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25 de feb. de 2015

Salmos 4:2-3

Y ustedes, señores ¿hasta cuándo cambiarán mi vergüenza?  ¿Hasta cuándo amarán ídolos vanos e irán en pos de lo ilusorio?  Sepan que el Señor honra al que le es fiel; el Señor me escucha cuando le llamo.



La madurez espiritual no llega con los años sino con la entrega de tu vida a Jehová.  Te lo repito: no importa el número de años que tengas de conocer de Dios y Cristo, esto no te da madurez espiritual.  Solamente puedes crecer y madurar cuando has decidido obedecer y servir a Dios en cada área de tu vida.  No lo digo para desanimarte sino para abrirnos los ojos mutuamente y dejar de pensar que por el pasar de los años nos convertimos en “adultos” espirituales.  Pablo, en su carta a los corintios nos explica en el capítulo 3 la diferencia entre ser carnales o espirituales y cómo es nuestro deber buscar el crecimiento espiritual.  Al leer este pasaje, me doy cuenta que David y Pablo están en la misma línea con Dios al entender la necesidad de dejar atrás la carne y perseguir al espíritu.  ¿Cuándo van a dejar los ídolos y lo ilusorio?  Sepan que el Señor honra al que es fiel.  Lo ilusorio es todo lo que tu carne busca.  Todo aquello que va en contra del espíritu.  ¿Cómo lo reconoces en la vida diaria?  Simple.  Lo que satisface de manera momentánea es carnal.  Lo que satisface de manera completa y permanente es del espíritu.  Por ejemplo, enojarte con alguien y dejar que tu ira tome el control, gritarle o simplemente guardar el enojo con rencor y coraje, da mucho placer a la carne.  Es lo que tu cuerpo grita que hagas ¿cierto?  Le dijiste lo que “merecía” te dirá la gente y te sentirás orgulloso de ti mismo.  Por el contrario, cuando buscas al espíritu, recuerdas Proverbios 15:1 que dice: la blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.  ¿Te das cuenta?  ¿Pero cómo lograr esto?  Honestamente va en contra de nuestra naturaleza y por ello, solamente Dios puede, a través de su Espíritu que mora en nosotros, hacer un verdadero milagro y transformar nuestras actitudes.  Piénsalo.  Poner la otra mejilla nunca ha sonado como un buen plan.  ¡Al contrario!  Sin embargo, lo ilusorio a lo que David hace referencia es justamente eso.  Pensar que la manera de actuar del mundo es mejor que la de Dios.  No confíes en tu carne.  No confíes en tus instintos.  Confía obedeciendo a Jehová y Él promete que te honrará y escuchará por serle fiel.  Medita en esto.  No es fácil pero definitivamente es un parte aguas para definir si realmente eres o no un seguidor de Cristo.

Oración

Padre: yo no puedo cambiar pero hoy aprendí que tu puedes hacer milagros en mi vida y cambiar lo imposible.  Pon en mi corazón y en mi boca la blanda respuesta en lugar de la ira.  Pon en mi corazón tu voluntad por encima de la de mi carne.  Pon sabiduría en mi para poder darme cuenta cuando estoy cometiendo errores y persiguiendo lo ilusorio.  Padre, yo quiero ser diferente.  Yo quiero ser honrado y escuchado por Ti.  Yo no quiero estar amando a los ídolos y caminando hacia el destino equivocado.  Alumbra mi camino y guía mis pasos mi Dios.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

23 de feb. de 2015

Salmos 4:1

Responde a mi clamor Dios mío.  Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración.



Es verdaderamente increíble lo necios que podemos ser.  No lo digo por ti sino por mí.  Pienso en tantas opciones antes de doblar mis rodillas y repetir las palabras de David en este salmo.  ¿Por qué insistir en mis ideas?  ¿Por qué insistir en lo que mi carne dice o quiere?  La teoría la conozco: debo entregar mi vida a Jehová; debo confiar en Él; debo obedecerle; debo servir, etc.  Sin embargo, al momento de pasar a la práctica pareciera que hay una muralla que nos parece imposible de atravesar.  ¿Te ha pasado?  Yo estoy seguro que sí.  ¿Sabes?  Nuestro cuerpo nos confunde.  Nuestra carne no nos deja pensar claramente.  Por el contrario, el espíritu es el que nos lleva a estar en línea con Dios y por consecuencia a tomar buenas decisiones en todas las áreas de nuestra vida.  ¿Por qué escribo esto y qué tiene que ver con el pasaje de hoy?  Simple.  Hace ya tres años que compartí que recibí una demanda porque mi perro se peleó con otro perro y la dueña, al meterse a la mitad de la pelea, resultó mordida por su propio perro pero inventó que había sido el mío.  Para no hacer el cuento largo, tuvimos muchos problemas y finalmente la aseguradora decidió no pelear y “arreglarse” con ella.  En ese momento quería ir y gritarle.  Tratar de lastimarla como ella estaba lastimándonos.  ¡Estaba diciendo mentiras!  El “sistema” había decidido a su favor y yo había “perdido”.  ¡Cómo me voy a dejar!  ¿Qué puedo hacer para regresarle el daño que nos causó?  Y así mi mente y cuerpo se llenaban de rabia todos los días.  En ocasiones la veía caminando y tenía ganas de decirle muchas cosas poco agradables.  Sin embargo, gracias a Dios y a muchos que oraron por mí, Él puso paz y perdón en mi corazón.  No fue de un día para otro.  Fue una lucha constante entre mi carne y mi espíritu.  Sin embargo, el espíritu ganó.  ¿Lo más increíble de todo?  Este fin de semana, tres años después de ese incidente, pude compartir a una persona que no sentía coraje, resentimiento o deseos de venganza.  Que además, Cristo me ama y perdona sin merecerlo y yo debo amar y perdonar de igual manera a mi prójimo incluyendo a esta persona.  Probablemente pensó que estaba loco o que no tenía mucho sentido.  Por mi parte pienso que, si ese incidente que atravesamos, sirve para que otra persona vea a Dios trabajando de manera real y tangible, creo que valió la pena todo ese sufrimiento.  Por lo tanto, dejemos de ser necios.  No sé que estés atravesando o vayas a atravesar en tu vida.  Lo que sí sé es que habrá momentos en los que la mejor decisión será clamar a Dios y pedir que se apiade de ti, que escuche tu oración y que traiga alivio porque estás angustiado.  No seas necio como yo lo fui y deja de pelear entre tu carne y tu espíritu.  Clama a Jehová.  Dobla tus rodillas.  Dobla tu orgullo.  Acude al lugar donde realmente hay alivio y descanso.

Oración

Señor: gracias.  En verdad eres maravilloso.  Tu amor y perdón remueven todo mi ser pues simplemente no merezco todo lo que haces por mí.  Te pido perdones mis pecados y me guíes para caminar conforme a tu voluntad.  Clamo a Ti pidiendo alivio y que escuches mi oración.  Quiero aprender a depender de Ti y entregarte mis problemas.  Quiero crecer espiritualmente y aprender a morir a mi carne.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

18 de feb. de 2015

Salmos 3:7-8

Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste.  La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición.



Es tan fácil querer vengarse.  Seamos honestos.  Cuando alguien nos lastima, es natural sentir deseos de hacer algo al respecto.  Ya sea a ti o a los tuyos.  Nunca resulta sencillo controlar el enojo o la ira.  Sin embargo no quiere decir que sea imposible actuar de otra manera.  No quiere decir que no tengamos opción y por lo tanto tenemos justificación para reaccionar mal.  El pasaje de hoy debes memorizarlo y guardarlo en tu corazón para tenerlo siempre listo.  La lucha le pertenece a Jehová.  No a ti.  No a mí.  A Dios.  La salvación es de Él.  Y también es Él quién destroza a nuestros enemigos que son sus enemigos.  Él es quien merece la gloria y, como dice el versículo 7, que sea quien se levante y sea exaltado.
En cualquier evento deportivo, el ganador siempre se le pone en el podio más arriba que cualquier otro competidor simbolizando que es más grande, o mejor, que los demás.  Cuando leo, levántate Jehová, pienso en cómo puedo poner a Dios en ese podio por encima de todo.  De mis sentimientos.  De mi vida.  De mi ego.  De mi orgullo.  De mi mismo.  Él tiene que estar siempre en el primer lugar del podio y no yo.  Él tiene que levantarse mientras yo permanezco sentado esperando en Él.  ¡Pero nos encanta pararnos!  ¡Nos encanta querer tomar acción!  Sin importar lo equivocados que podamos estar, pensamos que esperar y dejar que Dios se encargue no tiene sentido.  Dejemos esta forma de actuar en el pasado.  Dejemos de cometer tantos errores por estar quitando constantemente al Señor del podio.  Controla tus palabras.  Controla tus pensamientos.  Entrégalos a Jehová y deja que Él sea quien aplaste a tus enemigos.  Mientras tanto, busca darle toda la gloria a Él.  Busca servirle.  Busca agradarle.  Busca compartirle.

Oración

Padre: definitivamente tu palabra me lleva en dirección opuesta a mis deseos y voluntad.  Yo entiendo que tu camino es mejor que el mío y quiero seguirlo.  Te entrego mis rencores, enojos y deseos de venganza.  Confío en que Tú te encargarás de todo y mientras tanto yo buscaré servirte.  En el nombre de Jesús.  Amén

Salmos 1:5-6

Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba.  No temeré a diez millares de gente que pusieren sitio contra mí.



¿Cuántas veces te has acostado preocupado?  ¿Cuántas veces has tenido problemas de salud por el estrés?  ¿Cuántas veces has pensado que no hay salida?  Sabemos que David escribe estas palabras mientras era perseguido por su hijo.  Si lo encontraban probablemente lo asesinarían.  ¿Cómo puede uno acostarse a dormir sabiendo que le están buscando para matarle?  ¡Imposible!  Pero David sí pudo dormir.  Primero clamó a Jehová y después pudo dejar todas sus preocupaciones a Él para poder dormir y despertar al día siguiente.  ¿Sabes?  Cuanto más difíciles son las cosas es cuando más crecemos espiritualmente.  Es fácil entender el por qué.  O nos aferramos a Dios e incrementamos nuestra confianza en Él para dejarle hacer sus milagros o intentamos arreglar nosotros las cosas.  Una lleva hacia arriba y la otra hacia abajo.  David podía confiar en aquellos que permanecían fieles a él y buscar alguna estrategia para poder contrarrestar el ataque de su hijo o confiar en que Dios, de alguna manera milagrosa, lo protegiera.  Escogió la segunda y funcionó.  Así debemos escoger nosotros.  Sin importar que todo lo que vemos es la espada y la pared.  Sin importar que todas las puertas parecen estar cerradas.  Sin importar que no haya ninguna forma visible para que las cosas sean distintas.  Dios es Todopoderoso y sus planes van por encima de nuestro entendimiento.  ¡No tiene sentido limitar su poder a lo que podemos comprender!  David entendió que es Jehová quien nos sustenta; que es Jehová quien se encarga de hacer posible lo imposible y de abrir caminos donde antes había paredes.  ¿No dividió el mar en dos para que el pueblo escogido escapara de la persecución de los egipcios?  ¿No levantó Jesús a Lázaro de la muerte?  ¿No reprendió los mares y los vientos cuando los discípulos pensaban que perecerían?  ¿No alimentó a miles de personas con tan solo unos cuantos peces y panes?  Si sigue siendo el mismo Dios, ¿por qué pensamos que no hará los mismos milagros en nuestra vida?  ¿Por qué pensar que no tiene el mismo cuidado?  ¡Dios te ama!  No sé cuán imposible sea tu situación.  Tal vez pienses que no haya solución a tu matrimonio; que tu vida no tiene sentido; que no conseguirás un trabajo; que no hay cura para tu enfermedad o cualquier otro problema que no te deje dormir esta noche.  Hoy debes entender que Dios te sustenta.  Hoy tienes que entender que puedes clamar a Jehová y entregarle todas tus cargas.  Deja de depender de tus capacidades y depende de Dios al cien por ciento para que, como David, puedas dormir y despertar confiado en Jehová.

oración

Señor: gracias.  Tu amor supera mi entendimiento y tus planes mi capacidad de asombro.  Gracias por la vida de Jesús y la oportunidad de reconciliarme contigo.  Quiero dejar todo atrás y aprender a depender solamente de Ti.  Permite que duerma confiado en Ti y me levante agradecido que tienes mi vida en tus manos y te encargarás de ver por mí.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

9 de feb. de 2015

Salmos 3:3-4

Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.  Con mi voz clamé a Jehová y Él me respondió desde su monte santo.



¿Alguna vez has cuestionado tu fe?  Si no lo has hecho, te lo recomiendo ampliamente.  Leíste bien.  Cuestiona tu fe.  Cuestiona lo que dice la palabra de Dios.  Lee la biblia y piensa si los principios que Dios pide son coherentes y tienen sentido.  Yo lo he hecho y el resultado siempre es espectacular.  Simplemente Dios no deja de sorprenderme con su sabiduría infinita.  Y ¿por qué pido que cuestiones tu fe?  Para que puedas entender completamente el pasaje de hoy.  Una vez que has puesto a prueba los principios de Dios; una vez que has tratado de encontrarle algún error o buscado un mejor camino por otro lado y simplemente te das cuenta que el camino del Señor es el mejor, puedes abrazar las palabras de David y decir: Jehová, eres escudo alrededor de mí y el que levanta mi cabeza.  ¡Increíble!  Repítelo: Jehová, eres escudo alrededor de mí y el que levanta mi cabeza.  Es más, pienso que después de estas palabras sigue la expresión: ¡aahhh!  De alivio y gozo.  El mundo allá afuera se puede estar cayendo.  Todo puede parecer de cabeza.  Pero tú sabes que confiando en Él y siguiendo su palabra, tienes el mejor escudo y la mejor motivación pues Dios mismo levanta tu mirada caída.  El problema muchas veces llega cuando queremos que la respuesta de Dios tenga las siguientes características: a nuestro tiempo y a nuestra forma.  ¡Gran error!  Si quieres que Dios sea tu protección y ánimo, tienes que aprender a hacer las cosas a su manera.  Jehová no es una herramienta.  No es un método.  ¡Es Dios mismo!  Su escudo llega cuando entiendes su amor incondicional hacia ti.  Su escudo llega cuando entiendes que quiere bendecirte.  Su escudo llega cuando entiendes que quiere dar luz a tus pasos e iluminar tu camino.  ¡El escudo no es físico!  El escudo no es más dinero, más salud, más abundancia, más felicidad o más de cualquier otra cosa.  Ese es Satanás queriendo engañarte minimizando lo que Dios realmente hace en nuestras vidas.  Satanás quiere confundirnos y hacernos pensar que el escudo está en tener un seguro de vida para “proteger” a nuestra familia.  ¡La protección está en enseñarle a tu familia el temor a Jehová!  ¿Lo puedes ver?  No te dejes engañar.  Ven a la palabra de Dios y descubre por ti mismo el maravilloso escudo que es Dios para la vida de los que le aman y sirven.

Oración

Padre: gracias.  Quiero vivir confiado en que eres mi escudo, mi gloria y levantas mi cabeza siempre.  Es imposible seguir adelante por mí mismo y quiero dejar de luchar.  Vengo de rodillas a Ti entendiendo que has mandado a Jesús para reconciliarme contigo.  Vengo de rodillas para pedirte perdón por mis pecados.  Vengo de rodillas para pedirte que transformes mi vida y le des sentido.  Protégeme y ayúdame a aprender a servirte día a día.  En el nombre de Jesús te lo pido.  Amén.