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12 ene. 2017

Salmos 32:6-7 Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia; caudalosas aguas de angustia podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán. Tú eres mi refugio; Tú me protegerás del peligro y me rodearás con cánticos de liberación.

El día de ayer terminé de leer el antiguo testamento y no dejo de sorprenderme del amor de Dios y lo necios que somos como humanos.  Una y otra vez el Señor busca a su pueblo, lo perdona, lo prospera para que después se olviden de Él y adoren a otros dioses.  ¿Cómo es posible?  Tenemos gente rebelde desafiando a Jehová mientras que por otro lado están los dispuestos a entregar su vida por no poner en riesgo su fe.  ¿Sabes?  La vida no es fácil.  Nada fácil.  Ya sea que tengas comunión con Dios o no, la vida no es fácil.  Sin embargo, cuando uno decide entregarse al Creador, hay algo esencial que es diferente: hay esperanza.  Lee el pasaje nuevamente y pon atención a lo que dice.  Si bien, Dios es mi refugio, no quiere decir que no hay peligro.  Si bien, Dios me protege, no quiere decir que no hay nada que pudiera lastimarme.  ¿Lo entiendes?  Allá afuera hay muchas cosas que nos angustian.   El mismo Jesús nos advierte de lo difícil que es el mundo y nos da esperanza recordando que Él ha vencido al mundo.  Hoy quiero traer esperanza a tu vida.  Recordarte que Dios te ama incondicionalmente y no hay nada que suceda que no sea para tu bien.  Por más complicada que sea tu situación.  Por más que te sientas incomprendido o que es injusto.  ¿Sabes qué está haciendo el Señor?  Puliendo tu madurez espiritual.  Te está haciendo crecer.  Te está fortaleciendo.  Te está purificando.  El pasaje dice (parafraseando): pueden desbordarse aguas de angustia, pero no te alcanzarán.  Ahora piensa en esto: ¡el agua se está desbordando!  Te está diciendo que no te alcanzará, pero sí se está desbordando.  ¿Te están llegando estas palabras al corazón?  Es como saber que viene un huracán.  Puedes prepararte, pero la incertidumbre de lo que viene no te deja tranquilo.  Dios quiere fortalecer tu comunión con Él y los momentos difíciles justamente hacen eso.  Dios es en quien confiamos.  Esto no quiere decir que no habrá problemas.  Dios es nuestra fortaleza.  Esto no quiere decir que no nos sentiremos abrumados.  La biblia nos dice: si Dios es con nosotros, quién contra nosotros.  Esto no quiere decir que no nos vaya a doler recibir ataques.
Como escribí al principio, hoy quiero traer esperanza a tu vida.  Ánimo.  Aliento.  No de que las cosas vayan a cambiar.  No de que todo va a salir bien.  No.  La esperanza de que el Señor es quien no da refugio y protege, nos da ánimos cuando no podemos más, nos consuela cuando estamos tristes, nos ama cuando nos sentimos solos y lastimados, nos llena de paz cuando las angustias nos abruman…  ¡Esa es la esperanza que te comparto hoy!

Oración

Padre: gracias.  Tu amor está fuera de mi entendimiento y te pido que en mi vida pueda amar a los demás como Tú me amas.  Te pido pueda ser un canal de tus bendiciones para los que me rodeas.  Te pido me llenes de ti en los momentos difíciles y entienda que todo esto fortalece mi comunión contigo y me hace crecer.  Llena mi vida con tu paz y con tu amor.  Guía mi camino siempre.  En Cristo Jesús.  Amén

10 ene. 2017

Salmos 32:3-5 Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Pero te confesé mi pecado y no te oculté mi maldad. Me dije: “voy a confesar mis transgresiones al Señor” y Tú perdonaste mi maldad y mi pecado.

Conforme voy aprendiendo más de la palabra de Dios y buscando aplicarla en mi vida, más abro los ojos y entiendo la diferencia del camino que el Señor tiene para nosotros y lo opuesto que es el camino que nuestra carne, nuestra naturaleza caída quiere.  Pero no termina ahí.  Hoy puedo ver la destrucción que ocasiona a mi vida el seguir “mis instintos”.  Hoy puedo ver el daño que ocasiona dar “rienda suelta a mis pasiones”.  Ojo, pasiones no implica solamente el ámbito sexual.  La ira, el rencor, la falta de perdón, el egoísmo, la mentira, etc., todas estas son pasiones que vienen de nuestra carne y debemos aprender a controlarlas a través del espíritu.  Lo que puedo compartirte el día de hoy es lo destructivo que resulta pensar que lo que hacemos no trae consecuencias.  Lo desastroso que es vivir sin confesar nuestros pecados ante Dios.  ¿Qué pasa en nuestras vidas cuando no venimos ante Jehová?  Simple.  David lo describe perfectamente en estos versículos: mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día; mi fuerza se debilitó porque día y noche tu mano pesaba sobre mí.  No es coincidencia que nos sintamos mal.  Es la manera en la que Dios nos hizo para que aprendamos a voltear a Él.  Mientras no confesamos nuestros pecados, mientras sigamos nuestro camino y le demos la espalda al Creador, no podemos esperar que haya bendición en nuestra vida, no podemos esperar que haya paz y gozo.  No.  Lo único que habrá es vacío.  Tu vida se consume por dentro y tienes un malestar que no termina.  Piénsalo.  En la novela de Dostoievsky, Crimen y Castigo, el personaje principal no puede dejar atrás el crimen que cometió.  Día y noche lo carcome sin poder hacer nada al respecto.  ¡Así es nuestro pecado!  Nos destruye por dentro.  Por más que queramos pensar que no pasa nada, la realidad es distinta.  ¡Pasa mucho!  Hay una cita del hombre más rico del mundo, Bill Gates, que dice: aprendemos de los errores, pero es mejor aprender de los errores de los demás.  La biblia está llena de los errores de los demás para que no hagamos lo mismo.  Está llena de ejemplos que nos guían y nos ayudan a entender que Dios sabe y entiende lo que estamos pasando.  Hoy quiero animarte a utilizar el ejemplo de David.  Su sufrimiento.  El momento tan oscuro que pasó por no querer confesar su pecado.  ¡No lo sufras tú también!  No tiene sentido.  No seas necio.  David ya lo sufrió.  ¿Para qué sufrirlo nuevamente?  Lee la segunda parte del pasaje.  Una vez que confesamos nuestros pecados, Dios es fiel para cumplir su palabra y perdonarnos.  No te recibe con una vara para darte disciplina sino con los brazos abiertos.  ¡Pide perdón!

Oración

Señor: Perdóname.  He pecado contra Ti y vengo a pedirte perdón.  Hoy entiendo que estoy destruyéndome por dentro por querer ocultar mi pecado.  Abre mi corazón y perdóname de todo lo que hay en él.  Transforma mi vida para que no siga igual.  Guíame por tu camino pues quiero dejar el mío.  En Cristo Jesús.  Amén

9 ene. 2017

Salmos 32:1-2 Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados. Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño.

Todos hemos escuchado que es mejor dar que recibir.  Sin embargo, siguen siendo pocos los que dan.  También sabemos que debemos perdonar.  Tristemente, hay muchos pleitos que siguen sin resolverse porque no soltamos nuestro enojo.  Podemos tener conocimiento de muchas cosas, pero ese conocimiento no sirve de nada hasta que es puesto en práctica.  Casi todos citan a Dios en sus ceremonias de matrimonio.  Se cita 1 Corintios y la definición del amor.  Pero la gente se sigue divorciando.  Medita un momento en tu vida.  ¿Cuántas cosas sabes y cuántas llevas a la práctica?  Ahora que empieza el año, muchos comienzan con propósitos.  Sabemos que necesitamos comer mejor y hacer ejercicio para estar más saludables.  Lo difícil es hacerlo constantemente.  Bien.  Ahora te pido que vuelvas a leer el pasaje.  Con calma.  Todos somos pecadores.  Ninguno de nosotros está exento.  Todos necesitamos del perdón de Dios.  La biblia nos dice que Cristo vino a morir por nosotros.  Vino para que no seamos más esclavos al pecado y podamos vivir libres.  Esto es lo que sabemos.  Dios te ama.  Dios quiere tener comunión contigo.  Dios mandó a su Unigénito para que a través de Él tengamos una relación con el Padre.  ¿Qué debemos poner en práctica?  Arrepentirnos y pedir perdón por nuestros pecados para disfrutar la bendición que se describe en los versículos 1 y 2.  Pon atención: hay bendición para aquellos que se les perdonan sus pecados, hay bendición para aquellos que se borra lo que han hecho, hay bendición para los que no engañan.  ¡Bendición!  Quiere decir que es para tu propio bien.  Dios te está diciendo que quiere recibirte y escuchar todo lo que has hecho para perdonarte y bendecirte.  ¿Sabes qué te está diciendo Satanás?  No lo hagas.  Sigue tu camino.  No mereces perdón.  Lo que has hecho no tiene solución.  Ahora no es el momento.  Como siempre lo he dicho, Satanás existe y busca interrumpir cualquier acercamiento que queramos tener con Dios.  Buscará engañarte.  Buscará hacerte sentir mal.  Querrá hacerte pensar que puedes seguir tu propio camino y que a Dios no le interesa tu vida.  Hoy te comparto que esto no es así.  Dios no necesita que seas una mejor persona para acercarte a Él.  No hay pecado que no pueda ser perdonado.  No hay acción que haga que Dios deje de amarte.  Lee el pasaje.  Es muy claro.  ¡Dios quiere bendecirnos!  ¡Quiere traer dicha a tu vida!  Esto es lo que sabemos.  ¿Qué debemos hacer?  Pedir perdón.  Arrepentirnos.  Doblar nuestro orgullo.  Doblar nuestra rodilla.  Rendir nuestro corazón ante el Todopoderoso.  ¡Por favor!  No te quedes con el conocimiento.  ¡Da el siguiente paso!  Las bendiciones están esperándote.  No esperes más y has esta oración.

Oración

Señor: vengo a tus pies, con el corazón humillado a reconocer que Tú eres Dios y tu Hijo es Cristo.  Vengo a pedirte perdón por mis pecados.  Perdón por todo lo que he hecho.  Perdóname.  No quiero seguir igual.  Hoy entiendo que hay otro camino y quiero tomarlo.  Quiero poner en práctica lo que he aprendido y recibir tus bendiciones.  Recíbeme Señor.  Toma mi vida.  En el nombre de Jesús.  Amén