Páginas vistas en total

29/9/2014

Hebreos 12:1

Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.



Romanos 7:17 dice: De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.  A veces no es fácil entender el pecado.  La biblia nos dice que sin Cristo somos esclavos de él pero muchas veces, aun teniendo al Señor en nuestras vidas, pareciera que el pecado sigue reinando en lo que hacemos.  ¿Qué pasa?  ¿Por qué no podemos cambiar?  ¿Por qué cuesta tanto trabajo?  Más adelante en el mismo capítulo de Romanos dice: porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero eso hago.  Y leemos el pasaje de hoy diciendo que debemos despojarnos del lastre que nos estorba y nos asedia.  El pecado no puede ser definido por nosotros.  No podemos decir: yo creo que el pecado es esto o aquello como muchos piensan.  El pecado lo definió Dios y tristemente mora en nosotros desde que nacemos.  Si bien, Dios se hizo hombre y se sacrificó para limpiarnos de ese pecado, mientras vivamos en este cuerpo carnal, el pecado seguirá siendo parte de nosotros.  Ahora, ¿quiere decir que puedo pecar?  Muy válida la pregunta, pero la misma biblia nos contesta en 1 Corintios 10:23 todo me es lícito pero no todo me conviene; todo me es lícito pero no todo edifica.  ¿Lo puedes entender ahora?  El hecho de tener que “cargar” con el pecado no nos da excusa alguna para seguir pecando.  ¡Al contrario!  Es una excelente causa para dar testimonio manteniéndonos firmes para no caer en él y justamente eso es lo que nos dice el pasaje de hoy.  Hay mucha gente alrededor tuyo que necesita ver que se puede vivir de manera distinta.  Hay mucha necesidad de Dios y de la esperanza que Él da.  Tú que conoces a Cristo debes ser luz para los que están en oscuridad.  Tus acciones causan un impacto mucho mayor al que te imaginas.  De hecho, si proclamas que eres seguidor de Jesús, te puedo asegurar que habrá más gente observándote.  Tratarán de ver si lo que dices y crees es real aunque tristemente también estarán esperando que caigas y cometas errores para justificarse y decir “todo es lo mismo”.  Por eso, recuerda constantemente este pasaje y busca permanecer fiel y firme.  Da un buen testimonio y despójate de ese lastre que no trae nada bueno a tu vida.
Por último, el pasaje nos dice que corramos con perseverancia.  ¿Qué quiere decir?  Que debes saber de antemano que habrá momentos en los que quieras “echar la toalla” y abandonar el camino.  ¡No lo hagas!  Es normal.  Todos pasamos por momentos así.  La perseverancia entra en acción cuando te sientes así.  Cuando estás cansado y no entiendes lo que está pasando.  No te desanimes.  No pares.  Recuerdo hace casi un año cuando corrí mi primer medio maratón.  Había empezado muy rápido y en los kilómetros finales mi cuerpo gritaba que parara.  Mi mente dijo que siguiera a la meta y así lo hice.  Terminé sin parar y el gozo fue extraordinario.  La vida en Cristo es un gozo mucho mayor pero también habrá momentos en los que queramos parar y no continuar.  No hagas caso.  Deja que el Señor siga reinando en tus acciones y transformando tu vida.

Oración

Padre: perdona mis pecados.  Hoy entiendo que debo escoger mejor mis acciones y tener un testimonio agradable a Ti.  Entiendo que la gente que me rodea debe ver la esperanza que hay en Ti a través de mi vida.  Entiendo que el pecado no debe reinar en mí sino tu Espíritu.  Entiendo que es una carrera espiritual y quiero perseverar en Ti.  Hoy vengo a Ti y te pido que me cambies.  Te pido que me guíes.  Te pido que reines en mi.  Estoy cansado.  Estoy confundido.  Lléname de Ti.  De tu amor.  De tu paz.  De tu gozo.  En Cristo Jesús.  Amén

22/9/2014

Hebreos 11:38-40

¡El mundo no merecía gente así!  Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas.  Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa.  Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros pues Dios nos había preparado algo mejor.



En repetidas ocasiones he escuchado la frase “no es justo”.  ¡Es cierto!  Hay muchas injusticias.  Incluso la gente se pregunta dónde está Dios.  ¿Sabes?  Es normal que la gente que no conoce de Jehová diga no es justo y cuestione a Dios por lo que sucede.  Pero aquellos que hemos recibido a Cristo y su Espíritu mora en nosotros no podemos caer en el mismo error.  ¿Cómo pedir justicia a un mundo regido por la naturaleza caída?  ¿Cómo pedir que Dios actúe ante esas circunstancias?  Lo único que demuestra es ignorancia sobre el Señor y te explico por qué.  Si quisiéramos que Jehová arreglara las injusticias, tenemos el ejemplo del diluvio, de Sodoma y Gomorra para entender cómo funciona Su justicia.  Si queremos que las circunstancias sean favorables y que no atravesemos injusticias, tenemos el ejemplo de Cristo.  El cual, siendo perfecto y sin pecado, sufrió y murió como si hubiera sido el peor ser humano que haya existido.  ¿Te das cuenta?  No solo basta con decir yo creo en Dios y listo.  Tienes que aprender de Él a través de su palabra.  Debes saber qué quiere de ti y cómo debes hacerlo.  Por eso, con el pasaje de hoy, debemos aprender a vivir injusticias orando por los que las cometen y no quejándonos con el Señor porque permite que sucedan.  Dejemos de pensar que Dios debería venir a corregir todo lo que pensamos que está mal porque nosotros también estamos en esa lista.  Solamente por gracia y misericordia somos hechos hijos de Él.  En ningún momento hicimos nada para merecerlo.  Siendo injustos nos convirtió en justos.  Siendo sucios nos limpió.  Estando enfermos nos curó.  Estando perdidos nos encontró.  ¿Quiénes somos para decir que la vida no es justa?  ¿Quiénes somos para cuestionar a Dios?  Cada vez que escuches estas frases o incluso las digas, recuerda este pasaje y lo importante que es mantenerse humillado y reconocer que el Señor reina y nosotros obedecemos.  No importa el nivel de injusticia.  No importa si piensas que es algo intolerable y que se debe actuar al respecto.  Actuar así es seguir a Dios como Él lo pide.  El pasaje nos habla de gente que decidió así.  Personas que también vivieron momentos difíciles e injusticias según el mundo.  Pero ellos se mantuvieron en la fe.  La mirada en Dios y las pisadas siguiendo sus instrucciones.  No te desanimes.  ¡Al contrario!  Si Dios es con nosotros, quién contra nosotros.  No te preocupes como lo hacen los que no conocen a Dios.  No actúes como ellos.  Tú conoces la esperanza que hay en Él.  Aprende a morir a ti mismo.  Aprende a dejar crecer el espíritu y que la carne disminuya.  Deja que Dios reine y puedas vivir con gozo sin importar las circunstancias tal y como lo hicieron los ejemplos que hemos estudiado en Hebreos.

Oración

Señor: perdóname.  Mi orgullo está bloqueando mi comunión contigo y no quiero seguir así.  Te pido tomes el trono de mi vida y le des dirección a mi caminar.  No permitas que las injusticias me desanimen ni desvíen de tu camino.  Guíame siempre Señor.  En el nombre de Jesús.  Amén

16/9/2014

Hebreos 11:35-37

Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos.  Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad.  Otros sufrieron a prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles.  Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada.  Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados.



La vida no es fácil.  Ya lo sabías antes que lo leyeras.  Tristemente hay personas que se aprovechan de aquellos que están pasando situaciones difíciles y utilizan el nombre de Jesús para engañarlas y tomar ventaja.  Sí.  La biblia está llena de promesas.  Sí.  Dios te ama y quiere bendecirte.  Sí.  Dios nos da paz como en ningún lugar la podemos encontrar.  Sin embargo, conforme uno estudia y aprende de la biblia, la palabra misma de Dios, se encuentra con un común denominador: el sufrimiento físico es parte de nuestra vida y por lo tanto parte también de nuestro crecimiento espiritual.  Me explico mejor.  A diferencia de lo que algunos predican sobre la abundancia y el bienestar en todo momento a través de Cristo, la biblia nos enseña que el atravesar problemas o situaciones difíciles es parte de nuestro crecimiento espiritual y debemos verlo como algo normal.  Perder un empleo.  Perder a un ser querido.  Tener problemas económicos.  Estar solo.  Estar deprimido.  Sufrir algún problema de salud.  Ser engañado.  Como siempre he dicho, hay miles de ejemplos y solamente tú conoces el tuyo.  Te pido que vuelvas a leer el pasaje poniendo atención a lo que los creyentes atravesaron y recordando que estamos estudiando la fe.  ¿Puedes ver lo equivocado que es pensar que Dios solamente quiere bienestar físico?  ¡Eso no predicó Cristo!  Todo lo contrario.  Él nos dijo que en este mundo tendríamos aflicción.  Él nos dijo que cada día tiene su propio mal.  Él nos dijo que seríamos perseguidos.  El problema llega cuando pensamos que no está bien predicar con estos temas.  Nos enfocamos en el amor y la gracia desechando una parte vital en nuestro camino con Él: las pruebas.  Absolutamente todo lo que vivimos nos ayuda a formar nuestro carácter espiritual.  En cada decisión estamos optando por lo carnal o por el espíritu.  No es exageración.  Es un hecho.  Si estás en abundancia o en escases, da gracias a Dios.  Él vino a reconciliarnos con Dios Padre y liberarnos de la esclavitud al pecado.  Vino a darnos vida eterna y esperanza.  Vino a enseñarnos que esta vida es temporal y que lo material no es importante sino lo espiritual.  Los apóstoles lo entendieron al igual que los discípulos que aparecen como ejemplo en este pasaje y no conocemos sus nombres.  ¿Lo puedes entender tú?  ¿Puedes desprenderte de lo físico y material para abrazar lo espiritual?  No importa si tu situación es muy complicada.  No puedes excusarte diciendo que no entendemos lo que estás viviendo.  ¡Tienes razón!  No lo entendemos.  Sin embargo, no tenemos que comprenderte para decirte lo que Dios quiere de ti.  Dejemos atrás nuestro cuerpo carnal y aprendamos a caminar día a día a través del Espíritu.  Solamente así podremos realmente tener una buena comunión con el Señor.

Oración

Padre: perdóname.  He pecado contra ti.  Busco lo material y lo carnal y te hago a un lado sin dejarte parte en mi vida.  Pensaba que creía en Ti pero me doy cuenta que no puedo creer y hacer las cosas a mi manera sino que deben ser a tu manera.  Tú conoces mi corazón y mi situación.  Tú sabes qué me cuesta trabajo hacer.  Te pido me des fuerza para no volver atrás y caminar siempre siguiendo tus pasos.  Transfórmame.  Renuévame.  Quiero aprender a vivir en el espíritu y morir a la carne.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

15/9/2014

Hebreos 11:32-34

¿Qué más voy a decir?  Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de la flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros.



Podríamos pasar días y días hablando de distintos ejemplos que la biblia nos da sobre lo increíble que es actuar en la fe.  Sin embargo, no sirve de nada si no te das cuenta que es necesario ponerla por práctica en tu vida.  Leíste bien.  Este mensaje no es para tu conocido o familiar.  No es para que pienses, “ojalá tal persona leyera esto”.  No.  Este mensaje es para ti.  De hecho, todos los mensajes son para ti.  Tal vez pueda sonar un tanto agresivo pero no es así, simplemente estoy exponiendo la verdad y a veces es dura y directa.  Llevamos treinta y cuatro versículos del capítulo once aprendiendo sobre la fe.  Es tiempo de enfrentarte.  Es tiempo de abrir tus ojos y dejar que Dios examine tu corazón y todo lo que no has querido abrir.  De otra manera ¿de qué sirve aprender de la fe?  ¿Para qué seguir leyendo sobre vidas transformadas y milagros si vas a seguir igual?  ¡No sirve de nada!  A veces necesitamos un buen empujón y espero que hoy te lo esté dando.  No.  No es un regaño ni un reclamo.  Es una motivación y al mismo tiempo un recordatorio que Dios es real y la comunión con Él también.  No podemos tener comunión cada que tenemos algún problema y no sabemos qué hacer.  Dios no debe ser nuestro último recurso.  Debe ser el primero, el segundo y nuestro único recurso.  ¿Cómo crees que las bocas de los leones fueron cerradas o que hubo escapes a filo de espada o que tuvieron fuerzas de la debilidad?  Solamente acudiendo a Dios en todo momento podemos experimentar los milagros que tiene para nosotros.  Pero mientras tanto nos gusta ser necios.  Queremos que Dios se acomode a nuestra manera y hacemos todo al revés.  Dios no ha dejado de cerrar bocas de leones y su promesa sigue en pie.  Ese Dios que prometió y cumplió hace miles de años, sigue siendo el mismo el día de hoy.  Ese mismo Dios ama a sus hijos.  Ama y protege a los que permanecen en Él.  Bendice a sus hijos quienes le reconocen, le obedecen y le sirven.  Entonces, ¿de qué lado estás?  Imagina si David no hubiera confiado que Dios le protegería y le pondría por rey.  Imagina si Daniel hubiera dudado que Dios le salvaría de los leones y del horno de fuego.  Cada uno de nosotros tiene sus pruebas en las que tiene que poner por práctica su fe.  Tenemos nuestros propios “leones acechando”.  Tú sabes qué te angustia y qué roba tu paz.  Tú sabes qué te aleja de Dios y está en el camino equivocado.  Ahora, ¿qué esperas para dar el paso correcto y comenzar a vivir por fe?

Oración
Señor: es verdad, no puedo seguir escuchando de la fe sin ponerla por práctica.  Examina mi corazón.  Examina mis pensamientos.  Perdona mis pecados y límpiame.  Te pido que deje de actuar como siempre lo he hecho y comience a hacerlo a través de mi fe puesta en Ti.  Quiero que seas mi primer y único recurso en todo momento.  Padre, guía mi vida y no permitas que me aparte de Ti.  En Cristo Jesús.  Amén