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5 feb 2009

Romanos 12:3

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.



Pablo está hablando en específico a los miembros de las iglesias para recordarles que el ministerio de Dios NO es una empresa en la que su estructura es piramidal sino todo lo contrario. Está recordándonos cómo Jesús nos enseñó, el cual, siendo el maestro fue el primero en servir a los demás.
He asistido a diferentes iglesias por motivos de invitación o por estar en otras ciudades. En cada una de ellas encuentro diferentes formas de organizarse, unas tienen mayor énfasis en los protocolos y otras se apoyan más en lo informal y lo casual, pero todas ellas se unifican en el mensaje que dan sobre la Palabra de Dios. Conforme las iglesias crecen, se van requiriendo voluntarios o servidores para ir realizando diversas labores, como por ejemplo, recibir a la gente, acomodar las sillas, instalar el sonido, dar predicaciones etc. Por alguna razón que desconozco, siempre se le da mayor importancia a aquél que lleva el mensaje. Con el paso del tiempo, estas personas comienzan a sentir que son “más” que las demás, pues son aquellos que se paran frente a todos y son reconocidos. Estoy seguro que sabes de lo que estoy hablando. Ciertamente algo muy similar se estaba dando en Roma cuando Pablo escribe este versículo en el cual nos insta a NO tener un concepto más alto del que debemos tener de nosotros mismos con nuestros hermanos.
Como siempre, es necesario que nos basemos en el ejemplo de Jesús.
No hay modelo más perfecto que el de nuestro Señor. Con esto aprovecho para recordarte que NO debes ver a las personas que llevan el mensaje de Dios como similares a Dios o superiores a ti. Los que están sirviendo en la iglesia recuerden que es SERVICIO a los demás y no a uno mismo. Recuerden que el servicio es entrega y dedicación. Muchas veces preferirás no acomodar sillas y mejor sentarte, pero sin tu ayuda, NADIE tendría donde sentarse; además, quiero resaltar la importancia de los que asisten, sin ustedes, no existiría ninguna reunión.
Hoy quiero llevarte a reflexionar sobre el concepto que tienes de ti mismo y lo que buscas en la iglesia y fuera de ella. ¿Quieres ser reconocido? ¿Quieres que te sirvan? ¿Prefieres dar órdenes que ser de ayuda? Piensa de ti con cordura. Piensa de ti conforme Dios te ha dado. Piensa de ti conforme Dios te ha perdonado. Piensa de ti como es agradable a Dios. Estoy seguro que si sigues estas preguntas podrás llegar a un concepto de ti mismo agradable a Dios.

Oración
Señor: perdona si he sido soberbio o por el contrario he tenido un concepto inferior de mi mismo. Gracias por recordarme que Tú eres mi ejemplo a seguir y cómo en todo momento serviste a los demás. Ayúdame a querer servir. Pon en mí las ganas de ayudar, de entregarme y de no estar esperando que los demás hagan para mí. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

6 comentarios:

lordnavarro dijo...

Qué buena reflexión y qué concreto el mensaje. Dios los bendiga. Me llama la atención el hecho que las iglesias varíen tanto en su conformación.

lordnavarro dijo...

Me refiero a la conformación de las autoridades o del Cuerpo de Ancianos, que son los que deben tratar los asuntos que se convenga tratar y resolver los asuntos que se presenten, pero en conjunto, todos unidos en armonía.

Unknown dijo...

Gracias! De igual forma mostrar a cada momento la humildad, pero respetando los unos a los otros, además de no cruzar líneas y saltar el conducto regular. Gracias nuevamente!

Un Tiempo con Dios dijo...

Muchas gracias por sus comentarios.
Lordnavarro, así es, Dios nos hizo únicos y por eso me parece que encontramos tanta variedad en cómo nos organizamos pero lo importante es siempre seguir Sus principios establecidos en Su palabra.
Bendiciones

Unknown dijo...

Jesús nos enseñó a servir. Es mejor servirle al Señor que servirnos de él. Dios los bendiga.

Un Tiempo con Dios dijo...

¡Exactamente!