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17 oct 2011

Hechos 15:22-23ª


Entonces los apóstoles y los ancianos, de común acuerdo con toda la iglesia, decidieron escoger a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con pablo y Bernabé.  Escogieron a Judas, llamado Barsabás y a Silas, que tenían buena reputación entre los hermanos.  Con ellos mandaron la siguiente carta…



Es muy fácil hablar y muy difícil tomar acción.  Muchos tienen la costumbre de dar su opinión y decir: yo haría esto y aquello y cambiaría tal o cual.  Pero tristemente no dan un paso para ayudar y realizar estos cambios.  Esta situación se da tanto en la iglesia como en cualquier otro ámbito.  Es sencillo criticar y señalar las faltas, pero resulta difícil tomar un compromiso e involucrarse para cambiarlas.  Los discípulos nos dejaron un excelente ejemplo en este aspecto.
Recuerda que en los versículos anteriores, veíamos que estaban discutiendo sobre lo que debían hacer con respecto a los fariseos queriendo imponer la circuncisión a los gentiles y cómo era un camino erróneo.  Señalaron el problema.  Lo identificaron.  Lo meditaron.  Acudieron a la palabra y decidieron tomar acción.  No criticaron ni hablaron mal de los fariseos.  Entendieron el problema y pusieron manos a la obra.  Nos dice la biblia que enviaron una carta pero además, escogieron a personas dentro de ellos mismos que se encargarían de ir y convivir con ellos para explicarles personalmente el camino de Jesús.
Físicamente fueron y se quedaron allá.  No bastó una carta.  No bastó una amonestación o unas palabras de aliento.  Al leer esto me doy cuenta de lo egoístas que somos.  Dedicar tiempo a los demás resulta sumamente difícil.  Siempre hay algo más que podemos hacer y con un buen pretexto.  Nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra salud, nuestra fatiga y así la lista sigue de mil y un excusas para no dar de nuestro tiempo a los demás.  Piensa en esto: ¿hace falta gente que dedique de su tiempo a los demás?  ¡Por supuesto!  ¿Es algo bíblico el hacerlo?  La respuesta la vemos en Jesús que entregó su vida por nosotros.  No dedicó unos días o años sino su vida entera.  Caminó pegado a sus discípulos para prepararlos y guiarlos.  Aún sabiendo que Judas lo traicionaría, permitió que se quedara dentro del grupo y darle la oportunidad de que se arrepintiera. 
¿Por qué nos cuesta tanto dar de nuestro tiempo? 
Si vemos que los discípulos deciden ir y pasar tiempo con otras personas para dar gloria a Dios, nosotros debemos hacer lo mismo.  Piensa por un momento cómo puedes dar gloria al Señor dando de tu tiempo a los demás.  ¿Qué necesidades hay a tu alrededor?  ¿Para qué eres bueno?  Utiliza tus dones.  Ve y ponlos en práctica con los demás.  Si tienes ideas de cómo mejorar algo, pon de tu tiempo y llévalas a cabo.  El ejemplo vale más que mil palabras…

Oración
Padre: gracias por enseñarme cómo servirte y mostrarme mis errores.  Hoy entiendo que he sido egoísta y he preferido señalar o juzgar en lugar de entregar de mi tiempo.  Pon en mí un corazón que quiera servir y busque entregarse en lugar de buscar lo suyo.  Transforma mi manera de pensar mi Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén  

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