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15 oct 2009

Santiago 5:1-3

Ahora escuchen, ustedes los ricos: ¡lloren a gritos por las calamidades que se les vienen encima! Se ha podrido su riqueza, y sus ropas están comidas por la polilla. Se han oxidado su oro y su plata y ese óxido dará testimonio contra ustedes y consumirá como fuego sus cuerpos. Han amontonado riquezas ¡y eso que estamos en los últimos tiempos!


Estos pasajes los llamo pasajes “coladera” o “filtro”. Los que realmente están comprometidos con el Señor, seguirán adelante, aceptarán su voluntad y pasarán la “coladera”. Aquellos que siguen dudando o pensando sobre si Dios existe o si debieran obedecer al cien por ciento, al escuchar estos versículos tan fuertes, se quedan en la “coladera” y no siguen adelante.
Como he escrito en repetidas ocasiones, Jehová no está peleado con la riqueza. Está peleado con todos aquellos que no comprenden que lo que tienen les ha sido dado por su gracia y misericordia. Está peleado con aquellos que prefieren confiar en su oro y su plata, en sus ropas cómodas y sus casas por encima de la riqueza de tener comunión con Él, de la seguridad y paz que solamente Él puede dar y de la alegría y gozo que brinda una relación con el Creador.
¿Por qué nos llaman tanto la atención las riquezas? Porque traen muchos beneficios instantáneos. Si no te gusta tu trabajo, lo podrías dejar y buscar otro o hacer lo que quieras, si estabas preocupado por pagar tus gastos y salir adelante, eso queda en el pasado, en general, la riqueza trae lujos y comodidades inmediatas. El peligro está en olvidarse quién es el que permite que disfrutemos lo que tenemos; en olvidar quién da y quita; en olvidar que es por amor y misericordia lo que tenemos, o ¿acaso alguien escogió nacer en el lugar y la familia que nació? O ¿tener las características físicas y mentales que tiene? Cuidado ustedes que tienen más de lo que necesitan y no han aprendido a reconocer al Señor. Cuidado de no compartir lo que tienen. Cuidado de no entender que las riquezas no son un fin sino un medio.
El dinero es muy peligroso. Yo lo veo como el fuego, si lo sabes utilizar, es de mucha utilidad, pero si no tienes cuidado, te quema. Lo que haces tiene consecuencias. Tus actos serán juzgados y puestos en una balanza. Si aceptas a Cristo, serás perdonado, si no, lee nuevamente los versículos y eso es lo que te espera.
Ten cuidado con el dinero. Se sabio al utilizarlo. No permitas que se convierta en el fin de lo que haces sino que sea siempre un medio para dar gloria a Dios. Si tienes más de lo necesario, comparte, ayuda al que está en necesidad, apoya a tu iglesia que seguramente tiene hermanos con alguna necesidad. ¿Eres rico en salud? Da de tu tiempo y esfuerzo. Todo lo que tienes, absolutamente todo, lo tienes por gracia de Dios. Ponlo a su servicio en lugar del tuyo.

Oración
Padre: gracias por advertirme del peligro tan grande que es el dinero. Ayúdame a ser sabio y manejar correctamente mis finanzas y sobre todo a no afanarme buscando las riquezas en lugar de buscarte a Ti; perdona mis pecados y escucha mi oración, en el nombre de Jesús
Amén

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