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2 jun 2016

Salmos 27:1 Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?

Cuando todo parece salir mal.  Cuando solamente ves un problema tras otro y, como se dice coloquialmente, te “esta lloviendo sobre mojado”, venir a este Salmo resulta verdaderamente gratificante.  Es como un respiro cuando parecía que nos quedaríamos sin aliento.  Ese respiro que se disfruta más que los otros miles anteriores por la alegría de saber que pudimos respirar una vez más.  Siempre he tratado de predicar un evangelio puro y no cambiar absolutamente nada.  En él, encontramos que vendrán muchas pruebas a nuestra vida.  El mismo Cristo nos pide que tomemos su cruz y le sigamos.  Nos advierte que podrán venir divisiones entre nuestros seres queridos.  Nos advierte sobre aquellos que nos señalarán.  En el pasaje de hace unos días veíamos cómo hay personas que serán asesinos, corruptos y buscarán lo malo.  Todo este tipo de gente estará en tu contra.  Y lo peor es que no termina ahí.  La biblia también nos dice que tendremos batallas espirituales.  Momentos donde no habrá realmente una razón que puedas comprender pero sentirás que todo está en tu contra.  Todo esto nos lo advierte la biblia.  ¿Lo bueno?  Así como nos advierte de lo malo, siempre pone una salida a la mano y el Salmo de hoy es una de ellas: si Jehová es quien ilumina tu camino, ¿qué puedes temer?  Si Jehová es tu Salvador, ¿de quién puedes temer?  Ahí está Él infundiendo aliento a tu vida.  No son buenos deseos, buenas intenciones ni pensamiento positivo con “ley de atracción”.  Es el mismo Creador de todo lo que ves y no ves quién te dice que te ama, te cuida y quiere derramar su paz sobre ti.  Entiendo que a veces las circunstancias nos abruman y son demasiado difíciles de tolerar o siquiera de entender cómo seguir adelante.  Pero es precisamente en momentos así cuando debes acudir a estas palabras de esperanza.  ¡No hay nada por encima de Jehová!  ¡No hay circunstancia por encima de su poder!  ¡No hay persona que no esté sujeta a su autoridad!  Sí, pareciera que estás indefenso.  Pareciera que no hay oportunidad.  Todos esos pensamientos son tu naturaleza caída que no sabe vivir por medio de la fe.  Es tu pecado que interrumpe la comunión con Dios y te hace olvidar que Dios fue quien dividió el mar en dos para que su pueblo pasara por ahí cuando no había otro camino.  Es nuestra necedad la que nos hace olvidar cómo Jehová rescató a Daniel del horno de fuego y el foso de los leones.  Esa misma naturaleza caída es la que hizo que Pedro comenzara a hundirse mientras caminaba sobre el agua.  ¿Te das cuenta de lo que estoy diciendo?  ¿Puedes ver la profundidad de lo que Dios nos dice? 
Hoy debes saber que vendrán problemas a tu vida o incluso puede ser que ya estés totalmente metido en ellos.  No temas.  No desmayes.  No te desesperes y pierdas la esperanza.  Lee el pasaje nuevamente.  Date cuenta si realmente crees en lo que dice la biblia y la llevas por acción a tu día a día.  Las herramientas están disponibles.  Ahora te corresponde creer estas palabras y vivir confiado en que son reales.

Oración

Padre: gracias.  Gracias por derramar tu amor sobre mí y preocuparte porque venga a tus pies.  Heme aquí Señor.  Quiero servirte y darte gloria en todo lo que haga.  Perdona mis pecados y no permitas que me aparte de Ti y comience a dudar.  Confío en Ti y no quiero temer de nada ni nadie.  Gracias Padre en el nombre de Jesús.  Amén.

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