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20 jun 2016

Salmos 27:6 Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean, en su templo ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré salmos al Señor.


A veces pareciera demasiado simple leer y leer pasajes de la biblia sin detenernos a profundizar en cada uno de los escenarios que se nos plantea.  En el versículo de hoy, por ejemplo, nos habla sobre una situación difícil: David está rodeado por sus enemigos; mientras que al mismo tiempo David va al templo a ofrecer alabanzas y cantar salmos.  ¿Parece un poco contradictorio no crees?  Imagina por un momento que estás metido en problemas.  Recuerda alguna situación en la que sentías que “tus enemigos te rodeaban”.  Para un lado o para otro no se ve salida alguna.  ¿Cuál era tu actitud?  ¿Podías estar en paz?  ¿Te gozabas en el Señor y cantabas alabanzas?  Recuerda que, como humanos, estamos constituidos por dos partes: cuerpo y espíritu.  Normalmente reaccionamos conforme a nuestro cuerpo.  Es lo “natural” y lo que más fácil nos resulta hacer.  Por ejemplo: cuando un bebé se enoja porque otro bebé le quita un juguete, muchas veces los bebés tratan de pegarle al otro bebé.  Empujan.  Jalan.  O gritan porque se enojan de lo que acaba de pasar.  Te puedo asegurar que ningún papá enseña a su hijo esas reacciones.  Simplemente surgen de su carne (instinto).  Utilicé el ejemplo del bebé para que entiendas bien qué tan arraigado tenemos el reaccionar conforme a la carne.  Por el contrario, conforme crecemos, podemos ir conociendo más y más sobre el Señor y cómo dejar que su Espíritu nos transforme y se manifieste por encima de la carne.  Ahora, en lugar de reaccionar mal, nuestro espíritu pone dominio propio y podemos controlar lo que antes parecía incontrolable. 
Todo esto nos sirve para entender la reacción de David en el pasaje de hoy.  Nuestra carne se vería abrumada al estar rodeados por nuestros enemigos.  No tendríamos paz ni podríamos dormir.  Lo último que haríamos o siquiera pensaríamos es en ir a la presencia de Dios a alabarle.  ¡La estamos pasando mal y estamos en problemas!  Medita por un momento en tus reacciones.  ¿Está dominando la carne o el Espíritu?  ¿Sabes?  Aunque al principio pareciera mejor reaccionar conforme a nuestros impulsos, Dios, en su misericordia nos muestra una alternativa que supera por mucho la de nuestra carne: la de su Espíritu.  David sabía lo que era vivir por la carne y la enorme diferencia que era vivir por el espíritu.  Por eso prefiere la segunda y, a pesar de las circunstancias tan adversas, decide continuar pegado al Señor y cantarle alabanzas.  Piénsalo.  ¿Cuántas veces has empeorado todo por dejar que tus impulsos tomen control de ti?  El Espíritu del Señor nos guía para poder controlarnos y actuar conforme a la voluntad de Dios.  Debemos aprender a escuchar su voz y entender que es Dios mismo quien nos está llamando a actuar diferente sin importar la situación que atravesemos.  David no la estaba pasando bien.  Su situación era sumamente delicada.  Sin embargo, no dejó que sus impulsos tomaran control sino que se acobijó en el Señor para que Él guiara cada paso.  Hagamos lo mismo.

Oración

Padre: Gracias por ese amor tan grande.  Gracias por tu Espíritu que corrige mis pasos.  Gracias por mostrarme un mejor camino y evitar que mi vida se derrumbe al tomar malas decisiones y reaccionar de manera inadecuada.  Te entrego mis impulsos y deseos sabiendo y confiando que tu Espíritu siempre me guiará por algo mejor.  Gracias en Cristo Jesús.  Amén

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