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2 dic 2014

Hebreos 13:5

Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.



El dinero es el tema más recurrente que encontramos en la biblia.  Una y otra vez se nos repite del problema que resulta del amor al dinero.  Si Dios se toma tanto en advertirnos sobre este tema, quiere decir que es importante y debemos poner atención.  El amor al dinero destruye matrimonios, familias, amistades y cualquier otro tipo de relación que puedas pensar.  Ojo.  Dios no nos dice que el dinero es un problema sino el amor al dinero es lo que pone todo de cabeza.  De hecho, la biblia nos da una gran cantidad de consejos sobre cómo administrarnos.  Nos recomienda ahorrar para momentos difíciles, llama sabio al que su herencia llega a los nietos, recomienda no tener deudas así como no gastar más de lo que se tiene.  Existen muchas estadísticas sobre el crédito y ahorro de los países.  Mientras que unos países ahorran mucho otros gastan absolutamente todo lo que tienen.  ¿Cómo es posible que un bien (el dinero) puede traer tanta bendición y al mismo tiempo tanta maldición?  No podemos echarle la culpa al dinero en sí.  ¡Él no toma decisiones!  Nosotros somos los únicos que podemos ser responsables de todo lo que sucede alrededor de él.  Por esta razón, Dios nos habla y previene sobre el amor al dinero.  Deja de estar volteando y comparando lo que tienes o no tienes.  La envidia y el egoísmo son fáciles de plantar y crecen sumamente rápido cuando uno se olvida de vivir agradecido de lo que tiene. 
Poco a poco he ido aprendiendo que nuestro deber como servidores y seguidores de Cristo es convertirnos en un canal de bendición para los demás.  Cuando compartimos lo que Dios nos da, Él se encarga de darnos más.  Cuando nos aferramos a lo que tenemos, Él se encarga de quitar aún más.  Resulta más fácil escribirlo que vivirlo.  No es fácil entregar a tus seres queridos, tu hogar, tu trabajo, donde vives, pero es precisamente lo que Dios te está pidiendo hoy.  Dice: no ames el dinero y mantente contento con lo que tienes pues yo nunca te dejaré ni te abandonaré.  Él sabe qué quieres y qué necesitas.  ¡Siempre lo ha sabido!  La pregunta es ¿tú sabes qué necesitas?  Abre tus manos y deja que el Señor ponga y quite conforme Él considere necesario.  Deja de luchar contra Él.  Deja de aferrarte a los bienes materiales y abraza los espirituales.  Abraza la palabra de Dios y la esperanza que trae consigo.  ¿Dios te ha bendecido?  ¡Compártelo!  Trae tu diezmo y da ofrendas.  No te vayan a encontrar como el joven rico que no quiso nunca deshacerse de sus bienes por seguir a Cristo.  ¿Piensas que Dios no te bendice?  Examina tu corazón.  Tal vez estás aferrado al dinero en lugar de Jehová.  Recuerda que no puedes servir al dinero y al Señor al mismo tiempo.  Solamente uno puede ser el rey de tu vida.  Sea cual sea tu situación, tómate un tiempo en entender en dónde estás parado y qué lugar ocupa el dinero en tu vida.  Se honesto.  Abre tu corazón y deja que Dios te muestre.

Oración

Señor: gracias.  Tu palabra siempre corrige mis pasos.  Te pido perdón porque el dinero ha ocupado un lugar demasiado importante en mi vida.  Te pido que no sea así y que Tú tomes el trono en todo momento.  Te pido que aprenda a confiar en Ti y a ser un canal de bendición en lugar de una presa que no deja que nada fluya.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

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