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24 ene 2014

2 Juan 1:10-11

Si alguien los visita y no lleva esta enseñanza, no lo reciban en casa ni le den la bienvenida, pues quien le da la bienvenida se hace cómplice de sus malas obras.



¿Qué enseñanza es a la que hace referencia?  Al mandamiento de amarnos los unos a los otros.  A permanecer en la enseñanza y a no salirnos del camino de Jehová.  Te pido que vuelvas a leer estos dos versículos y pongas atención a lo que Juan pide que hagamos con aquellas personas que no llevan esta enseñanza.  ¿No te parece un poco exagerado?  De cierta manera lo es.  Sin embargo, esto no quiere decir que nosotros tengamos la razón y él no.  Al contrario.  La palabra de Dios es perfecta mientras que tú y yo no lo somos.  Entonces, ¿qué debemos aprender de esto?  Que muchas veces, la biblia nos da instrucciones específicas que parecen muy “exageradas” o que involucran un gran cambio y cuestionamos el resultado o la relevancia de dicho cambio.  Pero como hijos de Dios, no podemos seguir comportándonos de esa manera.  Ahora tu forma de pensar debe ser orientada al crecimiento espiritual.  No a desarrollar tu cuerpo sino tu espíritu.  Entonces sí podemos entender las palabras de Juan.  Piensa en esto: si una persona tiene problemas con el abuso de alcohol, ¿sería bueno que sus amigos sean aquellos que visitan un bar o toman seguido?  ¡Por supuesto que no!  Lo único que promovería es que siga por un mal camino.  Pues de la misma manera pasa con tu vida espiritual.  Si quieres crecer en el conocimiento de Dios, que tu fe se fortalezca, que tu vida sea transformada, que tu vivir sea distinto, entonces, deberás poner atención a todo aquello que te rodea.  Juan se está refiriendo específicamente a aquellos que traen un pensamiento y enseñanza distinta a la biblia.  ¡No los recibas en tu casa!  ¡Ni siquiera les des la bienvenida!  Aléjate de esas enseñanzas.  No van a traer nada bueno a tu vida.  Pero por el contrario, hoy en día se nos promueve hacer lo opuesto.  Escuchamos que todas las religiones llevan a Dios.  Escuchamos que todos están bien y hay un “ser superior”.  Escuchamos que no hay una verdad absoluta sino que cada uno crea su verdad.  Las redes sociales están llenas de buenos pensamientos y buenas intenciones, sin embargo, ¿en dónde terminamos?  En el mismo lugar que describe Juan en esta carta: con personas negando la misma venida de Dios hecho hombre.  Hoy tenemos representantes religiosos que dicen seguir a Cristo pero al mismo tiempo niegan la biblia.  “No aplica a nuestros tiempos”.  “No debemos tomarla al pie de la letra”.  ¿Te das cuenta?  Ese tipo de personas que buscan promover estas enseñanzas no debemos recibirlas en casa.  Ahora, no quiere decir que no debamos orar por ellas.  No solo eso, debemos buscar dar testimonio de Cristo en todo momento.  Así que el mensaje de hoy no es de juicio sino de reconciliación.  El mensaje de hoy no busca señalar sino crecer espiritualmente y aprender a tomar mejores decisiones.  Cuestiona: ¿qué dejo que entre a mi casa?  ¿qué quiero que abunde en mi hogar?  Tal vez te has dejado llevar por lo que la gente hace y no te has cuestionado qué efecto tiene en tu vida.

Oración

Señor: gracias por tu palabra.  Gracias por darle dirección a mi vida y advertirme de aquello que me aleja de ti e interrumpe mi crecimiento espiritual.  Te pido pueda crecer en discernimiento y frene la entrada a mi casa y a mi vida de todo aquello que está en tu contra.  Quiero seguirte y obedecerte.  Toma mi vida Señor.  En Cristo Jesús.  Amén

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