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17/4/2014

Hebreos 6:4-6

Es imposible que renueven su arrepentimiento aquellos que han sido una vez iluminados, que han saboreado el don celestial, que han tenido parte en el Espíritu Santo y que han experimentado la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y después de todo esto se han apartado.  Es imposible, porque así vuelven a crucificar, para su propio mal, al Hijo de Dios, y lo exponen a vergüenza pública.



Este pasaje puede confundir a algunos.  Pareciera que está diciendo que una persona puede aceptar a Cristo en su corazón pero después pierde su salvación a causa de su pecado o separación de Dios.  Es incorrecto pensar de esta manera.  Primero.  La salvación no es por obras sino por gracia de Dios.  Nosotros no tenemos nada que hacer para ganar esa salvación.  Por lo tanto, ¿cómo la vamos a perder si hacemos algo malo?  Segundo.  Debemos entender lo que una persona puede hacer o saber sin realmente haber recibido a Cristo.  1.  El hecho de que tenga conocimiento sobre la palabra de Dios.  Recuerda que los fariseos conocían perfectamente las escrituras y se encontraban sumamente lejos de tener comunión con el Señor.  2.  El convivir en actividades de la iglesia.  Ésta es fácil de explicar.  Simplemente recordemos a Judas.  ¡Era uno de los doce apóstoles!  Sin embargo no tenía cabida en el reino del Señor.  ¿Quiere decir que perdió su salvación?  No.  Quiere decir que nunca fue parte de él.  3.  Tienen actitudes buenas y moral desarrollada.  El hecho de ser justo y buscar ser recto en todas las actividades, no implica que una persona esté entregada a Dios.  Uno puede buscar ser servicial, ayudar al necesitado y no hacer ningún trato ilícito en su vida, sin embargo, esto no nos dice que es hijo de Dios.  Entonces, recapitulemos.  Vuelve a leer el pasaje con estos principios en mente.  Ahora puedes darte cuenta que no se refiere a perder nuestra salvación sino que está hablando de aquellos que solamente han tenido “roces” con la vida en Cristo y por ello han saboreado el don celestial, es probable que hayan recibido bendiciones por estar rodeados de corazones entregados al Señor, sin embargo, esto no los hizo ser parte del reino.  Otro ejemplo lo podemos ver en la historia de José.  El rey sabía que José era especial y siempre lo tuvo cerca.  Su reino se benefició enormemente.  Sin embargo, el rey no dobló sus rodillas y reconoció a Jehová sino que siempre dependió de José.  ¿Te acuerdas de la historia de David?  Dios lo tenía en sus planes como próximo rey pero su papá ni siquiera lo consideró para la unción.  ¿Qué quiero decir con esto?  Que nosotros como humanos, vemos lo exterior y sobre eso hacemos un juicio mientras que Dios ve nuestros corazones.  No te dejes engañar porque una persona es “buena”.  No te confundas y pienses que uno puede ser “bueno” y por eso tener parte con Dios.  La misericordia del Señor es la que nos da la salvación.  No nuestros actos.  ¿Entonces qué hacemos nosotros?  Nada.  Es Dios quien hace todo.  Mientras tanto, nuestro deber es ir y hacer discípulos.  Debemos enfocarnos en mejorar día a día nuestra relación con Jehová y compartirlo con los demás.  Ahora, como recomendación o advertencia, te sugiero tomes tu tiempo y analices tu corazón.  No sea que te encuentres como aquellos que describe el pasaje y que no pertenecen realmente al Señor.

Oración

Señor: doblo mis rodillas y humillo mi vida entera ante Ti.  Tú eres rey.  Tú gobiernas y tienes todo bajo tu control.  Hoy entiendo que no puedo estar engañándote y jugando a ser espiritual o bueno.  Te pido me perdones y limpies pues quiero tener parte contigo.  Quiero que reines en mi vida y que dirijas cada paso que tome.  No quiero ser como Judas que simplemente saboreo de tus bendiciones pero nunca fue tu hijo.  Toma mi vida entera Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén

10/4/2014

Hebreos 6:1-3

Por eso, dejando a un lado las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez.  No volvamos a poner los fundamentos, tales como el arrepentimiento de las obras que conducen a la muerte, la fe en Dios, la instrucción sobre bautismos, la imposición de manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno.  Así procederemos si Dios lo permite.



¿Qué significa esto de dejar las enseñanzas a un lado?  ¿No se supone que debemos estudiarlas?  ¿Acaso se está contradiciendo la biblia?  ¿Qué no es perfecta?
Bien.  Primero.  No se está contradiciendo y sí es perfecta.  Definitivamente debemos estudiar a profundidad toda la palabra.  Y por último, significa que debemos crecer espiritualmente y no podemos quedarnos estancados escuchando una y otra vez los mismos principios.  En ningún momento está nulificando las enseñanzas.  Recuerda que en el capítulo anterior aprendimos que debíamos pasar de la leche a la carne espiritual y aquí nos está dando el ejemplo práctico.  Es como decir, aprende ahora a multiplicar y dividir pues no puedes quedarte con sumas y restas nada más.  Si vuelves a leer el pasaje, te darás cuenta que nos anima a avanzar.  ¿A dónde avanzamos si no es en conocer más de las escrituras?  Por esta razón es claro que debemos adentrarnos más y más en la palabra de Dios.  Es sumamente importante tener los principios a los que hace referencia como base y fundamento.  Sin embargo, no podemos quedarnos ahí.  Es necesario crecer.  Es necesario edificar.  ¿Tiene sentido poner los fundamentos más sólidos y no construir el resto del edificio?  ¡Por supuesto que no!  De la misma forma, no tiene sentido que quieras seguir en comunión con Cristo y nunca dejar que reine en tu vida.
¿Sabes?  De cierta manera es una llamada a dejar de ser mediocres.  Es una exhortación a dejar de ser tibios y pasar a ser fríos o calientes.  Aquí es donde debes ser honesto contigo mismo.  Debes abrir tu corazón y ponérselo a Dios.  Tú y Él.  Sin tener que quedar “bien” con alguien o aparentar algo distinto.  Es personal e íntimo. Por otro lado, no significa que estés solo para avanzar.  Bien dice el autor: avancemos y procederemos.  ¡Se incluye en esto!  ¿Por qué?  Porque la vida en Cristo se basa en compartir el evangelio y hacer discípulos.  Al discípulo se le da seguimiento.  Se le anima.  Se le enseña.  Se le exhorta.  Así que medita de qué lado estás.  ¿Tienes discípulos?  Anímalos a avanzar a la madurez espiritual.  ¿Eres discípulo?  Busca la enseñanza para dejar la infancia atrás y encaminarte hacia la madurez.  No te quedes estancado.  No te quedes en la superficie.
Es importante que constantemente medites sobre tu posible estancamiento espiritual.  Es más cómodo quedarse estancado que subir al siguiente escalón.  Por eso no debes dejar que la costumbre o el miedo te frenen.  Nunca te quedes conforme con lo que has aprendido y con lo que Dios ha hecho en ti.  Busca más.  aprende más.  Entrega más.  Ríndete más.

Oración

Señor: hoy me rindo ante Ti.  Toma mi vida.  No quiero quedarme estancado y como un niño espiritual.  Guíame y quita todo aquello que frene mi madurez.  Quiero seguirte y comprometerme contigo.  En Cristo Jesús.  Amén

1/4/2014

Hebreos 5:11-14

Sobre este tema tenemos mucho que decir aunque es difícil explicarlo, porque a ustedes lo que les entra por un oído les sale por el otro.  En realidad, a estas alturas ya deberían ser maestros, y sin embargo necesitan que alguien vuelva a enseñarles las verdades más elementales de la palabra de Dios.  Dicho de otro modo, necesitan leche en vez de alimento sólido.  El que sólo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia; es como un niño de pecho.  En cambio el alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual.



Procrastinar.  Significa aplazar o diferir.  Algunos lo hacen tan seguido que simplemente viven pensando que la semana que entra o el mes que entra realmente comenzarán a hacer lo que se han planeado.  Quieren hacer ejercicio pero dejan para “mañana” el empezar.  Quieren cambiar algo pero en lugar de hacerlo inmediatamente prefieren hacerlo “el lunes”.  ¿Sabes?  Procrastinar es sumamente destructivo.  El tiempo pasa y simplemente no haces nada.  Poco a poco me he ido percatando de cuánto caigo en esta tendencia.  Pienso y planeo varias cosas que me gustaría hacer y conforme pasa el tiempo me doy cuenta que no he hecho nada.  ¿Por qué?  Porque no decidí actuar al instante.  Porque mis planes entraron por un oído y salieron por el otro.  ¡Eso es precisamente lo que quiere que entendamos el autor de hebreos con estos versículos!  ¡Debemos dejar de aplazar todo!  Debemos aprender a escuchar y a poner por práctica.  No mañana.  No al inicio o final de la semana.  No cuando se acabe esto o aquello.  Tampoco cuando mejore la situación.  ¡No!  Se empieza y se obedece al instante.  ¡Eso es obedecer!  ¡Eso es madurar y crecer espiritualmente!  De otra forma, jamás podrás probar el alimento sólido.  Seguirás escuchando los mismos sermones y los mismos principios pues nunca darás un paso ni subirás el escalón de la fe.  Ahí estancado.  Queriendo que las cosas sean diferentes pero realmente no haces nada para cambiar.  Nos están exhortando a la acción.  Nos están motivando a dejar de ser oidores y convertirnos en hacedores.
¿Cuánto tiempo tienes de conocer a Cristo?  ¿Cuánto ha crecido tu madurez espiritual?  ¿Crees estar tomando alimento sólido o sigues siendo un bebé?  La biblia tiene mucho que enseñarnos, sin embargo, es necesario que maduremos espiritualmente para poder entenderlo.  Esto sucede solamente cuando escuchas, aprendes y pones en práctica cuando llegan las pruebas.  Es tiempo de eliminar la mala costumbre de dejar para después.  Es tiempo de cambiar ahora.  Es tiempo de escuchar la palabra y guardar todo ese aprendizaje y ponerlo por práctica inmediatamente.  ¿Qué escuchaste?  ¿Qué piensas que es necesario cambiar?  ¿Qué estás haciendo que no agrada al Señor?  Entrégalo hoy y cambia hoy.  Que no te entre por un oído y salga por el otro.  Que no sigan pasando los días y no hagas nada en tu vida.  Es tiempo de crecer y ser adulto.  Es tiempo que dejes de ser bebé y tomes alimento sólido.

Oración

Padre: perdóname.  Debería ser adulto y tomar alimento sólido pero sigo necesitando leche.  Te entrego mi vida hoy y quiero cambiar y obedecerte hoy.  No quiero dejar que sigan pasando los días y yo siga igual.  No quiero que tu palabra entre por un oído y salga por el otro.  Mi Dios, quiero escucharte y sobre todo, seguirte e imitar los pasos de Cristo.  Guíame y no permitas que me aparte de Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén.

31/3/2014

Hebreos 5:7-10

En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión.  Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer; y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen, y Dios lo nombró sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.



Mateo 26:39 es el versículo donde encontramos a Jesús pidiendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero sino como tú.  ¡Esta es la oración perfecta!  Es el momento crítico en el que una persona se rinde por completo ante Dios y pone su vida entera a disposición de su voluntad por encima de la propia.  ¡Eso es obediencia!  Y la obediencia siempre es recompensada.  Jesús se le nombró sumo sacerdote y en Él fue fundada la salvación eterna para todos los que le reconocemos y obedecemos.
Lo que el pasaje de hebreos nos está describiendo es la vida (o lucha) diaria de una persona que realmente ama al Señor.  Leíste bien.  Todos aquellos que siguen pensando que aman a Dios pero no se rinden ante Él, la biblia nos dice que no pertenecen a Él.  En cambio, aquellos que sabemos lo que es caminar en nuestros propios pasos y no queremos dar un solo paso sin estar convencidos que es su voluntad, oramos constantemente como Jesús lo hizo.  Le decimos al Señor nuestros deseos.  Le abrimos nuestro corazón y le decimos nuestros miedos.  Le decimos todo aquello que nos motiva y sobre todo, terminamos diciéndole que no queremos que se haga nuestra voluntad sino la suya porque estamos convencidos que sus planes son mejores que los nuestros.  ¿Nuestra recompensa?  Vida plena.  Paz.  Gozo.  No porque todo se resuelve y se acabaron los problemas.  ¡Por supuesto que no!  A Cristo lo crucificaron ¿cierto?  Si realmente esperáramos que todo se volviera color de rosa ¿qué tipo de esperanza nos da Jesús si murió de la forma más cruel?  La plenitud y la paz llegan con el conocimiento de que estamos haciendo la voluntad del Padre.  Te lo repito: la plenitud no llega cuando ganas más dinero; cuando se resuelven tus problemas; cuando encuentras pareja o cualquier otra cosa.  Hay personas que pierden familiares y siguen firmes en el Señor.  El ser querido ya no puede regresar sin embargo su paz y su plenitud no están fundadas en esa persona sino en Jehová.  ¿Puedes ver lo profundo de este mensaje?  Mientras tanto ¿dónde estás tú?  Como seguidores de Cristo no podemos estar viviendo doble vida.  Si bien, es una lucha constante donde nos tropezamos y estamos lejos de ser perfectos, nuestro corazón y nuestra mente están puestos en el objetivo principal de seguir los pasos de Jesús aprendiendo a negarnos a nosotros mismos para que Él crezca.  Día a día.  Oración tras oración.  Aferrándonos a su palabra y confiando en sus promesas.  No dejando pasar un instante separados de Él.

Oración

Señor: hay muchas cosas que no entiendo sin embargo, quiero entregarte mi vida y rendirme por completo.  Sé que me amas y quieres lo mejor para mí.  Hoy entiendo que debo obedecerte y ponerte por encima de mi propia vida.  Así sea mi Dios.  Aquí estoy, con mi corazón humillado para escucharte hablar y dirigir mis pasos.  En Cristo Jesús.  Amén.