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9 mar 2009

NVI- Salmo 42:1

Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser.



Si un día en mí trabajo se me ocurriera decir: tengo necesidad de Dios, necesito de su palabra como cuando un hambriento escarba en las migajas, probablemente me verían con una cara de extrañeza y pensarían que me volví loco. Pero si les digo en ese mismo instante: necesito salir urgentemente de vacaciones y relajarme porque hay demasiada presión, esto sí lo tomarían como algo normal y sobre todo estarían de acuerdo. ¿Crees que te pasaría algo similar en tu actividad diaria? Estoy seguro que sí.
Con el paso de los años, el mundo se ha acostumbrado a hacer a un lado a Dios. Queremos ir por nuestras vidas y no depender de nada ni de nadie, tratar de cumplir nuestros sueños y deseos y eso nos llevará a una vida “plena”.
¡Qué engaño tan grande!
Regresando a mi ejemplo, cuando te encuentras sumamente estresado y las cosas no están saliendo bien y en general tu estado de ánimo no es el mejor, lo que todo el mundo piensa que es “normal” es que necesitas un descanso y salir de tu rutina. En realidad lo que tienes es una deshidratación espiritual y tu ser necesita el agua de Cristo. Este tipo de agua no la puedes encontrar en ningún otro lugar que en tu relación con Dios.
Lo que el salmista está diciendo es: tengo tanta necesidad de acabar con todo lo que está pasando a mi alrededor, estoy cansado de las cosas que han pasado, estoy exhausto de no saber hacia dónde caminar, ya no puedo seguir adelante pues al parecer todo está en mi contra. Esto es lo que significa que todo tu ser busque a Dios. Esto es lo que significa tener sed como un ciervo jadeante en busca de agua. Pero si un ciervo tiene sed, sabe que necesita agua, tristemente nosotros como humanos, no siempre reconocemos esa necesidad de Dios. A veces veo personas que prefieren seguir caminando por sí mismas pensando que no están tan sedientas, creyendo que si ya han pasado tantos años de su vida así, seguro pueden seguir varios más…
Hoy quiero llevarte a entender tu sed. Una sed que no se puede satisfacer con absolutamente nada de lo que ves o tienes en este mundo. Esta sed solamente puede ser llenada con Cristo en tu corazón.
No sé si tienes tiempo de conocer de Jesús o no, pero quiero pedirte que medites sobre tu sed espiritual. ¿Te da miedo o te molesta reconocer que tienes sed? ¿Te das cuenta que lo que has buscado en el mundo, no satisface esa sed espiritual? Espero que todos podamos clamar a Dios como el salmista reconociendo nuestro amor y necesidad del Señor para que calme nuestra sed con su gran misericordia.

Oración
Padre: necesito de Ti. He querido seguir mi propio camino pero ya no puedo más. Todo mi ser tiene sed de Ti. Gracias por enseñarme que puedo acudir a Ti para que no me sienta así. Guíame Señor para llevar una vida nueva y diferente a tu lado. Te lo pido en Cristo Jesús
Amén

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