cuestionar tus actos.  No porque debas ser bueno y por consecuencia ir al cielo.  Recuerda que Jesús es quien pagó por ti.  Cuestiona tus actos para darte cuenta si estás en la dirección correcta.  Cuestiona tu corazón.  Abre tu ser a Dios y deja que te examine.  Pide por su perdón y misericordia.  No quieres ser hallado en juicio solo.  De los errores de los demás podemos aprender.  Lucifer no supo cómo administrar tantas bendiciones que el Señor le dio.  Fue más de lo que pudo manejar.  Ten cuidado.  Pide a Dios que siempre puedas vivir agradecido con lo que te da y sobre todo que seas sabio para utilizar tus bendiciones y bendecir a otros.  En los tiempos de Noé, pensaron que estaba loco.  Prefirieron seguir con su vida pensando que todo seguiría siempre igual.  Un día comenzó a llover y fue el principio de su fin.  Que no te pase lo mismo.

Oración
Dios y Señor: yo quiero pedir por tu gracia y misericordia en mi vida.  No entiendo cómo puedes amarme tanto sin siquiera merecerlo o haber hecho algo para que me voltearas a ver.  Te agradezco por haber mandado a Jesús y permitirme reconciliarme contigo.  Perdona mis pecados y límpiame pues quiero estar en comunión contigo.  Guíame para que no caiga en los mismos errores que cometieron los ángeles junto con Lucifer o como aquellos que negaron tu voz y prefirieron seguir sus vidas pensando que Noé estaba loco.  Señor, te entrego mi vida.  Examina lo que hay en mí y transforma mi corazón.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

8 ago 2013

2 Pedro 2:1-3


En el pueblo judío hubo falsos profetas, y también entre ustedes habrá falsos maestros que encubiertamente introducirán herejías destructivas, al extremo de negar al mismo Señor que los rescató.  Esto les traerá una pronta destrucción.  Muchos los seguirán en sus prácticas vergonzosas, y por causa de ellos se difamará el camino de la verdad.  Llevados por la avaricia, estos maestros los explotarán a ustedes con palabras engañosas.  Desde hace mucho tiempo su condenación está preparada y su destrucción acecha.



Si consideramos que el mismo Jesús fue engañado, no porque Él no lo supiera sino porque así quiso que fuera, resulta un tanto pretencioso pensar que nosotros no nos encontraremos con personas como las que describe este pasaje.  Personas que quieren simular estar con Dios y hablan como si le conocieran pero en realidad sus actos reflejan lo que realmente hay en su corazón.  Por esto resulta de suma importancia que personalmente leas y estudies la biblia.  Debes tener conocimiento sobre lo que Dios dice para poder descubrir a este tipo de personas.  No se trata solamente de creer en un dios o una fuerza superior.  Como aprendimos ayer, la biblia es la palabra misma de Dios.  No un invento de algunos.  Así que, si quieres evitar ser engañado y, como dice el pasaje ser explotado, debes mantener tus ojos abiertos y corroborar que aquello que escuchas esté en línea con lo que dice la biblia.  Ahora, Satanás es muy sabio.  En el jardín del Edén citó palabras de Dios.  Cuando tentó a Jesús citó a los profetas.  ¿Por qué habría de ser diferente hoy en día?  El hecho de que alguien utilice algunos versículos de la biblia, no quiere decir que de facto es verdad.  ¡No!  Tiene que estar en línea con toda la biblia.  ¿Cómo lo puedo saber?  Te preguntarás.  Leyendo y preguntando.  Personalmente he tenido pláticas en las cuales citan la biblia pero de manera incorrecta.  Te voy a dar un ejemplo para que estés preparado.  Utilizan un solo pasaje sin leer el capítulo entero.  Toman las palabras que les gustan y sobre eso sacan las conclusiones que les convengan.  ¿Por qué lo hacen?  El pasaje nos lo dice: llevados por la avaricia, estos maestros los explotarán con palabras engañosas.  Unos cuantos se benefician mientras la congregación es explotada.  Mira con atención a tu alrededor.  Date cuenta si hay gente con este perfil.  Hay grandes grupos religiosos que utilizan el nombre de Dios y sus actos son opuestos a lo que Cristo nos enseña.  ¿Debemos juzgarlos?  No.  Debemos amarlos y pedir porque puedan realmente reconocer a Jesús.
También es importante entender el destino que tienen estas personas.  Dice el pasaje que desde hace mucho tiempo, estas personas tienen preparada su condenación.  Le corresponde a Dios y no a nosotros juzgar y condenar.  Nosotros debemos estar alerta y preparados para identificar a estas personas.  No te guíes por las apariencias.  No te guíes por unas cuantas palabras.  Guíate por la congruencia entre sus palabras, sus actos y lo que dice la palabra de Dios.  Solamente así, evitarás ser explotado y engañado.

Oración
Dios Padre: gracias por cuidarme.  Gracias por advertirme de aquellos que querrán engañarme y apartarme de Ti para su propio beneficio.  Hoy entiendo que debo estudiar tu palabra y te pido por entendimiento.  Te pido que sea sabio y no caiga en estos engaños.  Te pido por aquellas personas que han sido engañadas para que puedan darse cuenta y vengan a Ti.  Padre, gracias por tu palabra y por el amor tan grande que has derramado sobre nosotros.  En el nombre de Jesús.  Amén.

7 ago 2013

2 Pedro 1:19-21

Esto nos ha confirmado la palabra de los profetas, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones.  Ante todo, tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie.  Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.




La gente critica la biblia por muchas razones.  Principalmente he escuchado cuestionamientos sobre este pasaje que afirma ser escrita por humanos inspirados por Dios.  En otras palabras, Dios mismo la escribió.  ¿Cómo es posible?  Se pregunta la gente.  ¿La respuesta?  No lo sé.  Tampoco sé cómo Jesús nació siendo María virgen.  Sin embargo, esto no elimina el que Dios sea real, que Jesús haya sido su hijo y que la biblia sea su palabra.  Tal vez esto es lo que podríamos llamar fe.  Tener certeza y convicción de lo que no vemos pero comprendemos y confiamos que es verdad.  La escritura no surge de interpretación particular ni tiene su origen en la voluntad humana sino que los profetas fueron inspirados por Dios.  Es muy importante entender estas palabras.  Dios, tu creador, te dejó un mensaje.  Es único.  Busca guiarte por el camino que traerá mayor bendición a tu vida.  Ojo, no es el camino más fácil ni donde hay menos problemas.  No.  Es el camino donde habrá mayor bendición pues crecerás espiritualmente y las circunstancias dejarán de dictar tu estado de ánimo.  Es la forma en la que podrás conocerle y sobre todo, sabrás qué quiere de ti.  ¿Alguna vez te has preguntado el sentido o propósito de tu vida?  Pues Dios quiere mostrártelo.  Por eso el pasaje nos dice que la palabra de Dios es como una lámpara que brilla en un lugar oscuro.  ¿Te has sentido atrapado?  ¿Te has sentido perdido?  ¿Te has sentido estancado y sin saber qué rumbo tomar?  ¡Esa es la oscuridad que enfrentamos cuando no reconocemos a Dios y no acudimos a Él para que nos de dirección.  En cambio, cuando Dios es nuestro guía, cuando Él reina sobre nuestras decisiones, sus palabras se convierten en luz e iluminan lo que antes era oscuro.  Abren puertas donde antes estaban cerradas.  Nuevos caminos surgen donde no parecía que pudieran existir.  Todo esto no lo estoy inventando.  ¡Lo he vivido en carne propia y Dios quiere lo mismo para ti!  
La biblia es la voz de Dios.  La biblia no fue inspirada por una persona sino por Dios.  Si tienes dudas de ello, te invito a leerla detenidamente y podrás darte cuenta que resulta imposible que una o varias personas pudieran haberla escrito con tal precisión y congruencia.  Si además le agregamos el cumplimiento de todas las profecías escritas, creo que no hay forma de refutar quién escribió este libro tan increíble.  Depende de ti el aceptarlo.  Depende de tu orgullo el reconocer que tus decisiones no son tan buenas como pensabas.  Depende de tu soberbia el reconocer que necesitas dirección y que en repetidas ocasiones no sabes qué hacer.  Depende de ti el reconocer que estás en medio de pura oscuridad y necesitas una lámpara que ilumine tus pasos.  Solamente doblando tus rodillas y rindiéndote ante Jehová podrás tener comunión con Él y su palabra tendrá sentido.

Oración
Dios y Padre Santo: perdóname.  Perdona mis pecados.  Perdona mi soberbia.  Perdona que te haya dado la espalda tanto tiempo.  Hoy me rindo ante ti.  Vengo a tus pies reconociendo que Tú eres Dios, que Tú eres mi Salvador y que solamente Tú puedes traer paz y sentido a mi vida.  Gracias por amarme sin yo merecerlo.  Te pido renueves mi corazón y mi vida.  Te pido me guíes hoy y siempre.  En Cristo Jesús.  Amén

6 ago 2013

2 Pedro 1:17-18


Él (Jesús) recibió honor y gloria de parte de Dios el Padre, cuando desde la majestuosa gloria que se le dirigió aquella voz que dijo: “Este es mi hijo amado; estoy muy complacido con él”.  Nosotros mismos oímos esa voz que vino del cielo cuando estábamos con él en el monte santo.  




Desde hace tiempo que están de moda los videos con ejercicios que te ayudarán a bajar de peso.  Te dicen que es fácil y que los resultados son rápidos e impresionantes.  Pero lo más importante de sus anuncios es el testimonio de los que aparecen.  Ver a una persona perder 20, 30 o 60 kilos es sumamente impresionante y sobre todo causa motivación.  Las personas de mercadotecnia lo saben y por ello te ponen esos testimonios.  Quieren que te identifiques con ellos.  Quieren que pienses que tú puedes ser como ellos.  Quieren motivarte a comprar su producto y que pienses que te verás tal y como aquellos del comercial.
¿Qué tiene que ver un comercial de pérdida de peso con el pasaje de hoy?  Testimonio y experiencia.  Son los dos elementos que vemos en el pasaje.  Pedro nos dice que presenció la voz de Dios proclamando su complacencia en su Hijo amado.  No le contaron lo que sucedió.  No imaginó lo que sucedió.  ¡Él estaba ahí!  Por eso él puede escribir su carta que hoy leemos y decirnos: no les vengo a contar supersticiones ni creencias extrañas, les vengo a compartir lo que yo mismo experimenté y presencié mientras caminé con Jesús.  ¡Increíble!  Posteriormente, sus palabras iban acompañadas de una congruencia perfecta con sus acciones.  Hablaba de Jesús, predicaba su evangelio y se comportaba como un siervo.  Por eso Dios lo utiliza.  Por esto su ejemplo está en la biblia.  Porque decidió dar congruencia a su vida y alineó sus creencias con sus acciones.  Creía en Cristo, actuaría como un discípulo de Él.  Creía  en Jesús, anunciaría su evangelio.  Creía en Dios, anunciaría su segunda venida.  ¿Lo puedes ver?  Mientras tanto, nosotros vivimos como en una especie de limbo.  No vamos ni muy allá ni muy acá.  Nos quedamos a la mitad.  Eso sí, respetamos a todos y queremos que todos nos respeten pero no hacemos nada más.  ¡Error!  Eso no es lo que Dios quiere de sus seguidores.  Dios quiere que vayamos, como lo hizo Pedro, y compartamos a los demás lo que Él ha hecho en nuestras vidas y justamente aquí es donde se crea un parte aguas.  Si no tienes nada que compartir que hayas experimentado, si no hay testimonio que respalde tus palabras, quiere decir que no existe la congruencia en tu vida y tus creencias con tus actos están totalmente desconectadas.  Si estás en ese punto, te animo a que dejes atrás todo y comiences a caminar hacia el Señor.  Seguramente sabes por dónde comenzar y si no, pide a Dios para que te muestre, pero por favor, ya no te quedes parado.  Deja esa pasividad.  Deja esa incongruencia.  Es momento de conectarte con Dios y poder experimentar en carne propia, así Pedro, los milagros que Dios hace en la vida de quienes le reconocen y le siguen.  Identifícate con Pedro.  Piensa que puedes ser como él.  Piensa que puedes ser como Jesús.  No tienes que comprar ningún video.  No tienes que entrar a un régimen de comida.  Tienes que entregar tu corazón y decir: me rindo.  No puedo más.  No quiero seguir más así.  Entonces sí, podrás dejar que el Señor tome las riendas y comience a darle sentido a tu vida.  Solo así, vendrá la conexión entre lo que dices creer y lo que haces.  Solo así, vendrá el testimonio que podrás compartir con los que te rodean.  No dejes pasar el tiempo y toma esa decisión hoy.
Oración
Padre nuestro: Tú estás en los cielos y todo lo puedes.  Hoy te pido que me perdones.  Hoy me entrego a Ti.  Hoy me rindo ante Ti.  Ya no quiero seguir igual.  Te pido le des sentido a mi vida.  Te pido perdón porque mi vida no da un testimonio de un siervo tuyo.  Quiero que mis actos hablen del amor que Tú tienes conmigo.  Te pido que pueda estar conectado contigo y dejar atrás todo lo que estorba en nuestra comunión.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén 

2 ago 2013

2 Pedro 1:15-16


También me esforzaré con empeño para que aun después de mi partida ustedes puedan recordar estas cosas en todo tiempo.  Cuando les dimos a conocer la venida de nuestro Señor Jesucristo en todo su poder, no estábamos siguiendo sutiles cuentos supersticiosos sino dando testimonio de su grandeza, que vivimos con nuestros propios ojos.



Siendo honestos, debemos aceptar que un día moriremos.  También tenemos que aceptar que dejaremos cierto legado.  Hay personas que tratan de dejar una gran herencia a sus hijos y tratar de que estén “protegidos”.  Otros tratan de encontrar curas a enfermedades o descubrir algo nuevo.  Y otros más tratan de salvar al mundo.  Si bien, cada uno de estos deseos son buenos, debemos entender que hay algo más importante que todo.  Sí, más importante que tus hijos y tu familia.  Se llama Dios.  Él te dice que lo ames por sobre todas las cosas.  Mucha gente piensa que su pareja o sus hijos deben estar primero, pero el Señor es muy claro.  Amarás a Dios sobre todas las cosas.  El día de ayer aprendimos que debemos meditar en el trabajo que estamos haciendo hoy.  El día de hoy, aprendemos que también debemos pensar en lo que estamos dejando a los que nos rodean para el día en que no estemos.  ¡Eso es lo que nos está diciendo Pedro!  Abre los ojos.  No puedes estar aquí eternamente.  De hecho, ¡gracias a Dios por ello!  Lo que hoy debes entender es que no hay mejor plan ni legado que dejar un testimonio de lo que Dios es en tu vida.  Pedro lo dice así: les vine a compartir lo que vi con mis propios ojos.  ¿Qué dicen tus actos?  Piensa que muchas personas solamente verán tu forma de comportarte.  ¿Dan testimonio de Cristo?  ¿A veces sí y a veces no?  ¿Qué ven tus hijos y tus seres queridos?  Repito.  El mejor legado que puedes dejar es el que te recuerden como una persona que seguía a Cristo fielmente y motivaba a sus seres queridos a seguirle.  Ojo, no estoy diciendo que seas perfecto.  No estoy diciendo que seas hipócrita.  No.  Estoy diciendo que vivas una vida que agrada al Señor y seas ejemplo, en especial con tus seres queridos, de cómo vivir en servicio a Dios.
Por otro lado, Pedro nos dice que nos vino a compartir lo que él mismo vio.  Así también nosotros debemos hacerlo.  Así lo pidió Jesús.  Vayan y hagan discípulos.  Vayan y prediquen el evangelio.  ¿Pero qué vamos a compartir si no experimentamos a Dios en nuestras vidas?  ¿Qué vas a decir si no has permitido que Dios te transforme?  ¿Qué decir si tus actos hablan opuesto a lo que crees?  Tienes que entregar tu vida al Señor para poder ver sus milagros y sus promesas hechas realidad en ti.  De otra forma resulta imposible hablar de lo que has visto si no ha hecho nada en ti.  Pedro nos dejó lo que vio y lo que vivió.  Así también nosotros, queramos o no, dejaremos un ejemplo y un testimonio.  Depende de ti lo que quieras dejar.  Hoy puedes cambiar.  Hoy puedes empezar de nuevo.  Jesús nos dice que al aceptarle, absolutamente todo se nos perdona y somos hechos una nueva persona.  Si estás leyendo esto, quiere decir que estás a tiempo para empezar a hacer las cosas correctamente.

Oración
Padre Santo: quiero que mi legado sea el de un siervo tuyo que te buscó siempre y promovía que los demás se acercaran a Ti.  Te pido que mi vida hable del amor que tienes hacia nosotros y motive a las personas a acercarse a Ti.  Te pido perdón por mis pecados y por mi falta de entrega.  Vengo a Ti mi Señor para que guíes mi vida y hagas conforme a tu voluntad.  En el nombre de Jesús.  Amén 

1 ago 2013

2 Pedro 1:12-14


Por eso siempre les recordaré estas cosas, por más que las sepan y estén afianzados en la verdad que ahora tienen.  Además, considero que tengo la obligación de refrescarles la memoria mientras viva en esta habitación pasajera que es mi cuerpo; porque sé que dentro de poco tendré que abandonarlo, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo.



En inglés hay algo que se llama bucket list.  Consiste en una lista de actividades que quieres realizar antes de morir.  Por ejemplo, visitar Asia, comer caracoles, hacer un camping, correr un maratón o cualquier otra cosa que consideres de suma importancia o aventurera que no debes dejar pasar la oportunidad para hacerla.  Por otro lado, muchas personas al predicar nos dicen ¿Qué harías si supieras que tienes uno, dos o tres meses de vida?  Resulta muy buena la pregunta.  ¿Cambiarías lo que estás haciendo ahora?  ¿Harías más o menos de algo?  Mientras piensas en esto, quiero que meditemos en el bucket list de Pedro.  “Mientras viva, tengo la obligación de recordarles lo que agrada al Señor.”  Definitivamente no suena tan emocionante como aventarse de un paracaídas o escalar una montaña.  Tampoco representa un esfuerzo físico extenuante como un maratón.  Sin embargo, Pedro, junto con otros personajes de la biblia como Pablo, reconocen lo fugaces que somos y la importancia de poner las prioridades en orden y actuar conforme a ellas mientras estamos aquí.  ¿Cuáles son tus prioridades?  ¿Cuáles son tus deseos?  ¿Qué es lo que quieres alcanzar?  ¿Dónde quieres estar?  Ahora, lo más importante ¿Cómo se alinean tus deseos con los de Dios?  Sabes, mucha gente se cuestiona lo que haría o dejaría de hacer si supieran que les quedan unos cuantos meses de vida, lo increíble es que no sabemos si viviremos para mañana.  Irónico ¿no crees?  ¿Cómo es posible que nos haga pensar tanto una pregunta si ni siquiera podemos definir lo que pasará en una hora?  Lo que sí puedes hacer es decidir qué hacer con el tiempo que Dios te da en este mundo.  Pedro decidió servir y por ello tenemos sus palabras que hoy nos sirven de guía y ejemplo a seguir.  Decidió dedicar su vida entera a recordarnos que no nos apartemos del Señor.  A recordarnos que Él también tuvo sus altibajos con Cristo pero nunca lo dejó.  Gracias a la vida de Pedro hoy podemos sentirnos identificados con sus reacciones.  Un día reconoció a Jesús como el Cristo mientras al otro día lo negaba.  Caminaría sobre el agua por su fe y unos pasos después comenzaría a hundirse.  ¡Qué gran vida la de Pedro!  Y ¡Qué maravilloso es nuestro caminar con Cristo!  Pedro sabía que no podía vivir para siempre.  Incluso nos dice que el Señor le había mostrado que sería llamado pronto.  En lugar de buscar su propio camino o tratar de cumplir con sus deseos, tuvo la madurez e inteligencia suficiente para alinear los deseos del Señor y hacerlos sus propios deseos.  Me parece que eso es lo que nos quiere decir hoy el pasaje.  Aprendamos a no perder el tiempo y buscar al Señor.  No dejemos de animarnos en Él.  No dejemos de repetirnos sus palabras y hagamos lo que le agrada en todo momento.  No dejemos que el mundo nos desvíe la mirada y nos haga pensar que hay cosas más importantes.  No dejemos que nada nos aparte de Él.  Pedro lo entendió y hoy espero que tú y yo lo entendamos.

Oración
Señor: eres grande y maravilloso.  Te pido Padre que tus deseos sean mis deseos.  Te pido que tu voluntad sea mi voluntad.  Hoy entiendo que he sido egoísta y no quiero seguir así.  Renueva mi corazón Señor.  Te entrego mi vida y te pido que el tiempo que me des lo utilice para servirte en todo lo que haga.  En el nombre de Jesús.  Amén