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11 abr 2016

Salmos 24:1-2

Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos la habitan; porque Él la afirmó sobre los mares, la estableció sobre los ríos.



La naturaleza es tan imponente que la humanidad ha decidido asociar dioses con cada una de sus características.  Hay dios de la lluvia, de la agricultura, del sol, del viento, de los mares, del universo y así la lista continúa.  No es de extrañarse pues basta contemplar unos minutos una gran tormenta para reconocer lo insignificantes que somos contra tal fuerza.  El fin de semana, mientras caminaba por la mañana, veía los rayos del sol que pasaban a través de las ramas de un árbol y se creaba una estela preciosa.  Pensé en cuán grande es el sol y su poder y lo increíble que es tener un Dios que creó ese sol.  No podemos minimizar a Dios.  No debemos dejar que la cultura aplaste la grandeza de nuestro Señor.  Jehová no está en los cielos o en el cosmos y en la tierra tenemos a la madre naturaleza.  No.  Él está en todos lados todo el tiempo y es el creador de todo lo que vemos.  Él es dueño de todo.  ¿Lo puedes entender?  Vuelve a leer el pasaje con detenimiento.  Esto significa que tú le perteneces.  Todo lo que está en la tierra, incluyéndote a ti y a mí, le pertenece a Dios.  Ahora, ¿de que nos sirve saber de esta grandeza y poder de Dios si cuando nos enfrentamos ante cualquier adversidad todo nuestro mundo se viene abajo?  Estos versículos deben ser tu fuente de agua viva para recordar constantemente en quién has creído; en quién confías y en quién tienes esperanza.  Lo que sea que estés atravesando o vayas a atravesar, no puede ser superior al poder de Dios.  No hay situación que pueda estar por encima del Dios de la biblia.  Si Él creó la tierra y todo lo que hay en ella le pertenece, ¿crees en verdad que tu situación es imposible?  Piensa en esto por un momento: la gente pensaba que Noé estaba loco y que era imposible que cayera agua del cielo por 40 noches.  El pueblo judío pensaba que era imposible que faraón los dejara ir y liberara de su esclavitud.  También pensaban que sería imposible vencer a los filisteos.  Voltea a tu alrededor.  Contempla el cielo, el viento, las nubes, las montañas y el horizonte.  A veces estamos tan metidos en nuestras cosas que olvidamos tomar la perspectiva correcta.  Vemos el árbol y no podemos ver el bosque.  Dios afirmó la tierra sobre los mares y ríos.  Jesús cuando vino reprendió los vientos y calmó tormentas con solo decirlo.  La biblia nos dice que si tuviéramos fe tan pequeña como un grano de mostaza podríamos decirle a las montañas que se muevan y nos harían caso.  ¿Te das cuenta?  No perder la perspectiva de lo que realmente importa es vital para nuestra comunión con Cristo.  Sí, la vida es difícil.  Sí, las cosas podrían ser distintas.  Sí, nadie te comprende.  Debemos entender la biblia correctamente y aplicarla a nuestra vidas para que tome sentido.  El pasaje no dice: todos será fácil y color rosa.  No.  El pasaje de hoy nos trae esperanza y gozo al entender que, sin importar lo que enfrentemos, le pertenecemos al Dios que creó todo lo que nos rodea y no hay nada por encima de Él.

Oración

Padre: gracias.  Gracias por tu paciencia y por amarme incondicionalmente.  Vengo a Ti para pedirte que tomes mis cargas pues mis problemas me angustian y aplastan constantemente.  Creo en Ti.  Creo que no hay nada por encima de Ti y que tú tienes el control de todo.  Creo que eres Dios y que puedo descansar en Ti.  No permitas que las circunstancias me abrumen y pierda tu perspectiva.  Guíame en todo momento mi Señor.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

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