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3 ago 2015

Salmos 16:3-4

Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros es toda mi complacencia.  Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.  No ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.



No es nuevo que haya personas en contra de Jehová.  Todos los acontecimientos recientes y tendencias culturales que van en contra del Señor han existido siempre.  Tristemente no hemos mejorado como sociedad acercándonos más a Él sino al contrario, le damos la espalda constantemente desde los primeros tiempos.  Como seguidores de Cristo diariamente nos enfrentamos a tomar decisiones para Él o para nosotros.  El pasaje de hoy nos explica claramente la diferencia entre una y otra.  Están los santos y los íntegros en los que el Señor se complace, mientras que a los otros se multiplicarán sus dolores.  David decide no participar en lo que hacen los demás.  ¿Qué involucra esto?  Ir en contra de la corriente.  Mantener sus principios firmes.  Recibir críticas y burlas.  Sentir que todo está en su contra.
Hoy en día tenemos que tener esto muy claro.  Nada sorprende a Dios.  Nada es nuevo para Él.  Sin embargo, nosotros sí nos sorprendemos y siempre habrá algo nuevo.  Está en ti decidir por Cristo o darle la espalda participando de lo que este mundo hace.  David no quiso ser partícipe de las libaciones o rituales que se realizaban.  Hoy en día, debemos pensar en cada una de nuestras acciones y actitudes que puedan ser ofensivas a Dios y dejar de realizarlas.  También debes pensar en qué tipo de eventos acudes y participas.  ¿Son agradables a Dios?  No pienses que este pasaje no es para ti.  No pienses que estas palabras le quedan a otra persona.  Dios quiere que medites en tu vida.  Medita en las personas que están a tu alrededor.  Medita en aquello que influencia tu día a día.  No desmayes en mantenerte santo.  No te desanimes en mantenerte íntegro.  La recompensa la tenemos en Cristo y no en las cosas de este mundo.

Oración

Padre: en Ti confío.  En Ti descanso.  En Ti tengo esperanza.  No quiero darte la espalda ni dejar que este mundo me arrastre y aparte de Ti.  Guíame y reina en mi vida.  Perdona mis pecados y límpiame para poder estar en comunión contigo.  En Cristo Jesús.  Amén

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