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30 jun 2009

Santiago 1:4

Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.



La versión Dios habla hoy lo traduce de la siguiente manera: pero procuren que esa fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada. La nueva versión internacional lo traduce así: y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.
Un nuevo concepto en el libro de Santiago: perfección.
Cuando atraviesas pruebas, no solamente estás ejercitando tu paciencia, aumentando tu tiempo y dependencia a Dios, sino que también estás en tu proceso de perfección en Cristo. Esta perfección no es como la que conocemos normalmente en la cual, básicamente significa no equivocarte. No. Esta perfección es más profunda. Es una perfección en el Señor. En obediencia. Dios nos promete que al ser sus hijos, Él nos perfeccionará en su obra hasta que muramos o venga Jesús (Filipenses 1:6).
Santiago no es una carta fácil de leer, mejor dicho, es fácil de leer, difícil de aceptar y muy difícil de poner en práctica. Si te quedaras solamente con el aspecto teórico, y leyeras esta carta como cualquier otra enseñanza de “buena voluntad” e intentaras llevarla a cabo tu solo, debes saber que fracasarías. Probablemente te volverías loco al tratar de gozarte cuando hay enfermedades en casa, cuando las injusticias se incrementan y la incertidumbre reina. Pero para un seguidor de Cristo, en lugar de fracaso, se tiene éxito, perfección, madurez e integridad.
¿Pero cómo llega todo esto?
Entregando tu vida a Dios. Entendiendo que debes hacerte a un lado y permitir que Él guíe tus pasos. Pidiendo que Él traiga paz a tu corazón. Comprendiendo que sus planes son lo mejor para ti. Sabiendo que todo lo puedes en Cristo quien te fortalece (Filipenses 4:13).
En mi punto de vista, este es el punto crucial donde una “religión” se transforma en COMUNION con Dios. Cuando das este paso tan importante entre leer lo que dice el Señor a confiar y hacer lo que dice, tu vida ya no es la misma. Has iniciado un proceso de perfección, madurez e integridad.
Las pruebas traen a flote lo que hay en tu corazón, tanto bueno como malo. Resaltan el lugar donde se encuentra tu confianza y tranquilidad. Tu fe se pone al descubierto y tu paciencia se fortalece. Finalmente, a través de este proceso, tu carácter es transformado llevándote a la integridad y perfección. ¡Difícil de entender pero atravesar pruebas trae bendiciones!

Oración
Padre: tu entendimiento es muy superior al mío. Me cuesta trabajo entender que pueda existir tanta bendición en las pruebas. Ayúdame a crecer en mi dependencia a ti. Quiero vivir esa transformación que dice Santiago. Perfecciona mi vida y permite que crezca en integridad. Guíame siempre Señor. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

26 jun 2009

Santiago 1:3

Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.




Pruebas, pruebas y más pruebas. La vida está llena de ellas. El verso dos de Santiago nos dice que debemos gozarnos y ser felices en ellas, y hoy podemos además entender que cada prueba va de la mano con la paciencia.
Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Esta es la definición que la Real Academia tiene de la palabra paciencia. Piensa en una prueba reciente… lo más probable es que lo que menos experimentaste en sus momentos críticos fue felicidad, gozo o paciencia. No te preocupes, esto es normal. No nacemos sabiendo ser excelentes seguidores de Cristo. Él en su gracia nos va transformando y sobre todo enseñando sus planes a Su tiempo y a Su manera.
Entonces, si cada vez que estoy en una prueba, tengo inquietud, mal humor, nerviosismo, desesperación, angustia, ¿cómo puedo llegar al estado que Dios, a través de Santiago, me está diciendo que debo tener para estos momentos? La respuesta está en la trinidad: Dios es quien instruye, Cristo quien obedece y el Espíritu Santo que mora en nosotros realiza la transformación. Si tienes poco o mucho tiempo de conocer a Jesús, este principio es piedra angular en tu relación con Cristo. Tú NO eres el que cambia, eres transformado por el Espíritu Santo. De hecho, las pruebas son las que nos muestran que nosotros no hacemos nada más que entregar todo al Señor. Piensa en esto por un momento: cuando has tratado de resolver todas tus pruebas, seguramente duraron mucho tiempo, probablemente no se resolvieron del todo bien, puede que sigas teniendo cierta incertidumbre o miedo. Por el otro lado, cuando reconoces que de tu parte no hay nada que se pueda hacer, en tu interior, te bajas del “trono de tu vida” y le permites a Cristo que se siente en ese lugar. Le pides que te guíe y que enseñe el camino, además, pides que quite todas las cargas que tú ya no puedes soportar. Finalmente llega la paciencia. El resultado no importa más pues sabes que Dios, el Todopoderoso, está al mando de tu situación.
La liga entre la paciencia, el gozo y la felicidad con las pruebas no está en tener buena actitud ni ser optimista ni hacer yoga, ni meditación, ni tomar vacaciones, ni en el alcohol o cualquier droga. Está en tu relación con Jesús y el Espíritu Santo que mora en ti. En repetidas ocasiones he podido experimentar el gozo de las pruebas. Definitivamente he pasado malos ratos y sé que vendrán muchos más. Quiero animarte a que intentes una nueva forma de atravesar cada prueba de tu vida: con paciencia, gozo y felicidad.

Oración
Señor: es sumamente difícil entender que puede existir paciencia en las pruebas. Yo quiero vivir esa paciencia, yo quiero experimentar gozo y felicidad en mis pruebas, yo quiero entregarte todas mis cargas e incertidumbres. Estoy cansado Padre. Te pido traigas consuelo a mi corazón. Te pido que pueda crecer espiritualmente y ejercitar mi paciencia a través de Ti. Oro a Ti en el nombre de Jesús.
Amén

25 jun 2009

Santiago 1:2

Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas.



En la versión de Reina Valera dice “tened por sumo gozo”. Dichoso, gozoso. La Real Academia define dichoso como feliz. ¿Cómo puedo ser feliz y sentir gozo cuando las cosas están de cabeza? ¿Cómo puedo estar tranquilo, o en paz, mientras enfrento lo inesperado?
¿Acaso la Biblia se está refiriendo a que aprenda a resignarme? De ninguna manera. Si pones atención, dice que debes sentir felicidad cuando las cosas se empiecen a complicar. Suena irónico. Lo sé. Contradictorio. También lo sé. A lo largo de mi travesía en el conocimiento de Jesús, he ido aprendiendo que rara vez hizo cosas que la gente le pidiera de la forma en que ellos esperaban que se hiciera. Al final del suceso, la gente reflexionaba y comprendía que les acababa de dar una lección y Dios era glorificado por ello. De la misma manera, cuando atraviesas pruebas puedes dar gloria a Dios a través de ellas. El versículo 3 de Santiago nos dice que las pruebas de nuestra fe producen paciencia, pero el día de hoy quiero enfocarme a entender el gozo y la felicidad que produce el tener pruebas.
Recuerdo cuando tuve mi entrevista para el trabajo que actualmente tengo. La persona que me entrevistó fue dura, firme y en todo momento buscó desalentarme y demostrarme que el trabajo era muy difícil para mí. Me hizo dudar si realmente podría hacerlo. Cuestionó mi edad y mis ganas de querer trabajar. Incluso me dijo que si quería, el siguiente año podríamos volvernos a ver si no me sentía seguro. Gracias a Dios que me dio fuerza y confianza para seguir adelante y ahora estoy aquí. Lo que quiero enseñarte con esto es que ahora comprendo que lo que buscaba la persona que me entrevistó era probarme. Probar mis ganas de trabajar, probar mi habilidad para luchar contra la adversidad, probar mi carácter. El Señor hace exactamente lo mismo.
Las pruebas no son para aquellos que no han aceptado a Jesús, recuerda que la carta está dirigida a los hermanos que estaban dispersos. Entonces, que no te sorprenda el que en tu vida se estén presentando adversidades y problemas. Que no te desanime el enfrentar enfermedades, pérdida de empleo o incluso de seres queridos. Dios está probando tu corazón. En Sus planes, es necesario que atravesemos por todo el proceso de “entrenamiento” y éste, a veces incluye situaciones que no siempre son fáciles. Finalmente, cuando pasen los días, meses y años, llegará el momento en el que recuerdes aquella prueba, aquella adversidad que te tenía de cabeza, sin dejarte dormir y de mal humor. Tendrás una sonrisa en la cara y le darás la gloria al Señor por haberte enseñado y mostrado su gloria, su poder, su amor y su paz en todo momento que lo necesitaste. Te darás cuenta que necesitabas madurar. Te darás cuenta que ahora tu fe es más sólida. Te darás cuenta que tu dependencia y amor al Señor es mayor. Te darás cuenta que has crecido en el Señor. Te darás cuenta que en tu siguiente prueba te gozarás…

Oración
Padre: tu sabiduría es infinita y tus planes maravillosos. Tu forma de trabajar con nuestros corazones es increíble. Perdona que a veces me queje y no entienda lo que quieres mostrarme, pero hoy comprendo que las pruebas y las adversidades son ocasiones para sentir felicidad. Te pido que así sea en mi vida. Guíame para siempre tener presente estas palabras y pon paz y gozo en mi corazón para que pueda vivirlas. Te lo pido en el nombre de Jesús

Amén

20 may 2009

Mateo 28:6-7ª

No está (Jesús) aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. Luego vayan pronto a decirles a sus discípulos.


Esta es la recompensa para aquellos que obedecen y siguen a Jesús: experimentar en carne propia sus promesas y poder decir “tal como Él dijo en su palabra, me pasó”. Nadie puede experimentar a Dios en tu lugar. Es algo sumamente personal y de ninguna manera puede ser colectivo. Podrás acudir a reuniones donde se adore Su Nombre, estudios donde se exponga su Palabra, pero nunca tendrás un acercamiento y una experiencia de Dios si no comienzas a tener ACCIÓN en ellas.
Me encanta que el ángel le dice a las mujeres que vayan y corroboren que lo que Jesús dijo, realmente sucedió. “Vengan a ver el lugar donde lo pusieron” a veces para nosotros también es necesario “ir” y corroborar que es cierto lo que Dios está haciendo en nuestras vidas. Personalmente puedo decir que en repetidas ocasiones, el Señor ha hecho milagros increíbles y ha sido necesario para mí hacer una pausa y confirmar los hechos tan impresionantes. Al final, termino orando y dando el reconocimiento a Dios diciendo: gracias por cumplir con tus promesas.
Pero el poder experimentar la realización o “encarnación” de una promesa de Dios no termina en la vivencia misma. Es necesario que se comparta para que cumpla con su propósito último, “vayan pronto a decirle a sus discípulos”. Las buenas noticias deben ser compartidas. Si compartes con tus conocidos un buen lugar para comer, una buena película, un bonito lugar para ir de vacaciones, ¿cuánto más deberías compartir lo que está cumpliendo el Señor en tu vida?
Que no te de pena compartirlo. Que no te de miedo el ser señalado por compartir a Jesús. Jesús fue llevado a la cruz por compartir las enseñanzas del Padre, fue señalado, golpeado, vituperado, humillado hasta donde no se podía humillar más. “Sufrir” socialmente a Jesús no es tan grave como parece. De hecho creo que es un buen “filtro” de amistades. Aquellas personas que rechacen y les moleste que estés siendo transformado y que quieras cada día crecer más en Dios, simplemente no son buenos amigos. Ora por ellos y por ti para seguirlos amando.
Finalmente quiero recapitular la enseñanza de hoy: Dios nos enseña y deja promesas, nosotros debemos creerlas y vivirlas para finalmente poder compartirlas. Te animo a que comiences a vivir las promesas, si ya lo has hecho, corrobora lo que ha pasado en tu vida y finalmente COMPARTE a los demás lo que el Señor ha hecho en ti.

Oración
Padre: reconozco que has hecho milagros maravillosos en mi vida y que en ocasiones no los entiendo o veo. Ayúdame a tener un corazón humilde que pueda percatarse de todo lo que haces alrededor de mi vida y que pueda darte la gloria siempre a Ti. También te pido que pueda compartir todas tus promesas cumplidas en mi vida y llevar a las personas la esperanza que has traído a mí. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

18 may 2009

Mateo 28-1

Después del sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.



Lo primero que quiero resaltar es que no son los discípulos los que van a ver el sepulcro sino dos mujeres que estuvieron a su lado constantemente. Cualquiera hubiera imaginado que al tercer día de la muerte de Jesús, sus discípulos o por lo menos algunos de ellos estarían ansiosos por ir y constatar que las palabras de su maestro se habían vuelto realidad. No fue así. Los hechos fueron demasiado avasalladores e incluso cuando estas mujeres llegan a contarles lo que había sucedido, ellos lo niegan diciendo que su relato era una tontería (Lucas 24-11). De igual forma, tú y yo atravesamos los mismos problemas. Primero escuchas al Maestro Jesús, te gozas de aprender de sus grandes enseñanzas, comienzas a querer ser diferente y llegan momentos de prueba. Situaciones difíciles, hambre, angustias, rencores, enfermedad, incertidumbre, etc. El siguiente paso natural sería que recordaras todo lo que tu Señor te ha enseñado. Tener fe, orar sin cesar, confiar en que los pensamientos de Jehová son más altos que los nuestros, todo lo puedes en Cristo que te fortalece, esfuérzate y se valiente, entre muchísimos versículos más. Pero, así como los discípulos tenían conocimiento de viva voz sobre estas enseñanzas, no pudieron soportar lo que sucedió y de cierta manera se “desmoronaron”. Comenzaron a dudar en lo que habían hecho y en lo que habían creído. Las mujeres no. Ellas fueron al sepulcro. Me imagino que traían dudas de lo que encontrarían, incluso es posible que iban simplemente a ver el cuerpo de Jesús muerto, pero fueron a ver. Así es como se vive la vida en Jesús: en acción.
También quiero hacer notar la aparición de mujeres en la Biblia y especialmente en el nuevo testamento en sus encuentros con Jesús. Hay personas que comentan que el Cristianismo es un tanto misógino o “machista”. ¡Qué gran error! Las mujeres formaban un elemento importantísimo en el plan de Dios. A través de María nació Jesús y a través de otras mujeres se llevó el primer mensaje de la resurrección. Mujeres: ¡ustedes también son utilizadas por el Señor! Créanlo, Entiéndanlo.
Por último, quiero animarte a tomar el ejemplo de estas mujeres. Empujarte a creer en momentos difíciles y sobre todo a que sin importar lo que estés atravesando, que pongas en acción lo que has aprendido de tu Maestro. La vida en Jesús no toma forma hasta que no atraviesas esa enorme barrera de tu voluntad contra la voluntad del Señor y comienzas a vivir y tomar por práctica sus palabras y enseñanzas.

Oración
Padre Santo: aunque ya conozco la historia de la crucifixión, sigues enseñándome a través de ella y me demuestras que tu sabiduría es infinita. Te pido que pueda recordar el ejemplo de estas mujeres que sin saber lo que esperaban, simplemente fueron y buscaron el cuerpo de Jesús, que de la misma forma yo tome acción de tus palabras, tal vez con algunas dudas pero confiando en que estoy haciendo tu voluntad y que eso es lo mejor. Lo pido en el nombre de Jesús
Amén

12 may 2009

Mateo 27:50-51

Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza, y entregó su espíritu. En ese momento la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas.


Finalmente Jesús murió.
¿Ahí se acaba la historia? Gracias a Dios, no.
Más adelante puedes leer que resucitó como lo decían las escrituras y como Él mismo lo había predicado. Pero lo que sí terminó fue su vida como humano, su vida en la tierra. Tú y yo también tendremos un día en el que nos llamará Dios y saldremos de este mundo despojándonos de nuestro cuerpo carnal. Aunque no sea cómodo o agradable hablar de la muerte, quiero hacer una pequeña reflexión pues es necesario que entiendas que si de algo puedes estar cien por ciento seguro es que algún día morirás. Hoy es el momento de entregar tu vida a Dios y aprovechar el tiempo que vivas para hacer mejor las cosas, no mañana, no después, ¡HOY!
Cuando habla el versículo de la cortina del santuario, en otras traducciones se maneja como el velo, no se refiere a una cortina como las que estás acostumbrado a ver hoy en día. Era prácticamente una pared gruesa hecha de tela, la cual, separaba el lugar santísimo del lugar santo.
Es interesante entender el simbolismo de esta ruptura. Antes de Jesús, solamente el sumo sacerdote podía entrar en este lugar y antes de hacerlo debía cumplir con un proceso de purificación pues de no hacerlo correctamente al momento de entrar podría morir por su impureza. Entonces, al momento de morir Jesús, le suceden eventos sumamente extraordinarios como los temblores y las rocas partidas, pero la rasgadura del velo fue totalmente sobrenatural. Lo que representa esta ruptura es el nuevo camino que se forma para poder llegar a Dios: a través de la muerte de Jesús. Antes se realizaban sacrificios de animales con características muy especiales, ahora el sacrificio del Cordero Inmolado cumple con todas las cualidades necesarias para no tener que volver a sacrificar a ningún animal y tener redención de pecados a través de su sangre. Su sacrificio fue perfecto.
Pero lo más importante de todo es entender que Dios, a través de Jesús, nos abre las puertas para una comunicación y un acercamiento a Él como nunca antes había existido. Ahora ya no hay un templo hecho por los hombres, sino que nuestro cuerpo es el nuevo templo de Dios.
Jesús vivió de manera ejemplar, sin pecado, sin mancha. Nos enseñó que las personas vemos la vida de una forma y que es necesario corregir esa forma pues está totalmente opuesta a aquella del Señor. Nos mostró que Dios tiene amor infinito y nosotros sin Él no podemos amar, tuvo la profesión más baja como carpintero y nunca careció de nada sino que por el contrario, alimentó en varias ocasiones a miles de personas. Finalmente murió sin ningún trato digno de su perfección. Su vida tuvo un propósito, su muerte también y su resurrección aún más. Te invito a que sigas conociendo más la vida de Jesús y apliques sus principios en tu vida.

Oración
Padre nuestro: te pido perdón por mis pecados. A veces no puedo entender por qué Jesús tuvo que sufrir tanto y cómo tu amor por mí lo hizo atravesar por tanto dolor. Ayúdame a entenderlo y a vivir agradecido de todo lo que haces por mí. Gracias Señor en el nombre de Jesús
Amén

11 may 2009

Mateo 27:45-46

Desde el mediodía y hasta la media tarde toda la tierra quedó en oscuridad. Como a las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, ¿lama sabactani? (que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?)


De tal manera amó Dios al mundo que envió a su Hijo unigénito para que todo aquél que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna (Juan 3:16). (1ªJuan 4:8) el que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
Jesús fue enviado con un propósito muy especial: salvarnos, reconciliarnos con Dios, mostrarnos el amor del Padre.
Al leer estos versículos, no dejo de sorprenderme del amor tan grande derramado por Jesús al sacrificarse por nosotros. ¡Definitivamente estaba sufriendo! No la pasó bien pero aún así, no tuvo por ganancia el hacer su voluntad sino la del Padre y siguió su camino hasta la cruz. ¡Qué impresionante! Para este entonces, Jesús ya llevaba varias horas en sufrimiento. Recuerda que todo empieza en la noche cuando Judas lo entrega, luego va a los juicios y finalmente lo entregan a los guardias para luego empezar el camino a la cruz.
La vida de Jesús no es un cuento. ¡Su muerte mucho menos! Es igual de importante entender y estudiar su vida como su sacrificio por nosotros. El evangelio no sería completo si no anunciamos su muerte y resurrección.
En algunas ocasiones he tenido que clamar a Dios y pedir por fuerzas y fe. Leo cómo Jesús no solamente pidió sino que gritó con fuerzas: Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Pienso que en ese momento, Dios Padre le tuvo que dar la espalda a su Hijo pues estaba totalmente cargado con nuestros pecados y en su santidad no puede tener convivencia con lo corrupto. Imagino a Dios con un aire triste de ver a su Hijo sufriendo y escuchando sus palabras, pero también lo imagino feliz de ver sus planes desarrollándose y pensando en la reconciliación que se estaba llevando a cabo en el mundo gracias a su Hijo.
Hoy quiero encaminarte a meditar sobre el amor de Dios y el sacrificio de su Hijo. Él nos amó primero. Él es amor y a través de Jesús nos enseña cómo nos ama. Ahora tú y yo debemos amar igual. Porque sin merecerlo, sin haber hecho absolutamente nada, Dios te amó sin restricciones y envió a su Hijo amado para que tomara tu lugar en la cruz y pudieras ser salvo y tener comunión con Él. Varias horas estuvo Jesús sufriendo en su camino a la crucifixión. Siendo inocente, puro, sin pecado, se sacrificó para limpiarte de todos tus pecados. ¿Cómo puedes ignorar esto? ¿Cómo no impacta tu vida y anima a entregarte a Él como manera de corresponder a ese amor?
Jesús ya se entregó por ti. ¿Tú que vas a hacer por Él?

Oración
Dios mío: definitivamente eres santo y perfecto, pero sobre todo eres amor. Te doy tantas gracias por amarme sin que haya hecho nada para merecerlo. Transfórmame y permite que pueda transmitir ese amor a mi prójimo. Perdona mis pecados. Quiero valorar y tener siempre presente el sacrificio que hizo Jesús por mí y vivir agradecido por ello en todo momento. Permite que mi vida de testimonio de esto en el nombre de Cristo Jesús te lo pido
Amén

8 may 2009

Mateo 27:42-43

Salvó a otros, decían, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! ¡Y es el Rey de Israel! Que baje ahora de la cruz y así creeremos en él. Confía en Dios; pues que lo libre Dios ahora, si de veras lo quiere. ¿Acaso no dijo: “Yo soy el Hijo de Dios”?




Más de dos mil años tiene este evento. Seguimos cayendo en los mismos errores.
Nuestro gran error es tratar de adaptar a Dios a NUESTRA manera. Lo queremos encerrar en un “círculo” en el cual, lo podamos comprender, que conozcamos sus capacidades y que además esté de acuerdo con NUESTROS pensamientos y principios. Si bien Dios nos ama y Él es la esencia pura del amor, no va a cambiar por nosotros sino nosotros tenemos que adaptarnos a Él. ¡Qué ridículo es pensar que podemos darle dimensión a Jehová y que tratemos de entender todo acerca de Él e incluso que queramos “aprobar” o “reprobar” lo que hace en el mundo! Sí que no sabemos lo que hacemos. “Que baje ahora de la cruz y así creeremos en él”. ¿Quién es el que manda? Como se dice coloquialmente, ahora resulta que ¡los patos le tiran a las escopetas! ¿Por qué nos cuesta tantísimo trabajo el aceptar a Dios como es y no como nos gustaría que fuera? Lo irónico de todo esto es que mientras más lo acepto como es, más le doy gracias por ser así y no como a mí me gustaría que fuera. ¿Te das cuenta de esto?
“Confía en Dios, pues que lo libre ahora”. ¿Han puesto a prueba tu fe? ¿Te han retado preguntando el por qué Dios permite lo que te está pasando? A veces la gente que no conoce a Jesús, tratará de “ensuciar y manchar” su camino. Buscará cada oportunidad disponible para decirte que tú relación con Cristo es como cualquier otra religión, y más si estás atravesando un momento difícil buscará hacer notorio que puede ser que tu Dios no está contestando…
“acaso no dijo: yo soy el Hijo de Dios”, también me ha pasado que me digan “no que muy cristianito?”. Leí una cita del escritor ruso Dostoevsky que dice algo así: no rechaces el camino que sigo por mi forma de caminarlo, critícame a mí por no poderlo seguir correctamente y ayúdame a corregirme.
Éstas son formas de ataque sobre los que queremos seguir a Jesús, te señalan, te dicen nombres, critican tus actos, buscan retarte cuando te encuentras en momentos difíciles. Jesús lo atravesó y por consecuencia nosotros también pasaremos por situaciones similares. Lo que Cristo nos enseñó es que debemos comportarnos como Dios quiere y no como la gente lo pide. Nos enseñó que nosotros nos adaptamos a Él y no a la inversa, nos enseñó que aquellos que nos critican aunque tienen ojos y oídos no ven ni oyen, que para ellos, la palabra de Dios es locura. Ahora, tengamos amor y misericordia por los que nos critican y señalan, busquemos dar testimonio y orar por ellos para que puedan salir de su ceguera espiritual y puedan comenzar una relación con el Creador.

Oración
Señor: no dejo de sorprenderme de tus enseñanzas y cómo Cristo utilizó cada minuto para mostrarnos algo diferente. En su juicio, antes de ir a la cruz, y ¡estando en la cruz! Nos dejó enseñanzas. ¡Gracias por su vida! Te pido que pueda parecerme cada día más a Él. Oro Señor mío en el nombre de Jesús
Amén

7 may 2009

Mateo 27:38-39

Con él (Jesús) crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Los que pasaban meneaban la cabeza y blasfemaban contra él.


Nació en un pesebre, alrededor de animales y sin ningún tipo de comodidad. En la ciudad donde nadie esperaba que saliera algo bueno de ahí. Buscado desde su nacimiento para ser asesinado. Amado y odiado, controvertido y justo. Estableció los parámetros más altos que se hayan exigido para ser su discípulo: niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Vivió como nadie hubiera esperado que viviera el Hijo de Dios, alrededor de gente considerada “no limpia”, incluso su equipo integraba gente repudiada por los judíos como los recaudadores de impuestos. Se dejaba tocar por leprosos y mujeres menstruando. Se acercaba a los endemoniados, paralíticos, ciegos, cojos entre otros. Revolucionó la manera de entender las escrituras y demostró lo mal que se estaban aplicando.
Finalmente murió de la forma más baja y cruel que existía en ese momento: crucificado. Dos bandidos a su lado. Ni siquiera lo crucificaron solo. Estuvo acompañado en su muerte de la gente más despreciable.
¡Qué personaje! ¡Qué vida! El mundo dejó de ser el mismo a partir de la vida de este hombre. Se dividió la historia en Antes y Después de la vida de Jesús.
A pesar de su gran ejemplo y maravillosa vida, la gente que pasaba frente a Él mientras lo crucificaban “meneaban su cabeza y blasfemaban contra Él”…
Hoy en día veo que el mundo menea su cabeza y blasfema contra Jesús en cualquier ocasión posible. La gente ve con desdén a aquellos que entregan su vida a Dios. Piensan que se están perdiendo de “la gran vida”.
No es fácil seguir a Jesús y tener gente viéndote y meneando su cabeza, no es fácil entregarte y sentir que los de alrededor piensan que estás mal. ¿Te has sentido criticado por tus principios y creencias? ¡Seguro que sí! El mundo no soporta gente que se quiera entregar por completo a Cristo. Recientemente escuché en las noticias que una candidata en un concurso de belleza fue cuestionada sobre el matrimonio en parejas del mismo sexo. Su respuesta fue sumamente humilde y respetuosa pero no débil sino firme: sin ofender a nadie, yo creo que el matrimonio lo instituyó Dios para un hombre y una mujer. Y esto ¿qué tiene de malo? Pensarás. Pues esta pobre chica ha sido acabada por los medios. Criticada duramente y señalada como pocas veces he visto. Probablemente odiada. Lo único que hizo fue hacer público sus principios. Le costó mucho. A Jesús le costó la vida. A nosotros nos pide lo mismo: entregar la nuestra a Él. No te desanimes si la gente a tu alrededor menea la cabeza y blasfema contra ti. ¡Estás en el camino correcto! Jesús nos dejó el ejemplo perfecto para seguir adelante. Difícil pero perfecto. ¡Sigamos la batalla!

Oración
Señor: te agradezco por lo que Jesús hizo por mí. Te pido que me des fuerzas y fe para seguir en mi viaje contigo y no desanimarme al sentir señalamientos y críticas. Ayúdame a ser más como Jesús y menos como el mundo. Te pido que pueda entender el ejemplo de Cristo y aplicar a mi vida. Oro en el nombre de Jesús
Amén

6 may 2009

Mateo 27:27-31

Los soldados del gobernador llevaron a palacio a Jesús y reunieron a toda la tropa alrededor de él. Le quitaron la ropa y le pusieron un mando de color escarlata. Luego trenzaron una corona de espinas y se la colocaron en la cabeza, y en la mano derecha le pusieron una caña. Arrodillándose delante él, se burlaban diciendo: ¡Salve rey de los judíos! Y le escupían, y con la caña le golpeaban la cabeza. Después de burlarse de él, le quitaron el manto, le pusieron su propia ropa y se lo llevaron para crucificarlo.



¿Por qué escribir tanto acerca de la crucifixión? Porque es necesario que entendamos lo que tuvo que atravesar Jesús por nosotros y por todos aquellos que lo reconozcan como Salvador y Señor.
Todos estos versículos, todo este sufrimiento y ¡todavía no empezaba su camino hacia la cruz! A penas empezaba su martirio. ¡Con razón estuvo orando toda la noche y pidiendo que se hiciera la voluntad del Padre! ¿Quién quiere pasar por algo similar? Solamente el amor de Dios puede tolerar esto. Solamente nuestro creador pudo encargarse de enviar al único apto para sufrir por los pecados de la humanidad: su Hijo.
Los soldados le quitan la ropa y al ponerle la túnica de color buscaban burlarse de su “reinado fallido”. Lo que es difícil de entender es la cantidad de golpes y maltratos que tuvo que sufrir Jesús. ¿Por qué se tenían que burlar todo el tiempo de Él y llegar al punto en que le escupían y lo golpeaban como si fuera lo peor que existiera o ha existido?
Cuando pecamos, no nos cae un rayo del cielo y nos parte en dos. Tampoco sale un “diablito” del lado izquierdo de nuestra oreja a decirnos “bien hecho”. Nuestro pecado nos separa y rompe la relación que podemos tener con Dios. Todo lo que sufrió Jesús es lo que cada uno de nosotros hubiera tenido que sufrir a causa de nuestros pecados. Abominación es para Dios el pecado.
El sacrificio de Jesús no es una historia para una película o libro, es la historia de la salvación del mundo y explica el COSTO que se tiene que pagar por el pecado que cometes. No hay justo ni aún uno. Por cuanto TODOS pecamos, somos destituidos de la gracia de Dios. Absolutamente todos. Cada uno de nosotros pecamos. Es momento de entender la gravedad de lo que hacemos mal. No se trata de orgullo o de necedades sino de comprensión. Tu pecado te separa de Dios y minimiza el gran sacrificio que hizo Jesús por ti.
Pero no todo es tristeza o depresivo. De hecho todo esto que hizo Dios a través de Jesús es ¡causa de gozo! Gracias a su sacrificio podemos arrepentirnos y pedir que nuestros pecados sean perdonados. ¡No tenemos que “atravesar” por la verdadera paga de esos pecados! ¡Jesús ya pasó por ti y por mí!

Oración
Dios: es increíble lo que hiciste por mí y yo no he hecho nada para merecerlo. Gracias por enviar a Jesús y en nombre de él te pido que perdones mis pecados. Ayúdame a entender y valorar lo que Jesús hizo y no olvidar lo abominable que es para ti mi pecado. Guíame por el camino correcto y dame sabiduría para poder compartir con los demás este sacrificio tan increíble que hizo Jesús por nosotros. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

4 may 2009

Mateo 27:17,21b,23

Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? … y ellos dijeron: a Barrabás. Pilato les dijo: pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más diciendo: ¡sea crucificado!



En la época del imperio romano, se buscaba entretener a los pueblos conquistados para que estuvieran “contentos” y no armaran alborotos. Parte de este entretenimiento incluía al circo romano o la liberación de algún preso. Jesús después de haber estado con Caifás, fue llevado a Pilato. Se dice que probablemente Caifás lo mandó a él para quedar “bien” políticamente.
Al ser interrogado por Pilato, Jesús prácticamente se queda callado y no contesta las acusaciones falsas que levantan en su contra. Perplejo, Pilato no encuentra ninguna forma legal para sentenciar a Jesús y además su esposa le pide que no tenga nada que ver con ese “justo” pues tuvo un mal sueño a causa de él. Lo único que parecía como escapatoria a los ojos de Pilato era tratar de intercambiar a un delincuente real (Barrabás) por la vida de Jesús y tratar de calmar a la gente. “pero ellos gritaban aún más diciendo: ¡crucifícalo!”
Pilato no lo logró.
Esto pasó hace más de dos mil años. ¿Hoy en día podemos tener actitudes similares a la de la multitud gritando ¡sea crucificado!? ¡Preferimos a Barrabás! ¿Será posible que se pueda negar y odiar a Dios de la misma forma en que se hizo en ese entonces? Definitivamente sí.
Tal vez ya no estamos frente a un consejo gritando que crucifiquen a Jesús, pero en nuestra vida diaria podemos permitir actitudes muy similares. Cuando estamos de acuerdo o apoyamos principios que van en contra de la Palabra de Dios es como si estuviéramos gritando “¡Barrabás, Barrabás!”. Como ya somos una generación “moderna” ya podemos discernir sobre qué principios son muy exagerados y fuera de contexto y cuales Dios “no se equivocó” y podemos seguir aplicando hoy en día “¡Barrabás Barrabás!”. ¿Te das cuenta cómo la gente ha intentado meterse en la cabeza la idea de que Jesús es solamente un gran hombre, con buenos principios pero seguirlo al pie de la letra es una locura? Para colmo, he escuchado personas que dicen que la Biblia está fuera de contexto y ¡ni siquiera la han leído! Esto es lo que el mundo hace y piensa de Dios… Perdonar es de gente débil, los divorcios ya son algo normal y no deben verse como algo estigmatizado, el alcoholismo no es tan malo si no se causa un daño grave a alguien, la homosexualidad debemos aceptarla como algo común, una mujer dedicada al hogar nunca podrá ser considerada exitosa “¡Barrabás!”, odiar a nuestros enemigos es bueno siempre y cuando sea en defensa propia, hay que amar a Dios los domingos y tenerlo como algo “importante en nuestra vida” pero no exagerar en toda la semana, una mentira “blanca” no tiene nada de malo, tener relaciones fuera o antes del matrimonio es normal para probar “compatibilidades sexuales” “¡Barrabás!”. ¡ALTO! Los principios que estableció el Señor desde la creación de la tierra son vigentes y ¡lo serán hasta el fin de este mundo! ¿Te das cuenta de la dirección que trae el mundo contra la que nos pide Dios? ¡Son opuestas! No se mezclan en ningún momento, NO son compatibles, estadísticamente son ¡mutuamente EXCLUYENTES! La multitud simplemente gritó más y más fuerte “Barrabás Barrabás” sin entender lo que estaban haciendo. ¿Qué piensas hacer tú?

Oración
Señor: perdóname. Sin darme cuenta te he dado la espalda y he preferido a “Barrabás” por encima de Jesús. No quiero seguir así. Quiero tomar el compromiso de tomar mi cruz y seguirte en todo. Ayúdame a no poner pretextos para no cumplir con tus mandamientos y a disfrutar de una vida llena de obediencia. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

3 may 2009

Mateo 27:3-4

Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos. He pecado, les dijo, porque he entregado sangre inocente. ¿Y eso a nosotros qué nos importa? Respondieron. ¡Allá tú!

Cuando te das cuenta de que has hecho algo mal ¿qué es lo primero que haces? En general, pienso que todos tratamos primero de justificarnos y luego, resarcir el daño que hemos hecho. Buscamos disminuir el impacto de nuestra falta de atención y desobediencia pero sobre todo, intentamos sentirnos “menos mal” sobre lo que hicimos. Nos aprendemos frases que nos ayuden a seguir adelante y que nos “curen” de las consecuencias de nuestros actos. Preferimos escuchar consejos que nos “apapachen” en lugar de aquellos que nos ponen en nuestro lugar. Acudimos a aquellas personas que no serán tan duras en su opinión y evitamos a los que buscarán abrirnos los ojos. Pero dentro de todo este mar de sentimientos y emociones, ¿dónde está Dios? ¿En qué momento le pides perdón a Él?
Judas fue confrontado por Jesús sobre su traición. En su propia cara le dijo que sabía lo que había hecho. No fue sino hasta que escuchó que Jesús fue condenado a muerte, cuando su poca conciencia despertó y le hizo entender el mal que había cometido. ¿Cuánto tiempo te tardas en darte cuenta de tus errores? ¿Cuántas veces no has hecho algo malo y ni siquiera te percataste? A veces lastimamos con lo que decimos o hacemos y no percibimos el daño causado. En otras ocasiones, sí nos damos cuenta y tratamos de no pensar en ello.
¿Qué debes hacer cuando entiendes que has hecho algo malo?
¿Salir y tratar de arreglarlo lo antes posible?
¿Pedir perdón?
Aquellos que salen a arreglar su problema por ellos mismos pueden ver su resultado en la historia de Judas. Él fue y devolvió las monedas, confesando que había entregado sangre inocente. ¿No parecería suficiente? Para el parámetro de Judas no lo fue. Siguió sintiéndose tan mal que lo único que pudo apagar esa sensación fue quitarse la vida.
Cuando comprendes que has hecho mal, lo primero que debes hacer es acudir ante Dios y pedirle perdón. Judas entendió solamente la parte de pedir perdón e intentó hacerlo con los hombres, pero la respuesta de ellos fue: “¡a nosotros qué nos importa!” ¡Los humanos NO podemos hacer nada al respecto! ¿Qué esperaba Judas que le dijeran? ¿Estás perdonado, no te preocupes, vamos a regresar todo a su normalidad? Definitivamente no iba a pasar. Me imagino que recordó las palabras de Jesús al paralítico: tus pecados te son perdonados (mateo 9:2) pero en su dureza de corazón no supo acudir al único que podría perdonarlo.
Los hombres no perdonan los pecados sino Dios. Los hombres podemos perdonar las faltas que nos hacen pero solamente Jehová puede perdonar nuestros pecados. Judas, aún viviendo con Jesús no lo pudo entender. Hoy te animo a que tú sí lo entiendas. Híncate, pide perdón a Dios, arrepiéntete de tus pecados y empieza una nueva vida.

Oración
Señor: perdona mis pecados. Hoy entiendo que solamente tú puedes limpiar y perdonar mis faltas. He tratado de corregir mis errores yo solo, pero ahora quiero hacerlo de la manera correcta que es a través de Jesús. Te doy gracias por enseñarme que Tú perdonas a los que nos arrepentimos y por los ejemplos en tu palabra que me ayudan a seguir un camino correcto y agradable a Ti. Gracias en el nombre de Jesús.
Amén

29 abr 2009

Mateo 26:74-75

Entonces Pedro comenzó a maldecir y a jurar: no conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. Entonces se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.


La negación de Pedro es un pasaje muy conocido. Todos sabemos que cuando Jesús anuncia su muerte, Pedro es el primero que salta y dice que iría con él a donde fuera necesario y Jesús responde que lo negará, no una ni dos, sino ¡TRES veces! Me recuerda a las palabras de Pablo a los corintios advirtiendo a aquellos que se sintieran muy firmes y fuertes en el Señor que tuvieran cuidado de no caer (1ª Corintios 10:12). En la vida de Pedro, encontramos reacciones similares por todos lados, por momentos era la persona más entregada y luego dudaba de todo. Él fue el primero en decir a Jesús que era el Cristo y como sabemos también el único en negarlo. Pero esto nos da ejemplo para nuestra vida espiritual en la que es normal tener muchos altibajos. No te sientas mal de estar atravesando un momento “bajo”, el pasar pruebas es parte de nuestro crecimiento espiritual.
Por otro lado, a Pedro no le bastó negar a Jesús sino que además comenzó a maldecir y a jurar… ¿te puedes dar cuenta que cuando tomas tus propias decisiones, cuando no consultas a Dios, cuando permites que tu orgullo e “instinto” guíen tu camino, lo único que sucede es que todo EMPEORA? Pedro se encontraba en un momento crítico. Estaban por asesinar a su maestro. ¿Qué le hubiera pasado si en lugar de negar a Jesús lo aceptaba? Probablemente hubiera sido juzgado o lapidado. Es muy fácil criticar a Pedro estando en nuestra casa o escuchando su historia, pero si nos ponemos en sus zapatos, probablemente lo hubiéramos negado también. Sin importar que las circunstancias sean buenas o malas en nuestra opinión, siempre será mejor acudir a Dios primero para tomar cualquier decisión. Pienso en un ejemplo muy sencillo: cada vez que me enojo y dejo que mi orgullo sea quien dirija mis actos, las reconciliaciones tardan el triple de tiempo que cuando me pongo a orar y pido que el Señor me quite mis corajes. A veces acertamos, a veces no. ¡Pero no dejemos de aprender y esforzarnos para acertar lo más que podamos!
Por último, es importante notar que finalmente Pedro entendió que estaba haciendo mal las cosas y no tuvo más que doblar su rodilla y llorar. A diferencia de Pedro, Judas, al reconocer su error, fue y se ahorcó.
Pedro maldijo y juró por negar a Jesús. ¿Qué has hecho tú? ¿Qué has permitido que pase en tu vida por negarlo? ¿Te has dado cuenta de las consecuencias?

Oración
Padre: perdona mis pecados. Perdona si te he negado y no me he dado cuenta. Ahora entiendo que al querer hacer mi voluntad es negarte a Ti. Guíame para no caer en mi orgullo sino que pueda estar sensible siempre a tu voluntad. Te doy gracias por permitirme aprender de tu Palabra y oro en el nombre de Jesús
Amén

Mateo 26:67-68

Entonces algunos le escupieron (a Jesús) en el rostro y le dieron puñetazos. Otros lo abofeteaban y decían: a ver, Cristo ¡adivina quién te pegó!




Si hacemos un poco de memoria, cuando Jesús es tentado en el desierto, sus tentaciones están relacionadas a la demostración o confirmación de que es Dios. Satanás le dice que convierta las piedras en pan; que caiga de las montañas para que Dios mande a sus ángeles y por último que puede gobernar sobre la tierra si se postra ante él. Jesús pudo soportar las tentaciones y salir adelante. Quién diría que eso era una preparación para otra prueba similar en la esencia pero más cruda en la violencia física: a ver Cristo, ¡adivina quién te pegó! En repetidas ocasiones le piden a Jesús demostrar su naturaleza divina. Le exigen que haga alguna señal y advierten que sin señal no creerían a lo que él dijera.
Por el contrario, tenemos pasajes en los que sin que le sea demandado el realizar alguna señal, Jesús realizó milagros. Pienso en la mujer que tocó su manto, o cuando está en la barca con sus discípulos y reprende los vientos y calma la tormenta.
Pareciera que Jesús tiene un patrón de comportamiento. Con aquellos que demandaban señales no hacía nada. Con los que reconocían que era el Señor y que si quería podría sanar o hacer lo imposible, siempre cumplía su voluntad.
Pero si algo sobresale aún más es que a pesar de todos los milagros que hizo, nunca enfocó la mirada a los milagros sino que daba gloria a Dios Padre.
Cuando sacó demonios de las personas, los demonios le llamaban Jesús el Hijo de Dios (mateo 8:29).
¿Si los mismos demonios reconocían a Jesús, por qué a nosotros nos cuesta tanto trabajo reconocerlo como Hijo de Dios? ¿Por qué demandamos señal a Dios para “ahora sí” ser diferentes? ¿Por qué no podemos creer sin restricciones, confiar sin limitaciones y tener una fe tan poderosa que mueva montañas?
Probablemente esté en nuestra naturaleza el dudar tanto. Tenemos dos ejemplos de personas en la Biblia: los que exigieron señales y los que creyeron. Los que se quedaron exigiendo y exigiendo, terminaron odiando a Jesús, le escupieron, lo golpearon y nunca pudieron ver la realidad.
Aquellos que decidieron creer, sus vidas fueron transformadas.
¿De qué lado quieres estar?
No dejes que siga pasando el tiempo para “ahora sí” comenzar a comprometerte con Dios. Cada día que dejas pasar, tu corazón se endurece más y más. Te animo a que vuelvas a leer el versículo y reflexiones. ¿No crees que has tenido reacciones similares ante Dios? ¿No le has reclamado y cuestionado el por qué hace o deja de hacer? ¿No te has molestado por que no escucha tus oraciones?
Piénsalo…

Oración
Señor: perdona si he tenido actitudes como las del ejemplo de hoy. Perdona que cuestione tu soberanía y que exija en lugar de pedir. Hoy quiero comprometerme a confiar y a permitir que Tú guíes y muestres en lugar de que yo exija y defina el camino. Te pido que escuches mi oración en Cristo Jesús
Amén

28 abr 2009

Mateo 26:55-56

Y de inmediato (Jesús) dijo a la turba: ¿Acaso soy un bandido, para que vengan con espadas y palos a arrestarme? Todos los días me sentaba a enseñar en el templo y no me prendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumpla lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Vuelve a leer detenidamente los versículos.
Hay tres tiempos involucrados, 1. Pasado, 2. Presente y 3. Futuro.
1. Todos los días me sentaba a enseñar
2. Por qué vienen con espadas y palos a arrestarme
3. Entonces los discípulos huyeron
Si analizas cómo funciona la vida en general, siempre está compuesta de estos tres factores en el tiempo. Lo interesante es meditar acerca de lo que hacemos con nuestro presente, cómo se empieza a formar un pasado con ese presente y cómo reaccionamos ante el futuro con las bases que hemos forjado.
Voy a explicarlo mejor con los versículos de hoy.
Todos los días los discípulos escuchaban y aprendían de las enseñanzas de Jesús. Tú y yo, cada día aprendemos nuevas cosas en todas las áreas de nuestra vida, en esta ocasión, quiero enfocarme a la espiritual.
Después, vienen con espadas y palos a arrestar a Jesús. De igual forma, es muy normal encontrarnos en situaciones difíciles y que aparecen de un instante a otro, nunca lo esperábamos y ahora no sabemos qué hacer o cómo reaccionar.
Finalmente los discípulos deciden huir y abandonar a Jesús. Este es el único cambio que puedes realizar en tu vida: tu FUTURO. Tú puedes decidir NO huir, NO abandonar a Jesús. Al igual que los discípulos, tendrás situaciones que te espantarán, te harán temblar y sacudirán toda tu paz. Probablemente no sepas a dónde o a quién acudir y tu preocupación no la puedas soportar. Tienes dos salidas: 1-Abandonar a Jesús y huir buscando cualquier solución a la mano independientemente de que sea buena o mala, lo que quieres es sentir un poco de alivio. 2- Acudir a Dios en busca de respuestas y paz.
Jesús había advertido a sus discípulos lo que habría de venir y se cumplió tal y como se los dijo. Además, se cumplieron al pie de la letra las profecías de la crucifixión. Estos datos nos dan cierta ventaja para tomar mejores decisiones. Piensa en esto por un momento: si Jesús (Dios) conoce lo que ha de venir, me ama y tiene un plan perfecto para mi vida, ¿para qué buscar en otros lados? ¿Qué sentido tiene abandonar la única roca sólida y fundamento para mi vida? Los discípulos fallaron y huyeron. Es probable que tú hayas huido en otras ocasiones también. Es tiempo de quedarse y reconocer a Jesús en lugar de abandonarlo. Aprendamos del error de ellos para no cometerlo nuevamente nosotros. Dios tiene innumerables promesas para tu vida. Si algo se cumple en esta vida es la palabra de Dios. Hay que cambiar nuestro futuro, hay que confiar hoy en Dios y comenzar un presente diferente. Un presente con futuro. Un presente con bases sólidas y fundamentos fuertes. Un presente de la mano del Creador.

Oración
Señor: gracias por tus enseñanzas y por la paz que traen a mi corazón. No dejo de sorprenderme de tu sabiduría y del cuidado que tienes de mí. Gracias por mostrarme que puedo vivir confiado en Ti y además puedo tener paz sin importar las circunstancias. Quiero empezar un presente nuevo y formar un futuro contigo guiando mi camino siempre. Te doy gracias por esta oportunidad que me das para vivir diferente, en el nombre de Jesús
Amén.

16 abr 2009

Mateo 26:6-7

Estando Jesús en Betania, en casa de Simón llamado el Leproso, se acercó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy caro, y lo derramó sobre la cabeza de Jesús mientras él estaba sentado a la mesa.


La reacción de los discípulos y en especial, Judas Iscariote (quien traicionaría a Jesús más tarde) fue de rechazo total. El relato de Juan nos explica que en específico, fue Judas quién argumentó acerca del desperdicio y mal uso del perfume.
Replicó que el dinero del perfume se pudo haber utilizado para darlo a los pobres. Sabemos ahora que Judas probablemente como administrador del dinero de los discípulos, robaba dinero para sí mismo. Aún así, quiso seguir con la hipocresía y falsa imagen de que en realidad se preocupaba por los pobres.
La reflexión de este versículo se encuentra en la reacción de Judas y los discípulos con respecto a la actitud de María ungiendo a Jesús con su más preciado perfume.
¿Qué se merece Jesús? ¿No merece mucho más que la unción con un perfume? ¿Cómo es posible que sus discípulos se indignaran o desaprobaran un acto de adoración puro hacia su Señor?
Si bien, somos humanos y nos equivocamos, no debemos olvidar la historia y seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez. El ejemplo que más sobresale es el de Judas. Discípulo de Jesús. Pasó varios años a su lado y viendo los milagros que hacía. Escuchó directamente del Maestro las enseñanzas de la Palabra de Dios. Todo esto no sirvió para transformar su corazón y reconocer su pecado. ¿Y tú? ¿Has reconocido que eres pecador? ¿Has reconocido a Jesús como salvador? ¿Qué le has entregado a Jesús?
Jesús no solo merecía el perfume sino que todos se postraran y le adoraran. Probablemente la costumbre durmió los sentidos de los discípulos. La costumbre duerme nuestro entendimiento y trae nubes al discernimiento. Por esta razón siempre insisto en no hacer nada sin cuestionarse el por qué se está haciendo. Hoy en día, tú y yo nos podemos acostumbrar a nuestra rutina diaria y pasar de largo las bendiciones que Dios nos da en cada momento. A veces, la salud es lo primero que se nos olvida y lo recordamos hasta que nos enfermamos. ¡Entonces sí nos ponemos a pedir por la salud!
Hoy quiero animarte a meditar en esto: ¿Qué merece Jesús? ¿Qué estás dispuesto a entregarle? ¿Piensas que aquellos que le dedican mucho tiempo son “fanáticos”? ¿Estás consciente que no basta con escuchar de la Palabra de Dios, sino hay que ponerla en práctica? El perfume de María era sumamente caro. Ella lo tenía guardado como algo muy preciado. Sin pensarlo dos veces, se humilló ante Jesús y lo reconoció como lo más valioso e importante en su vida. Te animo a que, sin dudar, le entregues a Dios aquello que es lo más preciado para ti.

Oración
Padre nuestro: te pido perdón por mis pecados y te doy gracias por las enseñanzas de tu palabra. Te quiero entregar mi vida y ayúdame a entender que mereces mucho más de lo que te he dado. No permitas que la costumbre me haga olvidar que eres Señor y mi Salvador. Ayúdame a estar siempre agradecido y humillado. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén

15 abr 2009

Mateo 25:19-21

Después de mucho tiempo volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. El que había recibido las cinco mil monedas de oro llegó con otras cinco mil. “Señor- dijo- usted me encargó cinco mil monedas. Mire, he ganado otras cinco mil. Su señor le respondió: “¡hiciste bien siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”


Después de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo, me parece que el ir y hacer discípulos en todas las naciones lo encontramos dentro del top ten de los mandamientos. El llevar una vida que de fruto al ciento por uno entraría también en esa misma lista. Estoy leyendo un libro sobre el matrimonio y no dejo de sorprenderme la cantidad de correcciones que debo hacer a mi vida. ¡Cambios, cambios y cambios!
En la vida cristiana, los cambios son algo de todos los días. Por el contrario, la mayoría de los hombres somos adversos al cambio y nos gusta acomodarnos a lo que conocemos y hacemos, para así, trabajar con el menor número de incertidumbre (algunos no tanto, por eso digo la mayoría…).
Si analizamos el ejemplo del versículo de hoy, nos damos cuenta que el hombre que recibió las monedas, no dudó en ir y ponerlas a trabajar para generar otras cinco mil. Recibió y lo puso a trabajar. Lo repito: 1- recibir. 2- utilizar. Este hombre no se puso a meditar sobre lo que habría de hacer con esas monedas, tampoco las guardó y pensó que después podría ver qué hacía. El versículo 16 nos dice que a penas y recibió las monedas, salió inmediatamente para negociar con ellas.
Bien. La analogía con la vida actual.
Tú y yo hemos recibido cinco mil monedas de oro.
Cada uno de nosotros tiene diferentes capacidades y cualidades. Unos tienen facilidad de palabra, otros saben escuchar mejor, otros son pacientes, otros son líderes, otros pueden aprender idiomas fácilmente, y así, la lista sigue y sigue.
La reflexión de hoy es que puedas seguir los pasos del siervo que agradó a su amo: 1- recibir 2- utilizar.
¿Tienes conocimiento de lo que te ha sido entregado? Dentro de esta categoría entra una sub categoría. Se te han entregado dos cosas principalmente: 1- tus características como persona y 2- la oportunidad de estudiar y aprender de la palabra de Dios. Es importante que estés consciente de aquello que se te facilita y lo que no. Si te pones muy nervioso al hablar en público, es mejor que busques por otros lados y encuentres la actividad que puedas desarrollar con gusto y facilidad. Por ejemplo: yo respeto mucho a las personas que pueden trabajar en los hospitales con personas sumamente enfermas. Me cuesta mucho poder convivir con enfermos y por el contrario veo gente que se mueven en un hospital como pez en el agua. La segunda característica de lo que recibimos es todavía más importante: recibimos la Palabra de Dios. De todo lo que has podido aprender sobre la palabra de Dios ¿cuánto realmente has utilizado? ¿Has producido el “doble” de lo que se te ha entregado como lo hizo el siervo fiel? ¿Qué has hecho con esto que se te ha dado?
Quiero concluir recordándote que Jesús vendrá un día, al igual que el amo del siervo, a ajustar cuentas contigo. ¿Qué trabajo podrás decirle que has hecho? ¿Cuánto has utilizado y multiplicado lo que te ha sido entregado? Espero que mucho…

Oración
Padre nuestro: Tú que te encuentras en los cielos y en tu misericordia nos permites tener comunión contigo, ¡alabado seas! Perdona mis pecados y mi falta de entrega. Hoy entiendo que me has dado mucho y que tengo el compromiso de utilizarlo para Ti. Te pido esto en el nombre de Jesús
Amén.

14 abr 2009

Mateo 24:12

Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará.



Jesús está hablando a sus discípulos y dando algunas señales que vendrán antes de su segunda venida. Me sorprendió este versículo pues, aunque toma lugar en el futuro, pienso que actualmente se están presentando las bases para que suceda.
Últimamente he estado pensando mucho en el mundo que le tocará vivir a mis hijos. Tristemente no es muy alentador lo que veo. En la televisión veo programas de adolescentes teniendo relaciones sexuales para ser populares, aceptando la homosexualidad o lesbianismo como algo bueno, pensando que los padres son un estorbo para hacer lo que ellos quieren, utilizando drogas como medio de escape o diversión, atravesando problemas de anorexia y bulimia al igual que un resfriado o dolor de cabeza. Los programas para niños pequeños, tienen a dinosaurios morados que enseñan que la familia tiene varias formas de ser: con un solo padre o una sola madre, con un padre y su esposa o con una madre y su esposa, ¿dónde quedó el núcleo familiar implantado por Dios?
No estoy promoviendo el que no veas televisión. Recomiendo limitar y concientizar su uso, pero no anularlo. Lo único que quiero resaltar es la transformación que ha tenido la sociedad y cómo reaccionamos ante ello. En un libro que leí recientemente, daba estadísticas sobre los principales problemas que atravesaban los niños en las escuelas de los Estados Unidos en los años cincuentas: gritar en los pasillos, empujar a los compañeros, decir groserías. En comparación con los problemas de hoy en día: abortos, consumo de drogas, armas, entre otros. “habrá TANTA maldad que el amor de muchos se enfriará”.
Lo que hoy quiero animarte a hacer es a poner atención al ambiente que te rodea y la influencia que tienes en él. ¿Estás promoviendo que el amor crezca y se fortalezca o estás dejando que la maldad aumente y el amor se enfríe? En tu círculo más cercano, familiares y amigos, ¿qué testimonio estás dando? ¿Eres de los que se ríen con bromas sobre Jesús o racistas, aceptas que se burlen o critiquen a los demás, piensas que es normal que las familias se estén desintegrando como ahora, aceptas que los niños estén viendo como normal todo lo anteriormente mencionado?
Todos tenemos parte en el medio que nos rodea y podemos influir para que la palabra de Dios sea manifestada y podamos vivir diferente. No permitamos que la maldad abunde y opaque el amor de los servidores de Cristo. Cuida tus ojos de lo que ven, cuida tus oídos de lo que oyen, cuida tu boca de lo que dices y sobre todo cuida tu corazón de la maldad que hay en el mundo cubriéndola con la única protección efectiva: la palabra de Dios.

Oración
Señor: este mundo está de cabeza y yo he tolerado que voltee mis cosas también. Te pido que me guíes para retomar el camino correcto y no aceptar aquello que no te agrada. Ayúdame a dar testimonio de Ti y a vivir conforme a tu voluntad. Perdona mis pecados Señor y escucha mi oración en el nombre de Jesús
Amén

13 abr 2009

Mateo 24:1-2

Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.


Lo primero que viene a mi mente cuando leo este versículo es: ¿qué le habrán dicho los discípulos a Jesús? Si lees con atención dice, respondiendo él les dijo. ¡Pero no nos dicen a qué está respondiendo! Lo único que sabemos es que los discípulos se convirtieron en guías turísticos y llevaron a Jesús a que viera el templo y probablemente pensaban que se sorprendería de lo inmensa y asombrosa que era la construcción. En cambio, Jesús no hizo ni un ¡Ah! O un ¡oh! Si no les contestó con una enseñanza: todo esto que ven quedará destruido. Si parafraseo un poco les está diciendo: entiendo que es increíble la construcción y digna de contemplar pero deben recordar que lo importante no es lo que vemos sino lo que está dentro de nuestros corazones. Es normal que se sorprendan de construcciones hechas por el hombre, pero recuerden que el único que vive para siempre es mi Padre. No se dejen sorprender demasiado por lo que ven pues olvidarán que la fe es por encima de todo ello. No se dejen llevar por lo que ven pues les dificultará vivir las promesas que tengo para ustedes. No confíen demasiado en lo que ven, aunque sea sorprendentemente asombroso, pues más temprano que tarde no quedará piedra sobre piedra…
Así nos sorprendemos con lo que vemos en nuestras vidas. Vemos un mal jefe y no pensamos que haya alguna solución, tenemos momentos de abundancia y pensamos que así será siempre, atravesamos enfermedades y nos limitamos solamente a lo que los doctores dicen, deja de existir un sueldo fijo y nos preocupamos por lo que habremos de comer mañana. Todo, absolutamente todo, está bajo el pleno control de Dios. Además, lo que ves y vives, aquello que piensas que nunca cambiará o que nunca sucederá, habrá algún día en el que no quedará “piedra sobre piedra” y todo sea diferente.
No permitas que lo que vives y lo que ves, te aleje de la perspectiva correcta: la Divina. Cada día debes alinearte con la voluntad de Dios y esto solamente se logra cuando te maravillas de aquello por lo que debes maravillarte: el amor de Dios hacia ti, el trabajo de su Espíritu Santo en tu ser y el fruto que trae consigo en tu vida.
Es normal que te maravilles por las cosas que ves y pasan a tu alrededor. Le pasó a los discípulos. Incluso ellos trataron de sorprender al mismo Jesús mostrándole el templo, pero tú y yo ahora aprendemos de sus errores y podemos evitarlos. Ellos se sorprendieron tanto por lo que tenían enfrente que se olvidaron que a su lado tenían al Hijo de Dios, ¡Dios mismo encarnado! Seguramente se sintieron avergonzados al darse cuenta de lo que habían hecho. Dios en su amor, corrigió a sus discípulos y nos corrige hoy en día. Te animo a que te sorprendas y maravilles de lo que Dios tiene para ti y pongas en segunda perspectiva todo lo demás.

Oración
Señor: perdona mis pecados. Perdona que a veces las circunstancias no me permitan ver más allá de lo que veo y no puedo entender así tu voluntad y vivir tus promesas. Te pido que pueda cambiar y maravillarme de lo que Tú haces en mi vida y no de aquello que pasa alrededor de ella. Te lo pido en el nombre de Jesús,
Amén

7 abr 2009

Mateo 22:37

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” le respondió Jesús.


En el castellano, la palabra agápe o filéo se traduce como ama, pero en el original griego, se hace la diferencia entre una y otra. En este versículo no se utiliza el amor filéo que se refiere más a un afecto sentimental o de emoción y en su lugar se encuentra la palabra agapao que se deriva de agápe. Esta palabra dista mucho del amor que se conoce en el mundo. No está basado en sentimientos ni en estados de humor, tampoco es interesado ni busca lo suyo. Cuando leemos la definición de amor en la 1ª carta a los Corintios versículo trece, encontramos la palabra agápe. Voy a citar las características descritas de este tipo de amor: es paciente, bondadoso, no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor, se regocija en la verdad, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta y no se extingue.
Con esta definición de Corintios nos podemos dar idea de lo que nos está diciendo Jesús con respecto al mandamiento más importante.
El mandamiento de amar a Dios necesita de tu convicción. No puede llevarse a cabo por sentimentalismos. No puede crecer solamente cuando te encuentras en momentos difíciles y estancarse o reducirse cuando todo es prosperidad. El amor al que Dios nos está llamando requiere una entrega total a Él. Implica no tener restricciones para obedecer y confiar plenamente en su palabra aplicándola día a día.
Piensa en aquello que hayas deseado con todo tu corazón. Piensa en algo que te haya ocupado todas tus fuerzas e ideas para obtenerlo. ¿Qué es por lo que estás luchando hoy en día para lograr mañana? Así como nos ponemos con diferentes propósitos, debemos entender que nuestra relación con Dios Padre debe mantenerse siempre con nuestra máxima capacidad. No podemos tener una temporada alta y una baja con Él.
Si Dios estuviera frente a ti en este momento, ¿qué crees que te diría? ¿Estaría contento de que lo has amado con todas tus fuerzas, con toda tu mente y todo tu corazón?
El mundo está tan alejado de Dios… dedicamos 8 horas o más al trabajo. Otro tiempo más en el carro y si eres afortunado algo de ejercicio. ¡Obviamente lo único que queda después de eso es dormir! ¿Dónde quedó el amar a Dios?
Hoy quiero animarte a meditar en la responsabilidad que tienes con el Señor. El amor agapao-agápe al que nos llama Jesús necesita de tu compromiso entero hacia Él.
Este es el nivel de entrega que Dios espera de ti. No espera que te vuelvas un fanático ni religioso desmesurado, lo que Dios Padre te pide es que lo ames (agápe) como Él te amó (agápe) primero.

Oración
Padre: gracias. Tu amor es incomprensible. Quiero aprender a amarte como lo pides y transmitir ese amor a los demás. Quiero comprometerme contigo para no dejar pasar más días en los que no me entrego a Ti por completo. Gracias por amarme de esa manera y te pido que escuches mi oración en el nombre de Jesús
Amén

6 abr 2009

Mateo 22:29

Jesús les contestó (a los saduceos): ustedes andan equivocados porque desconocen las Escrituras y el poder de Dios.



Lo que más me llama la atención es la forma en que Jesús siempre se condujo: conforme a las escrituras. Cuando fue tentado en el desierto, su forma de mantenerse sin pecado fue respondiendo a cada tentación con versículos de la Biblia. Imagina por un momento a cualquier líder importante. ¿Cuántas veces no contestará: esto es así porque lo digo yo? A pesar de que Dios tiene todo el poder y el derecho de decirlo, Cristo obedece y se mantiene apegado a las escrituras de su Padre.
En este mismo sentido quiero reflexionar sobre las discusiones que surgen sobre la religión. Actualmente se está habla mucho de la unificación de religiones. Todos quieren aceptarse a todos, todos quieren “tolerarse” y nadie quiere tener ningún tipo de problemas. Ahora prefieren decir que cada quien llega a Dios a su manera y no meterse en conflictos espirituales. Además, esta metodología resulta más rentable, pues siempre habrá más fieles en lugares donde se toleran las faltas a la palabra de Dios que en aquellos donde se establece Su palabra como estándar de comportamiento.
Ahora resulta común el tener discusiones y que al final cada quién diga: bueno, eso es lo que tú piensas y esto lo que yo, cada quien tiene su verdad. ¡Falso! ¡No es tu verdad ni mi verdad! Es la Palabra de Dios. Es la verdad última y única. Es la verdad de Dios. No te dejes engañar por lo que la gente dice o piensa. Es de suma importancia el acudir a las escrituras e informarte de lo que Dios tiene que decirte. Debes aclarar muchos mitos que existen sobre la Biblia. Pero nadie puede convencerte ni hablarte de ellos, tú mismo tienes el deber de ir y estudiar la palabra de Dios.
Por último, pon atención a las palabras de Jesús: andan equivocados. Esto nos da a entender que hay quienes se encuentran en el camino correcto y quienes no. Alguna vez me preguntaron si creía que las personas que no aceptaban a Jesús se irían al infierno. Mi respuesta fue afirmativa. No porque yo lo piense o lo crea, sino porque Dios lo muestra en su palabra. Es necesario reconocer tus pecados y aceptar a Cristo como salvador y único camino para la reconciliación con Dios Padre (2ª Corintios 5:16-21). Jesús no dudó en decir a los saduceos que estaban equivocados, tú tampoco dudes en hacerlo. Ahora, como siempre, hay que seguir el ejemplo de Jesús. Su respuesta fue: andan equivocados porque DESCONOCEN las escrituras. Tú no puedes decidir quién está bien o mal. Lo que puedes exponer es la palabra de Dios y mostrar la verdad que existe en ella. No estoy llamando a que tengas discusiones con todos los que se te pongan enfrente y los agarres a “bibliazos”. Estoy animando a que dejemos de ser tímidos con la palabra de Dios y entendamos que es nuestra responsabilidad compartirla y exponerla sin temor ni duda sino con amor y sabiduría como lo hizo Jesús.

Oración
Padre: perdona mis pecados y permite que sea limpio ante Ti. Quiero compartir de tu palabra de manera agradable a Ti. Te pido que no tenga nunca pena ni temor de compartir de tu palabra sino que pueda exponerla siempre que se presente la oportunidad de hacerlo. Gracias por enseñarme que Tú tienes la verdad y por ponerla a mi alcance para estudiarla y comprenderla. Guíame para entender que Tú eres quien tiene la verdad y el camino y no yo, guíame para compartir la bendición que es el conocerte y permitir que otras personas te conozcan también. Te pido que escuches mi oración en el nombre de Jesús
Amén.


25 mar 2009

Hechos 23:23-24

Y llamando (el tribuno) a dos centuriones, mandó que preparasen para la hora tercera de la noche doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, para que fuesen hasta Cesarea y que preparasen cabalgaduras en que poniendo a Pablo, le llevasen en salvo a Félix el gobernador.


El día de ayer escribí que Dios te dice que tengas ánimo a pesar de las circunstancias que estés atravesando. Recientemente en una predicación, escuché al pastor decir algo sumamente interesante: primero te encuentras en un problema o disyuntiva, luego tienes que creer y confiar en Dios y tercero Dios muestra cómo van a resolverse las cosas conforme a su voluntad. No puedes ver la resolución sin pasar por la etapa del problema ni tampoco puedes tener fe queriendo ver ya la solución. Pablo entendió este principio y lo vivió al cien por ciento. En los versículos 12 al 15 se explica cómo se tramó un complot contra la vida de Pablo a tal nivel que alrededor de 40 personas hicieron voto de no tomar alimento hasta que lo vieran muerto.
El problema: querían asesinar a Pablo. Las posibles soluciones para Pablo: prácticamente ninguna, solamente esperar que los romanos lo protegieran y confiar en que no fueran corruptos para entregarlo a los judíos. Si no conociéramos los versículos 23 y 24, probablemente estaríamos nerviosos y ansiosos por saber lo que habrá de ocurrir. Así pasa en tu vida. Se te atraviesa un momento difícil, situaciones que no sabes controlar y que se han salido de tus manos. Tienes pocas o nada de opciones y lo único que sabes es que tienes que solucionarlo pero no sabes cómo o simplemente no puedes. En este momento te encuentras en los versículos anteriores al 23 y 24. Te animo a que consideres una opción alterna a lo que has pensado: no hacer nada y confiar en Dios. Dar tiempo a que te muestre su camino y permitir que El sea quien dirija tus actos. Si regreso al ejemplo de Pablo, fue exactamente lo que hizo. Él no pudo hacer nada más que confiar en Dios y esperar.
Te puedo asegurar que Pablo, a pesar de los milagros tan increíbles que había hecho Dios en su vida, nunca imaginó que le pondrían a doscientos soldados, setenta jinetes, doscientos lanceros y cabalgaduras para su protección. Estaba confiado en que el Señor mostraría el camino, pero estoy seguro que nunca imaginó que sería así.
Los versículos 23 y 24 no llegan en tu vida al día siguiente de tus oraciones. Las cosas no siempre son instantáneas. El Señor tiene tiempos diferentes a nosotros, pero siempre cumple sus promesas. Hoy quiero animarte a que confíes en Cristo y le entregues tu situación. Espera en oración y permite que muestre cómo solucionará tus problemas. Te puedo asegurar que si sigues estos pasos, en algún momento podrás decirme que ya estás viviendo los versos 23 y 24. Seguramente te sorprenderás de la forma en que Dios movió las cosas e hizo cosas inimaginables en tu vida. ¡Ese es nuestro Señor maravilloso!

Oración
Padre: ayúdame a confiar en Ti y no permitir que los problemas me ahoguen. Hoy me comprometo a esperar siempre en Ti y ver cómo Tú eres quien soluciona todo. Trae paz a mi vida y gozo a mi corazón pues puedo descansar en Ti. Te doy gracias por las enseñanzas que nos dejas y te pido que perdones mis pecados en el nombre de Jesús.


Amén

24 mar 2009

Hechos 23:11

A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques en Roma.




¿Cuál es la diferencia entre ser optimista o positivo y ser seguidor de Jesús?
Cuando Dios te dice ten ánimo, no está tratando de promover en ti pensamientos de logros, aspiracionales o motivacionales. Lo que realmente están diciendo sus palabras es: tranquilo, Yo tengo el control de todo, Yo hice el plan para tu vida, Yo conozco todas tus debilidades y todo aquello que necesitas, no temas sino por el contrario, ten ánimo. ¿No te parece increíble?
Ahora, esto no quiere decir que no tendrás momentos sumamente difíciles y de incertidumbre. De hecho, en la escena que se desarrolla en este versículo, Pablo venía de haber predicado a Cristo en el concilio y la biblia nos dice que el tribuno (un comandante romano) tuvo que ordenar que bajaran soldados y tomaran a Pablo pues la gente estaba intentando matarlo. ¿Puedes imaginarlo? Compartir de Cristo ante el concilio y de premio la gente se abalanzó sobre él para despedazarlo. Probablemente Pablo pudo haber pensado que ahí serían sus últimos momentos de vida como en muchas otras ocasiones que atravesó. Pero Dios tenía un plan para él que tenía que llevarse a cabo y esto involucraba que siguiera vivo y fuera a testificar a Roma de que Cristo era el Mesías.
Hoy Dios te dice: Ten ánimo, es necesario que testifiques en Roma.
Tal vez vienes de estar sumamente golpeado, cansado, desgastado y no sientes que tengas fuerzas para seguir adelante. Puede ser que la incertidumbre te esté quitando la paz y la sensibilidad para ver las bendiciones en tu vida. La falta de salud tuya o de algún familiar puede estar acabando con tu cartera y con todos tus ánimos pues no ves salida alguna. No importa la situación en la que te encuentres, Dios te dice: ¡ten ánimo!
No se trata de ser optimista solamente porque sí. Se trata de entender que estamos descansando y confiando en el Creador de todas las cosas. Estamos en paz porque el Señor tiene un plan perfecto para nuestras vidas y sabemos que es lo mejor para nosotros. Estamos con gozo porque a pesar de las circunstancias, la incertidumbre y lo difícil que puede ser seguir adelante, sabemos que las pruebas son motivo de gozo.
¿Entiendes por qué puedes tener una sonrisa el día de hoy?
¡Ten ánimo! Dice Dios. Todavía tengo planes para ti y es necesario que hagas más cosas. ¿Cuántas más? Todas las que puedas hacer mientras tengas vida en esta tierra…

Oración
Dios: gracias por traer paz a mi vida cuando todo está de cabeza. Gracias por mostrarme tu plan y el cuidado que tienes de mí pues así puedo descansar confiado en Ti. Te pido que pueda crecer en mi fe y cada día buscar servirte más y mejor. Padre te amo y te agradezco que me ames también. Oro a Ti en el nombre de Jesús

Amén

23 mar 2009

Mateo 22:21

Le dijeron (a Jesús): de César. Y (Jesús) les dijo: dad, pues al César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.





La escena se desarrolla con los fariseos intentando tender una trampa a Jesús y por ello le preguntan del tema en el cual todos parecían estar en contra: los impuestos. Recuerda que el pueblo judío era una nación dentro de un imperio, el romano. Y por ello muchos judíos percibían como injusto el estar pagando tributos excesivos al imperio y más si había corrupción o injusticias. Por esta razón, van a Jesús para ver cómo puede escaparse de esta disyuntiva. Seguramente los fariseos se quedaron con “la cola entre las patas” cuando Jesús les responde: dar al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. Simplemente no había forma de justificarse contra la verdad que les había sido revelada. Hace algún tiempo, tuve una plática acerca de los impuestos y ayudar a la sociedad en México. Al parecer, existe en la sociedad un sentimiento generalizado, en el cual, no se quiere ayudar a nadie pues nadie nos ha ayudado primero, y es molesto para todos pagar impuestos pues no se ve ninguna reciprocidad de beneficio al pagarlos. Me parece que este versículo es aplicable el día de hoy para nosotros y los impuestos. Toma nota de que Jesús no preguntó si los romanos eran justos o no, tampoco preguntó cuánto les cobraban de impuestos, el 30% o el 10%, lo único que dijo es dar a cada quien lo que le corresponde. Entiendo que no es fácil pero es lo que Dios nos pide que hagamos, así que, la siguiente vez que pagues impuestos o ayudes a tu prójimo, no cuestiones sobre lo que harán con el dinero o la ayuda, si te parece justo o injusto, simplemente da gracias a Dios por lo que tienes y por lo que puedes dar y gózate en obedecer al Señor de todo lo creado.
Por otro lado, me parece que va más allá la enseñanza de Cristo cuando dice dar a Dios lo que es de Dios. ¿Qué le pertenece a Dios? Pienso que es posible hacer una separación entre lo que Dios quiere de nosotros y aquello que nos da en su misericordia pero no quiere de vuelta. Me explico mejor. Cuando habla de dar lo que le corresponde al César, se refiere al dinero. Tú y yo tenemos diferentes bienes materiales y dinero. Es muy normal que nos preocupemos porque nunca falte nada a nuestras familias en lo económico o la salud. Pero si pensamos más profundo, lo único que va a estar con Dios el día que mueras es tu espíritu. Tus bienes se quedan, tu salud o enfermedad también al igual que tus seres queridos. En el último momento, quedarás sin absolutamente nada y Dios te dirá ¿qué me diste cuando estuviste en la tierra? ¡Qué pregunta! La respuesta está ligada a lo que Dios nos pide que hagamos: amar a Dios sobre todas las cosas, amar a nuestro prójimo, no afanarnos por lo que habremos de comer o beber, no hacer tesoros en la tierra, ir y hacer discípulos en todas las naciones, llevar una vida espiritual que dé frutos al ciento por uno. ¡Esto es lo que quiere Dios de ti! ¿Lo estás haciendo?

Oración
Señor: gracias por mostrarme cómo debo de ajustar mis principios y cómo ponerte en la perspectiva correcta. Te pido perdón por mis pecados y porque pueda entender que es mi vida lo que quieres que te entregue por completo. Ayúdame a no aferrarme a aquello que se quedará en la tierra y permite que viva trabajando para hacer tesoros en el cielo. Quiero llevar una vida agradable a Ti. Escucha mi oración Señor, te lo pido en Cristo Jesús
Amén

19 mar 2009

NVI- Mateo 21:45-46a

Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos oyeron las parábolas de Jesús, se dieron cuenta que hablaba de ellos y buscaban la manera de arrestarlo…




En repetidas ocasiones he recibido correos electrónicos comentando acerca de cómo estaban atravesando una situación muy similar a la que se describió en el versículo del día. No soy yo el que le atina a los ejemplos sino Dios que a través de su Palabra nos va mostrando cómo ir tomando decisiones en nuestro día a día.
Como he escrito varias veces: Dios quiere reconciliarse con nosotros y nos busca todos los días. No somos nosotros quienes buscamos a Dios sino El a nosotros. A veces permitirá momentos difíciles en nuestra vida y en otras ocasiones habrá prosperidad, pero en una o en otra, lo que está buscando es que volteemos a Él y le reconozcamos la gloria que merece.
Ahora, no todos aceptan tan fácilmente lo que Dios les muestra. En el versículo nos damos cuenta que los sacerdotes y fariseos, los más eruditos en las escrituras, al escuchar que les estaban hablando directamente, reaccionaron con odio y coraje hacia las palabras de Jesús, a tal grado que buscaron la forma de arrestarlo. Un testimonio de un hermano en Cristo que se encuentra en el reclusorio sur, comentaba que antes de aceptar a Jesús en su corazón, llegó a golpear duramente a aquel que se acercó a compartirle de Dios. No es algo de extrañarse el reaccionar en contra de lo que dice el Señor. Es normal que nos moleste y no lo queramos aceptar. ¿Por qué? Primeramente porque está mostrando tu pecado, segundo, está sacando a la luz tus faltas con los parámetros de Dios y no los tuyos, y por último, porque quiere ponerse como señor de tu vida y ese lugar normalmente lo quieres ocupar tú. ¿Te das cuenta por qué no es fácil? Básicamente nos está golpeando con todo a nuestro orgullo y nos están poniendo en el lugar que nos corresponde: de servidor, y quitándonos el que teníamos (o queríamos) de ser servidos.
No sé cuántas veces has escuchado de Dios. No importa si son muchas o pocas, lo que realmente importa es cuántas veces has permitido que sus palabras penetren en tu corazón y las has guardado en tu mente para transformarlas en principios de actitud. No hay muchas opciones cuando se trata de escuchar a Jesús: lo aceptas o lo rechazas. No hay un término medio. No se puede medio escuchar o medio rechazar. Insisto, sé que no es fácil ceder al orgullo personal, a todo aquello que has utilizado para salir adelante, pero Dios te pide que comiences una nueva vida donde Él es quien sustenta absolutamente todo y tú obedeces y sigues su camino escuchando su Palabra.
¡Ten ánimo y cambia! Deja que Dios te hable. Pon atención a sus palabras y no las rechaces ni las arrumbes en un rincón, ¡ponlas por práctica hoy mismo!

Oración
Dios: perdona si he rechazado tus palabras. Me cuesta trabajo hacer a un lado mi orgullo y escuchar tus correcciones. Trabaja con mi corazón para que sea sensible a tus palabras y puedan entrar en mi corazón, no quiero ser como los fariseos que al escucharte se enfurecían en tu contra. Toma el trono de mi vida y guíame siempre. Te amo Señor y escucha mi oración en Cristo Jesús
Amén