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17 dic 2014

Hebreos 13:10-12

Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que ofician en el tabernáculo.  Porque el sumo sacerdote introduce la sangre de los animales en el Lugar Santísimo como sacrificio por el pecado, pero los cuerpos de esos animales se queman fuera del campamento.  Por eso también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, sufrió fuera de la puerta de la ciudad.



El pueblo judío tenía el altar donde se adoraba a Jehová en una posición equivocada y lo utilizan como pretexto para juzgar las personas que estaban siguiendo las enseñanzas de Cristo.  Por esta razón leemos el pasaje de hoy que nos explica que no tenemos un altar como el que los judíos tenían.  Sin embargo, sí tenemos un altar especial y único.  Uno donde aquellos que se consideraban los más “santos” en el tabernáculo, no pueden tener derecho a comer.  Esto puede parecerte sencillo y sin mucha trascendencia pero la realidad es todo lo contrario.  ¡Es un cambio radical al entendimiento de la religión contra la comunión con Dios!  El lugar no tiene nada de especial.  El animal sufría afuera para perdón de los pecados y no adentro.  Jesús vino a revolucionar nuestro entendimiento y fortalecer lo que se anunció antes de su venida.  ¿Sabes?  Estoy convencido que muchos que estaban convirtiéndose a Cristo en esos tiempos, escuchaban sobre la falta de altar y comenzaban a dudar sobre el cambio que estaban realizando.  Pero Dios, que es bueno, les habla, y nos habla, con estas palabras para poder abrir los ojos y discernir entre lo religioso y lo espiritual.  ¡El tabernáculo es religioso!  Tu comunión con Dios es espiritual.  ¿Lo puedes entender?  Hoy en día caemos en los mismos errores.  Pensamos que estamos dejando mucho en el mundo por seguir a Cristo.  Pensamos que habrán cosas o actividades que nos harán falta cuando la realidad es que Dios llena absolutamente toda nuestra vida.  ¡Abre los ojos!  Dios sabe exactamente lo que necesitas, lo que trae bendición a tu vida y lo que trae destrucción.  ¿Por qué preferir lo que tu cuerpo quiere si busca todo lo contrario?  El altar físico parecía una pérdida para aquellos que no entendían lo que Cristo representaba.  Era una “falla” dentro del cristianismo.  Pero cuando se escriben estas palabras y se enseña que nosotros tenemos algo mejor que lo que se tenía antes podemos entonces darle la dimensión correcta a las cosas.  ¿Por qué crees que Pablo nos dice que aprendió a discernir entre lo que vale y lo que no al confesar que antes consideraba muchas cosas como buenas y ahora las considera como basura?  ¡Porque la religión hace eso!  Nos hace pensar que un ritual es importante.  Te confunde pensando que una costumbre es más poderosa que la oración.  Cristo vino y murió por aquellos que le hemos recibido y reconocido como Señor y Salvador.  Vino a enseñarnos cómo tener comunión con el Padre y cómo dirigirnos conforme a su voluntad.  Vino a liberarnos de la esclavitud al pecado y del reino de Satanás.  Hoy te animo a que medites en todo aquello que no quieres dejar de hacer (tu ritual o altar) y que piensas que al dejarlo sería una pérdida en lugar de bendición.  Pregúntate si estás confiando en Dios como debes y le estás obedeciendo como te pide.

Oración

Padre: perdóname.  Quiero dejar todo atrás y seguirte con mi vida entera.  Te pido me des fuerzas para deshacerme de todo aquello que no te agrada y pueda caminar a tu lado.  Gracias por querer tener comunión conmigo y mostrarme la diferencia entre la religión y la comunión viva y eficaz contigo.  Toma mi vida Padre.  En el nombre de Jesús.  Amén.

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