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5 ago 2010

Salmos 119:129-130

Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco. La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.



La Biblia no es un libro con mitos ni ideas extrañas. No son ritos ni cosas mágicas. Tampoco carece de sentido. La Biblia es la palabra de Dios. En ella encontramos sus estatutos, su mensaje para nosotros. Podemos conocerlo. Podemos comprender sus planes para con nosotros. Podemos darnos cuenta de su amor. Cuando leemos pasajes como el de hoy en el que se hace mención sobre lo increíble que es Su palabra, debemos meditar si nosotros consideramos lo mismo. ¿Qué piensas de la palabra y estatutos de Dios? ¿Piensas que limitan tu vida y son exagerados? ¿Los obedeces? Como escribí anteriormente, los estatutos de Dios tienen sentido. No son ideas locas para ver qué pasa al obedecerlas. Por lo tanto, cuando lees que alguien escribe que los estatutos, los principios de Dios son maravillosos, quiere decir que ya los han experimentado en carne propia. Lo mismo cuando dices que la comida de cierto lugar es deliciosa. Ya fuiste, pasaste tiempo ahí y probaste personalmente los platillos. Con Dios, es necesario pasar tiempo en su palabra, meditarla, memorizarla, pero sobre todo APLICARLA. Una vez aplicada podemos darnos cuenta si lo que dice en su palabra tiene o no tiene sentido. Hoy quiero animarte a obedecer. A romper la barrera que te estorba entre el miedo, orgullo, o alguna otra cosa y la obediencia a la Palabra. Hoy quiero animarte a que obedezcas y posteriormente puedas confirmar en tu propia experiencia que los estatutos del Señor son maravillosos. Que puedas estar motivado y gozoso por haber experimentado a Dios en tu vida.
Es necesario estar recordando lo que la biblia hace por nosotros: da luz y entendimiento. Por alguna razón, los comentarios que se escuchan o leen alrededor de la biblia, normalmente van enfocados a que fue escrita por hombres y no inspirada por Dios, también hablan de lo vieja y poco actualizada con respecto a la sociedad, además critican lo imperativo en los mandamientos. Tal vez has escuchado más comentarios. Lo que busco, es resaltar la diferencia de lo que la gente piensa y cree sobre la biblia en comparación de lo que nosotros vivimos al obedecerla. No estamos obedeciendo a ciegas ni siendo una manada de borregos que no saben hacia dónde se dirigen. Somos borregos que escuchamos a Cristo nuestro pastor. Él nos dirige. Él nos guía. Él nos carga y cura cuando necesitamos ser sanados. Él nos protege. La palabra de Dios, sus mandamientos, sus principios son maravillosos. No te dejes engañar. ¡Lo son! No traen incertidumbre e inseguridad sino luz y entendimiento.

Oración
Padre: gracias por recordarme que obedecerte es increíble, por recordarme que tu palabra trae luz y entendimiento a mi vida. Permite que pueda experimentar esto en mi vida al obedecerte. Quita todo estorbo para que pueda seguirte como Tú lo pides y te deje trabajar en mi vida. Gracias por recordarme que el seguirte no es limitar mi vida sino llenarla de bendiciones, luz y entendimiento. Gracias en el nombre de Jesús
Amén

3 ago 2010

Jeremías 33:2-3

Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.



Lo primero que brinca al leer estos versículos es la descripción de Dios. A veces nos acostumbramos a leer que Dios es grande, todopoderoso, el creador, el rey de reyes, etc. pero no debemos perder la perspectiva ni minimizar su grandeza. Cada vez que leas adjetivos que describen a Dios, has una pausa, entiéndelos y utilízalos para tu día a día. Por ejemplo, si estás atravesando un momento difícil y no encuentras solución, recuerda que Dios es quien creó todo lo que hay a tu alrededor, Él formó cada detalle, mueve los mares y gobierna sobre los vientos. ¿No se disminuyó el tamaño de tu problema al cambiar la perspectiva? Jehová es su nombre. No evolución. No big bang. No millones y millones de años. Jehová. Él dijo y se hizo.
Ahora, lo más increíble de todo, es que ese gran Dios te dice: clama a mí y Yo te responderé y te enseñaré cosas que tú no conoces. ¡Dios quiere tener comunión contigo! No quiere estar lejos. No está en el cielo viendo hacia abajo cómo la pasamos en la tierra. ¡Te está buscando! Quiere mostrarte cosas. Como un Padre guía a su hijo, así Dios quiere mostrarnos sus caminos, sus bendiciones, su gracia, su misericordia y sobre todo su amor.
Mucha gente piensa que Dios no nos escucha. ¿La causa? No contesta mis oraciones. He escuchado historias de personas que viven enojadas con Dios pues les prometieron que si oraban Dios les concedería lo que pedían. Pasó el tiempo y la respuesta que esperaban no ocurrió. ¿Qué pasó con ese Dios que quiere mostrarme cosas y que me dice que responderá cuando yo clame a Él? ¿Acaso es el mismo Dios que no contesta mis oraciones y al mismo tiempo me ama y me dice que quiere estar en comunión conmigo? Si. Es el mismo. ¿Entonces? Cuando nosotros no ponemos atención a lo que dice la Palabra de Dios y escuchamos o entendemos lo que queremos entender, cambiamos la realidad y el significado de las cosas. Por ejemplo, Dios nos dice que clamemos a Él y responderá. El problema viene en que nosotros damos por hecho que su respuesta será conforme a lo que nosotros pensamos. Dios en ningún momento dijo que la respuesta sería tal o cual cosa. Él prometió responder. A veces no nos gusta aceptar que su respuesta es distinta a la que queremos. ¿Te das cuenta? Nuestro error es querer darle instrucciones a Dios en lugar de recibirlas. Queremos que haga y reaccione como nosotros consideramos que debería ser. Como bien dice el refrán ¡ahora resulta que los patos le tiran a las escopetas! ¿Qué camino prefieres tomar, el tuyo o el de Aquél que formó la tierra? ¿Por qué nos esforzamos tanto en dificultarle el trabajo a Dios? ¿Por qué ponemos tantas trabas en lugar de confiar y dejarlo transformar nuestra vida? Clamemos a Dios y pidamos por entender y aceptar su respuesta. Pidamos por gozarnos en su respuesta. Pidamos porque su respuesta sea de bendición no solo para nosotros sino que también de gloria a Él.

Oración
Padre: gracias. Gracias por tu amor, misericordia, gracia y por permitirme vivirla y entenderla. Gracias por tu palabra que me permite conocerte más. Gracias por querer tener comunión conmigo y decirme que puedo clamar a Ti y Tú responderás. Te pido que pueda aprender a escuchar tus respuestas, a aceptarlas y a entender que son lo mejor para mí y para tus planes. Gracias por tus bendiciones. En el nombre de Jesús
Amén

1ª Samuel 16:7

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.



En el contexto del pasaje, Jehová le indica a Samuel que vaya con Isaí de Belén y de sus hijos, Dios le muestre quién sería el nuevo rey y lo ungiera. Cuando llega, le presentan a Eliab. Samuel al verlo quedó impresionado. Alto, de buen parecer y fuerte. Seguramente con mucho carisma y toda la imagen de un líder. Inmediatamente Samuel toma su propia decisión y dice: seguramente aquí tenemos al elegido. Y Dios contesta con el versículo 17: no, éste no es mi elegido.
Hay dos puntos a tratar en este pasaje. El primero es nuestra forma de reaccionar ante lo que vemos. Cerramos nuestras opciones a lo que tenemos delante y olvidamos que tenemos de nuestro lado a un Dios Todopoderoso que puede cambiar todo en un instante. Ese Señor es el que abre caminos por donde no existían y brinda esperanza al alma que está abatida. Pero ahí vamos nosotros, buscando una solución en lo que vemos en lugar de cerrar nuestros ojos y escuchar a su Espíritu mostrar el camino correcto. Recientemente escuché una historia de una familia que quería adoptar pero estaban pagando una deuda que tenían pendiente. Sus planes, a la vista de todos nosotros, eran terminar de pagar y luego comenzar el proceso de adopción. Los planes de Dios eran distintos. Él se encargó de proveer el dinero a través de una donación que recibieron de una pareja que nunca imaginaron. Su hija fue concebida el día que se les otorgó el dinero para pagar su deuda y comenzaron la adopción que se terminó nueve meses después. Resulta imposible para nosotros poder ver siquiera un poco de la forma en que Dios desarrollará sus planes en nuestra vida. Estamos limitados a lo que vemos y Él no tiene restricción alguna. Entonces, dejemos de frenar nuestra esperanza por lo que vemos y confiemos en Aquel que lo puede todo.
El segundo punto a tratar, es que Dios no ve las apariencias ni lo externo sino el corazón. Tú y yo nos sorprendemos con el físico, con lo exterior, con las obras, pero Dios ve lo que hay en nuestro interior. Se fija en lo más profundo de nosotros y es ahí donde trabaja. Es ahí donde encuentra corazones dispuestos a seguirlo o renuentes y orgullosos. No lo podemos engañar. Aunque intentemos “ser buenos”, Él siempre conocerá nuestro corazón. Jehová nos da una gran lección a través de Samuel al rechazar a Eliab a pesar de que parecía el candidato perfecto. No, dice Dios, yo no veo lo que ustedes ven, yo veo el corazón. Preocupémonos por tener un corazón sincero y dispuesto a servir.

Oración
Padre: gracias por mostrarme que tus planes son superiores a los míos y que abres caminos donde yo no veo nada. Ayúdame a confiar en Ti y no en lo que veo pues ahora entiendo que estoy limitado. Te pido por mi corazón, porque sea agradable a Ti y siempre quiera servirte. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

2 ago 2010

1ª Juan 4:10

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.



Él nos amó. Envió a Jesús para reconciliarnos con Él. ¿Qué hacemos nosotros? Honestamente tengo que estarme recordando constantemente lo que Jesús hizo por mí pues me doy cuenta que es muy fácil olvidarlo y comenzar a hacer mi vida. Es increíble poder leer versículos como éste y recordar lo que Dios ha hecho por mí y por ti. No solamente me buscó a pesar de mis errores, sino que envió a su Hijo para que fuera sacrificado en propiciación de mis pecados. Son mis pecados y Jesús tuvo que pagar por ellos. Tal vez si eres padre, puedas comprender mejor el amor de Dios hacia nosotros al ver a tus hijos y pensar en todo lo que haces y harías por ellos con tal de protegerlos y guiarlos por un buen camino.
Lo que hizo Dios es algo grande. Tan grande que dividió el tiempo en antes y después de su venida. Pero lo importante es entender que su venida y su sacrificio estuvieron basados en amor. El amor consiste en que Dios nos amó primero. No consiste en sentir “mariposas” en tu estómago. No son una serie de impulsos. El amor consiste en que Dios envió a su Hijo Jesús para perdón de nuestros pecados. ¿Qué quiere decir? Que el amor no es para uno mismo sino para entregarlo. Dios no guardó a su unigénito para Él sino que lo ofreció al mundo. Lo entregó en amor. Dejó algo suyo. A su hijo. No tomó en cuenta el ser Dios y se hizo hombre para morir por nosotros. No hay palabra que pueda describir mejor lo que Jesús y Dios hicieron sino amor. Por las calles escuchamos que el amor acaba. Que el amor es fugaz. Canciones que hablan de amor y desamor. Historias y novelas que buscan encontrar el amor. Si tan solo buscaran en la biblia, encontrarían que: Dios es amor (1ª Jn 4:8). Dios es la esencia misma del amor. No hay amor sin Él, no hay amor fuera de Él. Por eso el “amor” se acaba. Por eso hay tanto “desamor” en el mundo. Porque no está fundado en Él. Porque no está basado en la raíz de donde proviene el amor. Queremos tomar la idea de amor y moldearla a lo que nosotros consideramos que debe ser. Pensamos que el amor es encontrar al “príncipe azul” con el que siempre has soñado. El amor no es una persona o un acto. El amor es Dios. Mientras más lo conoces más puedes amar.
El acercamiento a Dios viene con el arrepentimiento, con el reconocimiento de tus faltas, con la aceptación de tu necesidad por Cristo y todo esto gracias al camino que Él preparó primero con Jesús. Nosotros no amamos a Dios ni lo buscamos primero. Él se encargó de buscarnos, de amarnos y de enseñarnos que quiere ser nuestro Padre. Si realmente quieres entender el amor, conoce a Dios.

Oración
Padre: quiero conocerte y entender lo que es el amor. Hoy entiendo que mi idea del amor no es la correcta. Quiero conocer Tu amor. Te pido perdón por mis pecados y te doy gracias por haberme amado y buscado. Ayúdame a vivir amando y entregándome por los demás, a vivir siendo testimonio de que sigo a Jesús. En Cristo Jesús te lo pido.

Amén

29 jul 2010

Proverbios 13:3

El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina.



Lo primero que me viene a la mente es recordar cuántas veces he tenido que pedir perdón por algo que dije que no estaba bien. ¿Cuántas veces has dicho: cómo pude haber dicho esto o aquello? Controlar nuestra boca no es cosa fácil. La biblia está llena de advertencias sobre ella. Nos previene sobre lo destructiva que es y lo indomable que puede llegar a ser. Nuestra boca puede provocar nuestra propia ruina si no aprendemos a entregarla a Dios. Nuestra boca debe ser controlada por nosotros y no al revés.
Aquello de lo que hablamos, dice la biblia que es lo que tenemos en el corazón. ¿Estamos criticando? ¿Juzgando? ¿Mintiendo? ¿Utilizando groserías?
¿Cómo hablas?
Seguramente cuando eras pequeño te corrigieron sobre lo que debes o no decir. Pero no creo que te hayan advertido sobre lo destructivo que puede ser el no controlar tu lengua. Me parece que muy pocas personas entienden y aceptan que al cuidar nuestra lengua protegemos nuestra vida y al no hacerlo provocamos nuestra propia ruina.
¿Por qué no hacemos un compromiso y entregamos nuestras palabras a Dios?
Qué mejor que hablar lo correcto. Qué mejor que cada vez que digas algo sea constructivo, promueva la gracia y amor de Dios. Esto no significa que vas a tener que cambiar tu tono de voz o las palabras que utilizas hablando ahora pura cursilería. ¡NO! La transformación que Dios quiere no va por ese camino sino por el lado de entregar aquello de lo que hablamos no dejando que nuestra lengua nos controle y sea ella quien decida lo que habremos de decir.
Piensa en aquellos momentos en los que no controlaste tu boca y las consecuencias que se derivaron de ello…
Todos hablan, pocos controlan lo que dicen. La lengua debe ser controlada.
Para poder controlar nuestra boca, debemos analizar nuestra forma de hablar. Debemos meditar en cómo nos dirigimos a las personas, cómo expresamos nuestras inconformidades y nuestras diferencias, cómo le hablamos a nuestros superiores y a aquellos a nuestro cargo, cómo le hablamos a nuestros seres queridos cuando estamos contentos y también cuando estamos enojados, cómo contestamos cuando nos lastiman o molestan, en general: meditar en lo que sale de nuestra boca en cualquier circunstancia.
Hoy Dios nos dice que no controlar nuestra lengua traerá ruina a nuestra vida. Es probable que, como yo, ya hayas experimentado parte de esa ruina por no haber controlado tu boca. Hagamos caso de este proverbio y comencemos a poner control sobre lo que decimos y protejamos nuestra vida.

Oración
Señor: te pido perdón por tantas cosas que he dicho que no están bien. Te entrego mi lengua porque yo no puedo controlarla. Ayúdame a que de mi boca salga bendición y no destrucción. Cambia mi forma de hablar Señor. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús
Amén

28 jul 2010

Proverbios 29:25

El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro.

A todos nos gusta la seguridad. De hecho la incertidumbre es la que siempre nos trae angustias y nos quita el sueño. Cuando estamos inseguros, no sabemos cómo dar el siguiente paso. No sabemos si debemos decir sí o no. No sabemos si debemos ir o regresar. ¿Te quieres cambiar de trabajo? ¿De casa? ¿De ciudad? ¿No sabes si debes tener o no una pareja? ¿No sabes si debes o no tener un hijo o más hijos? ¿No sabes qué hacer? Has una pausa. No dejes que todo lo que está a tu alrededor te estorbe. Toda esa inseguridad tiene un fundamento: el temor al hombre y la falta de confianza en el Señor. En otras palabras: has preferido escuchar lo que los hombres dicen, has preferido quedar bien con los hombres, has preferido no ser diferente, has preferido seguir lo que la gente dice y todo esto por encima de lo que Dios quiere.
¿Te das cuenta de lo que está pasando? Cuando Dios nos dice que el temor a los hombres es un lazo, nos explica las consecuencias que tiene el seguir ese camino. ¿Cuál es ese camino de los hombres? Preguntarás. Aquél que no está basado en la palabra de Dios. ¿Cuánta gente no acude a revistas para buscar cualquier tipo de consejos o incluso horóscopos? ¿Qué tipo de seguridad puedes encontrar ahí? Lo único que encuentras es un lazo que te ata y no te da nada a cambio.
El temor al hombre es un lazo.
¿Le das la espalda a Dios por darle la cara a los hombres? ¿Confías más en lo que tú puedas hacer que en lo que Dios? ¿Crees que Dios no entra en esta o aquella situación que estás atravesando?
No puedo entender cómo se permea el temor a los hombres en nuestra vida. ¿Cómo nos volvemos esclavos del qué dirán? Nos volvemos adictos a ser aceptados. Ahora debemos comportarnos como “la Señora Sociedad” diga. Pero para ello debemos hacer a un lado al verdadero Señor Jehová.
La vida, como bien sabes, no es fácil. Dios no nos está ofreciendo una vida color de rosa y sin problemas. Lo que sí nos ofrece es una alternativa para vivirla.
Nos ofrece seguridad. Nos ofrece libertad. Nos ofrece dirección y un camino. Ya has intentado utilizar tus métodos y date cuenta de dónde te han llevado. ¿Pusieron un lazo a tu vida? ¿Te dieron seguridad o crearon mayor incertidumbre?
Todas las preguntas que hice al principio, si bien, no se resuelven de un día para otro, si las pones en oración, las entregas a Dios, confías en Él, tendrás paz, tendrás seguridad y al tiempo que Dios quiera, vendrá tu respuesta sobre lo que debas hacer. No más temor, no más incertidumbre ni angustia sino obediencia y confianza en el Señor.

Oración
Padre: Tú conoces mi vida. Te pido que me perdones y me transformes. No quiero seguir teniendo temor al hombre sino aprender a temerte a Ti y seguirte siempre. Te entrego mis problemas pues no sé qué más hacer. Te pido que pongas paz y seguridad en mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido.
Amén

27 jul 2010

Deuteronomio 30:16

Hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, preceptos y leyes. Así vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá en la tierra de la que vas a tomar posesión.


Cuando alguien te hace alguna recomendación, normalmente escuchas y realizas tu propio juicio utilizando esa información. De ahí decides qué hacer. Con Dios, en algunos aspectos, funciona de esa manera, pero en otros no. Si bien, sus proverbios son recomendaciones para nuestro propio bien, cuando leemos en su palabra “te ordeno que ames al Señor y que andes en sus caminos” la verdad es que no tenemos mucho campo para movernos sino que tenemos que aceptar que en este rubro no hay otra opción mas que obedecer. Sin embargo, el mundo y sus principios nos tratan de convencer sobre la poca libertad que se deriva de esta obediencia al Señor. ¡Falso! Jesús claramente nos explica que cuando permanecemos en Él, conocemos la verdad y esa verdad nos hace libres. ¿Libres de qué? Del pecado.
Dios te está llamando. Te busca. Quiere tener comunión contigo. Pero no funciona como tú y yo queremos sino como Él lo ha establecido: arrepintiéndonos de nuestros pecados y pidiendo perdón por ellos a través del sacrificio de Jesús. Tal vez si leemos el versículo al revés y parafraseado puedas ver más claro el mensaje: tengo un plan especial para ti y quiero llenarte de bendiciones porque te amo. Lo que necesito de ti es que me ames y andes en mis caminos, que obedezcas mis mandamientos y guardes mis leyes.
El Señor tiene buenos planes para ti y para mí. Pablo nos dice que cosas que nunca imaginamos son las que el Señor tiene para los que le obedecen. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo entregarnos completamente sabiendo que habrá tanta bendición y cuidado de nuestro Señor? Porque implica entregar las riendas de nuestra vida y ceder al Señor el trono de nuestras decisiones. Porque somos egoístas. Porque no entendemos que es por nuestro propio bien. Porque seguimos pensando que el mundo tiene más que ofrecer que nuestro Dios. ¿Qué otra razón tienes para no entregar tu vida a Dios?
Si crees en Dios, hoy te tengo una noticia: Él te pide que lo ames y lo obedezcas, no en una que otra ley o mandamiento sino en absolutamente todo. Que mantengas tu vida alineada a sus principios y andes en sus caminos. Que te apartes del pecado y busques estar en comunión con Él. A cambio, Él nos promete cuidado, abrigo, sustento, techo y sobre todo amarnos. ¿Qué te detiene para obedecer? ¿Qué te estorba para entregar tu vida al Señor? Si creemos en Dios debemos ser congruentes y entregarle nuestra vida sin restricción. ¡Hagámoslo!

Oración
Padre Celestial: gracias por tu amor y cuidado. Gracias porque no merezco tanto amor incondicional. Te pido perdón por mis pecados. Te pido que pongas en mi la obediencia y la entrega que tú pides, te pido que tomes el trono de mi vida, que me guíes por tus caminos y que ande en tus principios. Muestra el camino y yo te seguiré. No permitas que el mundo me distraiga y aleje de Ti, en el nombre de Jesús te lo pido.
Amén

26 jul 2010

2ª Samuel 7:22

¡Qué grande eres, Señor omnipotente! Nosotros mismos hemos aprendido que no hay nadie como Tú y que aparte de Ti no hay Dios.



¿Cómo es tu ritmo de vida? ¿Duermes lo suficiente? ¿Trabajas de más? ¿Pierdes mucho tiempo en llegar a tu trabajo? ¿Te gustaría ganar más dinero? ¿Te gustaría salir de vacaciones? ¿Te gustaría comprar una casa? ¿Te gustaría tener otro auto? ¿Piensas que te hacen falta muchas cosas? ¿Estás enojado? ¿Estás preocupado? ¿Estás triste?
¿Dónde y cómo entra Dios en tu vida?
Cuando leo las características de Dios, grande, omnipotente y no hay nadie como Tú, me doy cuenta del camino equivocado que he tomado. Me estoy preocupando por el día a día ¡y también por el futuro! por mi trabajo, mi familia, por la salud, por tener ahorros, por ser responsable, etc. Seguro preguntarás ¿y eso está mal? No. No lo está. El problema no es buscar ser responsable sino el poner por encima de Dios nuestras necesidades terrenales. Buscar primero lo que creemos necesitar y luego el reino de Dios. Querer mi crecimiento profesional por encima de mi crecimiento espiritual. Aumentar mis responsabilidades y actividades y disminuir mi tiempo con Dios. ¿Ya has puesto en una balanza el tiempo de calidad que dedicas a Dios contra tus demás actividades?
El mundo gira más rápido que nosotros. Nos gusta intentar alcanzarlo pero en realidad no podemos y más importante aún, NO DEBEMOS. Ese camino no nos lleva a ninguna parte. Ese camino nos aleja de Dios.
Has una pausa. Reflexiona. ¿Tiene sentido tu vida? ¿Qué piensas de tu relación con Dios?
Hoy quiero animarte a que reenfoques tu atención, tus esfuerzos y tus metas. Que todo gire alrededor de Dios. Hoy quiero que después de meditar en tu vida y en lo que Dios quiere y tiene para ti, puedas decir: ¡Cuán grande eres Señor! ¡En verdad no hay nadie como Tú!
Estas palabras las dice David en agradecimiento a Dios. Hay que buscar la perspectiva correcta, aquella que está en la palabra de Dios.
Al principio pregunté tu estado de ánimo y por aquellos pensamientos que traes en la mente. Lo que te quita el sueño y lo que no te deja descansar. Recuerda que todo se mueve rápidamente pero en ti está el decidir por dónde quieres ir.
Espero que hoy puedas entender que es necesario hacer ajustes en tu vida, que puedas reconocer que Dios es grande y omnipotente y estés deseoso de cambiar tus prioridades y tu enfoque para buscar su reino y su gloria por encima de todo.
¡Cuán grande eres Señor!

Oración
Padre: en verdad eres todopoderoso. Hoy vengo ante Ti con mi corazón humillado pidiendo perdón. Te pido que cambies mi vida y pueda tener la perspectiva correcta poniendo tu reino y tu gloria por encima de todo. Te pido que pueda ver lo lejos que están de ti mis prioridades y que pueda ser sabio para corregir y cambiar todo lo que no esté en línea contigo. En Cristo Jesús te lo pido. Amén

21 jul 2010

Apocalipsis 3:20

Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.



Siempre he escuchado predicaciones que nos muestran el amor tan grande de Dios hacia nosotros utilizando este versículo como ejemplo. Dios mismo, el Señor, está tocando la puerta de nuestros corazones, la puerta de nuestra vida. Nos busca. Nos llama. Quiere que nos reconciliemos con Él. ¡Es increíble saber que Dios me busca y me permita tener comunión con Él!
Sin embargo, me parece que podemos aplicar este versículo no solo para el “primer” encuentro con Dios sino a lo largo de nuestra vida con Él. Me explico mejor. ¿Cuántas veces te has sentido sin rumbo, cansado, angustiado, enojado, sin esperanza? Yo muchas. ¡No todas al mismo tiempo! Pero en diferentes etapas de mi vida he experimentado momentos y situaciones difíciles. Estoy seguro que tú también. Si recordamos algunos pasajes de Santiago, sabemos que las pruebas que tengamos serán para nuestro propio bien.
¿Entonces por qué es tan difícil atravesarlas?
Porque nos tardamos en entender su propósito: abrir la puerta de nuestro corazón al Señor y reconocer que estamos haciendo las cosas a nuestra manera y no a la Suya. Las pruebas no son difíciles, ¡lo difícil es dejarnos ser transformados! Me he dado cuenta que mi corazón y mi vida no tiene una sola puerta sino muchas. Está la puerta de mi trabajo que a raíz de muchas situaciones muy difíciles he aprendido a abrirla y entregarla a mi Dios. Está la puerta de mi esposa, la puerta de mi amor al prójimo, la puerta de mis enojos, de mi orgullo, de mi falta de paciencia, del dinero y así la lista sigue.
¿Puedes entenderlo?
Si bien, el pasaje nos habla de nuestro primer encuentro con Dios al reconocer nuestros pecados y aceptarlo para que viva en nosotros. También tenemos que aceptar que nos cuesta trabajo abrir las demás puertas de nuestra vida. Debemos darnos cuenta que cuando nada parece salir bien, cuando no tenemos paz, cuando ya no podemos más, no son las circunstancias las que provocan este estado sino nuestro Dios llamando a nuestras distintas puertas que debemos abrir. Es nuestro Señor orillándonos y llevándonos a una esquina para que lo único que podamos hacer sea voltear al cielo y reconciliarnos con Él.
Hoy Jehová está llamando a tu puerta. Puede ser la primera o alguna otra, pero te está buscando y quiere que te reconcilies con Él. Quiere mostrarte un camino distinto. Quiere mostrarte su amor y gracia. Quiere que seas su hijo y Él tu Padre. ¿Qué vas a responder?

Oración
Señor: te pido perdón. Hoy quiero abrir la puerta de mi corazón, la puerta de mi vida y pedirte que pueda ser reconciliado contigo. Te pido que vivas en mí. Estoy cansado, derrotado y necesito de Ti, de tu palabra y de tus caminos. Lléname de tu amor y de tu gracia y ayúdame a vivir conforme a Tu voluntad. Gracias por esta nueva oportunidad que me das. Gracias en el nombre de Jesús
Amén

20 jul 2010

Proverbios 20:3

Honroso es al hombre evitar la contienda, pero no hay necio que no inicie un pleito.



La versión reina Valera dice: …mas todo insensato se envolverá en ella.
Estoy convencido que es más fácil entrar en discusión que evitarla. Todo se complica cuando nuestro punto de vista, nuestras ideas y sobre todo nuestro orgullo están de por medio. Me gusta la descripción de Reina Valera al explicar que cuando entramos en algún pleito o discusión y en lugar de frenarla le damos vida, nos vemos envueltos por la misma pelea y de ahí nada bueno puede salir. Cuando un pleito nos envuelve, nos quita la claridad para pensar, la humildad en el corazón no está a la vista sino fuera de esa envoltura, el amor al prójimo queda en el olvido junto con el respeto. Lo único que ha sobrevivido es el odio, el orgullo y los deseos de “vencer”. ¿Cuántas veces lo seguiremos haciendo? Es muy probable que ya hayas vivido algo así, que te hayas peleado con algún ser querido, con algún compañero de trabajo o alguien en la calle. Te dieron un golpe en tu “punto frágil” y explotaste. Te dejaste envolver por la furia. Te dejaste dominar por la ira. Diste rienda suelta a la contienda en lugar de buscar evitarla. Nuestro Dios conoce perfectamente lo que pasa por nuestra mente. Sabe que si no ponemos dominio sobre nuestro ser, los resultados pueden ser muy destructivos. Por eso su palabra está llena de principios y mandamientos, para guiarnos a una mejor vida. Para evitarnos caer en problemas que no sabremos resolver. Para llevarnos a una mejor comunión con Él. ¿Acaso crees que el honrar a tus padres, no mentir, no cometer adulterio, tienen como propósito el que Dios sea más dios? El propósito de sus mandamientos es mostrarnos un camino distinto al que conocemos. Un camino mejor. Observa a tu alrededor. Cuando te encuentres en medio del tráfico rumbo a tu trabajo, date cuenta del estado de la gente. Cuando veas personas discutiendo y perdiendo todo tipo de cordura, es en ese momento cuando decidimos tomar las riendas de nuestros impulsos y echamos todo a perder. Tú conoces las consecuencias. Las has vivido una y otra vez. ¿Cuántas veces más?
Hay un programa que me gusta mucho acerca de un entrenador de perros que enseña a las personas la psicología del perro. Perros que parecían no tener solución, se vuelven tranquilos y dóciles al entender que su dueño es el que toma las decisiones. El resultado es bueno para todos, tanto para el perro, el dueño y los vecinos. Así mismo me gustaría que pusiéramos atención a nuestro “entrenador” Dios y escucháramos con gran atención a todas las correcciones que nos hace en cada día que vivimos. Dejarnos corregir y dócilmente aceptar nuestro error. Recuerda, dar rienda suelta a tus enojos, pleitos y contiendas no trae nada bueno, por el contrario, es honroso, sabio y correcto el evitarla.

Oración
Señor: Tú sabes lo difícil que es para mí controlar mi carácter. Perdona que termine envuelto en pleitos y no te deje trabajar en mi corazón. Te pido que me transformes. Te pido que pueda escuchar tu voz cuando las cosas se salen de control. Corrige mi vida Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

6 jul 2010

Marcos 10:20-22

Maestro dijo el hombre, todo eso lo he cumplido desde que era joven. Jesús lo miró con amor y añadió: una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. Al oír esto, el hombre se desanimó y se fue triste porque tenía muchas riquezas.


¿Cuántos de nosotros pensamos que estamos llevando una vida en cumplimiento con las escrituras? Al leer esto me pregunto si no nos hemos conformado y en consecuencia nuestro crecimiento ha sido frenado. Pensamos que con aquello que hemos entregado es suficiente. Pero Dios quiere más. Quiere tu vida entera. No pedazos, no migajas. Todo tu corazón y toda tu entrega.
Por otro lado, Jesús nos muestra que nunca dejará de estar trabajando con nosotros pues a pesar de que este joven rico había cumplido con los mandamientos, le dice que todavía hay más por aprender, que lo siga para enseñarle.
Seguramente ya has escuchado comparaciones entre este joven y personajes como Pedro y Andrés su hermano quienes al escuchar a Jesús pedirles que lo sigan, dejan todo atrás sin dudar y siguen a su maestro. Lo interesante de esto es preguntarse ¿dónde estoy yo? ¿De qué lado me iría? ¿Tengo miedo de perder mis bienes, mi salud a mis familiares y seres queridos? ¿Estoy afanado con mi trabajo? El joven rico se desanimó y se fue triste al escuchar lo que Jesús le pedía. Nos dice la Biblia que tenía muchas riquezas y por ello el dolor en su corazón por pensar que tendría que deshacerse de ellas para seguir a Cristo. ¿Qué tan dispuesto estás de seguir a Jesús? ¿Lo sigues mientras tu vida pueda seguir igual? O tal vez aceptas algunos cambios pero nada radical como este joven que seguía los mandamientos pero su corazón seguía en donde él quería.
Siempre he pensado que el joven rico nunca se imaginó de las enormes bendiciones que se perdió al haber dado la espalda a Jesús. Lo que no había pensado es en lo parecido que somos a ese joven. Nos gusta apegarnos a las cosas. Nos dan seguridad y estabilidad. Dios sabía que este joven tenía su corazón y esperanza puestos en sus riquezas. De la misma forma sabe que tú y yo tenemos problemas para entregar nuestros trabajos, nuestros familiares, nuestra salud, nuestros enojos, nuestros rencores, nuestra impaciencia, nuestra incredulidad, nuestra soberbia y así la lista sigue y sigue… Todas estas “virtudes” estorban a Jesús. Piénsalo por unos momentos…
Si Jesús llegara en este momento contigo, estoy seguro que le podrías decir que has cumplido con algunos o varios mandamientos. Pero lo que más me interesa es que pienses sobre aquello que te preguntaría y pediría que entregaras para seguirlo. ¿Cómo te sentirías? ¿Triste? ¿Enojado? Es una gran prueba. Date cuenta de aquello que está estorbando en tu relación con Dios. No dejes que te absorba a tal grado que te sea gravoso el tener que dejarlo por seguir a nuestro Señor…

Oración
Padre nuestro: Tú que estás en el cielo y eres Santo, quiero pedirte que me muestres cómo entregarte mi vida por completo. Quita de mi todo aquello que te estorbe y límpiame. Señor, pongo mi vida a tus pies para servirte. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

29 jun 2010

Mateo 17:20

Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará, y nada os será imposible.



Los discípulos habían intentado sacar un demonio y no habían podido. Llegan con Jesús y le piden su ayuda. Después de que Jesús saca al demonio, le preguntan por qué no habían podido y el verso 20 es la respuesta: por poca fe.
Muchas veces he escuchado sobre este pasaje. Se ha predicado mucho sobre el grano de mostaza y lo pequeño que es y la importancia de ser transformado a través del crecimiento en la fe. Recientemente estuve meditando en este pasaje después de una predicación. Para este entonces, Jesús ya había alimentado a miles y miles de personas con solo unos panes y unos peces. También sanó enfermos de lepra, ciegos, paralíticos, mudos entre otros. Había calmado tormentas y hecho milagros sobresalientes. Pero los discípulos no pudieron pasar la prueba y acudieron pidiendo auxilio a Jesús. ¡Cuántas veces nos ha pasado! Después de intentar por aquí y por allá. De buscar soluciones. De hablar con todos los que podamos. De meditar, preocuparnos y angustiarnos. Finalmente nos damos cuenta que ¡no se puede y necesitamos ayuda! Necesitamos a Jesús. ¿Cuánto tenemos que recorrer para darnos cuenta de que necesitamos de Cristo? ¿Cuántas veces tenemos que echar a perder algo para entender que lo estamos haciendo mal? ¿Cuántos divorcios para incluir a Dios en tu matrimonio? ¿Cuántas bancarrotas para incluirlo en tus finanzas? ¿Cuántas úlceras y gastritis para dejarlo que te llene de Su paz? Estoy convencido de que Dios ya ha hecho milagros en tu vida y te ha demostrado lo que es capaz de hacer. ¿Por qué se nos olvida tan rápido? ¿Por qué bajamos la mirada?
La respuesta es: fe.
Después de tanto darle vueltas a la fe y al grano de mostaza llegué a una conclusión: Jesús no nos está diciendo que la fe tiene tamaños o grados. ¡Nosotros somos los que le hemos puesto niveles! Pienso que Jesús está tratando de abrir nuestros ojos al ¡utilizar un granito de mostaza! Nos está diciendo: no se trata de tener mucha o poca, se trata de tener o no tener. El grano es diminuto pero muy significativo. Si realmente existieran grados de fe, ¿no te parecería increíble que con tan poca fe se pudiera hacer algo tan grande como mover montañas? Piensa en esto: Jesús nos está diciendo que con la fe del tamaño de un grano de mostaza ¡podemos hacer maravillas! Insisto, no se trata de mucha o poca sino de entender lo que es tener fe. No pienses que necesitas mucha fe para seguir adelante, tampoco pienses que tienes poca fe porque no ves resultados. Entiende que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no ves.

Oración
Padre Santo: a Ti sea la gloria. Ahora entiendo que no he tenido fe y te pido que me transformes. Dame entendimiento y permite que pueda vivir con fe en tu Hijo Jesús. Ayúdame y rompe cualquier barrera que yo ponga en contra de entregarte mi vida y mis problemas. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

28 jun 2010

Colosenses 4:17-18


Díganle a Arquipo que se ocupe de la tarea que recibió del Señor, y que la lleve a cabo. Yo Pablo, escribo este saludo de mi puño y letra. Recuerden que estoy preso. Que la gracia sea con ustedes.


Recuerden que estoy preso…
Muy pocas veces escuchamos a Pablo compartiendo su situación como algo difícil. En general parece siempre el hombre de hierro que atraviesa todo tipo de incertidumbres y no deja de caminar hacia adelante. Redactó toda una carta a los colosenses enfocando toda su atención al Señor y no a su situación de preso. Sufriendo físicamente. Probablemente tuvo momentos en los que pedía porque terminara su martirio injustificado igual que tú y yo cuando nos desesperamos por lo que nos acontece. Pide a los colosenses que oren por él. Que le den ánimo y lo apoyen. Somos humanos. Si bien, estoy convencido que Dios nos llena plenamente, creo que como hermanos jugamos un papel sumamente importante en transmitir el amor y consuelo de Dios entre nosotros. Unas palabras de aliento, un tiempo escuchando a alguien triste, una ayuda financiera o cualquier otra cosa. Con estas actitudes damos vida al amor de Cristo en nuestro hogar y medio que nos rodea.
Conforme pasa el tiempo y atravieso distintas pruebas o momentos difíciles, comprendo más el éxito y fortaleza que tuvo Pablo en compartir la palabra de Dios y atravesar tantas dificultades. Sus cartas están llenas de instrucciones para sobrevivir momentos así. Pero él tuvo que atravesarlos primero para poder decir que el vivir es en Cristo y el morir es ganancia. Siempre se mantuvo con la mirada fija en el Señor. No la movió ni un instante y por ello siempre dio la gloria a Dios sin importar su estado.
No sé si estás atravesando una etapa difícil. Tal vez te encuentras cansado, desgastado y sin ánimo. Pablo dijo: recuerden que estoy preso, recuerden mi situación. Tú también puedes abrir tu corazón a Jesús y decirle que estás cansado, sin fuerzas y derrotado. Acude a la fuente donde brota vida en abundancia: el Señor Jesús.
También quiero escribir sobre la instrucción que da Pablo a Arquipo. No necesariamente significa que no estaba cumpliendo con su trabajo, pero me hace pensar en que a veces nos cuesta trabajo recibir instrucciones y aún más los regaños o correcciones. Como fieles en Cristo debemos aprender a escuchar y entender que no todo lo hacemos bien y que habrá gente que nos muestre nuestro error. Aprendamos a escuchar y recibir consejos.
Por último, me encanta que cuando terminan las cartas siempre comparten la gracia de Dios para aquellos que están escuchando. Hoy hago lo mismo: que Dios los bendiga y llene de su gracia.

Oración
Padre: a veces es difícil entender lo que pasa en mi vida, pero con el ejemplo de Pablo entiendo que debo siempre buscar darte la gloria y que Tú estás siempre al control de todo. Te pido pongas paz en mi corazón. gracias en el nombre de Jesús
Amén

25 jun 2010

Colosenses 4:14-16

Los saludan Lucas, el querido médico, y Demas. Saluden a los hermanos que están en Laodicea, como también a Ninfas y a la iglesia que se reúne en su casa. Una vez que se les haya leído a ustedes esta carta, que se lea también en la iglesia de Laodicea y ustedes lean la carta dirigida a esa iglesia.



Quiero seguir hablando del impacto que tienen aquellas personas que no vemos inmediatamente. Ahora aparece Ninfas. ¿Quién es y que hizo? ¿Qué crees? No sabemos. Ni siquiera estamos seguros si era hombre o mujer. Pero lo que sí podemos estar seguros es que tenía gran disposición para las cosas de Dios pues abría las puertas de su casa para recibir creyentes y estudiar la Palabra. Tal y como lo escribí, no es necesario ser el centro de atención ni el más conocido por la congregación para ser un buen siervo de Dios. Aquellos que están cumpliendo con trabajos menos vistos, tal vez menos llamativos, son también parte esencial del ministerio de Dios. Esto nos llama a buscar nuevas formas de trabajar para nuestro Dios. ¿No puedes hablar en público? ¿Qué tal si abres las puertas de tu casa para que se predique a Dios? ¿Eres muy ordenado? Apoya en la organización de las actividades y ministerios. No dejemos a un lado el servicio al Señor porque no vemos una actividad inmediata o llamativa en la que podamos servir. Ninfas prestó su casa a la iglesia, no sabemos si hizo más, pero eso bastó para que fuera recordado siempre en la Palabra de Dios como un ejemplo para nosotros, como una motivación para seguir trabajando sin importar lo grande o pequeña que sea nuestra aportación.
En estos pasajes salen nuevos personajes como Lucas y Demas. Más creyentes que apoyaban a Pablo mientras se encontraba preso. ¡Qué importante es el apoyo entre hermanos! Ya he mencionado mi asombro por culturas como la judía en la que el apoyo entre ellos es asombroso. Me encantaría a la iglesia del Señor que sobresalga por su entrega a los demás. Que la gente se sorprenda de que no solo en una comunidad seamos así sino en todo el mundo nos comportamos igual.
Por último, quiero hacer énfasis en la importancia de compartir a Dios. La carta que escribe Pablo, no está llena de buenas ideas para que después de leerla sea guardarla en un cajón. Está hecha para compartirse entre los que creemos en Jesús. Así como cada libro que tenemos en la Biblia. Pablo pide a los colosenses que por favor lean la carta en la casa de Ninfas y también a la iglesia de Laodicea. Probablemente no se leyó unas cuantas veces sino muchas.
Hoy quiero invitarte a meditar en tu servicio y entrega a Dios. ¿Qué estás haciendo para servir? ¿Qué estás esperando para hacerlo? ¿Qué te frena a hacerlo? Busquemos ser transformados por Dios para servirlo en todo lo que hagamos.

Oración
Padre: gracias por tu amor tan grande. Gracias por guiarme y mostrarme un camino distinto y lleno de bendición. Te pido sabiduría para encontrar nuevas formas de servirte y entregarme a ti. Permite que mi vida te de gloria en todo lo que hago. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

23 jun 2010

Colosenses 4:11

También los saluda Jesús, llamado el Justo. Éstos son los únicos judíos que colaboran conmigo en pro del reino de Dios, y me han sido de mucho consuelo. Les manda saludos Epafras, que es uno de ustedes. Este siervo de Cristo Jesús está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios.


… y me han sido de mucho consuelo.
No sé si te ha pasado pero a veces pienso que dentro de una congregación hay personas más importantes que otras, que aquél que predica está por encima del que ayuda con la organización o simplemente es un hermano que siempre está dispuesto a ayudar pero no lo vemos porque está “tras bambalinas”. Cuando leo pasajes como este, me doy cuenta que hemos tergiversado el principio del evangelio y hemos construido estructuras (en nuestra mente o en la congregación) que se parecen más a las humanas que a las de Dios. Me explico mejor. Pablo comparte el gran apoyo y consuelo que han sido para su vida personas como Tíquico, Onésimo y Jesús el Justo. Cada uno de ellos estuvo ahí para fortalecerlo, escucharlo, animarlo, orar por él y ver por su bienestar. Pero como ni Tuíquico ni Jesús el Justo tienen cartas a los colosenses o alguna otra iglesia, los tomamos como personajes menores dentro de la iglesia. El problema no termina ahí. Esta idea la trasladamos a nuestros tiempos y comenzamos a encasillar a los miembros de la congregación entre “mayores” y “menores”, aquellos que figuran vs los que no aparecen tanto. ¡Error! Dios no quiere que todos sean iguales. Para ello nos hizo distintos y únicos. Tampoco busca que tengamos organigramas en la iglesia y que uno o unos manden por encima de los demás. Para que esto no sucediera, Cristo se encargó de darnos el ejemplo perfecto cuando lava los pies de sus discípulos. He venido a servir, dijo. Ese es nuestro compromiso: servir a Dios sirviendo a los demás. Hoy quiero que entendamos que cada uno de nosotros podemos ser de gran apoyo y utilizados grandemente en la obra del Señor. Ya sea para orar, para consolar, para escuchar, para predicar, para organizar, para cualquier actividad que realices en servicio al Señor, es un granito de arena que ayuda a construir montañas. No dejemos que nuestra costumbre al mundo sea trasladada a nuestra iglesia. No hay rangos ni distinciones. Todos somos siervos y como dice Pablo, podemos ser de gran consuelo los unos con los otros.
Por último quiero comentar sobre Epafras que dedicaba mucho tiempo a la oración por los colosenses. Se preocupaba porque mantuvieran una actitud firme en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Me hace reflexionar en lo poco que oro por los demás. Pablo describe las oraciones de Epafras como una lucha. Definitivamente un gran ejemplo a seguir: orar constantemente, buscando conseguir una victoria por nuestros hermanos para que no pierdan el camino y se mantengan firmes en la fe.

Oración
Padre: perdona mis pecados. Pon en mí un corazón humilde que busque estar siempre sirviendo y que no busque ser servido. Ayúdame a orar siempre por mis hermanos y hacerlo con amor y pasión como si fuera por mí mismo. te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

22 jun 2010

Colosenses 4:10

Aristarco, mi compañero de cárcel, les manda saludos, como también Marcos, el primo de Bernabé. En cuanto a Marcos, ustedes ya han recibido instrucciones; si va a visitarlos, recíbanlo bien.


Te voy a platicar lo que pasó con Marcos. Pablo y Marcos trabajaban juntos en el ministerio del Señor. Como sabemos, Pablo fue fuerte y soportó cualquier tipo de adversidad como el estar preso y aún así continuar compartiendo a Jesús. El caso de Marcos no fue igual. No tenía la misma entereza. No tenía el mismo carácter. Pablo se enoja fuertemente con él y se separan. Algunas iglesias toman estos pasajes para justificar separaciones de sus miembros o incluso para promover la destitución de algunos. Pero si leemos detenidamente el pasaje, nos muestra que Pablo pide a los colosenses que, a pesar de su desacuerdo, lo reciban bien, es decir como de la familia. Pienso que Pablo meditó y recapacitó su desacuerdo con Marcos. Probablemente entendió que Dios es soberano y utiliza distintas personalidades para compartir de su palabra, así que no todos debían ser como él. Es fácil criticar y juzgar los defectos de los demás. Es fácil enojarse cuando ponemos el cien por ciento o más y vemos que otros no hacen lo mismo. Puede ser en tu lugar de trabajo, en un equipo en tu escuela o incluso en tu familia. El punto es que consideramos que, por realizar un mayor esfuerzo y soportar más que los demás, tenemos el derecho de juzgar. Falso. Cada persona es un mundo distinto y solamente Dios es quien tiene el derecho de llamar a cuentas. ¿Quién eres tú para juzgar? Tal vez aquellos que no tienen la misma fuerza han llevado una vida más difícil que la tuya. Y aunque no fuera así, no nos corresponde juzgar. Pabló juzgó a Marcos. Lo rechazó. Pensó que no era útil para el ministerio y prefirió seguir sin él. Algunas veces he estado a favor de Pablo. ¿Cómo trabajar con alguien que no es confiable al cien por ciento? Pero ahora me contesto reconociendo que es en Dios en quien confiamos.
También quiero resaltar la importancia de la unidad en la iglesia de Dios y cómo Pablo buscó fortalecerla al incluir a los discípulos que se encontraban con él y promover la oración entre los unos y los otros haciéndonos entender que somos un solo cuerpo.
Por último, quiero hacer énfasis en la petición de Pablo hacia Marcos: recíbanlo bien. A pesar de nuestros problemas, debemos perdonar. Debemos amar. Debemos entregar nuestros corajes al Señor y no permitir que echen raíces en nuestro corazón. A mi parecer, Pablo lo entendió y por ello pide que reciban a Marcos así. Ahora medita en esto ¿cómo tratas a la gente? ¿Perdonas? ¿Amas? ¿O solamente juzgas y criticas? Sigamos el ejemplo de Pablo con Marcos y reconciliémonos con aquellos que hemos tenido nuestros altercados.

Oración
Padre: te pido que pongas humildad y perdón en mi corazón. Perdóname porque no he buscado tu gloria sino la mía cuando no perdono y prefiero guardar mi orgullo. Te pido que pongas amor en mi para con mi prójimo. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

21 jun 2010

Colosenses 4:7-9

Nuestro querido hermano Tíquico, fiel servidor y colaborador en el Señor, les contará en detalle cómo me va. Lo envío a ustedes precisamente para que tengan noticias de nosotros, y así cobren ánimo. Va con Onésimo querido y fiel hermano que es uno de ustedes. Ellos les pondrán al tanto de todo lo que sucede aquí.


¿Quiénes son Tíquico y Onésimo?
Dos seres humanos como tú y yo. Tenían hambre, preocupaciones y problemas como los que enfrentas cada día. ¿Qué hizo que su vida fuera diferente? Fieles servidores y colaboradores en el Señor. La iglesia (o el cuerpo) de Dios no está formada por personajes célebres y exclusivos. No necesitas cumplir con años y años de estudio para poder formar parte de ella. Tampoco es necesario realizar retiros y vivir aislado para ser considerado un santo y por lo tanto ser digno de poder trabajar para Dios. La iglesia del Señor está conformada por personas que han sido reconciliadas con Jehová a través de su arrepentimiento y reconocimiento de Jesús. Personas comunes que buscan corregir sus pasos y alinearlos con los principios de Dios. No entiendo por qué algunas congregaciones olvidan que todos estamos “enfermos” y necesitamos a Jesús para ser sanados. Congregaciones que ponen parámetros que consideran necesarios para participar en algún ministerio. Lo que pide Dios es un corazón humilde y dispuesto. Busca personas que entregan su vida entera y se dejan dirigir por Él. Estos son Tíquico y Onésimo. Dos personas como tú y yo que haciendo su vida, decidieron darle un giro de ciento ochenta grados y caminar por el camino de Jesús, servirlo y trabajar para Su gloria.
A veces parece sin sentido el leer pasajes como los saludos iniciales y finales donde escriben sobre personas que no figuran mucho en la Biblia y realmente no nos enteramos de qué es lo que hicieron. Pero su vida estaba llena de sentido: servir a Cristo y trabajar para su iglesia. En general solamente nos enteramos de la vida de aquellos líderes que hicieron historia. Escuchamos de Alejandro Magno o de Napoleón pero no escuchamos sobre las miles de historias de aquellos que sirvieron a estos grandes personajes. Nosotros somos esos pequeñitos trabajando para un solo Rey y Señor. Cambiando al mundo con su palabra, pero sobre todo, siendo transformados por su amor, misericordia y gracia. Trabajando para que la gloria siempre sea para Él.
¡Hoy quiero animarte y recordarte que ser parte de la iglesia de Dios es increíble! Recordarte que es para Él que trabajamos y es a Él a quien servimos. Has una pausa. Has a un lado todos tus problemas y recuerda en quién has confiado y a quién has entregado tu vida. Es a Él a quien damos gloria.

Oración
Padre: agradecido estoy por permitirme tener comunión contigo. Gracias por tu amor y misericordia. Gracias por tus bendiciones que siempre son abundantes. Padre, quiero pedirte que no dejes de transformar mi vida. Que siempre pueda servirte y esté al pendiente de cómo servirte aún más. Guíame en tu camino siempre. En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

8 jun 2010

Colosenses 4:5-6

Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.


El capítulo tres de Colosenses nos enseñó a comportarnos de manera agradable a Dios. Ahora Pablo incluye a las personas que no conocen de Cristo y la forma en la que debemos actuar frente a ellos. Resulta interesante que sus palabras sean aprovechar cada momento al máximo, conversación amena y saber cómo responder. Personalmente he escuchado tan malos comentarios de los que seguimos a Cristo que al leer estos versículos entiendo que nos hemos separado de ellos. Obviamente, como en todo, siempre hay aquellos que están haciendo bien su trabajo pero tristemente, es probable que la mayoría de las personas, sea correcto o no, tienen una imagen de los cristianos como aquellos que no escuchan razones, juzgan y creen que todos están mal menos ellos. ¿Lo has escuchado? ¿Lo piensas? Bien, como siempre, la Biblia es nuestro aliado para caminar por el camino correcto y corregir nuestros errores.
Cuando finalmente reconoces a Jesús y te arrepientes de tus pecados, la Palabra nos dice que tienes el derecho de ser llamado hijo de Dios (Jn1:12). Los derechos siempre vienen acompañados de obligaciones y el dar un buen testimonio es una de ellas. Piensa en esto por un momento: ¿Qué imagen quieres que la gente tenga de los seguidores de Jesús? Personalmente, me gustaría que la gente relacionara lo siguiente: amorosos, amables, de principios sólidos, humildes, que escuchan y respetan, pacientes y por último, coherentes en lo que creen y hacen. Esto es lo que me gustaría que la gente pensara de nosotros. ¿Cómo lograrlo? Cumpliendo con nuestras obligaciones. Cuando te encuentres con personas que no conocen a Dios, aprovecha el momento y da testimonio hablando con gracia y amor, sin críticas, sin imposiciones, con humildad y buscando siempre que Jesús sea el que brille y no tú.
Por otro lado, he notado que algunas personas se concentran tanto en su vida espiritual, en cómo fortalecerla y crecerla, que se olvidan a veces que hay personas allá afuera que no entienden lo que están haciendo. Se olvidan de aquellos que no conocen a Dios y se concentran en sí mismos. Los que quieran estar con ellos, deben tener la misma pasión y conocimiento, si no, mejor no se acerquen. ¡Qué lejos de lo que aprendimos hoy! Definitivamente debes buscar tu crecimiento espiritual y estar encaminado a ello, pero no debes olvidar a la gente que está a tu alrededor por el hecho de que no comparten tu forma de ser.
El lugar en el que naciste, tu familia, todo lo que te rodea lo planeó Dios para que pudieras dar testimonio de Él en los lugares específicos y con las personas específicas a las que tú tienes acceso, aprovecha las oportunidades al máximo, y da un testimonio digno de un buen siervo de Dios.

Oración
Señor: perdona mis pecados. Perdona el mal testimonio que he dado y ayúdame a tener siempre presente el buscar un comportamiento agradable a Ti y en especial con aquellos que no te conocen. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

2 jun 2010

Colosenses 4:2-4

Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar.


¿Cuántas veces no te has sentido cansado, desesperado o desilusionado? ¿Cuántas veces te has sentido presionado o entre la espada y la pared? Seguramente tu respuesta sería: muchas. Te tengo una noticia, la vida en Cristo no elimina estas situaciones. Seguirás atravesando momentos difíciles. Pablo estaba compartiendo del evangelio con pasión y determinación. A causa de éste, fue llevado preso. Si en general las cárceles no tienen mucho que ofrecer, en ese entonces mucho menos. Eran cavernas probablemente con poco control sanitario y poca comida. Pero Pablo, independientemente de este momento tan difícil en su vida, no nos pide que oremos por su pronta liberación y por un juicio justo. Por el contrario, pide que oremos por la apertura de corazones y por que sea sabio para compartir el evangelio. Analicemos esto otra vez desde nuestra perspectiva. Te encuentras encarcelado, o sin trabajo, o con problemas familiares, con deudas, con enfermedades que acaban contigo y tu familia. Tienes un papel y una hoja para escribir sobre tu situación. ¿Qué pides? ¿Qué cuentas? Honestamente dudo mucho que nuestras primeras líneas estén enfocadas en que oren por nosotros para compartir de Dios. Ahora, no quiere decir que por esta razón no lo hagamos. ¡Al contrario! Ya tenemos el ejemplo de Pablo, ahora nos toca seguirlo. No dejemos que los problemas nos envuelvan a tal grado que nos quiten toda esperanza y perspectiva de las cosas. Todo lo tenemos que poner a los ojos de Dios. Por esta razón Pablo podía escribir que su principal inquietud era aprovechar ese momento en la cárcel para compartir a Jesús. Él sabía que se encontraba ahí por una razón especial y quería llevarla a cabo. Hoy, todo lo que estás atravesando tiene un propósito: que te acerques más a Dios. Que abras tu vida y entregues esa área personal que tanto has querido dejar cerrada. Problemas siempre habrán. La vida siempre estará llena de altibajos. La diferencia es cómo le hacemos frente a ellos. Con Dios o sin Él. Con fe o desilusión. Con nuestras fuerzas o las de Cristo. Con las promesas del mundo o las de Jehová. Con los ánimos de la gente o el aliento y consuelo de la Palabra.
Tu vida y la mía deben estar destinadas a compartir a Cristo. Cada uno de nosotros fue puesto en un lugar específico en el que debemos cumplir con este propósito. Dejemos de quejarnos, dejemos de estar deseando que nuestros problemas se acaben o que las enfermedades sean sanadas. Mejor trabajemos en nuestra tarea principal: compartir del evangelio.

Oración
Dios Padre: definitivamente cambias mi perspectiva de la vida. a veces me lleno de tantas cosas que olvido que lo más importante es llevar tu palabra a los demás. Perdóname. Quiero vivir en servicio a Ti. Quiero seguirte y agradarte. Te pido que me llenes de tu paz, gozo y paciencia para atravesar mis pruebas pegado a Ti y buscando ser testimonio tuyo en lugar de buscar terminar con los problemas. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

1 jun 2010

Colosenses 4:1

Amos, proporcionen a sus esclavos lo que es justo y equitativo, conscientes de que ustedes también tienen un amo en el cielo.



¿Por qué hacer esta declaración? Para frenar un comportamiento que se venía dando como algo normal. Las costumbres son muy peligrosas. No nos hacen meditar y simplemente las seguimos como borregos pues así se ha hecho siempre. Pero cuando queremos seguir a Jesús, tenemos que poner a la luz de su palabra todo aquello que hacemos y no hacemos. Es muy probable que lo que sucedía en esa época no diste mucho de la actual. Con algunas variantes, pero la esencia del problema probablemente sea la misma: la falta de amor, humildad, misericordia y gracia.
¿Por qué puedo tratar mal a otra persona? Porque pienso que soy superior a ella. Porque pienso que tengo la autoridad para hacerlo y nadie puede pedirme cuentas de lo que hago. Recientemente he leído artículos sobre la esclavitud y trata de humanos en el mundo. Niños y niñas forzados a trabajar o a prostituirse. Situaciones que denotan lo bajo que podemos caer como humanos cuando seguimos nuestro instinto de supervivencia y hacemos caso omiso a la Palabra de Dios. La empresa Walmart tiene varios documentales en su contra explicando cómo explotan a la gente para trabajar en sus fábricas. Pero no hay que ir tan lejos para encontrar estas injusticias, a veces basta con observar en tu casa, con tus familiares, con vecinos o conocidos. Ahí encontramos, en diferentes escalas, personas que maltratan a su prójimo. Dueños de empresas que no ven a sus empleados como seres humanos. Que dejan atrás la humildad y el amor pensando que sus empleados no necesitan pasar tiempo con sus familiares, no necesitan un sueldo más digno, no necesitan prestaciones. Vemos empresas sanas que crean más empresas para evadir el reparto de utilidades. ¿Qué es todo esto sino lo contrario a lo que dice el versículo de hoy? Dar lo justo y equitativo… Personas buscando lo suyo. Personas que no les importa aplastar a alguien más. La esclavitud no se da solamente con un amo y un esclavo. La esclavitud se da cuando pensamos que somos superiores por la situación que atravesamos y la utilizamos para nuestro beneficio.
Finalmente todos seremos llamados a cuentas. Espero que hoy pueda motivarte a amar a tu prójimo, a recordar que debemos ser humildes y reconocer que por misericordia y gracia de Dios estamos donde estamos. Animarte a siempre dar lo justo y equitativo en la mira de Jesús y no la tuya. Y sobre todo recordar que tenemos un Amo en el cielo. No permitamos que las costumbres sigan perjudicando a tanta gente. Pidamos al Señor que cambie nuestra actitud y que seamos sensibles a lo que pasa a nuestro alrededor. Piensa en esto ¿estoy siendo justo y equitativo en todo lo que hago?

Oración
Padre: perdona que he sido egoísta y no me he preocupado por mi prójimo. Ayúdame a vivir agradecido y en humildad para reconocer las necesidades que hay a mi alrededor. Pon en mí, un corazón sensible y no duro que olvide tus palabras. Guíame en tu camino. En Cristo Jesús te lo pido
Amén

21 may 2010

Colosenses 3:25

Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.



A la mayoría de nosotros nos gustaría que dijera: si alguno hace injusticia, entonces tienen el derecho de vengarse y aplastarlo regresándole todo el mal que hizo por habernos hecho sentir mal. Con más o menos énfasis, pero estoy seguro que cuando te han hecho algo, siempre te has molestado. ¡Es nuestra naturaleza! Pero recuerda que al realizar un compromiso con Jesús, justamente estás clavando esa naturaleza en la cruz y comienzas una nueva vida guiada principalmente por el Espíritu que mora en ti y no tus deseos carnales.
Hay muchas injusticias en el mundo. Siempre las ha habido y siempre las habrá. No las justifico, simplemente veo la historia y me doy cuenta que el ser humano es egoísta y egocéntrico, por lo que si debe pasar por encima de alguien para lograr sus objetivos lo hará. ¿No lo vemos por todos lados? Presidentes autoritarios, personas traficando personas, asesinatos, robos, explotación sexual, explotación laboral, y así la lista sigue… ¿Injusticias? ¡Muchas! No me levanté deprimido. Simplemente quiero enfatizar que la palabra de Dios no nos dice que debemos acabar con las injusticias. Nuestro deber no es ir con la bandera de la justicia en alto y acabar con todos los que hacen el mal. Por lo tanto, tampoco en tu propia vida eres el encargado de hacer justicia con todo lo que te pasa. Lo leíste bien. No te corresponde desquitarte ni buscar que se haga lo correcto. Dios es quien se encarga de corregir, de juzgar y de dirigir los desenlaces.
En la versión de Dios habla hoy, traducen el versículo diciendo: pero el que hace lo malo, recibirá del mal que ha hecho, porque Dios juzga imparcialmente.
No nos podemos librar de las injusticias. Puedes estar atravesando por una. Si no, tristemente tarde o temprano te puedo decir que pasará. Pero cuando esto suceda, debes recordar la Palabra de Dios que nos muestra quién es el que se encarga de establecer la justicia, quién se encarga de juzgar y quién es el Rey de todo lo que hay. No cargues con todo ese coraje que conlleva el ser lastimado, defraudado, engañado, humillado, o cualquier otra cosa, ¡entrégalo al Señor! Permite que Él restaure tu corazón y puedas vivir en su paz y gozo. Deja a un lado tus impulsos y permite que el Espíritu te muestre un camino distinto donde no te encargas tú de que todo se resuelva a tu manera, sino que permites que el Señor sea quien acomode y resuelva a su manera. Créeme, puede parecer que tu idea es mejor o que es necesaria, pero la palabra de Dios no se equivoca. Si nos dice que el que hace injusticia recibirá juicio por su injusticia, estemos seguros que así será. Y no cualquier juicio, será un juicio de Dios, así que dejemos de buscar solucionar todas las injusticias y dediquémonos a obedecer y seguir a Jesús entregándole nuestra vida.

Oración
Señor: Tú conoces mi corazón y mis impulsos. Perdona que busque ejercer justicia por mí mismo. Ayúdame a entregarte todas estas cargas y confiar en Ti en todo momento sabiendo que el juicio es Tuyo y no mío. Quiero vivir en tu paz y no con enojos y resentimientos. Gracias por tu palabra. En Cristo Jesús
Amén

20 may 2010

Colosenses 3:23-24

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.



¿Qué piensas de la hipocresía? ¿Qué piensas de las mentiras y los engaños? El año pasado fuimos testigos de un fraude muy grande de un señor llamado Bernard Madoff. Todo lo que hizo fue para su propio bien a costa del malestar de muchos. En varios países vemos grandes diferencias entre pobres y ricos. Pobres que cada vez son más pobres y los ricos más ricos. ¿Para quién trabajan aquellos que se aprovechan de los pobres? ¿Para Dios? Pero los ejemplos no terminan ahí. Dice la palabra que todo lo que hagamos sea como para el Señor y no para los hombres. Cuando no quieres perdonar, ¿a quién estás obedeciendo? ¿Cuando buscas venganza y tienes corajes? Cuando vives decidiendo en qué vas a obedecer y en qué no, ¿Estás haciéndolo para Dios?
A mi parecer el dilema de seguir a Cristo en todo lo que hacemos entra cuando el resultado inmediato y físico nos es adverso al obedecer. ¿Qué pasaría si tus clientes supieran que sigues a Jesús? ¿Tu trabajo sería ejemplo de ello? Cuando tus compañeros de trabajo comienzan a hablar de religiones, ¿prefieres quedarte callado para no ser señalado? No nos gusta ser objeto de críticas. No nos gusta ser señalados. Nos gusta ser admirados y respetados. Dios no quiere que pases un mal rato por ser señalado o criticado, lo que busca es abrirte los ojos al círculo vicioso en el que estás metido. Se llama mundo. Tiene una forma de pensar, de actuar, de criticar, de admirar y de solucionar problemas. Dios, el Señor, tiene otra. ¿Para cuál quieres trabajar? Una dista mucho de la otra.
Todo lo que hagas hazlo de corazón para el Señor. No con hipocresía. No para aparentar ser un buen cristiano. Para Dios. Tal vez estás acostumbrado a trabajar para ser reconocido por los hombres, tal vez has tenido que soportar a personas que no toleras y poner una sonrisa mientras te muerdes la lengua. Esto no es lo que busca Dios. Lo que Dios quiere es enseñarte a vivir distinto a lo que has vivido. A que dejes tantos vicios que traes arrastrando. Quiere enseñarte a vivir obedeciendo y haciendo todo para Él. ¿El resultado? No más hipocresías en tu vida. No más mentiras, no mas engaños, no más miedos a ser señalado o al qué dirán. Gozo y más gozo por obedecer y seguir al Rey de reyes. Paz por saber que estás trabajando para la autoridad máxima. Paz por saber que Él es quien tiene el control de todo lo que pasa a tu alrededor. Esperanza al saber que de Él recibirás herencia. A veces estamos tan involucrados en nuestras actividades que pasan los días y luego los años y no nos percatamos de lo inmiscuidos que estamos en ello y lo alejados que estamos de trabajar y entregar nuestra vida a Dios como Él nos lo pide. No sigamos por este camino…

Oración
Padre: gracias por recordarme el camino correcto. Quiero obedecerte y pedirte que me muestres cómo entregarte mi vida al cien por ciento. Todo lo que haga lo quiero hacer para Ti y dejar atrás mi costumbre de querer agradar al ojo humano. Perdona mis pecados Señor y límpiame en el nombre de Jesús
Amén

19 may 2010

Colosenses 3:22

Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.



Aunque en muchos países ya no existe la esclavitud como tal, podemos seguir entendiendo este versículo como una forma de conducir nuestro trabajo y en general, cualquier actividad que realizamos. Además nos muestra que el ministerio de Jesús no era abolir la esclavitud ni comenzar revoluciones para luchar por sus derechos. Actualmente todo está enfocado en nuestros derechos, en el bien común y en tener una vida digna. Estoy de acuerdo con todo ello, pero la misma Palabra de Dios nos dice “¿de qué sirve al hombre si ganara el mundo y perdiere su alma?”. Debemos enfocarnos en seguir los pasos de Jesús y no agregar lo que nosotros consideramos como importante. Insisto, evitar las injusticias es muy bueno, pero enfocarnos en que primeramente las personas que están involucradas en ellas conozcan de Dios, es mucho mejor.
Obedecer en todo lo que nos pidan, sirviendo en todo momento sin importar que nos vean o no, no tratando de caer bien ni de tener buena fama, simplemente cumpliendo en todo con corazón sincero y temiendo a Dios.
¿Por qué tanta gente trabaja distinto cuando no está su jefe o no lo están viendo? ¿Por qué las empresas tienen que contratar a un supervisor y luego a un supervisor del supervisor y luego ponen una cámara que supervise al supervisor del supervisor? ¿Suena un poco ilógico y desconfiado no?
Si quieres compartir a Jesús, no tienes que andar con una biblia para todos lados y hablar de Él en todas tus conversaciones. La principal, y a mi parecer, más importante forma de compartir tu amor a Jesús es en la obediencia y entrega a Él. Si tus compañeros se van temprano el día que no hay un supervisor o jefe, tú te quedas hasta la hora que debe ser. Hay muchas profesiones que tienen muy mala fama de cumplir con los trabajos a tiempo como el área de la construcción. Te dicen una fecha y terminan varios meses después. ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué vivimos mintiendo y buscando agradar a los ojos del hombre? ¿Cuántas personas no andan “lamiendo las botas del jefe”? Buscamos agradar al hombre. Buscamos ser reconocidos por el hombre. Nos gusta subir de puesto. Nos gusta trabajar para grandes y reconocidas empresas. Nos gusta que nos vean hacia arriba. ¡Alto! Dios siempre te va a ver hacia abajo. Trabaja para agradar a Dios. No te quejes si tu trabajo es de una u otra forma, estoy seguro que podría ser diferente y menos conflictivo, pero por algo Dios te puso ahí. Trabaja para Dios. Cumple con tus obligaciones no para ser reconocido sino para agradar a Dios. Jehová es tu jefe. Él es el director de todas las corporaciones. El es el director del mundo y todo se sujeta a Él. Trabajemos con corazón sincero para Él.

Oración
Padre: gracias por recordarme cómo trabajar. Me vi envuelto en querer trabajar para la gente y ser reconocido por ellos. Perdona si no he trabajado para agradarte. Quiero que mi trabajo te de la gloria y te pido que me guíes para que así sea. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

18 may 2010

Colosenses 3:20-21

Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que se desanimen.



Qué fácil es utilizar inadecuadamente la autoridad o el poder. Como padres, se tiene la facultad de decir sí o no y no hay más en la discusión. Son una especie de reyes en su pequeño reino (¡dependiendo el tamaño de la familia!). Cuántas veces no preguntaste como hijo: ¿por qué no? Y la respuesta fue: porque no o porque lo digo yo y punto.
Por el otro lado están los tipos de hijos. A mi parecer se dividen en dos: obedientes y desobedientes. El desobediente no le importa recibir consejo, no quiere escuchar ningún tipo de corrección y probablemente no tenga una buena relación con sus padres. El primero, es muy probable que su comunión familiar sea mejor aunque no es garantía. La única diferencia entre estos dos es que el obediente sabe que debe obedecer y busca hacerlo constantemente independientemente de sus fallas.
Esta es nuestra naturaleza. Dios nos habla a través de Pablo y previene sobre posibles conflictos familiares. No se trata de estar de acuerdo o no. Todos tenemos la posibilidad y probablemente caigamos en desobediencia a nuestros padres y en desesperar a nuestros hijos. Hoy quiero que medites sobre tu actitud como padre… Ahora medita tu actitud como hijo…
Evalúa tu comportamiento a los ojos de Cristo y no con los tuyos.
Hijos: obedezcan, escuchen a sus padres, hagan caso de sus consejos y respétenlos. Padres: no abusen de su autoridad, cuiden a sus hijos y guíenlos con paciencia y amor, no se dediquen a regañarlos y decirles que están haciendo todo mal pues solamente los desanimarán.
Nos dice el versículo que como hijos no debemos desobedecer pues esto no agrada a Dios. ¡Este es un gran consejo para los padres! Padres, dejen de utilizar su autoridad para corregir como les plazca y utilícenla para guiar a sus hijos en la obediencia a Dios. Si corrigen, hagan notar a sus hijos que lo que están haciendo es desobedecer primeramente a Dios. Hijos, obedezcan a sus padres. Todos hemos sido hijos y tenido que obedecer o por lo menos escuchar a nuestros padres. Así como Dios Padre tiene cuidado de nosotros y busca nuestro bien, de la misma forma nuestros padres lo buscan o buscaron. Tal vez lo hicieron de buena o mala manera pero seguro lo intentaron hacer, pero como hijos no nos corresponde el juzgar su desempeño, solamente nos corresponde obedecer. Pongamos atención tanto como padres como hijos para obedecer al Señor en nuestros roles familiares. Estoy convencido que gran parte de los problemas que encuentran las familias, están derivadas de no seguir este principio tan elemental. Y tú ¿qué piensas?

Oración:
Padre: perdona que no he sido obediente. Te pido que me guíes para ser el hijo que Tú quieres que sea. Te pido que me guíes para que sea el padre que me pides que sea. Ayúdame a ver mis errores y trabajar con amor y paciencia. Ayúdame a que en mi familia estés siempre presente y seas la base de la misma.
En Cristo Jesús te lo pido.
Amén

12 may 2010

Colosenses 3:18-19

Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas.



No, no me equivoqué. Hay mucho que decir sobre estos dos versículos que no se podía escribir en una sola página.
¿Qué ha pasado con el matrimonio? ¿Qué está pasando con nuestra sociedad? ¿Por qué cambiamos de un extremo al otro y sobre todo sin quedarnos en el punto intermedio? De ser una bendición y una piedra angular para la formación de una familia, ahora es un simple contrato con más y más cláusulas (dependiendo si te asesoraron bien o no) que puedes terminar cuando te parezca pertinente. El divorcio como ya lo sabes, de ser un tabú hace no muchos años, ahora es algo “necesario”. Hay tantas familias disfuncionales, tantos divorcios, tantas personas que se casan varias veces o aquellos que ya no le ven sentido al casarse… ¿El motivo? Cada integrante de la familia hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. ¿El rol que Dios le dio a cada miembro? En el olvido.
¿Por qué nos alejamos tanto de Dios?
Porque seguirlo significa exponer nuestro interior, abrir nuestra vida y dejar que la palabra de Dios nos examine. Significa dejar de ser egocéntrico y obedecer al Señor en lo que Él muestra que debemos obedecer y no en aquello que nosotros consideramos que debe ser.
¿Por qué las esposas o las mujeres en general se ponen a la defensiva cuando escuchan que deben sujetarse a sus maridos? Porque hemos hecho un mal trabajo obedeciendo al Señor como maridos. ¿Por qué los hombres tienen tanto problema en amar a sus esposas como Dios lo pide? Porque han hecho un mal trabajo en obedecer a Dios como esposas. ¿Lo ves? ¡Nos gusta echarle la culpa a la otra persona! El problema somos tú y yo, ¡no el de enfrente! Ponemos condiciones para cambiar: cuando deje de hacer esto, yo hago lo otro, cuando cambie su carácter, yo me sujeto y así vamos destruyendo aquello que Dios planeó de una manera perfecta y para nuestro bien.
No sé cómo es tu pareja. Probablemente tenga varios errores. ¿Tú no los tienes? ¡O tal vez pienses que no tantos como tu pareja! Pero no se trata de perdonar hasta 70 veces 7 sino de amar y respetar como Dios nos lo pide: sin condición, sin esperar algo a cambio, sin buscar el beneficio personal. Tal y como Cristo nos amó y perdonó sin merecerlo, a pesar de nuestra rebeldía y de nuestra indiferencia, así debemos amar y construir matrimonios basados en el amor de Dios. Matrimonios que sean ejemplo de que seguir a Jesús es la base para que sea feliz, duradero y lleno de bendición.
Finalmente, si tienes dudas de que obedecer al cien por ciento será lo mejor, necesitas poner a prueba a Dios y dejar que te muestre cómo el camino de la obediencia siempre es el mejor.

Oración
Padre: en verdad eres perfecto. Quiero pedirte que no dejes de transformarme a pesar de mi rebeldía. Ayúdame a obedecerte como Tú me lo pides y que pueda dejar atrás mi orgullo que tanto estorba en mi comunión contigo. Ayúdame a que mi fe crezca y entienda que obedecerte siempre será lo mejor. Lléname de amor y perdón. Guíame en mi matrimonio. En el nombre de Jesús
Amén

11 may 2010

Colosenses 3:18-19

Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas.


Pablo nos ha ido instruyendo en cómo comportarnos en nuestro camino con Jesús: busca las cosas de arriba, has morir la naturaleza terrenal, perdona, tolera, ama a tu prójimo, que gobierne la paz en tu corazón, instruye y escucha consejo, y así llegamos a los versículos de hoy. Si por mí fuera, eliminaba el versículo 19 y seguramente si por las mujeres fuera quitarían el 18. Pero gracias a Dios no se trata de decir lo que pienso ni ideas de alguien más. Gracias a Dios, tampoco tengo que ser el más santo e impecable para poder compartir estas palabras contigo. En la misericordia de Dios, hoy puedo reflexionar sobre el amor conyugal. Definitivamente he fallado y estoy seguro que tú también. No se trata de darnos cuenta quién es mejor o peor. Sin duda alguna, a los ojos de Dios, todos estamos en el proceso de ser transformados o ni siquiera lo hemos empezado. Cada vez que empezamos a juzgar o criticar con nuestros parámetros, estamos olvidando que es Dios a quien le corresponde ese papel. Esposas sujétense a sus maridos, esposos amen a sus esposas y no sean duros con ellas. Si juntamos los dos versículos, y pensamos en cumplirlos en su totalidad, la equidad vuelve y se tiene una armonía perfecta. ¿El problema? Nuestra incredulidad y orgullo se interponen a nuestra fe y compromiso con Dios.
¿Por qué he de sujetarme a mi marido? ¿Qué acaso soy inferior que él? Primero que nada, para Dios no hay inferior o superior. Es un mal pretexto que he escuchado muchas veces y es utilizado para poder justificar su postura y no exponerse a ser analizado a través de la mira de Dios. ¿Amar a mi esposa y no ser duro con ella? Pero a veces es necesario mostrar severidad.
Mujeres, probablemente pueda ayudarles el conocer la manera en que Dios nos pide que las amemos: Efesios 5:25 nos dice que debemos amarlas como Cristo amó a la iglesia. Efesios 5:28 dice que debemos amarlas como a nuestros propios cuerpos. ¿Qué hombre no tiene cuidado de su propio cuerpo? ¿Cómo amó Cristo a la iglesia? Simplemente entregó su vida por ella…
Tal vez no te has animado a obedecer al cien estos mandamientos por el resultado que pudiera tener. Pensamos en lo que nos pudiera afectar. Pensamos que podríamos ser débiles y que nos van a ver la cara. En realidad pensamos solamente en nosotros mismos. Hoy, contra mi orgullo (y probablemente el tuyo), te animo a que obedezcamos a Dios y que confiemos en su palabra. No esperes a que la otra persona cambie. No esperes a que pase algo para actuar. Hoy. Ahora. Es el momento de obedecer en esto que tanto trabajo cuesta.

Oración
Padre: Tú sabes lo difícil que es el dejarte dirigir mi vida y confiar al cien por ciento en Ti, pero también estoy convencido que me amas y buscas mi bien. Necesito ser transformado por Ti. Necesito que pongas amor en mi vida, fe, respeto y que aprenda a obedecerte a través de mi pareja. Perdona si no he amado-sujetado como Tú me lo has pedido. Ayúdame a pensar en Ti y no en mí. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén