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16 de abr. de 2015

Salmos 7:17

Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.



En algún momento mi esposa me ha hecho enojar, en mi trabajo me han hecho enojar, mi hijo me ha hecho enojar, mi vecino me ha hecho enojar, algún amigo me ha hecho enojar.  ¡Hasta mi perro me ha hecho enojar!  ¿Acaso estoy mal?  ¿Tengo mal carácter?  La verdad lo pienso detenidamente y sé que no tengo un carácter muy dócil.  Sin embargo, creo que la biblia en ningún momento nos dice que la vida en Cristo estará libre de enojos, problemas o situaciones difíciles.  Al contrario.  Cada ejemplo que vemos en ella está repleta de pruebas sumamente duras.  Presos.  Persecuciones.  Enfermedades.  Naufragios.  Hambre.  Entre muchos otros ejemplos.  Entonces, ¿qué es lo que la biblia nos trae de buenas nuevas?  Que Cristo vino a darnos esperanza.  Que Jehová nos ama y tiene cuidado especial de nosotros.  Por esta razón, David dice: alabaré a Jehová y cantaré a Él.  ¿Cómo puede escribir eso cuando unos versos atrás buscaba refugio porque sus enemigos querían asesinarlo?  Fácil.  Retomando la perspectiva divina y eterna de las cosas.  Romanos 8:28 dice: y sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.  La palabra bien es especial en el lenguaje original.  Se relaciona a lo virtuoso y lo valioso.  Solamente se utiliza esta palabra en otros tres pasajes.  En Romanos 7:18 y dice: y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien.  Y también en Gálatas 6:9 dice: no nos cansemos de hacer el bien.  Por último en Hebreos 5:14 dice: pero el alimento sólido es para los que han alcanzado la madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal.  Esta palabra es distinta de algo que es bueno.  Por eso escribí todos estos pasajes.  Para que entendamos con detalle que el bien al que se refiere (original en griego Kalós) va de la mano con la voluntad de Dios.  Por lo tanto, estando enojado, angustiado, enfermo, en persecución, en escases o cualquier otra situación, podemos alabar y cantar a Jehová pues sabemos que todo nos ayuda a Kalós (bien).  No en nuestra perspectiva.  En la de Jehová.  Nuestra carne querría que todo fuera distinto.  Sin embargo, Dios sabe lo que es virtuoso y valioso (Kalós) y por ello podemos estar convencidos que estamos en buenas manos.  Sea cual sea la situación que estás atravesando o tal vez algún hermano en Cristo te platica de alguna prueba, es importante que recuerdes esto que aprendimos hoy y aprendamos a cantar a alabar a Jehová confiados en que, por amarle, todo nos ayuda a Kalós.

Oración

Padre: Alabado seas.  Es una bendición el poder alabarte y cantarte sin importar lo que esté sucediendo en mi vida.  Gracias por amarme y tener tus ojos puestos en mí.  Gracias por cuidarme.  Gracias por preocuparte para que todo lo que pase sea para bien.  Para algo valioso y virtuoso.  Gracias porque todo es conforme a tu voluntad que es mejor que la mía.  Te pido perdones mis pecados y me limpies para que pueda estar en comunión contigo.  En el nombre de Jesús.  Amén

15 de abr. de 2015

Salmos 7:14-16

He aquí, el impío concibió maldad, se preñó de iniquidad, y dio a luz engaño.  Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en el hoyo que hizo caerá.  Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su agravio caerá sobre su propia coronilla.



No importa cuánto lo intentemos, con Dios solamente podemos permanecer o darle la espalda.  No hay tonos grises ni tampoco medias tintas.  Se está de un lado o se está del otro.  Ahora, la biblia constantemente nos muestra las consecuencias de cada una de estas decisiones.  En 2ª Corintios capítulo 6 nos dice que Él habitará entre nosotros y será nuestro Dios; será nuestro Padre y nosotros seremos sus hijos.  En Juan capítulo 8:44 dice: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.  Es importante entender esto.  No se trata de ser fatalista ni de juzgar a nadie.  ¡Nuestro pecado ya nos ha condenado!  Se trata de abrazar y no soltar el sacrificio que hizo Jesús y dejar que Él transforme nuestras vidas.  Después de haber entregado su vida por nosotros y sufrido lo que nosotros teníamos que sufrir, lo menos que podemos hacer es corresponderle con una vida llena de servicio y entrega.  Ahora, para todos aquellos que siguen pensando que pueden posponer esta decisión, el pasaje de hoy les advierte hacia dónde se dirige su camino.  No puede venir nada bueno que no provenga de Dios.  No podemos encontrar luz en las tinieblas ni amor en donde hay odio.  La justicia está en Jehová y todo aquél que no le obedece concibe maldad y da a luz engaño cavando un pozo donde él mismo caerá.  Medita en estas palabras pues son muy profundas.  Te lo repito: cada vez que le das la espalda al Señor, concibes y te llenas de maldad cavando un pozo para ti mismo.  No puedo disminuir la fuerza de estas palabras ni omitirlas.  Aquél que desobedece se hará merecedor a lo que este pasaje dice.  De hecho, es probable que ya lo hayas experimentado en carne propia.  A mí me ha pasado.  Cada vez que decido hacer mi voluntad, termino peor que como empecé.  Por el contrario, cuando obedezco a Dios, me gozo sabiendo que Él es mi Padre y quiere llenarme de sus bendiciones.  No sé de qué lado estás.  Lo que sí te puedo decir es que te conviene estar con Jehová.  Lee nuevamente el pasaje y abre los ojos.  Has memoria de cada ocasión en la que hayas decidido conforme a tu voluntad y cómo terminaste cavando un pozo para ti mismo en lugar de recibir paz y gozo.  Se honesto.  No te engañes a ti mismo. 

Oración
Padre: yo quiero estar de tu lado y poder ser llamado tu hijo.  Perdona mis pecados y tanta rebeldía de mi parte.  Hoy entiendo que yo mismo he cavado mi propio pozo y me he metido donde no debía por mi orgullo y necedad.  Trae luz a mi vida y ayúdame a tomar mejores decisiones.  Ayúdame a que mis deseos sean tus deseos y mis actos sean agradables a Ti.  Transforma mi corazón.  Renueva mi mente.  Toma mi vida mi Dios.  Te lo pido en el nombre de mi Señor Jesús.  Amén.

13 de abr. de 2015

Salmos 7:10-13

Mi escudo está en Dios, que salva a los de corazón recto.  Dios es un juez justo, un Dios que en todo tiempo manifiesta su enojo.  Si el malvado no se arrepiente, Dios afilará la espada y tensará el arco; ya ha preparado sus mortíferas armas; ya tiene listas sus llameantes saetas.



Muchas veces leemos pasajes como estos y nos emocionamos.  ¡Perfecto!  Dios está a cargo.  Él tiene el control y yo voy a dejar que Él se encargue de todo.  De Él es el juicio.  En Él tengo mi esperanza.  En Él tengo mi escudo.  Pero pasa el tiempo y comienzas a dudar nuevamente.  Recibes alguna noticia o simplemente pasa algo que pareciera te regresa al punto de partida.  Nuevamente comienzas a dudar sobre lo que está pasando e incluso cuestionas si realmente Dios castiga al malvado.  ¿Ya te identificaste?  La realidad es que Satanás no quiere que te acerques a Dios y mucho menos que crezcas espiritualmente.  La biblia nos explica en Efesios 6 que tenemos una lucha contra fuerzas malignas.  En otras palabras: Satanás y sus demonios.  Ellos buscan constantemente estorbar en tu relación con Dios.  Sutilmente se meten en tu vida y tus pensamientos.  “No merece que lo perdones”.  “Tú mereces más que eso”.  “Para este momento deberías estar en una mejor situación”.  “Tú has sido bueno, merece un castigo”.  Y así pasan los pensamientos por tu cabeza.  Pensamientos que no agradan a Dios y van en contra de su voluntad puesto que, Él, siendo Dios se hizo hombre sin merecerlo.  Sufrió sin merecerlo.  Te perdonó sin merecerlo.  Te amó sin merecerlo.  ¿Lo puedes entender?  Ahora puedes darte cuenta que esos pensamientos y sentimientos no provienen de Él y, por lo tanto, debes desecharlos.  No.  No regresaste al punto de partida.  Ese es un engaño.  La realidad es que ya has avanzado y simplemente hay altibajos en tu camino.  No pares.  Persevera y recuerda constantemente que Jehová es tu escudo.  Acude a Él.  Pide consuelo a Él.  Pide paz a Él.  Es normal que tengas tropiezos y dudas.  Cuando esto pase, recuerda este pasaje.  Dios es escudo de los justos y saetas para los injustos.  Si has decidido por Él, vas por buen camino.  Sigue así.  No desmayes ni titubees. 

Oración

Padre: en verdad agradezco tu palabra y la misericordia que tienes conmigo al permitirme conocerte y poner mi esperanza en Ti.  Gracias por darme dirección.  Gracias por abrir caminos.  Te pido pongas perdón y amor en mi corazón para con mi prójimo sin importar que lo merezcan o no.  Yo quiero obedecerte y sé que esto te agrada.  Transforma mi mente y mis pensamientos para que estén siempre alineados a tu palabra.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

Salmos 7:6

¡Levántate, Señor, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos!  ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!



Cada vez que veo algún video o artículo que habla sobre cómo sobrellevar cargas, estrés, perdón, preocupaciones, etcétera, trato de leerlo para compararlo con lo que dice la biblia y confirmar que Dios tiene la razón.  En una ocasión vi un video que sugería cerrar nuestros ojos, pensar en todo aquello que nos quitaba la paz, imaginar que lo escribimos en una lista en papel y posteriormente hacer “bola” el papel y tirarlo a la basura (todo de manera imaginaria).  Con esto, simbólicamente te liberas de esas presiones y puedes sentirte mejor.  Al comparar este método contra el que Dios me permite acceder, veo que como humanos nos quedamos muy lejos de lo que Jehová nos ofrece.  Dios ofrece esperanza y no ilusión.  Nos ofrece certeza y paz duradera y no efímera.  Si alguien te ha lastimado, si te han hecho un daño que no dejas de tenerlo en tu cabeza y sigues pensando qué hacer, el versículo de hoy es tu respuesta: deja que Jehová se encargue de todo.  Deja que el Señor se levante y sea Él quien haga el “ajuste de cuentas”.  No tú.  No tus contactos.  No tus habilidades.  Dios.  Él es quien realmente impartirá justicia perfecta.  Él no va a estar sesgado ni tampoco tendrá falta de información para conocer plenamente lo ocurrido.  ¡Él sabe!  Así que solamente nos corresponde doblar nuestras rodillas y clamar a Él.  Dejar que sea su ira y su justicia y no la nuestra las que tomen el control. 
No importa lo que te hayan hecho.  Tampoco significa que vas a ser un “dejado”.  Lo que vas a hacer es convertirte en un verdadero discípulo al dejar que Dios transforme tu vida y canalice tus deseos para que sean los suyos los que guíen y controlen.  Ven a Él y pide por su paz.  También intenta el método que describí anteriormente.  Personalmente me quedo con mi esperanza en Jehová.  Imagino que tú también te darás cuenta de cuál es el mejor.

Oración
Señor: me pongo a tus pies y te pido porque pongas paz en mi corazón.  Pongo mi esperanza en Ti y mis deseos de venganza junto con todos mis enojos y corajes te pido los quites de mí.  No quiero ir en contra de tu voluntad.  Guíame y yo seguiré tus pasos.  Te lo pido en Cristo Jesús.

Amén

8 de abr. de 2015

Salmos 7:3-5

Señor mi Dios, ¿qué es lo que he hecho?  ¿Qué mal he cometido?  Si le he hecho daño a mi amigo, si he despojado sin razón al que me oprime, entonces que mi enemigo me persiga y me alcance; que me haga morder el polvo y arrastre mi honra por los suelos.



Cada uno de nosotros tiene una perspectiva distinta de las cosas.  Cada uno hemos crecido diferente.  Esto nos lleva a tener varios parámetros de lo que uno debiera hacer para corregir el daño que ha causado.  Platicando con otras personas, me he dado cuenta que algunas piensan que son buenas porque no han robado ni matado a nadie y así, cada quien tiene lo que llamo: su “tabla de maldad”.  ¿Qué es?  Una lista en la que ponemos lo que consideramos imperdonable hasta arriba y así vamos bajando hasta llegar a pecados como una mentira “blanca” o envidia “de la buena”. 
En el pasaje de hoy vemos a David queriendo hacer lo mismo.  Quiere catalogar lo que ha hecho y hasta propone lo que él considera sería un castigo justo.  Esto pasa frecuentemente.  Tal vez ni te has dado cuenta que has caído en esta situación.  Medita un poco en ello.  ¿Estás queriendo que las cosas se resuelvan a tu manera?  ¿Estás buscando que los que te lastiman tengan un castigo con ciertas características?  ¿Te da coraje que haya gente que no sea castigada?  ¿Piensas en cuáles deberían de ser las penas de acuerdo al delito o acto que realizaron?  Todo esto es señal de que estás actuando como David.  ¿Cómo es actuar así?  Queriendo intervenir en aquello que Dios ya ha acomodado.  Primero.  Él ya tiene su “tabla de maldad” y solamente hay una palabra en ella: pecado.  No hay unos arriba de otros.  Todo se encierra en el pecado.  Todos somos pecadores.  Cada uno de nosotros nació siendo pecador.  Nadie se convirtió en un pecador mayor o menor.  Siempre hemos sido pecadores.  El problema llega con la cultura del mundo que nos hace pensar que nuestros pecados no son tan malos.  ¡Esa es obra de Satanás!  Sutil ¿no crees?  Al minimizar tu pecado, minimizas tu necesidad de Dios. 
A nosotros no nos corresponde establecer qué debería pasar por cometer tal o cual falta.  Dios se encarga de ello.  Tampoco debemos caer en catalogar los pecados pues Dios nos enseña que el pecado es uno y nos aparta de Él.  Cualquiera que sea tu situación, no te dejes llevar por lo que estás acostumbrado sino piensa en lo que Dios quiere que hagas.  Recuerda que nos corresponde obedecer, humillarnos ante Él y servirle.
Oración

Padre: perdóname.  He caído en el error de pensar que hay distintos niveles de pecado.  Hoy te pido perdón por mi pecado pues sé que me separa de Ti.  Te pido perdón porque he juzgado y pensado que hay personas más pecadoras que yo.  Gracias por mostrarme que no merezco tu amor y sin embargo tu gracia se derrama sobre mí.  Gracias en el nombre de Jesús.  Amén