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21 mar 2014

Hebreos 4:8-11

Si Josué les hubiera dado el reposo, Dios no habría hablado posteriormente de otro día.  Por consiguiente, queda todavía un reposo especial para el pueblo de Dios; porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus obras, así como Dios descansó de las suyas.  Esforcémonos, pues, por entrar en ese reposo, para que nadie caiga al seguir aquel ejemplo de desobediencia.



Dios es mucho más listo que nosotros.  Desde que empezó a escribir sobre su reposo al séptimo día y la comparación con el reposo de la tierra prometida, sabía que habría algunos de nosotros comenzando a hablar y decir que la biblia se refiere a la tierra prometida y el reposo del Señor no se refiere al cielo.  Pero, como es más inteligente y va muchos pasos más adelante, nos dejó lo que sigue en el versículo 8.  Si realmente el reposo al que se está haciendo referencia fuera solamente haber entrado en la tierra prometida, se hubiera completado con Josué.  Pero justamente nos dice que no fue así.  ¿Por qué?  Porque el reposo al que se refiere es en la presencia del Señor al morir.  Es el ser perdonados y santificados por la gracia de Aquél que murió por nosotros.  Mientras tanto, siguen habiendo personas tratando de buscarle peros y errores a la biblia para no aceptar su condición de pecadores.  No los juzgo.  Si no es por gracia de Dios yo estaría haciendo lo mismo.  Pero nosotros, que hemos sido llamados, no debemos seguir ese camino.  Al contrario.  Debemos esforzarnos por dar un testimonio digno de lo que creemos.  Por eso dice: esforcémonos pues por entrar en ese reposo para que nadie caiga al seguir el ejemplo de desobediencia.  La gente necesita seguir un ejemplo y ese ejemplo somos y el ejemplo máximo es Cristo.  Tenemos una gran responsabilidad.  No podemos quedarnos con todas las bendiciones sin compartirlas.  No podemos escuchar solamente del evangelio sin salir a compartirlo.  “Es que me da pena; no soy bueno para hablar; qué van a decir de mí; no quiero ser señalado;” y así hay muchos pretextos que ponemos.  No sé cuál sea tu pretexto pero seguro hay algo que te está frenando a dar testimonio de Cristo.  ¿Sabes?  Tal vez es el mismo Satanás que te acusa constantemente y te hace sentir no digno de poder hablar del Señor.  ¡Increíble estrategia!  Pero recuerda que ninguno de nosotros somos dignos y lo hacemos por misericordia y amor que tuvo el Padre sobre nosotros.  Definitivamente no he hecho nada para merecer el ser parte de su obra al escribir esto.  Lo único que sé, es que hay un deseo en mi corazón para que tú y los que leen estas palabras, quieran reconciliarse con el Señor o busquen crecer espiritualmente.  Sé que no soy mejor que cualquier otra persona allá afuera y por ello vivo agradecido del gran amor que Dios tiene conmigo.  ¡Seamos ejemplo!  Un ejemplo que se equivocará.  Un ejemplo que no siempre hará lo correcto pero con un corazón que siempre deseará seguir la voluntad del Señor.  Pidiendo perdón y buscando no apartarse ni un instante de nuestro Dios.  Aunque no lo creas, la gente te está viendo y Dios puede hacer grandes cosas a través de tu vida.  Es cuestión que busques su reino primero que cualquier otra cosa y Él se encargará de lo demás.  Seamos ejemplo para que los que están perdidos vean luz y tengan esperanza de que hay algo más.  este mundo necesita luz y solamente podemos brillar con la luz de Jesús.  ¡Brillemos!

Oración

Padre: gracias.  Tu amor es incomprensible y maravilloso.  Quiero servirte.  Quiero obedecerte.  Quiero que mi vida brille a Cristo y no caer en desobediencia.  Perdona mis pecados y no permitas que me separe de Ti en ningún momento.  Te pido que pongas el deseo de hablar de Ti en todo momento y que no haya miedos o penas que me detengan.  Gracias mi Señor.  En Cristo Jesús.  Amén.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por su obediencia al Señor, y por compartirnos el propósito de: creer, obedecer, obrar y confiar en nuestro Padre. Que Él bendiga su vida, ahora, y para siempre. Bendiciones.

Un Tiempo con Dios dijo...

Hola y muchas gracias por tu comentario tan alentador. Que Dios te bendiga y no dudes en compartir este blog.