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7 ago 2013

2 Pedro 1:19-21

Esto nos ha confirmado la palabra de los profetas, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones.  Ante todo, tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie.  Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.




La gente critica la biblia por muchas razones.  Principalmente he escuchado cuestionamientos sobre este pasaje que afirma ser escrita por humanos inspirados por Dios.  En otras palabras, Dios mismo la escribió.  ¿Cómo es posible?  Se pregunta la gente.  ¿La respuesta?  No lo sé.  Tampoco sé cómo Jesús nació siendo María virgen.  Sin embargo, esto no elimina el que Dios sea real, que Jesús haya sido su hijo y que la biblia sea su palabra.  Tal vez esto es lo que podríamos llamar fe.  Tener certeza y convicción de lo que no vemos pero comprendemos y confiamos que es verdad.  La escritura no surge de interpretación particular ni tiene su origen en la voluntad humana sino que los profetas fueron inspirados por Dios.  Es muy importante entender estas palabras.  Dios, tu creador, te dejó un mensaje.  Es único.  Busca guiarte por el camino que traerá mayor bendición a tu vida.  Ojo, no es el camino más fácil ni donde hay menos problemas.  No.  Es el camino donde habrá mayor bendición pues crecerás espiritualmente y las circunstancias dejarán de dictar tu estado de ánimo.  Es la forma en la que podrás conocerle y sobre todo, sabrás qué quiere de ti.  ¿Alguna vez te has preguntado el sentido o propósito de tu vida?  Pues Dios quiere mostrártelo.  Por eso el pasaje nos dice que la palabra de Dios es como una lámpara que brilla en un lugar oscuro.  ¿Te has sentido atrapado?  ¿Te has sentido perdido?  ¿Te has sentido estancado y sin saber qué rumbo tomar?  ¡Esa es la oscuridad que enfrentamos cuando no reconocemos a Dios y no acudimos a Él para que nos de dirección.  En cambio, cuando Dios es nuestro guía, cuando Él reina sobre nuestras decisiones, sus palabras se convierten en luz e iluminan lo que antes era oscuro.  Abren puertas donde antes estaban cerradas.  Nuevos caminos surgen donde no parecía que pudieran existir.  Todo esto no lo estoy inventando.  ¡Lo he vivido en carne propia y Dios quiere lo mismo para ti!  
La biblia es la voz de Dios.  La biblia no fue inspirada por una persona sino por Dios.  Si tienes dudas de ello, te invito a leerla detenidamente y podrás darte cuenta que resulta imposible que una o varias personas pudieran haberla escrito con tal precisión y congruencia.  Si además le agregamos el cumplimiento de todas las profecías escritas, creo que no hay forma de refutar quién escribió este libro tan increíble.  Depende de ti el aceptarlo.  Depende de tu orgullo el reconocer que tus decisiones no son tan buenas como pensabas.  Depende de tu soberbia el reconocer que necesitas dirección y que en repetidas ocasiones no sabes qué hacer.  Depende de ti el reconocer que estás en medio de pura oscuridad y necesitas una lámpara que ilumine tus pasos.  Solamente doblando tus rodillas y rindiéndote ante Jehová podrás tener comunión con Él y su palabra tendrá sentido.

Oración
Dios y Padre Santo: perdóname.  Perdona mis pecados.  Perdona mi soberbia.  Perdona que te haya dado la espalda tanto tiempo.  Hoy me rindo ante ti.  Vengo a tus pies reconociendo que Tú eres Dios, que Tú eres mi Salvador y que solamente Tú puedes traer paz y sentido a mi vida.  Gracias por amarme sin yo merecerlo.  Te pido renueves mi corazón y mi vida.  Te pido me guíes hoy y siempre.  En Cristo Jesús.  Amén

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