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7 jun 2011

Hechos 10:29b,33,34

Pedro preguntó: ¿Por qué causa me habéis hecho venir? …Envié por ti y tú has hecho bien en venir… Ahora pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia… Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día e hizo que se manifestase.



Finalmente Pedro se reúne con Cornelio y es excelente su pregunta: ¿por qué me has llamado? ¿Cuántos de nosotros estamos demandando tener toda la información y todas las respuestas antes de dar cualquier paso? Queremos toda la certeza, no queremos que pudiera existir algún cambio inesperado y además, queremos que todo salga bien. ¿Te suena familiar? Pues hoy Dios nos dice que esto no es vivir en la fe. Debemos aprender a confiar en que el Señor se encargará de llenar y de vaciar en su momento y de la forma más perfecta. Pedro fue a Cesarea sin saber lo que vendría con un solo propósito: obedecer al Señor. Cornelio le informa sobre su visión y le pide que ahora le hable no solo a él sino a todos sus familiares y amigos que se habían reunido. Un gran principio por aprender: cuando obedecemos, las bendiciones son compartidas. Cornelio, en su obediencia, abrió las puertas de su casa para que más personas presenciaran lo que vendría. ¡No frenes el flujo de bendición! Comparte.
Después de ver cómo Dios planeó a la perfección su encuentro con Cornelio, a Pedro lo único que le quedó fue adorar al Dios todopoderoso. Así sucede en nuestras vidas. Llegará un momento en que puedas comprender todo lo que ha estado pasando. No te desesperes. Recuerda que debes permanecer en Jesús. En oración constante. Meditando en su palabra. Esperando en sus promesas. ¿Cuánto tiempo esperar? Todo el que Dios considere necesario.
Sin perder un solo segundo, Pedro comienza a compartir a Jesús. Les dice cómo fueron testigos de su muerte y de su resurrección. Así debes dar testimonio también. Comparte lo que Cristo ha hecho en tu vida. Comparte de lo que tú has sido testigo. No tienes que haber presenciado grandes hechos. Simplemente puedes compartir que antes no sabías que hacer de tu vida y ahora tienes dirección. También puedes compartir cómo Jesús restableció tu matrimonio, cómo te libró de alguna adicción, cómo desbarató las cadenas del pecado en tu vida.
Piensa en esto: por obedecer a Dios Pedro tuvo que hacer a un lado sus planes y dejar que Dios mostrara lo que tenía para él. ¿Cuál fue el resultado? Una vida que llevaba bendición a donde quiera que iba. ¿Qué quieres que sea de tu vida?

Oración
Padre: Examina mi corazón y perdóname. Quiero vivir entregado a Ti compartiendo tus bendiciones y siendo testimonio vivo. Permite que tenga paz y me mantenga fiel a ti sin importar lo que pudiera venir. Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén.

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