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19 ago 2013

2 Pedro 2:12-13


Pero aquellos blasfeman en asuntos que no entienden.  Como animales irracionales, se guían únicamente por el instinto, y nacieron para ser atrapados y degollados.  Lo mismo que esos animales, perecerán también en su corrupción y recibirán el justo pago por sus injusticias.  Su concepto de placer es entregarse a las pasiones desenfrenadas en pleno día.  Son manchas y suciedad, que gozan de sus placeres mientras los acompañan a ustedes en sus comidas.



Definitivamente la cultura hacia los animales se ha transformado radicalmente.  Especialmente con los perros.  Queremos que sean “humanos peludos”.  La realidad es que son animales que se guían por su instinto.  Los podemos condicionar y enseñar.  Sí.  Pero si son puestos en libertad, su instinto será quien domine sus decisiones al 100%.  Por eso, Pedro hace relación a los animales irracionales.  Ellos no pueden conectar más de tres puntos para llegar a una conclusión.  Pero tú y yo sí.  Ellos solamente van a responder sobre sus limitaciones.  Tú y yo no.  Tenemos la opción de elegir distinto.  Por eso concluyó Pedro diciendo que nacieron para ser atrapados y degollados.  Sumamente dura la comparación.  Esto debe abrir nuestros ojos.  Debe llamar nuestra atención y no dejarnos tranquilos.  Primero, es importante reconocer nuestra necesidad de Dios y entender que Él nos libra (santificándonos) de caer en esta situación.  Segundo, debemos anunciar a los demás a Cristo para que salgan de este problema.  No se trata de ser una buena persona o mala.  Pedro nos está enseñando que las personas que no tienen  a Dios, simplemente no saben hacia dónde se dirigen.  No tienen forma de decidir sabiamente pues sus instintos son su única guía.  Por consecuencia, su concepto de placer es entregarse a las pasiones desenfrenadas.  El día de ayer escuché una predicación que me encantó.  Decía lo siguiente: si amas a una persona, debes anunciarles el evangelio.  El guardar el evangelio y no anunciar que están fuera del camino de Dios es prácticamente un mensaje de odio.  ¿Por qué?  Porque estás dejando que se vayan al infierno.  La biblia es muy clara y no podemos evitar el juicio que Dios hace sobre nosotros.  Lo que sí podemos hacer es anunciar la reconciliación que ofrece Jesucristo.  ¿Lo puedes ver?  Si realmente amas a tus seres queridos y a aquellos que te rodean, no importa lo difícil o penetrante que pueda ser la palabra de Dios, tú deber es ir y compartirla para exponer su falta pero sobre todo, la posibilidad de reconciliarse con Dios Padre.  El punto no es quedarse en el error de la persona.  ¡Al contrario!  Es mostrar que hay otro camino.  ¡Es anunciar que Dios los ama!  Dios ES amor.  Dios te ama mientras que al mismo tiempo aborrece el pecado.  No quiere lo malo sino lo bueno para ti y para mí.  El problema radica en entender que nuestro orgullo, nuestro gran yo, nos estorba para poder entender nuestra necesidad de Él.  Seamos luz en la oscuridad.  Seamos testimonio para aquellos que no conocen de Dios.  Comportémonos como es digno de un siervo y anunciemos su palabra entendiendo la gran necesidad que existe.  Dejemos a un lado el “qué dirán”.  Si realmente amas a los que te rodean, anúnciales el evangelio.  Por el contrario, serán como los animales que describe el pasaje de hoy.  Irán satisfaciendo sus pasiones quedando cada vez más vacíos y alejados de Dios.

Oración
Señor: perdóname.  He pecado contra ti y te pido perdón.  Hoy entiendo que debo ser testimonio de tu amor y de la reconciliación que nos das a través de tu Hijo Jesús.  Te pido que entienda que tu mensaje, sin importar lo duro que sea, es un mensaje de amor y bendición.  Ayúdame a entender que debo compartir de Ti y buscar que las personas te conozcan y tengan comunión contigo.  Te entrego mi vida mi Señor.  En el nombre de Cristo Jesús.  Amén 

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