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28 de jul. de 2010

Proverbios 29:25

El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el Señor estará seguro.

A todos nos gusta la seguridad. De hecho la incertidumbre es la que siempre nos trae angustias y nos quita el sueño. Cuando estamos inseguros, no sabemos cómo dar el siguiente paso. No sabemos si debemos decir sí o no. No sabemos si debemos ir o regresar. ¿Te quieres cambiar de trabajo? ¿De casa? ¿De ciudad? ¿No sabes si debes tener o no una pareja? ¿No sabes si debes o no tener un hijo o más hijos? ¿No sabes qué hacer? Has una pausa. No dejes que todo lo que está a tu alrededor te estorbe. Toda esa inseguridad tiene un fundamento: el temor al hombre y la falta de confianza en el Señor. En otras palabras: has preferido escuchar lo que los hombres dicen, has preferido quedar bien con los hombres, has preferido no ser diferente, has preferido seguir lo que la gente dice y todo esto por encima de lo que Dios quiere.
¿Te das cuenta de lo que está pasando? Cuando Dios nos dice que el temor a los hombres es un lazo, nos explica las consecuencias que tiene el seguir ese camino. ¿Cuál es ese camino de los hombres? Preguntarás. Aquél que no está basado en la palabra de Dios. ¿Cuánta gente no acude a revistas para buscar cualquier tipo de consejos o incluso horóscopos? ¿Qué tipo de seguridad puedes encontrar ahí? Lo único que encuentras es un lazo que te ata y no te da nada a cambio.
El temor al hombre es un lazo.
¿Le das la espalda a Dios por darle la cara a los hombres? ¿Confías más en lo que tú puedas hacer que en lo que Dios? ¿Crees que Dios no entra en esta o aquella situación que estás atravesando?
No puedo entender cómo se permea el temor a los hombres en nuestra vida. ¿Cómo nos volvemos esclavos del qué dirán? Nos volvemos adictos a ser aceptados. Ahora debemos comportarnos como “la Señora Sociedad” diga. Pero para ello debemos hacer a un lado al verdadero Señor Jehová.
La vida, como bien sabes, no es fácil. Dios no nos está ofreciendo una vida color de rosa y sin problemas. Lo que sí nos ofrece es una alternativa para vivirla.
Nos ofrece seguridad. Nos ofrece libertad. Nos ofrece dirección y un camino. Ya has intentado utilizar tus métodos y date cuenta de dónde te han llevado. ¿Pusieron un lazo a tu vida? ¿Te dieron seguridad o crearon mayor incertidumbre?
Todas las preguntas que hice al principio, si bien, no se resuelven de un día para otro, si las pones en oración, las entregas a Dios, confías en Él, tendrás paz, tendrás seguridad y al tiempo que Dios quiera, vendrá tu respuesta sobre lo que debas hacer. No más temor, no más incertidumbre ni angustia sino obediencia y confianza en el Señor.

Oración
Padre: Tú conoces mi vida. Te pido que me perdones y me transformes. No quiero seguir teniendo temor al hombre sino aprender a temerte a Ti y seguirte siempre. Te entrego mis problemas pues no sé qué más hacer. Te pido que pongas paz y seguridad en mi vida. En el nombre de Jesús te lo pido.
Amén

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente reflexion...