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21 de ene. de 2015

Salmos 1:1-6

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.  Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan.  ¡Todo cuanto hace prospera!  En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento.  Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.  Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malos lleva a la perdición.



Cuando éramos niños nos enseñaban que los que se portan bien y obedecen les va bien.  Por el contrario, el que desobedece termina castigado y le va mal.  Pero cuando uno crece, de repente se encuentra con personas que definitivamente no se portan bien y nadie los está castigando y tampoco les va mal.  Estoy seguro que sabes de lo que estoy hablando.  ¡Cuántas personas vemos que hacen cosas que están mal y simplemente siguen por la vida como si nada malo pasara!  ¿Qué pasó?  ¿Por qué nadie los castigó?  La biblia nos tiene la respuesta perfecta en el pasaje de hoy.  Su castigo lo reciben de Dios al momento en que no puedan sostenerse en el día del juicio y no tendrán lugar donde nosotros que fuimos justificados por Cristo.  ¿Sabes?  Satanás es tan inteligente y hábil que ha logrado confundirnos para pensar que uno puede hacer lo que quiera en esta vida y no pasa nada.  Nos ha hecho pensar que el infierno no existe y que cada quién puede definir su destino.  Se ha encargado de tergiversar la palabra y hacernos creer que aquél que tiene dinero, fama y poder, ha logrado ser exitoso en la vida.  Sin embargo, cuando leemos pasajes como el de hoy, nos damos cuenta que el éxito no está basado en eso sino en mantenernos fieles al Señor.  Cuando uno lee constantemente la biblia y medita en ella, nos dice el pasaje que se convierte en un árbol pegado al río donde constantemente puede recibir alimento y puede dar fruto.  La realidad es que sí hay un castigo para aquellos que le dan la espalda a Dios.  Sí hay un castigo y una consecuencia para los malvados, pecadores y blasfemos.  Y sí, también hay recompensa para los que permanecemos pegados a Jehová.  No te dejes confundir.  La prosperidad económica no es señal de una buena comunión con Dios ni tampoco la fama o el poder.  Dios trabaja con cada uno de nosotros de distintas formas y solamente Él sabe lo que es mejor para nosotros.  La siguiente vez que te encuentres en una disyuntiva o estés atravesando alguna injusticia, recuerda este pasaje.  Recuerda que no debes seguir el consejo de los malvados ni la senda de los pecadores ni tener amistad con los blasfemos.  ¡Aunque parezca tentador lo que dicen!  El Señor cuida el camino de los que le obedecen.  ¿Lo puedes entender?  El diablo nos ha confundido tanto que pensamos que obedecer a Dios no traerá un resultado que nos beneficie.  Ahora ya sabes que eso es mentira y que la dicha llega cuando uno hace caso omiso a todos los que se rebelan contra Él. 

Oración

Padre: Gracias.  Definitivamente este mundo me confunde y Satanás me hace pensar que no hay consecuencias ni castigos.  Hoy entiendo que Tú tienes poder absoluto y castigas a aquellos que se rebelan contra Ti.  Te pido perdón por mis pecados y te doy gracias por enseñarme a caminar conforme a tu voluntad evitando a todos aquellos que se rebelan contra Ti.  Gracias por tu amor y por tu cuidado mi Dios.  En Cristo Jesús.  Amén.

20 de ene. de 2015

Hebreos 13:24-25

Saluden a todos sus dirigentes y a todos los santos.  Los de Italia les mandan saludos.  Que la gracia sea con todos ustedes.



El día de ayer aprendimos sobre la importancia del compañerismo y amor entre hermanos mientras que el día de hoy tenemos la palabra que nos guía para poder llevarlo a cabo: gracia.  Proviene del griego jaris y significa la influencia divina sobre el corazón y su reflejo en la vida (concordancia Strong).  La realidad es que por tus propias ganas no vas a amar a tu prójimo ni a tener la mejor comunión con tus hermanos en Cristo.  Tarde o temprano, tu YO, o el de ellos, saldrá a la luz y surgirán problemas.  Cualquier relación interpersonal siempre encontrará conflictos.  Es normal.  No es ser pesimista sino realista.  Por eso, la biblia nos enseña cómo podemos realmente amar y convivir con los demás: a través de la gracia.  La gracia que Dios tiene para con nosotros y la manera en que la canalizamos con los demás.  Piénsalo.  Cuando haces consciente lo poco que mereces el amor incondicional de Dios y experimentas cómo derrama su gracia sobre ti y te llena de bendiciones, puedes darte cuenta que el siguiente paso, y lo más lógico, es salir y compartirlo.  Sin importar que merezcan o no tus buenas actitudes.  Así como Cristo sufrió por ti sin siquiera merecerlo, tú y yo, vamos a amar a nuestro prójimo, a nuestros hermanos en Cristo, a nuestros familiares y a nuestros amigos sin importar lo que ellos hagan o dejen de hacer.  Todo por la gracia que Dios derrama sobre nosotros.  Él inicia todo y no tus buenas intenciones.  Él se encarga de transformar tu corazón de piedra por uno de carne y no un conjunto de retiros espirituales y de buenas vibras.  Él se encarga de renovar tu mente y tus pensamientos y no las “leyes de la atracción”.  Sin la gracia, los discípulos habrían sido despedidos al primer día de estar con Jesús.  ¡Cuántos errores cometían!  Así los seguimos cometiendo el día de hoy.  Por lo tanto, aprende lo que significa la gracia y cómo actúa en tu vida.  Aprende a llevarla dentro de tu rutina diaria y permite que la gente pueda verla a través de tus acciones.  Recuerda, el mejor testimonio es el de hechos y no de palabras.
El autor de hebreos concluye enviando saludos y cerciorándose que la base de su relación con Dios esté bien fundamentada a través de la gracia.  Hay un libro extraordinario de Philip Yancey llamado “Gracia Divina vs Condena Humana!  En él encontramos un desarrollo interesantísimo sobre lo que la gracia hace.  Tristemente nos cuesta trabajo entender lo que significa Gracia porque no la vemos por ningún lado.  Ni siquiera en las iglesias se practica constantemente.  “Que la gracia sea con ustedes” no es una frase linda para terminar la carta de hebreos sino un pilar para la vida diaria.  Te animo a que leas el libro y trates de meditar en lo que realmente significa gracia y cómo Dios la derrama todos los días sobre ti.  Por el contrario, también piensa en cuánto juzgas a los demás aplastando al mismo tiempo la oportunidad de extender la gracia que has recibido.

Oración

Señor: nunca dejo de sorprenderme al estudiar tu palabra.  Gracias por mostrarme que mis juicios interfieren para que tu gracia llegue a más personas.  Gracias por enseñarme que tu gracia es la que me da el alimento necesario para poder amar y servir a mi prójimo.  Gracias porque tu gracia abunda para los que te amamos y nos la das sin restricción.  Te pido pueda convertirme en un instrumento que todos los días promueva y actúe conforme a tu voluntad llevando como premisa tu gracia en mi vida.  Te pido perdones mis pecados en el nombre de Jesús.  Amén.

19 de ene. de 2015

Hebreos 13:23

Quiero que sepan que nuestro hermano Timoteo ha sido puesto en libertad.  Si llega pronto iré con él a verlos.



Si Dios se encargó de que este versículo estuviera dentro del manual que nos dejó para acercarnos a Él, quiere decir que hay algo que tenemos que aprender.  ¿Qué vemos en este pasaje?  Compañerismo y amor entre hermanos.  ¿Alguna vez has orado por alguien que no conoces?  Personalmente he orado por amigos o familiares de hermanos en Cristo pero no les conozco en persona.  ¿Sabes por qué lo hago?  Porque como creyentes somos un solo cuerpo.  Somos una sola familia.  Si mi hermano en Jesús está preocupado, entonces yo lo estoy también.  Este mismo capítulo nos enseñó a acordarnos de los presos y los maltratados como si estuviéramos presos y maltratados con ellos.  El autor de hebreos comparte la noticia acerca de Timoteo porque sabe que todos están al pendiente de él.  Sabe que hay oración constante de parte de la congregación.  Así debemos ser nosotros.  Promoviendo el compañerismo.  Promoviendo el amor entre hermanos.  Compartiendo nuestras batallas.  Abriendo nuestros corazones y buscando apoyo en nuestros hermanos.  Estoy convencido que Timoteo se animaba al recibir alguna carta o escuchar que le mandaban saludos y que oraban constantemente por él.  Pues con nosotros es igual.  Si estás pasando por un momento difícil, no debes atravesarlo solo.  Para eso estamos los hermanos en Cristo.  Por eso está este pasaje en la biblia.  Para que entendamos que había todo un movimiento detrás de esta sencilla noticia.  Timoteo estaba sufriendo pues es muy probable que estaba encarcelado de manera injusta a causa del evangelio.  Cuando los hermanos reciben noticia de esto, estoy seguro que comenzaron a orar por él y constantemente querían conocer de su situación.  Preocúpate por tu hermano.  Escúchalo.  Dedícale de tu tiempo y de tu esfuerzo.  Búscalo.  También abre tu corazón y descansa en la familia de Dios.  No dejes que el enemigo te haga pensar que ya estás muy ocupado y no tienes tiempo para nada más.  Debemos verlo como una actividad diaria el orar por los demás y llevar las cargas juntamente con nuestros hermanos sabiendo que finalmente quien se encarga de todo es nuestro Señor.  ¿No te parece asombroso este pequeño pasaje?   Una simple noticia nos abre los ojos a lo más íntimo entre los misioneros y la congregación.  Vemos claramente una comunión sustentada en Cristo.
Has una pausa en tu vida.  ¿Estás orando por tus hermanos y sus situaciones?  ¿Estás abriendo tu corazón y compartiendo tus batallas para que otros hermanos oren por ti?  Recuerda que el cristianismo no es convertirse en el “llanero solitario” sino todo lo contrario.  Si no fuera así, estoy seguro que Cristo se hubiera mantenido apartado todo el tiempo pues constantemente fue decepcionado por los discípulos.  Pero Él se mantuvo fiel a sus discípulos y así debemos comportarnos también: cuidándonos y preocupándonos los unos por los otros.  Gozándonos y entristeciéndonos.  Unidos por una misma causa: servir al Dios Todopoderoso y darle gloria en todo . 

Oración

Padre: gracias por mostrarme que debo dejar de estar pensando tanto en mí y es tiempo de voltear a mi alrededor y servir.  Te pido que pueda aprender a preocuparme por mis hermanos y orar constantemente por ellos así como abrir mi corazón y bajar mis murallas para compartir mis problemas.  Gracias Padre por tu palabra preciosa que me guía y transforma conforme más aprendo de Ti.  Gracias mi Dios en el nombre de Jesús.  Amén.

Hebreos 13:22

Hermanos, les ruego que reciban bien estas palabras de exhortación, ya que les he escrito brevemente.




Personalmente no me gusta “cantinflear” (hablar dando vueltas al tema) sin llegar al punto principal del tema.  Me parece una pérdida de tiempo y totalmente sin sentido.  Sin embargo, hay personas que se les facilita recibir alguna enseñanza o exhortación de manera “digerida” en lugar de “dura y directa”.  Yo me desespero y trato de que lleguen al grano y por esta razón, al hablar o en este caso, escribir, busco ser lo más puntual posible.  ¿El resultado?  Hay ocasiones en las que no puedo transmitir el mensaje por la manera en que lo digo.  Cuando leo este versículo, puedo ver el amor con el que se escriben estas palabras.  Son exhortaciones, reclamos, motivaciones y enseñanzas.  Todo esto basado en el amor: les ruego reciban bien estas palabras dice el autor.  ¡Se preocupa porque la carta sea leída de manera correcta y bien recibida!  No está buscando establecer un decreto ni las reglas de manera autoritaria sino en amor.  ¡Qué difícil resulta para mí hacer esto!  ¿Alguna vez has meditado en tu forma de hablar?  ¿Te comunicas en amor?  ¿Transmites paz o eres de los que están todo el tiempo acelerados?  ¿Cómo te diriges a los demás?  Este pasaje está enfocado en la carta completa de Hebreos y cómo debemos nosotros compartir el evangelio.  Sin embargo, creo que nos lleva también a meditar sobre nuestra conducta hacia los demás.  A mi parecer, Dios es muy directo: somos fríos o calientes; dulces o salados; luz o tinieblas.  Me encanta que sea así.  No hay “grises” ni incertidumbres.  Pero al mismo tiempo, Cristo vino a demostrarlo con amor, sirviendo, con misericordia y gracia abundante.  Así está escrito este versículo de hebreos.  Así espero poder escribir y transmitir a Dios.  Primero en su gran amor que derrama día a día sobre mi y después con sus enseñanzas para transformarnos y parecernos más a Él.
Guarda estas palabras.  Guarda en tu corazón el transmitir siempre lo que hay en ti con amor, humildad y misericordia.  No se trata de minimizar el evangelio ni evitar temas difíciles.  ¡Por supuesto que no!  Se trata de entender el ejemplo de Cristo e imitarlo.  Mientras Él era maltratado hasta la muerte, Él pedía para que aquellos que le lastimaban fueran perdonados.  ¿Puedes ver y entender ese amor?  ¿Acaso Cristo era un “agachado” o un “perdedor”?  ¡Todo lo contrario!  Su sufrimiento y “falta” de lucha, lograron llevar a cabo la profecía en la que sería asesinado y resucitado al tercer día.  Si Cristo, llevado a juicio y a muerte injustamente, se mantuvo en obediencia al Padre, nosotros debemos hacer lo mismo.  No caigamos en las prácticas de este mundo.  Aquí el que tiene poder habla y los demás obedecen sin importar cómo se transmite el mensaje ni cómo lo toman los oyentes.  Por el contrario, Dios quiere que su mensaje llegue a los corazones de manera correcta: en amor.  ¿Cómo lo sé?  Porque su misma palabra lo dice en el evangelio de Juan 3:16.  Tanto ama Dios al mundo que envió a su Hijo para morir por nosotros.  El amor es la base y esencia de Dios y quiere que aprendamos a vivir en Él y por Él.

Oración

Señor: perdóname.  Me he dedicado a bloquear tu amor y no dejar que se manifieste en mi vida para con los demás.  Te pido que me transformes y pueda dirigirme a cada persona en amor y humildad.  Te pido cambies mi corazón y piense en cómo llevar tu amor y misericordia a los demás en lugar de reglas y mandamientos.  Te doy gracias por amarme sin merecerlo.  En el nombre de Jesucristo.  Amén.