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19 ene 2011

Hechos 5:27-28

Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó: les hemos prohibido terminantemente enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte de ese hombre.


Ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas…
Recientemente escuché una noticia sobre la minoría cristiana en Irak y los ataques que recibían al ser perseguidos por algunos grupos. También escuché a un conductor-comediante (al parecer es muy famoso por criticar a los republicanos y exaltar a los demócratas) decir chistes sobre Jesús y ridiculizar su nacimiento. La gente va a cuestionar tu fe, principios y creencias. Algunos se burlarán y otros pueden incluso tomar acciones violentas. Considero que ésta es la principal causa que frena a las personas a comprometerse con el Señor. Preferimos estar “al margen”, seguir como todos los demás. No levantar miradas para que nadie nos comience a interrogar sobre lo que creemos, hacemos o dejamos de hacer. Qué triste es este estado de letargo. Vemos a los discípulos siendo cuestionados y puestos en la cárcel pero no fue suficiente para detenerlos y seguir compartiendo el evangelio. ¿Fanáticos? ¡Por supuesto! ¿Extremistas? ¡También! Cuando alguien admira a un artista, se le llama “fan” o fanático. De la misma manera cuando alguien toma medidas extremas se le llama extremista. Pero ¿qué es un fanático y un extremista en Cristo sino alguien que entrega su vida al Señor para obedecerlo y seguirlo en todo lo que hace? Cuando decimos fanático y extremista, inmediatamente nos viene a la mente aquellos que han tergiversado el evangelio y lo han convertido en otro tipo de culto o religión. Personas realizando actos sin sentido ni propósito. Aquí estamos presenciando un extremismo y fanatismo puro e inteligente de Pedro y los demás al entregarse a Cristo por completo y vivir su fe en plenitud. Lo mejor de todo es que esta entrega estaba dando frutos no de uno a uno sino de ciento por uno como lo promete la escritura. Nos dice la palabra que el consejo les reclama pues ¡han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas! No era un problema de una cuadra o dos manzanas a la redonda sino toda Jerusalén había sido inundada con el nombre del carpintero nacido en Belén.
No solo reclamaron a los discípulos el predicar a Jesús sino que negaron su participación en su muerte. Esto me hace pensar que no podemos desanimarnos con aquellos personajes que cruzan nuestra vida, cuestionan nuestra fe y nuestros deseos de cambiar. Estas personas, como el Consejo, se encuentran tan bloqueadas o ciegas que no pueden aceptar sus actos y solamente se dedican a criticar. ¡Ánimo! Estás en el camino correcto.

Oración
Señor: es verdad que a veces las circunstancias o las personas me desaniman en mi intento por seguirte. Yo te pido que me fortalezcas y des entendimiento para discernir y entender de quién vienen esas críticas. Quiero vivir entregándote mi vida sin restricción siendo tu admirador y adorador. Ayúdame a seguirte siempre. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

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