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31 jul 2009

Santiago 1:26-27

Si alguien se cree religioso pero no le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para nada. La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.



Voy a empezar de atrás para adelante. Consérvate limpio de las manchas del mundo y de su maldad. Por más que te esfuerces, los caminos de Dios no se cruzan en ningún momento con los del mundo. Todo aquello que llama nuestra atención en los espectaculares, las revistas, la televisión, generalmente está enfocada a la exaltación de las personas y Dios no aparece por ninguna parte. Buscan promover caminos que satisfacen necesidades inmediatas pero acaban con tu alma y vida eterna. Esta es la maldad y la corrupción del mundo. Por otro lado, hay un llamamiento a entregarnos por los demás, por atender a los necesitados. En ocasiones debes pensar que no tienes mucho que ofrecer, pero cuando pones tu vida al servicio de los que tienen alguna necesidad, siempre te darás cuenta de lo bendecido que has sido y podrás multiplicar esas bendiciones con tu prójimo. Los huérfanos y las viudas junto con los enfermos y aquellos sin hogar, necesitan apoyo. Seguir los pasos de Jesús es nuestra prioridad. Jesús otorgó su vida para limpiar nuestros pecados y dejó un ejemplo de entrega y servicio dignos de admiración. Tú y yo debemos hacer lo mismo. Tal vez no tengas huérfanos o viudas en tu casa, ¿qué tal tus vecinos? O incluso antes de salir de tu casa, ¿qué tal está tu familia? ¿No necesitan más de tu tiempo? ¿No hay huérfanos y viudas en tu hogar por tu falta de entrega?
Hacer algo por los demás no es fácil. Si lo haces por sentirte bien, te cansarás. Si lo haces por agradar a Dios te cansarás también. Pero si lo haces por AGRADECER a Dios y COMPARTIR lo que te ha dado, entendiendo que por pura misericordia te ha dado lo que tienes, siempre tendrás alas y fuerzas para echar a volar a otras personas.
Por último, la lengua. No importa lo que quieras aparentar, en una discusión siempre salen a “relucir” tus pensamientos internos y aquello que hay en tu corazón. La soberbia, la envidia, los corajes, tus enojos, tus celos, tus amarguras. ¡Con tu boca te puedes delatar en tan poco tiempo! La lengua es un excelente medidor de entrega con Dios. ¿Por qué? Porque te muestra lo que hay en tu corazón. Si dices amar a Cristo pero hablas con puras groserías, te estás engañando dice la Biblia. Si dices amar a Jesús, pero solamente salen críticas y juicios de tu lengua: te estás engañando. No estoy exagerando ni siendo extremista, la Palabra de Dios es la que pone el parámetro a seguir. Examina tu corazón. Analiza tu vida. Frena tu lengua. Atiende a los que tienen necesidades. ¡Entrega tu vida a Jesús!

Oración
Padre Celestial: eres Santo, Poderoso y lleno de misericordia pues me amas sin yo merecerlo. Perdona mis pecados y permite que vea lo bendecido que he sido para que pueda llevar más bendición a los que necesitan. Te pido que controles mi lengua y quites de mí todo lo que hay que no te agrada. Oro en el nombre de Jesús
Amen.

29 jul 2009

Santiago 1:23-25

Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es. Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.


En otras versiones termina diciendo que recibirá bendiciones o será feliz el que es hacedor de la palabra. Recientemente me llegó un correo electrónico buscando un comprador para unos boletos de un concierto. Cualquier persona que compra un boleto para un concierto tiene planeado asistir al mismo. Nadie compraría un boleto para después venderlo nuevamente. Si tienes hambre y preparas algo de comer, tu siguiente acción es comer lo que has preparado. Si eres una persona que ha escuchado sobre Dios y aun así, sigues saliendo a la calle y no lo pones por práctica, hoy es necesario que hagas una pausa y examines lo que hay en ti. Aquí no me refiero a aquellos que ni siquiera tienen la disposición de querer aceptar que Dios tiene mucho que decirnos. Especialmente Santiago se refiere a todos aquellos congregantes que se reúnen para escuchar y que posteriormente llevan una vida como si no hubieran escuchado absolutamente nada. ¿Te gusta escuchar de Dios cuando tienes problemas o cuando estás angustiado, pero cuando tu problema se acaba también se terminan tus deseos de seguir escuchando? ¿Escuchas por compromiso con alguien? ¿Escuchas porque entiendes que Dios es el Señor de todo lo que hay?
Santiago nos pone un ejemplo para clasificar a este tipo de personas: olvidadizas. Creo que también deben llamarse inconstantes e incoherentes. En tu vida no deben existir dos tipos de actitudes. No puedes obedecer a Dios los fines de semana y a tu ego el resto. No puedes estar escuchando sobre la vida de Cristo y lo que hizo por ti para luego olvidarte de ese gran amor y hacer lo que te venga en gana. ¡No está bien!
Así como no tiene sentido comprar un boleto del cine o de un concierto para no ir, tampoco lo tiene el estar escuchando sobre Dios y llenándote de información para luego no hacer absolutamente nada. ¿Sirve de algo aprender un idioma, asistir a todas las clases y nunca hablarlo? ¡No! Así de obvio debe ser tu forma de reaccionar ante las enseñanzas de Dios. No permitas que las enseñanzas que escuchas sean enseñanzas “espejo” que las oyes por un momento y luego las olvidas al irte. Entiende esto: Dios tiene bendiciones para ti; el que es hacedor de la palabra será feliz. Te animo a que experimentes estas promesas de Dios.

Oración
Padre Santo: te pido que perdones mis pecados y me limpies para poder tener comunión contigo. Perdona que en ocasiones haya sido olvidadizo, haya escuchado tus mandamientos y correcciones y no haya hecho nada al respecto. Hoy entiendo que trae bendición el obedecerte y llevar a la práctica tu palabra, permite que así sea en mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

28 jul 2009

Santiago 1:22

No se contenten con sólo escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.




La versión de Reina Valera 1960 dice: pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. La versión de Dios habla hoy dice: pero no basta con oír el mensaje: hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos.
Quiero hacer énfasis en el autoengaño. En el mundo en que vives, es posible que realices actos erróneos y la gente no los perciba. Puedes engañar a tu esposa, engañar a tus padres, a tus jefes, pasarte una luz roja sin que te vea un policía, llevar una vida los domingos y otra los demás días engañando así a la congregación. Engaños y más engaños, pero al final, debes entender que la única persona que estás engañando es a ti mismo. Tú y nadie más que tú, es el perjudicado. ¿Puedes darte cuenta de esto? No tiene ningún logro el burlar a las personas y hacerlas creer lo que no es. Tú te estás engañando a ti mismo y eso no te lleva a ninguna parte.
Por otro lado, hay personas que se van al extremo del versículo y lo único que quieren hacer son obras. Quieren ayudar enfermos, ancianos, gente de la calle y así la lista sigue. ¿Qué tiene de malo? Que Dios dice no BASTA con escuchar la palabra sino ponerlo en práctica. La práctica no es aquello que tú pienses que se deba hacer, sino que está basada en lo que Dios dice que debe hacerse. El primer paso, lo más básico y elemental es leer la Biblia, enterarte de lo que Jehová dice y tiene para ti. El segundo paso va de la mano con el primero: poner en práctica lo aprendido.
Recuerda que Dios quiere que las cosas sean a Su manera, no a la tuya, que es un Dios soberano y sobre todo de orden. ¡Qué orgullo tan grande tenemos cuando pensamos que nuestras ideas y actos son mejores que lo que Él propone! Me he topado con personas que no quieren congregarse porque no confían en las iglesias, personas que no entregan su diezmo a la iglesia porque no les gusta la administración que se lleva a cabo, personas que se dedican a encontrar fallas en los que siguen a Jesús de manera incondicional. ¿Realmente crees que puedes llevar una mejor vida que la que te propone Dios? ¡Por favor! ¡Humilla un poco tu corazón!
Si Dios dice, tú haces. Deja de cuestionar. Obedece. Aprende a leer constantemente la Biblia y sobre todo a llevarla por práctica siempre. Si te dice que no dejes de congregarte, ¡no lo hagas!; si te pide que des tu diezmo, ¡dalo!; si te pide que respetes a tus autoridades ¡respétalas!; si te pide que ames a tu prójimo ¡ámalo!; si te pide que seas pronto para oír y lento para enojarte ¡hazlo! La Biblia NO es un libro de buenas intenciones. Es la palabra de Dios que te guía por el camino correcto. ¡No basta con escucharla! Es necesario que la lleves a la práctica en tu PROPIA VIDA. Deja de engañarte. Tú eres el único perjudicado. Te animo a que le des una oportunidad a Dios poniendo por práctica su palabra, te aseguro que te sorprenderás.

Oración
Padre Santo: perdona mis pecados y pon en mí el perdón para perdonar a los que me han hecho mal. Reconozco que he pasado tiempo siendo solamente oidor de tu palabra y hoy entiendo que me pides que sea hacedor. Ayúdame para que no tenga pena, que no me desanime y que pueda aplicar tus mandamientos en mi vida. No quiero engañarme a mí mismo sino quiero cambiar y comenzar a hacer lo que Tú me pides. Te pido que escuches mi oración, en el nombre de Jesús
Amén

27 jul 2009

Santiago 1:21

Por esto, despójense de toda inmundicia y de maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida.


Cuando el versículo dice “por esto”, significa que está comenzando una conclusión. Resumiendo, los pobres siéntanse orgullosos de su alta dignidad, los ricos de su humilde condición; dichoso el que resiste la tentación, y nunca diga que está siendo tentado por Dios sino entienda que la tentación viene de sus propias pasiones y malos deseos los cuales, al consumar el pecado da luz a la muerte; no te engañes, todo lo bueno proviene exclusivamente del Señor quien no cambia ni se transforma; por último, estén prontos para escuchar a su prójimo y lentos para airarse pues la ira humana no obra la justicia de Dios.
Esta es la palabra de Dios. Esta es la palabra que tiene poder para salvar vidas.
Si pones atención, puedes darte cuenta que estas instrucciones que da el Señor a través de Santiago, son para tu propio bienestar. El buen pastor, guía a sus ovejas a pastos verdes y seguros, no las lleva a desiertos ni arbustos espinosos donde corran peligro por depredadores. Así es Dios. Te guía por el camino correcto y te protege del “gran depredador”.
Por esta razón es importante que te quites, que te despojes y que desprendas toda la suciedad, la maldad y todo el pecado que tienes en tu vida poniéndolo a los pies de Cristo Jesús. Que humilles tu corazón y puedas escuchar su palabra y permitir que además de ser sembrada en tu corazón lleve fruto.
La salvación no es un mito ni un juego. No es un invento de los “adultos” para asustar a los niños y tratar de que se porten bien para no ir al infierno. La salvación es un tema que se toca constantemente en la Biblia y sin ninguna reserva. No es un tabú ni está reservado para los estudiosos. Está presente en varios libros y cartas y es necesario que pongas atención.
Si lees el versículo al revés, se puede parafrasear así: para salvar tu vida, es necesario que recibas con humildad, la palabra que fue sembrada en ti, despójate del pecado que hay en tu vida y permite que Cristo Jesús te limpie.
No se trata de buenos y malos, tampoco de ladrones, asesinos, violadores contra “buenos ciudadanos”. Se trata de tu pecado. De ti solamente y Dios.
Recuerda: Dios ve y penetra en lo más profundo de tu corazón y de tu mente, no se queda en el exterior como los hombres nos quedamos. Así, todo tu pecado, toda tu inmundicia queda totalmente expuesta ante Él. ¿Realmente crees que puedes esconder algo del Todopoderoso? ¿Crees que no conoce lo que hay en ti y todo lo que has hecho y dejado de hacer? Conoce perfectamente tus pensamientos y deseos. Humilla tu corazón y recibe la palabra que hoy ha sido sembrada en ti la cual tiene poder para salvar tu vida.

Oración
Señor: quiero que tu palabra tenga tierra fértil en mi corazón para que además de ser sembrada lleve fruto. Perdona mis pecados, mis rebeldías, mi orgullo tan grande que no te deja trabajar en mi corazón. Entiendo que tu palabra tiene el poder de salvarme y así te pido que sea. Límpiame Señor, en el nombre de Jesús
Amén

24 jul 2009

Santiago 1:19

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.


Listos para escuchar y lentos para hablar o enojarse. Generalmente hacemos todo lo contrario. Siempre quieres exponer tu punto primero y convencer a los demás de que estás en lo correcto.
Imagina por un momento al congreso de un país totalmente en silencio, escuchando al orador y poniendo atención a cada palabra que dice. Imagina un maestro escuchando a sus alumnos con atención; a un padre escuchando a sus hijos; a un jefe escuchando a sus subordinados; a un hijo escuchando a su padre; a un subordinado escuchando a su jefe. ¿Por qué es tan complicado escuchar? ¿Por qué se facilita tanto hablar y se dificulta el escuchar? ¿Te has topado con personas que solamente hablan y hablan y no te dejan decir nada? ¿Has estado en discusiones donde no se pueden dar opiniones ni puntos de vista? ¡Cuántas discusiones y cuántos problemas se evitarían si tan solo siguiéramos este principio! ¿Cuántas personas quieren una mejor comunicación con los demás?
Aprende a escuchar. Aprende a callar. Aprende a controlar tus impulsos.
La comunicación no es fácil entre personas.
Listo para oír no significa estar tranquilos y pretender escuchar. Hay muchas personas que escuchan lo que se dice, pero en ningún momento tratan de “procesar” la información recibida para poderla comparar con la que ellos tienen. En consecuencia, simplemente le estás hablando a una pared. El estar pronto para oír significa una actitud continua. Requiere de tu entrega y sobre todo que dejes de pensar en ti y pienses primero en lo que Jesús quiere que hagas para posteriormente poder escuchar a tu prójimo. Es hacer a un lado el egocentrismo, dejar de pensar en lo que quieres, en lo que piensas que debería ser, en lo que deseas corregir. Pronto para oír no significa dejar de exponer tu punto de vista. Parafraseando el versículo Santiago dice algo así: ten cuidado con tus actitudes, es importante que pongas atención en tu forma de reaccionar cuando las personas no están de acuerdo contigo. Cuando alguien hable, escúchalo, trata de entender su postura, entiende su situación y punto de vista. No te impacientes por contestar y debatir sobre los desacuerdos. Habla con calma, habla en el amor de Cristo. Recuerda, ten cuidado de que la ira y el enojo no se apoderen de lo que dices o haces. Es muy fácil que te pase así que pon atención.
La clave para poder llevar a cabo esto está en Cristo. Debes reconocer que tú no puedes dominar tu ira, tus enojos, tus corajes. Entender que solamente Dios, a través del Espíritu Santo puede hacer esa transformación en ti. Pídelo al Señor y experimenta los cambios que realiza en aquellos que le entregan su vida.

Oración
Padre: te pido perdón porque no he sabido escuchar ni tampoco controlar mi ira y enojos. Hoy quiero ser diferente y reconozco que yo no puedo hacerlo. Te pido que controles mi ira, controles mis palabras y pongas en mi paciencia para escuchar a mi prójimo. Permite que recuerde siempre estos versículos para tener una actitud pronta a escuchar y lenta para la ira. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

23 jul 2009

Santiago 1:18

Por su propia voluntad (Dios) nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación.


En la versión de las Américas traduce la parte final como: para que fuéramos las primicias de sus criaturas. No sé si has pensado o meditado sobre la voluntad de Dios en el mundo y en particular en tu vida. Yo sí y nunca dejo de descubrir nuevas características. A veces tengo a Dios como mi Pastor que siempre va delante de mí. En otras ocasiones es mi Padre que consuela y llena de paz. También es mi Salvador y no dejo de estar agradecido por ello. Pero a veces se me olvida que también es el Señor de todo lo creado incluyéndome a mí. Olvido que a partir de su voluntad, el mundo fue creado, los vientos soplan, el sol sale y los planetas giran. Por su propia voluntad todo el mundo está en movimiento y funciona perfectamente. Si bien, la tierra gira alrededor del sol, podríamos decir que Dios es el centro de todo puesto que por su voluntad, todo, absolutamente todo lo que conoces, es. ¡Qué grande y poderosa es la voluntad de Dios! Ahora, esta voluntad, tiene un propósito en tu vida y es necesario que pongas atención, para llevarlo a cabo. Además, si te das cuenta, las palabras del versículo son: por su propia voluntad. En repetidas ocasiones, encontrarás en la Biblia, que ninguna persona tiene comunión con Dios por haber realizado buenas obras, por haber salido de una ciudad a un retiro espiritual, por haber vendido todos sus bienes o por cualquier otra razón. Entiende esto: nunca serás lo suficientemente santo y puro para poder tener comunión con el Señor por tus propios méritos. Es necesario que Dios, por su propia voluntad, te permita nacer de nuevo a través de la revelación de su Palabra de verdad.
Por otro lado, nuevamente se repite lo que Jesús dijo a Nicodemo sobre nacer de nuevo (Juan 3). Este nacimiento es espiritual y como lo explica el versículo, mediante la palabra de verdad.
Dios creó al ser humano. Todo ser humano es criatura de Dios. No todo ser humano es hijo de Dios sino aquellos que creen y reconocen a Jesús (Juan 1:12). Este nuevo nacimiento tiene como propósito ser los primeros y mejores frutos de la creación de Dios. Todo lo creado en este mundo da gloria a Dios. Hace tiempo vi una presentación en la cual resaltaba a ciertos científicos que habían entregado su vida al Señor puesto que no podían dejar de maravillarse da la extraordinaria creación que estudiaban día a día. Como hijo de Dios, tu compromiso es hacer lo mismo que la creación: que tu vida de gloria al Señor. Permite que toda tu vida, todos tus actos, todas tus palabras, todas tus actitudes puedan encaminar a las personas que se encuentran a tu alrededor, a voltear su mirada al Señor. Que a través de ti puedan ver que hay una vida diferente, que pueden nacer de nuevo y comenzar correctamente, que pueden enderezar sus caminos y corregir sus pasos. Que vean en ti parte de la hermosa creación de Dios, que vean en ti las primicias y mejores frutos de su creación. Que vean en ti, el trabajo tan grande que hace Dios con aquellos que le entregan su vida.

Oración
Señor: quiero seguirte. Dame la sabiduría para hacerlo y la humildad para reconocer lo que debes cambiar en mí. Permite que mi vida sea fruto tuyo y que traiga a más personas a tus pies. Reconozco que tu voluntad reina sobre todo lo creado y te doy gracias porque así sea. Perdona mis pecados y escucha mi oración, en el nombre de Jesús
Amén

22 jul 2009

Santiago 1:15-17

Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte. Mis queridos hermanos, no se engañen. Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.


Estos versículos no dan mucho espacio para maniobrar. El pecado es causa de muerte. ¿Quiere decir que se muere al instante? Sí, pero no como lo estás pensando. La Biblia nos explica que por cuanto todos pecamos, hemos sido destituidos de la gloria de Dios. Esta es la muerte de la cual está hablando Santiago. La separación del hombre con Dios. Podría parecer algo no muy grave esta separación, pero cuando lees un poco más sobre lo que la Biblia muestra en nuestra condición apartada de Dios, te das cuenta que es sumamente triste. Las personas que no aceptan a Cristo, se encuentran en tinieblas, no conocen la verdad, son esclavos del pecado y los dirige Satanás. (Lucas 1:79, Romanos 6:17, Juan 8:32,34). ¿Te das cuenta que la separación de Dios sí tiene consecuencias? Tus pasiones desordenadas, tus malos deseos te seducen para realizar lo que no es agradable a Dios. La naturaleza humana es una naturaleza caída, con pecado. Es importante que sepas que Cristo vino para cambiar esto y que todos sus seguidores debemos tener como gran prioridad el reconciliar a las personas con el Señor compartiendo de su Palabra y exponiendo su Verdad.
Con mucho cariño Santiago te dice: no te engañes. Lo que es verdaderamente bueno y perfecto, solamente proviene de Dios. No puede venir nada de bien fuera de Él. Además, si creías que como han pasado varios años de que vino Jesús, debes saber que Dios no cambia ni se mueve como lo que vemos en la tierra. Su palabra siempre será y su verdad siempre permanecerá.
Me gusta que dice la traducción: no se engañen. En la versión de la Reina Valera dice: no erréis. Cualquiera de las dos versiones te dice que estás cayendo en un error al no querer aceptar la verdad de Dios. Estás en el camino equivocado cuando crees que Dios puede tentarte, cuando quieres tomar como excusa el que creías que el Señor estaba en medio de lo que te estaba pasando, cuando tratas de ocultar tus verdaderas intenciones y pones al Señor en medio para disimular lo que realmente está pasando. ¡No erréis, no os engañéis!
Quiero pedirte que medites seriamente en esto: todos son pecadores, tú y yo. Al pecar, se crea una separación entre Dios y tú que solamente puede ser restituida con la aceptación de Cristo en tu vida como tu Salvador, con el reconocimiento de tus pecados y tu necesidad de ser limpio. Solamente de Dios puede venir algo bueno. Seguir tu propio camino no conduce a nada bueno. Te animo a probar nuevas direcciones: las de Dios.

Oración
Padre Santo: perdona mis pecados. Reconozco que Cristo murió por mí para que pudiera tener comunión contigo. Te pido que así sea en mi vida. No permitas que siga engañándome y tomando malas decisiones siguiendo mi voluntad por encima de la tuya. Permite que pueda conocer tu verdad y ser libre. En el nombre de Jesús te lo pido.
Amén

21 jul 2009

Santiago 1:13-14

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.


La Nueva Versión Internacional traduce concupiscencia como malos deseos. La versión de las Américas dice que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. La Real Academia Española describe concupiscencia como apetito desordenado de placeres deshonestos. Con estas definiciones podemos constatar que definitivamente Dios no es quien nos tienta sino que de nuestro interior surgen todas las tentaciones. Este es un punto sumamente importante puesto que aquí se divide lo que es el trabajo de Dios en nosotros, del interior al exterior, y lo que hace el mundo en nosotros, del exterior al interior. Seguramente has escuchado el dicho “las apariencias engañan”. Pues tienen razón. Las apariencias son exteriores. Los estudiosos de la Palabra de Dios en la época de Jesús, engañaron tanto a la gente que los creían como pequeños dioses con toda autoridad, pero Jesús, que vio el interior de esas personas los describió como generación de víboras.
Debes conocer lo que hay en tu corazón. Conoce tus pasiones. Conócete a ti mismo. Reconoce tus debilidades.
Cada uno de nosotros tiene pasiones, malos deseos y apetitos desordenados que te llevan a tomar decisiones incorrectas, te llevan a lugares en los que no debes estar, te pone en situaciones que no deberías atravesar, te hacen decir palabras que no deberías haber dicho. ¿Ya te ha pasado? A mí en varias ocasiones.
Dios trabaja desde tu interior. A Él no le interesa que las personas piensen que eres una “buena persona” o que tengan una buena impresión de ti. Dios se preocupa por transformar lo que hay en tu corazón, por cambiar tus deseos equivocados, por corregir tus pasiones desordenadas. El resultado: la gente ve en ti una persona diferente, el crédito y la gloria son para Dios, los beneficios los disfrutas tú.
Es necesario aceptar y comprender que de nuestro interior surgen estos deseos y pasiones equivocadas. No debes culpar a nadie por tus errores o pensar que las situaciones te llevaron a tomar ciertas decisiones erróneas. Tu interior es quien te lleva a donde no debes estar. Tú y nadie más que tú son los responsables de tus tentaciones.
Hoy te quiero animar a que quites tu fachada de buena persona. Que realmente abras tu corazón y examines lo que hay en él. Deja que Dios te muestre todo lo que es necesario remover y permite que lo haga. Dale una oportunidad a Jehová para transformar tu interior y corregir de esta manera tu vida exterior.

Oración
Padre: perdona mis pecados. Perdona mis pasiones y deseos equivocados. Hoy quiero pedirte que pongas en mí las ganas para entregarte todo lo que hay en mi interior, todo lo que no te agrada y poder caminar conforme a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

20 jul 2009

Santiago 1:12

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.






La palabra de Dios, como lo he escrito en numerosas ocasiones, es un verdadero instructivo para vivir a la manera de Dios. No dejo de sorprenderme cuando leo un versículo como el de hoy, que lo he leído antes y nuevamente al meditar sobre él encuentro nuevas enseñanzas. Como cualquier instructivo, la Biblia, es necesario leerla con detenimiento, estudiarla, memorizarla y sobre todo aplicarla en tus decisiones. Gozo, fe, paciencia, sabiduría, humildad, constancia o firmeza y perfección. Estos son los principios que has aprendido a lo largo de estos 12 versículos del primer capítulo de Santiago. Hoy debes aprender que, además de todos estos atributos, hay bienaventuranzas para aquél que soporta sus tentaciones, para aquél que prefiere seguir el camino de Jesús por encima del suyo, para aquél que prefiere entregar sus deseos al Señor y no vivir por satisfacción propia. La persona que soporta la tentación recibe algo que solamente Dios puede otorgar a los que le aman: la corona de vida.
¿Cuál es esa corona de vida?
Bien, si volteas a tu alrededor, te podrás dar cuenta que las personas NO traen una corona puesta ¿cierto? Esta corona no es como las que conoces. Esta corona vendrá después de la vida en la tierra. Generalmente, no escribo o hablo mucho sobre temas como el apocalipsis o los diferentes cielos, o los ángeles, o en este caso la corona de la vida que reciben los que aman a Jesús ya que prefiero enfocarme a lo práctico de cada día sabiendo que tú y yo estamos continuamente pasando por momentos difíciles. Pero de vez en cuando, es necesario hacer pausas, meditar y entender que hay una obra que no está completa si no se tiene en cuenta que habrá un final. Un momento en el que dejes este cuerpo terrenal y solamente quede tu alma. Un instante en el cual, tu decisión por Jesús te permitirá estar a su lado y poder recibir la corona de vida.
Las promesas del Señor se cumplen. Algunas se cumplen mientras vivimos en esta tierra, otras cuando ya no estés en ella. Finalmente, en un lado o en otro, se cumple su palabra.
Hoy quiero animarte a meditar sobre tu vida en este momento. ¿Has aceptado a Jesús? ¿Lo amas? ¿Lo sigues? Si tu respuesta es afirmativa, debes saber y estar seguro que al soportar tus pruebas, que el seguir el camino de Jesús, además de recibir y forjar todos los atributos que describí al principio, obtendrás, por misericordia de Dios, la corona de vida. ¡Ánimo! Un regalo de Dios es causa de gozo y alegría.

Oración
Padre Santo: gracias por amarme sin merecerlo. Gracias por permitirme conocerte y por tu palabra que me enseña cómo vivir a tu manera. Te pido Padre que pueda entender que las pruebas y tentaciones que atravieso tienen un propósito y que al cumplirlo, llegan bendiciones. Reconozco que Jesús murió por mis pecados y que es mi Salvador. Señor, guíame siempre pues quiero recibir esa corona que has prometido. En el nombre de Jesús te lo pido.
Amén

9 jul 2009

Santiago 1:9­-11

El hermano de condición humilde debe sentirse orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su humilde condición. El rico pasará como la flor del campo. El sol, cuando sale, seca la planta con su calor abrasador. A ésta se le cae la flor y pierde su belleza. Así se marchitará también el rico en todas sus empresas.



No sé si te has percatado pero a mi parecer, el mundo en general trata de enviarnos dos principios a través de las “modas” y lo que aparece en televisión o en aquello que está en contra de la televisión: el primero es el buscar las riquezas, mientras el segundo es odiar o rechazarlas. Si pones atención a lo que la Biblia dice con referencia al dinero, te podrás dar cuenta que en ningún momento es extremista en cuanto a la aceptación o al rechazo. En lo que sí hace mucho énfasis es en la probabilidad de que confíes más en las riquezas que en Dios; en que pierdas tu humildad y tu corazón se enorgullezca pensando que tú mereces todo; en general, que pierdas “piso” y te apartes de Dios. Por el otro lado, al pobre siempre se le da énfasis de que tiene mucho y que es más fácil que tenga una buena relación con Dios. Quizás porque no hay riqueza alrededor que lo distraiga de su comunión con Jehová. Con hermanos que conocí en el reclusorio, pude percibir que al no tener absolutamente nada más a qué aferrarse, Cristo se convirtió en su única razón y motivo para vivir.
Me parece que debes tener cuidado con aquello que sale en la publicidad y con lo que la gente busca en general. Es importante entender el versículo de hoy y darse cuenta que ya sea en la pobreza o en la riqueza, la comunión con Dios no debe ser alterada.
Hace algún tiempo que terminó el invierno. Pude ver cómo los árboles que estaban sin hojas comenzaron a tener unos pequeños brotes verdes. El paisaje color gris o café oscuro comenzó a presentar tintes de colores brillantes. Ahora los árboles lucen espectaculares. Con grandes hojas multicolores. Cuando pasen los meses y comience el invierno, toda esta belleza habrá terminado. Los árboles se quedarán completamente desnudos y su momento mágico quedará en el olvido. ¿Puedes ver que sucede lo mismo con la vida? Absolutamente todo lo que hagas en esta vida va a terminar y morirás desnudo, sin poderte llevar absolutamente nada de lo que hay en esta tierra excepto tu gozo de haber entregado tu vida al Señor. Que las apariencias y las circunstancias no te distraigan de tu principal propósito: dar gloria a Dios. Pobre o rico, rico o pobre, no importa la condición sino la madurez para ver más allá de la situación económica y comprender que solo tienes una vida, una oportunidad para aceptar a Cristo y trabajar para Él. Te invito a que no la desaproveches.

Oración
Dios: el mundo me dice que la riqueza es la felicidad y en cambio Tú me muestras que es un estorbo en mi relación contigo y además que es algo pasajero pues al final las riquezas se terminan como la flor que marchita. Ayúdame a madurar este principio y poder poner mis prioridades en Ti en lugar de lo que veo o escucho. Perdona mis pecados y guíame siempre por tu camino. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

8 jul 2009

Santiago 1:7-8

No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.



La Versión Internacional dice que es indeciso en todo lo que hace. La versión de Dios habla hoy dice que hoy piensa una cosa y mañana otra, y no es constante en su conducta.
Como he escrito en otras ocasiones, estamos atravesando un momento en la historia sumamente importante. Los valores se están poniendo a prueba y la verdad absoluta se está transformando en verdades individuales. Lo que quiero decir con esto, es que ahora todos tenemos nuestra propia verdad y eso está bien. Nadie puede contradecirnos sino que deben respetar y aceptar como válida mi verdad sin importar lo torcida que pueda estar. Otro ejemplo se da en la homosexualidad, la cual, se ha convertido en algo normal y ahora veo en los programas de televisión a personas cada vez más jóvenes representando estas actitudes tratando de convencernos que es parte de la naturaleza y por consecuencia de la creación de Dios.
Es tiempo de que como seguidores de Cristo tengamos sus principios fortalecidos y bien fundamentados en nuestra vida pues el enemigo buscará hacer todo para derribarlos haciéndote dudar o sentir mal de pensar o actuar a la manera de Cristo. Pienso que hoy es de suma importancia hacer caso a lo que Santiago nos dice sobre pedir sabiduría a Dios al atravesar nuestras pruebas. Si bien, hay pruebas en lo individual, también estamos atravesando pruebas como cuerpo del Señor y los ejemplos anteriores son prueba de ello.
El hombre inconstante no llega a ningún lado. ¿Dónde puedes encontrar la constancia? En la Palabra de Dios. Fue escrita por humanos pero inspirada por aquel que fue, es y ha de venir. Su Palabra tiene la verdad absoluta, no un punto de vista ni una opinión, LA VERDAD de nuestro Creador. Si no estás convencido, te animo a que hagas una oración y pidas a Dios por sabiduría para poder entender su Palabra. Posteriormente te invito a que leas el evangelio de Juan y algunas cartas del Nuevo Testamento. Con esto podrás darte cuenta de los principios tan grandes que Dios tiene y sobre todo te encontrarás con su verdad, LA VERDAD.
Cada día que vives tienes que tomar decisiones. Hoy Dios te está ofreciendo el darte sabiduría para conducirte de la mejor manera en todo lo que hagas. El único requisito que tiene es que la pidas sin dudar pues de hacerlo no recibirás nada. Hoy tienes la oportunidad de ser una persona segura y constante, con principios fundados y una verdad que te hace libre. Hoy tienes la oportunidad de llevar una vida diferente pero llena de sabiduría y constancia. ¿Estás dispuesto?

Oración
Señor: gracias por tener misericordia conmigo. Te doy gracias por enseñarme a ser constante y te pido por sabiduría para tener principios sólidos que me permitan tomar decisiones correctas. Ayúdame a no dudar de ti y de tus promesas. Guíame en tu camino y permite que pueda comprender lo que está escrito en tu Palabra. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús
Amén

7 jul 2009

Santiago 1:6

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.


Este versículo sin contexto puede ser malinterpretado. En el versículo anterior está hablando sobre la sabiduría y cómo Dios la da en abundancia a quien la pide. Posteriormente Santiago hace una acotación: pero pida con fe, no dudando nada. Honestamente no es fácil creer y nunca dudar. Cierras los ojos y recuerdas todas las promesas del Señor, te fortaleces en ellas y después tienes que abrir los ojos y nuevamente ver la realidad y salir a caminar en “contra corriente”. Además, me he dado cuenta, que cuando oramos y pedimos por paz o paciencia o en este caso por sabiduría, realmente lo que esperamos es que toda la situación cambie. Esperas que tu pareja cambie, que tus hijos cambien, que tu jefe cambie, que la enfermedad ceda, que el dinero no falte, pero realmente en tu interior ¡nada ha cambiado! Esto termina en una oración “sin contestar” y por consecuencia desánimo y carencia en tu fe, después la duda comienza a apoderarse de tus pensamientos y finalmente cambias de decisión una y otra vez conforme se vayan presentando las cosas: eres arrastrado por el viento y echado de una parte a otra.
No dudar. Cuando cruzas un puente, no dudas que vas a llegar al otro lado, simplemente lo tomas y llegas. Cuando te subes a un auto, no dudas en que te vaya a llevar a tu destino, simplemente te subes y llegas. ¿Te queda más claro lo que es no dudar? Dudar es desconfiar sobre la información que se tiene, sospechar que sea cien por ciento veraz. ¿Ahora entiendes el error que cometes al dudar? Al dudar, estás actuando como si Dios fuera un mentiroso, estás negando que su Palabra sea cierta. Debo aclarar que no dudar tampoco significa que todo va a salir bien o resolver como tú quieres que se resuelva. No dudar significa entender que lo que Dios dice se hace, que su palabra es verdad y sus promesas se cumplen, estar convencido que al pedir por sabiduría te la dará en abundancia.
No hay nada peor que una persona sin rumbo. ¿Te sientes que das vueltas de un lado a otro, los días y los meses pasan y tú sigues en el mismo lugar, con la misma incertidumbre, con el mismo miedo? Si tu respuesta es sí, debes saber que estás dudando de Dios y su poder para darte sabiduría.
Pide a Dios por sabiduría. Pide a Dios para que tomes decisiones correctas. Pide a Dios para que dejes de ser una persona que va de un lado para otro y nunca toma las riendas de su vida. Pide por sabiduría para hacer frente a tus pruebas. Pide por sabiduría para no dudar o desconfiar de la Palabra de Dios. No permitas que la duda te confunda cuando abras los ojos y veas todo en tu contra, recuerda: es un hecho que Dios cumplirá con su parte, ahora cumple la tuya.

Oración
Padre: perdona mis pecados y permite que sea limpio ante Ti. Te pido por sabiduría en mi vida y sobre todo por mi fe para que no dude que siempre me la darás en abundancia. No permitas que ande como las olas del mar sino dame dirección y certeza en mi caminar. Gracias por enseñarme tantas cosas y tener misericordia de mí. Escucha mi oración, en el nombre de Jesús.
Amén

1 jul 2009

Santiago 1:5

Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.


El primer ejemplo que viene a mi mente se llama Salomón: Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas (2ª Crónicas 1:11).
¿En qué piensas cuando escuchas la palabra sabiduría? Tristemente muchas personas lo asocian con aquél que logra “burlar” a las autoridades, o aquellos que utilizan actos ilícitos para beneficio propio y no ser descubiertos. ¿Esto es sabiduría? ¿Llegar a ser el director de una empresa? ¿Tener mucho dinero? ¿Conocer mucho sobre un tema o varios? ¿Tener un doctorado? La sabiduría ha perdido su significado. ¿Qué te parece pedir por sabiduría para educar a tus hijos en el temor de Dios, sabiduría para ser el esposo(a) que Dios quiere que seas, sabiduría para que compartas a Jesús con más personas, sabiduría para administrar mejor las bendiciones que Dios te da?
Salomón pidió sabiduría para poder gobernar al pueblo que Dios le había dado. Pudo haber pedido muchas otras cosas: que tuvieran el mejor ejército, que nunca escaseara la comida, que conquistaran todos los alrededores, en fin, ¡piensa en todo lo que puede pedir un rey! Pero Salomón pidió sabiduría. Para lograr esto, primero tuvo que darse cuenta de su necesidad y principalmente ser humilde de corazón para aceptar que no tenía los elementos suficientes para lo que venía. ¡Qué difícil es admitir esto! Al parecer demuestra cierta vulnerabilidad y por ello las personas prefieren ocultar sus carencias. Pero Salomón no fue así y tú y yo debemos ser iguales. ¡Reconoce que no puedes hacerlo todo! Admite que necesitas que Dios te muestre nuevos caminos y nuevos pensamientos.
Y si alguno tiene falta de sabiduría pídala a Dios, nunca se cansará Dios de escuchar oraciones que pidan sabiduría legítima. Por el contrario, se agradará de ver que su hijo quiere corregir sus caminos y le dará la sabiduría en abundancia y sin reproche. La versión de las Américas traduce así la frase: que la pida a Dios, me gusta que el énfasis es de una recomendación en lugar de un imperativo como en las otras versiones. No sé qué hagas cuando necesitas consejos, no sé si te guste ser el “resuelve todo” o el “no necesito de nadie”, pero lo que sí te puedo decir hoy es que Dios quiere darte sabiduría y mostrarte Sus caminos y encaminar tus pasos. Si alguien me preguntara ¿qué debo hacer? Mi respuesta sería: ¡que pida a Dios la sabiduría que necesita!

Oración
Señor y Padre mío: no dejo de sorprenderme con tu palabra y esto permite que pueda darme cuenta que eres Dios y que tu sabiduría es infinita. Hoy te pido por sabiduría en mi vida. Necesito corregir mis pasos y hoy aprendí que te gozas en darme sabiduría para hacerlo. Dame sabiduría para ser el siervo que quieres que sea. Gracias por escuchar mi oración y la pongo a tus pies en el nombre de Jesús
Amén

30 jun 2009

Santiago 1:4

Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.



La versión Dios habla hoy lo traduce de la siguiente manera: pero procuren que esa fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada. La nueva versión internacional lo traduce así: y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.
Un nuevo concepto en el libro de Santiago: perfección.
Cuando atraviesas pruebas, no solamente estás ejercitando tu paciencia, aumentando tu tiempo y dependencia a Dios, sino que también estás en tu proceso de perfección en Cristo. Esta perfección no es como la que conocemos normalmente en la cual, básicamente significa no equivocarte. No. Esta perfección es más profunda. Es una perfección en el Señor. En obediencia. Dios nos promete que al ser sus hijos, Él nos perfeccionará en su obra hasta que muramos o venga Jesús (Filipenses 1:6).
Santiago no es una carta fácil de leer, mejor dicho, es fácil de leer, difícil de aceptar y muy difícil de poner en práctica. Si te quedaras solamente con el aspecto teórico, y leyeras esta carta como cualquier otra enseñanza de “buena voluntad” e intentaras llevarla a cabo tu solo, debes saber que fracasarías. Probablemente te volverías loco al tratar de gozarte cuando hay enfermedades en casa, cuando las injusticias se incrementan y la incertidumbre reina. Pero para un seguidor de Cristo, en lugar de fracaso, se tiene éxito, perfección, madurez e integridad.
¿Pero cómo llega todo esto?
Entregando tu vida a Dios. Entendiendo que debes hacerte a un lado y permitir que Él guíe tus pasos. Pidiendo que Él traiga paz a tu corazón. Comprendiendo que sus planes son lo mejor para ti. Sabiendo que todo lo puedes en Cristo quien te fortalece (Filipenses 4:13).
En mi punto de vista, este es el punto crucial donde una “religión” se transforma en COMUNION con Dios. Cuando das este paso tan importante entre leer lo que dice el Señor a confiar y hacer lo que dice, tu vida ya no es la misma. Has iniciado un proceso de perfección, madurez e integridad.
Las pruebas traen a flote lo que hay en tu corazón, tanto bueno como malo. Resaltan el lugar donde se encuentra tu confianza y tranquilidad. Tu fe se pone al descubierto y tu paciencia se fortalece. Finalmente, a través de este proceso, tu carácter es transformado llevándote a la integridad y perfección. ¡Difícil de entender pero atravesar pruebas trae bendiciones!

Oración
Padre: tu entendimiento es muy superior al mío. Me cuesta trabajo entender que pueda existir tanta bendición en las pruebas. Ayúdame a crecer en mi dependencia a ti. Quiero vivir esa transformación que dice Santiago. Perfecciona mi vida y permite que crezca en integridad. Guíame siempre Señor. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

26 jun 2009

Santiago 1:3

Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.




Pruebas, pruebas y más pruebas. La vida está llena de ellas. El verso dos de Santiago nos dice que debemos gozarnos y ser felices en ellas, y hoy podemos además entender que cada prueba va de la mano con la paciencia.
Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Esta es la definición que la Real Academia tiene de la palabra paciencia. Piensa en una prueba reciente… lo más probable es que lo que menos experimentaste en sus momentos críticos fue felicidad, gozo o paciencia. No te preocupes, esto es normal. No nacemos sabiendo ser excelentes seguidores de Cristo. Él en su gracia nos va transformando y sobre todo enseñando sus planes a Su tiempo y a Su manera.
Entonces, si cada vez que estoy en una prueba, tengo inquietud, mal humor, nerviosismo, desesperación, angustia, ¿cómo puedo llegar al estado que Dios, a través de Santiago, me está diciendo que debo tener para estos momentos? La respuesta está en la trinidad: Dios es quien instruye, Cristo quien obedece y el Espíritu Santo que mora en nosotros realiza la transformación. Si tienes poco o mucho tiempo de conocer a Jesús, este principio es piedra angular en tu relación con Cristo. Tú NO eres el que cambia, eres transformado por el Espíritu Santo. De hecho, las pruebas son las que nos muestran que nosotros no hacemos nada más que entregar todo al Señor. Piensa en esto por un momento: cuando has tratado de resolver todas tus pruebas, seguramente duraron mucho tiempo, probablemente no se resolvieron del todo bien, puede que sigas teniendo cierta incertidumbre o miedo. Por el otro lado, cuando reconoces que de tu parte no hay nada que se pueda hacer, en tu interior, te bajas del “trono de tu vida” y le permites a Cristo que se siente en ese lugar. Le pides que te guíe y que enseñe el camino, además, pides que quite todas las cargas que tú ya no puedes soportar. Finalmente llega la paciencia. El resultado no importa más pues sabes que Dios, el Todopoderoso, está al mando de tu situación.
La liga entre la paciencia, el gozo y la felicidad con las pruebas no está en tener buena actitud ni ser optimista ni hacer yoga, ni meditación, ni tomar vacaciones, ni en el alcohol o cualquier droga. Está en tu relación con Jesús y el Espíritu Santo que mora en ti. En repetidas ocasiones he podido experimentar el gozo de las pruebas. Definitivamente he pasado malos ratos y sé que vendrán muchos más. Quiero animarte a que intentes una nueva forma de atravesar cada prueba de tu vida: con paciencia, gozo y felicidad.

Oración
Señor: es sumamente difícil entender que puede existir paciencia en las pruebas. Yo quiero vivir esa paciencia, yo quiero experimentar gozo y felicidad en mis pruebas, yo quiero entregarte todas mis cargas e incertidumbres. Estoy cansado Padre. Te pido traigas consuelo a mi corazón. Te pido que pueda crecer espiritualmente y ejercitar mi paciencia a través de Ti. Oro a Ti en el nombre de Jesús.
Amén

25 jun 2009

Santiago 1:2

Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas.



En la versión de Reina Valera dice “tened por sumo gozo”. Dichoso, gozoso. La Real Academia define dichoso como feliz. ¿Cómo puedo ser feliz y sentir gozo cuando las cosas están de cabeza? ¿Cómo puedo estar tranquilo, o en paz, mientras enfrento lo inesperado?
¿Acaso la Biblia se está refiriendo a que aprenda a resignarme? De ninguna manera. Si pones atención, dice que debes sentir felicidad cuando las cosas se empiecen a complicar. Suena irónico. Lo sé. Contradictorio. También lo sé. A lo largo de mi travesía en el conocimiento de Jesús, he ido aprendiendo que rara vez hizo cosas que la gente le pidiera de la forma en que ellos esperaban que se hiciera. Al final del suceso, la gente reflexionaba y comprendía que les acababa de dar una lección y Dios era glorificado por ello. De la misma manera, cuando atraviesas pruebas puedes dar gloria a Dios a través de ellas. El versículo 3 de Santiago nos dice que las pruebas de nuestra fe producen paciencia, pero el día de hoy quiero enfocarme a entender el gozo y la felicidad que produce el tener pruebas.
Recuerdo cuando tuve mi entrevista para el trabajo que actualmente tengo. La persona que me entrevistó fue dura, firme y en todo momento buscó desalentarme y demostrarme que el trabajo era muy difícil para mí. Me hizo dudar si realmente podría hacerlo. Cuestionó mi edad y mis ganas de querer trabajar. Incluso me dijo que si quería, el siguiente año podríamos volvernos a ver si no me sentía seguro. Gracias a Dios que me dio fuerza y confianza para seguir adelante y ahora estoy aquí. Lo que quiero enseñarte con esto es que ahora comprendo que lo que buscaba la persona que me entrevistó era probarme. Probar mis ganas de trabajar, probar mi habilidad para luchar contra la adversidad, probar mi carácter. El Señor hace exactamente lo mismo.
Las pruebas no son para aquellos que no han aceptado a Jesús, recuerda que la carta está dirigida a los hermanos que estaban dispersos. Entonces, que no te sorprenda el que en tu vida se estén presentando adversidades y problemas. Que no te desanime el enfrentar enfermedades, pérdida de empleo o incluso de seres queridos. Dios está probando tu corazón. En Sus planes, es necesario que atravesemos por todo el proceso de “entrenamiento” y éste, a veces incluye situaciones que no siempre son fáciles. Finalmente, cuando pasen los días, meses y años, llegará el momento en el que recuerdes aquella prueba, aquella adversidad que te tenía de cabeza, sin dejarte dormir y de mal humor. Tendrás una sonrisa en la cara y le darás la gloria al Señor por haberte enseñado y mostrado su gloria, su poder, su amor y su paz en todo momento que lo necesitaste. Te darás cuenta que necesitabas madurar. Te darás cuenta que ahora tu fe es más sólida. Te darás cuenta que tu dependencia y amor al Señor es mayor. Te darás cuenta que has crecido en el Señor. Te darás cuenta que en tu siguiente prueba te gozarás…

Oración
Padre: tu sabiduría es infinita y tus planes maravillosos. Tu forma de trabajar con nuestros corazones es increíble. Perdona que a veces me queje y no entienda lo que quieres mostrarme, pero hoy comprendo que las pruebas y las adversidades son ocasiones para sentir felicidad. Te pido que así sea en mi vida. Guíame para siempre tener presente estas palabras y pon paz y gozo en mi corazón para que pueda vivirlas. Te lo pido en el nombre de Jesús

Amén

20 may 2009

Mateo 28:6-7ª

No está (Jesús) aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. Luego vayan pronto a decirles a sus discípulos.


Esta es la recompensa para aquellos que obedecen y siguen a Jesús: experimentar en carne propia sus promesas y poder decir “tal como Él dijo en su palabra, me pasó”. Nadie puede experimentar a Dios en tu lugar. Es algo sumamente personal y de ninguna manera puede ser colectivo. Podrás acudir a reuniones donde se adore Su Nombre, estudios donde se exponga su Palabra, pero nunca tendrás un acercamiento y una experiencia de Dios si no comienzas a tener ACCIÓN en ellas.
Me encanta que el ángel le dice a las mujeres que vayan y corroboren que lo que Jesús dijo, realmente sucedió. “Vengan a ver el lugar donde lo pusieron” a veces para nosotros también es necesario “ir” y corroborar que es cierto lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Personalmente puedo decir que en repetidas ocasiones, el Señor ha hecho milagros increíbles y ha sido necesario para mí hacer una pausa y confirmar los hechos tan impresionantes. Al final, termino orando y dando el reconocimiento a Dios diciendo: gracias por cumplir con tus promesas.
Pero el poder experimentar la realización o “encarnación” de una promesa de Dios no termina en la vivencia misma. Es necesario que se comparta para que cumpla con su propósito último, “vayan pronto a decirle a sus discípulos”. Las buenas noticias deben ser compartidas. Si compartes con tus conocidos un buen lugar para comer, una buena película, un bonito lugar para ir de vacaciones, ¿cuánto más deberías compartir lo que está cumpliendo el Señor en tu vida?
Que no te de pena compartirlo. Que no te de miedo el ser señalado por compartir a Jesús. Jesús fue llevado a la cruz por compartir las enseñanzas del Padre, fue señalado, golpeado, vituperado, humillado hasta donde no se podía humillar más. “Sufrir” socialmente a Jesús no es tan grave como parece. De hecho creo que es un buen “filtro” de amistades. Aquellas personas que rechacen y les moleste que estés siendo transformado y que quieras cada día crecer más en Dios, simplemente no son buenos amigos. Ora por ellos y por ti para seguirlos amando.
Finalmente quiero recapitular la enseñanza de hoy: Dios nos enseña y deja promesas, nosotros debemos creerlas y vivirlas para finalmente poder compartirlas. Te animo a que comiences a vivir las promesas, si ya lo has hecho, corrobora lo que ha pasado en tu vida y finalmente COMPARTE a los demás lo que el Señor ha hecho en ti.

Oración
Padre: reconozco que has hecho milagros maravillosos en mi vida y que en ocasiones no los entiendo o veo. Ayúdame a tener un corazón humilde que pueda percatarse de todo lo que haces alrededor de mi vida y que pueda darte la gloria siempre a Ti. También te pido que pueda compartir todas tus promesas cumplidas en mi vida y llevar a las personas la esperanza que has traído a mí. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

18 may 2009

Mateo 28-1

Después del sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.



Lo primero que quiero resaltar es que no son los discípulos los que van a ver el sepulcro sino dos mujeres que estuvieron a su lado constantemente. Cualquiera hubiera imaginado que al tercer día de la muerte de Jesús, sus discípulos o por lo menos algunos de ellos estarían ansiosos por ir y constatar que las palabras de su maestro se habían vuelto realidad. No fue así. Los hechos fueron demasiado avasalladores e incluso cuando estas mujeres llegan a contarles lo que había sucedido, ellos lo niegan diciendo que su relato era una tontería (Lucas 24-11). De igual forma, tú y yo atravesamos los mismos problemas. Primero escuchas al Maestro Jesús, te gozas de aprender de sus grandes enseñanzas, comienzas a querer ser diferente y llegan momentos de prueba. Situaciones difíciles, hambre, angustias, rencores, enfermedad, incertidumbre, etc. El siguiente paso natural sería que recordaras todo lo que tu Señor te ha enseñado. Tener fe, orar sin cesar, confiar en que los pensamientos de Jehová son más altos que los nuestros, todo lo puedes en Cristo que te fortalece, esfuérzate y se valiente, entre muchísimos versículos más. Pero, así como los discípulos tenían conocimiento de viva voz sobre estas enseñanzas, no pudieron soportar lo que sucedió y de cierta manera se “desmoronaron”. Comenzaron a dudar en lo que habían hecho y en lo que habían creído. Las mujeres no. Ellas fueron al sepulcro. Me imagino que traían dudas de lo que encontrarían, incluso es posible que iban simplemente a ver el cuerpo de Jesús muerto, pero fueron a ver. Así es como se vive la vida en Jesús: en acción.
También quiero hacer notar la aparición de mujeres en la Biblia y especialmente en el nuevo testamento en sus encuentros con Jesús. Hay personas que comentan que el Cristianismo es un tanto misógino o “machista”. ¡Qué gran error! Las mujeres formaban un elemento importantísimo en el plan de Dios. A través de María nació Jesús y a través de otras mujeres se llevó el primer mensaje de la resurrección. Mujeres: ¡ustedes también son utilizadas por el Señor! Créanlo, Entiéndanlo.
Por último, quiero animarte a tomar el ejemplo de estas mujeres. Empujarte a creer en momentos difíciles y sobre todo a que sin importar lo que estés atravesando, que pongas en acción lo que has aprendido de tu Maestro. La vida en Jesús no toma forma hasta que no atraviesas esa enorme barrera de tu voluntad contra la voluntad del Señor y comienzas a vivir y tomar por práctica sus palabras y enseñanzas.

Oración
Padre Santo: aunque ya conozco la historia de la crucifixión, sigues enseñándome a través de ella y me demuestras que tu sabiduría es infinita. Te pido que pueda recordar el ejemplo de estas mujeres que sin saber lo que esperaban, simplemente fueron y buscaron el cuerpo de Jesús, que de la misma forma yo tome acción de tus palabras, tal vez con algunas dudas pero confiando en que estoy haciendo tu voluntad y que eso es lo mejor. Lo pido en el nombre de Jesús
Amén

12 may 2009

Mateo 27:50-51

Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza, y entregó su espíritu. En ese momento la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas.


Finalmente Jesús murió.
¿Ahí se acaba la historia? Gracias a Dios, no.
Más adelante puedes leer que resucitó como lo decían las escrituras y como Él mismo lo había predicado. Pero lo que sí terminó fue su vida como humano, su vida en la tierra. Tú y yo también tendremos un día en el que nos llamará Dios y saldremos de este mundo despojándonos de nuestro cuerpo carnal. Aunque no sea cómodo o agradable hablar de la muerte, quiero hacer una pequeña reflexión pues es necesario que entiendas que si de algo puedes estar cien por ciento seguro es que algún día morirás. Hoy es el momento de entregar tu vida a Dios y aprovechar el tiempo que vivas para hacer mejor las cosas, no mañana, no después, ¡HOY!
Cuando habla el versículo de la cortina del santuario, en otras traducciones se maneja como el velo, no se refiere a una cortina como las que estás acostumbrado a ver hoy en día. Era prácticamente una pared gruesa hecha de tela, la cual, separaba el lugar santísimo del lugar santo.
Es interesante entender el simbolismo de esta ruptura. Antes de Jesús, solamente el sumo sacerdote podía entrar en este lugar y antes de hacerlo debía cumplir con un proceso de purificación pues de no hacerlo correctamente al momento de entrar podría morir por su impureza. Entonces, al momento de morir Jesús, le suceden eventos sumamente extraordinarios como los temblores y las rocas partidas, pero la rasgadura del velo fue totalmente sobrenatural. Lo que representa esta ruptura es el nuevo camino que se forma para poder llegar a Dios: a través de la muerte de Jesús. Antes se realizaban sacrificios de animales con características muy especiales, ahora el sacrificio del Cordero Inmolado cumple con todas las cualidades necesarias para no tener que volver a sacrificar a ningún animal y tener redención de pecados a través de su sangre. Su sacrificio fue perfecto.
Pero lo más importante de todo es entender que Dios, a través de Jesús, nos abre las puertas para una comunicación y un acercamiento a Él como nunca antes había existido. Ahora ya no hay un templo hecho por los hombres, sino que nuestro cuerpo es el nuevo templo de Dios.
Jesús vivió de manera ejemplar, sin pecado, sin mancha. Nos enseñó que las personas vemos la vida de una forma y que es necesario corregir esa forma pues está totalmente opuesta a aquella del Señor. Nos mostró que Dios tiene amor infinito y nosotros sin Él no podemos amar, tuvo la profesión más baja como carpintero y nunca careció de nada sino que por el contrario, alimentó en varias ocasiones a miles de personas. Finalmente murió sin ningún trato digno de su perfección. Su vida tuvo un propósito, su muerte también y su resurrección aún más. Te invito a que sigas conociendo más la vida de Jesús y apliques sus principios en tu vida.

Oración
Padre nuestro: te pido perdón por mis pecados. A veces no puedo entender por qué Jesús tuvo que sufrir tanto y cómo tu amor por mí lo hizo atravesar por tanto dolor. Ayúdame a entenderlo y a vivir agradecido de todo lo que haces por mí. Gracias Señor en el nombre de Jesús
Amén

11 may 2009

Mateo 27:45-46

Desde el mediodía y hasta la media tarde toda la tierra quedó en oscuridad. Como a las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, ¿lama sabactani? (que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?)


De tal manera amó Dios al mundo que envió a su Hijo unigénito para que todo aquél que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna (Juan 3:16). (1ªJuan 4:8) el que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
Jesús fue enviado con un propósito muy especial: salvarnos, reconciliarnos con Dios, mostrarnos el amor del Padre.
Al leer estos versículos, no dejo de sorprenderme del amor tan grande derramado por Jesús al sacrificarse por nosotros. ¡Definitivamente estaba sufriendo! No la pasó bien pero aún así, no tuvo por ganancia el hacer su voluntad sino la del Padre y siguió su camino hasta la cruz. ¡Qué impresionante! Para este entonces, Jesús ya llevaba varias horas en sufrimiento. Recuerda que todo empieza en la noche cuando Judas lo entrega, luego va a los juicios y finalmente lo entregan a los guardias para luego empezar el camino a la cruz.
La vida de Jesús no es un cuento. ¡Su muerte mucho menos! Es igual de importante entender y estudiar su vida como su sacrificio por nosotros. El evangelio no sería completo si no anunciamos su muerte y resurrección.
En algunas ocasiones he tenido que clamar a Dios y pedir por fuerzas y fe. Leo cómo Jesús no solamente pidió sino que gritó con fuerzas: Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Pienso que en ese momento, Dios Padre le tuvo que dar la espalda a su Hijo pues estaba totalmente cargado con nuestros pecados y en su santidad no puede tener convivencia con lo corrupto. Imagino a Dios con un aire triste de ver a su Hijo sufriendo y escuchando sus palabras, pero también lo imagino feliz de ver sus planes desarrollándose y pensando en la reconciliación que se estaba llevando a cabo en el mundo gracias a su Hijo.
Hoy quiero encaminarte a meditar sobre el amor de Dios y el sacrificio de su Hijo. Él nos amó primero. Él es amor y a través de Jesús nos enseña cómo nos ama. Ahora tú y yo debemos amar igual. Porque sin merecerlo, sin haber hecho absolutamente nada, Dios te amó sin restricciones y envió a su Hijo amado para que tomara tu lugar en la cruz y pudieras ser salvo y tener comunión con Él. Varias horas estuvo Jesús sufriendo en su camino a la crucifixión. Siendo inocente, puro, sin pecado, se sacrificó para limpiarte de todos tus pecados. ¿Cómo puedes ignorar esto? ¿Cómo no impacta tu vida y anima a entregarte a Él como manera de corresponder a ese amor?
Jesús ya se entregó por ti. ¿Tú que vas a hacer por Él?

Oración
Dios mío: definitivamente eres santo y perfecto, pero sobre todo eres amor. Te doy tantas gracias por amarme sin que haya hecho nada para merecerlo. Transfórmame y permite que pueda transmitir ese amor a mi prójimo. Perdona mis pecados. Quiero valorar y tener siempre presente el sacrificio que hizo Jesús por mí y vivir agradecido por ello en todo momento. Permite que mi vida de testimonio de esto en el nombre de Cristo Jesús te lo pido
Amén

8 may 2009

Mateo 27:42-43

Salvó a otros, decían, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! ¡Y es el Rey de Israel! Que baje ahora de la cruz y así creeremos en él. Confía en Dios; pues que lo libre Dios ahora, si de veras lo quiere. ¿Acaso no dijo: “Yo soy el Hijo de Dios”?




Más de dos mil años tiene este evento. Seguimos cayendo en los mismos errores.
Nuestro gran error es tratar de adaptar a Dios a NUESTRA manera. Lo queremos encerrar en un “círculo” en el cual, lo podamos comprender, que conozcamos sus capacidades y que además esté de acuerdo con NUESTROS pensamientos y principios. Si bien Dios nos ama y Él es la esencia pura del amor, no va a cambiar por nosotros sino nosotros tenemos que adaptarnos a Él. ¡Qué ridículo es pensar que podemos darle dimensión a Jehová y que tratemos de entender todo acerca de Él e incluso que queramos “aprobar” o “reprobar” lo que hace en el mundo! Sí que no sabemos lo que hacemos. “Que baje ahora de la cruz y así creeremos en él”. ¿Quién es el que manda? Como se dice coloquialmente, ahora resulta que ¡los patos le tiran a las escopetas! ¿Por qué nos cuesta tantísimo trabajo el aceptar a Dios como es y no como nos gustaría que fuera? Lo irónico de todo esto es que mientras más lo acepto como es, más le doy gracias por ser así y no como a mí me gustaría que fuera. ¿Te das cuenta de esto?
“Confía en Dios, pues que lo libre ahora”. ¿Han puesto a prueba tu fe? ¿Te han retado preguntando el por qué Dios permite lo que te está pasando? A veces la gente que no conoce a Jesús, tratará de “ensuciar y manchar” su camino. Buscará cada oportunidad disponible para decirte que tú relación con Cristo es como cualquier otra religión, y más si estás atravesando un momento difícil buscará hacer notorio que puede ser que tu Dios no está contestando…
“acaso no dijo: yo soy el Hijo de Dios”, también me ha pasado que me digan “no que muy cristianito?”. Leí una cita del escritor ruso Dostoevsky que dice algo así: no rechaces el camino que sigo por mi forma de caminarlo, critícame a mí por no poderlo seguir correctamente y ayúdame a corregirme.
Éstas son formas de ataque sobre los que queremos seguir a Jesús, te señalan, te dicen nombres, critican tus actos, buscan retarte cuando te encuentras en momentos difíciles. Jesús lo atravesó y por consecuencia nosotros también pasaremos por situaciones similares. Lo que Cristo nos enseñó es que debemos comportarnos como Dios quiere y no como la gente lo pide. Nos enseñó que nosotros nos adaptamos a Él y no a la inversa, nos enseñó que aquellos que nos critican aunque tienen ojos y oídos no ven ni oyen, que para ellos, la palabra de Dios es locura. Ahora, tengamos amor y misericordia por los que nos critican y señalan, busquemos dar testimonio y orar por ellos para que puedan salir de su ceguera espiritual y puedan comenzar una relación con el Creador.

Oración
Señor: no dejo de sorprenderme de tus enseñanzas y cómo Cristo utilizó cada minuto para mostrarnos algo diferente. En su juicio, antes de ir a la cruz, y ¡estando en la cruz! Nos dejó enseñanzas. ¡Gracias por su vida! Te pido que pueda parecerme cada día más a Él. Oro Señor mío en el nombre de Jesús
Amén

7 may 2009

Mateo 27:38-39

Con él (Jesús) crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Los que pasaban meneaban la cabeza y blasfemaban contra él.


Nació en un pesebre, alrededor de animales y sin ningún tipo de comodidad. En la ciudad donde nadie esperaba que saliera algo bueno de ahí. Buscado desde su nacimiento para ser asesinado. Amado y odiado, controvertido y justo. Estableció los parámetros más altos que se hayan exigido para ser su discípulo: niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Vivió como nadie hubiera esperado que viviera el Hijo de Dios, alrededor de gente considerada “no limpia”, incluso su equipo integraba gente repudiada por los judíos como los recaudadores de impuestos. Se dejaba tocar por leprosos y mujeres menstruando. Se acercaba a los endemoniados, paralíticos, ciegos, cojos entre otros. Revolucionó la manera de entender las escrituras y demostró lo mal que se estaban aplicando.
Finalmente murió de la forma más baja y cruel que existía en ese momento: crucificado. Dos bandidos a su lado. Ni siquiera lo crucificaron solo. Estuvo acompañado en su muerte de la gente más despreciable.
¡Qué personaje! ¡Qué vida! El mundo dejó de ser el mismo a partir de la vida de este hombre. Se dividió la historia en Antes y Después de la vida de Jesús.
A pesar de su gran ejemplo y maravillosa vida, la gente que pasaba frente a Él mientras lo crucificaban “meneaban su cabeza y blasfemaban contra Él”…
Hoy en día veo que el mundo menea su cabeza y blasfema contra Jesús en cualquier ocasión posible. La gente ve con desdén a aquellos que entregan su vida a Dios. Piensan que se están perdiendo de “la gran vida”.
No es fácil seguir a Jesús y tener gente viéndote y meneando su cabeza, no es fácil entregarte y sentir que los de alrededor piensan que estás mal. ¿Te has sentido criticado por tus principios y creencias? ¡Seguro que sí! El mundo no soporta gente que se quiera entregar por completo a Cristo. Recientemente escuché en las noticias que una candidata en un concurso de belleza fue cuestionada sobre el matrimonio en parejas del mismo sexo. Su respuesta fue sumamente humilde y respetuosa pero no débil sino firme: sin ofender a nadie, yo creo que el matrimonio lo instituyó Dios para un hombre y una mujer. Y esto ¿qué tiene de malo? Pensarás. Pues esta pobre chica ha sido acabada por los medios. Criticada duramente y señalada como pocas veces he visto. Probablemente odiada. Lo único que hizo fue hacer público sus principios. Le costó mucho. A Jesús le costó la vida. A nosotros nos pide lo mismo: entregar la nuestra a Él. No te desanimes si la gente a tu alrededor menea la cabeza y blasfema contra ti. ¡Estás en el camino correcto! Jesús nos dejó el ejemplo perfecto para seguir adelante. Difícil pero perfecto. ¡Sigamos la batalla!

Oración
Señor: te agradezco por lo que Jesús hizo por mí. Te pido que me des fuerzas y fe para seguir en mi viaje contigo y no desanimarme al sentir señalamientos y críticas. Ayúdame a ser más como Jesús y menos como el mundo. Te pido que pueda entender el ejemplo de Cristo y aplicar a mi vida. Oro en el nombre de Jesús
Amén

6 may 2009

Mateo 27:27-31

Los soldados del gobernador llevaron a palacio a Jesús y reunieron a toda la tropa alrededor de él. Le quitaron la ropa y le pusieron un mando de color escarlata. Luego trenzaron una corona de espinas y se la colocaron en la cabeza, y en la mano derecha le pusieron una caña. Arrodillándose delante él, se burlaban diciendo: ¡Salve rey de los judíos! Y le escupían, y con la caña le golpeaban la cabeza. Después de burlarse de él, le quitaron el manto, le pusieron su propia ropa y se lo llevaron para crucificarlo.



¿Por qué escribir tanto acerca de la crucifixión? Porque es necesario que entendamos lo que tuvo que atravesar Jesús por nosotros y por todos aquellos que lo reconozcan como Salvador y Señor.
Todos estos versículos, todo este sufrimiento y ¡todavía no empezaba su camino hacia la cruz! A penas empezaba su martirio. ¡Con razón estuvo orando toda la noche y pidiendo que se hiciera la voluntad del Padre! ¿Quién quiere pasar por algo similar? Solamente el amor de Dios puede tolerar esto. Solamente nuestro creador pudo encargarse de enviar al único apto para sufrir por los pecados de la humanidad: su Hijo.
Los soldados le quitan la ropa y al ponerle la túnica de color buscaban burlarse de su “reinado fallido”. Lo que es difícil de entender es la cantidad de golpes y maltratos que tuvo que sufrir Jesús. ¿Por qué se tenían que burlar todo el tiempo de Él y llegar al punto en que le escupían y lo golpeaban como si fuera lo peor que existiera o ha existido?
Cuando pecamos, no nos cae un rayo del cielo y nos parte en dos. Tampoco sale un “diablito” del lado izquierdo de nuestra oreja a decirnos “bien hecho”. Nuestro pecado nos separa y rompe la relación que podemos tener con Dios. Todo lo que sufrió Jesús es lo que cada uno de nosotros hubiera tenido que sufrir a causa de nuestros pecados. Abominación es para Dios el pecado.
El sacrificio de Jesús no es una historia para una película o libro, es la historia de la salvación del mundo y explica el COSTO que se tiene que pagar por el pecado que cometes. No hay justo ni aún uno. Por cuanto TODOS pecamos, somos destituidos de la gracia de Dios. Absolutamente todos. Cada uno de nosotros pecamos. Es momento de entender la gravedad de lo que hacemos mal. No se trata de orgullo o de necedades sino de comprensión. Tu pecado te separa de Dios y minimiza el gran sacrificio que hizo Jesús por ti.
Pero no todo es tristeza o depresivo. De hecho todo esto que hizo Dios a través de Jesús es ¡causa de gozo! Gracias a su sacrificio podemos arrepentirnos y pedir que nuestros pecados sean perdonados. ¡No tenemos que “atravesar” por la verdadera paga de esos pecados! ¡Jesús ya pasó por ti y por mí!

Oración
Dios: es increíble lo que hiciste por mí y yo no he hecho nada para merecerlo. Gracias por enviar a Jesús y en nombre de él te pido que perdones mis pecados. Ayúdame a entender y valorar lo que Jesús hizo y no olvidar lo abominable que es para ti mi pecado. Guíame por el camino correcto y dame sabiduría para poder compartir con los demás este sacrificio tan increíble que hizo Jesús por nosotros. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

4 may 2009

Mateo 27:17,21b,23

Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? … y ellos dijeron: a Barrabás. Pilato les dijo: pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más diciendo: ¡sea crucificado!



En la época del imperio romano, se buscaba entretener a los pueblos conquistados para que estuvieran “contentos” y no armaran alborotos. Parte de este entretenimiento incluía al circo romano o la liberación de algún preso. Jesús después de haber estado con Caifás, fue llevado a Pilato. Se dice que probablemente Caifás lo mandó a él para quedar “bien” políticamente.
Al ser interrogado por Pilato, Jesús prácticamente se queda callado y no contesta las acusaciones falsas que levantan en su contra. Perplejo, Pilato no encuentra ninguna forma legal para sentenciar a Jesús y además su esposa le pide que no tenga nada que ver con ese “justo” pues tuvo un mal sueño a causa de él. Lo único que parecía como escapatoria a los ojos de Pilato era tratar de intercambiar a un delincuente real (Barrabás) por la vida de Jesús y tratar de calmar a la gente. “pero ellos gritaban aún más diciendo: ¡crucifícalo!”
Pilato no lo logró.
Esto pasó hace más de dos mil años. ¿Hoy en día podemos tener actitudes similares a la de la multitud gritando ¡sea crucificado!? ¡Preferimos a Barrabás! ¿Será posible que se pueda negar y odiar a Dios de la misma forma en que se hizo en ese entonces? Definitivamente sí.
Tal vez ya no estamos frente a un consejo gritando que crucifiquen a Jesús, pero en nuestra vida diaria podemos permitir actitudes muy similares. Cuando estamos de acuerdo o apoyamos principios que van en contra de la Palabra de Dios es como si estuviéramos gritando “¡Barrabás, Barrabás!”. Como ya somos una generación “moderna” ya podemos discernir sobre qué principios son muy exagerados y fuera de contexto y cuales Dios “no se equivocó” y podemos seguir aplicando hoy en día “¡Barrabás Barrabás!”. ¿Te das cuenta cómo la gente ha intentado meterse en la cabeza la idea de que Jesús es solamente un gran hombre, con buenos principios pero seguirlo al pie de la letra es una locura? Para colmo, he escuchado personas que dicen que la Biblia está fuera de contexto y ¡ni siquiera la han leído! Esto es lo que el mundo hace y piensa de Dios… Perdonar es de gente débil, los divorcios ya son algo normal y no deben verse como algo estigmatizado, el alcoholismo no es tan malo si no se causa un daño grave a alguien, la homosexualidad debemos aceptarla como algo común, una mujer dedicada al hogar nunca podrá ser considerada exitosa “¡Barrabás!”, odiar a nuestros enemigos es bueno siempre y cuando sea en defensa propia, hay que amar a Dios los domingos y tenerlo como algo “importante en nuestra vida” pero no exagerar en toda la semana, una mentira “blanca” no tiene nada de malo, tener relaciones fuera o antes del matrimonio es normal para probar “compatibilidades sexuales” “¡Barrabás!”. ¡ALTO! Los principios que estableció el Señor desde la creación de la tierra son vigentes y ¡lo serán hasta el fin de este mundo! ¿Te das cuenta de la dirección que trae el mundo contra la que nos pide Dios? ¡Son opuestas! No se mezclan en ningún momento, NO son compatibles, estadísticamente son ¡mutuamente EXCLUYENTES! La multitud simplemente gritó más y más fuerte “Barrabás Barrabás” sin entender lo que estaban haciendo. ¿Qué piensas hacer tú?

Oración
Señor: perdóname. Sin darme cuenta te he dado la espalda y he preferido a “Barrabás” por encima de Jesús. No quiero seguir así. Quiero tomar el compromiso de tomar mi cruz y seguirte en todo. Ayúdame a no poner pretextos para no cumplir con tus mandamientos y a disfrutar de una vida llena de obediencia. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

3 may 2009

Mateo 27:3-4

Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos. He pecado, les dijo, porque he entregado sangre inocente. ¿Y eso a nosotros qué nos importa? Respondieron. ¡Allá tú!

Cuando te das cuenta de que has hecho algo mal ¿qué es lo primero que haces? En general, pienso que todos tratamos primero de justificarnos y luego, resarcir el daño que hemos hecho. Buscamos disminuir el impacto de nuestra falta de atención y desobediencia pero sobre todo, intentamos sentirnos “menos mal” sobre lo que hicimos. Nos aprendemos frases que nos ayuden a seguir adelante y que nos “curen” de las consecuencias de nuestros actos. Preferimos escuchar consejos que nos “apapachen” en lugar de aquellos que nos ponen en nuestro lugar. Acudimos a aquellas personas que no serán tan duras en su opinión y evitamos a los que buscarán abrirnos los ojos. Pero dentro de todo este mar de sentimientos y emociones, ¿dónde está Dios? ¿En qué momento le pides perdón a Él?
Judas fue confrontado por Jesús sobre su traición. En su propia cara le dijo que sabía lo que había hecho. No fue sino hasta que escuchó que Jesús fue condenado a muerte, cuando su poca conciencia despertó y le hizo entender el mal que había cometido. ¿Cuánto tiempo te tardas en darte cuenta de tus errores? ¿Cuántas veces no has hecho algo malo y ni siquiera te percataste? A veces lastimamos con lo que decimos o hacemos y no percibimos el daño causado. En otras ocasiones, sí nos damos cuenta y tratamos de no pensar en ello.
¿Qué debes hacer cuando entiendes que has hecho algo malo?
¿Salir y tratar de arreglarlo lo antes posible?
¿Pedir perdón?
Aquellos que salen a arreglar su problema por ellos mismos pueden ver su resultado en la historia de Judas. Él fue y devolvió las monedas, confesando que había entregado sangre inocente. ¿No parecería suficiente? Para el parámetro de Judas no lo fue. Siguió sintiéndose tan mal que lo único que pudo apagar esa sensación fue quitarse la vida.
Cuando comprendes que has hecho mal, lo primero que debes hacer es acudir ante Dios y pedirle perdón. Judas entendió solamente la parte de pedir perdón e intentó hacerlo con los hombres, pero la respuesta de ellos fue: “¡a nosotros qué nos importa!” ¡Los humanos NO podemos hacer nada al respecto! ¿Qué esperaba Judas que le dijeran? ¿Estás perdonado, no te preocupes, vamos a regresar todo a su normalidad? Definitivamente no iba a pasar. Me imagino que recordó las palabras de Jesús al paralítico: tus pecados te son perdonados (mateo 9:2) pero en su dureza de corazón no supo acudir al único que podría perdonarlo.
Los hombres no perdonan los pecados sino Dios. Los hombres podemos perdonar las faltas que nos hacen pero solamente Jehová puede perdonar nuestros pecados. Judas, aún viviendo con Jesús no lo pudo entender. Hoy te animo a que tú sí lo entiendas. Híncate, pide perdón a Dios, arrepiéntete de tus pecados y empieza una nueva vida.

Oración
Señor: perdona mis pecados. Hoy entiendo que solamente tú puedes limpiar y perdonar mis faltas. He tratado de corregir mis errores yo solo, pero ahora quiero hacerlo de la manera correcta que es a través de Jesús. Te doy gracias por enseñarme que Tú perdonas a los que nos arrepentimos y por los ejemplos en tu palabra que me ayudan a seguir un camino correcto y agradable a Ti. Gracias en el nombre de Jesús.
Amén