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8 jul 2012

Hechos 27:13-15


Cuando comenzó a soplar un viento suave del sur, creyeron que podían conseguir lo que querían, así que levaron anclas y navegaron junto a la costa de Creta.  Poco después se nos vino encima un viento huracanado, llamado Nordeste, que venía desde la isla.  El barco quedó atrapado por la tempestad y no podía hacerle frente al viento, así que nos dejamos llevar a la deriva.  


Proverbios 5:3-4 dice: porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es mas blando que el aceite; mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos.  Las estadísticas son sumamente tristes pero sirven para abrirnos los ojos.  12% de las búsquedas que se realizan en internet son relacionadas con pornografía.  Cada segundo se gastan 3 mil dólares en pornografía.  40 millones de estadounidenses visitan regularmente páginas pornográficas.  Una de cada tres personas que las visita son mujeres mientras que 7 de cada diez hombres entre 18 y 24 años.  El día que más pornografía se ve es el domingo.
¿Qué tiene que ver todo esto con un viaje que estaba realizando Pablo rumbo a Roma?  Muy buena pregunta.  El pasaje nos dice que en el momento en que un viento suave comenzó a soplar, tomaron la decisión de embarcarse y seguir su camino sin importar que unos minutos antes Pablo les había advertido sobre el peligro que se avecinaba.  De cierta manera, fueron seducidos y engañados por esos vientos que por un momento parecían buenos y de repente se encontraron en medio de vientos huracanados sin saber cómo escapar.  ¡Cuántas veces he experimentado algo similar!  Pensamos que algo no es tan “malo”.  Pensamos que podemos controlarlo.  Pensamos que es bueno.  Pensamos que es dulce como la miel y de hecho lo es en su momento.  Pero posteriormente nos encontramos con su fin amargo y con una espada de dos filos que corta hasta lo más profundo de nosotros dejándonos todavía más vacíos de lo que estábamos.  ¿Ya te identificaste?  ¿Cuántas veces has tomado decisiones sabiendo que los vientos suaves y favorables tenían gran posibilidad de convertirse en vientos huracanados?  No te estoy acusando.  ¡No conozco tu situación!  ¡Yo soy igual!  Lo único que te puedo decir que me hace diferente a los demás, es mi entrega y ganas de cambiar y entregar mis deseos y pensamientos al Señor.  
Sin importar si eres hombre o mujer, debes analizar la forma en que tomas decisiones.  Muchas personas me preguntan con cierto nivel de desesperación qué deben hacer con respecto a la situación que atraviesan.  Lo que no se dan cuenta es que su problema va más allá de un has esto o aquello.  Su disyuntiva está arrastrando deseos y decisiones anteriores que hoy están mostrando su efecto.  Hoy están viviendo los vientos huracanados que unos días o meses atrás parecían suaves.  Nuestro cuerpo nos engaña y no me refiero solamente a lo sexual sino a todos los deseos de la carne.  ¿No me crees?  ¿Cuántas veces has tomado decisiones contrarias a lo que sabes que es mejor pero que en su momento preferiste disfrutar?  ¿Tienes problemas con el alcohol?  ¿Con otro tipo de droga?  ¿Con el sexo?  ¿Tienes problemas con tu temperamento?  ¿Tienes problemas de autoestima?  En su momento disfrutaste drogarte, o gritar y lastimar a otra persona, pero sabes que después te sentiste mucho peor.  Hay cantidad de ejemplos que podría escribir pero no me caben en una sola página y por ello te pido que medites en tu vida y seas honesto contigo mismo.  Abre tu corazón a Dios.  Él sabe lo que has hecho.  Solamente está esperando que le pidas perdón y reconozcas que lo necesitas.  Allá afuera van a haber muchas cosas que buscarán robarte tu atención.  Habrán cosas que te hagan pensar que te llenarán de satisfacción y te harán sentir bien y con gozo.  La verdad es que lograrán todo lo que te prometen.  ¿El problema?  El problema radica en que esa satisfacción no durará más allá de unos minutos, horas o días.  Después sentirás ese trago amargo y esa espada que te penetra tan profundo que te das cuenta que estás más vacío de lo que estabas antes.  Cristo te promete vida en abundancia.  Te promete una vida llena de bendiciones e incluso dice que todo lo que te sucede mientras le obedeces es para tu bien.  Si ya has probado lo que el mundo ofrece y hoy eres testigo de los resultados, te animo a que pruebes lo que Dios tiene para ofrecerte.  Escoge diferente.  Dale un giro a tu vida y prueba a Dios.  Deja que te muestre su amor y misericordia.  Deja que su paz y sus bendiciones te inunden hasta no poder más.  Él está esperando a que des la vuelta, caigas de rodillas y le digas que no puedes más.  ¿Qué estás esperando?
Oración
Señor:  no puedo más.  Estoy cansado.  Estoy lastimado.  Estoy triste.  Estoy sin saber qué dirección tomar.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido perdón por darte la espalda por tanto tiempo.  Hoy entiendo que he tomado malas decisiones y que me he dejado seducir por aquello que brillaba mientras lo único que trajo a mi vida fue un sabor amargo.  Hoy quiero vivir diferente y quiero entregarte mi corazón y mi vida.  Quiero pedirte que le des sentido a lo que hago y que pueda experimentar tus bendiciones.  Gracias por escucharme Señor y te pido todo esto en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.
 

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