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3 jun 2014

Hebreos 9:16-22

En el caso de un testamento, es necesario constatar la muerte del testador, pues un testamento sólo adquiere validez cuando el testador muere, y no entra en vigor mientras vive.  De ahí que ni siquiera el primer pacto se haya establecido sin sangre.  Después de promulgar todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, Moisés tomó la sangre de los becerros junto con agua, lana escarlata y ramas de hisopo, y roció el libro de la ley y a todo el pueblo, diciendo: “Ésta es la sangre del pacto que Dios ha mandado que ustedes cumplan.”  De la misma manera roció con la sangre el tabernáculo y todos los objetos que se usaban en el culto.  De hecho, la ley exige que casi todo sea purificado con sangre, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón.



Cuando hablamos de un testamento, hay dos partes involucradas: el que da y el que recibe.  La parte que da decide todo mientras que el que recibe simplemente debe aceptarlo.  Me parece interesante que el autor utilice la palabra testamento en lugar de pacto como en muchas otras ocasiones.  Sin embargo es perfecta la palabra.  Cristo ha decidido todo.  Él ha dejado todo preparado para nosotros.  Ahora que ha muerto, este testamento ha entrado en efecto.  ¿Qué involucra?  Que a través de su sangre somos perdonados.  ¿Sabes?  Hay iglesias que se dedican a predicar el gran amor de Dios y el perdón que se nos ofrece mientras que olvidan anunciar que todos somos pecadores y que solamente se puede pagar ese pecado con sangre.  Se les olvida anunciar que Jehová aborrece el pecado y su justicia no tiene comunión con él.  Por otro lado, hay iglesias que están en el polo opuesto.  Predican la justicia y se les olvida el amor.  Las dos posturas son correctas pero nos corresponde equilibrarlas pues ambas son de igual importancia.  Estos versículos juntan las dos tendencias perfectamente.  Si bien, nos habla de la gran misericordia y amor de Dios mediante el testamento que adquiere validez al morir Cristo, también nos recuerda que sin derramamiento de sangre no hay perdón.  Debes tener muy claro esto.  El amor no es más importante que la justicia.  Se complementa uno a otro.
Dentro de mi trabajo, le explico a la gente lo importante que es tener un testamento o de preferencia un fideicomiso pues facilita todo para la sucesión de bienes.  Le evita problemas a sus seres queridos y permite que reciban su herencia sin contratiempos.  Esto es lo que hizo Jesús.  Preparó cada detalle para nosotros.  Mientras caminaba en el calvario, se escribía cada letra en el testamento que nos dejó.  Cada gota de sangre que derramó iba pagando por mis pecados.  Al mismo tiempo el amor incondicional se hacía presente para que pudiera dar otro paso.  Así fue.  Sufrió por ti y por mí.  Sin merecerlo. Tú y yo merecíamos pagar por lo que hicimos.  Sin embargo el testamento que nos han dejado dice que ya ha sido pagado.  ¿No te parece increíble?  ¿Cómo no anunciar estas buenas nuevas?  ¿Cómo recibir tanta bendición y no compartirla?  Por eso estás leyendo hoy este devocional.  Porque no puedo guardar la luz sino que en mi corazón está el deseo de compartirla para que ilumine también tu camino.  El pecado acaba con nuestra vida.  La destruye.  Nos aplasta  y deja sin esperanza.  Mientras tanto, Cristo ha vencido a la muerte y nos libera de esa esclavitud.  Nos da vida.  Nos llena de esperanza.  Nos llena de sentido y fuerzas para seguir adelante y servirle en todo lo que hagamos.  Te animo a que entregues tu vida a Aquél que hizo todo por ti y te ama incondicionalmente.  Te animo a que le aceptes y dejes atrás la esclavitud al pecado.  Te animo a que busques servirle y obedecerle en todo lo que hagas.  Te animo a que tengas comunión con Él y dejes que transforme tu vida. 

Oración

Señor: gracias.  No puedo entender por qué has venido a sufrir por mí.  No puedo entender por qué me has dejado un testamento que no merezco.  Perdona mis pecados y no permitas que mi vida siga igual sino renuévala y transfórmala.  Entiendo que mi pecado debe pagarse con sangre y que Cristo ya ha pagado por mí.  ¡Gracias Señor!  Reina en mi vida.  Reina en todo lo que haga.  En el nombre de Jesús te lo pido.  Amén

4 comentarios:

Lina dijo...

Hermoso devocional, excelente explicación gracias y que Dios padre e hijo los guarde y los fortalezca

Un Tiempo con Dios dijo...

Gracias por tan bonitas palabras.
Dios nos tiene muy bendecidos.
Bendiciones!

Davila José Luis dijo...

Gracias por hablarme y porque tus Palabras son tan poderosas y transformadoras, ayúdame a ser alguien que escucha tus Palabras, habla de ella y las práctica. Amén amén 🙏🙏❤️

Un Tiempo con Dios dijo...

¡Amén!