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26 oct 2011

Hechos 15:36


Algún tiempo después, Pablo le dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los creyentes en todas las ciudades en donde hemos anunciado la palabra del Señor, y veamos cómo están.



Conforme más conozco de Dios y más quiero obedecer, comprendo que mi vida cada vez se debe enfocar menos en mí y más en servir a los demás.  Poco a poco voy entendiendo que Jesús se dedicó enteramente a sus discípulos y a dejarnos un extraordinario ejemplo de cómo vivir.  Nació en Belén.  La ciudad más pequeña de Judá.  Incluso la gente se preguntaba si algo bueno podría salir de aquél lugar.  Hijo de un carpintero.  De las profesiones más bajas en ese tiempo. 
Viviría sin un hogar fijo.  Una muda de ropa y comida conforme les era ofrecida (o realizaba un milagro).  Recuerdo la escena en la que Jesús decide lavar los pies de los discípulos.  Algo totalmente inverso a las costumbres.  Considerado de las actividades más bajas que una persona podría realizar.  Jesús lo hizo por sus discípulos.  Pero no termina ahí.  Fue llevado a juicio de manera ilegal y sobre todo injusta.  Sufrió una muerte horrible y brutal.  Colgado en un madero.  Destinado para los peores criminales que existían en esa época.  Finalmente tuvo que ser desamparado por Dios y pagar por todos nuestros pecados. 
Si puedes comprender cada detalle de lo que Jesús hizo, puedes entonces ver que tiene sentido lo que Pablo está proponiendo a Bernabé.  
Jesús se dedicó a nosotros.  No pensó en unas vacaciones.  No pensó que ya era suficiente.  No pensó que ya se estaba convirtiendo en un “aleluyo” o un extremista.  Estaba obedeciendo al Padre y entregando su vida por nosotros.  Precisamente esto es lo que Pablo le está diciendo a Bernabé.  Bueno Bernabé, ya hemos ido a una gran cantidad de regiones, miles de personas han escuchado y aceptado el evangelio que hemos anunciado, hemos atravesado muchas situaciones adversas, creo que es tiempo de volver y dar seguimiento a cada uno de ellos para encomendarlos por el camino del Señor.  Qué tal que por el contrario hubiera terminado diciendo: ahora es tiempo de establecernos en Jerusalén y predicar ahí.  ¿No te parecería razonable algo así?  Honestamente así lo aplicamos a nuestra vida.  Pensamos que ya hicimos suficiente.  Que ya sería exagerado hacer más o que simplemente necesitamos un descanso.  No se trata de ser exagerado sino de entender lo que Jesús hizo por ti y por mí. 
Es tiempo de ser verdaderos servidores de Cristo.  No a medias.  No a tu conveniencia.  No conforme necesites de Dios.  Si dices creer en Dios y haber aceptado a Cristo, tu siguiente paso debe ser entregar tu vida entera en servicio a Él.  No dejes que lo material ni lo físico estorben en lo espiritual.  Somos hijos de Dios y embajadores en este mundo.  No pertenecemos aquí.  Estamos de paso.  Utilicemos este tiempo lo mejor que podamos para dar gloria a aquel que nos ama incondicionalmente.

Oración
Padre y Señor mío: Perdona mis pecados y límpiame.  Hoy entiendo que he puesto mis ojos en mis cosas, mis deseos y mis necesidades y comprendo que no es lo que quieres de mí.  Te pido que pueda vivir en servicio a Ti y a mi prójimo.  Te pido que mi vida física y material pasen a segundo plano y mi relación contigo sea siempre mi prioridad.  Quita aquello que estorbe en mi comunión contigo.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

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