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21 ene 2009

Romanos 2:5

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.




No entiendo de dónde saca la gente la idea de que “al final” TODOS nos vamos al cielo. Suena muy agradable el pensar así y nunca reflexionar sobre las cosas que hacemos pero en realidad así no son las cosas. Hay un cielo, hay un infierno y la decisión sobre quién entra y quién no recae al cien por ciento en el Dios Todopoderoso.
El versículo habla en la parte final del justo juicio de Dios. Te guste o no, HAY un juicio de Dios. No puedes evitarlo, al morir TODOS pasamos por el mismo juicio, pero como he escrito anteriormente, la Biblia explica que antes de ser juzgados, Cristo toma nuestro lugar y nos reconoce frente al Padre permitiendo así que no seamos juzgados y llevados al infierno. Por más que escuches en la calle, en películas o cualquier otro medio que el cielo o el infierno no existen, debes tener claro que las cosas no son así. Incluso hay personas que involucran a Dios y predican que el infierno es una simple separación de Dios con nosotros. Mentira. Si bien estaríamos separados de Dios, el infierno se describe como un lugar donde crujen dientes y muchas otras cosas peores. Insisto tanto en la descripción para que no lo tomes a menos. Por ser algo que no conocemos físicamente tendemos a disminuir la realidad y restarle importancia.
En la parte final del capítulo uno y principio del dos, se está hablando de todas aquellas personas que decidieron darle la espalda a Dios y seguir sus deseos, impulsos sin importar que no sean agradables al Señor. Estas personas las encuentras hoy en día como aquellos que se jactan de ser tramposos y mentirosos, se gozan de humillar a los demás, dicen con gusto que gracias a sus “habilidades” o mejor dicho “tranzas” han logrado lo que son. También están aquellos que parecen ser personas “buenas”. Que llevan una vida tranquila y en general respetan a todos y todos los respetan. Te preguntarás cuál es el error de estas personas. El no arrepentirse de sus pecados. Tanto los primeros como los segundos deben arrepentirse de sus pecados. TODOS debemos arrepentirnos de nuestros pecados para evitar el juicio del que habla el versículo.
Entonces, hoy quiero invitarte a que dejes a un lado tu orgullo, tu sentimiento de que eres “bueno” o “no tan malo” y que arrepentirse no es bueno, por el contrario, dobla tus rodillas, dobla tu corazón y entiende que existe un Dios Todopoderoso, entiende que existe un juicio que NO puedes librar sin arrepentimiento de tus pecados y reconocimiento de Cristo como redentor de ellos.
No sabemos cuánto tiempo vamos a vivir. Pueden ser unos instantes o varios años. ¿Quieres arriesgarte a pasar por este juicio? Yo no. Mejor ¡arrepiéntete! No dejes pasar más tiempo.

Oración
Señor: me arrepiento de mis pecados. Perdona que te haya ofendido y no haber aceptado que estaba siendo duro de corazón. Te pido que pueda cambiar y que transformes mi corazón. Gracias por enseñarme a ser diferente y dejar aquello que no te agrada. Te entrego mi oración en el nombre de Jesús
Amén

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