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2 jun 2011

Hechos 10:24-25

Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: levántate, pues yo mismo también soy hombre.



El primer punto que sobresale en estos dos versículos es la gran pasión de Cornelio por escuchar y compartir lo que está a punto de presenciar. No esperó a que Pedro llegara y luego, después de analizar que tan buen orador era o si su presentación era correcta, él, sin dudarlo, invitó a sus amigos y familiares para que escucharan de Jesús. Me hace meditar en las limitaciones que nosotros ponemos para compartir de Dios. Queremos que el lugar sea de una forma, pensamos en que debe haber tal vez algo de comer, también pensamos en quién será la persona que hablará y así, poco a poco, nosotros empezamos a entorpecer los planes de Dios. ¿Quiénes somos para decidir quién, cómo y cuándo debe hablarle una persona a otra de Cristo? ¿Por qué no confiamos en que el Espíritu Santo es quien hace todo el trabajo? Si bien, estoy de acuerdo que debemos tener tacto, también estoy convencido que los planes de Dios son mucho mejores que los nuestros. Entonces, en lugar de andar limitando y preocupándonos por cómo compartirle a alguien de Dios, mejor hagámoslo y ya. Invitemos a cuantas personas podamos, amigos, familiares, compañeros de trabajo y todo aquel con quien tengas relación. ¡Comparte! Cornelio no se quedó todo para él sino que supo que lo que habría de presenciar sería de bendición y por ello lo compartió. Si el conocer a Cristo ha sido de bendición a tu vida, ¡debes compartirlo!
Como segundo punto, quiero hacer mucho énfasis en la manera que Pedro trata con la adoración hacia su persona. Levántate pues yo también soy hombre le dijo a Cornelio. Me da tristeza ver a líderes espirituales, diciendo que siguen al Dios de la biblia y aceptan todo tipo de reverencias y adoraciones. No hay mucho que interpretar en este pasaje para argumentar que los hombres podemos aceptar adoración en el nombre de Dios. Simplemente no nos corresponde. Debes ser muy cuidadoso y poner atención. La gloria y adoración siempre deben estar enfocadas a Jesús o a Dios Padre, no a los hombres. En otros pasajes vemos a ángeles rechazando tal adoración y explicando que solamente se debe adorar a Dios.
Definitivamente el conocimiento ayuda a tomar mejores decisiones y por ello te animo a que compartas el evangelio para que la gente conozca del Dios de la Biblia. ¿Cuánta gente no se está perdiendo de la increíble bendición que es seguir a Jesús, cuánta gente no está siendo engañada en el nombre de Dios por no conocer realmente su palabra? Comparte a Cristo. Comparte su palabra. Comparte sus bendiciones.

Oración
Señor: te pido perdón por mis pecados. Te doy gracias por enseñarme que solamente Tú eres digno de adoración. Gracias por enseñarme que debo compartir de Ti en todo momento. Te pido que transformes mi vida y pueda ser un testimonio de Ti. En el nombre de Jesús. Amén

1 comentario:

cvollraths dijo...

Esto habla de la igualdad en los seres humanos, tódos somos personas, a quién o qué tenemos para ser adorados? si no es que quitando aquellas cosas materiales que van desde grados, jerarquias, papeles verdes que se hacen llamar billetes o simplemente cosas que brillan como el oro, admiremos la humildad, la fé e igualdad entre todos nosotros, este articulo comentado es un excelente ejemplo y no olvidemos que lo importante es la fé que tenemos hacia nosotros mismos y hacia dios, sin intermediarios, los intermediarios siempre buscaran un beneficio personal y entorpece los planes y relaciones directas con A y B.
Saludos.
H:.C.V.S:.