Vistas de página en total

28 jul 2008

Filemón 1:8

Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, mas bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo.


El ejemplo de humildad.
Ser humilde no es sinónimo de tonto o dejado. La humildad es tener el concepto correcto de uno mismo, no más, no menos. Pablo sabía perfectamente en dónde estaba, quién era y lo que debía hacer, por eso en su mensaje a Filemón le aclara la intención de su carta. No era una exigencia ni mandato. Era un ruego. Una súplica a que Filemón tuviera compasión de Onésimo. Aunque tuviera la autoridad necesaria para mandar, prefirió rogar.
Es tan difícil ver humildad en estos días…
Pablo lo que le está diciendo a Filemón es: aunque sé que tengo el derecho de ordenarte y decirte lo que debes hacer, NO lo voy a hacer sino por el contrario te lo pido como un favor, como un ruego a que me escuches y me ayudes en esta situación, te lo pido en el amor que yo te enseñé.
¿Te das cuenta de lo grandioso de este ejemplo?
¿Qué persona teniendo el poder para ordenar va a dejarlo a un lado para rogar?
¡NADIE! Todos quieren ir por la vida dando instrucciones y siendo obedecidos. A la gente no le gusta pedir ni rogar. Por algún motivo tienen una connotación peyorativa.
¿Por qué Pablo no utiliza su posición para mandar a Filemón?
Pablo ya es de edad avanzada y además se encuentra en prisión. ¿Por qué no se evita posibles discusiones de parte de Filemón y simplemente le manda lo que debe hacer?
No lo hace por que en su vida, aprendió lo más valioso que pudo haber aprendido: el amor. El amor se puede separar en dos: amor a Cristo y amor al prójimo.
Cuando Pablo le dice a Filemón que se lo ruega por amor, Filemón sabía perfectamente a lo que se refería Pablo. A un amor que no está condicionado. Un amor que está basado en Cristo. Un amor que primero piensa en su prójimo pues se le ama como a sí mismo. Pablo, en su ministerio, enseñó que se debía poner a Cristo en primer lugar y a su prójimo en segundo (tal como lo mandó Jesús) y lo puso por obra en su vida. Filemón fue de los testigos de este testimonio y por ello entendió las palabras de Pablo con toda claridad.
Lo interesante de este pasaje es el poder que tiene el amor por encima de un puesto o autoridad. No que se deban hacer a un lado las autoridades, ¡al contrario! Sino que es mejor obedecer por amor que por mandato.
Me quedo ahora reflexionando en la forma en que veo y pido las cosas. Espero poder cambiar y dejar de pedir por autoridad y comenzar a rogar y pedir con humildad y basado en amor. Te invito a que hagas lo mismo

Oración
Padre: cuánta falta me hace aprender sobre la humildad que quieres que tenga. El mundo me desmotiva a ser humilde y pedir o incluso rogar. Yo quiero ser como Pablo que tuvo el concepto correcto de sí mismo y entendió que en amor las cosas salen mejor que con la fuerza y la coerción. Guíame a pedir siempre con amor y en amor. Te lo pido en el nombre de Jesús
Amén

No hay comentarios: