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14 ene 2010

Hechos 12:1-3ª

En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para matarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro.




Después de la muerte de Jesús, sus seguidores se vieron severamente perseguidos y atacados. No era la primera vez en la historia que sucedía algo semejante. Recuerda cómo Daniel es aprehendido por no adorar al rey por encima de Jehová. Y ciertamente no será la última vez. Hoy en día, si bien, nadie nos va a encarcelar por seguir a Jesús (para aquellos que vivimos en países con libertad de culto), sigue existiendo cierta persecución, un sutil rechazo a aquellos que buscamos imitar a Cristo.

¿Qué tan fácil compartes tus principios y tu amor a Jesús? ¿Te da pena? ¿No quieres ser rechazado?

Jacobo y Pedro estaban predicando lo que Jesús les había enseñado y compartían lo increíble que es seguirlo. No estaban en contra de Herodes ni buscaban cambiar de régimen. Simplemente buscaban que la gente se reconciliara con el Dios verdadero y pudieran ser libres. Esto les costó la vida y su muerte causó agrado a otro grupo de personas (y esto había agradado a los judíos). Los que queremos seguir a Jesús tenemos el mismo compromiso que Jacobo y Juan: compartir el evangelio. En ocasiones habrá viento en contra y personas buscarán que nuestro compromiso con Dios disminuya. Incluso se alegrarán de ver nuestros tropiezos, pero esto no debe desmotivarte o desalentarte.

¿Cómo pudieron crecer los seguidores de Jesús con tales amenazas en su contra?

Por que entendieron el amor de Dios. Comprendieron que la vida eterna vale más que la terrenal. Experimentaron y conocieron al Dios Todopoderoso y pudieron darse cuenta que no hay nada mejor que seguirlo y obedecerlo.
¿Qué pasaría si hoy tuviéramos que atravesar por este tipo de pruebas?

Pienso que, aunque en un grado muy distinto, estamos atravesando pruebas similares. Ahora la gente tiene miedo de expresar sus principios con firmeza. Ahora tememos ser vistos como “bichos raros” por decir que creemos en la creación y no en la evolución. El matrimonio se ha vuelto un campo de batalla en lugar de un centro de recuperación y alivio. Los hijos no respetan a sus padres y al parecer esto es porque son de “otra generación”. Algunas mentiras son aceptadas por no ser tan “graves”. La palabra adulterio ha cambiado a “tengo que darme cuenta si estoy con la persona correcta”. El divorcio es algo que ahora se ve como necesario si hay conflictos en casa. Y así puedo seguir y seguir con la lista. ¡Alto! ¡No puedes permitir que los principios del mundo que te rodea dirijan tu vida! No temas lo que pueda pasar por ser fuerte a tus principios y exponerlos. ¡Comparte a Dios con amor y vive sus principios con firmeza! Los discípulos nos dejaron un gran ejemplo y aviso al mostrarnos que vale más la pena vivir en obediencia a Dios y morir aprehendido que vivir “libre” sin conocer el Señor. Hoy te animo a que medites sobre tu vida y cómo compartes a Dios. ¿Lo tienes escondido? ¿Lo compartes libremente? ¿Expones tus principios con convicción? Ahora te recuerdo que Jesús siempre se condujo en amor. No debes “aplastar” a la gente con tus convicciones sino compartirlas.


Oración

Señor: perdona que en ocasiones haya preferido no hablar de Ti y dejar mis principios para mí sin compartirlos como Tú me lo has pedido. Te pido que así como Jacobo y Pedro no tuvieron como impedimento las amenazas de compartirte, yo pueda seguir ese ejemplo y pueda compartir de tus buenas nuevas con la gente sin temor a nada. Te pido que pueda expresar mi gozo por obedecerte con firmeza y convicción y que la gente pueda darse cuenta que soy un seguidor tuyo por mis actos y no solo por palabras. Guíame en tu camino Señor y líbrame del pecado. Te lo pido en Cristo Jesús


Amén

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