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24 ago 2012

Gálatas 1:11-12


Quiero que sepan, hermanos, que el evangelio que yo predico no es invención humana.  No lo recibí ni lo aprendí de ningún ser humano, sino que me llegó por revelación de Jesucristo.  



El evangelio de Cristo no es un libro lleno de buenas intenciones.  No es una novela.  No es un libro de motivación ni tampoco de superación.  El evangelio significa buenas nuevas.  Noticias que traen un bien.  Es la única forma en la que podemos describir la palabra de Dios.  Son buenas noticias.  Nos traen un bien.  No son una serie de reglas que limitarán tu vida.  No son instrucciones para convertirte en un fanático de la religión y olvidarte del mundo.  No dejes que los mitos que hay alrededor de la biblia te confundan.  Explora e investiga por ti mismo.  No es muy complicado.  Lo único que necesitas es leer.  Si tienes dudas, pregunta a alguien familiarizado con la biblia.  Podría escribir y escribir tratando de convencerte que la biblia fue escrita por revelación de Dios.  Podría citar versículos como el de hoy que nos hablan de esa inspiración divina.  Pero al final, es necesario que tú y yo experimentemos y probemos esas palabras llevándolas a la práctica.  Es más, podrías hacer un reto.  Compara los principios de Dios con otros principios que consideres interesantes.  Dedícale tiempo.  Si necesitas, pregunta y aclara dudas.  Estoy convencido que la sabiduría y perfección de Dios te sorprenderán.  Poco a poco, tu entendimiento aumentará y podrás confirmar, de manera personal, que la biblia tiene que ser inspiración divina.  Confirmarás que las palabras de Pablo son verdaderas.  Ese paso que muchas personas llaman fe ciega, realmente no lo es.  Los seguidores de Jesús no vamos caminando sin saber qué dirección llevamos.  No nos aventamos a lo primero que se nos ocurra.  Poco a poco, conforme nuestro conocimiento de la palabra de Dios aumenta, vamos haciendo correcciones a nuestra forma de vivir y entendemos que lo único que estamos haciendo es dirigirnos a casa con nuestro Padre.
La biblia no es invención humana.  La mayoría de las personas que la desacreditan ni siquiera la han leído o han leído fragmentos y con eso creen que pueden emitir un juicio.  ¡No tiene sentido!  Ahora, tampoco tiene sentido que tú creas lo que yo te digo nada más así.  Yo no quiero que la gente me siga.  Yo no predico ni escribo nada que se me ocurra.  Lo que hago es compartir lo que viene en la Biblia.  En otras palabras, comparto la palabra de Dios y cómo el seguirla, ha transformado mi vida.  Yo no creo que fue escrita por Dios solamente porque me lo dijeron.  Lo creo porque está escrito y porque he podido experimentar cambios y milagros en mi vida que jamás hubiera logrado con sabiduría humana.  ¡Quiero que tú experimentes lo mismo!  Tal vez ya tienes tiempo de conocer a Dios pero no lo has vivido al cien por ciento.  No has hecho esa transición de fe en la teoría a fe en la práctica.  ¡Piénsalo!  Tu fe debe estar basada en la confirmación de lo que Dios hace en tu vida.  Para ello, debes obedecer y practicar lo que escuchas y aprendes del Señor.

Oración
Dios Padre: gracias por tu palabra.  Gracias por compartir un pedazo de tu inmensa sabiduría y darnos dirección.  Gracias por mostrarme que eres real.  Gracias por manifestarte constantemente y por permitirme entender que mi fe no es teórica sino práctica y la puedo vivir día a día.  Padre, ayúdame a que mi vida sea un testimonio todos los días y que los demás puedan vivir las bendiciones que yo he vivido por seguirte.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

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