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4 dic 2009

Proverbios 3:9

Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas.




Como en algunas ocasiones he escrito, a veces resulta más sencillo escuchar solamente lo referente al amor de Dios, a tener fe y confiar, incluso algunos mandamientos, pero la Biblia se tiene que estudiar minuciosamente e incluir todos los versículos e instrucciones que trae consigo. En este caso, aunque no es fácil de aceptar o entender, el tema de la riqueza y los bienes se debe tocar.

No sé cuánto tiempo tengas de conocer a Cristo. Lo que debes saber es que Él es quien te ha dado todo lo que tienes. Tal vez te cueste trabajo entenderlo o aceptarlo, pero si no fuera por Él, no tendrías nada. Sin entrar mucho en este tema, simplemente pregunto ¿escogiste la familia con la que naciste? ¿Decidiste tu color de piel u ojos y estatura? ¿Entonces por qué crees que mereces todo el crédito?

Mientras más abro mis ojos para darme cuenta de lo que Dios ha hecho a mi alrededor, más comprendo que se ha encargado de acomodar todas las piezas necesarias para que yo tenga lo necesario. Ahora, este mismo Dios quien promete darme siempre sustento, abrigo y techo, también me pide algo a cambio: que lo honre con mi vida. Esto incluye mis riquezas. En el nuevo testamento, Jesús predica una parábola sobre unos siervos que reciben talentos (dinero) y después se les piden cuentas de lo que hicieron con lo que recibieron. Prácticamente es la misma enseñanza el día de hoy: honra al Señor con lo que tienes y recibes. Si pones atención, se hace una diferencia entre las riquezas y los primeros frutos de tus cosechas. Las primeras son las que ya tienes o lo que ya has recibido, mientras las segundas son las que recibes posteriormente.

¿Qué haces con lo que Dios te da?

No lo tomes a la ligera, has una lista de tus principales gastos y date cuenta de aquello que le destinas el mayor porcentaje. Piensa en los bienes que tienes. ¿Le das gloria a Dios por ellos y a través de ellos? Esto no se limita al dinero. Involucra también tu salud y todas las características que tienes. Tal vez eres una persona que sabe escuchar a los demás, ¿lo utilizas para Dios? Tal vez eres bueno dando consejos y la gente te escucha ¿los encaminas en los principios de Dios? Tal vez eres bueno para hablar en público o para enseñar ¿lo utilizas para Dios? ¿Tienes una casa? Utilízala para el Señor. El compromiso no es fácil pero es lo que Dios quiere de ti y de mí. Dejemos el egoísmo a un lado y pongamos todo lo que tenemos ¡al servicio de Dios!

Hoy quiero cambiar tu manera de pensar a una que esté encaminada al agradecimiento y gratitud con lo que Dios te ha dado, a una carga y deseo de corresponder ese amor tan grande del Señor dándole gloria por lo que ha hecho contigo y con todo lo que te ha dado. Quiero promover el hábito en ti de dar gloria a Jehová en cada área de tu vida sin importar que sea grande o pequeña, promover que honres al Señor en todo momento.


Oración

Padre: perdona mis pecados. Hoy entiendo que me has dado todo y que mereces la honra y la gloria. Perdona mi soberbia al no querer reconocerlo y guíame para tener un corazón que pueda ver tus bendiciones en mi vida. Quiero que mi vida y todo lo que me das te lo pueda regresar honrándote a través de ello. Te lo pido en el nombre de Jesús

Amén

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