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28 jun 2010

Colosenses 4:17-18


Díganle a Arquipo que se ocupe de la tarea que recibió del Señor, y que la lleve a cabo. Yo Pablo, escribo este saludo de mi puño y letra. Recuerden que estoy preso. Que la gracia sea con ustedes.


Recuerden que estoy preso…
Muy pocas veces escuchamos a Pablo compartiendo su situación como algo difícil. En general parece siempre el hombre de hierro que atraviesa todo tipo de incertidumbres y no deja de caminar hacia adelante. Redactó toda una carta a los colosenses enfocando toda su atención al Señor y no a su situación de preso. Sufriendo físicamente. Probablemente tuvo momentos en los que pedía porque terminara su martirio injustificado igual que tú y yo cuando nos desesperamos por lo que nos acontece. Pide a los colosenses que oren por él. Que le den ánimo y lo apoyen. Somos humanos. Si bien, estoy convencido que Dios nos llena plenamente, creo que como hermanos jugamos un papel sumamente importante en transmitir el amor y consuelo de Dios entre nosotros. Unas palabras de aliento, un tiempo escuchando a alguien triste, una ayuda financiera o cualquier otra cosa. Con estas actitudes damos vida al amor de Cristo en nuestro hogar y medio que nos rodea.
Conforme pasa el tiempo y atravieso distintas pruebas o momentos difíciles, comprendo más el éxito y fortaleza que tuvo Pablo en compartir la palabra de Dios y atravesar tantas dificultades. Sus cartas están llenas de instrucciones para sobrevivir momentos así. Pero él tuvo que atravesarlos primero para poder decir que el vivir es en Cristo y el morir es ganancia. Siempre se mantuvo con la mirada fija en el Señor. No la movió ni un instante y por ello siempre dio la gloria a Dios sin importar su estado.
No sé si estás atravesando una etapa difícil. Tal vez te encuentras cansado, desgastado y sin ánimo. Pablo dijo: recuerden que estoy preso, recuerden mi situación. Tú también puedes abrir tu corazón a Jesús y decirle que estás cansado, sin fuerzas y derrotado. Acude a la fuente donde brota vida en abundancia: el Señor Jesús.
También quiero escribir sobre la instrucción que da Pablo a Arquipo. No necesariamente significa que no estaba cumpliendo con su trabajo, pero me hace pensar en que a veces nos cuesta trabajo recibir instrucciones y aún más los regaños o correcciones. Como fieles en Cristo debemos aprender a escuchar y entender que no todo lo hacemos bien y que habrá gente que nos muestre nuestro error. Aprendamos a escuchar y recibir consejos.
Por último, me encanta que cuando terminan las cartas siempre comparten la gracia de Dios para aquellos que están escuchando. Hoy hago lo mismo: que Dios los bendiga y llene de su gracia.

Oración
Padre: a veces es difícil entender lo que pasa en mi vida, pero con el ejemplo de Pablo entiendo que debo siempre buscar darte la gloria y que Tú estás siempre al control de todo. Te pido pongas paz en mi corazón. gracias en el nombre de Jesús
Amén

25 jun 2010

Colosenses 4:14-16

Los saludan Lucas, el querido médico, y Demas. Saluden a los hermanos que están en Laodicea, como también a Ninfas y a la iglesia que se reúne en su casa. Una vez que se les haya leído a ustedes esta carta, que se lea también en la iglesia de Laodicea y ustedes lean la carta dirigida a esa iglesia.



Quiero seguir hablando del impacto que tienen aquellas personas que no vemos inmediatamente. Ahora aparece Ninfas. ¿Quién es y que hizo? ¿Qué crees? No sabemos. Ni siquiera estamos seguros si era hombre o mujer. Pero lo que sí podemos estar seguros es que tenía gran disposición para las cosas de Dios pues abría las puertas de su casa para recibir creyentes y estudiar la Palabra. Tal y como lo escribí, no es necesario ser el centro de atención ni el más conocido por la congregación para ser un buen siervo de Dios. Aquellos que están cumpliendo con trabajos menos vistos, tal vez menos llamativos, son también parte esencial del ministerio de Dios. Esto nos llama a buscar nuevas formas de trabajar para nuestro Dios. ¿No puedes hablar en público? ¿Qué tal si abres las puertas de tu casa para que se predique a Dios? ¿Eres muy ordenado? Apoya en la organización de las actividades y ministerios. No dejemos a un lado el servicio al Señor porque no vemos una actividad inmediata o llamativa en la que podamos servir. Ninfas prestó su casa a la iglesia, no sabemos si hizo más, pero eso bastó para que fuera recordado siempre en la Palabra de Dios como un ejemplo para nosotros, como una motivación para seguir trabajando sin importar lo grande o pequeña que sea nuestra aportación.
En estos pasajes salen nuevos personajes como Lucas y Demas. Más creyentes que apoyaban a Pablo mientras se encontraba preso. ¡Qué importante es el apoyo entre hermanos! Ya he mencionado mi asombro por culturas como la judía en la que el apoyo entre ellos es asombroso. Me encantaría a la iglesia del Señor que sobresalga por su entrega a los demás. Que la gente se sorprenda de que no solo en una comunidad seamos así sino en todo el mundo nos comportamos igual.
Por último, quiero hacer énfasis en la importancia de compartir a Dios. La carta que escribe Pablo, no está llena de buenas ideas para que después de leerla sea guardarla en un cajón. Está hecha para compartirse entre los que creemos en Jesús. Así como cada libro que tenemos en la Biblia. Pablo pide a los colosenses que por favor lean la carta en la casa de Ninfas y también a la iglesia de Laodicea. Probablemente no se leyó unas cuantas veces sino muchas.
Hoy quiero invitarte a meditar en tu servicio y entrega a Dios. ¿Qué estás haciendo para servir? ¿Qué estás esperando para hacerlo? ¿Qué te frena a hacerlo? Busquemos ser transformados por Dios para servirlo en todo lo que hagamos.

Oración
Padre: gracias por tu amor tan grande. Gracias por guiarme y mostrarme un camino distinto y lleno de bendición. Te pido sabiduría para encontrar nuevas formas de servirte y entregarme a ti. Permite que mi vida te de gloria en todo lo que hago. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

23 jun 2010

Colosenses 4:11

También los saluda Jesús, llamado el Justo. Éstos son los únicos judíos que colaboran conmigo en pro del reino de Dios, y me han sido de mucho consuelo. Les manda saludos Epafras, que es uno de ustedes. Este siervo de Cristo Jesús está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios.


… y me han sido de mucho consuelo.
No sé si te ha pasado pero a veces pienso que dentro de una congregación hay personas más importantes que otras, que aquél que predica está por encima del que ayuda con la organización o simplemente es un hermano que siempre está dispuesto a ayudar pero no lo vemos porque está “tras bambalinas”. Cuando leo pasajes como este, me doy cuenta que hemos tergiversado el principio del evangelio y hemos construido estructuras (en nuestra mente o en la congregación) que se parecen más a las humanas que a las de Dios. Me explico mejor. Pablo comparte el gran apoyo y consuelo que han sido para su vida personas como Tíquico, Onésimo y Jesús el Justo. Cada uno de ellos estuvo ahí para fortalecerlo, escucharlo, animarlo, orar por él y ver por su bienestar. Pero como ni Tuíquico ni Jesús el Justo tienen cartas a los colosenses o alguna otra iglesia, los tomamos como personajes menores dentro de la iglesia. El problema no termina ahí. Esta idea la trasladamos a nuestros tiempos y comenzamos a encasillar a los miembros de la congregación entre “mayores” y “menores”, aquellos que figuran vs los que no aparecen tanto. ¡Error! Dios no quiere que todos sean iguales. Para ello nos hizo distintos y únicos. Tampoco busca que tengamos organigramas en la iglesia y que uno o unos manden por encima de los demás. Para que esto no sucediera, Cristo se encargó de darnos el ejemplo perfecto cuando lava los pies de sus discípulos. He venido a servir, dijo. Ese es nuestro compromiso: servir a Dios sirviendo a los demás. Hoy quiero que entendamos que cada uno de nosotros podemos ser de gran apoyo y utilizados grandemente en la obra del Señor. Ya sea para orar, para consolar, para escuchar, para predicar, para organizar, para cualquier actividad que realices en servicio al Señor, es un granito de arena que ayuda a construir montañas. No dejemos que nuestra costumbre al mundo sea trasladada a nuestra iglesia. No hay rangos ni distinciones. Todos somos siervos y como dice Pablo, podemos ser de gran consuelo los unos con los otros.
Por último quiero comentar sobre Epafras que dedicaba mucho tiempo a la oración por los colosenses. Se preocupaba porque mantuvieran una actitud firme en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Me hace reflexionar en lo poco que oro por los demás. Pablo describe las oraciones de Epafras como una lucha. Definitivamente un gran ejemplo a seguir: orar constantemente, buscando conseguir una victoria por nuestros hermanos para que no pierdan el camino y se mantengan firmes en la fe.

Oración
Padre: perdona mis pecados. Pon en mí un corazón humilde que busque estar siempre sirviendo y que no busque ser servido. Ayúdame a orar siempre por mis hermanos y hacerlo con amor y pasión como si fuera por mí mismo. te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

22 jun 2010

Colosenses 4:10

Aristarco, mi compañero de cárcel, les manda saludos, como también Marcos, el primo de Bernabé. En cuanto a Marcos, ustedes ya han recibido instrucciones; si va a visitarlos, recíbanlo bien.


Te voy a platicar lo que pasó con Marcos. Pablo y Marcos trabajaban juntos en el ministerio del Señor. Como sabemos, Pablo fue fuerte y soportó cualquier tipo de adversidad como el estar preso y aún así continuar compartiendo a Jesús. El caso de Marcos no fue igual. No tenía la misma entereza. No tenía el mismo carácter. Pablo se enoja fuertemente con él y se separan. Algunas iglesias toman estos pasajes para justificar separaciones de sus miembros o incluso para promover la destitución de algunos. Pero si leemos detenidamente el pasaje, nos muestra que Pablo pide a los colosenses que, a pesar de su desacuerdo, lo reciban bien, es decir como de la familia. Pienso que Pablo meditó y recapacitó su desacuerdo con Marcos. Probablemente entendió que Dios es soberano y utiliza distintas personalidades para compartir de su palabra, así que no todos debían ser como él. Es fácil criticar y juzgar los defectos de los demás. Es fácil enojarse cuando ponemos el cien por ciento o más y vemos que otros no hacen lo mismo. Puede ser en tu lugar de trabajo, en un equipo en tu escuela o incluso en tu familia. El punto es que consideramos que, por realizar un mayor esfuerzo y soportar más que los demás, tenemos el derecho de juzgar. Falso. Cada persona es un mundo distinto y solamente Dios es quien tiene el derecho de llamar a cuentas. ¿Quién eres tú para juzgar? Tal vez aquellos que no tienen la misma fuerza han llevado una vida más difícil que la tuya. Y aunque no fuera así, no nos corresponde juzgar. Pabló juzgó a Marcos. Lo rechazó. Pensó que no era útil para el ministerio y prefirió seguir sin él. Algunas veces he estado a favor de Pablo. ¿Cómo trabajar con alguien que no es confiable al cien por ciento? Pero ahora me contesto reconociendo que es en Dios en quien confiamos.
También quiero resaltar la importancia de la unidad en la iglesia de Dios y cómo Pablo buscó fortalecerla al incluir a los discípulos que se encontraban con él y promover la oración entre los unos y los otros haciéndonos entender que somos un solo cuerpo.
Por último, quiero hacer énfasis en la petición de Pablo hacia Marcos: recíbanlo bien. A pesar de nuestros problemas, debemos perdonar. Debemos amar. Debemos entregar nuestros corajes al Señor y no permitir que echen raíces en nuestro corazón. A mi parecer, Pablo lo entendió y por ello pide que reciban a Marcos así. Ahora medita en esto ¿cómo tratas a la gente? ¿Perdonas? ¿Amas? ¿O solamente juzgas y criticas? Sigamos el ejemplo de Pablo con Marcos y reconciliémonos con aquellos que hemos tenido nuestros altercados.

Oración
Padre: te pido que pongas humildad y perdón en mi corazón. Perdóname porque no he buscado tu gloria sino la mía cuando no perdono y prefiero guardar mi orgullo. Te pido que pongas amor en mi para con mi prójimo. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

21 jun 2010

Colosenses 4:7-9

Nuestro querido hermano Tíquico, fiel servidor y colaborador en el Señor, les contará en detalle cómo me va. Lo envío a ustedes precisamente para que tengan noticias de nosotros, y así cobren ánimo. Va con Onésimo querido y fiel hermano que es uno de ustedes. Ellos les pondrán al tanto de todo lo que sucede aquí.


¿Quiénes son Tíquico y Onésimo?
Dos seres humanos como tú y yo. Tenían hambre, preocupaciones y problemas como los que enfrentas cada día. ¿Qué hizo que su vida fuera diferente? Fieles servidores y colaboradores en el Señor. La iglesia (o el cuerpo) de Dios no está formada por personajes célebres y exclusivos. No necesitas cumplir con años y años de estudio para poder formar parte de ella. Tampoco es necesario realizar retiros y vivir aislado para ser considerado un santo y por lo tanto ser digno de poder trabajar para Dios. La iglesia del Señor está conformada por personas que han sido reconciliadas con Jehová a través de su arrepentimiento y reconocimiento de Jesús. Personas comunes que buscan corregir sus pasos y alinearlos con los principios de Dios. No entiendo por qué algunas congregaciones olvidan que todos estamos “enfermos” y necesitamos a Jesús para ser sanados. Congregaciones que ponen parámetros que consideran necesarios para participar en algún ministerio. Lo que pide Dios es un corazón humilde y dispuesto. Busca personas que entregan su vida entera y se dejan dirigir por Él. Estos son Tíquico y Onésimo. Dos personas como tú y yo que haciendo su vida, decidieron darle un giro de ciento ochenta grados y caminar por el camino de Jesús, servirlo y trabajar para Su gloria.
A veces parece sin sentido el leer pasajes como los saludos iniciales y finales donde escriben sobre personas que no figuran mucho en la Biblia y realmente no nos enteramos de qué es lo que hicieron. Pero su vida estaba llena de sentido: servir a Cristo y trabajar para su iglesia. En general solamente nos enteramos de la vida de aquellos líderes que hicieron historia. Escuchamos de Alejandro Magno o de Napoleón pero no escuchamos sobre las miles de historias de aquellos que sirvieron a estos grandes personajes. Nosotros somos esos pequeñitos trabajando para un solo Rey y Señor. Cambiando al mundo con su palabra, pero sobre todo, siendo transformados por su amor, misericordia y gracia. Trabajando para que la gloria siempre sea para Él.
¡Hoy quiero animarte y recordarte que ser parte de la iglesia de Dios es increíble! Recordarte que es para Él que trabajamos y es a Él a quien servimos. Has una pausa. Has a un lado todos tus problemas y recuerda en quién has confiado y a quién has entregado tu vida. Es a Él a quien damos gloria.

Oración
Padre: agradecido estoy por permitirme tener comunión contigo. Gracias por tu amor y misericordia. Gracias por tus bendiciones que siempre son abundantes. Padre, quiero pedirte que no dejes de transformar mi vida. Que siempre pueda servirte y esté al pendiente de cómo servirte aún más. Guíame en tu camino siempre. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

8 jun 2010

Colosenses 4:5-6

Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.


El capítulo tres de Colosenses nos enseñó a comportarnos de manera agradable a Dios. Ahora Pablo incluye a las personas que no conocen de Cristo y la forma en la que debemos actuar frente a ellos. Resulta interesante que sus palabras sean aprovechar cada momento al máximo, conversación amena y saber cómo responder. Personalmente he escuchado tan malos comentarios de los que seguimos a Cristo que al leer estos versículos entiendo que nos hemos separado de ellos. Obviamente, como en todo, siempre hay aquellos que están haciendo bien su trabajo pero tristemente, es probable que la mayoría de las personas, sea correcto o no, tienen una imagen de los cristianos como aquellos que no escuchan razones, juzgan y creen que todos están mal menos ellos. ¿Lo has escuchado? ¿Lo piensas? Bien, como siempre, la Biblia es nuestro aliado para caminar por el camino correcto y corregir nuestros errores.
Cuando finalmente reconoces a Jesús y te arrepientes de tus pecados, la Palabra nos dice que tienes el derecho de ser llamado hijo de Dios (Jn1:12). Los derechos siempre vienen acompañados de obligaciones y el dar un buen testimonio es una de ellas. Piensa en esto por un momento: ¿Qué imagen quieres que la gente tenga de los seguidores de Jesús? Personalmente, me gustaría que la gente relacionara lo siguiente: amorosos, amables, de principios sólidos, humildes, que escuchan y respetan, pacientes y por último, coherentes en lo que creen y hacen. Esto es lo que me gustaría que la gente pensara de nosotros. ¿Cómo lograrlo? Cumpliendo con nuestras obligaciones. Cuando te encuentres con personas que no conocen a Dios, aprovecha el momento y da testimonio hablando con gracia y amor, sin críticas, sin imposiciones, con humildad y buscando siempre que Jesús sea el que brille y no tú.
Por otro lado, he notado que algunas personas se concentran tanto en su vida espiritual, en cómo fortalecerla y crecerla, que se olvidan a veces que hay personas allá afuera que no entienden lo que están haciendo. Se olvidan de aquellos que no conocen a Dios y se concentran en sí mismos. Los que quieran estar con ellos, deben tener la misma pasión y conocimiento, si no, mejor no se acerquen. ¡Qué lejos de lo que aprendimos hoy! Definitivamente debes buscar tu crecimiento espiritual y estar encaminado a ello, pero no debes olvidar a la gente que está a tu alrededor por el hecho de que no comparten tu forma de ser.
El lugar en el que naciste, tu familia, todo lo que te rodea lo planeó Dios para que pudieras dar testimonio de Él en los lugares específicos y con las personas específicas a las que tú tienes acceso, aprovecha las oportunidades al máximo, y da un testimonio digno de un buen siervo de Dios.

Oración
Señor: perdona mis pecados. Perdona el mal testimonio que he dado y ayúdame a tener siempre presente el buscar un comportamiento agradable a Ti y en especial con aquellos que no te conocen. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

2 jun 2010

Colosenses 4:2-4

Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar.


¿Cuántas veces no te has sentido cansado, desesperado o desilusionado? ¿Cuántas veces te has sentido presionado o entre la espada y la pared? Seguramente tu respuesta sería: muchas. Te tengo una noticia, la vida en Cristo no elimina estas situaciones. Seguirás atravesando momentos difíciles. Pablo estaba compartiendo del evangelio con pasión y determinación. A causa de éste, fue llevado preso. Si en general las cárceles no tienen mucho que ofrecer, en ese entonces mucho menos. Eran cavernas probablemente con poco control sanitario y poca comida. Pero Pablo, independientemente de este momento tan difícil en su vida, no nos pide que oremos por su pronta liberación y por un juicio justo. Por el contrario, pide que oremos por la apertura de corazones y por que sea sabio para compartir el evangelio. Analicemos esto otra vez desde nuestra perspectiva. Te encuentras encarcelado, o sin trabajo, o con problemas familiares, con deudas, con enfermedades que acaban contigo y tu familia. Tienes un papel y una hoja para escribir sobre tu situación. ¿Qué pides? ¿Qué cuentas? Honestamente dudo mucho que nuestras primeras líneas estén enfocadas en que oren por nosotros para compartir de Dios. Ahora, no quiere decir que por esta razón no lo hagamos. ¡Al contrario! Ya tenemos el ejemplo de Pablo, ahora nos toca seguirlo. No dejemos que los problemas nos envuelvan a tal grado que nos quiten toda esperanza y perspectiva de las cosas. Todo lo tenemos que poner a los ojos de Dios. Por esta razón Pablo podía escribir que su principal inquietud era aprovechar ese momento en la cárcel para compartir a Jesús. Él sabía que se encontraba ahí por una razón especial y quería llevarla a cabo. Hoy, todo lo que estás atravesando tiene un propósito: que te acerques más a Dios. Que abras tu vida y entregues esa área personal que tanto has querido dejar cerrada. Problemas siempre habrán. La vida siempre estará llena de altibajos. La diferencia es cómo le hacemos frente a ellos. Con Dios o sin Él. Con fe o desilusión. Con nuestras fuerzas o las de Cristo. Con las promesas del mundo o las de Jehová. Con los ánimos de la gente o el aliento y consuelo de la Palabra.
Tu vida y la mía deben estar destinadas a compartir a Cristo. Cada uno de nosotros fue puesto en un lugar específico en el que debemos cumplir con este propósito. Dejemos de quejarnos, dejemos de estar deseando que nuestros problemas se acaben o que las enfermedades sean sanadas. Mejor trabajemos en nuestra tarea principal: compartir del evangelio.

Oración
Dios Padre: definitivamente cambias mi perspectiva de la vida. a veces me lleno de tantas cosas que olvido que lo más importante es llevar tu palabra a los demás. Perdóname. Quiero vivir en servicio a Ti. Quiero seguirte y agradarte. Te pido que me llenes de tu paz, gozo y paciencia para atravesar mis pruebas pegado a Ti y buscando ser testimonio tuyo en lugar de buscar terminar con los problemas. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

1 jun 2010

Colosenses 4:1

Amos, proporcionen a sus esclavos lo que es justo y equitativo, conscientes de que ustedes también tienen un amo en el cielo.



¿Por qué hacer esta declaración? Para frenar un comportamiento que se venía dando como algo normal. Las costumbres son muy peligrosas. No nos hacen meditar y simplemente las seguimos como borregos pues así se ha hecho siempre. Pero cuando queremos seguir a Jesús, tenemos que poner a la luz de su palabra todo aquello que hacemos y no hacemos. Es muy probable que lo que sucedía en esa época no diste mucho de la actual. Con algunas variantes, pero la esencia del problema probablemente sea la misma: la falta de amor, humildad, misericordia y gracia.
¿Por qué puedo tratar mal a otra persona? Porque pienso que soy superior a ella. Porque pienso que tengo la autoridad para hacerlo y nadie puede pedirme cuentas de lo que hago. Recientemente he leído artículos sobre la esclavitud y trata de humanos en el mundo. Niños y niñas forzados a trabajar o a prostituirse. Situaciones que denotan lo bajo que podemos caer como humanos cuando seguimos nuestro instinto de supervivencia y hacemos caso omiso a la Palabra de Dios. La empresa Walmart tiene varios documentales en su contra explicando cómo explotan a la gente para trabajar en sus fábricas. Pero no hay que ir tan lejos para encontrar estas injusticias, a veces basta con observar en tu casa, con tus familiares, con vecinos o conocidos. Ahí encontramos, en diferentes escalas, personas que maltratan a su prójimo. Dueños de empresas que no ven a sus empleados como seres humanos. Que dejan atrás la humildad y el amor pensando que sus empleados no necesitan pasar tiempo con sus familiares, no necesitan un sueldo más digno, no necesitan prestaciones. Vemos empresas sanas que crean más empresas para evadir el reparto de utilidades. ¿Qué es todo esto sino lo contrario a lo que dice el versículo de hoy? Dar lo justo y equitativo… Personas buscando lo suyo. Personas que no les importa aplastar a alguien más. La esclavitud no se da solamente con un amo y un esclavo. La esclavitud se da cuando pensamos que somos superiores por la situación que atravesamos y la utilizamos para nuestro beneficio.
Finalmente todos seremos llamados a cuentas. Espero que hoy pueda motivarte a amar a tu prójimo, a recordar que debemos ser humildes y reconocer que por misericordia y gracia de Dios estamos donde estamos. Animarte a siempre dar lo justo y equitativo en la mira de Jesús y no la tuya. Y sobre todo recordar que tenemos un Amo en el cielo. No permitamos que las costumbres sigan perjudicando a tanta gente. Pidamos al Señor que cambie nuestra actitud y que seamos sensibles a lo que pasa a nuestro alrededor. Piensa en esto ¿estoy siendo justo y equitativo en todo lo que hago?

Oración
Padre: perdona que he sido egoísta y no me he preocupado por mi prójimo. Ayúdame a vivir agradecido y en humildad para reconocer las necesidades que hay a mi alrededor. Pon en mí, un corazón sensible y no duro que olvide tus palabras. Guíame en tu camino. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

21 may 2010

Colosenses 3:25

Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.



A la mayoría de nosotros nos gustaría que dijera: si alguno hace injusticia, entonces tienen el derecho de vengarse y aplastarlo regresándole todo el mal que hizo por habernos hecho sentir mal. Con más o menos énfasis, pero estoy seguro que cuando te han hecho algo, siempre te has molestado. ¡Es nuestra naturaleza! Pero recuerda que al realizar un compromiso con Jesús, justamente estás clavando esa naturaleza en la cruz y comienzas una nueva vida guiada principalmente por el Espíritu que mora en ti y no tus deseos carnales.
Hay muchas injusticias en el mundo. Siempre las ha habido y siempre las habrá. No las justifico, simplemente veo la historia y me doy cuenta que el ser humano es egoísta y egocéntrico, por lo que si debe pasar por encima de alguien para lograr sus objetivos lo hará. ¿No lo vemos por todos lados? Presidentes autoritarios, personas traficando personas, asesinatos, robos, explotación sexual, explotación laboral, y así la lista sigue… ¿Injusticias? ¡Muchas! No me levanté deprimido. Simplemente quiero enfatizar que la palabra de Dios no nos dice que debemos acabar con las injusticias. Nuestro deber no es ir con la bandera de la justicia en alto y acabar con todos los que hacen el mal. Por lo tanto, tampoco en tu propia vida eres el encargado de hacer justicia con todo lo que te pasa. Lo leíste bien. No te corresponde desquitarte ni buscar que se haga lo correcto. Dios es quien se encarga de corregir, de juzgar y de dirigir los desenlaces.
En la versión de Dios habla hoy, traducen el versículo diciendo: pero el que hace lo malo, recibirá del mal que ha hecho, porque Dios juzga imparcialmente.
No nos podemos librar de las injusticias. Puedes estar atravesando por una. Si no, tristemente tarde o temprano te puedo decir que pasará. Pero cuando esto suceda, debes recordar la Palabra de Dios que nos muestra quién es el que se encarga de establecer la justicia, quién se encarga de juzgar y quién es el Rey de todo lo que hay. No cargues con todo ese coraje que conlleva el ser lastimado, defraudado, engañado, humillado, o cualquier otra cosa, ¡entrégalo al Señor! Permite que Él restaure tu corazón y puedas vivir en su paz y gozo. Deja a un lado tus impulsos y permite que el Espíritu te muestre un camino distinto donde no te encargas tú de que todo se resuelva a tu manera, sino que permites que el Señor sea quien acomode y resuelva a su manera. Créeme, puede parecer que tu idea es mejor o que es necesaria, pero la palabra de Dios no se equivoca. Si nos dice que el que hace injusticia recibirá juicio por su injusticia, estemos seguros que así será. Y no cualquier juicio, será un juicio de Dios, así que dejemos de buscar solucionar todas las injusticias y dediquémonos a obedecer y seguir a Jesús entregándole nuestra vida.

Oración
Señor: Tú conoces mi corazón y mis impulsos. Perdona que busque ejercer justicia por mí mismo. Ayúdame a entregarte todas estas cargas y confiar en Ti en todo momento sabiendo que el juicio es Tuyo y no mío. Quiero vivir en tu paz y no con enojos y resentimientos. Gracias por tu palabra. En Cristo Jesús
Amén

20 may 2010

Colosenses 3:23-24

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.



¿Qué piensas de la hipocresía? ¿Qué piensas de las mentiras y los engaños? El año pasado fuimos testigos de un fraude muy grande de un señor llamado Bernard Madoff. Todo lo que hizo fue para su propio bien a costa del malestar de muchos. En varios países vemos grandes diferencias entre pobres y ricos. Pobres que cada vez son más pobres y los ricos más ricos. ¿Para quién trabajan aquellos que se aprovechan de los pobres? ¿Para Dios? Pero los ejemplos no terminan ahí. Dice la palabra que todo lo que hagamos sea como para el Señor y no para los hombres. Cuando no quieres perdonar, ¿a quién estás obedeciendo? ¿Cuando buscas venganza y tienes corajes? Cuando vives decidiendo en qué vas a obedecer y en qué no, ¿Estás haciéndolo para Dios?
A mi parecer el dilema de seguir a Cristo en todo lo que hacemos entra cuando el resultado inmediato y físico nos es adverso al obedecer. ¿Qué pasaría si tus clientes supieran que sigues a Jesús? ¿Tu trabajo sería ejemplo de ello? Cuando tus compañeros de trabajo comienzan a hablar de religiones, ¿prefieres quedarte callado para no ser señalado? No nos gusta ser objeto de críticas. No nos gusta ser señalados. Nos gusta ser admirados y respetados. Dios no quiere que pases un mal rato por ser señalado o criticado, lo que busca es abrirte los ojos al círculo vicioso en el que estás metido. Se llama mundo. Tiene una forma de pensar, de actuar, de criticar, de admirar y de solucionar problemas. Dios, el Señor, tiene otra. ¿Para cuál quieres trabajar? Una dista mucho de la otra.
Todo lo que hagas hazlo de corazón para el Señor. No con hipocresía. No para aparentar ser un buen cristiano. Para Dios. Tal vez estás acostumbrado a trabajar para ser reconocido por los hombres, tal vez has tenido que soportar a personas que no toleras y poner una sonrisa mientras te muerdes la lengua. Esto no es lo que busca Dios. Lo que Dios quiere es enseñarte a vivir distinto a lo que has vivido. A que dejes tantos vicios que traes arrastrando. Quiere enseñarte a vivir obedeciendo y haciendo todo para Él. ¿El resultado? No más hipocresías en tu vida. No más mentiras, no mas engaños, no más miedos a ser señalado o al qué dirán. Gozo y más gozo por obedecer y seguir al Rey de reyes. Paz por saber que estás trabajando para la autoridad máxima. Paz por saber que Él es quien tiene el control de todo lo que pasa a tu alrededor. Esperanza al saber que de Él recibirás herencia. A veces estamos tan involucrados en nuestras actividades que pasan los días y luego los años y no nos percatamos de lo inmiscuidos que estamos en ello y lo alejados que estamos de trabajar y entregar nuestra vida a Dios como Él nos lo pide. No sigamos por este camino…

Oración
Padre: gracias por recordarme el camino correcto. Quiero obedecerte y pedirte que me muestres cómo entregarte mi vida al cien por ciento. Todo lo que haga lo quiero hacer para Ti y dejar atrás mi costumbre de querer agradar al ojo humano. Perdona mis pecados Señor y límpiame en el nombre de Jesús
Amén

19 may 2010

Colosenses 3:22

Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.



Aunque en muchos países ya no existe la esclavitud como tal, podemos seguir entendiendo este versículo como una forma de conducir nuestro trabajo y en general, cualquier actividad que realizamos. Además nos muestra que el ministerio de Jesús no era abolir la esclavitud ni comenzar revoluciones para luchar por sus derechos. Actualmente todo está enfocado en nuestros derechos, en el bien común y en tener una vida digna. Estoy de acuerdo con todo ello, pero la misma Palabra de Dios nos dice “¿de qué sirve al hombre si ganara el mundo y perdiere su alma?”. Debemos enfocarnos en seguir los pasos de Jesús y no agregar lo que nosotros consideramos como importante. Insisto, evitar las injusticias es muy bueno, pero enfocarnos en que primeramente las personas que están involucradas en ellas conozcan de Dios, es mucho mejor.
Obedecer en todo lo que nos pidan, sirviendo en todo momento sin importar que nos vean o no, no tratando de caer bien ni de tener buena fama, simplemente cumpliendo en todo con corazón sincero y temiendo a Dios.
¿Por qué tanta gente trabaja distinto cuando no está su jefe o no lo están viendo? ¿Por qué las empresas tienen que contratar a un supervisor y luego a un supervisor del supervisor y luego ponen una cámara que supervise al supervisor del supervisor? ¿Suena un poco ilógico y desconfiado no?
Si quieres compartir a Jesús, no tienes que andar con una biblia para todos lados y hablar de Él en todas tus conversaciones. La principal, y a mi parecer, más importante forma de compartir tu amor a Jesús es en la obediencia y entrega a Él. Si tus compañeros se van temprano el día que no hay un supervisor o jefe, tú te quedas hasta la hora que debe ser. Hay muchas profesiones que tienen muy mala fama de cumplir con los trabajos a tiempo como el área de la construcción. Te dicen una fecha y terminan varios meses después. ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué vivimos mintiendo y buscando agradar a los ojos del hombre? ¿Cuántas personas no andan “lamiendo las botas del jefe”? Buscamos agradar al hombre. Buscamos ser reconocidos por el hombre. Nos gusta subir de puesto. Nos gusta trabajar para grandes y reconocidas empresas. Nos gusta que nos vean hacia arriba. ¡Alto! Dios siempre te va a ver hacia abajo. Trabaja para agradar a Dios. No te quejes si tu trabajo es de una u otra forma, estoy seguro que podría ser diferente y menos conflictivo, pero por algo Dios te puso ahí. Trabaja para Dios. Cumple con tus obligaciones no para ser reconocido sino para agradar a Dios. Jehová es tu jefe. Él es el director de todas las corporaciones. El es el director del mundo y todo se sujeta a Él. Trabajemos con corazón sincero para Él.

Oración
Padre: gracias por recordarme cómo trabajar. Me vi envuelto en querer trabajar para la gente y ser reconocido por ellos. Perdona si no he trabajado para agradarte. Quiero que mi trabajo te de la gloria y te pido que me guíes para que así sea. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

18 may 2010

Colosenses 3:20-21

Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que se desanimen.



Qué fácil es utilizar inadecuadamente la autoridad o el poder. Como padres, se tiene la facultad de decir sí o no y no hay más en la discusión. Son una especie de reyes en su pequeño reino (¡dependiendo el tamaño de la familia!). Cuántas veces no preguntaste como hijo: ¿por qué no? Y la respuesta fue: porque no o porque lo digo yo y punto.
Por el otro lado están los tipos de hijos. A mi parecer se dividen en dos: obedientes y desobedientes. El desobediente no le importa recibir consejo, no quiere escuchar ningún tipo de corrección y probablemente no tenga una buena relación con sus padres. El primero, es muy probable que su comunión familiar sea mejor aunque no es garantía. La única diferencia entre estos dos es que el obediente sabe que debe obedecer y busca hacerlo constantemente independientemente de sus fallas.
Esta es nuestra naturaleza. Dios nos habla a través de Pablo y previene sobre posibles conflictos familiares. No se trata de estar de acuerdo o no. Todos tenemos la posibilidad y probablemente caigamos en desobediencia a nuestros padres y en desesperar a nuestros hijos. Hoy quiero que medites sobre tu actitud como padre… Ahora medita tu actitud como hijo…
Evalúa tu comportamiento a los ojos de Cristo y no con los tuyos.
Hijos: obedezcan, escuchen a sus padres, hagan caso de sus consejos y respétenlos. Padres: no abusen de su autoridad, cuiden a sus hijos y guíenlos con paciencia y amor, no se dediquen a regañarlos y decirles que están haciendo todo mal pues solamente los desanimarán.
Nos dice el versículo que como hijos no debemos desobedecer pues esto no agrada a Dios. ¡Este es un gran consejo para los padres! Padres, dejen de utilizar su autoridad para corregir como les plazca y utilícenla para guiar a sus hijos en la obediencia a Dios. Si corrigen, hagan notar a sus hijos que lo que están haciendo es desobedecer primeramente a Dios. Hijos, obedezcan a sus padres. Todos hemos sido hijos y tenido que obedecer o por lo menos escuchar a nuestros padres. Así como Dios Padre tiene cuidado de nosotros y busca nuestro bien, de la misma forma nuestros padres lo buscan o buscaron. Tal vez lo hicieron de buena o mala manera pero seguro lo intentaron hacer, pero como hijos no nos corresponde el juzgar su desempeño, solamente nos corresponde obedecer. Pongamos atención tanto como padres como hijos para obedecer al Señor en nuestros roles familiares. Estoy convencido que gran parte de los problemas que encuentran las familias, están derivadas de no seguir este principio tan elemental. Y tú ¿qué piensas?

Oración:
Padre: perdona que no he sido obediente. Te pido que me guíes para ser el hijo que Tú quieres que sea. Te pido que me guíes para que sea el padre que me pides que sea. Ayúdame a ver mis errores y trabajar con amor y paciencia. Ayúdame a que en mi familia estés siempre presente y seas la base de la misma.
En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

12 may 2010

Colosenses 3:18-19

Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas.



No, no me equivoqué. Hay mucho que decir sobre estos dos versículos que no se podía escribir en una sola página.
¿Qué ha pasado con el matrimonio? ¿Qué está pasando con nuestra sociedad? ¿Por qué cambiamos de un extremo al otro y sobre todo sin quedarnos en el punto intermedio? De ser una bendición y una piedra angular para la formación de una familia, ahora es un simple contrato con más y más cláusulas (dependiendo si te asesoraron bien o no) que puedes terminar cuando te parezca pertinente. El divorcio como ya lo sabes, de ser un tabú hace no muchos años, ahora es algo “necesario”. Hay tantas familias disfuncionales, tantos divorcios, tantas personas que se casan varias veces o aquellos que ya no le ven sentido al casarse… ¿El motivo? Cada integrante de la familia hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. ¿El rol que Dios le dio a cada miembro? En el olvido.
¿Por qué nos alejamos tanto de Dios?
Porque seguirlo significa exponer nuestro interior, abrir nuestra vida y dejar que la palabra de Dios nos examine. Significa dejar de ser egocéntrico y obedecer al Señor en lo que Él muestra que debemos obedecer y no en aquello que nosotros consideramos que debe ser.
¿Por qué las esposas o las mujeres en general se ponen a la defensiva cuando escuchan que deben sujetarse a sus maridos? Porque hemos hecho un mal trabajo obedeciendo al Señor como maridos. ¿Por qué los hombres tienen tanto problema en amar a sus esposas como Dios lo pide? Porque han hecho un mal trabajo en obedecer a Dios como esposas. ¿Lo ves? ¡Nos gusta echarle la culpa a la otra persona! El problema somos tú y yo, ¡no el de enfrente! Ponemos condiciones para cambiar: cuando deje de hacer esto, yo hago lo otro, cuando cambie su carácter, yo me sujeto y así vamos destruyendo aquello que Dios planeó de una manera perfecta y para nuestro bien.
No sé cómo es tu pareja. Probablemente tenga varios errores. ¿Tú no los tienes? ¡O tal vez pienses que no tantos como tu pareja! Pero no se trata de perdonar hasta 70 veces 7 sino de amar y respetar como Dios nos lo pide: sin condición, sin esperar algo a cambio, sin buscar el beneficio personal. Tal y como Cristo nos amó y perdonó sin merecerlo, a pesar de nuestra rebeldía y de nuestra indiferencia, así debemos amar y construir matrimonios basados en el amor de Dios. Matrimonios que sean ejemplo de que seguir a Jesús es la base para que sea feliz, duradero y lleno de bendición.
Finalmente, si tienes dudas de que obedecer al cien por ciento será lo mejor, necesitas poner a prueba a Dios y dejar que te muestre cómo el camino de la obediencia siempre es el mejor.

Oración
Padre: en verdad eres perfecto. Quiero pedirte que no dejes de transformarme a pesar de mi rebeldía. Ayúdame a obedecerte como Tú me lo pides y que pueda dejar atrás mi orgullo que tanto estorba en mi comunión contigo. Ayúdame a que mi fe crezca y entienda que obedecerte siempre será lo mejor. Lléname de amor y perdón. Guíame en mi matrimonio. En el nombre de Jesús
Amén

11 may 2010

Colosenses 3:18-19

Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas.


Pablo nos ha ido instruyendo en cómo comportarnos en nuestro camino con Jesús: busca las cosas de arriba, has morir la naturaleza terrenal, perdona, tolera, ama a tu prójimo, que gobierne la paz en tu corazón, instruye y escucha consejo, y así llegamos a los versículos de hoy. Si por mí fuera, eliminaba el versículo 19 y seguramente si por las mujeres fuera quitarían el 18. Pero gracias a Dios no se trata de decir lo que pienso ni ideas de alguien más. Gracias a Dios, tampoco tengo que ser el más santo e impecable para poder compartir estas palabras contigo. En la misericordia de Dios, hoy puedo reflexionar sobre el amor conyugal. Definitivamente he fallado y estoy seguro que tú también. No se trata de darnos cuenta quién es mejor o peor. Sin duda alguna, a los ojos de Dios, todos estamos en el proceso de ser transformados o ni siquiera lo hemos empezado. Cada vez que empezamos a juzgar o criticar con nuestros parámetros, estamos olvidando que es Dios a quien le corresponde ese papel. Esposas sujétense a sus maridos, esposos amen a sus esposas y no sean duros con ellas. Si juntamos los dos versículos, y pensamos en cumplirlos en su totalidad, la equidad vuelve y se tiene una armonía perfecta. ¿El problema? Nuestra incredulidad y orgullo se interponen a nuestra fe y compromiso con Dios.
¿Por qué he de sujetarme a mi marido? ¿Qué acaso soy inferior que él? Primero que nada, para Dios no hay inferior o superior. Es un mal pretexto que he escuchado muchas veces y es utilizado para poder justificar su postura y no exponerse a ser analizado a través de la mira de Dios. ¿Amar a mi esposa y no ser duro con ella? Pero a veces es necesario mostrar severidad.
Mujeres, probablemente pueda ayudarles el conocer la manera en que Dios nos pide que las amemos: Efesios 5:25 nos dice que debemos amarlas como Cristo amó a la iglesia. Efesios 5:28 dice que debemos amarlas como a nuestros propios cuerpos. ¿Qué hombre no tiene cuidado de su propio cuerpo? ¿Cómo amó Cristo a la iglesia? Simplemente entregó su vida por ella…
Tal vez no te has animado a obedecer al cien estos mandamientos por el resultado que pudiera tener. Pensamos en lo que nos pudiera afectar. Pensamos que podríamos ser débiles y que nos van a ver la cara. En realidad pensamos solamente en nosotros mismos. Hoy, contra mi orgullo (y probablemente el tuyo), te animo a que obedezcamos a Dios y que confiemos en su palabra. No esperes a que la otra persona cambie. No esperes a que pase algo para actuar. Hoy. Ahora. Es el momento de obedecer en esto que tanto trabajo cuesta.

Oración
Padre: Tú sabes lo difícil que es el dejarte dirigir mi vida y confiar al cien por ciento en Ti, pero también estoy convencido que me amas y buscas mi bien. Necesito ser transformado por Ti. Necesito que pongas amor en mi vida, fe, respeto y que aprenda a obedecerte a través de mi pareja. Perdona si no he amado-sujetado como Tú me lo has pedido. Ayúdame a pensar en Ti y no en mí. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

27 abr 2010

Colosenses 3:17

Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de Él.



¡Qué forma tan increíble de resumir nuestro deber! Todo lo que hagas, hazlo en el nombre de Dios. No en tu nombre, no a tu antojo, no a lo que tú consideras que es lo mejor. Hazlo en el nombre de Dios, basado en su palabra, en sus principios, en sus mandamientos. Pienso en Pablo diciendo, si todavía surge algún punto o acción que no he tratado, todo lo demás resuélvanlo basado en Jesús.
Esto nos llama a un gran reto. Es la esencia del compromiso con Jesús. ¿Quieres seguir a Cristo? Entonces todo lo que hagas, hazlo en su nombre y dando gracias a Dios por medio de Él.
¿Por qué se nos complica tanto entregarnos por completo? ¿Por qué dudamos cuando escuchamos estas palabras? Dios nos pide que todo lo que hagamos lo hagamos en su nombre. ¿Por qué no hacerlo? ¿Porque nos van a criticar y señalar? ¿Porque nos cuestionarán? ¿Por necios que no queremos cambiar? ¿Qué nos detiene? Personalmente no puedo entenderlo. Dios nunca me ha fallado. Siempre que he obedecido, siempre he visto la voluntad de Dios para mi vida y ha sido de bendición el resultado. Si Dios me ama, tiene pensamientos más altos que los míos, alumbra y guía mi camino, ¿por qué no entregarme por completo, exponer mi vida a Él y comenzar una vida en la que todo, absolutamente todo lo que haga y diga sea para darle gloria? Significa cambio. Significa incertidumbre. Tal vez por estas razones nos detenemos y preferimos la estabilidad y “certidumbre” actual. Nos hemos acostumbrado a nuestra forma, a nuestra manera, a nosotros mismos. Hoy Dios nos está llamando a la acción, al movimiento, al cambio. Quiere que despertemos y entendamos que debemos ser transformados y esta transformación solamente puede darse a través de Cristo trabajando en nosotros. Por lo tanto, cada vez que hagas algo, hazlo en el nombre de Jesús. ¿Te das cuenta cómo puede llegar el cambio en tu vida a través de este proceso? A todo aquello que estás acostumbrado, lo debes poner ahora sobre la mira de Dios y el parámetro de Jesús. Analiza tus acciones, tus actitudes, tus palabras. ¿Qué encuentras en ellas? ¿Gloria a Dios o a ti?
Por último quiero hacer énfasis en nuestra boca. Dice el versículo que lo que hagamos de palabra o de obras. Nuestras palabras muchas veces pueden tener un impacto mucho mayor que nuestras obras. El reto con nuestra boca es buscar que nuestras palabras, cada una de ellas sea en el nombre de Jesús. ¿Puedes seguir enojándote y desesperándote? Sí. Lo que no debes hacer es soltar tu furia con tus palabras. Primero controla tu lengua. Piensa antes de hablar. ¿Lo que digo da gloria a Dios? ¿Qué dicen mis palabras de mí, que soy seguidor de Jesús?

Oración
Señor: te pido que me guíes para que todo lo que haga y diga sea basado en tu voluntad, sea para darte gloria, sea para reconocerte como mi Dios y mi Señor. Permite que mi vida de testimonio de que soy un seguidor tuyo. Gracias por tus bendiciones y por la comunión que puedo tener contigo. En Cristo Jesús.
Amén

26 abr 2010

Colosenses 3:16

Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.



Recuerdo hace ya varios años la primera vez que fuimos al reclusorio sur. No fuimos solos. Nos acompañó un grupo que tocaría alabanzas. Nuestra sorpresa fue ver que estas personas, puestas en una foto, parecían rockeros y rebeldes sin causa y sin embargo, sus canciones daban gloria a Dios con batería, guitarra eléctrica y si mal no recuerdo creo que hasta una armónica. Para mí fue extraño y probablemente no fui el único. Ahora entiendo que estaban obedeciendo este versículo: canten a Dios con gratitud de corazón. También recuerdo el lugar en el que pude compartir a Jesús en varias ocasiones y cómo se cantaban alabanzas y salmos a Dios. El lugar estaba lleno de tierra y polvoso. Se escuchaba una grabadora sonando a su máxima capacidad todo tipo de canciones. Gente vendiendo. Olor a comida y aceite. Olor a marihuana. Olor a humano. Y dentro de todo este circo que para la mayoría era el día normal, había una pequeña esquina con personas que cantaban al son de una guitarra vieja pero con corazones renovados y agradecidos con el Dios que los rescató.
Todo esto me hizo meditar en mi forma de cantar y alabar a Dios. En mi forma de vivir la palabra de Cristo y dejar que habite en mi corazón con toda su riqueza, pensé en que Dios quiere que nos aconsejemos y nos instruyamos con toda sabiduría. ¿Cómo le das gracias a Dios? ¿Vives con un corazón agradecido?
Que habite en ustedes la palabra de Cristo… no se trata de leer la palabra de Dios sino dejar que ella sea quien lea nuestro corazón, nuestros pensamientos y todo nuestro ser. Permite que la palabra abra tu interior, examine tu vida y puedas darte cuenta de lo que hay en ti. ¡Te vas a sorprender!
Como hermanos en Jesús, debemos aceptar nuestra responsabilidad sobre cuidarnos los unos a los otros y cada vez que sea necesario, exhortarnos, llamarnos a corregir nuestros pasos, hacer notar lo que estamos haciendo bien y también lo que estamos haciendo mal. Debemos tener la palabra de Dios presente para poder instruirnos los unos a los otros y crecer en nuestra comunión con Dios. Reflexiona en las siguientes preguntas y permite que Dios te hable. ¿Qué habita en tu corazón? ¿Problemas? ¿Incertidumbre? ¿Quejas? ¿Corajes? ¿Resentimientos? ¿Angustia? Que habite en ustedes la palabra de Cristo…

Oración
Señor: quiero que tu palabra habite en mí, que me examine, que me corrija y muestre tu camino. Te pido perdón si no te he alabado correctamente y te doy gracias por recordarme que puedo cantarte himnos y salmos para reconocer tu amor y tu grandeza. Te pido también que me enseñes a instruir y aconsejar a mis hermanos así como también a escuchar y aceptar sus consejos. Sobre todo Padre, enséñame a vivir agradecido. Que mi vida siempre te de gloria y te agradezca por todo lo que me das sin merecerlo. Gracias Señor en el nombre de Jesús
Amén

22 abr 2010

Colosenses 3:14-15

Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.



En mi vida espiritual he tenido dos etapas principales en cuanto a mi conocimiento de Dios. Al principio, comprendí que es un Dios justo, que busca nuestra obediencia total, que aborrece el pecado, que quiere ver corazones comprometidos, que nos exhorta y que no quiere que nos salgamos de su camino. Probablemente los últimos dos años, he comenzado a entender otro aspecto de Dios basado en el amor. Dios es amor (1ª Juan4:8). Él es la esencia misma del amor. Él compone todo lo que es amor. Y entendí lo que ese amor hizo por mí. Mandar a Jesús a morir por alguien que no lo merece. Sacrificó a su hijo unigénito por una persona que constantemente lo rechaza, le da la espalda y en lugar de escuchar sus consejos prefiere seguir por su camino. Poco obediente. Necio o terco. Probablemente aceptaba algunos errores pero nada grave. ¿Por qué manda Dios a alguien tan perfecto como Jesús para morir por mí?
Por amor.
Por eso Pablo nos dice, además de ser amables, humildes y pacientes, entiendan que la principal esencia de Cristo es amor y sobre todo, esto es donde más énfasis deben de hacer. Éste es el vínculo perfecto entre Dios y nosotros. El amor. Si aprendemos a amar, hemos logrado conectarnos con Cristo y su mensaje.
Como consecuencia de este amor evitaremos cantidad de pleitos y discusiones que terminen mal. Piensa en esto, cuando comiences a enojarte y sientas dentro de ti que estás perdiendo el control, recuerda que debes amar sin restricción y sin que la otra persona lo merezca. Resultado: paz. Que la paz de Cristo gobierne en tu corazón. No permitas que lo que hay a tu alrededor te robe esta paz. No te distraigas con los problemas, la gente, la incertidumbre. Enfoca tu energía al amor de Dios y replícalo en tu vida dejando que siempre gobierne la paz.
Por último, debemos vivir agradecidos. Se nos facilita acostumbrarnos a lo que tenemos o recibimos y olvidamos que son regalos de Dios. Un día nos lo quitan y reclamamos. Todo lo que tienes, tu salud, tu familia, tus amigos, tu trabajo, tu casa, tu ropa, absolutamente cada detalle de tu vida es un regalo de Dios que no mereces. El vivir agradecido va de la mano con el amor. Si entiendes el amor tan grande e incondicional del Señor, comienzas a agradecer por todo lo que hace en tu vida.
Vivamos en amor, practicando el amor nosotros mismos. Llevemos la paz dentro de nosotros y promovámosla cuando encontremos guerra. Seamos agradecidos en la abundancia y aún más en la escasez.

Oración
Padre nuestro: ayúdame a vivir en amor. Ayúdame a vivir en paz y promover tu paz. Ayúdame a vivir agradecido. Examina mi corazón, examina mi vida. Guíame para seguirte siempre. En el nombre de Jesús te lo pido.
Amén

21 abr 2010

Colosenses 3:12-13

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.



Recientemente leí un comentario en facebook (para aquellos que no lo conocen, es una especie de pizarrón electrónico donde todos tus conocidos ponen comentarios) que atacaba a los creyentes de Jesús sobre su ignorancia y probablemente falta de intelecto por creer en Él. Lo primero que sentí al leerlo fue un ataque contra mi persona, pensé en qué contestar para poner a esta persona en su lugar. Después me calmé. Pensé que esta persona no tiene ni idea de lo que está escribiendo y probablemente en su vida ha abierto y leído una sola página del evangelio. Lo comparto porque el versículo de hoy nos dirige a ser bondadosos, humildes, amables y que perdonemos a los demás (yo no lo fui). ¿Cómo perdonar cuando alguien te ofende? ¿Cómo perdonar cuando tienes coraje? ¿Cómo perdonar a aquel que no le interesa ser perdonado? ¿Además de todo debo ser humilde y amable con esas personas? ¡Suena imposible!
Pienso que la imagen o percepción de las personas sobre los que seguimos a Jesús sería muy distinta si nos dedicáramos al cien por ciento en obedecerlo. No en inventar ritos, no en juzgar, no en criticar, no en excluir, dedicados a la obediencia y nada más. ¿Cuál sería el resultado? Una vida llena de retos. Recuerda rápidamente lo que viviste de una semana a la fecha. ¿Cuántas veces te hicieron enojar? ¿Te humillaron? ¿Te faltó paciencia? ¿Fuiste grosero? ¿Perdonaste o preferiste guardar el coraje? Ahora imagina que haces todo lo contrario. Te humillaron, te humillas aún más entregando tu orgullo a Dios; te lastimaron e hicieron enojar, pides que en tu corazón no haya coraje y pueda abundar el perdón; te desespera lo que hacen los demás, pide a Dios porque te llene de paciencia y tolerancia pero sobre todo amor para no juzgar. ¿Te das cuenta? ¡Seguir a Jesús está lleno de retos para tu vida!
Estoy convencido que seguir a Cristo es lo mejor que cualquier persona puede hacer y me da tristeza que haya personas que tengan un concepto tan erróneo de ello. Te animo a comprometerte con Jesús. A dejar todo lo que estorba en tu comunión con Él. A expresar de manera pública tu fe y principios. Pero sobre todo a obedecer. ¡Obedecer y obedecer! Que cada día que pase, hayamos sido más amables con los demás, hayamos sido menos orgullosos y más humildes, más amorosos y menos contenciosos, perdonando a nuestro prójimo sin esperar una disculpa. Todo esto lo puedes hacer entendiendo que Cristo ya lo hizo por ti…

Oración
Padre: cuántas gracias te doy por el amor tan increíble e inmerecido que me das. Gracias por guiarme y mostrarme tus principios que me guían por una vida plena y llena de Ti. Te pido que me enseñes a perdonar, a humillarme, a ser amable, a ser amoroso, a obedecerte. Quiero entregarte toda mi vida y seguir tus pasos sin restricción. Quiero comprometerme contigo y dejar de restringirte el acceso a mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

20 abr 2010

Colosenses 3:11

En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos.



En otra versión dice: ya no tiene importancia ser griego o judío… ¿Por qué tanto énfasis a la transformación que trae el conocer y aceptar a Jesús? Porque nuestros principios estaban torcidos. Nuestra forma de vivir no era agradable a Dios. Nuestros pensamientos distaban mucho de ser los correctos. Lo importante en nuestra vida no era agradar a Dios sino agradarnos a nosotros mismos. Cuando te arrepientes de tus pecados y aceptas a Cristo, tu vida deja de ser la misma. Comienzas una nueva vida, una nueva naturaleza. Dentro de este nuevo camino, la Biblia te enseña cómo debes andar y Pablo en este versículo nos da un pequeño mensaje diciendo: Yo sé que estás acostumbrado a que la gente sea distinta, tal vez piensas que existen diferencias en razas, en posiciones económicas, en religiones, en general, divides a las personas. Dicho de otra manera, están los que se parecen a ti y los demás. Pero esto no puede seguir así. Cristo es todo y está en todos, por consecuencia, ya no se trata de ser de una nación u otra. De tener una posición u otra. De haber llevado una vida u otra. Todo se resume en el sacrificio de Jesús por ti y por mí lo que nos hace uno solo ante Dios. ¿Te das cuenta de lo grande que es la crucifixión? No solamente se quedaron clavados nuestros pecados y nuestra naturaleza caída, sino que nos hizo presentables ante Dios Padre como uno solo.
Ahora, ¿por qué seguimos haciendo distinciones? ¿Por qué ahora la gente critica a los seguidores de Jesús diciendo que excluimos a las personas y que juzgamos el que sean diferentes? ¿Qué nos pasó? ¿Por qué le quitamos el lugar a Dios y nos pusimos a jugar al juez?
El último punto que quiero tocar es un tanto controversial y espero expresarme lo mejor posible. Jesús no vino a transformar al mundo en la política y los gobiernos. No lo hizo en su época, no lo hace ahora. Estoy convencido que debemos orar por nuestros gobernantes y nuestra ciudad pero por su acercamiento a Jesús. Lo digo porque en el versículo nos dice que ahora no hay esclavo ni libre, Cristo ha unificado a los dos en lo espiritual, pero en lo carnal, la realidad es que el esclavo seguía siendo igual de esclavo que siempre. Esto quiere decir que Jesús no luchó por principios de gobernabilidad. No fue un pionero de la lucha contra la esclavitud. ¿Por qué ahora veo tantos cristianos tan metidos en la política extrema, odiando a aquellos que son distintos y dando probablemente el peor testimonio? Luchemos por seguir a Jesús en todas las áreas de nuestra vida y llevar una forma de vivir llena de fruto y testimonio.

Oración
Padre Santo: solamente Tú eres digno de toda adoración y quiero alabarte. Poco a poco voy entendiendo tu grandeza y gran amor y te doy gracias por permitirme tener comunión contigo. Te pido Padre que pueda entender que no debo hacer distinciones ni juicios sobre las personas. Ayúdame a darme cuenta de mis errores y dejar de ver los de mi prójimo. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

15 abr 2010

Colosenses 3:9-10

Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador.


Recientemente hicimos nuestra declaración de impuestos. No fueron noticias buenas pues salimos debiendo al gobierno. Una opción para disminuir el monto a pagar era incluir a algún familiar como nuestro dependiente. Sonaba tentador. No tenemos a ningún dependiente contestamos a la contadora, no importa, pueden poner a sus papás o alguien más, mucha gente lo hace contestó ella… Escudarnos detrás de lo que mucha gente hace es peligroso. Resulta fácil decir que no a las mentiras cuando no estamos en la posibilidad de decir una y que el resultado de la misma sea favorable (al menos por un tiempo). Los políticos mienten en sus campañas, nos llenan de ideas y promesas que harán para que después nos demos cuenta que hemos sido engañados. Algunos vendedores hacen lo mismo, te llenan la cabeza con los beneficios y mienten sobre los contras de sus productos. Con la crisis económica, nos pudimos dar cuenta que el mentir no respeta países, clases sociales ni razas. Todos cayeron en la misma trampa de mentir comprando y vendiendo productos que no valían nada. Empresas que garantizaban sus inversiones resultaron ser fraudulentas y sus oficinas estaban en alguna isla perdida. Esto es la mentira. Esto es resultado de nuestra naturaleza anterior, del ropaje viejo y lleno de vicios. ¿Queremos vivir así? ¿Queremos tener una sociedad así? Yo no. Por esta razón debemos dejar de mentir. No hay mentira grande ni pequeña, de corto o largo plazo, una mentira es una mentira y punto. Además, el mentir ya no puede pertenecer a tu nueva naturaleza.
Por otro lado, recuerdo que muchas veces no comprendía términos o el lenguaje de la Biblia. Cuando leía algo como nuestra naturaleza se va renovando en conocimiento de nuestro Creador, realmente no entendía mucho. Conforme pasó el tiempo, fui estudiando y aprendiendo más de Dios, me di cuenta de lo que estaba pasando en mi vida. Estaba siendo renovada. Se estaba creando una estructura de principios que guiaban mis pensamientos y crecía en discernimiento de lo bueno y lo malo. Comencé a darme cuenta que mi naturaleza anterior (mi vida antes de Cristo) no traía nada bueno y que por el contrario, esta nueva vida, esta transformación que nunca termina ha sido de bendición y la dirección a la que se dirige es en donde quiero estar. La renovación en Cristo es constante y no tiene fin. Te animo a que analices tu vida con respecto a lo que hacías antes de conocer a Jesús y ahora. ¿Has cambiado? ¿Te has desprendido de tu naturaleza vieja? ¿Has sido renovado por el Creador? Por si tenías la duda, gracias a Dios que nos dio fuerza y prevaleció la verdad.

Oración
Señor: Tú que estás en el cielo y eres Santo, te preocupas por mí aunque no lo merezca. Gracias por ese amor, esa preocupación y por tu Palabra que has dejado para guiarme por tu camino, el camino correcto. Ayúdame a seguirlo y ser renovado constantemente a tu imagen. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

14 abr 2010

Colosenses 3:7-8

Ustedes las practicaron en otro tiempo, cuando vivían en ellas. Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira malicia, calumnia y lenguaje obsceno.



La primera parte se refiere a los versículos anteriores que hablan de la inmoralidad sexual, bajas pasiones, impureza, malos deseos y avaricia. Dice que antes vivíamos en ellas pero no más. La Biblia hace varias menciones sobre la vida antes y después de conocer a Jesús. De hecho Jesús mismo nos dejó varios ejemplos de lo que éramos y lo que ahora somos. Pablo entendió el mensaje y está tratando de compartirlo con la iglesia de Colosas y principalmente contigo y conmigo. Ya no somos la misma persona. Antes tenías un estilo de vida, una consciencia, una forma de pensar y actuar. Eso terminó. Ese estilo de vida, esa consciencia, esa forma de pensar y actuar ahora están guiadas por los principios de Jesús y la palabra de Dios. Ya no puedes ser la misma persona. No puedes tener luz y oscuridad al mismo tiempo. Si ya has conocido la verdad a través de Cristo, no puedes seguir viviendo en la mentira: las practicaron en otro tiempo cuando vivían en ellas. Ya no vives en ellas. Cristo te ha transformado. Tus malos hábitos deben parar.
El seguir a Jesús, como he escrito, implica cambios y ajustes. Algunos más radicales que otros, pero nunca terminan. Pienso en Pablo tratando de explicar a los colosenses que no se trata solamente de cumplir con unos cuantos principios y listo, sino que cuando terminamos con una lista, comienza una nueva. Primero analizamos nuestra conducta y moral sexual, nuestros deseos e impurezas. Ahora es necesario indagar más profundo y sacar nuestros enojos, iras, malicias, calumnias y groserías (lenguaje obsceno).
Hay un dicho que dice: el que se enoja pierde. ¡Es tan cierto! Con nuestro enojo podemos causar tanto daño. Podemos lastimar aún más. Si lo dejamos seguir se convierte en ira y la cosa se pone peor. Recuerda la última vez que te enojaste…
¿Lo pudiste controlar? ¿Lo entregaste a Dios para que no se quedara en ti, o simplemente lo dejaste explotar y salió lo peor de ti?
Pienso que a veces Dios permite que atravesemos situaciones difíciles o específicas, las cuales sacarán lo que hay realmente en nuestro interior y que debemos trabajar. No hay casualidades. Que tengas a alguien en tu trabajo que no toleres, que tu vecino sea tan difícil, que las cosas no salgan como querías, que llegues a tu límite, todo esto tiene la intención de sacar lo que ha estado guardado por tanto tiempo dentro de ti y que te des cuenta que es necesario trabajarlo entregándolo a Dios. Ya no vivimos como antes porque ya no somos como antes. Te recomiendo que medites en ello. Medita en los principios de la Biblia y cómo los has aplicado o cómo los has evitado. ¿Qué te hace falta entregar? ¿Qué bendición ha sido el entregarlos?

Oración
Padre: definitivamente solo buscas que en mi vida haya bendición. Gracias por enseñarme a través de tu palabra que lo que hacía antes no trae nada bueno a mi vida y que es necesario dejar de hacerlo. Ayúdame a entender y percatarme de todo aquello que debe ser transformado dentro de mí. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

13 abr 2010

Colosenses 3:5-6

Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría. Por estas cosas viene el castigo de Dios.


Cada día que pasa se aumenta otro granito de arena a la tolerancia y al respeto de lo que hacen los demás. Pareciera algo bueno, de hecho, si fuera equilibrado lo sería, pero el problema radica en que no lo es. La tolerancia se ha enfocado en personas que realizan actos que van en contra de la Palabra de Dios mientras que la intolerancia se ha enfocado a aquellos que queremos seguirla fielmente.
Me gusta que la Biblia siempre sea el parámetro a seguir. No cambia ni se transforma. No se le agrega ni se le quita. Los principios de nuestro creador están plasmados para que nosotros los sigamos. Habrá gente que no le guste y dirá que es una exageración, que nos limita de ser quien realmente somos e incluso que es retrógrado. Creer y seguir a Jesús es lo mejor que puedes hacer. Como seguidor de Jesús, trato de compartir y principalmente desmentir todos los mitos que rondan en las personas. Si sigues a Jesús: no puedes divertirte, eres un esclavo al tener que obedecer todos los mandamientos, limitas tu visión y entendimiento de otros temas, te pierdes de muchas cosas que debes vivir y así sigue y sigue la lista. Yo pregunto: ¿qué me pierdo si dejo atrás la inmoralidad sexual, la impureza, los malos deseos y la avaricia? ¿Dónde me convierto en un esclavo o borrego por seguir estos principios? ¿Que no me estoy liberando al dejar de hacerlo? Ni siquiera tengo que tocar el tema del castigo de Dios para entender que estas acciones no traen ningún bien a mi vida. ¿Será mejor tu matrimonio si dejas tu inmoralidad sexual y bajas pasiones? ¿Tu vida familiar o social mejora si frenas tus malos deseos y de avaricia que tanto te carcomen?
¿Dónde está el problema de seguir los principios de Jesús? ¿Por qué hacemos caso a lo que escuchamos y no ponemos más atención a lo que la Biblia dice?
El seguir a Jesús significa compromiso. Entrega. Disciplina. Si Él pide algo, tú y yo lo hacemos. Hoy quiero que entiendas que sus mandamientos y principios son por tu bien. Son edificantes y no destructivos. Si el versículo nos dice que debemos morir a nuestros malos hábitos, ¡hagámoslo! No traerá nada bueno el quererlos mantener presentes en nuestra vida. ¿Qué de bueno trae la inmoralidad sexual? Nada. No seas un borrego y medita lo que haces y lo que piensas. Analiza lo que la Biblia dice y date cuenta que es por amor y no por odio que Dios nos da estos mandamientos. ¿Qué te está frenando para obedecer? Si Dios lo pide, ¡hazlo!

Oración
Señor: a veces me cuesta trabajo obedecerte y quiero pedirte perdón. Entiendo que al no obedecerte yo soy el primer perjudicado. Gracias por enseñarme que el mundo me confunde y que en realidad tus principios son edificantes y no destructivos. Te pido que hagas morir todo lo terrenal que hay en mí, que me liberes de todo aquello que me ata y no me deja seguirte plenamente. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

9 abr 2010

Colosenses 3:4

Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.



¿A qué se refiere con que Cristo sea manifestado? Podríamos pensar que se refiere a cuando compartimos el evangelio y manifestamos a Cristo y él nos manifiesta a nosotros con el Padre, pero me parece que hace más sentido la referencia a la segunda venida y la manifestación de Cristo como Rey de Reyes y nosotros a su lado compartiendo su gloria.
¿Por qué después de hablarnos sobre poner nuestra mirada en las cosas de Dios, nuestra atención en el cielo y no en la tierra, Pablo nos hace pensar sobre el momento en que Cristo venga, se manifieste y nos permita ser parte de ello? Me parece que es una forma de darle sentido a lo que estamos entregando el día de hoy y recibiendo el día de mañana. Me explico mejor. Como escribí en estos últimos días, mantener tu atención en Jesús, entregar tu vida a Él, representa comenzar una nueva vida, transformar tus costumbres y principios por aquellos basados en lo que Jesús enseñó, pero sobre todo, significa la muerte de tu cuerpo carnal y la vida del espiritual, significa que no eres más el rey de tu vida sino Cristo. ¿Cuál es la recompensa? Que Dios nos permitirá ser parte de la segunda venida de Cristo. Podremos gozarnos y maravillarnos de nuestro Dios cuando sea manifestado en su gloria y seremos parte de esa manifestación. En general trato siempre de escribir sobre la parte práctica para tu vida de la Palabra, pero también debemos estudiar lo que vendrá después de esta vida, lo práctico del hoy también se aplica para lo práctico del mañana…
Imagino el sentimiento de aquellos que han sufrido injusticias, aquellos con deseos de venganza, aquellos con odios y rencores, aquellos que tienen amarguras por dentro y quieren sacar su dolor. Dios nos dice que Él se encargará de hacer justicia y no nosotros. ¿Significa que a nuestro parecer podremos vivir injusticias y que no sean resueltas? Sí. Todo está en la soberanía de Dios. Si te han engañado no engañes también sino pide a Dios para que ponga perdón en tu corazón. Si te han lastimado o defraudado y quieres hacer justicia por ti mismo, recuerda que le corresponde a Dios y esa justicia que buscas llegará cuando Él nos llame a cuentas.
Hay vida después de la muerte. Una vida que se manifiesta en gloria con Cristo o en humillación y desolación fuera de Él. ¿Ya escogiste de qué lado quieres estar?
No te desesperes por los problemas que atraviesas el día de hoy. El Dios de todo lo que ves está al mando. Además, recuerda que cuando todo termine, podrás disfrutar del momento más increíble al poder compartir la gloria de Cristo cuando sea manifestado. Simplemente no puedo imaginar lo grande que será ese momento y podremos entender al cien por ciento que lo que hicimos al entregar nuestra vida a Jesús era no solo lo correcto sino lo mejor.

Oración
Padre: a veces olvido que no todo es el hoy sino también lo que habrá de venir mañana y ese mañana eres Tú manifestado en tu gloria y yo a tu lado. Te pido que me llenes de tu paz y amor para que los problemas del día a día no me hagan olvidarme de Ti. Gracias por tu palabra y la bendición que es aprender de ella. En Cristo Jesús te doy las gracias.
Amén

8 abr 2010

Colosenses 3:2-3

Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.



No estás leyendo el versículo de ayer sino Pablo nos está insistiendo en la importancia de tener nuestro corazón, nuestras esperanzas, nuestras ideas y nuestra mirada fija en el cielo sabiendo que el Señor de todas las cosas tiene cuidado de nosotros.
Un solo instante que bajes tu mirada, que te dejes envolver por lo que hay a tu alrededor y la cantidad de angustias que pueden venir a tu mente, enojos, corajes, envidias entre otros sentimientos. Como muchos de ustedes saben, tuvimos un temblor de 7.2 grados lo cual no es nada tranquilo. Estoy seguro que mucha gente después de estos segundos en los que el piso no dejaba de moverse, comenzó a recapacitar y entendieron que la vida es una vela encendida que no necesita grandes vientos para que sea apagada. En un instante se termina. No importa si tienes grandes estudios y fortunas o al contrario, finalmente, cada uno de nosotros seremos llamados ante Dios. Si es tan frágil la vida en el mundo ¿por qué entregar toda nuestra atención y dedicación a ella en lugar de las cosas de Dios?
Poner tu atención en las cosas de arriba significa transformar tu manera de actuar y de pensar. El mismo pasaje nos recuerda que el cuerpo anterior se encuentra muerto y tenemos una nueva vida en Cristo Jesús. Ahora, si realmente quieres seguir a Jesús, si realmente has entendido que ya no eres la misma persona, debes saber que tu compromiso es el mantener tu mirada fija y firme en las cosas de Dios. Esto no significa que debas dejar todo lo que haces e irte a algún lugar lejano y apartado. Lo único que debes hacer es crearte un hábito. Uno solo: antes de tomar decisiones pregúntate si Jesús lo haría de la misma forma. ¡Esto es tener tu atención en las cosas de arriba! Antes de enojarte y querer vengarte, antes de querer gritarle al de enfrente, antes de guardar tu orgullo y tu odio, antes de mentir, antes de robar (aunque sea poquito y nadie lo note) antes de engañar, antes de cambiarte de trabajo, antes de comprar una casa, antes de comprometerte con una pareja, antes de tener un hijo, antes de salir de vacaciones. Antes de cualquier cosa: entrega todo a Dios y ponlo a sus pies. Que sea Él quien decida lo que se hace y lo que no. ¿Estás ansioso por tus proyectos o por alguna incertidumbre? ¡Entrégalo a Dios! Fija tu confianza en Él y descansa. ¿Te das cuenta de la gran diferencia? Antes tú llevabas toda la carga. Antes tú tenías que decidir el rumbo y esperar que fuera el correcto. Ahora Dios se encarga de quitarte tus cargas, hacer que tu camino sea ligero y siempre en la dirección correcta. Si no has experimentado esto, probablemente sea por querer seguir en la línea de conocer a Dios pero no querer entregarte por completo… no lo pospongas, no sabes cuánto tiempo más vas a estar aquí. Aprovecha el hoy y ¡disfruta una comunión sólida con Dios!

Oración
Padre nuestro: tú que estás en el cielo y eres Santo, quiero agradecerte por tus bendiciones, por la dirección que le das a mi vida y la forma en que me ayudas a tener la perspectiva correcta. No permitas que mi atención se aparte de Ti, en el nombre de Jesús
Amén

7 abr 2010

Colosenses 3:1

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.



Hace unos días viendo la televisión, me quedé sorprendido por un programa que estaba entrevistando a mujeres adolecentes sobre distintos temas actuales. Algunas de las preguntas eran sobre el consumo de alcohol o drogas, relaciones sexuales entre otras. Además, realizaron una pequeña encuesta en la que los resultados fueron sorprendentes. Estas jóvenes (entre otras) respondieron que sí a las siguientes preguntas: ¿has tenido relaciones sexuales sin protección? ¿Utilizas el alcohol para sentirte más bonita? ¿Prefieres tomar alcohol antes de tener relaciones sexuales? ¿Tener relaciones te vuelve más popular?
¿Qué tiene que ver este programa con el versículo de hoy?
Que este programa me enseñó que no estamos buscando en el lugar correcto y al contrario, definitivamente estamos perdidos. Lo más triste fue ver a cada una de estas jóvenes llorar al ser presentadas sus madres y escuchar su decepción. Al principio parecían estar muy orgullosas de sus actos. Unos minutos más tarde salió lo que realmente estaba en su interior: tristeza, soledad y decepción.
Por alguna razón nos gusta seguir creyendo que lo que el mundo nos puede ofrecer será tan gratificante que llenará los huecos y necesidades en nuestras vidas. Observamos y anhelamos las vidas de los demás. Vemos a celebridades viviendo vidas envidiables y pensamos que probablemente son felices. La realidad es que no lo son. La realidad es que si tú y yo no buscamos las cosas de arriba, las cosas que nos enseñó Cristo, no podremos ser felices, no podremos llenar nuestros vacíos.
Actualmente, estamos siendo atacados por todos lados para llevar un estilo de vida que dista mucho del que Jesús nos dejó. La mujer ahora debe trabajar profesionalmente pues alguien ha decidido que ser mamá ya no es un trabajo de tiempo completo y mucho menos digno. Como matrimonios, el divorcio es una práctica normal y para muchos necesaria. En la educación de los hijos, el amor y temor a Dios no es una prioridad, incluso con aquellos padres creyentes, dejan que sus hijos “decidan”. En cuanto a los hijos, al parecer mientras más jóvenes se emborrachen, prueben drogas y tengan relaciones sexuales, más exitosos son. ¿Esta es nuestra dirección? ¿Hacia este tipo de cosas está nuestra mirada? Seguramente podría poner ejemplos mucho peores pero no tiene sentido. Lo que más me interesa es hacerte recapacitar sobre lo que estamos permitiendo en nuestras vidas, en nuestras familias, con nuestros seres que más amamos. Cada vez que pensamos que el distraer nuestra mirada de Cristo por algo que el mundo ofrece, estamos provocando una “fractura” que muchas veces el repararla es muy “caro”. ¡Dejemos de “fracturar” nuestra vida y permanezcamos con la mirada puesta en Cristo que se encuentra a la diestra de Dios Padre!

Oración
Señor y Padre: hoy me doy cuenta que mi mirada muchas veces se encuentra muy distante de Ti y no quiero seguir así. Dame discernimiento para entender que lo que el mundo me ofrece no trae nada bueno y que el mantenerme pegado a Ti siempre trae bendición y vida plena. Guíame Señor. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

6 abr 2010

Colosenses 2:20-23

Si con Cristo ustedes ya han muerto a los principios de este mundo, ¿por qué, como si todavía pertenecieran al mundo, se someten a preceptos tales como: no tomes en tus manos, no pruebes, no toques? Estos preceptos, basados en reglas y enseñanzas humanas, se refieren a cosas que van a desaparecer con el uso. Tienen sin duda apariencia de sabiduría, con su afectada piedad, falsa humildad y severo trato del cuerpo, pero de nada sirven frente a los apetitos de la naturaleza pecaminosa.


No cabe duda que Dios nos conoce mejor que nosotros mismos. Nosotros seguimos cayendo en situaciones que Dios por adelantado nos advierte que no serán de provecho y aún así nos vemos involucrados en ellas.
La iglesia en Colosas estaba en un momento en el cual, crecían en conocimiento y comunión con Cristo, pero querían seguir utilizando o agregando costumbres, tradiciones o ritos. Se prohibían tocar o probar cosas y se restringían de ciertas actividades. ¡Lo más sorprendente es que el día de hoy estemos igual que hace dos mil años! Seguimos queriendo aumentar sacrificios y rituales a nuestra comunión con Dios pensando que la haremos más santa o más perfecta. ¿Cómo puede llegar la perfección de lo imperfecto? Solamente Dios puede mostrarnos el camino para nuestra comunión con Él y nadie más. Nuestras “grandes ideas” solamente entorpecen ese camino y su desarrollo.
Cuando la Biblia habla sobre la apariencia de estas obras y las confronta con la realidad del pecado de la carne, me sorprende que a veces tomemos tan a la ligera los mandamientos y enseñanzas de nuestro Señor. Si realmente entendiéramos lo alejado que está de Dios el buscar la sabiduría, piedad y humildad fuera de Él, no veríamos a tantas personas desviándose del camino puesto que nos dedicaríamos a predicar con gran esfuerzo sobre el error de seguir estos principios.
No sigas nada más por seguir. Si yo escribo algo, no lo creas solo por creer. Confirma que lo que aprendes, esté basado en la palabra de Dios. La Biblia nos muestra solamente dos principios a seguir en cuanto a rituales de remembranza: la cena del Señor (o comunión con Él) y el bautismo. Precedidos obviamente por el arrepentimiento de pecados y el reconocimiento de la necesidad de un salvador que es Cristo Jesús.
Una vez que has aceptado a Jesús en tu corazón, comienzas una nueva vida. Por esta razón, Pablo pregunta el por qué seguimos regresando al camino viejo, a las andanzas erróneas. ¿Por qué nos son tan atractivas y envolventes? ¿Qué no hemos aprendido que no nos llevan a ningún lado? El seguir a Jesús significa dar la espalda al mundo y dejar atrás aquello que interrumpe tu comunión con Él. Analiza tu vida y medita sobre tus costumbres y si están basadas o no en la Biblia. No en lo que alguien te ha dicho sino la Biblia misma.
Conforme he ido aprendiendo más y más de la palabra de Dios, me he dado cuenta de la diferencia entre lo que enseña Jehová y las enseñanzas que tenemos los hombres. Las segundas, como dice el versículo, tienen apariencia de sabiduría, bondad y humildad mientras las primeras son verdad de sabiduría, bondad y humildad. ¿Lo puedes entender? ¡Dejemos atrás lo humano y sigamos lo divino!

Oración
Padre: Santo eres y sobre todo misericordioso pues me perdonas mis faltas sin que yo lo merezca. Te quiero pedir perdón por aquellas costumbres con las que he continuado y ahora entiendo que no te agradan e incluso que no las has ordenado Tú. Ayúdame a entender que lo que el hombre hace es solamente apariencia de y lo que Tú haces es verdad. Guíame en tu camino, en el nombre de Jesús.
Amén